Fue redactado en lengua acadia y caracteres cuneiformes. La copia que se suele traducir procede de la biblioteca de Asurbanipal, la cual recopila tradiciones sumerias mucho más antiguas.
Un rápido resumen:
En cuanto el dios Ea/Enki se entera de esos planes, utiliza un conjuro para sumergir a Apsu en un sueño profundo y asesinarlo. Establece su morada sobre sus restos. Después, Ea engendra a su hijo Marduk, un dios dotado de poderes especiales, cuatro ojos y cuatro oídos. Tiamat se enfurece y crea un terrible ejército de monstruos, dragones y serpientes venenosas, y otorga las Tablillas del Destino a su nuevo consorte, Kingu, a quien nombra jefe de su ejército.
Los jóvenes dioses, atemorizados, recurren a Marduk, quien acepta enfrentarse a Tiamat a cambio de una condición: ser nombrado rey absoluto del panteón divino. Así, pues, equipado con un arco, flechas, una red y los cuatro vientos, Marduk se enfrenta a Tiamat. Cuando esta abre la boca para devorarlo, Marduk hace que el viento huracanado entre hasta su vientre, e impide que cierre la boca. Inmediatamente después le atraviesa el corazón con una flecha.
Tras la victoria, Marduk organiza el universo utilizando el cadáver mutilado de Tiamat. Con una mitad de su cuerpo crea la bóveda celeste; con la otra mitad, la tierra firme; de sus ojos brotan los ríos Tigris y Éufrates.
Y ahora viene lo mejor: para liberar a los dioses de las tareas físicas, como trabajar la tierra y producir alimentos, Marduk crea los seres humanos mezclando la sangre del traidor Kingu con la arcilla de la tierra. La humanidad ha sido creada con la finalidad de servir y adorar a los dioses.
Los paralelismos entre el Génesis bíblico y el Enuma Elish son numerosos: ambos comienzan antes de que existieran la tierra o el cielo, describiendo el universo como una masa amorfa de agua oscura y caótica; la creación ocurre mediante la palabra que nombra —también el euskera hace referencia a esa capacidad: izena duen guztia omen da—; la secuencia con que se produce la creación de los distintos elementos es prácticamente idéntica en ambos; en ambos relatos el mapa estelar se diseña con un fin organizativo y de control del tiempo; y, por último, la materia prima utilizada para crear el ser humano es la misma: arcilla combinada con un elemento divino (sangre de Kingu / aliento de Yahvé).
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| Fuente: Wikipedia |










