Georg Philipp Telemann (1681-1767) compuso esta obra entre 1716 y 1721. Es, seguramente, la obra más famosa para este instrumento y un hito histórico, pues está considerada como el primer concierto para viola solista de la historia de la música. Es, por tanto, una pieza fundamental del repertorio barroco y de la literatura escrita para viola, instrumento este blanco de la mayor parte de los chistes que existen entre músicos y sobre músicos.
Como ocurría en otras muchas familias, al joven Telemann se le obligó a estudiar algo que no le interesaba nada, mas el chaval aprendió a tocar por su cuenta varios instrumentos y, además, era capaz de escribir música. Por fortuna, en la escuela a la que la madre lo llevó se dieron cuenta de su capacidad para la música y el mismo director en persona le permitió seguir tocando y componiendo.
A diferencia de los conciertos de Vivaldi o Bach, que suelen tener tres movimientos, este concierto sigue el esquema de la sonata da chiesa italiana con cuatro movimientos que alternan el tempo lento y rápido.
Primer movimiento, largo, (elegante, pausado y de carácter noble).
Segundo movimiento, allegro (dinámico, alegre y con un juego constante entre el solista y la orquesta).
Tercer movimiento, andante (melancólico y muy expresivo).
Cuarto movimiento, presto (cierre enérgico, rápido y con ritmos de danza).
Interpretan:
Que la música os sea favorable.
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Si quieres la paz, no hables con tus amigos; habla con tus enemigos.
Moshe Dayan