—¿Albacete? Si Albacete no tiene nada —me dicen algunos amigos— Ya sabes el refrán: Albacete, caga y vete.
Y el tópico se extiende hasta que todos llegamos a pensar que Albacete no tiene absolutamente nada que mostrar. Somos así, nos dejamos llevar y preferimos la comodidad de seguir la corriente. La pereza mental hace estragos.
Para verificar la afirmación que hago en el título simplemente podéis acudir a la página de turismo de la ciudad y dar un paseo visual por los vídeos que allí encontraréis, o ir al programa Un país mágico y visitar algunos de los iconos de la ciudad de la mano del ilusionista Miguel Lucas.
Yo no voy a detenerme en el único recinto ferial permanente del mundo, ni en el fascinante teatro-circo más antiguo que existe, ni en la estupenda galería modernista, ni en su excelente jardín botánico, ni en sus encantadores museos, ni en la moderna y originalísima Biblioteca Depósito del Sol, ni en sus abundantes edificios modernistas, ni en la plaza del Altozano y su refugio antiaéreo..., voy a pararme en un único elemento que por su singularidad él solo merece una visita a la ciudad. Se trata de las pinturas que cubren las paredes del interior de la catedral, las conocidas como El lienzo de don Casimiro.Y eso es lo primero que destaca nada más acceder al interior, que toda ella está recubierta de pinturas, pero no son frescos, como fácilmente podría suponerse en una primera impresión, son óleos, son lienzos que han sido adheridos a la pared. De esa magna y singular obra se encargó Casimiro Escribá durante los cuatro años que van de 1958 a 1962, ambos incluidos.Él era un cura valenciano que en aquella época ejercía como presbítero en Ayora. El obispo de Albacete sabía de sus dotes artísticas y le encargó el trabajo. No se amedrentó el sacerdote ante semejante tarea y el resultado es un conjunto de óleos que casi suman 1000 m2 de extensión. Recorrer todos los detalles resulta fascinante pues la inmensa pintura está llena de detalles, muchos de ellos alusivos a la época en que Escribá pintaba.
Merece la pena visitarla con guía para sacar partido a lo que se ve o, si no, hacerse con algún texto explicativo. Algunas imágenes:
Este vídeo-conferencia de Marcelo Galiano Monedero (lógicamente falta la parte central del documental para preservar derechos) os puede ofrecer una idea más interesante y terminar de convenceros sobre el indudable interés que ofrece esta magna e insólita obra:
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| Fuente: Wikipedia |






























