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#unlibrounpoema
Louise Glück es una poeta que mira hacia dentro, es una poeta introspectiva, lo que aparentemente hace de su poesía una poesía compleja y difícil; en cambio, resulta muy legible gracias al estilo narrativo que utiliza para reflexionar sobre cualquier tema.
La mayoría de los poemas de esta nueva colección reflexionan sobre fracasos emocionales, sobre el paso del tiempo, sobre la falta de deseo o de pasión, sobre el final del viaje..., esto es, sobre la proximidad de la muerte.
Estas "recetas", por supuesto, no son precisamente recetas de cocina, sino un manual de instrucciones y estrategias existenciales para sobrellevar la aridez de la vejez, la pérdida y los «tiempos oscuros» de la vida. Parábolas silenciosas cuando la energía física, el lenguaje y el deseo se han ido atenuando.
Como en su anterior poemario, The Wild Iris (El iris salvaje), estos poemas abordan el cambio estacional, la espera del calor y el hallazgo de elementos pequeños y resilientes en un paisaje helado (como hierbas silvestres o el gesto de arrojar nieve por encima del hombro, a modo de sal).
RECETAS INVERNALES DE LA COMUNIDAD
Cada año al llegar en invierno los viejos se adentraban
Era una labor lenta, que requería varios días, aunque estos
Las mujeres fermentaban este musgo, una tarea laboriosa,
como para haber nacido en otro siglo.
Pero tenían paciencia, estos ancianos y ancianas,
lo llamaban, pero nadie decía
que estuviera rico, era lo que comías,
en papel encerados... El libro contiene
El musgo más bonito se reservaba
para los bonsáis, para los cuáles
se había designado una pequeña habitación,
e incluso en ese caso, hacía falta un largo
Una luz radiante caía sobre el espécimen sometido a poda,
innatas a la especie en cuestión... Los que observábamos
Alrededor el viento soplaba cada vez más fuerte.
Bajo la luz radiante, mi amigo,
que estaba dándoles forma al árbol, posó las tijeras.
El árbol me parecía hermoso,
no acababa tal vez, pero aún así hermoso, el musgo
Como dije, era un trabajo duro:
no consistía solo en cuidar los arbolitos
en alimentarnos, en limpiar los espacios comunes...
Pero los árboles lo eran todo.
Y qué tristes nos poníamos cuando uno moría,
Yo me preocupaba sobre todo de los que perdían las hojas,
Los árboles eran miniaturas, como he dicho,
Las sombras pasaban sobre la nieve,
los pasos se acercaban y se alejaban.
Las hojas muertas yacían sobre las piedras;
Estaba más oscuro que nunca
pero entonces sabía anticiparme.
El mes era diciembre, el mes de la oscuridad.
Era muy temprano. Caminaba
desde mi cuarto al arboreto; por razones evidentes,
resplandor del arboreto rodeado de nieve;
Recuerdo pensar cómo había resultar
visible desde muy lejos, aunque no es que fuéramos
En la cocina, envolvían bocadillo para el mercado.
Mi amiga solía encargarse de esto.
Huli songli, la llamada nuestro instructor,
observarla: al otro lado de la puerta,
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| Fuente: Wikipedia |









