sábado, 13 de junio de 2026

WALLACE STEVENS, El emperador de los helados

A Wallace Stevens le dedicaré más adelante una entrada para ofrecer una visión general y contextualizarlo en su momento histórico-literario. Hoy ofrezco un ejemplo de cómo operaba a través de un poema, tal vez su preferido, según manifestó en alguna ocasión. El poema pertenece a su primera publicación en forma de libro de poesía, Armonio (1923). Por entonces tenía 44 años.




EL EMPERADOR DE LOS HELADOS


Llama al que lía los cigarros puros,

al forzudo, y ofrécele batir

en tarros de cocina las sensuales cuajadas.

Deja que las muchachas huelguen con los mismos vestidos

que acostumbran a usar, y deja que los chicos

lleven flores envueltas en periódicos viejos.

Deja que el parecer acabe en ser.

El único emperador es el emperador de los helados.


De la cómoda aquella que perdió

tres pomos de cristal, saca la sábana

en la que ella bordaba faisanes una vez

y extiéndela del todo hasta ocultar su cara.

Si sus callosos pies se quedan fuera, lo hacen

para mostrar qué fría está, y qué muda.

Que la lámpara añada su destello.

El único emperador es el emperador de los helados.





El poema tiene dos estrofas bien diferenciadas. En la primera intuimos que se nos está hablando, entre otras cosas, de la cocina de una casa y lo que en ella acontece. En la segunda se nos sitúa en otra dependencia de las casa —¿la sala, un dormitorio?—, donde se encuentra un cadáver al que hay que cubrir con una sábana. 

Como las imágenes y los símbolos se van sucediendo con profundas elipses entre ellos, el poema resulta muy hermético en un primer momento, y tal vez lo continuaría siendo si no hubiera sido por la agudeza de Helen Vendler quien expuso de forma breve el argumento del mismo: 
una persona va a casa de una vecina que ha fallecido; esta persona debe ayudar a preparar el cadáver en el dormitorio para un velatorio; otros vecinos llevan flores de su propio huerto y otros más preparan comida, incluyendo helado, para el velatorio. 

El poema, por tanto, adquiere forma a través de una voz que va indicando lo que se debe hacer para que el resultado sea el adecuado al momento que se vive. 

Conviene señalar que en algunas culturas caribeñas, incluidas las que Stevens conoció en sus viajes a Cayo Hueso y La Habanalos velatorios tienen o tenían un carácter festivo y se preparaban los mejores manjares. Aquí entra en juego el helado, que no es precisamente el que podemos adquirir en unos segundos en una heladería moderna, sino el que había que hacer trabajando intensamente la cuajada (estamos a comienzos del siglo XX). 

Eso también explica la elección de la palabra concupiscent y que tiene en castellano todos estos sinónimos: incontinente, sensual, lascivo, lujurioso, libidinoso, voluptuoso, impúdico, obsceno, deshonesto. El traductor ha elegido el segundo. 

Así, pues, en la cocina, encontramos coqueteo, desenfado, cierta actividad bulliciosa y la preparación de sabrosos bocados, tal y como hemos visto en algunas películas. Claro que en el otro habitáculo lo que vemos es, por el contrario, una mujer muerta y una cómoda ya vieja que ha perdido los tiradores.

En este contexto, tropezamos con un verso que parece una recomendación de profundo análisis filosófico en el penúltimo verso de la primera estrofa: Que el ser sea el final del parecer. Cielos, ¿qué hace ahí?, ¿qué puede querer decirnos el poeta?

Stevens decía que la poesía debía resistir a la inteligencia. Esta parece una buena puesta en práctica de lo que afirmaba. Y difícil, variada, compleja son tres términos que la crítica ha utilizado con asiduidad para describir la poesía modernista anglosajona en general. Los poetas de nuestra civilización deben ser difíciles, escribía T.S. Eliot en Los poetas metafísicosen 1921. Creía que esa dificultad reflejaba la época: la avanzada industrialización transformaba Occidente, Europa se tambaleaba tras la Primera Guerra Mundial y la Revolución Bolchevique incendiaba Rusia. Darwin, Nietzsche, Marx, Freud y Einstein cambiaron la visión que se tenía de la historia, la economía, la filosofía, la ciencia, la psicología, la física e incluso la religión.

Si en algo coincidían el modernismo hispanoamericano y el modernismo anglosajón, que fueron estilos y movimientos muy diferentes, era en su crítica al idealismo romántico y en su afán por superarlo. Así, podemos tomar el parecer como lo que no es, lo artificial, lo que aparenta ser pero no es; es decir, es una manera de reivindicar que el realismo desplace al idealismo.

Más aun, Judith Ch. Brown, opina que el verso sugiere que solo en la muerte termina el parecer… En la vida, sin embargo, solo hay apariencia. Esta interpretación es coherente con el penúltimo verso de la segunda estrofa: Que la lámpara añada su destello, que a su vez evoca un ambiente de autopsia o interrogatorio, donde la luz de la realidad busca dar claridad a lo realmente visible, no las suposiciones, ni cuanto podamos imaginar. 

En este sentido, la sábana bordada con colas de abanico —faisanes, traduce Sánchez Robayna—, que deja el cadáver parcialmente expuesto bajo el resplandor de la lámpara, parece indicar la misma intención: la insuficiencia del artificio.

Por otra parte tenemos el helado, ese postre capaz de aportarnos un placer sensual, pero que hay que consumir con cierta premura para que no se deshaga. Es un placer fugaz, como el sexo. Y es frío, como el cuerpo de la mujer muerta. La frialdad vincula el frío de la muerte con el helado. La muerte y los placeres sensuales de la vida tienen algo en común. La mujer muerta es insensible —"fría" hacia— la animada actividad en la cocina, y esas muchachas ociosas tampoco parecen muy preocupadas por ella. El helado es como la vida: dulce mientras dura. También es como los muertos: fríos y destinados a ser consumidos o a disiparse.

¿Pero por qué el emperador? ¿Una alusión a los cuentos infantiles, al de El traje nuevo del emperador? ¿Una abstracción filosófica sobre la apariencia? ¿Una alusión al Hamlet de Shakespeare cuando su personaje protagonista dice tu gusano es tu único emperador en cuanto a la dieta. Engordamos a todas las demás criaturas para engordarnos a nosotros mismos, y nos engordamos para los gusanos? (4º acto, escena VI).

De hecho, Stevens elige el mismo sintagma único emperador. Además, la idea expresada en Hamlet de que los seres humanos no son la cima de la cadena alimenticia, sino los gusanos, también está, aunque de forma indirecta en el poema. La vida es frágil, efímera; todas, en general, tienden hacia el impulso hedonista: disfrutar del festín mientras se puede.

Enunciado más brutalmente: el único dios, el único emperador en este mundo es el frío dios de la vida mientras esta persiste, la satisfacción del apetito, del deseo. Surge la metáfora: la vida animal en la cocina, el cadáver en el dormitorio trasero.

El único emperador o principio dominante del mundo es aquel que nos viene a la mente cuando vemos derretirse el helado —o, de otra manera, cuando asistimos a un funeral— haríamos bien en prestarle atención y aprovechar cada momento.

Dos estrofas, dos habitaciones:  la bulliciosa vida de festejos y apariencias, la muerte solitaria. El poema se convierte en un recordatorio de nuestro destino final. Un postre que antes se nos antojaba muy apetitoso se convierte en un símbolo de lo que la vida nos depara tras el último bocado. Comienza como un dulce caprichoso, pero deja un regusto sorprendentemente frío.


***
Si quieres la paz, no hables con tus amigos; habla con tus enemigos.  

Moshe Dayan  



Fuente: Wikipedia
Mapa de los conflictos armados en curso (número de muertes violentas en el año actual o anterior):      Guerras mayores (10 000 o más). Palestina, Ucrania, Sudán, Etiopía, Myanmar (Birmania).      Guerras menores (1 000–9 999).      Conflictos (100–999).     Escaramuzas y enfrentamientos (1–99).

viernes, 12 de junio de 2026

TRÉPANOS 22 SE DEDICA A GAUDÍ

 Ya está aquí el nuevo número de la revista Trépanos.

La tentación del hombre
Juan José Lahuerta
Simbolismo de la reconciliación
Carles Rius Santamaría
La cerámica y el trencadís
Mireia Freixa y Marta Saliné
La arquitectura sostenible
Carlos Salas Mirat
Itinerario acústico
Francesc Daumal i Domènech y José Arturo Campos
Gaudí y la música
José Arturo Campos y Francesc Daumal i Domènech
Dos posibles fotos
Mario Andruet

Entrevistas

A Aitor Ortiz

Junio 2026



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Si quieres la paz, no hables con tus amigos; habla con tus enemigos.  

Moshe Dayan  



Fuente: Wikipedia
Mapa de los conflictos armados en curso (número de muertes violentas en el año actual o anterior):      Guerras mayores (10 000 o más). Palestina, Ucrania, Sudán, Etiopía, Myanmar (Birmania).      Guerras menores (1 000–9 999).      Conflictos (100–999).     Escaramuzas y enfrentamientos (1–99).

jueves, 11 de junio de 2026

EL ARTE DE REPRESENTAR EL CIELO, 5

Esta es mía. Atlas Farnesio. Museo Nacional de Nápoles.

#elartederepresentarelcielo


CIVILIZACIÓN GRECO-ROMANA

La filosofía natural griega es la primera manifestación del pensamiento científico de forma sistemática. La búsqueda de explicaciones racionales a los sucesos naturales marca la diferencia con respecto a las civilizaciones y culturas anteriores. Supone el tránsito, como se ha escrito tantas veces, del mythos al logos.  

Tales de Mileto, Anaximandro, Anaxímenes, Pitágoras, Filolao, Anaxágoras, Platón, Eudoxo, Aristóteles, Aristarco de Samos, Eratóstenes de Cirene, Hiparco de Nicea y Ptolomeo marcan cada uno de ellos un paso en el desciframiento de lo que vemos tanto en la Tierra como más allá de ella. Los romanos, tan pragmáticos ellos, dieron por bueno el magisterio griego, pero se ocuparon mucho más de la ingeniería que de la astronomía.

Aunque todos esos maestros pensadores y otros más realizaron grandes esfuerzos por explicar el universo, carecieron de dos herramientas imprescindibles para salir de lo que la simple vista nos ofrece: el microscopio y el telescopio. Mientras tanto, la inmensa mayoría de la población continuó pensando que los dioses eran los habitantes de los cielos y viendo en ellos historias y figuras que llegaron a componer una extraordinaria saga con la que explicar cuanto observaban. 

Las representaciones en escultura, pintura, mosaicos o en vasijas que nos han llegado no representan propiamente el cielo, sino los dioses que los habitaban o las escenas relativas a una u otra constelación. Sirva de ejemplo este fragmento de un fresco que representa a Urania, musa de la astronomía, procedente de la Casa de Julia Felix en Pompeya, 62-79 a. n e. Museo Saint-Raymond de Toulouse.

Fuente: Wikipedia.

Plinio el Viejo, un romano tan sediento de saber, escribía de forma ingenua en su Historia natural: El mundo y todo aquello que con otra denominación se convino en llamar cielo, en cuyo seno transcurren todas las cosas, hay que creer que es igual a la divinidad, eterno, inconmensurable y que no ha sido engendrado ni jamás va a perecer. Indagar más allá de él no tiene interés para el hombre ni cabe en las conjeturas de la mente humana. Es sagrado, eterno, inconmensurable, un todo en el todo o, mejor dicho, él mismo el todo: infinito y similar a lo finito, concreto en todas sus partes y similar a lo inconcreto, compuesto esencialmente por la totalidad de elementos intrínsecos y extrínsecos; no solo es la propia obra de la naturaleza física, sino también la misma naturaleza física. Es un desvarío que algunos hayan tenido el propósito de medirlo y que se hayan atrevido a publicarlo, como, a su vez, que otros, aprovechando esta ocasión, o dando pie a ello, hayan referido que hay innumerables mundos (de modo que sería preciso creer en otras tantas naturalezas físicas o, incluso si una sola englobara al resto, en otros tantos soles y otras tantas lunas, amén de los demás astros aun en un solo mundo inmensos e incontables) como si dichos interrogantes, a la postre, no hubieran de plantearse siempre al pensamiento en su ansia de un punto final, o bien, en el caso de que esta infinitud pudiera ser atribuida a la naturaleza por ser artífice de la totalidad de las cosas, como si no fuera más sencillo que todo ello se entienda como unidad, máxime cuando la empresa es de tal envergadura.

Hablando en propiedad, la mejor representación del cielo nocturno es la que aparece en la copia romana del Atlas de Farnesio que tenéis arriba, donde están recogidas de manera figurativa las constelaciones que se ven desde el hemisferio norte.

Próximo entrega: el medievo cristiano.

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Si quieres la paz, no hables con tus amigos; habla con tus enemigos.  

Moshe Dayan  



Fuente: Wikipedia
Mapa de los conflictos armados en curso (número de muertes violentas en el año actual o anterior):      Guerras mayores (10 000 o más). Palestina, Ucrania, Sudán, Etiopía, Myanmar (Birmania).      Guerras menores (1 000–9 999).      Conflictos (100–999).     Escaramuzas y enfrentamientos (1–99).

miércoles, 10 de junio de 2026

UN LIBRO, UN POEMA (Joseph Brodsky)

  #unlibrounpoema


Iósif Brodski (Leningrado, 1940-Nueva York, 1996), uno de los grandes poetas en lengua rusa del pasado siglo, fue reconocido con el Premio Nobel de Literatura en 1987. Que yo sepa, este Poemas escogidos que Siruela ha sacado hace ya casi un año es la recopilación y traducción más importante en cuanto a cantidad y variedad de la poesía escrita por el poeta rusonorteamericano.  

Marta Rebón escribió en El Mundo cuando comentó esta publicación estas certeras y hermosas palabras que comparto totalmente: Obligado al exilio y a crear en una lengua ajena, el Nobel ruso logró que de su conciencia insomne de la dimensión sagrada de la poesía, la lengua y la existencia humana, brotara un canto que suena a lamento metronómico, a invocación hipnótica, a plegaria oracular embriagada de un hedonismo vital.

Esta antología recoge poemas fundamentales de Brodsky con esclarecedoras notas al final del volumen y una excelente introducción de Ernesto Fernández Busto.




Cerca de nuestro fuego, aquella noche…

                                «El cielo oscuro aligeró sus pasos
                                y no pudo fundirse con la sombra».



Cerca de nuestro fuego, aquella noche,
fue cuando vimos al caballo negro.

No puedo recordar nada tan negro.
Sus patas eran como unos carbones.
Del color de la noche, del vacío.
De la crin a la cola, todo negro.
Pero en su lomo sin montura había
un color negro un poco diferente.
Se quedó inmóvil. Como si durmiese.
Sus oscuras pezuñas asustaban.

Era tan negro que no daba sombra.
Nada había que fuese más oscuro.
Tan negro como espectro a medianoche.
O como el interior de alguna aguja.
Tan negro como el bosque ante nosotros,
o un lugar en el pecho, entre costillas;
hueco en la tierra para la simiente.
Lo negro habita dentro de nosotros.

Sin embargo, ¡sus ojos eran negros!
Los relojes marcaban medianoche.
No dio siquiera un paso hacia nosotros.
En sus ancas, la oscuridad sin fondo.
No se podía distinguir su lomo,
ni un destello de luz por ningún sitio,
solo el brillo azabache de sus ojos
y esas pupilas fijas, tan extrañas.
Era como lo negativo de alguien.

¿Por qué entonces detuvo su carrera
y estuvo con nosotros hasta el alba?
¿Por qué no se apartó de nuestro fuego?
¿Por qué el aire sombrío, enrarecido?
¿Por qué crujieron las oscuras ramas
y una luz negra brotó de sus ojos?

Un jinete buscaba entre nosotros.


**


A Urania

                                     A I.K.

Todo tiene un límite, incluso la tristeza.
La mirada tropieza en la ventana, como una hoja con la empalizada.
Puedes servirte agua. Hacer sonar las llaves.
La soledad es el hombre al cuadrado.
El dromedario husmea los rieles y frunce el hocico.
Se descorre el vacío, igual que una cortina.
¿Y qué cosa es el espacio en general,
sino ausencia de cuerpo en cada punto'
Por eso Urania es más vieja que Clío.
De día, y a la luz de los viejos candiles,
ves que nada escondía.
Y al mirar el globo solo ves una nuca.
Ahí están: los bosques llenos de mirtillo,
ríos donde pescar esturiones con la mano,
incluso una ciudad que ya no te incluye
en su directorio telefónico. Y más hacia el sur,
es decir, al sureste, las montañas se oscurecen,
pastan entre la hierba los caballos salvajes;
amarillean los rostros. y más allá navegan
las fragatas, y el espacio azulea
como la ropa blanca de encajes.


**



En el centenario de Anna Ajmátova



La página y el fuego, el filo y los cabellos,
los granos y la piedra redonda del molino,
los susurros y el ruido: Dios lo conserva todo*
en especial las frases de amor y de perdón,
que es como si brotasen de su propia garganta.

Entrecortado el pulso, la sangre late en ellas,
y el crujir de los huesos dando contra la pala.
La vida es una sola, de sus labios mortales
brotan llanas, pausadas, las palabras. Más claras
que si nos alcanzaran desde lo ultraterreno.

Alma grande y excelsa: por ser tú quien las dijo,
te hago una reverencia a través de los mares;
me inclino ante tu parte corruptible que yace
en la tierra natal a la que devolviste
el don de la palabra entre los sordomudos.

*Deus conservat omnia es el lema que Ajmátova antepuso a su Poema sin héroe.



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Si quieres la paz, no hables con tus amigos; habla con tus enemigos.  

Moshe Dayan  



Fuente: Wikipedia
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