Llama al que lía los cigarros puros,
al forzudo, y ofrécele batir
en tarros de cocina las sensuales cuajadas.
Deja que las muchachas huelguen con los mismos vestidos
que acostumbran a usar, y deja que los chicos
lleven flores envueltas en periódicos viejos.
Deja que el parecer acabe en ser.
El único emperador es el emperador de los helados.
De la cómoda aquella que perdió
tres pomos de cristal, saca la sábana
en la que ella bordaba faisanes una vez
y extiéndela del todo hasta ocultar su cara.
Si sus callosos pies se quedan fuera, lo hacen
para mostrar qué fría está, y qué muda.
Que la lámpara añada su destello.
El único emperador es el emperador de los helados.
El poema tiene dos estrofas bien diferenciadas. En la primera intuimos que se nos está hablando, entre otras cosas, de la cocina de una casa y lo que en ella acontece. En la segunda se nos sitúa en otra dependencia de las casa —¿la sala, un dormitorio?—, donde se encuentra un cadáver al que hay que cubrir con una sábana.
Como las imágenes y los símbolos se van sucediendo con profundas elipses entre ellos, el poema resulta muy hermético en un primer momento, y tal vez lo continuaría siendo así si no hubiera sido por la agudeza de Helen Vendler quien expuso de forma breve el argumento del mismo: una persona va a casa de una vecina que ha fallecido; esta persona debe ayudar a preparar el cadáver en el dormitorio para un velatorio; otros vecinos llevan flores de su propio huerto y otros más preparan comida, incluyendo helado, para el velatorio.
¿Pero por qué el emperador? ¿Una alusión a los cuentos infantiles, al de El traje nuevo del emperador? ¿Una abstracción filosófica sobre la apariencia? ¿Una alusión al Hamlet de Shakespeare cuando su personaje protagonista dice tu gusano es tu único emperador en cuanto a la dieta. Engordamos a todas las demás criaturas para engordarnos a nosotros mismos, y nos engordamos para los gusanos? (4º acto, escena VI).
De hecho, Stevens elige el mismo sintagma único emperador. Además, la idea expresada en Hamlet de que los seres humanos no son la cima de la cadena alimenticia, sino los gusanos, también está, aunque de forma indirecta en el poema. La vida es frágil, efímera; todas, en general, tienden hacia el impulso hedonista: disfrutar del festín mientras se puede.
El único emperador o principio dominante del mundo es aquel que nos viene a la mente cuando vemos derretirse el helado —o, de otra manera, cuando asistimos a un funeral— haríamos bien en prestarle atención y aprovechar cada momento.
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| Fuente: Wikipedia |














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