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jueves, 2 de julio de 2026

EL ARTE DE REPRESENTAR EL CIELO, 8

Bóveda de la capilla Scrovegni. Fuente: Wikipedia.


GIOTTO Y PESELLO

Durante el siglo XIV, en el trecento italiano, se producen innovaciones que tendrán su importancia en la historia del arte. Giotto di Bondone recoge la tradición geométrica del mosaico bizantino y presenta un cielo estrellado sobre un azul intenso, que inmediatamente será imitado y reproducido en otras muchas edificaciones religiosas, pero que también podemos ver en multitud de tablas y de óleos, como por ejemplo en la famosa Anunciación de Fra Angélico

Giotto, para representar el cielo nocturno, va a recurrir a unas bien perfiladas estrellas de ocho puntas, organizadas sobre un patrón romboidal; aunque también podemos ver un cielo menos esquemático en esa misma capilla Scrovegni cuando pinte la escena de la Adoración y en ella aparezca el cometa Halley como estrella de Belén.
 A diferencia del geometrismo e idealización utilizado en numerosas cúpulas y bóvedas durante la transición hacia el renacimiento, Giugliano di Arrigo, conocido como Pesello, representa un cielo estrellado tal y como lo veríamos en una noche de verano, incluso alguna investigación quiere entender que sería la noche del 4 de julio de 1442. Eso sí, con los asterismos reproduciendo la figura mitológica a la que aluden, algo que será ya una constante en la reproducción de las constelaciones y que nos ofrecerá imágenes bellísimas. 

Cúpula de la Sacristía Vieja (Basílica de San Lorenzo). Fuente: Meisterdrucke.

Próxima entrega: Mapa del cielo de Andreas Cellarius.

jueves, 25 de junio de 2026

EL ARTE DE REPRESENTAR EL CIELO, 7

Horóscopo del libro del nacimiento de Iskandar. Fuente: Wikipedia.
 

El Horóscopo de Iskandar es un famoso manuscrito astronómico y astrológico creado en 1411 para el príncipe timúrida Jalāl al-Dīn Iskandar. Esta exquisita obra de arte persa (actualmente en la Biblioteca Wellcome) representa la posición de los astros y los signos del zodíaco en el momento exacto de su nacimiento.

Es una carta natal en forma de planisferio que incluía un diagrama cósmico con planetas, ángeles y constelaciones tradicionales. Refleja el buen conocimiento astrológico y astronómico de la corte islámica en el siglo XV. 

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LA EDAD MEDIA (MUNDO MUSULMÁN)


A pesar del interés por la astronomía, de los observatorios de Damasco y Bagdad, del contacto continuo con la cultura de la India y de contar en su territorio con los manuscritos que aún se conservaban de la cultura griega, la falta de un instrumento esencial de observación del cielo, como es el telescopio, poco pudieron hacer por mejorar lo que Ptolomeo había descrito en su Almagesto.

No obstante, es necesario destacar los esfuerzos de Al-Battani (¿858?–929) y de Al-Fargani (805 – 880) por mejorar las tablas de las posiciones del Sol y la Luna, corregir algunos de los cálculos del sabio griego y por el más difícil cálculo de la distancia entre planetas y entre la Tierra y la esfera de las estrellas. El intento no estuvo nada mal.

Fuente: El desafío del Universo

Habrá que esperar al giro copernicano para dejar de ver el sistema planetario y estelar como un conjunto de esferas que giran en torno a la Tierra. 

Sin embargo, desde el punto de vista puramente artístico, lo verdaderamente destacable son las espléndidas representaciones de estrellas y constelaciones que realizó la ilustración musulmana. 

He aquí cinco bellísimos ejemplos sacados del libro El cielo. Plinio el Viejo. Por cierto, si ponéis atención en la colocación de las estrellas principales de cada constelación, veréis que están bien colocadas.

Perseo

Sagitario

Escorpio

Tauro

Pegaso

El manuscrito árabe del que proceden es Kitab Suwar al-Kawakib al-Thabita, guardado en la Biblioteca Nacional de Francia.

La importancia de la astronomía árabe medieval ha quedado reflejada en muchos de los nombres de estrellas que han llegado hasta nosotros; así, por ejemplo:

  • Aldebarán (الدبران): "el seguidor", porque parece seguir a las Pléyades en el cielo.
  • Betelgeuse (يد الجوزاء): "la mano de Orión".
  • Altair (النسر الطائر): "el águila en vuelo".
  • Vega (النسر الواقع): Deriva de "el águila (o buitre) en picado".
  • Deneb (الذنب): "la cola", marcando la cola del Cisne.
  • Rigel (رجل الجوزاء): "el pie", por el pie del gigante Orión.

Próxima entrega: Giotto y Pesello.

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Si quieres la paz, no hables con tus amigos; habla con tus enemigos.  

Moshe Dayan  



Fuente: Wikipedia
Mapa de los conflictos armados en curso (número de muertes violentas en el año actual o anterior):      Guerras mayores (10 000 o más). Palestina, Ucrania, Sudán, Etiopía, Myanmar (Birmania).      Guerras menores (1 000–9 999).      Conflictos (100–999).     Escaramuzas y enfrentamientos (1–99).

jueves, 18 de junio de 2026

EL ARTE DE REPRESENTAR EL CIELO, 6

Dios, el cosmos y la humanidad.
Miniatura del Liber Scivias de Hildegarda de Bingen, c.1175
Fuente: meisterdrucke

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LA EDAD MEDIA

El período histórico que conocemos como Edad Media es, desde el punto de vista del conocimiento, el reino de la teología. Esta disciplina domina todas las demás. Nada hace posible seguir los caminos abiertos por Hiparco y Ptolomeo. Todo el pensamiento quedó imbuido del saber acerca de Dios. La astronomía griega queda condenada por los padres de la iglesia.

Eso sí, las imágenes que nos van a dejar artistas, dibujantes e iluminadores van a ser de lo más fascinantes. Irreales, irracionales y fantásticas, pero llenas de encanto artístico y muy imaginativas.

 Una de las representaciones más ingenua, curiosa e imposible del cosmos es la que corresponde al monje Cosmas, quien imagina un universo formado por dos tierras. Una, la nuestra; otra, el paraíso. Son dos islas rodeadas por el agua. Grandes paredes verticales, que se cierran con una bóveda de cañón contienen todo cuanto es. El Sol, la Luna y las estrellas se mueven por esa especie de cofre empujados por los ángeles. Su libro: Topographía Christiana

Codex Sinaiticus  

Las representaciones más extendidas del cielo eran las que mantenían la creencia de las distintas esferas en las que se movían los objetos celestes observables a simple vista: Mercurio, Venus, Marte, Júpiter, Saturno, Luna, Sol y estrellas. Nicole Oresme lo representó con esos magníficos colores en su El libro del cielo y del mundo, 1337.

Sin ninguna duda, la mayoría de los libros iluminados de Baja Edad Media son auténticas obras de arte. Bartolomeo Ánglico nos dejó De proprietatibus rerum, donde encontramos esta otra representación en la que aparecen las constelaciones zodiacales, la última esfera que rodea a la Tierra, la de las estrellas. En aquella época Sol y Luna eran considerados planetas. Aquí aparecen representados, empezando por arriba, Saturno, Júpiter, Marte, Venus, Mercurio, Sol y Luna.

La creencia religiosa dominaba todas las actividades intelectuales. El máximo representante en literatura de esa tendencia fue Dante Alighieri con su visión del infierno, del purgatorio y del cielo como espacio al que van a parar los justos. La rosa pura que él imaginaba y describió en el canto XXXI (Paraíso), el genial Doré la plasmó así: 

Fuente: Wikipedia.

Próxima entrega: el islam medieval.


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jueves, 11 de junio de 2026

EL ARTE DE REPRESENTAR EL CIELO, 5

Esta es mía. Atlas Farnesio. Museo Nacional de Nápoles.

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CIVILIZACIÓN GRECO-ROMANA

La filosofía natural griega es la primera manifestación del pensamiento científico de forma sistemática. La búsqueda de explicaciones racionales a los sucesos naturales marca la diferencia con respecto a las civilizaciones y culturas anteriores. Supone el tránsito, como se ha escrito tantas veces, del mythos al logos.  

Tales de Mileto, Anaximandro, Anaxímenes, Pitágoras, Filolao, Anaxágoras, Platón, Eudoxo, Aristóteles, Aristarco de Samos, Eratóstenes de Cirene, Hiparco de Nicea y Ptolomeo marcan cada uno de ellos un paso en el desciframiento de lo que vemos tanto en la Tierra como más allá de ella. Los romanos, tan pragmáticos ellos, dieron por bueno el magisterio griego, pero se ocuparon mucho más de la ingeniería que de la astronomía.

Aunque todos esos maestros pensadores y otros más realizaron grandes esfuerzos por explicar el universo, carecieron de dos herramientas imprescindibles para salir de lo que la simple vista nos ofrece: el microscopio y el telescopio. Mientras tanto, la inmensa mayoría de la población continuó pensando que los dioses eran los habitantes de los cielos y viendo en ellos historias y figuras que llegaron a componer una extraordinaria saga con la que explicar cuanto observaban. 

Las representaciones en escultura, pintura, mosaicos o en vasijas que nos han llegado no representan propiamente el cielo, sino los dioses que los habitaban o las escenas relativas a una u otra constelación. Sirva de ejemplo este fragmento de un fresco que representa a Urania, musa de la astronomía, procedente de la Casa de Julia Felix en Pompeya, 62-79 a. n e. Museo Saint-Raymond de Toulouse.

Fuente: Wikipedia.

Plinio el Viejo, un romano tan sediento de saber, escribía de forma ingenua en su Historia natural: El mundo y todo aquello que con otra denominación se convino en llamar cielo, en cuyo seno transcurren todas las cosas, hay que creer que es igual a la divinidad, eterno, inconmensurable y que no ha sido engendrado ni jamás va a perecer. Indagar más allá de él no tiene interés para el hombre ni cabe en las conjeturas de la mente humana. Es sagrado, eterno, inconmensurable, un todo en el todo o, mejor dicho, él mismo el todo: infinito y similar a lo finito, concreto en todas sus partes y similar a lo inconcreto, compuesto esencialmente por la totalidad de elementos intrínsecos y extrínsecos; no solo es la propia obra de la naturaleza física, sino también la misma naturaleza física. Es un desvarío que algunos hayan tenido el propósito de medirlo y que se hayan atrevido a publicarlo, como, a su vez, que otros, aprovechando esta ocasión, o dando pie a ello, hayan referido que hay innumerables mundos (de modo que sería preciso creer en otras tantas naturalezas físicas o, incluso si una sola englobara al resto, en otros tantos soles y otras tantas lunas, amén de los demás astros aun en un solo mundo inmensos e incontables) como si dichos interrogantes, a la postre, no hubieran de plantearse siempre al pensamiento en su ansia de un punto final, o bien, en el caso de que esta infinitud pudiera ser atribuida a la naturaleza por ser artífice de la totalidad de las cosas, como si no fuera más sencillo que todo ello se entienda como unidad, máxime cuando la empresa es de tal envergadura.

Hablando en propiedad, la mejor representación del cielo nocturno es la que aparece en la copia romana del Atlas de Farnesio que tenéis arriba, donde están recogidas de manera figurativa las constelaciones que se ven desde el hemisferio norte.

Próximo entrega: el medievo cristiano.

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Fuente: Wikipedia
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jueves, 4 de junio de 2026

EL ARTE DE REPRESENTAR EL CIELO, 4

Mapa celeste de Dunhuang, aprox. 650-700. Fuente: Wikipedia.


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ANTIGUA CIVILIZACIÓN CHINA

Recojo el apartado dedicado a la astronomía china por Telmo Fernández y Benjamín Montesinos en su excelente El desafío del Universo

Al igual que en otras civilizaciones, el origen de la práctica de la astronomía en China parece provenir de la idea religiosa de poder descubrir la armonía de la vida humana en el orden cósmico del Universo. Una leyenda dice que el primer emperador de la dinastía Xia, un ser mitad hombre y mitad dragón, ascendió a los cielos después de su muerte, hacia el año 2000 a. C., para convertirse en uno de los referentes celestiales de su pueblo. Sus descendientes posteriores se denominarían Hijos del Cielo.

Para describir la posición de una estrella en el cielo, los chinos dividieron la esfera celeste en 28 partes, como si fueran los gajos de una naranja. Estos sectores eran denominados Xiu. No eran iguales entre sí y cada uno de ellos poseía el nombre de una de las constelaciones que contenía. Se sabe que entre los años 370 y 270 a. C. se elaboraron tres listas de estrellas que fueron utilizadas en el año 300 d. C., antes de que se perdieran definitivamente, para construir un mapa del firmamento con 1.464 estrellas.

En China, el Polo Norte celeste era el lugar donde residía Yuhuang, «el Emperador de Jade» del que se suponía que descendía el soberano que gobernaba en el imperio terrenal. Las cuatro estrellas que forman el trapecio de nuestra constelación de la Osa Mayor (en realidad el Carro) eran el trono del Emperador, mientras que las tres restantes, las de la cola, representaban su séquito de funcionarios. Es curioso que ya desde al menos el año 206 a. C., cuando comenzó la dinastía de los primeros Han, el Carro se representaba con ocho estrellas, en lugar de siete: la octava estrella es Alcor, compañera de Mizar (según las denominaciones árabes que han llegado a nuestros días). Alcor es una estrella difícil de observar a simple vista, lo que denota el interés y la atención con que los chinos escrutaron el cielo.

Con respecto al calendario, los chinos conocían el ciclo anual de 365 días, aunque más exactamente descubrieron un ciclo de 60 años constituido por 21.915 días. El año astronómico chino tenía entonces una duración de 365,25 días. El mes chino comenzaba con la Luna nueva y el año astronómico lo hacía con el mes que contenía el solsticio de invierno. No obstante, a partir del año 104 a. C., el año civil chino empieza dos meses más tarde, en febrero. El calendario civil, originalmente lunar (12 lunaciones de alternativamente 29 y 30 días, o sea 354 días), se acoplaba al año astronómico por el método de intercalar meses, de forma semejante al caso de los babilonios. Había años con 12 meses y otros con 13, lo que confería al calendario un carácter muy irregular.

La cosmología china no lo era propiamente en el sentido científico de la palabra. Se refería más bien a aspectos míticos y filosóficos del Universo. Las líneas básicas de estas creencias se plasman en varias concepciones distintas. En la primera, los cielos y la Tierra eran partes de dos esferas, siendo la Tierra la más interior. En esa hipótesis, que data de tiempos legendarios, la esfera de la Tierra tenía un radio de unos 100.000 kilómetros y la del cielo unos 150.000. Existe otra figuración fechada en el año 100 a. C., en la cual el cielo era como si fuera un huevo y la Tierra su yema. Los cielos estaban llenos hasta la mitad con agua y la otra mitad con vapor, y la Tierra permanecía flotando en Ésta era la suposición generalmente aceptada al final de la dinastía Han (año 200 d. C.). La idea de la Tierra esférica no parecía afectar a las nociones astronómicas ni tampoco a las geográficas. De hecho, los mapas chinos eran dibujados como si la Tierra fuese plana. Había una tercera teoría según la cual el Sol, la Luna y las estrellas estaban compuestos de vapor condensado y flotaban libremente en el espacio.

El desarrollo independiente de la astronomía china con respecto a Occidente terminó cuando China se abrió a la influencia occidental en el siglo XVIII. Muchas de las ideas astronómicas que se llevaron a China eran más adelantadas que las suyas, como por ejemplo el conocimiento del tamaño y forma de la Tierra, o las tablas de posiciones de los planetas y de la Luna. Sin embargo, algunas de las creencias cosmológicas de los chinos, que eran vistas casi con desprecio y desdeñadas por los occidentales que llegaron allí, probaron ser con el tiempo más correctas que las que éstos sostenían. Como muestra, esta frase del jesuita Mateo Ricci, escrita en 1595: «Los chinos piensan que no existe más que una esfera celeste, no diez como se cree en Occidente; y que en el espacio exterior sólo hay vacío y no aire, un vacío en el que, según ellos, se mueven las estrellas, en vez de estar sujetas al firmamento».

UN ECLIPSE DE SOL MORTAL DE NECESIDAD

Los astrónomos chinos predecían eclipses desde hacía muchísimo tiempo y se sabe que estaban al servicio del poder político. Existe al respecto una curiosa anécdota legendaria de naturaleza trágica, que narra cómo los astrónomos Ho y Hi fueron condenados a muerte por el emperador al no haber predicho el eclipse total de Sol que se produjo en el año 2155 a. C. Los cálculos actuales nos confirman que esta leyenda tiene una buena base científica, ya que efectivamente hubo un eclipse de ese tipo aquel año y fue visible en China.

Y para poder realizar observaciones más precisas que las que nos ofrecen nuestros ojos desnudos, la antigua civilización china supo crear herramientas muy sofisticadas para la época como la esfera armilar y los observatorios. 

Esfera armilar simplificada ideada por Guo Shoujing (1439).
Observatorio de la Montaña Dorada.
Fuente: Matemolivares

Observatorio de Gaocheng (1276)

 Medir el tiempo con precisión y predecir ciertos eventos no solo era fundamental para las actividades económicas, sino que en ello podía estar la vida en juego, como les ocurrió a Ho y a Hi.

El mapa celeste se divide en secciones y abarca las 28 Mansiones Lunares que dividen la franja del cielo por donde se mueve la Luna y servían para medir el tiempo y delimitar los Cuatro Símbolos donde se agrupan las estrellas en cuatro grandes regiones mitológicas del cielo nocturno: Dragón Azul (Este), Pájaro Bermellón (Sur), Tigre Blanco (Oeste) y Tortuga Negra (Norte).

Próximo jueves: El mundo clásico (Grecia y Roma).


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Fuente: Wikipedia
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jueves, 28 de mayo de 2026

EL ARTE DE REPRESENTAR EL CIELO, 3

Observatorio de El Caracol en Chichén Itzá. Fuente: Jesús Galindo Trejo.

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AMÉRICA PRECOLOMBINA

Aunque el telescopio no comenzó a utilizarse hasta el siglo XVII, las culturas precolombinas levantaron diversas construcciones para poder observar y anotar determinados acontecimientos con lo que comprender mejor lo que veían y realizar los calendarios con los que orientarse a través del tiempo.

Torres de Chankillo. Fuente: Wikipedia.

Las trece torres de Chankillo y el observatorio del Caracol son evidencias del interés por el entender e interpretar los movimientos de los astros, especialmente el del Sol. 

Las torres fueron construidas por la cultura sechín, que ocupó algunas zonas del actual Perú. Estas torres fueron construidas en el siglo III a.n.e. y seguramente fueran empleadas como lugar al que acudir en procesión y posiblemente también como observatorio solar. Cerca de las torres existen algunas fortificaciones, y desde una de ellas se puede apreciar todo el recorrido del Sol desde el solsticio de invierno hasta el de verano. Chankillo funciona, por tanto, como un marcador de horizonte, ya que indica el movimiento del Sol a lo largo del año.

En la cultura maya destaca su preciso calendario. En muchos de estos calendarios, arte y astronomía se dan la mano, representando las diferentes formas de medir el tiempo adaptándose a las condiciones de cada lugar y momento.

Piedra del sol. Fuente: Wikipedia.

El calendario maya, conocido como Haab, supone que cada año tiene 365 días, repartidos en 18 meses de 20 días cada uno, más cinco días que se sumaban. En el Códice de Dresde, del siglo XII o quizás del XIII, se recogen diferentes tablas astronómicas, en las que se presta atención tanto a la Luna como a los movimientos de Venus y Marte.  También incluye predicciones de eclipses, acontecimientos que tenían una consideración negativa, pues creían que señalaban desastres y calamidades futuras. 

Códice de Dresde. Fuente: https://arqueologiamexicana.mx/

Códice de Dresde.
Fuente: https://arqueologiamexicana.mx/

La cultura maya levantó construcciones enormes que se relacionaban con el movimiento de los astros. Es el caso del recinto de Chichén Itzá, concretamente del Templo de Kukulkán, donde una enorme pirámide escalonada representa un bellísimo espectáculo durante los equinoccios: la luz del sol se proyecta sobre la superficie del monumento creando la forma de una serpiente que baja reptando por la pirámide. Se ha considerado que este juego de luces puede hacer alusión a la bajada del dios Kukulcán a la Tierra.

Templo de Kukulcán. Fuente: Wikipedia.



Placa de oro que ¿representa la cosmología inca? Fuente: https://andeangreattreks.com/

Esta placa es una recreación de acuerdo al cronista indígena Joan de Santa Cruz Pachacuti, de la crónica Relación de Antigüedades desde Reino del Perú. Según algunas investigaciones posiblemente explique la cosmovisión andina en forma de un mapa y ha sido interpretada de la siguiente manera:

En la parte superior presenta tres estrellas en forma de cruz llamada Orcorara (¿cinturón de Orión?), debajo está la figura de un óvalo largo que quizás represente al dios Viracocha. A su derecha están las figuras del sol y de la luna; a la izquierda el lucero de la mañana (Venus). Un poco más abajo, se observa una constelación de estrellas que representan al verano (¿la Pléyades?), y un conjunto de nubes representando las lluvias.

En el centro está la imagen del rayo, hay una estrella solitaria llamada Catachillay o Yakana. En el medio está la Chacana, cuatro estrellas unidas por una cruz. A su derecha se encuentra una representación del arcoíris y bajo él hay un círculo, símbolo del mundo de donde surge un río. Debajo de la Chacana se pueden apreciar las figuras de un hombre y una mujer.

Próximo jueves: la antigua China

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Moshe Dayan  



Fuente: Wikipedia
Mapa de los conflictos armados en curso (número de muertes violentas en el año actual o anterior):      Guerras mayores (10 000 o más). Palestina, Ucrania, Sudán, Etiopía, Myanmar (Birmania).      Guerras menores (1 000–9 999).      Conflictos (100–999).     Escaramuzas y enfrentamientos (1–99).