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| Ejemplar de la biblioteca de Aiete |
Ala de Cisne (14 de mayo de 2025) es, que yo sepa, el último poemario de Luis Alberto de Cuenca, que nadie tuvo la atención de regalarme, tal vez con la finalidad de ejercer la sentencia borgiana que dice el olvido como venganza y como perdón.
El libro está organizado a través de siete apartados: Firenze, 1970, El aprendiz de Dios, Noche de Reyes, Hic sunt dracones, Boecio y la Filosofía, Shakespeare y Nebrija y Políptico del Prado. El título hace referencia al apodo con que se conocía a Hans Christian Andersen.
Como en todos los poemarios del autor, el ejercicio de la elegancia va unido a la fina ironía, aunque me parece que en este existe un tono ligeramente más sombrío y elegíaco sobre el paso del tiempo, la memoria y la cercanía de la muerte.
Y como es habitual en él, se mezclan con absoluta naturalidad y maestría lo cotidiano y la alta cultura, el mito, el cine, el cómic, la literatura épica y la erudición histórica. Una delicia.
SOBRE UN POEMA DE JOHN DONNE
Siendo tú mi enemiga, que lo eres,
no deseo otra cosa en esta vida
que combatir y pelear contigo.
Pero los combatientes, como en Grecia,
deben luchar desnudos. Quítate
el ceñidor que oculta, pudoroso,
la bóveda celeste de tus senos.
Y también el corsé, que tanto envidio
porque se pega a ti como si fuese
un ser vivo. Y permite que tu pelo,
desmelenado, viaje como un río
de oro hasta la cama, nuestro templo
de amor y nuestro campo de batalla.
Poco a poco, tu carne se revela
al caer tu vestido como un deus
ex machina al final de una tragedia
de Eurípides, como un prado florido
entre colinas suaves y redondas.
Permite que mis manos te acaricien
por detrás, por delante, arriba, abajo.
Mi América, mi tierra conquistada,
mi mina de diamantes, mi castillo
inexpugnable, mi jardín sin horas.
Feliz soy descubriéndote y gozándote,
siendo tu dueño y a la vez tu esclavo.
Donde mi mano cae, dejo mi sello.
¡Fuera esas prendas últimas! ¡Sitúate
más allá de la línea que separa
la virtud del pecado y muéstrate
como naciste, libre de abalorios!
Mírame: yo también estoy desnudo.
Para tu desnudez, ¿qué mejor sábana?
SUEÑO DEL ERMITAÑO Y DEL VIAJERO
—No vayas al infierno. Es inútil luchar
contra el Mal. Nadie puedo vencerlo. Quédate
conmigo en mi cabaña. Puedo inspirarme en Lulio,
ejercer de ermitaño y enseñarte las normas
de la caballería, que es la mayor empresa
que ha acometido el hombre a través de los siglos.
Testigos de su paso por la literatura
son Arturo, Rolando, Tirante, Don Quijote,
Agrajes, Amadís, Florestán, Galaor...,
la flor y nata, en fin, de la caballería
andante, una invención que nunca morirá.
Soñar es estar vivo y estar muerto a la vez
en el único mundo que merece la pena:
el mundo de los mitos. Mira cómo Cerbero
se incorpora. No ha muerto. Las balas nada pueden
contra los mitos. Deja de pensar en tu lucha
contra el Mal y en los tristes salones del infierno.
Quédate en esta choza conversando conmigo
hasta el fin de los tiempos, cuando Dios nos convoque
al Juicio Universal.
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| Fuente: Wikipedia |






















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