miércoles, 31 de diciembre de 2025

REGALOS DEL DÍA (Diario de un epicúreo agradecido), 31


En general, un viaje siempre es un regalo, pero el viaje en sí no lo garantiza, siempre hay circunstancias que pueden convertirlo en un tiempo desafortunado. No es, de momento, el caso.




De hecho, la ciudad de la mezquita y patria chica de Séneca y Averroes es difícil que se porte mal con el viajero. A mí,  al menos,  siempre me ha ofrecido su cara amable y su encanto sin límites.

Ayer, sin embargo, fue más allá de lo que se puede esperar y puso a mi alcance esa edición facsimilar de todos los números que se editaron de la revista Cántico, una publicación que fue un auténtico remanso de originalidad, frescura, belleza y buen hacer del grupo que recibió con el tiempo el mismo nombre de la publicación que lograron sacar hasta bien entrados los años 50 del pasado siglo. La primera época de 1947 a 1949; la segunda, de 1954 a 1957.

La sobrecubierta del libro reproduce la portada del que fue el primer número, que es la que tiene el dibujo de Miguel del Moral con el ángel representando la culminación de toda realidad y cima inalcanzable a la que se aspira, tal y como recordaba el verso de Rilke:

Un ángel es siempre algo terrible...


 Ese primer número de la revista recogía, en traducción de J. Carandell Zurita, un poema de W.H. Auden, que también era un regalo para aquella época (¡1947!) gris y posguerrista (perdonadme el palabro).

Portada del número especial agosto-noviembre de 1955


Sin duda, encontrarme con la edición facsímil de todos sus números publicados en un solo tomo ha sido el mejor regalo de bienvenida que me ha podido ofrecer la ciudad. ¡Gracias, Córdoba!

***
Si quieres la paz, no hables con tus amigos; habla con tus enemigos.  

Moshe Dayan  



Fuente: Wikipedia
Mapa de los conflictos armados en curso (número de muertes violentas en el año actual o anterior):      Guerras mayores (10 000 o más). Palestina, Ucrania, Sudán, Etiopía, Myanmar (Birmania).      Guerras menores (1 000–9 999).      Conflictos (100–999).     Escaramuzas y enfrentamientos (1–99).

martes, 30 de diciembre de 2025

CONCEPCIÓN DE LA FILOSOFÍA (1), por Jaime Aspiunza

Jaime Aspiunza —a quien ya conocéis por esa magistral introducción al pensamiento de Nietzsche que bajo la etiqueta de #nietzschedescomplicado ha venido ofreciéndonos durante un tiempo y en la que se ha ocupado especialmente de Aurora y de De la genealogía de la moralnos ofrece esta luminosa concepción de la filosofía, que tiene el doble valor de ser apta para cualquier público y ofrecer una aproximación tan absolutamente motivadora como para que quien hasta ahora no se haya atrevido a acercarse a ella, lo haga sin reparo alguno. 

Esta es la primera entrega:


 Concepción (mía) de la filosofía


Lo primero que conviene aclarar es que la filosofía no es un corpus establecido –esa es la imagen que la historia de la filosofía tiende a darnos–, sino algo que está en movimiento: filosofía es algo que en todo momento se está haciendo. Es el pensamiento de cada momento; mejor, el pensar –en activo– histórico que en cada momento va teniendo lugar.

Lo segundo –respecto del título– es que yo no soy, ni pretendo serlo, un filósofo. Filósofos, gente que aporte algo original, novedoso, transformador, hay pocos; no solo los que aparecen en las historias de la filosofía, por supuesto. El profesor de filosofía, suponiendo que lo sea, ha leído a fondo a los filósofos, a los de primera y a los de segunda, y ha asimilado su pensamiento; no es que se los haya aprendido de memoria –la filosofía no es información–, sino que ha ido dejando que sus pensamientos, o parte de ellos, pasen a ser suyos propios, es decir, que su ser más actual se encuentre precisamente con esos pensamientos, en esos pensamientos. En el sentido musical u operístico: es su intérprete.

No es, por tanto, que yo haya producido una filosofía, que sea un pensador original, sino que a través de mí la filosofía ha alcanzado esta forma concreta que a continuación voy a exponer a grandes rasgos.


La filosofía se puede comenzar por cualquier sitio, Hegel dixit. Podemos pensar en ella como en un tejido lingüístico: lo esencial es reparar los rotos, restaurar las conexiones entre puntos aislados, en fin, recuperar la significación del lenguaje, su vitalidad para que pueda decirnos algo de la realidad.

(En este punto, en determinados ambientes, surgiría de inmediato la pregunta acerca de qué sea la realidad, incluso el rechazo, un rotundo mentís respecto de que dicha realidad exista. — La respuesta es simple: la realidad es «esto» en lo que estamos. Que no sea fácil definir o caracterizar el «esto» no desmiente su existencia; es más, si «esto» no existe, no se entiende que alguien pueda estar refiriéndose a ello, que alguien pueda, sencillamente, estar. Dicho al modo cartesiano: «Hablo, luego existo», «Te hablo a ti, luego existes; porque, si no, estoy un poco zumbado». Y si existen el que habla y aquel a quien se habla, alguna realidad debe de haber.)

Una primera aproximación a lo que sea la filosofía podría formularse de la siguiente manera: ahondar en algunas palabras o términos clave. Por ejemplo, palabras «eternas» como ser, devenir o historicidad, (la propia) realidad, conocer, saber, entender, conciencia e inconsciente, sujeto y objeto, o subjetividad y objetividad, hoy tan manoseadas, o sentimiento, pensamiento, habla o lenguaje; esto es, palabras de siempre pero que han ido cambiando de significado al tiempo que arrastran rémoras pasadas, y que nos impiden entender nuestra realidad, así como comunicarnos con los demás, a causa de la opacidad de que están manchadas o teñidas, cuando creíamos, y en el fondo seguimos creyendo, que son transparentes.

Una segunda aproximación nos la ofrece Deleuze: «la filosofía es una empresa radical de desmitificación».

También nuestra época, como todas, posee sus mitos, creencias que se tienen por obvias, que no se piensan ni, mucho menos, se ponen en cuestión, frases hechas, consignas, lemas intocables. Por ejemplo, que el progreso técnico es progreso sin más; que la verdad está en la ciencia, y que el resto de la existencia, la vida cotidiana o la literatura no pueden acceder a ella.

Ortegay Gasset propone una distinción importante relacionada con este asunto: «Las ideas las tenemos; en las creencias estamos» o, como se podría añadir, las creencias nos tienen.

Las ideas son representaciones conscientes, formuladas, que tenemos y sobre las que podemos reflexionar. Son objetos de pensamiento que podemos adoptar y discutir, cambiarlos o abandonarlos. Lo que uno va haciendo a lo largo del tiempo para entender mejor la realidad en que vive: las ideas –en el sentido orteguiano– son algo opcional que está delante de nosotros, en cierto modo fuera de nosotros, y son así revisables.

Las creencias no son algo que en sentido estricto tengamos, sino algo en lo que estamos, porque constituyen la estructura de fondo que sostiene nuestra visión del mundo y nuestra vida, son como el suelo en que pisamos. Por eso decía que «nos tienen», ellas a nosotros. No han sido elegidas conscientemente, sino que las hemos recibido de la tradición, de la sociedad o de la experiencia vital. Son pre-reflexivas y en principio inconscientes; solo cuando se «quiebran» se nos hacen visibles.

Cosas como que mañana saldrá el sol, que el mundo es real o que la sociedad funciona según cierto orden… son creencias básicas. Como se puede ver, no toda creencia es irracional; las que he citado son perfectamente razonables. Hay otras, sin embargo, que tienen su componente mítico. Por ejemplo, lo que luego veremos, la creencia en la dualidad del mundo, que es un problema serio.

Una tercera aproximación a lo que la filosofía sea consistirá en cuestionar las creencias, así como las opiniones de la época.

(Advertiré aquí que no pretendo tanto convencer –solo las creencias, que conforman nuestro «adentro», convencen– como proponer una serie de distinciones que resulten aceptables, para que así pueda uno seguir el juego, sin sentirse de ninguno modo comprometido en lo que hace a las opiniones propias. Ideas, entendimiento, inteligencia, razonamiento, como se les quiera llamar, hemos visto ya que viene a ser lo más exterior a cada uno, y son algo que no se visita muy a menudo…)

Vivimos una época que confunde, o quiere confundir, saber y opinión. Para mucha gente todo son opiniones, lo que significa que se ponen al mismo nivel las «opiniones» del médico con las del vecino que no es médico ni nada que se le parezca. Y para algunos, efectivamente, valen lo mismo; lo demencial de esto, y lo ridículo, es que, opiniones aparte, los médicos –a veces– te salvan la vida; los vecinos, que no son médico ni nada que se le parezca, no.

La de saber y opinión es una de las distinciones más antiguas de la tradición occidental, y en buena medida sigue siendo útil. Hoy llamamos opinión a un juicio superficial, con escaso fundamento, que no es una creencia profunda, pero no llega a constituir saber: Podría situarse entre la creencia y el saber.

Un ejemplo –bruto– de opinión es «¡al médico, no!, que luego te encuentran algo»; menos extremo, el generoso comentario del vecino enteradillo: «eso, seguro que es por las ondas del móvil. Déjalo apagado de noche, y ya verás…»

La opinión es superficial, poco fundada — puede que sí, que las ondas del móvil afecten en algo; que lo mío provenga de ahí, es harina de otro costal; que me vaya a curar el cáncer apagando el móvil, un milagro…

La opinión es, pues, incierta, carece casi por completo de justificación. Se asume sin investigación alguna, muchas veces por inercia social o por moda. — Vivimos la era de las opiniones, porque sabemos poco y tenemos necesidad de manifestarnos, de hablar, de parlotear.

Se pueden cambiar con facilidad, lo que no significa que se cambien. A veces tienen la firmeza de las creencias, mas no su fuerza vital. Lo que no tienen es la claridad ni la racionalidad del saber. (No pretendo aquí descalificar sin más las opiniones — solo distinguirlas del saber.)

El saber está emparentado con el conocer: se ha elaborado, es consciente y, sobre todo, es crítico. Dicho de otra manera: es reflexivo, ya que examina lo que pensamos; es temático, se formula expresamente como idea (en el sentido orteguiano); es provisional, no es dogmático, puede criticarse y reformularse; es, en definitiva, el resultado de un esfuerzo racional, de un esfuerzo de la inteligencia por entender la realidad.

El médico se podrá confundir pero si aplica su saber examinará de todas las maneras posibles al paciente y cuando haya hecho el diagnóstico aplicará los remedios que sepa son más eficaces en el tratamiento de la dolencia diagnosticada. Hay una diferencia de grado, esto es, tanto cuantitativa como cualitativa, entre ese proceso y el comentario generoso del vecino en la escalera.

El ejemplo hace referencia a un saber técnico-científico, a lo que se suelen llamar «conocimientos». El saber, no obstante, suele ir más lejos, ser un término más amplio: hay saber práctico (organizativo, por ejemplo, político, económico, jurídico, etc.) y hay saber creativo (literario, poético, fílmico, etc.), que son más difíciles –o imposibles– de algoritmizar, pero, sin embargo, se transmiten. Y, por supuesto, se diferencian de las meras opiniones al respecto.

¿Qué es, entonces, la filosofía? ¿Conocimiento, saber, opinión? Antes de decir nada positivo, podemos hacer una nueva distinción, hoy bastante necesaria. En una época en que parece que el único conocimiento es el de la ciencia, la filosofía o es ciencia o no es nada sino opinión.

Así y todo, ¡no! La filosofía no es ciencia ni pretende serlo. Las ciencias tratan de explicar –mediante teorías– el desenvolverse propio de los objetos de determinados ámbitos de la realidad a fin de poder prever o predecir su funcionamiento. El objetivo de las ciencias es el conocimiento, aunque las diversas ciencias obtienen conocimientos muy diversos, verdaderamente dispares en lo que concierne a la fiabilidad de sus teorías. De ahí se deriva la distinción entre ciencias «duras» y «blandas»: en un extremo, la física, algunas de cuyas teorías han permitido elaborar productos inexistentes; en el otro, la economía, cuyas predicciones nunca acaban de satisfacer.

La filosofía no se halla entre las ciencias, no tiene por objeto algo de la realidad cuyo funcionamiento pretendiera llegar a conocer. No se le puede aplicar por ello el criterio de la fiabilidad ni mucho menos el de la certeza o la precisión. Este tipo de criterios, aplicables, si acaso, a las ciencias, vienen a denotar una confianza excesiva en la ciencia, más bien, una fe o creencia –religiosa– en la ciencia, que se suele denominar cientifismo. Pero la ciencia no posee ningún poder especial para convertir su mirada a la realidad en conocimiento certero y definitivo; la ciencia es el esfuerzo continuado de investigación, puesta a prueba y corrección, cuya intención primera es excluir precisamente la fe en el conocimiento aparente, y mantener siempre despierta la atención en los posibles cambios en el objeto de investigación.

De hecho, la ciencia presupone siempre una filosofía, una concepción, por ejemplo, del ser humano o de la realidad.


La filosofía se ocupa de la vida, de la existencia humana. Parte de lo que se suele llamar «facticidad», esto es, del hecho de que el mundo siempre «está ahí», antes de cualquier reflexión, constituyendo una presencia inalienable. — Esto impugna esa imagen tan habitual que viene a concebir a los seres humanos como cápsulas cerradas, que solo a voluntad propia se abrirían.

No es así: en todo momento estamos abiertos al mundo. No solo porque nuestros sentidos lo hagan presente en todo instante, sino también porque nuestro pasado ha ido cuajándose de lo que diríamos «interiorizaciones» de experiencias concretas de dicho mundo, y nuestro futuro solo en relación con el mundo es imaginable.

La filosofía –la fenomenología en que me he formado– trata de describir la experiencia del mundo; no de explicarla ni de analizarla. Esto supone una recusación de la ciencia, el rechazo que ya apuntaba de que la filosofía deba ser ciencia o seguir los criterios de la ciencia. Es la ciencia la que se basa en la experiencia del mundo, en nuestra existencia; la cual no se ha de entender de manera científica, puesto que –antes– es existencia, es experiencia. Yo –en cuanto humano– no soy el objeto de la psicología ni de la biología, es decir, no se me puede reducir a alma ni a cuerpo; pero tampoco soy objeto de la sociología ni de la antropología.

El mundo siempre «está ahí»: tanto cuando tenemos los ojos abiertos como cuando están cerrados, lo oímos, lo sentimos; despiertos y dormidos; incluso cuando miramos «hacia dentro», sea en nuestro pasado sea en las circunstancias presentes. Venimos a ser una muy concreta historia del mundo, un cruce de caminos, de acontecimientos, una particularización, una singularización. Y si nos cuesta tanto aceptar esto es porque la propaganda en contrario es omnipresente y ensordecedora; no para de decirnos: «eres único», con la espuria intención de que solo a Él le prestemos atención y confianza, ya que ser único en el marco del pensamiento occidental es estar frente al mundo, cerrados a él, clausurados.

Y esto, pura metafísica como luego veremos, adquiere, sin embargo, visos de cientificidad, o así lo pretende. Hay quien dice que el cerebro está absolutamente aislado de la realidad y que solo se comunica con ella por medio de señales eléctricas y bioquímicas, esto es, que somos una cápsula cerrada. Claro que sí se comunica aunque solo sea por medio de señales eléctricas y bioquímicas, quizá ya no se pueda decir ¡que está «absolutamente aislado»! Será otra cosa.

Otra manera de reconocer la presencia constante del mundo para cada uno de nosotros es la famosa expresión de Ortega en sus Meditaciones delQuijote (1914), que es una presentación de su perspectiva fenomenológica: «Yo soy yo, y mi circunstancia», esto es, todo lo que tengo alrededor y en lo que estoy involucrado, enredado o, simplemente, me afecta. — ¡¿Y qué no me afecta si soy humano, en cuanto ser humano?!

Así las cosas, lo que la filosofía pretende es despertar esa experiencia del mundo. El volver «a las cosas mismas» de la fenomenología no es lo mismo que el retorno idealista a la conciencia, que practicaron Descartes o Kant y hoy buena parte de la neurociencia. Descartes y, sobre todo, su herencia desvincularon la conciencia del mundo, poniéndola como condición de existencia del todo. — Y eso no es correcto: el mundo está ahí antes de cualquier análisis. La percepción, que se sitúa entre cada uno y el mundo, vinculándolos, es percepción del mundo, y transfondo en que destacan todos nuestros actos y que todos nuestros actos presuponen, «un tejido sólido».


Jaime Aspiunza, San Sebastián, 24 de diciembre de 2025


***
Si quieres la paz, no hables con tus amigos; habla con tus enemigos.  

Moshe Dayan  



Fuente: Wikipedia
Mapa de los conflictos armados en curso (número de muertes violentas en el año actual o anterior):      Guerras mayores (10 000 o más). Palestina, Ucrania, Sudán, Etiopía, Myanmar (Birmania).      Guerras menores (1 000–9 999).      Conflictos (100–999).     Escaramuzas y enfrentamientos (1–99).

lunes, 29 de diciembre de 2025

DIÁLOGOS SOBRE LA BELLEZA

 


EXORDIO



Al final del camino de mi vida,

desciendo hacia los días que reposan

y busco la belleza cotidiana

que siempre humilde, alegre y generosa

se ofrece como regalo del día

en el ala ligera de las horas.



                            ***

Durante mucho tiempo he creído

que las imágenes más grandes y mejores,

que los más hermosos y sólidos sonidos,

que las creaciones más puras e intensas

provenían siempre de magníficos libros,

de hermosas salas de auditorios nacionales,

de exquisitos museos,

de magistrales análisis

de los excelsos maestros pensadores.



Fui creciendo al mismo tiempo

que la biblioteca se ampliaba

y la alta cultura dictaba su criterio.

La exégesis lucía su saber

y el deslumbramiento de la tierna edad

y la nula experiencia obedecían.



Poco a poco, he ido descubriendo

que existe otra belleza más próxima,

más común, más directa, menos elaborada,

acaso más acorde con la vida,

que se extiende por campos y ciudades,

impregna bosques, valles y laderas,

está en el movimiento de los mares,

en el fluir sin descanso de los ríos

y en la sonrisa inquieta de pequeños

arroyos, fuentes y manantiales;

en los animalillos que entretienen

la inocente mirada de los niños;

en amaneceres y crepúsculos

que abren el día y anuncian la noche;

en generosas y opulentas lluvias

que riegan campos y apagan la sed;

en las aves que atraviesan los cielos;

en los cielos que cambian los colores

todos los días de todos los años;

en la inmensidad de la arena de los

desiertos que de noche se transforman

en un tapiz de luces y de sueños;

en la duda, el misterio y el milagro

de un gesto amable de otro ser humano

que con su humanidad nos dignifica.



Es bien sencillo, el mundo excede

al más sensacional de los museos.

La naturaleza es tan grandiosa,

tantas son sus criaturas y de tanta

belleza, perfección y hermosura,

que ninguna creación humana puede

igualar en bondad sus propiedades.



***
Si quieres la paz, no hables con tus amigos; habla con tus enemigos.  

Moshe Dayan  



Fuente: Wikipedia
Mapa de los conflictos armados en curso (número de muertes violentas en el año actual o anterior):      Guerras mayores (10 000 o más). Palestina, Ucrania, Sudán, Etiopía, Myanmar (Birmania).      Guerras menores (1 000–9 999).      Conflictos (100–999).     Escaramuzas y enfrentamientos (1–99).

domingo, 28 de diciembre de 2025

NAGASAKI, Schnittke


Hace poco tiempo tuve la oprtunidad de conocer un par de obras de A. Schnittke (1934-1998), músico ruso-alemán, de prolífica obra, según pude comprobar en su biografía. Su oratorio Nagasaki data de 1958, es decir, que lo compuso cuando tenía veinticinco años. Con esta obra logró la graduación en el exigente Conservatorio de Moscú.


Al margen de las críticas que la crítica soviética del momento realizó y las dificultades que tuvo (para poder estrenarla tuvo que cambiar el final y suprimir el movimiento central), la obra es una excelente muestra de la creatividad de este singular músico y llegó a ser grabada por la Orquesta Sinfónica de Radio Moscú un año después de su composición, aunque la primera vez que se pudo disfrutar en su forma original fue el 23 de noviembre de 2006, en Sudáfrica, ocho años después de la muerte del autor.

Nagasaki tiene cinco movimientos. Los nombres entre paréntesis corresponden a los autores de los textos:
***
Si quieres la paz, no hables con tus amigos; habla con tus enemigos.  

Moshe Dayan  



Fuente: Wikipedia
Mapa de los conflictos armados en curso (número de muertes violentas en el año actual o anterior):      Guerras mayores (10 000 o más). Palestina, Ucrania, Sudán, Etiopía, Myanmar (Birmania).      Guerras menores (1 000–9 999).      Conflictos (100–999).     Escaramuzas y enfrentamientos (1–99).

sábado, 27 de diciembre de 2025

CENTENARIOS QUE VIENEN EN 2026

Aunque algunos de los nombre que aquí figuran ya tienen dedicada más de una entrada en este espacio y concretamente a dos les he dedicado sendas tertulias, a lo largo del próximo año les ofreceré un hueco para destacar algún aspecto que me parezca especialmente interesante de su obra. Pero, por encima de todo, esta entrada tiene la finalidad de invitar a quien no haya leído nada de quienes aquí figuran a que se acerquen a su obra.

Josefina Aldecoa (8 de marzo de 1926 - 16 de marzo de 2011).

Cuando todo español no solo sepa leer, que ya es bastante, sino tenga ansias de leer, de gozar y divertirse, de divertirse leyendo, habrá una nueva España.
― Historia de una maestra.

José Mª Castellet (15 de diciembre de 1926 - 9 de enero de 2014).


Aunque solamente hubiese sido por esta antología, la más polémica y famosa de la historia de la literatura española, J. M. Castellet tendría un hueco en nuestra memoria.

J. M. Caballero Bonald (11 de noviembre de 1926 - 9 de mayo de 2021).


DOBLE VIDA

Entre dos luces, entre dos
historias, entre
dos filos permanezco,
también entre dos únicas
equivalencias con la vida.
Mi memoria equidista de un espacio
donde no estuve nunca:
ya no me queda sitio sino tiempo.


Descrédito del héroe.


J. Fernández Santos (9 de noviembre de 1926 - ibid, 2 de junio de 1988).

Tal vez su novela más dura y mejor.


M. Foucault (15 de octubre de 1926 - 25 de junio de 1984).


Esto no es literatura, es filosofía, ¿o debo decir arqueología? Aquel "nuevo archivero" del que hablaba Deleuze sigue teniendo una enorme vigencia.


John Fowles (31 de marzo de 1926 - 5 de noviembre de 2005).

También hay quien ve esperanzas en las soluciones racionales, basadas más en la educación y el conocimiento, en la administración y en la legislación. Por mi parte, les deseo lo mejor, pero soy pesimista al respecto. Nunca podrán reparar por sí solos los destrozos que han causado ya la ciencia y la "razón". Mientras sigamos considerando que la naturaleza es algo que está fuera de nosotros, que está más allá de nuestras fronteras, como un elemento extranjero, apartado, la habremos perdido por completo, tanto en el exterior como en nuestro interior. Es imposible separar esas dos naturalezas: la privada y la pública, la humana y la no humana, del mismo modo que jamás podremos entender la naturaleza, o la vida misma, por medio de otra persona, a través d elos ojos de otros o de las experiencias de otros, indirectamente. Y en última instancia, no nos pueden ayudar ni el arte ni la ciencia, por muy grandiosos, por muy profundos que sean.

— El árbol.

A. García Calvo (15 de octubre de 1926 - 1 de noviembre de 2012).

Enorgullécete de tu fracaso,
que sugiere lo limpio de la empresa:
luz que medra en la noche, más espesa
hace la sombra, y más durable acaso.

No quiso Dios que dieras ese paso,
y ya del solo intento bien le pesa;
que tropezaras y cayeras, ésa
es justicia de Dios: no le hagas caso.

¿Por lo que triunfo y lo que logro, ciego,
me nombras y me amas?: yo me niego,
y en ese espejo no me reconozco.

Yo soy el acto de quebrar la esencia:
yo soy el que no soy. Yo no conozco
más modo de virtud que la impotencia.

Sermón de ser y no ser.

Allen Ginsberg (3 de junio de 1926 - 5 de abril de 1997).


MENTE MARIPOSA

La mente es como una mariposa
que se posa sobre una rosa
o revolotea en un montón de heces hediondas
baja en picado a un autobús exhausto
o descansa en el porche, en una silla, una flor respirando
-abierta y cerrada balanceando brisa de Tennessee-
Vuela a Texas a un congreso
salta por la maleza en campos petrolíferos
Algunos dicen que estas alas de arco iris tienen alma
otros dicen que son cerebro vacío
alas diminutas automáticas con grandes ojos
que se fijan sobre la página.


— 
Muerte y fama. Editorial Lumen. Traducción: Ana Becciu.

Jaime Sabines (25 de marzo de 1926 - 19 de marzo de 1999).

EL DÍA

Amanecí sin ella.
Apenas si se mueve.
Recuerda.

(Mis ojos, mas delgados, la sueñan.)

¿Qué fácil es la ausencia?

En las hojas del tiempo
esa gota del día
resbala, tiembla.


A. Sastre (20 de febrero de 1926 - 17 de septiembre de 2021).

El miedo es la primera forma de la muerte.

El gato negro.

José Mª Valverde (26 de enero de 1926 - 6 de junio de 1996).

Hoy vuelves como siempre, primavera,
cuando a tu luz ya había renunciado
y el corazón está desconcertado
por este gozo nuevo que le altera.

Casi siente que le redimas... ¡Era
tan bello su rincón iluminado
en que, triste, se había refugiado
para vivir tan sólo con su hoguera!

Mas sí, rebosaré por tu sendero,
que, aunque tú vuelvas siempre, me iré un día
y sin mí brotarán igual las flores.

Pero el gozo de estar lleno y entero
al subirme a la boca se me enfría...
¡estar en primavera y sin amores!


Nuevas elegías. Anticipo.


Blanca Varela (10 de agosto de 1926 - 12 de marzo de 2009).

NADIE NOS DICE

Nadie nos dice cómo
voltear la cara contra la pared
y
morirnos sencillamente
así como lo hicieron el gato
o el perro de la casa
o el elefante
que caminó en pos de su agonía
como quien va
a una impostergable ceremonia
batiendo orejas
al compás
del cadencioso resuello
de su trompa
sólo en el reino animal
hay ejemplares de tal
comportamiento
cambiar el paso
acercarse
y oler lo ya vivido
y dar la vuelta
sencillamente
dar la vuelta


— El falso teclado.


***
Si quieres la paz, no hables con tus amigos; habla con tus enemigos.  

Moshe Dayan  



Fuente: Wikipedia
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viernes, 26 de diciembre de 2025

AMAZONIAS. EL FUTURO ANCESTRAL


AMAZONIAS. EL FUTURO ANCESTRAL  es, básicamente, una exposición que tiene como objetivo crear conciencia sobre las numerosas amenazas a que está sometida esta región del planeta. Pero también se puede ver como una exposición que aporta una información más o menos objetiva sobre otros temas como son las manifestaciones culturales, en un sentido muy amplio, de los pueblos que habitan la comarca. 

Con respecto a la creación de conciencia no creo que la manera más eficaz sea sustituir el pensamiento eurocentrista por las creencias y convicciones que en la actualidad se extienden por los departamentos de antropología y sociología de algunas universidades ¡occidentales! y colocar con un acriticismo infantil frases como esta: La convicción de que la solución para el porvenir de la Amazonia —y. por extensión, del planeta— siempre ha estado ahí, en el legado de los antepasados, recorre el pensamiento activista de esos pueblos originarios que han articulado el concepto colectivo del futuro ancestral (folleto de la exposición). 

Estoy convencido de que la forma más racional y eficaz de buscar soluciones a cualquier problema es poner en contacto a todas las partes implicadas en él y a todas aquellas otras, que sin estar implicadas, por sus capacidades y conocimientos pueden aportar ideas que contribuyan a una salida satisfactoria para todas y cada una de las partes. Por eso, comparto con la redacción del folleto esta frase: Quizás no sea tarde para imaginar un diálogo abierto entre conocimiento indígena y pensamiento científico

Algunos aspectos de la exposición que me parece muy atractiva visualmente y muy rica en la utilización de medios:














 Sobre esta última imagen, para que pueda entenderse, copio el texto completo de la cartela que la acompaña: 

LAS FORMAS DE LO INVISIBLE

Lilian Fraiji

"Los hongos transforman continuamente la materialidad del mundo en el que vivimos y construyen una amplia red de relaciones, de vida y muerte, con una diversidad de organismos en cadena. Su existencia está

profundamente entrelazada con la existencia de los árboles, las bacterias, los animales y las plantas, siendo la red que sustenta los organismos vivos de la Amazonia y estructura toda su cadena de relaciones.

Se estima que la Amazonia concentra la mayor cantidad de especies de hongos del mundo; se encuentran en las profundidades del suelo, en las raíces y en los troncos de los árboles, en el aire, en el agua, en los animales y en la hojarasca del bosque.

Con imágenes de microscopía podemos ver las redes de micorrizas, una red compleja y colaborativa de simbiosis en los suelos, donde los hongos se combinan con las raíces de los árboles para intercambiar nutrientes, agua y azúcares.

Sumergirse en la ciencia de los hongos es adentrarse en un mundo sin fronteras, donde el Bosque pasa a entenderse como un gran organismo vivo interdependiente.

Aprender del mundo de la influencia de los hongos y conocer su libertad de formas, colores, interacciones y procesos es una estrategia importante para retrasar el final de la Amazonia, cocreando futuros más plurales, descentralizados y resilientes".



Hasta el 12 de abril de 2026


***
Si quieres la paz, no hables con tus amigos; habla con tus enemigos.  

Moshe Dayan  



Fuente: Wikipedia
Mapa de los conflictos armados en curso (número de muertes violentas en el año actual o anterior):      Guerras mayores (10 000 o más). Palestina, Ucrania, Sudán, Etiopía, Myanmar (Birmania).      Guerras menores (1 000–9 999).      Conflictos (100–999).     Escaramuzas y enfrentamientos (1–99).