jueves, 4 de junio de 2026

EL ARTE DE REPRESENTAR EL CIELO, 4

Mapa celeste de Dunhuang, aprox. 650-700. Fuente: Wikipedia.


#elartederepresentarelcielo


ANTIGUA CIVILIZACIÓN CHINA

Recojo el apartado dedicado a la astronomía china por Telmo Fernández y Benjamín Montesinos en su excelente El desafío del Universo

Al igual que en otras civilizaciones, el origen de la práctica de la astronomía en China parece provenir de la idea religiosa de poder descubrir la armonía de la vida humana en el orden cósmico del Universo. Una leyenda dice que el primer emperador de la dinastía Xia, un ser mitad hombre y mitad dragón, ascendió a los cielos después de su muerte, hacia el año 2000 a. C., para convertirse en uno de los referentes celestiales de su pueblo. Sus descendientes posteriores se denominarían Hijos del Cielo.

Para describir la posición de una estrella en el cielo, los chinos dividieron la esfera celeste en 28 partes, como si fueran los gajos de una naranja. Estos sectores eran denominados Xiu. No eran iguales entre sí y cada uno de ellos poseía el nombre de una de las constelaciones que contenía. Se sabe que entre los años 370 y 270 a. C. se elaboraron tres listas de estrellas que fueron utilizadas en el año 300 d. C., antes de que se perdieran definitivamente, para construir un mapa del firmamento con 1.464 estrellas.

En China, el Polo Norte celeste era el lugar donde residía Yuhuang, «el Emperador de Jade» del que se suponía que descendía el soberano que gobernaba en el imperio terrenal. Las cuatro estrellas que forman el trapecio de nuestra constelación de la Osa Mayor (en realidad el Carro) eran el trono del Emperador, mientras que las tres restantes, las de la cola, representaban su séquito de funcionarios. Es curioso que ya desde al menos el año 206 a. C., cuando comenzó la dinastía de los primeros Han, el Carro se representaba con ocho estrellas, en lugar de siete: la octava estrella es Alcor, compañera de Mizar (según las denominaciones árabes que han llegado a nuestros días). Alcor es una estrella difícil de observar a simple vista, lo que denota el interés y la atención con que los chinos escrutaron el cielo.

Con respecto al calendario, los chinos conocían el ciclo anual de 365 días, aunque más exactamente descubrieron un ciclo de 60 años constituido por 21.915 días. El año astronómico chino tenía entonces una duración de 365,25 días. El mes chino comenzaba con la Luna nueva y el año astronómico lo hacía con el mes que contenía el solsticio de invierno. No obstante, a partir del año 104 a. C., el año civil chino empieza dos meses más tarde, en febrero. El calendario civil, originalmente lunar (12 lunaciones de alternativamente 29 y 30 días, o sea 354 días), se acoplaba al año astronómico por el método de intercalar meses, de forma semejante al caso de los babilonios. Había años con 12 meses y otros con 13, lo que confería al calendario un carácter muy irregular.

La cosmología china no lo era propiamente en el sentido científico de la palabra. Se refería más bien a aspectos míticos y filosóficos del Universo. Las líneas básicas de estas creencias se plasman en varias concepciones distintas. En la primera, los cielos y la Tierra eran partes de dos esferas, siendo la Tierra la más interior. En esa hipótesis, que data de tiempos legendarios, la esfera de la Tierra tenía un radio de unos 100.000 kilómetros y la del cielo unos 150.000. Existe otra figuración fechada en el año 100 a. C., en la cual el cielo era como si fuera un huevo y la Tierra su yema. Los cielos estaban llenos hasta la mitad con agua y la otra mitad con vapor, y la Tierra permanecía flotando en Ésta era la suposición generalmente aceptada al final de la dinastía Han (año 200 d. C.). La idea de la Tierra esférica no parecía afectar a las nociones astronómicas ni tampoco a las geográficas. De hecho, los mapas chinos eran dibujados como si la Tierra fuese plana. Había una tercera teoría según la cual el Sol, la Luna y las estrellas estaban compuestos de vapor condensado y flotaban libremente en el espacio.

El desarrollo independiente de la astronomía china con respecto a Occidente terminó cuando China se abrió a la influencia occidental en el siglo XVIII. Muchas de las ideas astronómicas que se llevaron a China eran más adelantadas que las suyas, como por ejemplo el conocimiento del tamaño y forma de la Tierra, o las tablas de posiciones de los planetas y de la Luna. Sin embargo, algunas de las creencias cosmológicas de los chinos, que eran vistas casi con desprecio y desdeñadas por los occidentales que llegaron allí, probaron ser con el tiempo más correctas que las que éstos sostenían. Como muestra, esta frase del jesuita Mateo Ricci, escrita en 1595: «Los chinos piensan que no existe más que una esfera celeste, no diez como se cree en Occidente; y que en el espacio exterior sólo hay vacío y no aire, un vacío en el que, según ellos, se mueven las estrellas, en vez de estar sujetas al firmamento».

UN ECLIPSE DE SOL MORTAL DE NECESIDAD

Los astrónomos chinos predecían eclipses desde hacía muchísimo tiempo y se sabe que estaban al servicio del poder político. Existe al respecto una curiosa anécdota legendaria de naturaleza trágica, que narra cómo los astrónomos Ho y Hi fueron condenados a muerte por el emperador al no haber predicho el eclipse total de Sol que se produjo en el año 2155 a. C. Los cálculos actuales nos confirman que esta leyenda tiene una buena base científica, ya que efectivamente hubo un eclipse de ese tipo aquel año y fue visible en China.

Y para poder realizar observaciones más precisas que las que nos ofrecen nuestros ojos desnudos, la antigua civilización china supo crear herramientas muy sofisticadas para la época como la esfera armilar y los observatorios. 

Esfera armilar simplificada ideada por Guo Shoujing (1439).
Observatorio de la Montaña Dorada.
Fuente: Matemolivares

Observatorio de Gaocheng (1276)

 Medir el tiempo con precisión y predecir ciertos eventos no solo era fundamental para las actividades económicas, sino que en ello podía estar la vida en juego, como les ocurrió a Ho y a Hi.

El mapa celeste se divide en secciones y abarca las 28 Mansiones Lunares que dividen la franja del cielo por donde se mueve la Luna y servían para medir el tiempo y delimitar los Cuatro Símbolos donde se agrupan las estrellas en cuatro grandes regiones mitológicas del cielo nocturno: Dragón Azul (Este), Pájaro Bermellón (Sur), Tigre Blanco (Oeste) y Tortuga Negra (Norte).

Próximo jueves: El mundo clásico (Grecia y Roma).


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Si quieres la paz, no hables con tus amigos; habla con tus enemigos.  

Moshe Dayan  



Fuente: Wikipedia
Mapa de los conflictos armados en curso (número de muertes violentas en el año actual o anterior):      Guerras mayores (10 000 o más). Palestina, Ucrania, Sudán, Etiopía, Myanmar (Birmania).      Guerras menores (1 000–9 999).      Conflictos (100–999).     Escaramuzas y enfrentamientos (1–99).


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