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| Ejemplar del KM |
#unlibrounpoema
Gracias a La estación azul tuve noticia de la poesía reunida de Mary Oliver que ha editado Lumen bajo el título de Devociones. He podido leerlo este verano y ha sido todo un descubrimiento.
Devoción es lo que siento por la poesía de esta mujer sencilla, que escribe para todas las personas, que tiene una mirada profundamente trascendente y a quien la naturaleza —la que le rodea, la suya y la nuestra— le dicta todas las palabras.
QUÉ PRECIOSIDAD
No sé qué preciosidad
está diciendo el azulejo,
la voz manándole del cuello,
el pico, el cuerpo en el aire rosa
del alba. Sea lo que sea
me gusta. A veces me parece
lo único que hay en el mundo
sin preguntas que no pueden
tener respuesta y quizá
nunca la tengan, lo único
por completo a gusto
con el alba rosa y luego
clara y que al decirlo
sabe dar las gracias.
No tienes que ser buena.
No tienes que andar de rodillas
cientos de millas a través del desierto lamentándote.
Tan solo tienes que dejar al suave animal de tu cuerpo amar lo que ama.
Háblame de la desesperación, la tuya, y yo te hablaré d ela mía.
Entre tanto el mundo continúa.
Entre tanto el sol y la clara gravilla de la lluvia
se van moviendo a través de los paisajes,
sobre las praderas y los hondos árboles,
las montañas y los ríos.
están volviendo a casa otra vez.
Quienquiera que seas, sin importar lo sola que estés,
el mundo se ofrece a tu imaginación,
te reclama como los gansos salvajes, severos y excitantes,
anunciando una y otra vez tu lugar
en la familia de las cosas.
El primer pez
que cogí
no se estaba
quieto en el cubo
sino que se agitaba y boqueaba
en el ardiente
asombro del aire
y murió
en el lento drenaje
de arcoíris. Luego
le abrí el cuerpo y separé
la carne de las espinas
y me lo comí. Ahora el mar
está en mí. soy el pez, el pez
brilla en mí; se nos
saca, entremezclados, seguros de caer
de nuevo al mar. Con dolor
y dolor, y más dolor
nutrimos la trama febril, nos alimenta
el misterio.
¿Bajas la cabeza cuando rezas o miras
en ese azul allá en lo alto?
Elige, vuelan de todas partes las plegarias.
Y no te preocupes por qué lengua usas,
sin duda Dios las entiende todas.
Incluso cuando los cisnes vuelan al norte
y arman ese alboroto, Dios escucha
y lo entiende, seguro.
Rumi dijo, no hay prueba alguna del alma.
¿Mas no es el regreso de la primavera
y cómo nos brota adentro un buen indicio?
Sí, lo sé, Dios nunca rompe su silencio,
¿pero de verdad es eso un problema?
Hay miles de voces, después de todo.
Y además, ¿no veis (es solo una idea)
que los cisnes saben tanto como nosotros
acerca de todo el tinglado?
Así que escuchadles, miradles cantar y volar.
Tomad de ello lo que podáis.
Y no necesita nada más que unas pocas palabras para decir lo más importante de nuestro ser humanos:
La rana, la charca y yo, después de prestar atención y asombrarnos, os lo contamos: leer a Mary oliver es un remanso de paz y de belleza.
***
Si quieres la paz, no hables con tus amigos; habla con tus enemigos.
Moshe Dayan