miércoles, 18 de marzo de 2026

LEOPOLDO LUGONES

 

Lunario Sentimental (1909) es sin duda el más importante de los poemarios de Leopoldo Lugones. Provocador y heterodoxo, durante mucho tiempo fue piedra de escándalo en el entorno bonaerense. Un libro entero dedicado a la luna. Especie de venganza con que sueño casi desde mi niñez, siempre que me veo acometido por la vida, escribió el poeta defendiéndose de los ataques que recibió al publicar su poema «Himno a la luna», cinco años antes, en el que la crítica veía, y veía bien, una hostilidad a la realidad de la que no se salvaba ni la misma luna, despojada de los atributos típico y míticos que le habían concedido los románticos. 

Lugones, según algunos críticos, inició con este libro lo que más tarde se dio en calificar como «deshumanización del arte». Y la inicia con un libro atrabiliario, extraño, donde se producen conceptos singulares y, de vez en cuando, una versificación también extraña. Carlos Obligado dijo: Ni la deidad majestuosa de los antiguos, ni el astro soñador de los románticos: sino más bien la activa e inquietante luna, la luna del hechizo de los siglos medios, que un poeta actualísimo examina, penetra, vulgariza y casi echa a rodar por la tierra... 

Un lenguaje ecléctico, en el que entran términos de la física y de la química, neologismos, voces dialectales, junto a una rima caprichosa y sorpresiva, llena de diversidades métricas, además de un tono desenfadado, irónico y desmitificador, hicieron que Lunario Sentimental suscitara reacciones de extrañeza en los medios literarios argentinos de su época. Antes de ser considerado como uno de los libros que abrieron el camino a la poesía moderna en castellano, recibió críticas muy duras.





EL PESCADOR DE SIRENAS

Con el corazón y la cabeza
En incompatible matrimonio,
El buen pescador busca un testimonio
A sus frustrados sueños, en su propia tristeza.
Su poético desvarío,
Dos años ha que refresca
En el desamparo azul del lago frío,
El injusto fracaso de tal pesca.

Es por la noche, cuando en éxtasis de blancura
El astro nocturno desciende macilento
Como un témpano de luz por la hondura
Líquida del firmamento.

A lo lejos canta un acueducto.
En consonancia con sus penas,
Y si bien el anzuelo nunca le dá producto,
Lo cierto es que ha visto las sirenas.

Bogan muy cerca de la superficie
Blancas y fofas como enormes hongos,
O deformando en desconcertante molicie
Sus cuerpos como vagos odres oblongos.

Surgen aquí y allá, suavemente sensuales.
Un sedeño vientre, un seno brusco,
Qué bien pronto disuélvense en los hondos cristales
Con fosfórica putrefacción de molusco.
Otras nadan más hondas,
En lenta congelación de camelias,
Difluyendo con vagas sutilidades blondas,
Cabelleras boreales de hipnóticas Ofelias.
Flotan en lo profundo como en una hamaca,
Y la luna les pinta con su habitual ingenio,
Bajo angustiosas órbitas de cara flaca,
Azules párpados de proscenio.
Alguna que pasa
Bajo un tembloroso suspiro de gasa,
Con repentina oferta
En breve copo su cendal anuda,
Para quedarse temblando desnuda
Y al amoroso polen de la luna, entreabierta.
Sin saberse de dónde,
Brota una gigantesca llenando el lago.
Pero, felizmente, luego se esconde
Entre lactescencias de un ópalo vago.
Colmó la esmeralda umbría
De las nocturnas aguas, su anca gorda,
¡Cómo el lago no desborda
Con tan enormes damas de la mitología!
En cambio hay más de una,
Cuya desnudez, en volátil anemia,
No es más que un poco de luna
En la curva de un cristal de Bohemia.
Y otras son finas
Como porcelanas art nouveau para regalo;
Con un tembloroso halo
Que bien pronto las funde en linfas opalinas.

Aunque cada noche hermosa
Las ve nadar en el agua lenta.
Con el alma sedienta
Como una arena amorosa,
El buen pescador tiene ideas bien grises.
En cuanto
A su proyecto tan próximo al desencanto;
Y como ha seguido el método de Ulises,
Nunca pudo oir el hechicero canto.

A veces bien quisiera ser su émulo
Y deleitarse con las anfibias sopranos,
Pero el terror de los antiguos arcanos
Lo paraliza en un mutismo trémulo.

En tanto, ¿por qué extraña carambola,
A pesar de tanto desvelo,
El constante anzuelo
No ha podido pescar una sola?
En vano lo pregunta al seto,
A la espuma, a las ondas tersas
(Como es de estilo) nunca sabrá que su secreto
Está ¡oh, lector! en las nubes diversas.

«Le bastaría mirar el firmamento...»
Sí, pero incurre en la pertinacia
De no mirarlo. Esta es la gracia.
Y también la razón de su descontento.
«La bola de la luna, en acto tan sencillo,
Fuera a su deplorable enojo
Como pedrada en ojo
De boticario...» ¡Abominable chascarrillo
Que le causa grima y sonrojo!

«Las nubes se reflejan en el agua».
«Es así que hay nubes sobre ese estanque; luego...»
Sin duda que de tal modo se fragua
Un argumento enteramente griego;
Mas, oh lector, concéntrate en ti mismo
Y juzga de esas penas con tu alma fuerte:
Si fuesen capaces del silogismo
¿Habría allá un pescador de tal suerte?...

Lo malo es que una noche de ideas más perplejas,
Se destapa de pronto las orejas.
Oye, naturalmente, el canto maldito,
Arrójase —homérida— al agua sinfónica,
Y como dirá la crónica.
Pone fin a sus días sin dejar nada escrito.

Por ello, al influjo de tan triste fortuna,
Un llanto sublime sus mejillas tala.
Y su lánguido suspiro se aduna
Al simétrico rizo que resbala
Sobre el lago temblado suavemente de luna,
Como un piano de cola por una leve escala.


***
Si quieres la paz, no hables con tus amigos; habla con tus enemigos.  

Moshe Dayan  



Fuente: Wikipedia
Mapa de los conflictos armados en curso (número de muertes violentas en el año actual o anterior):      Guerras mayores (10 000 o más). Palestina, Ucrania, Sudán, Etiopía, Myanmar (Birmania).      Guerras menores (1 000–9 999).      Conflictos (100–999).     Escaramuzas y enfrentamientos (1–99).

martes, 17 de marzo de 2026

A LA MANERA DEL BOSCO, Fundación Juan March


Aparentemente es, pero no, no es. Esto es obra de Mario Klingemann y se titula El jardín de los detalles efímeros

Lo que ha ocurrido es que El jardín de las delicias del Bosco se ha transformado ante nuestros ojos gracias a la utilización de un modelo de IA desarrollado por el artista. Klingemann, claro, ha sido artista residente en Google, de ahí la obra que tenemos delante de nosotros. 

De aquí en adelante, utilizo los texto de las cartelas de la exposición, que dicen mucho y muy bien. 


Masako Miki propone este Animated Hinoki Tree [Ciprés hinoki animado] realizado en lana sobre espuma de poliestireno expandido y madera de nogal. 

La cartela nos ofrece esta información: 

Masako Miki (Osaka, 1973) se inspira en el sintoísmo y en los yokai japoneses [seres sobrenaturales] y concibe la escultura como una presencia mutable, un espíritu libre capaz de transitar entre diferentes identidades y formas. Sus colores vivos, sus contornos juguetones y sus texturas suaves evocan una sensación de cercanía y comodidad. 

Sus instalaciones de fieltro y lana, acuarelas y esculturas en espacios públicos suelen tratar temas de identidad, ya sea en relación con el género, la herencia multirracial o los sistemas de creencias. La artista considera que la especial relevancia de los antiguos yókai radica en su fluidez intrínseca: no se ajustan a las identidades establecidas, sino que generan otras nuevas. 

Esta obra apela a la imaginación del espectador y evoca un universo posible en el que nada está limitado o definido con claridad. En este sentido, conecta con el Bosco, cuyas pinturas a menudo presentan criaturas híbridas, flora estilizada y animales, así como frutas u hojas de desmesuradas proporciones. Estos motivos despertaron un gran interés entre los admiradores surrealistas del Bosco, a quien consideraron un precursor de la fantasía y los paisajes oníricos. Para el maestro flamenco, el paraíso, siempre verde y exuberante, no es una mera copia de la realidad, sino un espacio para la inventiva. 

El Bosco utilizó sus escenas fantásticas para contar historias morales de su época. Por su parte, los surrealistas emplearon la imaginación como una fuerza transformadora, un camino para forjar futuros alternativos. En el caso de Miki, la imaginación, combinada con creencias ancestrales propias de su cultura, le sirve para crear nuevas mitologías inclusivas.


Lo parece, sí, pero esto tampoco es del Bosco, sino de un admirador suyo que entra en el mismo juego estilístico y compositivo. 

Título: La muerte del justo [El cielo]. Procede de un tríptico en la actualidad desaparecido, que estaba dedicado al juicio final y fue atribuido en su momento a Hieronymus Bosch, cosa que no es de extrañar. 

Vuelvo a la cartela de la exposición: 

Este panel representa la muerte del justo, concebida en la tradición bíblica y cristiana como el desenlace ideal de la existencia terrenal: un tránsito apacible hacia la vida eterna que refleja la rectitud moral del individuo. El episodio se describe como el momento en el que el alma, protegida del mal, alcanza el descanso y recibe la inmortalidad de manos de Dios, configurando así una escena de carácter paradisíaco. 

En la composición destacan el cortejo de las almas salvadas y la llegada al paraíso, a los que se suman ciertos elementos de carácter excéntrico, característicos del imaginario bosquiano: en el curso de agua aparece un alma desnuda que, a horcajadas y orientada en sentido contrario, cabalga sobre un pez de gran tamaño; en primer plano, una figura avanza a gatas hacia el interior de la tienda —símbolo del refugio de los justos— mientras un pájaro se posa de forma insólita sobre sus nalgas

Pese a que estos detalles remiten con claridad a la lógica visual y simbólica del Bosco, diversos especialistas han señalado divergencias significativas en relación con su obra autógrafa, especialmente en la calidad de la invención. Las figuras tienden a repetirse sin una caracterización individualizada ni una interacción entre ellas, y el tono mate y uniforme refuerza, asimismo, la distancia con respecto a la mano del maestro.


Esta creación es obra del equipo AES+F. Se titula Inverso Mundus, [Mundo al revés].

Aquí lo que se ve es lo que hay, pero la cartela nos aporta una información muy valiosa: 

AES+F es un colectivo formado en Moscú en 1987, inicialmente bajo el nombre de AES e integrado por los arquitectos conceptuales Tatiana Arzamasoya (Moscú, 1955) y Lev Evzovich (Moscú, 1958), junto al diseñador multidisciplinar Evgeny Svyatsky (Moscú, 1957). En 1995, el fotógrafo Vladimir Fridkes (Moscú, 1956) se unió al grupo, que pasó a llamarse AES+F. En la actualidad, todos sus miembros residen en Berlín. El consumismo, la cultura popular y la globalización son temas recurrentes en su obra. Trabajan en creaciones de vídeo multicanal y son reconocidos internacionalmente por su mezcla de hiperrealismo y Neobarroco, rica en referencias a la historia del arte. 

Inverso Mundus se inspira en los denominados grabados del “mundo al revés”, que representan escenas en las que aparece, por ejemplo, un cerdo destripando a un carnicero, un niño castigando a su profesor o un hombre llevando un burro sobre su espalda. La interpretación de AES+F, expuesta por primera vez durante la Bienal de Venecia de 2015, es una secuencia de vídeo en la que se producen encuentros extraños que invierten las convenciones sociales. En esta burla de la vida contemporánea, las quimeras de Still #1-02 descienden del cielo para ser acariciadas como si fueran animales domésticos. 

El género del “mundo al revés” se popularizó a partir del siglo XVI con la llegada de la imprenta, aunque también se pueden encontrar imágenes de este tipo en los manuscritos iluminados medievales que tanto influyeron en el Bosco. A pesar de estar separados por más de cinco siglos, el Bosco y AES+F comparten un enfoque común: la utilización de híbridos grotescos y la sátira visual como un medio para analizar el mundo en el que viven.


Este tríptico de Amandine Urruty es una de mis favoritas. Dejo detalles para que se pueda apreciar mejor.

Lo que la cartela cuenta: 

Egg Triptych [Tríptico del huevo]

Un paisaje del Renacimiento nórdico parece haber sido repoblado en Egy Triptych de Amandine Urruty (Toulouse, 1982). Sus cuatro protagonistas miran fijamente al espectador, mientras que un ecléctico elenco de pequeños personajes, salchi- chas y diversas referencias a la cultura popular representan numerosas escenas interconectadas. Se trata de un universo bosquiáno, una aventura visual en la que el espectador siempre puede encontrar nuevos espacios que explorar. 

Urruty, que trabaja con grafito, lápices de colores o carboncillo, se caracteriza por “llevar el lápiz al límite”. Le interesa especialmente crear texturas casi tangibles, como se puede apreciar en la ropa, los muebles y las rocas de esta pieza. Además, se inspira en la fotografía antigua para la elaboración de sus retratos. Sin embargo, las escenas de Urruty distan mucho de ser realistas: los personajes ficticios y las figuras caricaturescas son habituales en su obra, que ha sido expuesta en Francia, Estados Unidos y Australia, entre otros países. 

Los tres paneles de la obra pueden leerse como una narración de izquierda a derecha, una reinterpretación humorística del formato tradicional cielo-tierra-infierno. En el panel izquierdo, aparece una gallina; en el centro, un huevo roto queda suspendido en el aire; y en el tercer panel, la protagonista tiene lo que parece ser un huevo frito en la cabeza. A sus pies, unos pollitos aprenden a dibujar. 

Las variaciones en la escala de los personajes de Urruty, junto con el uso de múltiples perspectivas y elementos de conexión como escaleras, puentes y canales, son otros rasgos que vinculan esta pieza con el Bosco. Quizás el lazo más significativo sea la reacción emocional que provocan tanto las escenas de Urruty como las oscuras criaturas reptilianas del Bosco, atractivas e inquietantes a partes iguales.





Por supuesto, esta obra tampoco es del Bosco, pero cualquiera de nosotros hubiéramos dicho que sí. Se trata de otro imitador-admirador-seguidor. En este caso de trata de La muerte del réprobo y también procede de un tríptico que está desaparecido. 

Lo que la cartela nos cuenta: 

Este panel representa la muerte del réprobo, entendida en la tradición bíblica y cristiana como la separación eterna de Dios, consecuencia de una vida entregada al pecado. En el trance final, el condenado toma conciencia de que su perdición es consecuencia de sus propios actos y que su destino es el sufrimiento eterno. La composición se articula en torno a una serie de castigos anticipatorios del infierno: diablos, monstruos e insectos de gran tamaño se ciernen sobre el lecho del moribundo y se apoderan de su alma, sometiéndola a diferentes tormentos. 

Al fondo, los condenados son conducidos hacia la puerta del infierno. En primer plano destacan dos criaturas híbridas, figuras compuestas únicamente por piernas y cabeza, que acentúan el carácter grotesco de la escena. 

Pese a que estos elementos remiten con claridad a la lógica visual y simbólica del Bosco, diversos especialistas han señalado divergencias significativas respecto a su obra autógrafa. En particular, el alargamiento de las figuras —rasgo característico del imaginario bosquiano— aparece aquí llevado a un extremo artificioso. Además, la inclusión de las citadas criaturas híbridas evidencia un afán compilatorio por parte de este seguidor, más atento a la acumulación de motivos característicos que a su integración en la composición.


Y aquí tenemos a Pinocho, que ha dicho tantas mentiras, que la nariz le ha empotrado en el techo. Título: Quisiera ser tan alto como la luna. Autor: Ampparito (Ignacio Nevado)

La cartela:

Sirviéndose del conocimiento que tiene el público del popular cuento infantil, el autor representa un purgatorio humorístico en el que Pinocho queda atrapado contra el techo, víctima de sus propias mentiras. 

Los objetos o personajes reconocibles suelen ser elementos clave en el trabajo de Ampparito, que combina el ingenio y un enfoque reflexivo sobre el espacio. Sus murales de varios pisos de altura representan, por ejemplo, clips gigantes, servilletas o ladrillos rotos, a la par que sus intervenciones en el espacio público reconfiguran monumentos tradicionales mediante la cuidadosa colocación de objetos inflables o cinta adhesiva de colores. En cada caso, el artista invita al espectador a aceptar lo absurdo y a reestablecer su vínculo con el entorno. 

Quisiera ser tan alto como la luna explora la relación entre las mentiras y el creci- miento narada en Las aventuras de Pinocho. Historia de un títere (1883), de Carlo Collodi. Si la nariz del personaje se alarga cada vez que miente, en la escultura de Ampparito, como sugiere el título, Pinocho ha mentido adrede para perseguir su sueño. La dimensión moral de estas piezas sin duda resonaría en la obra del Bosco y sus seguidores, cuyas pinturas pueden incluirse en el género literario de los specula principum [espejos de príncipes], concebidos como guías del comportamiento aceptable. 

Desde nuestra perspectiva actual, esta pieza es una comedia visual, una ingeniosa combinación de un objeto y su entorno que conecta con los recuerdos de la infan- cia, la estética vintage y la necesidad de sonreír.


El nombre de David Lynch ha pasado a ser sinónimo de un tipo de imagen que combina lo macabro, lo surrealista y lo mundano. Cuando una escena es sutilmente inquietante, pero escapa a toda explicación, se utiliza el adjetivo “lynchiano”. Con el Bosco ocurre algo similar: las imágenes fantásticas, ricas en narrativa visual, se describen a menudo como bosquianas. En 2025, el Museo del Prado solicitó a la Real Academia Española que incluyera esta palabra en su diccionario. En ambos casos, la capacidad única de estos dos artistas para llegar a nuestro subconsciente a través de la imaginación ha incorporado su nombre en nuestro vocabulario cotidiano. 

Formado inicialmente como pintor, Lynch estudió en la Academy of Fine Arts de Pensilvania antes de dedicarse al cine. Tras su debut con el largometraje Eroserhead (1977), obras como The Elephant Man (1980), Blue Velvet (1986), Mulholland Drive (2001) y la serie de televisión Twin Peaks (1990-1991, 2017) le han asegurado un lugar entre los iconos del cine del siglo XX. Más allá de la Almografía, su producción artística abarca la fotografía, la escultura sonora, la pintura y el dibujo. Muchas de estas obras, entre ellas unos cuatrocientos dibujos, se expusieron en la retrospectiva David Lynch: The Airis On Fire (2007) en la Fondation Cartier de París. 

Distorted Nudes (2021) es una colección de doce grabados producidos por Tandem Press. Con el fin de crear la serie, Lynch obtuvo permiso para intervenir las imágenes del libro 1000 Nudes: A History of Erotic Photography from 1839-1939 (Taschen, 2014). Cada grabado presenta una figura central, a veces con extremidades amputadas o alargadas, posando en un espacio indefinido y enmarcada en un cuadrado negro aterciopelado. Recuerdan a las fotografías de Dora Maar y Man Ray, inscritas en una tradición de cuerpos transformados o inquietantes heredada de los surrealistas y del Bosco.


Esta obra de Dustin Yellin (California, 1975) muestra una figura erguida realizada con recortes de papel atrapados entre capas de cristal. Constituye una alegoría pictográfica, un retrato de la existencia humana en muestra era, caracterizada por la sobrecarga de información. 

Yellin es un artista multidisciplinar, reconocido internacionalmente por sus esculturas de cristal. Es además fundador y director de Pioneer Works, en Brooklyn, un centro cultural, sin ánimo de lucro, dedicado al arte ya la ciencia. Los cuerpos realizados con la técnica del collage, como Psychogeography Study 79, son una manera de trabajar recurrente en su obra, que el propio artista describe como "cine congelado". 

El término psicogeogratía fue definido por Guy Debord en 1955 como “el estudio de las leyes precisas y los efectos específicos del entorno geográfico, organizado conscientemente o no, sobre las emociones y el comportamiento de los individuos”. Inspirándose en Debord y en otros miembros de la Internacional Situacionista, las psicogeografías de Yellin son seres fragmentados, compuestos a partir de capas de información visual. 

Este concepto de superposición es también el rasgo que establece el vínculo más claro entre la obra de Yellin y la del Bosco. Las pinturas del maestro flamenco y de sus seguidores suelen presentar una gran cantidad de escenas diferentes que se desarrollan de manera simultánea, lo que obliga a los espectadores o bien a elegir la viñeta narrativa que desean observar, o bien a tomar distancia para apreciar el conjunto. La complejidad visual del Bosco atrajo a los surrealistas, que consideraron el collage como un medio para acceder al subconsciente. Psychogeography Study 79 continúa esta tradición: es un collage de historias, pintura y cristal sobre cristal que reflexiona entorno a la identidad y las experiencias que nos moldean.

Un detalle del hombro:



Los 11 segundos de este microvídeo ofrecen mejor idea de esta obra del grupo SMACK


Las creencias antiguas, los iconos de la cultura popular y la fascinación de la humanidad por la inmortalidad se unen en esta obra de SMACK, el trío artístico formado por Ton Meijdam (Geldermalsen, Países Bajos, 1973), Thom Snels (Tilburg, Países Bajos, 1978) y Béla Zsigmond (Budapest, Hungría, 1975). En esta visión sarcástica del cielo, los dioses tradicionales son espectadores, mientras que los humanos ocupan el centro del escenario, transformados, por su egocentrismo, en grotescos seres digitales. 

SMACK utiliza animación por ordenador, motores de videojuegos y herramientas de inteligencia artificial para crear vídeos y obras de arte generativas. A menudo se inspiran en referencias históricas del Renacimiento nórdico, como en las piezas maestras del Bosco o de Pieter Brueghel; en otras ocasiones, incorporan a celebridades actuales. La identidad online, la sociedad de consumo y el comportamiento de masas son temas recurrentes en los mundos alternativos de SMACK. 

Afterlife refleja el interés contemporáneo por prolongar la existencia humana mediante el uso de la ciencia. La presencia de robots, cíborgs y seres híbridos, que habitan la arena central acompañados de representaciones de famosos magnates tecnológicos, apunta a los debates actuales sobre el transhumanismo y la transferencia mental. Al fondo, una cordillera de más de cincuenta deidades satiriza los enfoques tardocapitalistas de la espiritualidad: Zeus, Anubis y Jesucristo aparecen junto a personajes de Star Wars, Dragon Ball o el videojuego God of War. En primer plano, las cabezas semisumergidas de Friedrich Nietzsche y Dante Alighieri observan a una multitud de seres solitarios, cada uno atrapado en un bucle sin fin. 

Al igual que el Bosco, SMACK emplea símbolos reconocibles que ofrecen una crítica de la sociedad. Estos símbolos resuenan de manera diferente en cada espectador, de modo que la obra no propone una narrativa cerrada, sino un mundo abierto para habitar y discutir.

HASTA EL 12 DE ABRIL 



***
Si quieres la paz, no hables con tus amigos; habla con tus enemigos.  

Moshe Dayan  



Fuente: Wikipedia
Mapa de los conflictos armados en curso (número de muertes violentas en el año actual o anterior):      Guerras mayores (10 000 o más). Palestina, Ucrania, Sudán, Etiopía, Myanmar (Birmania).      Guerras menores (1 000–9 999).      Conflictos (100–999).     Escaramuzas y enfrentamientos (1–99).

LECCIONES DE AURORA, 9

 #nietzschedescomplicado


Lecciones de Aurora 9

Probablemente la parte más jugosa de este segundo libro de Aurora sean los parágrafos dedicados a la –llamémosla– psicología; los veremos con detenimiento.

Aurora 102 se titula «Los juicios morales más antiguos», y se plantea la pregunta de qué es lo que hacemos cuando una persona actúa cerca nosotros. Se señalan en él tres fases de apropiación del proceso que creo no tendremos inconveniente en reconocer como muy habituales en cualquiera de nosotros, aunque no las hayamos –quizá– explicitado o verbalizado del modo como Nietzsche lo hace.

En un primer momento, miramos cuál va a ser, cuál es el resultado de la acción para nosotros, para uno mismo. La vemos únicamente desde ese punto de vista: que así lo hagamos es relativamente natural, es lo primero e inmediato, lo que no significa que sea lo único que se puede hacer con dicha acción o actuación de otro.

En segundo lugar, tomamos dicho resultado en cuanto propósito de la acción. Si ya hemos estrechado bastante la lectura de lo que el otro ha hecho, añadimos ahora un presupuesto por completo innecesario y sobrante: que el modo como a mí me afecta la acción del otro sea efectivamente la intención que ese otro tenía al realizar la acción.

Es cierto que suele parecernos muy natural esa inducción o conclusión –me ha hecho daño, quería hacerme daño–, pero tal atribución de intencionalidad es muy poco racional: en la mayoría de los casos no hay razones para hacerla; en realidad es bastante infantil, propia de esos primeros años de nuestra vida. Quizá no quería hacerme daño, aunque haya acabado haciéndomelo; quizá hasta quería agradarme, pero algo se ha torcido, no lo ha calculado bien, etc. Es más, puede que el resultado para mí ni siquiera haya sido previsto por el otro; son infinitos los ejemplos que de esto se podrían dar, y a buen seguro el lector podrá imaginarse más de uno.

En un tercer paso, pasamos a considerar dicho propósito una propiedad permanente del otro: no simplemente «me ha hecho daño (en esta ocasión)», sino que es «el que hace daño», es una «mala persona». Tras el análisis del segundo paso, este puede ya comenzar a resultar excesivo, pero lo hacemos: si me ha hecho daño, y quería hacérmelo, es que hacer daño, pretender hacer daño debe ser lo suyo; no va a ser casualidad… El problema es que todo esto ni lo pensamos: está comprimido en una cápsula de deducciones que se dispara sola.

En realidad, los tres pasos hacen uno solo: el otro actúa, luego es como yo he percibido su acción; si bien, bueno; si mal, malo.


En Humano, demasiado humano 39 presentaba Nietzsche otra versión más o menos de lo mismo; en aquel caso se titulaba «La fábula de la libertad inteligible». Decía allí: la historia de los sentimientos morales se desarrolla siguiendo las siguientes fases principales.

«Primero se llaman buenas o malas unas acciones particulares sin consideración alguna de sus motivos, sino sólo por sus consecuencias útiles o dañinas.»

«Pronto se olvida el origen de estas designaciones y uno se figura que las cualidades de “bueno” y “malo” son inherentes a las acciones en sí mismas, independientemente de sus consecuencias.»

«Más adelante, se atribuye el predicado de bueno o malo, ya no a los motivos particulares, sino al carácter global de una persona, de donde el motivo nace como del suelo la planta. Así, a la persona se la considera responsable, en este orden, primero de sus consecuencias, luego de sus acciones, luego de sus motivos y en fin de su carácter.»


Lo terrible es que este mecanismo infantil, pre-racional de atribución de motivos y –peor aún– de carácter suele funcionar gran parte de nuestra vida, no importa lo distantes que andemos ya de nuestra infancia; es más, vivimos una época en que en buena medida se promueve dicho mecanismo, y se sanciona como auténtico y natural. — Eso es lo que sucede cuando se preconiza el sentimiento, es decir, lo que la acción del otro produce de buenas a primeras en nosotros, y se lo sanciona como criterio rector de la verdad, es decir, de lo que el otro pretende y es.


***
Si quieres la paz, no hables con tus amigos; habla con tus enemigos.  

Moshe Dayan  



Fuente: Wikipedia
Mapa de los conflictos armados en curso (número de muertes violentas en el año actual o anterior):      Guerras mayores (10 000 o más). Palestina, Ucrania, Sudán, Etiopía, Myanmar (Birmania).      Guerras menores (1 000–9 999).      Conflictos (100–999).     Escaramuzas y enfrentamientos (1–99).

lunes, 16 de marzo de 2026

DIÁLOGOS SOBRE LA BELLEZA, 14



LO VIVIDO



Arrugas

como surcos de la tierra,

ojos

que han visto abismos y derrotas.


El cansancio es oro

y en la piel gastada florece la victoria.

La belleza no es patrimonio

exclusivo

del instante joven.

Es del camino entero

que va desde la herida a la ternura

y pese al dolor de todo lo sufrido

sigue ardiendo.



***
Si quieres la paz, no hables con tus amigos; habla con tus enemigos.  

Moshe Dayan  



Fuente: Wikipedia
Mapa de los conflictos armados en curso (número de muertes violentas en el año actual o anterior):      Guerras mayores (10 000 o más). Palestina, Ucrania, Sudán, Etiopía, Myanmar (Birmania).      Guerras menores (1 000–9 999).      Conflictos (100–999).     Escaramuzas y enfrentamientos (1–99).

domingo, 15 de marzo de 2026

TRÉPANOS ANALIZA EL MIEDO

Doy la noticia del nuevo número de la revista de pensamiento Trépanos con un poco de retraso, pero aquí está ya:

 

MIEDO (21)

Imágenes: Sara Ramone

Entrevistas

A Katinka Bock

Febrero 2026

A Eduardo Iglesias

Febrero 2026



***
Si quieres la paz, no hables con tus amigos; habla con tus enemigos.  

Moshe Dayan  



Fuente: Wikipedia
Mapa de los conflictos armados en curso (número de muertes violentas en el año actual o anterior):      Guerras mayores (10 000 o más). Palestina, Ucrania, Sudán, Etiopía, Myanmar (Birmania).      Guerras menores (1 000–9 999).      Conflictos (100–999).     Escaramuzas y enfrentamientos (1–99).