jueves, 26 de marzo de 2026

ROMANCE DE LA NIÑA FLOR

   #poemasenpiedepaz

Con el poema/microrrelato de Borges inicié ayer una nueva serie dedicada a poemas que tengan como eje central la denuncia de la violencia, de la guerra y sus terribles consecuencias para quienes las sufren. El poemilla que aquí publico está inspirado en los romancero tradicional y sigue el juego que ofrece la anadiplosis, presente en el poemilla que dediqué anteayer a la luna. 


  En mi pueblo hay una niña,

una niña toda en flor.

La flor se quedó marchita,

marchita por el dolor.

Dolor que causó la muerte,

la muerte del que partió.

Partió el mozo a la guerra,

guerra cruel, ya no volvió.

No volvió porque no pudo,

no pudo porque murió,

murió porque aquella bala

le atravesó el corazón.


Y la bala siguió por el aire 

    atravesó el pueblo

        y atravesó la flor

            y atravesó la niña

                y atravesó todo entero

                    su enamorado corazón.

 


***
Si quieres la paz, no hables con tus amigos; habla con tus enemigos.  

Moshe Dayan  



Fuente: Wikipedia
Mapa de los conflictos armados en curso (número de muertes violentas en el año actual o anterior):      Guerras mayores (10 000 o más). Palestina, Ucrania, Sudán, Etiopía, Myanmar (Birmania).      Guerras menores (1 000–9 999).      Conflictos (100–999).     Escaramuzas y enfrentamientos (1–99).

miércoles, 25 de marzo de 2026

UN LIBRO, UN POEMA (Jorge Luis Borges)

#unlibrounpoema

#poemasenpiedepaz


Borges escribió este poema/microrrelato poco después de terminada la guerra de Malvinas. Tal vez esa guerra le dolió más que otras personas pues él era argentino que no renunciaba a su argentinidad al mismo tiempo que sentía una inquebrantable admiración por la literatura escrita en inglés. Su posición más clara y contundente con respecto a aquella guerra miserable queda bien recogida en su declaración: “El epigrama en prosa rimada ‘Las Malvinas son argentinas’ es culpable de muchas muertes”.

Borges no justifica, pero sitúa. Juan López  es bonaerense; Ward es británico, de las afueras de Londres. En el origen de López y Ward, Borges incluye alusiones a Eduardo Mallea y a Gilbert Chesterton, y también reconoce la admiración por Cervantes y Conrad. Acaso Juan y John hubieran sido amigos si se hubiesen conocido en otro contexto, pero se vieron una sola vez cara a cara, en unas islas demasiado famosas, y cada uno de los dos fue Caín, y cada uno, Abel

Así, exactamente así son las guerras, contextos para ejercer la violencia hasta la muerte sobre personas con las que podríamos compartir opiniones, vivencias e incluso risas y compañías. 


JUAN LÓPEZ Y JOHN WARD

Les tocó en suerte una época extraña.

El planeta había sido parcelado en distintos países, cada uno provisto de lealtades, de queridas memorias, de un pasado sin duda heroico, de derechos, de agravios, de una mitología peculiar, de próceres de bronce, de aniversarios, de demagogos y de símbolos. Esa división, cara a los cartógrafos, auspiciaba las guerras.

López había nacido en la ciudad junto al río inmóvil; Ward, en las afueras de la ciudad por la que caminó Father Brown. Había estudiado castellano para leer el Quijote.

El otro profesaba el amor de Conrad, que le había sido revelado en una aula de la calle Viamonte.

Hubieran sido amigos, pero se vieron una sola vez cara a cara, en unas islas demasiado famosas, y cada uno de los dos fue Caín, y cada uno, Abel.

Los enterraron juntos. La nieve y la corrupción los conocen.

El hecho que refiero pasó en un tiempo que no podemos entender.



***
Si quieres la paz, no hables con tus amigos; habla con tus enemigos.  

Moshe Dayan  



Fuente: Wikipedia
Mapa de los conflictos armados en curso (número de muertes violentas en el año actual o anterior):      Guerras mayores (10 000 o más). Palestina, Ucrania, Sudán, Etiopía, Myanmar (Birmania).      Guerras menores (1 000–9 999).      Conflictos (100–999).     Escaramuzas y enfrentamientos (1–99).

lunes, 23 de marzo de 2026

LA LUNA Y LA NOCHE


 Esta es la luna de las 19:56 capturada desde el balcón hace unos pocos minutos. Es una luna con anadiplosis. Nada grave que deba preocuparnos.

Felices sueños.



***
Si quieres la paz, no hables con tus amigos; habla con tus enemigos.  

Moshe Dayan  



Fuente: Wikipedia
Mapa de los conflictos armados en curso (número de muertes violentas en el año actual o anterior):      Guerras mayores (10 000 o más). Palestina, Ucrania, Sudán, Etiopía, Myanmar (Birmania).      Guerras menores (1 000–9 999).      Conflictos (100–999).     Escaramuzas y enfrentamientos (1–99).

DIARIO DE UN RACIONALISTA ACORRALADO, 4 (Destruir por destruir)




La semana pasada no fue una semana afortunada para mi coche. En ese breve plazo sufrió las consecuencias de dos acciones claramente estúpidas (una persona estúpida es una persona que causa un daño a otra persona o grupo de personas sin obtener un provecho para sí, o incluso obteniendo un perjuicio, La leyes fundamentales de la estupidez humana, Carlo M. Cipolla). El martes un abollamiento sin que nadie dejara la nota; el domingo, retrovisor, limpiaparabrisas trasero arrancado y otros pequeños daños en la chapa.


Hay actos humanos que, por su complejidad o por sus consecuencias, invitan a debates profundos. Y luego están aquellos que, cuanto más se analizan, más evidencian su absoluta falta de sentido. Entre estos últimos destaca uno especialmente absurdo: causar daños a una propiedad simplemente por el hecho de hacerlo, sin obtener ningún beneficio material, emocional o simbólico de ningún tipo.

Romper una farola, pintar un muro ajeno sin intención artística ni reivindicativa, destrozar mobiliario público o privado… son acciones que no construyen nada, no expresan nada y, en la mayoría de los casos, ni siquiera alivian nada. Se trata de una destrucción vacía, sin propósito, que deja tras de sí únicamente costes, molestias y un rastro de incomprensión.

Quien incurre en este tipo de conductas suele ampararse en impulsos momentáneos: aburrimiento, frustración, imitación... Ninguna razón justifica el acto. La diferencia entre un impulso y una decisión es precisamente la capacidad de detenerse a pensar en las consecuencias. Y aquí es donde este tipo de comportamiento revela su carácter profundamente estúpido: no solo no aporta nada, sino que además perjudica a otros y, en última instancia, a la propia comunidad de la que forma parte quien lo comete.

El daño a la propiedad, especialmente cuando es pública, tiene un efecto multiplicador. Lo que se rompe debe repararse, y lo que se ensucia debe limpiarse. Eso implica recursos económicos que podrían haberse destinado a mejorar servicios, infraestructuras o espacios comunes. Es decir, el acto aparentemente pequeño de una persona termina afectando al bienestar de muchos. En ese sentido, no es solo una acción inútil, sino también profundamente egoísta.

Pero incluso en el caso de la propiedad privada, el problema persiste. Detrás de cada objeto dañado hay tiempo, esfuerzo y dinero invertidos por alguien. Destruirlo sin motivo es, en esencia, despreciar ese esfuerzo. Es una forma de agresión indirecta que no necesita contacto personal para causar un perjuicio real.

Hay quienes intentan romantizar este tipo de conductas como una forma de rebeldía. Sin embargo, la verdadera rebeldía implica cuestionar, proponer, crear alternativas. Destruir sin objetivo no es rebeldía: es vacío. Es la manifestación más pobre de la inconformidad, aquella que no sabe transformarse en algo constructivo.

Frente a esto, la responsabilidad individual se vuelve clave. Vivir en sociedad implica aceptar ciertas normas básicas de convivencia, entre ellas el respeto por lo ajeno. No se trata de una imposición arbitraria, sino de una condición necesaria para que cualquier comunidad funcione. Sin ese mínimo respeto, todo se degrada: los espacios, la confianza y, finalmente, la calidad de vida.

Causar daños a una propiedad sin obtener ningún beneficio no es un acto de valentía ni de expresión, sino de simple estupidez. Es la renuncia a pensar, a crear y a convivir. Y, como toda estupidez, tiene un coste que, tarde o temprano, alguien acaba pagando.

 
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Si quieres la paz, no hables con tus amigos; habla con tus enemigos.  

Moshe Dayan  



Fuente: Wikipedia
Mapa de los conflictos armados en curso (número de muertes violentas en el año actual o anterior):      Guerras mayores (10 000 o más). Palestina, Ucrania, Sudán, Etiopía, Myanmar (Birmania).      Guerras menores (1 000–9 999).      Conflictos (100–999).     Escaramuzas y enfrentamientos (1–99).

domingo, 22 de marzo de 2026

PINI DI ROMA, Respighi


Respighi (1879-1936) era un especialista en música barroca, sobre todo la italiana (Vivaldi, Monteverdi, Scarlatti...), que nunca se sintió atraído por las nuevas corrientes atonales e inarmónicas que se estaban gestando por Centroeuropa.

Tampoco se sintió atraído por el régimen fascista de Benito Mussolini, pero había que comer y era director titular de una de las orquestas italianas más importantes, la de la Academia de Santa Cecilia de Roma. O contemporizaba o se  exiliaba, y Respighi tenía un enorme apego a su tierra, así que contemporizó. Eso sí, cada vez que componía obras que exaltaban virtudes italianas (o sea, las virtudes imperiales de la antigua Roma), procuraba introducir un toque irónico.

Y a eso de exaltar se dedicó con su Trilogía Romana, tres suites ambientadas en el entorno romano, que era donde vivía desde 1913, cuando le nombraron director titular de la Orquesta de la Academia Nacional de Santa Cecilia: Las Fuentes de Roma (1916), Los Pinos de Roma (1924) y las Fiestas Romanas (1926). De 
las tres, la más interpretada es esta de Los Pinos de Roma.

Fue compuesta dos años después del nombramiento del temible Benito Mussolini como Primer Ministro. Es una exaltación de los pinares romanos. Refleja la alegría y el bullicio típico de la capital italiana, pero también la melancolía por el pasado y el temor por el futuro…, todo ello disimulado de complaciente recuerdo de aquella cosa histórica y altisonante que tanto gustaba al régimen mussoliniano; o sea, con toques tipo música de fondo de péplum cuando aparecían las legiones

La ejecución de la obra necesita una orquesta enorme, cuerda completa, arpa, madera triple, una más que generosa sección de metales y otra generosa sección de percusión, más piano, celesta y órgano. En el vídeo lo podéis apreciar.

Interpreta: hr-SinfonieorchesterFrankfurt Radio Symphony.

Dirige: Juraj Valčuha.

Y esta es una de esas historietas que Martín Llade suele componer a partir de alguna anécdota real para su programa Sinfonía de la mañana. Por supuesto, el protagonista del relato es Ottorino Respighi.


Que la música os sea favorable.


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Si quieres la paz, no hables con tus amigos; habla con tus enemigos.  

Moshe Dayan  



Fuente: Wikipedia
Mapa de los conflictos armados en curso (número de muertes violentas en el año actual o anterior):      Guerras mayores (10 000 o más). Palestina, Ucrania, Sudán, Etiopía, Myanmar (Birmania).      Guerras menores (1 000–9 999).      Conflictos (100–999).     Escaramuzas y enfrentamientos (1–99).

sábado, 21 de marzo de 2026

CELEBRANDO LA PRIMAVERA CON ALGUNAS IMÁGENES

Pluma de arrendajo

Son fotografías tomadas en diferentes días de estas dos últimas semanas. Las coloco aquí a manera de ofrenda antigua a la naturaleza por estos días de temperaturas agradables y cielos despejados con los que nos ha regalado.

Crepúsculo donostiara 

Crepúsculo donostiarra con torre de Atocha, Igueldo y Venus.

Pararrayos apuntado a Venus.

 
Caracol vuelva a casa después de pasar la noche de fiesta.

Sombra de helecho sobre tronco de árbol.

Garceta común rebuscando entre las aguas superficiales.

Cormorán haciendo el cormorán

Este cartel es una forma muy graciosa de solicitar a la feligresía que aparezca más a menudo por la iglesia: 

Cartel en la puerta de la Iglesia de san Vicente, Ciboure.

Que la primavera os sea favorable.

 
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Si quieres la paz, no hables con tus amigos; habla con tus enemigos.  

Moshe Dayan  



Fuente: Wikipedia
Mapa de los conflictos armados en curso (número de muertes violentas en el año actual o anterior):      Guerras mayores (10 000 o más). Palestina, Ucrania, Sudán, Etiopía, Myanmar (Birmania).      Guerras menores (1 000–9 999).      Conflictos (100–999).     Escaramuzas y enfrentamientos (1–99).

viernes, 20 de marzo de 2026

DIARIO DE UN RACIONALISTA ACORRALADO, 3

Desembocadura del Urumea con el Auditorio Kursaal en la otra orilla.
 

#diariodeunracionalistaacorralado

Los hechos: 

Miércoles, 18 de marzo, acudo al Kursaal para oír el concierto que la OSE y el Coro Easo ofrecen. Un concierto estupendo, un público no tan estupendo. La mujer que tengo a mi lado está más pendiente de chatear vía guasap que del concierto. Literalmente: durante todo el concierto para violonchelo de Schumann (25 minutos), no abandona ni un solo momento la pantalla. Durante la segunda parte, la correspondiente a la obra de Respighi, está más moderada; solamente lo utiliza de forma ocasional. Pero no era la única pantalla iluminada. Hubo bastantes más.

La reflexión:

En una sala de conciertos, donde cada nota ha sido cuidadosamente ensayada y cada silencio tiene un propósito, el público forma parte esencial de la experiencia. Sin embargo, en los últimos años se ha vuelto cada vez más habitual observar un gesto que rompe esa armonía: personas que revisan y responden mensajes en sus teléfonos móviles durante la actuación.

A primera vista puede parecer un acto inofensivo. No hay sonido, no hay conversación en voz alta, no hay una interrupción evidente. Pero la realidad es bien distinta. La luz de una pantalla en medio de la oscuridad no solo destaca, sino que irrumpe y molesta. Es un punto brillante que capta la atención de quienes están alrededor, desviando la mirada del escenario hacia algo completamente ajeno al espectáculo.

El problema no es únicamente visual. Quienes han acudido al concierto para sumergirse en la música ven interrumpida su concentración. La experiencia, que debería ser colectiva e inmersiva, se fragmenta. Por su parte, los artistas, especialmente en espacios más íntimos, perciben esos destellos. No es difícil imaginar lo desconcertante que puede resultar interpretar una pieza emocionalmente intensa mientras, en la penumbra, aparecen pequeñas luces que son ajenas al momento.

Además, este hábito revela una preocupante dificultad creciente para desconectar. Asistir a un concierto implica, en cierto modo, un compromiso: estar presente, escuchar activamente, dejarse llevar. Responder un mensaje puede esperar; la música en directo, en cambio, ocurre una sola vez.

La tecnología no es el enemigo. Los teléfonos forman parte de nuestra vida cotidiana y pueden ser útiles incluso en contextos culturales, sin duda. El problema surge cuando su uso interfiere con la experiencia de los demás. Del mismo modo que se evita hablar en voz alta o levantarse constantemente, debería considerarse una norma básica no utilizar el móvil de ninguna manera durante la actuación.

Recuperar el respeto por el silencio y la atención compartida no es una cuestión de normas estrictas, sino de convivencia. Un concierto no es solo lo que sucede en el escenario, sino también lo que ocurre en la sala: un colectivo de oyentes que, durante un tiempo, decide escuchar en comunidad. Apagar la pantalla, en ese contexto, es también una forma de encender la experiencia.

Tal vez, lo mismo que se advierte sobre el silencio en que deben mantenerse los teléfonos, debería empezar a pedirse por megafonía que no se usen de ninguna de las maneras posibles porque las molestas luces de las pantallas perturban notablemente la atención y el disfrute de la música.

 
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Si quieres la paz, no hables con tus amigos; habla con tus enemigos.  

Moshe Dayan  



Fuente: Wikipedia
Mapa de los conflictos armados en curso (número de muertes violentas en el año actual o anterior):      Guerras mayores (10 000 o más). Palestina, Ucrania, Sudán, Etiopía, Myanmar (Birmania).      Guerras menores (1 000–9 999).      Conflictos (100–999).     Escaramuzas y enfrentamientos (1–99).

jueves, 19 de marzo de 2026

BELLEZAS DEL MUNDO FLOTANTE, Bijing-a en la edad de oro del ukiyo-e

Suzuki Harunobu. Manjiya. Mujeres bellas de Yoshibara.

Esto no es nada más que una pequeñísima muestra de las 77 obras que reúne la exposición Bellezas del mundo flotante y una invitación a pasar una mañana disfrutando del maravilloso arte gráfico japonés, siempre delicado, sensual y elegante. Y si tenéis 30€, 
el catálogo de la exposición es otro regalo que no deberíais dudar en haceros: la edición, la encuadernación, el papel, los desplegables, la fotografía y los trabajos de Ricardo Centellas Salamero y Daniel Sastre de la Vega son magníficos.

Kitagawa Utamaro. (Los amantes) Koharu y Kamiji.

Por cierto, la colección Pasamar-Onila, quienes estéis o seáis de Zaragoza la tenéis en casa, ya que es una colección privada que se donó al museo de Zaragoza en 2018.

Suzuki Harunobu. Inmortales poéticos de las cuatro estaciones a la moda.

Isoda Koryusai. La cortesana Miyato

Katsukawa Shuncho. De la serie Estampas eróticas de los doce meses.

Utagawa Hiroshige, estampas varias.

Utagawa Hiroshige. La bahía de Miho (de La historia del pino Hagoromo).

Utagawa Kunisada. Las horas de la serpiente (de la serie "Doce horas con Genji").

Utagawa Kunisada. La casa de baños de Akashi.

Utagawa Kuniyoshi. La poeta Suo no Naishi.

Utagawa HiroshigeUtagawa Kuniyoshi. Recreación de "La historia de Genji", El jardín de noche.

Este es el vídeo con la presentación de la exposición. Lo he recogido a partir del momento en que se dirige al público Javier Blas miembro de la Real Academia de Bellas Artes. Fue director de la Calcografía Nacional (2000-2006), jefe de Colecciones del Museo Reina Sofía (2006-2008) y colaborador del Departamento de Dibujos y Estampas del Museo del Prado (2009-2011).





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Si quieres la paz, no hables con tus amigos; habla con tus enemigos.  

Moshe Dayan  



Fuente: Wikipedia
Mapa de los conflictos armados en curso (número de muertes violentas en el año actual o anterior):      Guerras mayores (10 000 o más). Palestina, Ucrania, Sudán, Etiopía, Myanmar (Birmania).      Guerras menores (1 000–9 999).      Conflictos (100–999).     Escaramuzas y enfrentamientos (1–99).