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viernes, 19 de agosto de 2011

PARA LEER A RILKE

No pretendo caer en la arrogancia de decir cómo hay que leer a Rilke. Ni a Rilke, ni a nadie. Mi intención es dejar aquí noticia de algún texto que pueda ayudar a otra persona a penetrar en el universo del poeta, en caso de que se acerque por primera vez a su obra. Esta es mi propuesta:

  • Comenzar con la lectura de la biografía que ha realizado Antonio Pau. Es un libro magnífico y tiene todas las virtudes que debe tener una biografía bien hecha. Resulta emocionante y provoca las ganas de leer la obra del poeta.
  • Seguir, luego, con alguna de las recopilaciones de su inmensa correspondencia, porque si algo escribía Rilke era, sobre todo, cartas, miles de cartas. Cartas bellísimas, llenas de humanidad y sabiduría. Sugiero, pues lo que queremos es saber de su poesía, Cartas a un joven poeta
  • Continuar con algún texto narrativo, que no siendo poesía, sí nos van a colocar dentro del mundo poético del autor. En mi opinión hay dos esenciales: La canción de amor y muerte del alférez Christoph Rilke y Los apuntes de Malte Laurids Brigge. Cualquiera de ellos cumple con creces esa función.
  • Finalizar, claro, con su poesía. Quizá lo más conveniente sea utilizar una buena antología y, en función de lo que más nos guste, buscar luego un poemario concreto. Yo sugiero la que realizó Jaime Ferrero Alemparte para la colección Austral. Es amplia, tiene una buena traducción y recoge las diez Elegías de Duino, obra cumbre, arrebatada, mágica, hipnótica, visionaria del poeta. Para leer en voz alta, solo o acompañado. Yo las dejaría para el final. Pero es sólo mi opinión.
Y ahora os invito a ver y oír este vídeo que me he encontrado con uno de sus poemas de la época objetivista, cuando influido por el escultor Rodin, quería transformar la angustia en cosas. 



viernes, 23 de abril de 2021

CARTAS A UN JOVEN POETA, R. M. RILKE

Librerías que lo tienen en una u otra edición
Tengo un cariño especial a este librito que leí con mucha atención y mayor deleite cuando estaba preparando una tertulia sobre su poesía. En él se recogen diez cartas dirigidas a, como dice el título, un joven poeta. En ellas le alienta y le da consejos sobre la escritura, la expresión artística, el ser humano, porque, en definitiva, son una y la misma cosa. Leerlas son un bálsamo y un regalo.

Entre en sí mismo. Investigue el fundamento de lo que usted llama escribir: compruebe si está enraizado en lo más profundo de su corazón; confiésese a sí mismo si se moriría irremisiblemente en el caso de que se le impidiera escribir. Sobre todo, pregúntese en la hora más callada de su noche: ¿Debo escribir? (p 21).

No escriba poemas de amor. Al principio eluda aquellas formas que son las más corrientes y comunes; son las más difíciles (p 21).

Preste atención a lo que su propia vida cotidiana le ofrece; describa sus tristezas y anhelos, los pensamientos fugaces y la fe en algo bello; descríbalo todo con sinceridad íntima, callada y humilde y, para expresarse, sírvase de las cosas que le rodean, de las imágenes de sus sueños y de los objetos de sus recuerdos (p 22).

Siento que ningún ser humano puede responder a ninguna de las preguntas y sensaciones que, en su profundidad, tienen vida propia. Porque incluso los mejores se equivocan con las palabras cuando quieren nombrar lo más sutil e indecible (p 40).

Créame, la vida siempre, siempre tiene razón (p 86).

Estos y otros muchos son los consejos que R. M. Rilke dirigió a Franz Xaver Kappus, quien entonces se iniciaba en el arte de escribir poesía y no encontró mejor quehacer que escribir a Rilke para que este le aconsejara. Gracias a la iniciativa del joven Kappus hoy podemos saborear las buenas maneras, la humildad y la sabiduría del gran poeta centroeuropeo.

Al joven poeta que daba los primeros pasos en la escritura le debemos agradecer  el acierto de publicar las cartas después de que el maestro muriera. De esta forma, permitió que los demás pudiéramos disfrutar de ese legado.

Es curioso contrastar cómo algunos de los consejos que Rilke ofrecía a F. X. Kappus no los había tenido en cuenta él mismo, pero más curioso aún resulta el enorme esfuerzo por contestar siempre, estuviese donde estuviese o tardara lo que tardase, independientemente de las circunstancias. Ya he dejado dicho en otro momento que Rilke es, por encima de todo, un portentoso escritor de cartas: contestó siempre a toda persona que se puso en contacto con él y lo hizo con una amabilidad exquisita.

De estas diez cartas todavía hoy seguimos aprendiendo, y son especialmente valiosas para quienes deseen iniciarse en el arte poético, como bien sabían los jóvenes poetas de los años treinta en Europa. Regaláoslas.

viernes, 22 de julio de 2011

RILKE,I

                              Para mis contertulios de la biblioteca

En esta primera aproximación al inmenso R. M. Rilke sólo quiero daros noticia de algún libro que acaso pueda resultaros interesante para conocer su obra y dejaros un poema suyo, el soneto "Torso de Apolo arcaico".

Rilke es uno de los grandes poetas del siglo XX en alemán, pero su obra es extensísima y difícilmente abarcable en un mes de lectura. Por eso os recomiendo que os hagáis con alguna antología que os pueda ofrecer una idea suficientemente clara y precisa de sus ideas, su estilo y su poética. Cualquiera de estas puede cumplir esa función:
  • Nueva antología poética. Austral. 1999. 10,48€.
  • Poesía. Ellago. 2007. 34€.
  • Sobre el amor. Alianza. 7,50€.
  • Poesía amorosa. Hiperión. 2000. 15€.
Y después de navegar por su poesía, no estaría de más perderse (y esto es casi literal) en su biografía. La que ha realizado Antonio Pau, en mi opinión, es excelente: Vida de Rainer Maria Rilke. La belleza y el espanto. Trotta. 2007. La tenéis en casi todas las bibliotecas, y el enlace al primer capítulo os lo he dejado sobre el título.

Pero dejemos tanta nota bibliográfica y disfrutemos de su poesía:

TORSO DE APOLO ARCAICO

No conocemos la inaudita cabeza
en que maduraron sus pupilas. Pero
el torso arde aún igual que candelabro
donde su vista reducida tan sólo

se mantiene y fulge. Si no, no podría
cegarte el curvado pecho, ni en el giro
leve del muslo vagara una sonrisa 
hacia aquel centro en que gravitaba el sexo.

Si no fuera hermosa esta piedra trunca
bajo la caída clara de los hombros,
no luciera así igual que piel de fiera,

ni irisara desde todos sus contornos
como una estrella: pues ahí no hay un punto
que no te vea. Has de cambiar tu vida.

(Traducción: Jaime Ferrero Alemparte).

Podéis encontrar una breve selección de poemas en este enlace.

jueves, 11 de abril de 2024

NO NECESITO UN DIOS PARA SER BUENA PERSONA

Antonio Colinas, en su hermoso Tratados de armonía, p. 39, escribe lo siguiente: 
Pocos nos han dejado como Rilke una visión tan lúcida de la soledad y de sus frutos. El solitario puede recibir, según Rilke, de la soledad una condena y dos dones. La condena es la que le puede llegar de los enemigos de la soledad, de aquellos que no dejan de acorralarle como si fuera, nos dice, «un animal cuya caza estuviera abierta». Los dones son dos: la gloria y la santidad. La gloria es engañosa, es difícil sustraerse a ella. Con la gloria pagan al solitario los enemigos de la soledad cuando ven que no pueden destruirlo. (El cazador mitifica a la presa extraordinaria cuando observa que no le puede dar alcance). Así que la gloria es también un peligro: «No pidas a nadie— continúa Rilke— que hable de ti; ni siquiera con desdén. Y si con el tiempo oyes que tu nombre circula entre los hombres, permanece indiferente. Piensa que se ha echado a perder y recházalo. Búscate otro cualquiera, para que Dios pueda llamarte en plena noche. Y no lo digas a nadie». Es la llegada a la difícil santidad, el vivir las «grandes correspondencias». Lao Zi no escribió unas palabras tan duras y tan bellas.

Admiro a Antonio Colinas como escritor y Rilke me parece uno de los grandes poetas del siglo XX. Eso no quiere decir que comparta su pensamiento, su manera de entender, en este caso, de creer. Sí participo de aquello que anunciaba en un tono un tanto hiperbólico el Eclesiastés: Vanidad de vanidades, todo es vanidad, y sobre lo que el autor de los Sonetos a Orfeo nos advertía. Si le quitamos el todo, el aserto sería más certero. Es cierto que la vanidad es mucha, especialmente en el mundo de la creación y del espectáculo, pero no todo, ni en todas partes, ni afecta a todas las personas por igual. Sí estoy de acuerdo en lo que respecta al aislamiento y a la huida del halago. La soledad es absolutamente necesaria mientras se está creando (necesitamos la concentración y el silencio cuando estamos realizando cualquier tarea de tipo intelectual, por nimia que sea). Del halago, "de la gloria", hay que huir como de la peste y, si alguna vez se presenta, mantener buenas dosis de humildad para no caer en el ridículo.

Lo que me resulta difícil de entender es la pretensión de unir sensibilidad con trascendencia. Cada cual puede creer en lo que quiera, siempre y cuando respete a quienes le rodean. Lo que no es aceptable de ninguna manera es conectar bondad, belleza, equilibrio, perfección, armonía, verdad... con la espiritualidad, con la fe, como si quienes profesamos el agnosticismo fuéramos incapaces de percibir la belleza del mundo y no pudiéramos llegar a comprender la bondad de las acciones humanas. Para apreciar una obra de arte, un paisaje, unas palabras de cariño o empatizar con quien está sufriendo tan solo tenemos que utilizar alguno de nuestros sentidos y nuestra capacidad racional. No necesitamos de  ninguna espiritualidad religiosa para conmovernos hasta la médula.

Puedo comprender por qué un creyente habla de la santidad como el valor más elevado y lo coloca en la cima, pero no necesito dar el nombre de santa a la persona o al ejercicio de una acción que en su entrega a los demás llega a ofrecer su vida para salvar la de otra, a quien es capaz de ofrecer todo cuanto tiene en un gesto de amor o a quien en un ejercicio de compasión realiza cualquier acto que podamos calificar como heroico. Amor y bondad no son palabras exclusivas del vocabulario religioso ni del idealismo platónico. La entrega, la compresión, las virtudes éticas existen independientemente de la creencia o de la falta de ella que se tenga.

No necesito la ayuda de ningún dios ni de ninguna creencia religiosa para disfrutar de la lectura de la Biblia, del Corán, del Tao, del Baghdad Gita o el Canon Pali. No necesito ningún dios para apreciar las bellezas naturales y quedarme fascinado con los misterios del universo. No necesito ningún dios para comprender los beneficios de la práctica del perdón. No necesito ningún dios para saber que cualquier campana que doble lo hace por toda la humanidad, porque, efectivamente, nunca deberíamos comportarnos como islas, aunque en ocasiones necesitemos aislarnos para poder crear.

***


domingo, 26 de septiembre de 2021

DIRAIT-ON, LAURIDSEN (Rilke)

 




Situémonos: Durante los años 1924, 25 y 26 Rilke (1875-1926) se deja llevar por el idioma de Valéry y escribe cuatro colecciones de poemas en francés. Son poemas de arte menor y una extraordinaria musicalidad. Como él mismo diría son leves, claros y jugosos. Uno de los poemarios lleva por título Les roses —podéis leerlo completo aquí—. Años más tarde (1993), el compositor estadounidense Lauridsen, conmovido por los versos del poeta, escribe el ciclo Les Chansons des Roses. Continúa y amplía esa tradición que viene de lejos y que consiste en fundir música y poesía.

Lauridsen realiza un tratamiento intimista y sugestivo, lleno de encanto que agranda, en mi opinión, la belleza de los textos.

El poema que interpretan los coros es el número cinco, Dirait-on. Lo colococo aquí por si no vaís a pasar por el enlace que los contiene todos:


Abandono rodeado de abandono,
ternura contra ternuras…
Es tu interior el que, sin cesar,
parece que se acaricia;

se acaricia en sí mismo,
por su propio reflejo iluminado.
Así inventas el tema
del Narciso que alcanza su deseo.

            (Traducción de Carlos Cámara y Miguel Ángel Frontán).

La interpretación de los coros es muy distinta, pero a mí me gustan mucho las dos. La primera corresponde al National Taiwan University Chorus, la segunda al Chamber Choir Ivan Filipovic Zagreb.

La rosa, que era la flor que más le gustaba a Rilke, la pongo yo:

lunes, 10 de octubre de 2011

RAINER MARIA RILKE, IV

La editorial argentina Libros del zorzal ha sacado hace algo menos de dos años este librito de Lou Andreas-Salomé (126 pag.), que tiene el valor de estar escrito por una de las personas que mejor conoció al poeta y con quien compartió buena parte de intereses, gustos y motivaciones.

El libro conforma una biografía de Rilke en la que se va desgranando una tímida interpretación de la obra. No llega, ni de lejos, a la profundidad y buen hacer de la de Antonio Pau, pero se deja leer con agrado y aporta un punto de vista diferente.

Adquiere mayor interés cuando se introduce en lo que supone la labor creativa, y lo que de ella hay cuando nosotros lectores tropezamos con el el poeta que puede haber en cada uno de nosotros, más que cuando se dedica a contarnos rasgos hoy muy conocidos de la biografía de Rilke, o quiere interpretar el sentido de su obra.

miércoles, 31 de agosto de 2011

RAINER MARIA RILKE, III

Ya está subida la colección de poemas de Rilke que utilizaremos en nuestra tertulia de octubre.

Como el documento siempre es breve, demasiado breve, de las Elegías de Duino sólo aparecen pequeños fragmentos que a mí me parecían especialmente significativos o ilustrativos. Sólo dos de ellas están completas, la sexta y la novena. En cualquier caso, si disponéis de una edición con las diez elegías completas, mi consejo es que las leáis en voz alta y que os dejéis llevar por el impulso visionario que generan, como si fuerais el mismo poeta arrastrado por la inspiración, sin pretender entrar en su significado. De eso ya nos ocuparemos en octubre.

Mientras tanto, os dejo un breve poema del autor sacado de su Libro de las horas:


Apaga mis ojos, y podré verte,
cierra mis oídos, y podré oírte,
y sin pies podré llegar hasta ti,
y aún sin boca podré conjurarte.
Córtame los brazos, te abrazaré
con el corazón como con las manos,
párame el corazón, latirá el cerebro,
y si en mi cerebro arrojaras fuego,
aún te llevaría sobre mi sangre.

(Traducción: J. Ferreiro Alemparte)

miércoles, 20 de noviembre de 2019

ADAM ZAGAJEWSKI EN SAN TELMO

Adam Zagajewski, uno de los poetas vivos más laureados de Europa, estará mañana a las 19:30 en San Telmo para hablar de su poética y del recorrido de su obra con Ramón Andrés.

El jurado del Premio Princesa de Asturias (2017) destacó de Zagajewski el sentido ético de la literatura, además de hacer que la tradición occidental se sienta una y diversa en su acento nativo polaco, a la vez que refleja los quebrantos del exilio. Y continuaba señalando otras virtudes como el cuidado por la imagen lírica, la vivencia íntima del tiempo y el convencimiento de que tras una obra artística alienta el fulgor, inspiran una de las experiencias poéticas más emocionantes de la Europa heredera de Rilke, Miłosz y Antonio Machado.

Entre la muchos aspectos que me gustan de su estilo, de su manera de expresar, el que más atractivo se me hace es esa aparente sencillez con que nos pone delante de los ojos trozos de realidad que dan la impresión de ser banales, pero que son profundamente significativos. Su luminosa claridad cotidiana se alimenta de hondas reflexiones en torno al diario vivir y sufrir de nuestra especie. La universalidad de lo consuetudinario.



CARTA DE UN LECTOR


Demasiado sobre la muerte,
sobre las sombras.
Escribe sobre la vida,
sobre un día normal,
sobre el deseo de orden.
La campana de la escuela
puede ser un modelo
de templanza,
hasta de erudición.
Demasiada muerte,
un exceso
de negro deslumbramiento.
Mira,
naciones amontonadas
en estadios apretujados
cantan himnos de odio.
Demasiada música,
Falta armonía, tranquilidad,
cordura.
Escribe sobre los momentos
cuando los puentes de la amistad
parecen ser más duraderos
que la desesperación.
Escribe sobre el amor,
sobre los largos atardeceres,
sobre el amanecer,
los árboles,
sobre la infinita paciencia
de la luz.
          
             De Tierra del fuego. Traducción de Xavier Farré. Acantilado.





INFANCIA

                  Give me my childhood again.
                                      John Burnside

Devolvedme mi infancia,
la república de los locuaces gorriones,
las infinitas selvas de ortigas
y el llanto nocturno de la tímida coruja.

Nuestra calle vacía en domingo,
la roja iglesia neogótica
que no favorecía a los místicos,
los lampazos susurrando en alemán

y la confesión de un alcohólico
ante el altar de una blanca pared,
y las piedras, y la lluvia, y los charcos
en los que brillaba el oro.

Ahora seguro que sabría
cómo ser niños, sabría
cómo mirar la escarcha en los árboles,
cómo vivir inmóvil.

                    De Asimetría.Traducción de Xavier FarréAcantilado.




jueves, 18 de enero de 2024

LA DAMA Y EL UNICORNIO


 El Museo de Cluny o Museo Nacional de la Edad Media no es uno de esos espectaculares y grandiosos museos de París, pero tiene una fantástica colección de arte medieval, y no lo digo solamente por este estupendo relicario en el que se pueden ver representados los tres Magos. Allí están, por ejemplo, tres hermosas coronas votivas del tesoro de Guarrazar, que sirven para recordar el vergonzoso asunto de la pérdida de patrimonio a causa del egoísmo y avaricia personal y de la ineficaz acción administrativa de otro tiempo. 

En él se encuentran, recuerdo de la barbarie de las turbas revolucionarias, las cabezas (y otras partes del cuerpo) de los reyes de Judea, que formaban parte de la decoración exterior de Notre-Dame.



O copas como estas, que reproducen en su interior ahumado obras de arte:

La batalla de San Romano, Paolo Uccello.

El grito, E. Munch.

Pero posiblemente la sala más emblemática del museo sea la que recoge en medio de la penumbra y siempre bajo vigilancia del personal los maravillosos tapices de la dama y el unicornio. La mucha gente y la escasa iluminación hacían que realizar alguna fotografía con cierta calidad fuera tarea casi imposible. Dejo aquí un par, pero os recomiendo que para ver los tapices con solvencia, acudáis a la página del museo o a Wikipedia, que tiene unas imágenes muy decentes.

À mon seul désir

Olfato
Los seis tapices se interpretan como una representación de los sentidos, menos el más famoso de todos, que es el primero que he colocado y el que lleva la leyenda À mon seul désir —solo a mi deseo—, que se suele explicar como una alegoría del amor o de la comprensión. 

En la actualidad son muy conocidos gracias al cine. La serie de Harry Potter tiene mucho que ver en esta historia, pero hay más películas. Tal vez la mayor responsable de que empezaran a ser apreciados por el público en general fuera la novelista George Sand, quien escribió un primer artículo en 1847 al que siguieron otros trabajos y citas. Tampoco hay que olvidar que Rilke habla de ellos con detalle en Los cuadernos de Malte Laurids Brigge.

En fin, que son una joyita del arte de transición entre los siglos XV y XVI, y que más allá de lo que puedan representar su mayor encanto se encuentra en ese delicioso equilibrio entre objeto, forma y color que hace que permanezcamos atrapados por su atractivo sin desviar la mirada.

***


martes, 4 de enero de 2011

TERTULIAS DE 2011

Este es el calendario de tertulias para el año 2011:

31 de enero: W. Szymborska.
28 de febrero: C.P. Cavafis.
2 de mayo: J.E. Pacheco.
30 de mayo: O. Hahn.
31 de octubre: R.M. Rilke.
28 de noviembre: K. Murua.
19 de diciembre: P. García Baena.

Nombres y fechas ya habían aparecido en una entrada anterior, pero los enlaces de aquella entrada llevan a información complementaria sobre la vida o la obra de cada uno, no a la selección poética correspondiente a la que utilizamos como material de base para trabajar en las tertulias, de ahí esta nueva aparición.

Por otra parte, conviene destacar que las fechas NO se corresponden en todos los casos al último lunes de cada mes, como es costumbre. Hay dos excepciones: abril/mayo y diciembre. La de abril viene originada porque la última semana de ese mes coincide con la semana de pascua, cuyo lunes es festivo; por eso ha sido traslada al 2 de mayo. La tertulia de diciembre, como ya es tradicional, la celebramos antes de las fiestas navideñas.

Feliz año y feliz lectura.

miércoles, 5 de noviembre de 2008

JUAN KRUZ IGERABIDE

La entrevista que aquí aparece se realizó por correo electrónico en el mes de octubre.

Juan Kruz Igerabide estuvo en todo momento amabilísimo e incluso aportó la fotografía que encabeza el texto. Espero que sus respuestas puedan aportar más luz sobre su obra.

He aquí las respuestas y las preguntas:



-Empecemos por el principio. ¿Cómo llegaste a la poesía?

Aterricé en ella de una manera bastante accidentada; fue una especie de aterrizaje forzoso. Mis primeros contactos con ella tuvieron lugar a través de intermediarios (el que más contribuyó fue la música, a lo largo de toda la etapa juvenil; seguía de cerca las creaciones de Ez dok Hamahiru, de Paco Ibañez, De Atahualpa Yupanqui...), pero no logramos constituir una pareja de hecho.
Tras la hecatombe ideológica que cierta gente sufrimos después de la muerte de Franco, sentí que me precipitaba en barrena. Y fue cuando apareció de nuevo ella, pura y deslumbrante incluso en el lodazal. Desde entonces, formamos pareja de lecho.

-Eres posiblemente el poeta vasco más importante en la poesía infantil y juvenil ¿Qué te impulsa a escribir poesía para estas edades?

Le doy poca importancia a la importancia. He visto tanta tontería en el ranking de poetas y escritores, que creo que es urgente desrankingizar (algo así como desratizar) la literatura.
Escribo poesía infantil y juvenil porque es lo mismo que escribir poesía para adultos, con pantalón corto y una piruleta en la boca quizás. Yo estoy haciendo lo mismo en todos los ámbitos: un complicado aforismo encuentra una respuesta en la respiración de un niño asmático que profiere un haiku a la lluvia.
Hoy mismo, un niño vecino que aún toma teta de su madre, repetía un poema "titia bete-bete" (teta llena llenita), y me ha dejado flipado.
Oteiza y los ojos de Asiertxo.

-Hay, si no me equivoco, una constante simbolista en tu obra que se va adelgazando a medida que pasa el tiempo para dejar paso a una mayor presencia de lo cotidiano. ¿Es esta una apreciación correcta? Y, si es así, ¿qué te lleva a dar mayor espacio a la cotidianeidad?

Partí de un concepto muy cerebral del símbolo, quizá excesivamente misterioso. Ahora concibo el símbolo como cada acto de vida convertido en anhelo de duración. Podemos montar andamiajes abstractos complicadísimos en nuestro afán de duración, pero la reverberación de una triste vocal proferida desde las entrañas rebota en los confines del universo y regresa convertida en un soplo de brisa de mar, en el balanceo de una hoja de roble, en la duda de una gota al desprenderse.
El simbolismo me sigue atrayendo (tanto en su vertiente antropológica y tradicional, como en su vertiente poética transgresora), pero lo quiero hecho carne y habitando entre nosotros.

-¿Consideras tu obra y tu estilo dentro de alguna corriente o generación poética?

Me gustaría tal vez, pero no puedo. Me sobrepasa. Tengo buenos amigos poetas, y otros que no quiero como amigos pero sí como poetas. Pero, de corrientes.. ríos de alcohol, a lo sumo. Y como soy abstemio...
Me hubiera gustado crear una corriente sáfico-horaciana con retoques de Catulo, efusiones románticas (Coleridge, Novalis, Hölderlin, y mucho Rilke), deprecaciones simbolistas (Baudelaire, Rimbaud), locuras surrealistas y ultraístas, y el ritmo fluvial y trigal de Mandelstam o Claudio Rodríguez. Pero no ha podido ser, aunque conozco a mucha gente que quiere lo mismo, pero en otro orden. En poesía, el orden de factores sí que altera el producto.

-En algunos poemas hay un diálogo con otros poetas -Lizardi, Aresti, Mirande...- ¿Cuáles son los autores que más te han influido o que más te han estimulado?

Con respecto a la literatura vasca, en mis comienzos tuve mucho contacto con Juan Mari Lekuona, un poeta de verso muy fino y preciso. A Aresti lo llevaba conmigo desde la época juvenil. Pero luego descubrí a otro Aresti, que hablaba desde Aresti, y no desde lo que mi ideología quería escuchar de Aresti. A Mirande lo conocí al mismo tiempo que a Rimbaud y a Baudelaire; no me impactó tanto desde su poética (llegó un poco tarde como poeta maldito), pero sí desde lo que suponía su peculiar "constructo" en el seno de la literatura vasca.
Lizardi ha estado siempre ahí. Había algo en él que no me convencía al principio, y tampoco me convence ahora. Pero su fuerza lírica sigue creciendo sin parar ante mí. Es curioso; en rigor, podría considerársele incluso un poeta torpe; cuando se le traduce, se le cae a uno de las manos. Y sin embargo, sigue aguantando, y algunos de sus versos en euskera quedan grabados hasta el tuétano. Tiene una fuerza lírica descomunal, chapuceada por una ideología castrante. Siempre irá conmigo, aunque a veces me dé calambre.

-Podemos apreciar una constante tanto en los poemas infantiles como en los textos para adultos: la búsqueda de la palabra precisa. ¿Es esta búsqueda la que te ha llevado al haiku y al aforismo?

Estoy más en el río de palabras que en la palabra misma. Busco la línea precisa que adelgace el sentimiento hasta hacerlo prácticamente transparente. Esa es la apuesta. El haiku es un buen género para dicha práctica; es como la pintura zen, pocos trazos y mucha respiración; el vacío que llena.
Con respecto al aforismo, siempre me ha interesado la gente que interpreta la vida de una manera personal y "respondiendo al instante". Una filosofía demasiado sistemática como la que se enseña en las universidades siempre se va quedando atrás en el tiempo, porque carga con demasiado aparato para poder adecuarlo al presente con ligereza y rapidez. Por eso me gusta el aforismo; al fin y al cabo, no decimos cosas muy distintas a las que pudo decir Séneca; pero, al ser fruto del momento, parecen nuevas, frescas como un recién nacido.

-En tu obra podemos ver una gran riqueza estrófica, rítmica y métrica. ¿Qué impulso, razón o sentimiento te lleva a practicar esta polifonía, si me permites denominarla así?

Me atrae sobremanera la polifonía; sin embargo, en la raíz, aprecio sobre todo la monodia. El resultado es polifónico, pero en los instantes concretos estoy cantando monodias.
Por otra parte, el verso libre me ha enseñado que primero está la fuente y luego el recipiente. Mi generación llegó a despreciar los metros clásicos y los de los bertsolaris, porque te obligaban a crear un hermoso recipiente y luego comenzabas a buscar la fuente; pero el recipiente se rompe en la búsqueda, o queda a medio llenar, o vacío del todo.
La poesía infantil me ha devuelto al recipiente. Una vez encontrada la fuente, podemos construir un recipiente adecuado y beber más a gusto. El ritmo, el metro, la estrofa... deben responder a una necesidad del mensaje. Rimar, por ejemplo, luna con cuna puede resultar muy significativo y alcanzar un gran poder de sugerencia. Otro ejemplo podría ser la utilización del soneto para desarrollar una visión que va más allá del concepto pero que se mantiene dentro de unos límites muy precisos, que te obliga a algo así como a condensar una novela en catorce líneas.

-Que no podemos vivir sin la naturaleza es algo evidente, pero en tus textos parece algo mucho más evidente que en la obra de otros poetas contemporáneos. ¿Estás de acuerdo con esta afirmación?

Hay muchos poetas contemporáneos, de todas clases. Colinas, por ejemplo, abarca la naturaleza de cien poetas juntos.
En ese sentido, me sitúo en la línea de Lizardi, Antonio Machado, la tradición japonesa y china y un lago elenco que llega hasta Horacio. Pero, al mismo tiempo, huyo de lo pastoril como de la peste. Para mí, la naturaleza es cruda, y a la vez puro éxtasis que convive con el ruido de la lavadora.

-Siempre aportas una mirada crítica y diferente sobre el mundo en que vivimos, especialmente en los aforismos. ¿Hasta qué punto es precisamente ésta una función del escritor, es decir, hacernos reflexionar sobre nuestro ser y nuestro entorno?

En sentido estricto, no intento hacer reflexionar a nadie. Es como si todo el mundo hubiese reflexionado antes que yo, y yo intentara entablar un diálogo socrático con ellos, no desde la razón sino desde la paradoja. Socrático, en el sentido de que no me trago las mentiras que me cuentan; sin embargo, les aviso que lo mío también es otra mentira más, un escalón más de la escalera que quisiéramos que nos condujese a la verdad. Por eso es paradójica.

-Me parece ver como una marca de tu estilo la reflexión sobre las preocupaciones éticas y existenciales, siempre presentadas con una gran elegancia y sutileza, incluso en los poemas infantiles ¿De dónde surge esta preocupación?

La estética como pura decoración no me interesa; provoca un asombro vano. Me interesan las personas de carne y hueso y sus sufrimientos y alegrías. Los niños son un reflejo nítido de nuestras almas; me atrae lo que van dibujando con sus actitudes y sus palabras. Los mayores tenemos varias capas de pintura y hay que raspar un poco; aunque duela, merece la pena ver el niño que va asomando.
Hoy, una mujer me ha contestado de mala manera en una ventanilla. La he observado a prudente distancia. Sus rasgos eran bellos, pero era como si se hubiera puesto una máscara de hierro. He hurgado en sus ademanes y he descubierto un gran dolor bajo el casco. Me la he imaginado con su amante, y el casco de hierro entre ambos. Mediante un poema, podría arrancarle el caso, y ver lo que asoma: quizá una cara ensangrentada, quizá una tez fulgurante.

jueves, 12 de abril de 2018

BLANCA ANDREU

Manuscrito reproducido en Hitos y señas (1966-1996)

Di que querías ser caballo esbelto, nombre
de algún caballo mítico,
o acaso nombre de tristán, y oscuro.
Dilo, caballo griego, que querías ser estatua desde hace diez mil años,
di sur, y di paloma adelfa blanca,
que habrías querido ser en tales cosas,
morirte en su substancia, ser columna.

Di que demasiadas veces
astrolabios, estrellas, el nervio de los ángeles,
vinieron a hacer música para Rilke el poeta,
no para tus rodillas o tu alma de muro.

Mientras la marihuana destila mares verdes,
habla en las recepciones con sus lágrimas verdes,
o le roba a la luz su luz más verde,
te desconoces, te desconoces.

         De una niña de provincias que se vino a vivir en un Chagall, 1980.


Blanca Andreu marcó un hito cuando ganó en 1980 el Adonáis con este poemario, hasta tal punto que está considerado el momento inicial de la que se conoce como generación de postnovísimos. Y un detalle extraliterario: la mayoría de las bibliotecas que lo tienen en su catálogo solo permiten su lectura, no su préstamo. Vamos, que se ha convertido en un libro de culto.

Su obra poética no es muy extensa, pero sí intensa. Ha publicado estos títulos: 


Escribe en un blog donde se ocupa de sus intereses, que son muchos y variados, por lo que resulta muy interesante para conocer a la poeta desde un punto de vista diferente. 

También resulta muy provechoso leer alguna de las entrevistas que le han realizado para tener un conocimiento sobre su labor poética y descubrir —si es que no se conocía previamente— ese lado oscuro y cainita de la literatura española, donde filias y fobias determinan las publicaciones. Enlazadas con sus nombres os dejo las de Alberto Ojeda y Juan Jacobo Wilkins, ambas realizadas con motivo de la publicación de su último poemario.

Y aquí el vídeo de la Fundación José Hierro. En la amplia lectura de sus poemas ofrece unas cuantas explicaciones sobre su poesía y contextualiza los poemas. No tiene buen sonido, pero es muy interesante porque es bastante reciente.




lunes, 3 de julio de 2023

PARA UNA TUMBA DE ANATOLE, S. Mallarmé

Traducción, Mario Campaña.
Stéphane Mallarmé (1842-1898) es un caso raro en la historia de la literatura francesa y, por extensión, en la europea. Formado en el parnasianismo y el simbolismo, trasciende ambos movimientos y con su escasa obra produce un cúmulo de influencias capaces de abrir nuevos caminos en la literatura: Valéry, Darío, J. R. Jiménez, Huidobro, Rilke, Apollinaire, T. Tzara, Lezama Lima o Gamoneda son algunos de sus deudos literarios.

Este boceto de poemario es una de esas extrañas obras que en su incompletitud arrojan una solidez expresiva y una capacidad comunicativa muy superior a muchas obras acabadas, quizás por el acontecimiento del que surge: en 1879, cuando apenas tenía 8 años de edad, muere su hijo Anatole. El poeta, 37 años, se sumerge en el silencio. Poco después empieza a dar vueltas a una obra para rescatarlo de la muerte. 

Según Jean-Pierre Richard, editor y estudioso de Pour un tombeua d´Anatole, el poeta francés intentó con este trabajo probar que el hecho absoluto de la desaparición de un ser puede ser reabsorbido, y, en el límite, abolido por el pensamiento, él también absoluto, que recupera y eterniza en sí la esencia del ser desaparecido (traducción y cita de Mario Campaña en la edición de Bassarai; p 8).

Sea como fuere, el proyecto quedó inacabado y las notas redactadas permanecieron inéditas hasta 1961. 

Puede que asuste un poco leer un texto fragmentario. Tal vez quienes acostumbran a leer poesía a pequeños sorbos —un poema hoy, otro mañana— se desanimen ante el poema sin cerrar. Que nadie se asuste por eso. El fragmento, la raya, el hueco en blanco y hasta la abreviatura dotan a este proyecto de una enorme capacidad sugestiva y absorvente que se lee mejor de corrido, porque la atmósfera que es capaz de crear es absolutamente correspondiente con el tema. Aún diría más: una vez comenzada su lectura es difícil abandonarla.

                 (4
antes hacer
       +    )
<así pues>
  entonces, ¡ soy yo
manos malditas  —
quien te lo ha legado !
      —  silencio
(él perdona)




                        (4
arriba hacia
el fin de II  —
muerto  —

muebles inmortalidad
de esta manera


y un fondo de naturaleza
I  —  ¿ no jugará
más  —  confundiéndose
en el campo
    en que ahora reposa ?




                       (2

          te siento
muy fuertemente  — la
certidumbre
de que te encuentras
siempre con
nosotros, padre, madre,
<cerca>  —  aunque
libre, y en todas partes
a la vez  —

_____

 y las cosas secretas
         —  puedo


Y aquí debajo, en audio, otros tres fragmentos:



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domingo, 1 de mayo de 2022

MAHLER, SINFONÍA Nº 2

 

Mayo es mi mes, el que más me gusta, Mahler es uno de mis compositores favoritos y su Sinfonía nº 2, conocida como Resurrección, una de las obras musicales que más admiro y disfruto. Así, pues, este domingo musical se lo dedico a una de mis debilidades, que al mismo tiempo es una de las más gigantescas de la historia de la música.

Todo en esta obra es impresionante: el deseo de abarcarlo todo y expresarlo todo, la vida y la muerte, el más allá y el más acá, en fin, un empeño en el que dejó su tremenda creatividad. Fijaos, según él, el primer movimiento representa un entierro y se pregunta por la vida después de la muerte —¿hay vida más allá?—, el segundo movimiento es una remembranza de los tiempos felices, el tercero es una queja sobre la inutilidad de la vida, el cuarto representa el anhelo de liberación de cuanto sinsabor nos ofrece la vida, el quinto y último es un rebullir de dudas y angustias para terminar dando el gran salto al renacimiento eterno. Bestial la duración, bestial la pretensión, bestial el esfuerzo creativo. Pura música metafísica. Si Rilke buscaba expresar lo inefable por medio de las palabras, Mahler lo hace a través de la música. El impulso es el mismo.

Reservad una hora y media de este domingo de mayo para adentraros en una de las más grandes obras musicales jamás escritas. 


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jueves, 21 de enero de 2021

LOS CIENTÍFICOS, LA CIENCIA Y LA HUMANIDAD

Ejemplar del KM
Max F. Perutz ha sido uno de los grandes científicos del siglo XX, galardonado con el Nobel de Química en 1962, que además ha realizado divulgación de muy alta calidad. Buena prueba de esta actividad es el título que ilustra esta entrada. Fue publicado por Granica en 2002 y es de lectura absolutamente recomendable por su amenidad, sencillez y variedad de temas.

El libro recoge variados artículos que transitan por una gran diversidad de temas. Perutz los agrupa en cuatro secciones: Arados convertidos en espadas, Cómo hacer descubrimientos, Derechos y abusos, y Más noticias sobre descubrimientos. Cierra el libro una breve sección dedicada a recoger citas especialmente apreciadas por el autor. Desconocía casi todas. Os dejo aquí algunas de ellas. Pero que no sea excusa para dejar de leer el libro que, insisto, es fascinante.

Vamos con las citas:


En el concierto de la vida, nadie consigue un programa.

Dicho holandés


El psicoanálisis es en sí mismo la enfermedad de la que dice ser la cura.

K. Kraus


No sugerimos que la ciencia haya inventado la honestidad intelectual, pero sí sugerimos que la honestidad intelectual inventó la ciencia.

Jim Erikson


El hambre de conocimiento es como una adicción, o el ansia por el amor, o el deseo de matar, por la manera en que saca a un individuo del equilibrio. no es cierto que el científico vaya en busca de la verdad. Esta va en busca de él. Es algo de lo cual sufre.

R. Musil


No es suficiente decir la verdad. Hay que decir toda la verdad. Nada debe ser secreto. Allí es donde el científico carga con toda la responsabilidad.

No es el conocimiento lo peligroso, sino la ignorancia.

Francois Jakob


La fama, el honor, el placer, la riqueza, todo eso es basura comparado con los afectos.

Ch. Darwin


El contacto con los que no tienen dudas ha intensificado mil veces mis propias dudas. No sobre el socialismo en sí, sino sobre la sabiduría de mantener una creencia tan firmemente como para que los hombres, en su nombre, deseen infligir extendidas miseria.

Enseñarle a la gente a vivir sin certeza, pero sin que la duda sea paralizante, es, quizá, la principal tarea que puede todavía llevar a cabo la filosofía en nuestra época para beneficio de los que la estudian.

B. Russell


El concepto de si yo fuera tú es el concepto moral fundamental.

A. Toynbee


Gran Dios, ¿cómo puede ser que nosotros siempre tengamos la razón y los otros siempre se equivoquen?

Montesquieu


Es más fácil castigar el error

que retratar la verdad.

R. M. Rilke

viernes, 25 de noviembre de 2022

HÖLDERLIN, DOS (o tres) BIOGRAFÍAS

Editorial
Editorial

Antonio Pau es un reputado biógrafo que ha dado muchas muestras de su buen hacer. El trabajo que dedicó en 2007 a Rilke es un buen ejemplo de su excelencia como biógrafo. Pero voy a dejar que sea la propia Helena Cortés Gabaudan, especialista en Hölderlin y autora de una estupenda biografía sobre el poeta alemán, quien os lo diga: Mientras reuníamos material para nuestra biografía, los lectores españoles se podían por fin congratular al ver aparecer en las librerías la primera biografía completa de Hölderlin en castellano, escrita por nuestro apreciado Antonio Pau. Con mayor motivo, y puesto que ahora el lector español ya dispone de una obra absolutamente rigurosa, exhaustiva y de fácil y muy recomendable lectura sobre el poeta, no hemos querido abundar en la misma empresa y hemos optado por un modelo más libre y personal de evocación, aunque sin desdeñar por ello los aspectos informativos y una estructura cronológica clásica (La vida en verso, nota 2, pp 13-14).

Tanto la una como la otra son totalmente recomendables.

Hay una tercera biografía publicada en castellano. Apareció el año pasado (2021). Es de otro excelente biógrafo, Safranski. La traducción se publicó con el título de Hölderlin o El fuego divino de la poesía, pero yo no la he leído. 

En cualquier caso, y sin que sirva de precedente, debo decir que quien quiera adentrarse en el pensamiento poético, estético, filosófico y político de Hölderlin, lo mejor que puede hacer es leer su novela Hiperión. Una obra excepcional en muchos sentidos, inclasificable y que no dejará indiferente a nadie. Hace falta ser muy insensible para no quedar transido de belleza después de su lectura. E, insisto, en ella se aprecia más fácilmente el pensamiento poético del autor alemán que en su propia poesía.

Y puesto ya en la tarea de recomendar, cualquiera de estas tres antologías son una buena elección para empezar a leer la poesía del autor de Hiperión:
La Poesía completa está en Libros Río Nuevo, Ediciones 29, 1977. Traducción de Federico Gorbea.

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