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| Editorial |
Gracias a Carmen Montes, Theodor Kallifatides y Galaxia Gutenberg me entero de la existencia de Karin Boye, de su vida (un poco) y de su obra poética (bastante más).
La antología me ha parecido muy original ya que está organizada desde la relación que Kallifatides establece con la poeta sueca a partir de una cita que la entonces madre de su novia le hace el día que ha ido a conocer a los padres de la que más adelante será su esposa:
El día que nos saciamos, ese nunca será el más grande.
El día mejor es siempre un día de sed y de hambre.
Esos dos versos se van a convertir en el acicate que estimulen la curiosidad por la vida y la obra de la escritora sueca que puso fin a su vida en 1941.
La selección de poemas está organizada en cuatro grandes apartados recogidos bajo estos títulos: I ¿Quién es ese tú a quien se dirige el poema?, II Naturalmente, la vida de Karin Baye, III Como sea, ella no tuvo una muerte hermosa y buena, y IV 1927 fue un año raro.
Cada una de las secciones, que en realidad son una agrupación temática de poemas, se abre con un poema que sirve de frontis y unos comentarios muy apreciables que los acompañan y sirven para realzar e incidir en los aspectos tanto explicativos como alusivos a la temática, la composición e incluso la biografía de la autora.
De cada uno de los apartados transcribo un poema.
DA LAS GRACIAS
si te mandan caminar
por sitios donde no hay huellas
en las que confiar.
Da las gracias a tus dioses
si te achacan la deshonra por entero.
Deberás buscar refugio
un poco más adentro.
Lo que todo el mundo condena
se resuelve a veces sin trabas.
Muchos que eran fugitivos
se ganaron su alma.
Quien se ve abocado al bosque
lo ve todo con mirada niña
y con gratitud saborea
el pan y la sal de la vida.
Da las gracias a tus dioses
cuando tu cáscara quiebren.
La realidad y ese fruto
serán la opción que te quede.
EN MOVIMIENTO
El día que nos saciamos, ese nunca es el más grande.
El día mejor es siempre un día de sed y de hambre.
Claro que nuestro viaje tiene propósito y sentido,
pero lo que de verdad vale la pena es el camino.
La mejor meta es la noche para poder descansar,
para encender el fuego y partir deprisa el pan.
En sitios donde tan solo una vez descansamos
es segura la quietud y el sueño, lleno de cantos.
¡Adelante, adelante! El nuevo día despunta.
Infinita es nuestra gran aventura.
TU CALOR
Tu calor, tu suave calor
es lo que busco,
que fluía ya antes de que el hombre
pisara el mundo.
En los plumosos nidos de guaridas
de bosques ancestrales
ese calor protector sostenía
la vida y sus pilares.
De unos cielos ardientes de angustia
caemos hasta el fondo,
al oscuro nido donde la vida
no pide más de nosotros.
Los juegos de nubes son espejismo,
rocío especular,
pero cuanto es parido y cuanto pare
es don de la profundidad.
Amanece ya y resuenan los cielos
con un rumor de alas.
El ave vuela gritando de júbilo:
¡Vivo de la luz clara!
Pero en el silencio, ocultas, reposan
su suerte y su desgracia.
Tu calor, tu hondo calor
a mí me da el alma.
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| Fuente: Wikipedia |








