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| Ejemplar del KM |
Territorio reúne cuarenta años de trabajo de Álvaro Valverde, poeta al que he conocido gracias a la existencia de esos centros maravillosos llamados bibliotecas y a los que casi siempre acudo con la esperanza de encontrar alguna sorpresa entre las estanterías dedicadas a la poesía. Este es el caso.
De la poesía de Valverde me gusta ese tono reposado, esa mirada lenta que se para en los objetos más cotidianos y habla con calma de ellos, lo que agradezco mucho, porque es algo bastante inusual en esta especie de estridencia poética actual donde se escribe para ser más original, más atrevido, más novedoso... en busca de estar presente en los medios de comunicación o de algún premio.
JARDÍN CERRADO
Lenta procede la enramada.
Hojas y brotes cumplen al abrigo de marzo,
leves en su apariencia.
Tras la verja, las acacias sestean.
La hiedra se desliza florida por los muros.
El jardinero asiste
desde el distanciamiento de las losas.
ni esa hamaca amarilla, ni el fresco velador;
no el agua de las fuentes con su música
acodada en las tibias barandillas;
no el recuerdo de haber amado tanto
bajo los toldos del verano:
la dulce mudanza de las horas, su memoria,
podrán salvarme ahora del olvido.
y desnuda tu afán a la intemperie.
Accede fiel a la leve penumbra
que acaricia los cielos.
Asida a tu rostro, una máscara
busca la justificación de tanta muerte.
Observan las lucernas
la húmeda oscuridad de los palacios,
las leves escaleras al aire de la noche.
Las columnas sucumben,
como cuerpos llamados al deseo,
desde la inconsistencia de los patios.
Toda estatua recoge
su inmensidad de ruina.
Nos muestra
la furtiva belleza de la muerte.
LA ENCINA SOLITARIA
Está en una colina, la rodean
rocas, retamas, tierra
donde el árbol arraiga
y parece que apenas se sostiene.
Me la mostró mi padre cuando, niño,
paseaba con él entre los canchos.
Desde entonces retengo su presencia
con la necesidad de lo que dura.
Desde lo alto, observa la ciudad.
Es lo primero que distingo al volver.
Lo último que miro cuando salgo
de las murallas de este microcosmos.
Es algo más que una vetusta encina.
Sola, en su altura, sosegada, es cifra
de la vida a que aspira quien resiste.
ÁRIDA VIDA
...arida vita
Leopardi
En medio del silencio,
que sólo rompe el agua
en su transcurso,
esta tarde de agosto,
en la que el campo invita
a un dulce sentimiento del otoño,
leo, como otras veces, a Leopardi
y su voz se hace mía, contra el eco
de lo que el mundo grita
y yo no oigo.
Aquí, de solitario a solitario.
A la espera inminente de la noche
que traerá con la luna
esa luz de los sueños
que ilumina las sombras
de mi árida vida.
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| Fuente: Wikipedia |










