sábado, 21 de febrero de 2026

DIÁLOGOS SOBRE LA BELLEZA, 12. No puedo competir


#dialogossobrelabelleza

 



NO PUEDO COMPETIR

con las magníficas vidrieras del tiempo de los monjes

ni con los muros que defendieron 

las antiguas ciudades 

de los bárbaros ataques enemigos.

No poseo el impulso de la épica

ni atesoro las virtudes técnicas del arte.

Vivo en un suburbio,

alejada del esplendor de las construcciones singulares.

No soy nada más que un poco de escayola

a la que el azul del cielo dignifica su presencia.


                                       Carezco del atractivo de lo extraordinario,

pero la luz del día

y el humilde trabajo cotidiano

han moldeado en mí 

la profunda belleza

de estar diariamente

a vuestro lado. 


                    

***

Si quieres la paz, no hables con tus amigos; habla con tus enemigos.  

Moshe Dayan  



Fuente: Wikipedia
Mapa de los conflictos armados en curso (número de muertes violentas en el año actual o anterior):      Guerras mayores (10 000 o más). Palestina, Ucrania, Sudán, Etiopía, Myanmar (Birmania).      Guerras menores (1 000–9 999).      Conflictos (100–999).     Escaramuzas y enfrentamientos (1–99).

viernes, 20 de febrero de 2026

EL OTRO, Aritz Gorrotxategi, Felipe Juaristi, Juan Ramón Makuso y Pello Otxoteko

Editorial
Hace poco más de una semana Pello Otxoteko me regaló este ejemplar. Otxoteko es uno de los fundadores de la editorial Balea Zuria, coautor de los manifiestos que recoge este Berriro igo nauzu e impulsor, junto con Juaristi, Gorrotxategi y Makuso, de las jornadas Poesía y Pensamiento. El libro recoge los once manifiestos que publicaron entre 2008 y 2017. De todos ellos, el que me parece más interesante desde el punto de vista socio-político en el que nos encontramos es el décimo, que es el que copio aquí.


EL OTRO 

La literatura es un cruce de ojos inconsciente, y la poesía un clavarse las miradas, entre seres que, aunque no se conozcan, se sienten cercanos por el hecho de ser lo que son, seres humanos.

Recordemos estos versos de Paul Celan, de su poema “Alabanza de la lejanía”, de Amapola y memoria:

En la fuente de tus ojos

viven las redes de los pescadores del falso mar.

En la fuente de tus ojos

cumple el mar su promesa.



Porque humanidad significa sobre todo, para quienes firmamos este manifiesto, la preocupación por los demás, sin demás consideraciones. Escribe Steiner en Gramática de la creación:

“Los huesos y las cenizas de los campos de exterminio nazis, las pirámides de cráneos en Camboya, o las inmundas fosas descubiertas en Bosnia o Kosovo son los auténticos emblemas e iconos de la historia reciente”.

Podíamos añadir otros muchos iconos, según el dolor y la razón del dolor de cada cual. Hay quien piensa que la palabra es inútil contra la barbarie, pero no es cierto. Escribir es como mirar, significa aproximarse a los demás. La palabra es inútil si es incapaz de dirigirse al otro, si no puede responder por el otro: tal es el significado de la palabra “responsabilidad”. La palabra es inhumana cuando en lugar de resaltar la deferencia, el cuidado del otro, quiere invocar la diferencia. Pero hay palabras que defienden la barbarie, porque son incapaces de ver en el otro el rostro humano. El otro, y la manera con que nos relacionamos con él o ella, no nos hace mejores o peores, sino hace que seamos humanos o simplemente monstruos.

El discurso político de guerra y dominación deja de lado el discurso ético, y tiende a la exaltación, la descalificación, la deshumanización del otro. Sin embargo, la palabra surgió para comunicarse, para llegar al otro, porque nunca es tarde: las palabras no tienen tiempo. Es ahí donde la ética halla su punto de referencia. No delimita los campos del bien y del mal, porque en esta época van, generalmente, de la mano. La ética es un afán, un anhelo, el deseo de que el horror no tenga la última palabra. Nada más ni nada menos que eso. Por eso, el deseo ético pasa por plantarle cara al poder, se vista con las ropas que quiera, y establecer relaciones con los otros en términos de responsabilidad. Somos responsables de los demás, porque nosotros también somos los demás. Tal es la lección que hemos aprendido tras batallar con el terror, la indiferencia, la desigualdad y, sobre todo, con el odio. Porque, aunque digan lo contrario, el odio es creador y escribe poemas, cuentos, novelas y ensayos. Puede llegar a ser un buen profesor de literatura o de filosofía, un gran maestro que encandila, por la simpleza de sus argumentos, a los adolescentes, huérfanos de referencias, lecturas y poemas. Huérfanos de contrastes y de crítica, de capacidad de cuestionar las cosas, incluso los propios postulados.

No concebimos la poesía sin su aura ética, sin ese sustrato germinado con bocas, orejas, manos, pies, espaldas, tripas, vísceras de los demás. Pero tampoco la concebimos como sumisión al poder, porque ética y poder son términos antagónicos. La ética es un logro de la voluntad humana. Y esta ética conquistada se transmite y se consigue mediante la acción y la palabra. Y todavía, nos queda la palabra.

Allá donde el poder se impone merma la esperanza, que es la virtud de los tiempos difíciles, aunque sepamos que todos los tiempos son difíciles. Por ello es en la dificultad donde aflora la responsabilidad hacia el otro. Es en la dificultad donde Homero, en vez de cubrir de cal y ceniza a los troyanos, los ensalza y canta sus virtudes, humaniza a los contrincantes y sienta a Aquiles y a Príamo en la misma estancia para celebrar el principio de la reconciliación. Es el principio de intentar comprenderse en el dolor, para que la alegría sea posible.


Mila esker, Pello.


PS: Yo soy uno de esos adictos al papel. Hasta en los viajes en transporte público utilizo libros físicos. Me gusta poder entablar diálogos con ellos y subrayo, anoto, escribo, hago preguntas... En pantalla solamente leo textos de poca longitud. En cualquier caso, si estáis interesados en leer los once manifiestos de Aritz Gorrotxategi, Felipe Juaristi, Juan Ramón Makuso y Pello Otxoteko, los podéis encontrar en el Poesia eta pentsamendua. Están en euskera y en castellano, lo mismo que en libro.

***

Si quieres la paz, no hables con tus amigos; habla con tus enemigos.  

Moshe Dayan  



Fuente: Wikipedia
Mapa de los conflictos armados en curso (número de muertes violentas en el año actual o anterior):      Guerras mayores (10 000 o más). Palestina, Ucrania, Sudán, Etiopía, Myanmar (Birmania).      Guerras menores (1 000–9 999).      Conflictos (100–999).     Escaramuzas y enfrentamientos (1–99).

jueves, 19 de febrero de 2026

RETRATOS DE AMANTES (Stuart Sutcliffe), 47

Stuart Sutcliffe fotografiado por Astrid Kirchherr. Fuente: Omega Actions.


Para amantes incondicionales de los Beatles cuanto ponga aquí será historia conocida. No así para los demás. Para ese otro grupo escribo estas notas.

A mí la fotografía de Stuart Sutcliffe que más me gusta —de entre las que le realizó Astrid Kirchherr— es en la que está delante de esa misma puerta de una calle de Hamburgo, sentado en el tercer escalón y con las piernas cruzadas, pero no he podido encontrarla. 

La historia de esta foto comienza cuando John Lennon, alumno del Liverpool College of Art, animó a su compañero de estudios, Stuart Sutcliffe, a sumarse a su banda de rock Quarrymen.  Stu, que así es como le llamaban sus amistades, se animó, vendió alguna pintura y se compró una guitarra (un bajo, para ser exacto). El grupo cambió el nombre a The Beatles y, un buen día se presentó en Hamburgo, donde tuvieron un notable éxito. Siguiendo con lo de la exactitud, en Hamburgo estuvieron en cinco ocasiones entre 1960 y 1962. La del 61 es la que nos interesa.

Astrid Kirchherr era una joven fotógrafa alemana a la que la música que hacían los chicos ingleses le encataba. Bueno, le gustaba la música y, según dijo en más de una ocasión, también los chicos, a los que consideraba muy guapos, y el más guapo de todos, sobra decirlo, Stu. 

Ella se ofreció para hacerles una sesión fotográfica. Ellos, que de fotografía lo ignoraban casi todo porque hasta entonces tan solo sabían de la existencia de las cámaras instantáneas, quedaron impresionados. En aquella sesión de 1961 la joven fotógrafa ya dejó claras sus inclinaciones: a Sutcliffe le dedicó más atención que al resto del grupo. 

Sea como fuere, la cosa salió bien, porque mientras el grupo regresaba a Inglaterra, él decidió quedarse en Alemania. Allí se matriculó en el Hamburg College of Art, donde tuvo como profesor a Paolozzi, el artista que dio origen al pop, y que vio en él a un discípulo con gran talento para el arte.

Stu y Astrid se prometieron y vivieron con la familia de ella en tanto planificaban y decidían sus futuras carreras artísticas. Por desgracia, la historia de la joven pareja no duró mucho. Como consecuencia de una agresión que sufrieron después de tocar en el Litherland Town Hall, en Liverpool, en la que Stu resultó golpeado y pateado en la cabeza, en 1962, después de unos fuertes dolores de cabeza, él se desplomó mientras estaba en clase. Un segundo episodio acabó con su vida mientras una ambulancia lo llevaba a un hospital. Se trataba de una hemorragia cerebral.

Buena parte de la fotografías que ella realizó en aquella época han sido expuestas en salas de todo el mundo. Su relación con el grupo, y especialmente con Stuart Sutcliffe y John Lennon, aparece en la película Backbeat.



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Si quieres la paz, no hables con tus amigos; habla con tus enemigos.  

Moshe Dayan  



Fuente: Wikipedia
Mapa de los conflictos armados en curso (número de muertes violentas en el año actual o anterior):      Guerras mayores (10 000 o más). Palestina, Ucrania, Sudán, Etiopía, Myanmar (Birmania).      Guerras menores (1 000–9 999).      Conflictos (100–999).     Escaramuzas y enfrentamientos (1–99).

miércoles, 18 de febrero de 2026

UN LIBRO, UN POEMA (Carlos León Liquete)


Editorial
#unlibrounpoema


De Carlos León Liquete lo ignoro todo, salvo lo que he podido leer en la solapa de este libro, que es prácticamente lo mismo que aparece en Wikipedia.

Unos amigos me regalaron el poemario hace ya algo más de tres años. Lo leí, me gustó y pasó a engrosar las estanterías dedicadas a la poesía, cuya expansión tiende a desplazar descaradamente los demás géneros y disciplinas. La semana pasada lo separé para dedicarle un espacio en este blog y hoy, por fin, le toca salir a la calle.

Me gusta mucho cómo acaba el poemario, con ese apartado MI/NOSOTROS en el que figuran los poemas que aparecen bajo estas líneas y que están encabezados por un verso de Maiakovski sacado de Una bofetada al gusto del público:

Compañeras y compañeros, nos quedamos aquí.



Y estos son los poemas de Liquete:




[En este invierno]




Porque hablo de mí, desconozco

que tenga qué deciros, mas que este

hablar para el hablar, canto sin cuento,

más allá del desespero.


Y lo hago seguido aunque pare al respirar,

soplar el humo de las brasas desatadas.


Porque hablo de mi y desconozco

qué lugar o qué palabra me define

entonces canto, sea solo sueño

o más que sueño.


Cuando el hacer y el dar no tengan fin,

cuando el aliento se palpe en los hombres

todos como en ese abrazo. Entonces

abiertas las puertas y ventanas, el aire

más allá de los umbrales, cincelando el fuego

de palabras, ya vueltas vivas las ondas

en danza de la totalidad.


Porque hablo conozco aun el decir y el lugar.

Mientras retumban las

gotas de lluvia

voces que se suman a este canto

sonoro canto contra la fría noche

del eterno invierno y su retorno.


Mientras salimos del tiempo,

desde fuera, anhelando una salida

que rompa en espiral el surco

de ceniza, la sed de cal y anhelo.


Para abrir la percepción del hombre

y su mirada, rota ilusión, desecha,

de la humana especie, como sal,

árbol o musgo o hierba,

veneno o brisa, lobo o aullido,

especie vuelta en sí, tras largo sueño.


En ese tiempo, sueño al reflejo del camino,

a esa luz despiertos.






Al haber cerrado la puerta

considero el sonido quedo

golpe que enfrenta este verso

a su otro, todo ojos.


Comprendo la falta

pero no soy yo

quien pueda ser nosotros.


Mi lugar entonces está

forjándose, en este hablarte.

Pues para mí el ahora,

para ti entonces.


Y me acostumbro lentamente

al lugar

dejándome llevar hasta tu mano

envuelto en leve gasa

como papel de hilo

tan fino papel

que no es papel:

hilo invisible en papel

desaparecido.






Acabo de parar el tiempo.

La voces antiguas se van —ahora

calor motor y llama—

en este todo aquí lacerante.


Bajo mis alas

las manos

sonríen, buscándote.

Mientras caminas.


(Había bastante gente todavía,

enorme murmullo muerto

de ruido y de nostalgia).


Más allá, vano silencio,

dejé de estar, cuando te vi.


Oí tu voz.

Oí tu voz y paré el tiempo.


Ahora caminas a mi lago

y vuelvo a ser de agua en este río del olvido.

Y eso que es solo tiempo, amor,

y nos tenemos aquí y en él,

este lugar de todo el universo.


Cuando dejemos, amor, este lugar,

pararé el tiempo: espacio y tiempo

de la nada, amor, tú y yo.






Erguidos ante mí

los cirios arden,

vivos, áureos, sencidos.


De los días pasados

aflige la figura

sepultada en hilos

—de rojo fuego ardiente—

que llegan a nosotros

consumidos. Pasamos

las manos por la brasa

silbando viento,

para mantenerla

encendida (aún, ahora)

y dejarla

nueva

entre nosotros.



***

Si quieres la paz, no hables con tus amigos; habla con tus enemigos.  

Moshe Dayan  



Fuente: Wikipedia
Mapa de los conflictos armados en curso (número de muertes violentas en el año actual o anterior):      Guerras mayores (10 000 o más). Palestina, Ucrania, Sudán, Etiopía, Myanmar (Birmania).      Guerras menores (1 000–9 999).      Conflictos (100–999).     Escaramuzas y enfrentamientos (1–99).

martes, 17 de febrero de 2026

CONCEPCIÓN DE LA FILOSOFÍA (y 5), por Jaime Aspiunza

Se cierra aquí la exposición de Jaime Aspiunza sobre:


Concepción (mía) de la filosofía 


Cómo salir del mito:

1. Hay que aceptar que tenemos un entender preconceptual en el que se apoya el uso de los conceptos que se predican de las cosas.

2. Ese entender es el de un ser humano que trata con las cosas y, por tanto, se ocupa de entenderlas, de hallar su sentido partiendo de objetivos, necesidades, propósitos y deseos, en parte impuestos por la realidad, en parte revelados en nuestro hacer, en nuestra lucha.

3. Ahora bien, el lugar originario e insoslayable de este dar-sentido preconceptual está en nuestro trato corpóreo con el mundo; es decir, en nuestro cuerpo vivo, en acción, que se encuentra con una presencia ineludible de sentido, por confuso o erróneo que pueda ser.

4. Tenemos –eso sí– la capacidad de salir de ese modo original de inserción en el mundo, y aprender a ver las cosas de manera desinteresada, en términos universales, lo más objetivamente posible, que diríamos. Ahora bien, este modo es derivado, el otro es previo y general. — Tanto el cuerpo como su implicación con el mundo nos imponen una dependencia que es ¡genérica, del género humano –y genética–, no conceptual! (Sea dicho esto contra quienes creen que vivimos encerrados en una cárcel de lenguaje sin salidas.)


Vayamos, por último, al asunto de la verdad, directamente relacionado con la cuestión del subjetivismo y, por otro lado, una de las cuestiones, o, mejor, la cuestión por antonomasia de la filosofía.

Cuando digo «la verdad», no me estoy refiriendo a ninguna verdad única, y para colmo, mistérica, que gobernara y enderezara nuestro mundo. — Me estoy refiriendo a la noción de «verdad».

Hubo tiempos en que las verdades se creían eternas. Hoy se habla más bien de descubrimiento o de creación de la verdad; suelen ser por ello más históricas que otra cosa. Los griegos empleaban «la verdad» en forma verbal; tenían un verbo que significaba «hacer o producir la verdad». Nosotros no tenemos más que un sustantivo, aunque lo empleemos como un adjetivo: a lo que es verdadero le decimos «verdad».

Pues bien, lo primero que debe decirse al respecto es que la verdad es el presupuesto fundamental del ser humano: hay verdad en tanto que hay existencia humana.

Cuando unas palabras nos dicen algo verdadero nos llevan directamente a la realidad: nos la muestran, nos la dan a ver. Este es un fenómeno en todo momento observable: las palabras verdaderas nos descubren la realidad.

Se vislumbran ahí dos niveles de verdad: las palabras verdaderas y la realidad descubierta. Por eso, tradicionalmente se entendía que la verdad estaba en la correspondencia entre lenguaje y realidad. — Ahora bien, esa verdad dicha, de las palabras, verbalizada no es más que una forma derivada de la verdad, puesto que antes de la verbalización está el descubrimiento.

Así, Heidegger insistirá en que la verdad es la capacidad de descubrimiento del ser humano. La verdad es la realidad descubierta de un modo determinado, desde una perspectiva concreta. — Repito, desde la perspectiva no-dualista del ser-de-mundo, el ser humano descubriendo y la realidad descubierta son, en principio, uno y lo mismo.

Estar-en-el-mundo –lo veíamos– es estar descubriéndolo (y encubriéndolo), pues la percepción nos aporta verdad y no-verdad. Más allá (o más acá) de la verdad simplemente lingüística, en el ámbito de la percepción y la acción, esto es, en la existencia conviene resaltar un par de rasgos:

a) el carácter activo de la verdad: descubrir el mundo es un proceso, una actividad, un esfuerzo y una lucha; Heidegger hablará de «producir y cuidar la verdad», ya que las verdades también pueden ir mistificándose.

b) hay modos bien diversos de la verdad: desde la ciencia, donde queda más a las claras lo que pueda ser verdad, y que se suele tomar como modelo y criterio, hasta las verdades de la existencia personal: ¿qué es lo que yo necesito ahora, en este momento de mi vida?, cosa que solo yo puedo saber. Entre medio, las verdades de la medicina, de la psicología, del gusto, de la literatura, del arte…, que ¡no son verdades fácticas!


En definitiva:

1) Verdad es lo que nos permite entender mejor el mundo. — Así, por poner un ejemplo, sabemos que la realidad tridimensional no puede transponerse directamente a las dos dimensiones del cuadro, de la pintura; y sabemos que se han utilizado a lo largo de la historia diversos artificios para lograrlo –la perspectiva renacentista, la mirada impresionista o la pintura «objetiva» de Cézanne–; dichos artificios son maneras de reproducir la realidad en la pintura: nos ayudan a ver la realidad aunque obviamente no son copias de ella. Al pasar de uno al siguiente, salimos de un marco de referencia previo o establecido, y entramos en una «nueva verdad», que, naturalmente, siempre será parcial, perspectivista.

2) La percepción de ese fondo que hace posible que tratemos con cualquier cosa es sin palabras, capta la verdad antes de ponerle palabras.

3) La certeza, que desde Descartes pasa por ser un criterio de la verdad, tiene poco que ver con ella; la certeza psicológica, la convicción personal no tienen nada que ver con la verdad. — Podemos –y solemos– estar absolutamente convencidos de cosas por las que pondríamos «la mano en el fuego», y al instante siguiente, tras prueba en contrario, la convicción y la certeza se han desinflado, desvanecido de modo tan convincente que parecen no haber tenido jamás lugar.

4) El tópico «cada uno tiene su verdad» vale, por lo tanto, como mucho, en las verdades relativas a la propia existencia. Se suele aplicar, sin embargo, a los juicios psicológicos, morales, estéticos o políticos, en cuyo caso muchas veces significa simplemente «opinión»: «cada uno tiene su propia opinión», no su verdad.

En ocasiones sirve solamente para evitar escuchar, tener que pensar, cambiar de ideas, decepcionarse uno mismo. Esgrimen la «verdad» como un aparato de fuerza.

5) Pensemos en el caso, habitual, de dos opiniones diferentes y aun contrarias acerca de una persona: una positiva, la otra negativa: caso que se suele solventar con el dictamen de «¡es tan subjetiva la opinión acerca de las personas!». — Y, sin embargo, puede que se trate, no de dos opiniones poco fundadas, sino de dos verdades sostenibles a un tiempo, aunque parezcan contradecirse.

Si atendemos al proceso completo de descubrimiento de dichas verdades, es probable que salga a la luz que en uno de los casos efectivamente la persona juzgada se ganó una calificación positiva, mientras que en el otro el juicio con que se la descalifica también fue justamente obtenido. Es decir, alguien puede ser agradable en una situación, y desagradable en otra, con todos los grados intermedios posibles. — De ahí el que dos juicios contrarios puedan ser perfectamente verdaderos, sin que «la verdad» sea algo radicalmente subjetivo. — ¡Y qué diferente es creer que todo es cosa nuestra, de nuestro caprichoso gusto, o descubrir que una persona puede ser, según el caso, así o asá!

6) La verdad, ahora, implica el proceso completo de desencubrimiento, no solo su resultado final puesto en palabras. Dicho de otra manera, es perspectivista: desde un punto de vista determinado en una situación determinada.

La expresión lingüística de una verdad es siempre un resumen que obvia elementos del contexto. No hay que olvidar, por tanto, esa situación sin palabras, existencial, puesto que es esa la que la verdad lingüística quiere transmitir.

En definitiva, y a modo de recordatorio práctico: el lenguaje es siempre contextual; si queremos que nos digan aquello a lo que apuntan, a las palabras concretas que oímos hay que buscarles siempre su contexto. — Salvo en los horarios y en las recetas de repostería, no debería aplicarse la literalidad en nuestras vidas. Mata.


Jaime Aspiunza, San Sebastián, 27 de enero de 2026


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Si quieres la paz, no hables con tus amigos; habla con tus enemigos.  

Moshe Dayan  



Fuente: Wikipedia
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lunes, 16 de febrero de 2026

MONASTERIO DE IRANZU

Monasterio de Iranzu

En el último tercio del siglo XII se instaló una pequeña comunidad de monjes en torno a la iglesia de san Adrián (los restos de la misma se ven en la fotografía a la derecha del edificio grande) para levantar un monasterio. Eran monjes cistercienses, aquellos benedictinos que en su momento hicieron una reforma para promover el ascetismo y el trabajo manual, ya que la relajación dentro de la orden que fundara san Benito había llegado a límites nada acordes con la regla del fundador.

La ubicación del monasterio responde bien al dicho Bernardus valles amabat (Bernardo amaba los valles). Bernardo de Claraval fue posiblemente el mayor impulsor de la orden por Europa occidental. El valle arbolado ofrecía, claro, todos los ingredientes que podía necesitar la vida monástica, al mismo tiempo que facilitaba el aislamiento. De hecho, en este caso, el acceso al valle no debía de ser ni cómodo ni sencillo hace 800 años.

El viernes pasado, que fue el día que yo estuve por allí, era un día ideal para eso del aislamiento: gris, frío y lluvioso, tal como se puede apreciar por las fotografías del exterior: 




Pero pasemos al interior y no nos mojemos más.

1: Cocina. 2: Lavatorio. 3: Claustro. 4: Iglesia. 5: Sala capitular.
Procedencia del plano: Navarra. Todo el románico.

Nada más cruzar el portal del acceso, nos encontramos en el claustro. Una puerta a la derecha nos lleva a la antigua cocina. Es un espacio amplio y despejado, con una majestuosa chimenea en el centro. Siglo XIII, arquería gótica.



Salimos de la cocina y nos encontramos en el estupendo claustro que, para mi desgracia, se encontraba parcialmente en obras. En cualquier caso, las obras no impedían disfrutar del trabajo arquitectónico medieval, pero sí de la sala capitular, a la que no pude acceder, ni a las celdas de castigo, donde los monjes pecadores podían estar recluidos durante uno o dos días a pan y agua, a modo de penitencia. 
 

En un lateral del claustro podemos ver el lavatorio, elemento relativamente frecuente en los monasterios cistercienses.
 



Después de recorrer tranquilamente el claustro, entré en la iglesia abacial. Es un espacio limpio y sobrio, de amplias dimensiones, unos 50 metros de longitud y 15 de altura. Tres naves, cada una con su cabecera; la central dispone de tres vanos apuntados en la parte inferior y un gran ventanal redondo (óculo) en la zona superior con tracería gótica.


La consabida austeridad constructiva cisterciense queda patente en la limpieza de líneas y en la ausencia total de ornamentación. 






En el exterior, lo más destacable es la fachada de la entrada de la iglesia, que tiene una sencilla portada abocinada de arcos ojivales. Sobre ella el óculo cerrado con alabastro (el primero de los que están fotografiados por dentro bajo la imagen de la iglesia, tomada desde la zona del altar).


Una vez fuera, me acerqué hasta los restos de la antigua iglesia dedicada a san Adrián, origen del asentamiento cisterciense.


Detrás del arco apuntado pueden verse tres estelas discoidales y una cruz.

Un lugar con mucho encanto, tal vez más en un día brumoso que animaba al silencio. Por cierto, el nombre también tiene su encanto: Santa María de Iranzu. Traducido, Santa María de los helechos o del helechal.

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Si quieres la paz, no hables con tus amigos; habla con tus enemigos.  

Moshe Dayan  



Fuente: Wikipedia
Mapa de los conflictos armados en curso (número de muertes violentas en el año actual o anterior):      Guerras mayores (10 000 o más). Palestina, Ucrania, Sudán, Etiopía, Myanmar (Birmania).      Guerras menores (1 000–9 999).      Conflictos (100–999).     Escaramuzas y enfrentamientos (1–99).