Mostrando entradas con la etiqueta Un libro un poema. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Un libro un poema. Mostrar todas las entradas

miércoles, 3 de junio de 2026

UN LIBRO, UN POEMA (Karin Boye)

Editorial
 #unlibrounpoema  

Gracias a Carmen Montes, Theodor Kallifatides y Galaxia Gutenberg me entero de la existencia de Karin Boye, de su vida (un poco) y de su obra poética (bastante más).

La antología me ha parecido muy original ya que está organizada desde la relación que Kallifatides establece con la poeta sueca a partir de una cita que la entonces madre de su novia le hace el día que ha ido a conocer a los padres de la que más adelante será su esposa:

El día que nos saciamos, ese nunca será el más grande.

El día mejor es siempre un día de sed y de hambre.

Esos dos versos se van a convertir en el acicate que estimulen la curiosidad por la vida y la obra de la escritora sueca que puso fin a su vida en 1941.

La selección de poemas está organizada en cuatro grandes apartados recogidos bajo estos títulos: I ¿Quién es ese tú a quien se dirige el poema?, II Naturalmente, la vida de Karin Baye, III Como sea, ella no tuvo una muerte hermosa y buena, y IV 1927 fue un año raro. 

Cada una de las secciones, que en realidad son una agrupación temática de poemas, se abre con un poema que sirve de frontis y unos comentarios muy apreciables que los acompañan y sirven para realzar e incidir en los aspectos tanto explicativos como alusivos a la temática, la composición e incluso la biografía de la autora.

De cada uno de los apartados transcribo un poema.


ORACIÓN NOCTURNA

No hay nada como este instante. 
La última hora muda de la noche. 
No hay pesar que nos abrase 
ni voces que nos convoquen. 

Ven, toma entre tus dedos 
el día que se ha ido en un suspiro. 
Sí, bien sé que tornas bueno 
cuanto he hecho o he incumplido. 

Males pienso, males hago. 
Pero tú todo lo sanas y limpias. 
Y mis días vas transformando 
de grava en piedras finas. 

Sé quien alza y quien sustenta, 
yo solo puedo abandonarlo todo. 
¡Tómame, guíame, haz que te quiera! 
¡Sea de mí solo tu antojo!




DA LAS GRACIAS

Da las gracias a los dioses
si te mandan caminar
por sitios donde no hay huellas
en las que confiar.

Da las gracias a tus dioses
si te achacan la deshonra por entero.
Deberás buscar refugio
un poco más adentro.

Lo que todo el mundo condena
se resuelve a veces sin trabas.
Muchos que eran fugitivos
se ganaron su alma.

Quien se ve abocado al bosque
lo ve todo con mirada niña
y con gratitud saborea
el pan y la sal de la vida.

Da las gracias a tus dioses
cuando tu cáscara quiebren.
La realidad y ese fruto
serán la opción que te quede.




EN MOVIMIENTO

El día que nos saciamos, ese nunca es el más grande.
El día mejor es siempre un día de sed y de hambre.

Claro que nuestro viaje tiene propósito y sentido,
pero lo que de verdad vale la pena es el camino.

La mejor meta es la noche para poder descansar,
para encender el fuego y partir deprisa el pan.

En sitios donde tan solo una vez descansamos
es segura la quietud y el sueño, lleno de cantos.

¡Adelante, adelante! El nuevo día despunta.
Infinita es nuestra gran aventura.




TU CALOR

Tu calor, tu suave calor
es lo que busco,
que fluía ya antes de que el hombre
pisara el mundo.
En los plumosos nidos de guaridas
de bosques ancestrales
ese calor protector sostenía
la vida y sus pilares.

De unos cielos ardientes de angustia
caemos hasta el fondo,
al oscuro nido donde la vida
no pide más de nosotros.
Los juegos de nubes son espejismo,
rocío especular,
pero cuanto es parido y cuanto pare
es don de la profundidad.

Amanece ya y resuenan los cielos
con un rumor de alas.
El ave vuela gritando de júbilo:
¡Vivo de la luz clara!
Pero en el silencio, ocultas, reposan
su suerte y su desgracia.
Tu calor, tu hondo calor
a mí me da el alma.




***

Si quieres la paz, no hables con tus amigos; habla con tus enemigos.  

Moshe Dayan  



Fuente: Wikipedia
Mapa de los conflictos armados en curso (número de muertes violentas en el año actual o anterior):      Guerras mayores (10 000 o más). Palestina, Ucrania, Sudán, Etiopía, Myanmar (Birmania).      Guerras menores (1 000–9 999).      Conflictos (100–999).     Escaramuzas y enfrentamientos (1–99).


miércoles, 27 de mayo de 2026

UN LIBRO, UN POEMA (Julio Cortázar)

#unlibrounpoema 


La publicación durante el año pasado en Alfaguara de la Poesía completa de Julio Cortázar merece una nueva mención celebratoria. 

Ya sé que la poesía del autor de Rayuela había sido publicada por Galaxia Gutenberg hace un par de décadas y el libro sigue estando en catálogo. La razón de traer esta otra hasta aquí es que Rubio Jiménez encontró poemas inéditos hasta ahora y con ellos se ha completado la obra poética que hasta este momento dábamos por completa.   

De hecho, lo que ahora se hace en este tomo es recoger la poesía que aparecía en el tomo IV de las Obras completas de Gutenberg y colocar en el apartado "Poemas inéditos" los que el investigador Rubio Jiménez halló en la Fundación Lázaro Galdiano, Fondo Daniel Devoto y María Beatriz Valle-Inclán.

Recojo dos poemas de los hasta ahora inéditos:


CAPERUCITA ROJA



La licantropía de la abuela solo ella la supo

después de atisbadas soledades y combates durísimos.

Caperucita Roja presumía de ilustres ascendientes

y he aquí que desde el árbol instituido la acechaba la fiera.



La canastilla, cruel pretexto necesario para configurar la fábula,

el viaje samaritano la mentira maravillosa.

¡Ay niña incomprendida atravesando sola el bosque,

el bosque inofensivo donde los pequeños te imaginan espiada!



En la cabaña —fuera— vaciló Caperuza.

Era la hora líquida de las transformaciones, cuando

el césped deja paso a gnomos cenicientos, y de cada nuez

brota el chirrido insoportable de los sueños que parten.



Bajo al luz violeta franqueó la puerta última, la mano

aferrando el puñal bajo las fresas de la cestita.

Oyó gruñir la penumbra, cerca —¿Qué podía el puñal

casi solo, tembloroso contra la blanquísima panoplia que avanzaba riendo?—.



Y el lobo había engullido a la abuelita, el lobo malo —

Sí, nuestros sueños nos devoran, y nuestros deseos. El lobo

devoró a la abuela y a Caperucita Roja... (Los hombres

precisan entenderse; a tanto abominable acaecer llamaron lobo).







NOCHE ÚLTIMA



Esta ¿será la noche del sosiego sin ojos,

la sombra de las sombras ya no negra ni ciega,

el silencio en que todos los silencios se vuelcan

para quemar su estrépito?



Esta ¿será la noche cuando de cada nombre

se desgaje el recuerdo ya libre y lo abandone?

¿Veré por fin tu cara sin saber que es tu cara,

tendré los ojos vueltos por fin a lo invisible?



Esta, ¿será la noche donde ya nada quepa

dentro del corazón que ensimismado rueda?

¡Oh estrellas libre [sic], solas, ya sin el orden frío

de los mapas del cielo!

¡Oh noche para adentro, noche desconocida,

oh tus dedos peinando mi entregado cabello!





***
Si quieres la paz, no hables con tus amigos; habla con tus enemigos.  

Moshe Dayan  



Fuente: Wikipedia
Mapa de los conflictos armados en curso (número de muertes violentas en el año actual o anterior):      Guerras mayores (10 000 o más). Palestina, Ucrania, Sudán, Etiopía, Myanmar (Birmania).      Guerras menores (1 000–9 999).      Conflictos (100–999).     Escaramuzas y enfrentamientos (1–99).


miércoles, 20 de mayo de 2026

UN LIBRO, UN POEMA (Erwin Schrödinger)

#unlibrounpoema

Todas las vidas son singulares, pero algunas son un poco más singulares que otras y la de Schrödinger puede ser un buen ejemplo de alta singularidad —prueba del delito: Schrödinger: una ecuación y un gato—.

Pero no es la biografía la que me interesa ahora, sino su producción. Este hombre brillante y sorprendente, perteneciente a una generación extraordinaria de científicos, no se conformó con ofrecer a la mecánica cuántica la imprescindible ecuación que lleva su nombre. Dio a la biología un par de ideas notables, ejerció la reflexión filosófica, trabajó como pocos por hacer del conocimiento una herramienta sin compartimentos estancos y, además, escribió poesía.

No, en poesía no abre nuevos caminos, ni escribe poemas que la humanidad guardará en su memoria. Pero tiene unos cuantos textos más que notables para no haberse dedicado a este negocio. Schrödinger no participa de escuelas ni de movimientos, se deja llevar por su propia intuición e impregna sus textos de un cierto ambiente romántico, que es seguramente el más universalmente extendido cuando alguien se pone a escribir poesía. Así, el amor, la persona amada, se convierte en el sujeto que da sentido al mundo — Si no existieras tú, quién querría afrontar / la necia luz del día—.

Las poco más de cuarenta composiciones están agrupadas en tres apartados: poemas en alemán, poemas en inglés y otros poemas. Sin embargo, el título, inteligentemente editado, tiene un valor más allá de la producción poética, o tal vez deba decir que tiene un valor poético añadido por cómo ha sido editado.

Acompañan a las poemas fotografías de Adriana Veyrat, que, a su vez, están acompañadas por textos del propio Schrödinger y que refuerzan tanto el sentido poético como estético de la poesía del autor. Además, en una especie de bucle del significado, disponemos de un diálogo entre Sagredo, Salviati y Simplicio, con una de esas paradojas que tanto le gustaban al físico.

Cierran y abren el libro, respectivamente, un interesante prólogo de Félix Schmelzer y un bellísimo epílogo de Clara Janés, traductores a dos de los textos del austriaco. Sin duda, una edición estupenda, como suele ser habitual en la casa.



OCTUBRE EN MERANO




¿Ves por la ladera las uvas oscuras voluptuosas, 

tan dulces y plenas porque son las últimas? 

El sol brilla y abrasa como en agosto. 

Aún cuelga amarrado en el azul el viento glaciar.



Púrpura brasa que soleada convida

a la boca al sabor, tuya es en fidelidad. 

¿Qué importa, pues, si también el próximo brote 

en ti o en otros causa alegría?



Entonces a su áspera salida empuja

el año maduro. La siguiente noche traerá la helada. 

Las nubes ya ascienden y antes de que nos demos cuenta, 

del viticultor, cubrirá el hielo la cosecha benévola.





ORACIÓN



Rogué a Dios, el perpetuo desconocido, 

aquel que de la tierra florece en primavera 

y con bendito peso inclina las ramas en cascada, 

que de mí arrebatara toda alegría y gozo

y me dejara como esclavo marginado o pordiosero mísero, 

pero tuviera a bien entregarme tu persona cara, 

única dicha que para siempre quedara conmigo.



Y, por favor, no temas tener que compartir

mi pobreza. Con tu mero abrazo

te harías cónyuge del hombre más rico de la tierra.



Mas si esto no puede darse en una corta vida, 

sea en la próxima, o sea en la siguiente, pero en una. 

Renazca yo ciervo, y tú su amada cierva,

sea yo águila y tú su hembra querida,

o cualquier cosa que complazca al desconocido. 

No importa. Nada importará ya

en cuanto estés conmigo.

***
Si quieres la paz, no hables con tus amigos; habla con tus enemigos.  

Moshe Dayan  



Fuente: Wikipedia
Mapa de los conflictos armados en curso (número de muertes violentas en el año actual o anterior):      Guerras mayores (10 000 o más). Palestina, Ucrania, Sudán, Etiopía, Myanmar (Birmania).      Guerras menores (1 000–9 999).      Conflictos (100–999).     Escaramuzas y enfrentamientos (1–99).


miércoles, 13 de mayo de 2026

UN LIBRO, UN POEMA (P. B. Shelley)

 

Así comienza este largo y espléndido poema, que la imprevista muerte de su autor en el Mediterráneo dejó sin terminar: 

EL TRIUNFO DE LA VIDA

Veloz como un espíritu dispuesto
a cumplir su deber de bien y gloria, 
salió el sol disfrutando de su brillo,

cayó la máscara de oscuridad
de la Tierra despierta. Los altares 
sin humo de las nieves de las cumbres

ardían sobre nubes carmesíes.
Nació la luz, los pájaros al alba 
seguían con sus cantos al Océano.

Las flores de los campos y los bosques 
que abren párpados trémulos al beso 
del día v balancean en la brisa

minúsculos braseros incensarios
de oriente que se encienden con el sol 
madrugador ardían poco a poco

y no se consumían, exhalaban 
al aire sonriente sus suspiros 
balsámicos; después, los Continentes 

las Islas, los Océanos, los seres
mortales en el fondo y en la forma
se alzaron como se alza el Sol, su padre,

para llevar su parte de la carga
que él tomó como propia y les impuso. 
En cambio, yo, turbado sin saber

por qué razón, había estado en vela
como los astros, gemas de la noche 
piramidal que ahora se adormecen.

Desperecé mis miembros decaídos
bajo el musgoso tronco de un castaño 
que se estiraba en la Apenina, verde,

pronunciada ladera; huyó ante mí
la noche; a mis espaldas, rayó el alba; 
a mis pies, lo Profundo; por encima

de mi cabeza, el Cielo; un rapto extraño
que no era un sueño me embargó el sentido,
tomó mi fantasía, esparció sombra

tan transparente que podía verse
con claridad la escena, parecía 
que hubieran descorrido un impoluto

velo de tenue luz sobre la sierra
crepuscular; yo había ya vivido 
aquel relente al alba que madruga,

el frío del rocío en pelo y frente; 
en la ladera me senté otra vez, 
bajo la misma rama, como entonces,

a oír de nuevo aquella dulce música 
de pájaros, de fuentes, del Océano, 
atravesando el aire enamorado.

Una visión se desplegó en mi mente...


Prue Shaw, quien se encarga de la introducción, comenta: La literatura y la navegación fueron sus grandes pasiones. Siempre le gustaron los barcos. En Inglaterra Shelley se sentaba a menudo en un pequeño bote en el río a escribir, lejos de las presiones y distracciones domésticas. Mary hablaba de su «pasión por la navegación». En el verano en Suiza navegó con Byron por el lago Leman mientras leía la novela romántica Julia, o la nueva Eloísa de Jean-Jacques Rousseau. En Florencia y Pisa, Shelley navegó en un esquife por el río Arno, a menudo solo. En su última residencia en Lérici, el poeta navegó, solo y acompañado, por la costa ligur y toscana. En sus últimos meses de vida, se hizo cons- truir su propio barco. Mostró un gran interés por el diseño, pues modificó detalles para optimizar la velocidad y el manejo de la embarcación. Hay esbozos de velas y veleros en muchos de sus manuscritos, incluido el de El triunfo de la vida. Cuando el barco llegó por fin el 12 de mayo de 1822, Shelley estaba ansioso por probarlo y añadirle velas y aparejos. «Me sirve de despacho y de carruaje», le escribió a un amigo. Estas son las semanas (a finales de mayo y, tras una interrupción, a finales de junio) en las que escribió El triunfo de la vida. Como explicó Mary cuando el poema se publicó póstumamente en 1824, «Shelley llevaba sus papeles a bordo; y gran parte de El triunfo de la vida fue escrito mientras navegaba por ese mar que pronto lo engulliría».


***
Si quieres la paz, no hables con tus amigos; habla con tus enemigos.  

Moshe Dayan  



Fuente: Wikipedia
Mapa de los conflictos armados en curso (número de muertes violentas en el año actual o anterior):      Guerras mayores (10 000 o más). Palestina, Ucrania, Sudán, Etiopía, Myanmar (Birmania).      Guerras menores (1 000–9 999).      Conflictos (100–999).     Escaramuzas y enfrentamientos (1–99).

miércoles, 6 de mayo de 2026

UN LIBRO, UN POEMA (María de la Cruz)

#unlibrounpoema 
 



La colección "Letras Hispánicas" de Cátedra ha publicado este mismo año Un estallido. Antología de la poesía española 2000-2025.

Así, de entrada, me parece muy bien. Bienvenidas sean las antologías poéticas y bienvenidas las compilaciones de gente joven.

Pero hay dos cosillas que me sorprenden. La primera es que comparando la nómina que recoge esta antología (25 nombres) con la que aparecía en El tiempo está cambiando (27 nombres), que se publicó en septiembre de 2025 —solamente hay una diferencia de medio año—, bien podríamos decir que son dos antologías absolutamente diferentes, pues tan solo dos nombres coinciden. Esto deja bien claro que quien selecciona decide en función de sus gustos, amistades y/o compromisos editoriales.

La segunda cosilla que me llama la atención es el título de esta última. Un estallido tiene connotaciones claramente positivas, esperamos una efervescencia de nuevos talentos. La ilustración de la cubierta incide en ello. Y además es una antología de la poesía española. Si escribo de la poesía española, quiero decir que me he leído todo lo que se ha publicado durante este tiempo en español y que de esa lectura ha salido la antología. Lo mejor de lo que se ha escrito en este último cuarto de siglo.

Y parece que Raúl Molina Gil y Álvaro López Fernández están convencidos de esto último, que no es un desliz, pues en un momento dado escriben en su larga introducción sobre los poetas que componen la selección de esta hiperbólica manera: cuya vitalidad y alcance no tienen parangón en la literatura española desde la generación del 27. ¿Estamos ante un grupo de poetas equiparable al que surgió antes de la guerra? Y si es así, ¿no es demasiado pronto para apreciar el alcance que vayan a tener?

Echa esta aclaración, me acojo a mi propia costumbre de utilizar la persona más joven de la antología para colocar aquí tres poemas. Ella es María de la Cruz. En 2019 publicó su primer poemario, Los clavos que dan nombre a la metralla (Entropía Ediciones). En 2021 recibió el Premio Accésit del Certamen de Jóvenes Creadores Creafest por su obra cruzamos por el ras de la montaña, 2024. Es colaboradora habitual del programa de divulgación literaria El show chimpancé, emitido en la plataforma Twitch.


al decir úlcera:

no existe pus ni dolor no duele la lengua que sube y roza chas chas el paladar ull sube siempre al decir úlcera repite conmigo baila tu lengua despunta frente al velo claC claC úl cccce ce diente con diente i ra úlcera tú dices úlcera y tu lengua cuando sube y roza sube y sesga corta todo aire todo átomo pero nunca igual que yo al decir úlcera no existe para mí dolor para alguien un animal sangra para alguien el mí las interdentales que arañan la lengua diente con diente para mí el amor dentado al decir úlcera

amor para solo digo amor en un código

desfasado si no alcanza por los filtros de los siglos de los verbos de los mismos siglos

al decir úlcera solo amo

al amar digo pie surco bestia paso cúspide espirté a veces hoja fiéncalo uk frente ají paladar pléyade libélula digo libélula digo li bé lu la y nada limpia el lenguaje ni siquiera mi razón ni siquiera mi dicción si volar un sistema es absurdo ya lo escupió alguien es absurdo es absurdo y no
                                                                                       seré yo quien lo diga

De los clavos que dan nombre a la metralla.


**


                                si fuera verdad que la verdad es un recuerdo, 
                                                yo me rebelaría contra la verdad.
                                                la verdad es un terrón de moho

                                                                BERTA GARCÍA FAET



si fuera verdad que la verdad es un terrón 
de moho
infectaría las granadas todas sus vertientes 
su interior poliédrico explosivo al paladar
como el moho tendría vida habría de tenerla igual que 
los sauces densos los sauces densos
y mohosos          la verdad es
tan
dulce
y es tanta su miel tan tintada con
el gran
         jugo
              de la verdad

si fuera verdad que la verdad es un pellizco de azúcar 
qué fruta partir en rigurosa simetría
con qué puñal sagrado extirpar sus granos 
dónde acaba la verdad
el único clavo cierto
si es tanta su miel
                es tanta su miel
                            es tanta su miel.

De los clavos que dan nombre a la metralla.


**


la narración me obliga a detenerme 
cuando el lago te sujeta. mientras nadas 
el arco de tus piernas crea el agua
tú eres la figura en el paisaje.
una curva que se busca
tras de sí. te doblas en ti mismo
y el lago se acompasa. no el contexto. 
conviene recordarlo.
A la lengua es una grieta. una falta 
que arremete a lo profundo. 
a lo lejos algo brilla

De Cruzamos por el ras de la montaña.



***
Si quieres la paz, no hables con tus amigos; habla con tus enemigos.  

Moshe Dayan  



Fuente: Wikipedia
Mapa de los conflictos armados en curso (número de muertes violentas en el año actual o anterior):      Guerras mayores (10 000 o más). Palestina, Ucrania, Sudán, Etiopía, Myanmar (Birmania).      Guerras menores (1 000–9 999).      Conflictos (100–999).     Escaramuzas y enfrentamientos (1–99).

miércoles, 29 de abril de 2026

UN LIBRO, UN POEMA (Jorie Graham)

#unlibrounpoema
Editorial


Al 2040, es decir, Hacia el 2040, comienza con este poema:

ESTAMOS

acaso ya extinguidos. De quién es
el mapa. ¿Puedo
mirarlo? Dónde está mi
demanda. ¿Es mi historia

verificable? ¿He
incluido el recuerdo
de los animales? Los recuerdos
de los animales. ¿Están

todavía aquí? ¿Estamos

solos? Mira,
los filamentos
aparecen. De recuerdos. ¿De quién? Cómo
era

la tierra. ¿Se movía
a través de nosotros? Algo dice sin parar:
¿estás ahí?
¿son reales tus
ancestros, tienes un
cuerpo, te tienes
a ti misma en
mente, puedes ver tus

manos?—¿lo has roto,
el hilo?—trata de sentir la
tensión del otro extremo—
dice que te asegures

de que ambos extremos estén
vivos cuando tires para
intentar reentrar
aquí. Un cuervo

ha llegado mientras
escribo todo
esto. In-
corpórame,

grazna. Se acerca
dando brincos por el muro
de piedra. ¿Recuerdas
la desesperación, cómo

se acerca?, dice. Lo

miro. No tengas
prisa, digo, pero
está picoteando
la piedra en todas

partes. Su plumaje es
sol. Me mira con
cautela porque
estoy inmóvil y

anhelante. Ve mi

soledad. Comienzan
las cigarras. ¿Es esto un encuentro
real?, pregunto. De los de
antes. De cuando había

cuervos. No,
dice la luz. Casi
no estás aquí. El
cuervo se fue

hace mucho. Ahora está
viajando por su hilo, su
senda de cielo, para siempre, él sabe
la corriente que atraviesa las

cigarras, que no puedes oír
pero que
ya te cercan. Pero, ¿no está
aquí?, pregunto, buscando

en mis estrofas.
¿No llegó hasta mí
al adentrarse? ¿No
entró aquí

en la estrofa ocho?—y adónde

se va ahora
que vuelve a irse, ahora
que te digo que el cuervo es dorado,
ahora que te digo echó a volar y

se fue, y se fue.


Puede resultar desconcertante, visionario, confuso, tal vez ininteligible. Pero es suficiente con tener en cuenta el título (¿cómo será el mundo en 2040 o 2100 o 2500?, ¿estará todo en su sitio tal y como lo conocemos o habrá desaparecido?) y saber que en 2021 le diagnosticaron un cáncer de útero muy agresivo. 

Esta circunstancia personal (durante la primera década del siglo ya había pasado un cáncer de mama), la enfermedad y el enfrentamiento a la muerte, nos sumerge en un paralelismo salud personal/ salud del planeta, que combina imágenes apocalípticas propiciadas por el cambio climático y las presumibles consecuencias destructivas. 

Y para contarnos todo eso elige, en mi opinión muy acertadamente, una escritura marcada por los versos fragmentados, rotos, continuamente encabalgados, incluso las palabras, y una altísima intensidad emocional conjugada con un tono conversacional que busca la complicidad con el lector, pero sin abandonar un aire profético, como corresponde al futuro en que nos quiere situar.

Y este es el poema que cierra la colección, que nos deja una ventana abierta a la lluvia, a las manos, a la vida.


ENTONCES LA LLUVIA

después de años de virga, después
de mucho casi
y mucho nunca más, después
de coalescer en relámpagos 

secos y corrientes en descenso y fuego,
después de tomar un camino
alterno por
la historia y eludir-

nos, después de los árboles, 
después de los jardines, 
después de las duras semillas 
empujadas lo más hondo

posible y nutridas con rocío, 
después de que los surcos 
que abrió antaño ella 
se llenaran de

polvo y moho—y vainas 
que no pueden brotar—
ni siquiera los pájaros 
venían—y que viejos caminos

comenzaran a reaparecer-

después de los animales,
después de los seres más pequeños 
dentro de sus túneles y bajo
sus rocas,

después de esfumarse todo, 
entonces, un día,
surgida de la inter- 
ferencia y la dis-

continuidad, de la in-
congruencia,
de la colisión
muy por encima de nuestras

tierras abrasadas, de
la química, incognoscible 
por más que se la 
cuantifique,

del roce de un átomo con
otro, surgida del
accidente del
contacto, llegó

la lluvia.

Pensamos que era solo 
más viento. Algo golpeteó 
el techo desconchado.
Sabíamos que no era

el crepitar del calor, nuestros imaginarios 
pájaros secretos. Lo supimos por el olor que 
llenó el aire re-
cordándonos, ¿a qué nos

recordaba, ese olor,

como si el aire se volviera verde, 
como si el aire fuera la entraña pro- 
funda de la tierra
que nunca alcanzamos,

allí donde ella alcanza
las constelaciones que no hemos 
descubierto, ni nombrado, y ya 
nunca lo haremos,

y que no están muertas, no—

Y trajo consigo memoria. Pero de 
qué. Tanto tiempo. Dónde estáis, 
tiempos verbales. Las copas vuelven a 
vibrar, más fuerte, y otra vez pensamos

viento. Empujé
el mosquitero oxidado
y salí. ¿Tenía miedo? Donde ella caía 
el polvo se arremolinaba

en millas de rechazos—fibroso, 
brillante, 
como si las llamas pudieran ser polvo, 
más veloz en cada aterrizaje, hasta que ella 
las sometió y volvieron

a depositarse como suelo,
y se quedaron quietas, 
y la absorbieron
en todas partes,

y cuando me senté en el parapeto 
resbalaba por mis rasgos,
y mi cuello era surcado por regueros, 
como si fuera un pequeño libro

que se lee con atención en busca 
de fallas, crestas, lapsos
de tiempo en mi pensamiento— 
porque no podía recordarla—

mi piel no podía,

mis manos no podían,

las miro ahora

con los ojos llenos de lluvia, 
y ellas dicen levántanos,
no vas a morir
aún, estamos

vivos en la muerte
de esta iteración de la
tierra, habrá otra
donde ningún ser como nosotros

recorra esta
meseta de años y minutos y pastos y
caminos, un lugar donde ninguna
memoria pueda tomar forma, ninguna memoria de

nada, jamás, aunque por ahora 
los cristales tiemblan mientras 
la lluvia golpea más fuerte 
y los tallos rígidos se doblan y


aquello que fue un pradera
libera un vapor,
y si escuchas puedes oír
en él un débil pulso,

un espejismo, una liberación de semillas en el aire

donde el viento insiste, y mis pesadas

manos que ahora se alzan, palmas hacia arriba, refulgentes,
me dicen,
toca, tócalo todo,
comienza por tu rostro,

pon tu rostro en nosotras.


Como podéis ver, el título de cada poema es también el primer verso.


***
Si quieres la paz, no hables con tus amigos; habla con tus enemigos.  

Moshe Dayan  



Fuente: Wikipedia
Mapa de los conflictos armados en curso (número de muertes violentas en el año actual o anterior):      Guerras mayores (10 000 o más). Palestina, Ucrania, Sudán, Etiopía, Myanmar (Birmania).      Guerras menores (1 000–9 999).      Conflictos (100–999).     Escaramuzas y enfrentamientos (1–99).

miércoles, 22 de abril de 2026

UN LIBRO, UN POEMA (Antología Premios Loewe, Luciana Reif)

#unlibrounpoema

Me han regalado hace poco y casi de manera simultánea un par de libros de poesía. Este miércoles doy noticia de Mareas de mar; la próxima semana, de Al 2040 —To 20240—, de Jorie Graham.

Este Mareas del mar es de 2018 y como nos indica la cubierta es una conmemoración de los treinta años que llevaban realizándose los Premios Loewe. Para celebrar semejante aniversario, Luis Antonio de Villena se encargó de la confección de la antología, en la que que están recogidos unos poquitos poemas de cada uno de los títulos premiados durante esos años. 

La nómina de premiados hasta aquel año es esta:

Juan Luis Panero, Jaime Siles, Juan Pablo Zapater, Bernardo Schiavetta, Aurelio Asiain, Vicente Gallego, Álvaro Valverde, 
Felipe Benítez Reyes, Vicente Valero, Luis García Montero, Alejandro Duque Amusco, Rafael Courtoisie, Josefa Parra, César Simón, Jenaro Talens, José Eugenio Sánchez, José María Álvarez, Silvina López Medín, Antonio Cabrera, Bruno Mesa, Lorenzo Oliván, Vicente Gallego, Miguel Ángel Velasco, Carlos Marzal, Javier Cano, Guillermo Carnero, Joaquín Pérez Azaustre, J. A. González Iglesias, Carlos Fonseca Grigsby, Cristina Peri Rossi, Javier Vela, José Luis Rey, Sergio de Copete, Joaquín Pérez Azaústre, Álvaro García, Juan Vicente Piqueras, Antonio Lucas, Elena Medel, Óscar Hahn, María Gómez Lara, Víctor Rodríguez Núñez, Carla Badillo Coronado, José Ramón Ripoll, Sergio García Zamora, Ben Clark y Luciana Reif.

Aunque no estéis muy al tanto de lo que se hace en poesía, seguro que algunos nombres os resultan muy conocidos. 

Como es una antología y la relación de poetas es larga, opto como en otras ocasiones por entresacar algunos poemas de la persona más joven, que suele ser la menos conocida de momento, Luciana Reif, ganadora del certamen en 2017 con el título Un hogar fuera de mí.



Hombres como mi padre,

mi abuelo, mis novios,

mis hermanos,

vi sus cabezas llenas de grandes ideas

como un plato de comida que rebalsa,

lustré desde chica esos cráneos,

soy el placebo de tranquilidad

con el que después brillan fuera de casa.


¿Para eso caí en este mundo?


Como bolas de bowling enormes y pesadas,

podría encerar y pulir sus labios,

mi madre pasó la vida entera haciéndolo:

la cabeza de él en altas ceremonias,

la corona de flores tejida por ella

delante de sus jefes,

delante de su maestro,

delante de su propio padre.


Vi la inclinación que tienen estos hombres al afirmar,

el mentón hacia abajo, rozando el cuello, cuando 

dicen:

sí, señor.

¿Alguna vez agradecieron el pecho materno,

la comida siempre lista cuando llegan a sus casas?


Estoy cansada de ser la otra del éxito,

estoy cansada de esos hombres,

quiero brillar,

no ser la luna que resplandece

con luz ajena.


Podría arrojar con fuerza una por una sus cabezas,

mis dedos apretando su nariz y su boca,

deslizándose con gracia por el suelo encerado

y pulido de la pista de bowling,

podría verlos estrellarse contra los palos

derribándolos con dolor,

pero manteniendo la sonrisa imperial

de quienes creen -como en una guerra- que han vencido,

que ahora son mejores que antes,

pero después vuelven hacia mí y los lanzo de nuevo.


**



Otra vez un chico en mi cama,

es tan dulce su rostro contra la almohada,

parece que no respira o que respira apenas

como un silencio sutil.

Me gusta verlo ensimismado en sus secretos,

tan desnudo que abruma, mientras miro distraída

el techo de mi cuarto, la puerta entreabierta;

afuera el living, la cocina, el baño.

De repente me encuentro imaginando

una posible forma de escapar,

no tengo razón para pensar en eso, pero lo hago:

cientos de mujeres fueron asesinadas

este último año, no entiendo por qué este chico

no habría entonces de meterme un palo

entre las piernas. Pienso en ellas,

esposadas al respaldo de una cama

por sus novios, por sus padres, por sus amantes.

¿Cómo es que alguna vez encontraron consuelo

en sus anchos hombros?

Imagino sus rostros desencajados,

sus muñecas atadas, tensas hasta la sangre.

¿En qué momento su cuarto se convirtió en una prisión

y su novio en el carcelero que entra

sin pedirles permiso en mitad de la noche?

Vuelvo la cara contra mi chico,

él descansa y entredormido me abraza,

la bruma de mis miedos lo tapa.

Su ternura, como una gema,

resplandece en el cuarto.


***
Si quieres la paz, no hables con tus amigos; habla con tus enemigos.  

Moshe Dayan  



Fuente: Wikipedia
Mapa de los conflictos armados en curso (número de muertes violentas en el año actual o anterior):      Guerras mayores (10 000 o más). Palestina, Ucrania, Sudán, Etiopía, Myanmar (Birmania).      Guerras menores (1 000–9 999).      Conflictos (100–999).     Escaramuzas y enfrentamientos (1–99).