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miércoles, 7 de octubre de 2026

ROJO-DOLOR, Antología de mujeres poetas en torno al dolor

Ejemplar del KM
 #unlibrounpoema


Ana Castro ha recogido en este título cuarenta poetas que escriben sobre el dolor en sus formas y manifestaciones más variadas.

Comienza la antología con Rosalía de Castro (1837-1885) y llega hasta Marina Carretero Gómez, nacida en 1985. Quedan fuera las autoras más jóvenes porque al pertenecer justo a la misma generación que yo —dice la editora—, entran en juego criterios subjetivos, como pueden ser la proximidad o afinidad a una y otra poética.




PIEDAD BONNETT



DOLOR FANTASMA


El miembro

que el bisturí ha arrancado limpiamente

palpita sin embargo de dolor

perseverante.

Y escuece,

y afiebrado se resiste

a no ser.

Prueba de que el vacío también duele.

De que no siempre alivia

amputar lo que daña.

De que lo muerto

puede heder ya y seguir siendo punzada.


        De Explicaciones no pedidas, 2011,







AMALIA BAUTISTA


Nunca hubo dios, ni vírgenes, ni santos, 

ni icono que proteja, ni oración que consuele; 

nunca ha habido milagros o prodigios, 

ni salvación del alma o vida eterna; 

ni mágicas palabras, ni bálsamo efectivo 

contra el dolor que no remite nunca; 

ni luz al otro lado de las sombras, 

ni salida del túnel, ni esperanza. 

Sólo nos acompaña en esta travesía

un ángel de la guarda perplejo que soporta 

la misma vida perra que nosotros. 


    De Estoy ausente, 2004.







GEMMA SERRANO



DE IZQUIERDAS


Vive en la izquierda

como si fuera el rico de otro lado

paradójico

pero altivo en programa

ambicioso



sin importarle altura y recorrido

se deshace del étimo siniestro

lo disimula

lejos de la destreza

y de su lengua madre


territorio a la izquierda

se programa a diario 

se le inflama

brujulea hacia el este

burbujea y proclama su decálogo

de izquierda a su manera 

no permitir descanso en la lucha 

no abandonar la brizna ni al pequeño 


se cuelga de una costilla izquierda

a veces

le paraliza el pulgar izquierdo

otras veces

le supura en los ojos       ambos izquierdos

qué importa la estación 


y en ausencia de culto

y de piedad

fulmina el izquierdo costado

lo atraviesa

le crucifica el glúteo 

y sin fe permanece


reconozcan

que encontró el cobijo en la izquierda 

la certeza del daño

dice que no se apea de columna

que conoce el camino de la espina

del calambre

que la izquierda y sus ismos

son la casa

que vivan Marx y Engels


perdonen         camaradas

que dude en la conciencia de su clase

digan si no cómo se llama

digan qué rayo equis lo conoce 

por su nombre a eso que se aloja

hincado en esta izquierda


sin un tac proletario

no hay quien sueñe utopía

y despierte una mañana

y no sienta el dolor

escrito

siempre en la misma izquierda


    Inédito.




MARINA CARRETERO GÓMEZ



[¿HAS ESTADO ALGUNA VEZ EN EL CENTRO...]


¿HAS estado alguna vez en el centro

de una cárcel ya sin presos, de un psiquiátrico 

abandonado, de un campo de concentración vacío? 

                    Todavía se oyen los gritos.

Así mi cuerpo, aullido hueco, piel erizada

de dolores extintos. Sin herida, sin cicatriz, sin sangre; 

duele la carne, esta aparente armonía

mi condena     mi locura     mi muerte.



    De Los cuerpos, 2019.


***
Si quieres la paz, no hables con tus amigos; habla con tus enemigos.  

Moshe Dayan  



Fuente: Wikipedia
Mapa de los conflictos armados en curso (número de muertes violentas en el año actual o anterior):      Guerras mayores (10 000 o más). Palestina, Ucrania, Sudán, Etiopía, Myanmar (Birmania).      Guerras menores (1 000–9 999).      Conflictos (100–999).     Escaramuzas y enfrentamientos (1–99).

lunes, 5 de octubre de 2026

TRECE MANERAS DE MIRAR UN MIRLO, Wallace Stevens

TRECE MANERAS DE MIRAR UN MIRLO



            I
Entre veinte montañas nevadas
lo único en moverse
era el ojo del mirlo.

            II
Era yo de tres opiniones,
como un árbol
en el que hay tres mirlos.

            III
El mirlo daba vueltas con los vientos de otoño.
Era solo una parte de aquella pantomima.

            IV
Un hombre y una mujer
son uno.
Un hombre y una mujer y un mirlo
son uno.

            V
No sé lo que prefiero,
si la belleza de los acentos
o la belleza de las insinuaciones;
si el pájaro silbando
o lo que viene luego.

            VI
los cerriones llenaban el largo ventanal
con un bárbaro vidrio.
Lo cruzaba la sombra
del mirlo, adelante y atrás.
El movimiento
dibujaba en la sombra
un motivo insondable.

            VII
Hombres flacos de Haddam,
¿por qué pensáis en pájaros dorados?
¿No veis cómo anda el mirlo
entre los pies de las mujeres
que van a vuestro lado?

            VIII
Yo sé de acentos nobles
y de lúcidos, irresistibles ritmos;
sé también, sin embargo,
que el mirlo forma parte
de lo que sé.

            IX
Cuando el mirlo volaba más allá de mi vista,
señalaba los límites
de uno de los múltiples círculos.

            X
Contemplando a los mirlos
volar en la luz verde,
hasta los proxeneta de eufonía
gritarían muy alto.

            XI
Viajaba por Connecticut
en carroza de vidrio.
Una vez, le entró miedo
al confundir
la sombra del carruaje
con mirlos.

            XII
El río se mueve.
El mirlo debe de estar volando.

            XIII
Toda la tarde era crepúsculo.
Nevaba
y también nevaría.
El mirlo se posó
en las ramas de un cedro.


Nota previa: Prácticamente, aquí lo único que he hecho ha sido poner en castellano el comentario de Emma Baldwin.

El poema, por supuesto, no trata de los mirlos ni del contraste que hace un mirlo (negro) en un paisaje nevado, sino sobre las diferentes maneras de percibir el mundo. El propio Stevens lo describió como un conjunto de sensaciones, esto es, experiencias fugaces, efímeras, que no necesariamente tienen un significado obvio. 

El poema está dividido en trece secciones muy breves. En ellas nos presenta al mirlo desde múltiples puntos de vista. Algunos de ellos son, incluso, contradictorios, lo que sugiere que no existe una única forma correcta de ver el mundo. El poema está sugiriendo que la realidad es subjetiva y puede ser definida por quien la observa.

La primera sección nos ofrece una escena natural en la que lo único que se mueve "entre veinte montañas nevadas" es el ojo de un mirlo. Un punto de vista enorme y diminuto al mismo tiempo: las montañas representan la naturaleza en su máxima expresión, mientras que el ojo del mirlo ofrece algo muy específico. El poema, por tanto, plantea diferentes maneras de ver el mundo, con detalle y con perspectiva general. 

El ojo del mirlo podría aludir al yo, a la persona con la que cada cual se identifica. Es a través de este yo, nuestro yo, como percibimos la realidad. Se hace así referencia a las múltiples miradas, no solo a los mirlos, sino a cualquier cosa. Estamos instalados en la subjetividad: cuando yo leo el poema, mi experiencia es/será/puede ser diferente a la de otra persona.

Esta subjetividad se desarrolla a lo largo de las demás secciones. En la tercera, por ejemplo, el mirlo es solo una parte interconectada de la pantomima de la naturaleza (recordemos que las pantomimas son representaciones en las que el significado se crea a través del movimiento). Una pantomima, al igual que la visión de un mirlo en el aire, puede significar cosas diferentes para distintas personas.

En la séptima sección, los mirlos se presentan como parte de la realidad tangible (en contraposición a algo inventado por la mente), mientras que en la undécima sección representan la paranoia y el miedo: «Una vez, le entró miedo, / al confundir / la sombra del carruaje / con mirlos». En la séptima, los mirlos demuestran la realidad, mientras que en la undécima crean una amenaza ficticia.

Ninguna de las dos perspectivas es la definitiva o, si lo preferís, la correcta. Su diferencia indica que no existe una única forma de ver las cosas. El mirlo puede significar prácticamente cualquier cosa para cada persona, dependiendo de la situación. El poema nos presenta la realidad no como una entidad singular, única, sino como un abanico de posibilidades, todas ellas inmersas en una especie de tensión irresoluble.

El poema a veces se mueve en el terreno de las afirmaciones que, desde el punto de vista de la lógica no pueden ser ciertas, lo que parece respaldar la creencia inherente del poema en que no existe una realidad única y verdadera. Este uso del sinsentido intencional se ve bien en la cuarta sección —«Un hombre, una mujer y un mirlo / son uno»— y en el primer verso de la sección XIII: «Toda la tarde era crepúsculo». La imposibilidad de que estos versos tengan un sentido literal nos obliga a aportar nuestra propia interpretación subjetiva, lo que pone de relieve cómo la subjetividad misma es clave en el proceso de construcción de significado.

El poema termina volviendo esencialmente al punto de partida, colocando al mirlo en una imagen puramente natural. El mirlo en el árbol descansa tras el viaje, en cierto modo accidentado, que ha recorrido el poema, a través de diferentes perspectivas y sentimientos. La sencillez de esta imagen parece dar al lector espacio para reflexionar sobre todo lo anterior; es decir, la imagen final no incluye un sujeto propiamente dicho. Pero, considerando lo anterior, esto parece un final intencionadamente travieso por parte de Stevens, que nos pregunta si realmente creemos que algo puede percibirse sin un sujeto que lo perciba.

«Trece maneras de mirar a un mirlo» es un poema firmemente arraigado en el mundo natural. A lo largo de sus trece secciones, el poema muestra la profundidad y la amplitud de la naturaleza: aquí, la naturaleza es imponente, temible, hermosa, vasta y diminuta a la vez. El mundo natural que describe el poema también está profundamente interconectado y es una presencia constante en la vida humana, lo percibamos o no.

La naturaleza ocupa un lugar central en «Trece maneras de mirar a un mirlo». La primera sección, por ejemplo, describe una cordillera nevada, una imagen de la naturaleza en su máxima expresión. Más adelante, el poema describe al mirlo arrastrado por los poderosos vientos otoñales.

Esto, una vez más, pone de manifiesto el poderío de la naturaleza, pero también alude a las conexiones entre sus diferentes elementos; el mirlo depende de las corrientes de aire para volar. Este mirlo es «solo una parte de aquella la pantomima», reflejando que el mundo natural se compone de elementos grandes y pequeños; abarca desde enormes montañas y vientos arremolinados hasta un pequeño mirlo.

El poema retoma una y otra vez la idea de la interconexión de la naturaleza. Por ejemplo, el narrador afirma que el hecho de que el río se mueva indica que el mirlo tiene que estar volando. Esto podría significar que el mirlo vuela cuando el río se mueve, pero, al mismo tiempo, que el río se mueve porque el mirlo vuela. En general, transmite la armonía y la interdependencia de la naturaleza.

Quizás esta unidad entre los distintos elementos de la naturaleza sea la raíz de la enigmática afirmación de la tercera sección, en la que el narrador, con una mirada distante, dice: «Un hombre, una mujer y un mirlo / son uno». El poema sugiere que la humanidad forma parte de la naturaleza tanto como el propio mirlo.

La séptima sección del poema profundiza en esta idea. En esta escena, el narrador pregunta por qué los "hombres flacos de Haddam" se molestan en soñar con "pájaros dorados" cuando el mirlo de la vida real ya "camina entre los pies / de las mujeres que van a nuestro lado". El poema nos dice una y otra vez que la naturaleza existe a nuestro alrededor, presentando una belleza que la creatividad humana no puede igualar.



En definitiva, «Trece maneras de mirar a un mirlo» presenta la naturaleza en sus formas más extrañas, maravillosas y, a veces, intimidantes. El poema es una sutil invitación a observar el mundo natural que nos rodea y del que formamos parte.


***
Si quieres la paz, no hables con tus amigos; habla con tus enemigos.  

Moshe Dayan  



Fuente: Wikipedia
Mapa de los conflictos armados en curso (número de muertes violentas en el año actual o anterior):      Guerras mayores (10 000 o más). Palestina, Ucrania, Sudán, Etiopía, Myanmar (Birmania).      Guerras menores (1 000–9 999).      Conflictos (100–999).     Escaramuzas y enfrentamientos (1–99).

miércoles, 30 de septiembre de 2026

COSAS QUE NO PUEDEN OCURRIR, Care Santos

Ejemplar del KM
 #unlibrounpoema 

Care Santos es, principalmente, novelista, tanto de narraciones para adultos como para edades más cortas. Sus numerosos títulos publicados y premios recibidos avalan la afirmación anterior. Que esa sea su dedicación principal se nota en su escritura poética. El poema de hoy puede ser un buen ejemplo.

Dejo colocados los enlaces por si os interesa ahondar en la historia y descubrir algún matiz que el poema cuenta de otra manera a como sucedió en realidad. Los poemas, a veces, también son útiles para descubrir hechos del pasado, pero no son estudios históricos.



Edgar Allan Poe lee por primera vez The Raven en el 116 de Waverly Place, en casa de la señora Anne Lynch


     ...that will make her name a part of the literary history of the country

                                 Katie SANBORN



Escuchando el silencio,

mesurando sus posibilidades, 

respirando despacio,

temiendo la opinión

de los amigos de la anfitriona,

todos escritores, todos neoyorquinos,

todos altos y guapos,

todos muy bien vestidos

por el sastre judío

de twenty-second street,

todos bien rasurados a domicilio,

todos con ademán de haber llegado hoy

de Londres, aún sucios los zapatos 

de viejo polvo inglés,

todos esos que miran con desprecio 

a quien nunca fue a Europa,

que ignoran la experiencia

de trabajar, horror, para vivir 

y miran con su sofisticada repugnancia 

a quien tuvo el mal gusto de nacer

lejos de la ciudad, lejos de ellos, 

pobres provincianos

de horizontes pequeños, 

prescindibles,

que pagan sus facturas

y trabajan.

Eso piensan todos los invitados 

y sonríen y parece que escuchan

y Edgar Allan, de pie, continúa leyendo, 

y teme,

procura respirar,

no levanta la vista del papel,

no se atreve a buscar con la mirada,

las de los demás

es como si leyera,

frente a fieras hambrientas,

tiemblan sus manos,

no se siente bien,

necesita una copa, 

esta ciudad le afecta,

o tal vez es la gente,

esta gente que no mira a los ojos, 

que no sabe escuchar, que siempre ríe,

que encarga trajes caros a destajo 

y se ordena afeitar a domicilio.



Ignora hoy Edgar Allan 

por completo

lo muy cruel

que el futuro será con miss Anne Lynch,

su anfitriona,

y con sus invitados de esta noche, 

no sabe que sus nombres,

todos tan respetables,

tan largos y sonoros,

se borrarán del mundo,

que de todos cuantos están aquí esta noche

sólo uno, uno solo

tendrá su sitio en la posteridad

con un fulgor que ahora no imagina.

Edgar Allan ignora

que el elegido es él,

y tiembla más, y le falla la voz,

y abomina las muecas aburridas.

de su público,

necesita una copa,

solo quiere marcharse

para no regresar,

ahora sabe también

que esta noche es la última,

nunca más,

nunca más entrará

en el 1-1-9 de Waverley Street, 

de ahora en adelante nunca más 

expondrá su trabajo —se expondrá— 

a la vacua opinión de los cretinos.



Y ahora, miss Lynch, si es tan amable, 

bórreme de su lista.

Repare en que no encajo. 

Un borracho de Boston 

pobre, huérfano, feo, 

junto a todos ustedes, 

tan ricos, elegantes, 

apuestos, neoyorquinos. 

Por último, miss Lynch 

si tiene la bondad

de servirme otra copa, 

acompáñenme todos. 

Propongo que brindemos 

por la posteridad.



***
Si quieres la paz, no hables con tus amigos; habla con tus enemigos.  

Moshe Dayan  



Fuente: Wikipedia
Mapa de los conflictos armados en curso (número de muertes violentas en el año actual o anterior):      Guerras mayores (10 000 o más). Palestina, Ucrania, Sudán, Etiopía, Myanmar (Birmania).      Guerras menores (1 000–9 999).      Conflictos (100–999).     Escaramuzas y enfrentamientos (1–99).

lunes, 28 de septiembre de 2026

DIÁLOGOS SOBRE LA BELLEZA, 21. El desierto

Tapa dura





EL DESIERTO



Arena y luz

                 sostienen la jornada,

                               la sed resuena,

el sol abruma,

mas la noche trae

                               su calma clara.

El viento escribe

                               signos en la arena,

                                         en el cielo

                                         y en la nada.

Un mar sin agua

donde la vida espera

                              y se demora.




Crece en silencio la paciencia.



***
Si quieres la paz, no hables con tus amigos; habla con tus enemigos.  

Moshe Dayan  



Fuente: Wikipedia
Mapa de los conflictos armados en curso (número de muertes violentas en el año actual o anterior):      Guerras mayores (10 000 o más). Palestina, Ucrania, Sudán, Etiopía, Myanmar (Birmania).      Guerras menores (1 000–9 999).      Conflictos (100–999).     Escaramuzas y enfrentamientos (1–99).

miércoles, 23 de septiembre de 2026

CANCIONES Y SONETOS, John Donne

#unlibrounpoema 


John Donne forma parte del exclusivo grupo de escritores que logran colocar en la memoria colectiva de la humanidad un verso, una frase, un dicho, tal vez unas pocas líneas. Me estoy refiriendo al famoso final de la Meditación XVII: 

Ningún ser humano es una isla, aislado en sí mismo; todos los hombres son parte de un continente, parte de la tierra firme. Si el mar arrastra consigo un montoncillo de tierra, Europa lo siente como si fuera todo un promontorio o la heredad de tu amigo o la tuya propia. La muerte de cualquier hombre me hace menguar porque estoy involucrado en la humanidad, de modo que no preguntes nunca por quién doblan las campanas: doblan por ti. 

Este Canciones y sonetos no recoge las famosas Devotions upon Emergent Occasions (Devociones para ocasiones emergentes) donde podemos encontrar la Meditación XVII. Recoge los textos que John Donne escribió en verso.

Tal vez aquí se encuentre el Donne más auténtico, el que no escribía para consuelo de nadie, sino para decirse a sí mismo. Quizás no guste a quienes esperan encontrar en la poesía visiones optimistas y mundos esperanzadores. El fuerte tono irónico y desencantado del autor se deja sentir en casi todos los poemas.


EL TESTAMENTO

Antes que exhale mi último suspiro déja, Amor,
que revele mi legado. Es mi voluntad legar
a Argos 
mis ojos, si mis ojos pueden ver.
Si están ciegos, Amor, a ti te los entrego;
A la Fama doy mi lengua; a embajadores, mis oídos;
a mujeres, o a la mar, mis lágrimas.
Tú, Amor, me has enseñado hasta ahora
al hacerme amar a aquella que a veinte más 
tenía, 
que 
a nadie debía dar, sino a quien tenía demasiado.

Mi constancia entrego a los planetas;
mi verdad, a quienes viven en la Corte;
mi ingenuidad y franqueza
a los jesuitas; a los bufones, mi ensimismamiento;
mi silencio, a quien haya estado fuera;
mi dinero, al capuchino.
Tú, Amor, me has enseñado, al instarme a amar
allí donde amor no es recibido
a dar solo a quienes tienen incapacidad probada.

Mi fe entrego a los católicos;
mis buenas obras, 
todas, a los cismáticos
de Amsterdam; mis mejores modales,
mi cortesía, a la universidad;
mi modestia doy al soldado raso.
Comparten los jugadores mi paciencia.
Tú, Amor, me has enseñado al hacerme amar
a aquella que dispar mi amor entiende,
a dar solo a quienes tienen por indignos mis regalos.

Sea mi reputación para aquellos que fueron 
mis amigos; mi industria, para mis enemigos.
A los escolásticos hago entrega de mis dudas;
de mi enfermedad, a los médicos, o al exceso;
a la naturaleza, todo lo que en rima he escrito;
y para mi acompañante sea mi ingenio.
Tú, Amor, cuando adorar me hiciste a aquella
que antes este amor en mí engendra,
a hacer como si diera, 
me enseñaste, cuando restituyo sólo.

A aquel por quien tocan las campanas,
mi libro doy de medicina; mis pergaminos
de consejos morales sean para el manicomio;
mis medallas de bronce, para quienes tienen
escasez de pan; a quienes viajan entre
todo tipo de extranjeros doy mi lengua inglesa.
Tú, Amor, al hacerme que amara a quien 
considera su amistad justa porción
para jóvenes amantes, haces mis dones desproporcionados.

Así, pues, no daré más, sino que el mundo
destruiré al morir, pues el amor muere también.
Tu hermosura, toda, menos entonces valdrá
de lo que el oro en la mina, sin que haya quien lo extraiga
y de menos tus encantos, todos, te servirán,
de lo que puede un reloj de sol dentro de una tumba.
Tú, Amor, me has enseñado, al hacerme
amar a aquella que a ti y a mí desdeña,
a ingeniar esta manera de aniquilar a los tres.


***
Si quieres la paz, no hables con tus amigos; habla con tus enemigos.  

Moshe Dayan  



Fuente: Wikipedia
Mapa de los conflictos armados en curso (número de muertes violentas en el año actual o anterior):      Guerras mayores (10 000 o más). Palestina, Ucrania, Sudán, Etiopía, Myanmar (Birmania).      Guerras menores (1 000–9 999).      Conflictos (100–999).     Escaramuzas y enfrentamientos (1–99).

miércoles, 16 de septiembre de 2026

LA OTRA MITAD DEL SUEÑO ME PERTENECE, Alicia Galliene

 #unlibrounpoema



Alicia Gallienne (1970-1990) dicen que ha sido uno de los grandes acontecimientos literarios de los últimos años en Francia. Su trágico destino, al morir a los veinte años por las secuelas de un trasplante de médula ósea, truncó la vida y la obra de una poeta que, por su enfermedad, sabía que el tiempo es breve.

Gallienne escribió, pues, entre los dieciséis y los veinte años. El libro fue publicado en febrero de 2020 por Gallimard, gracias a su primo el actor Guillaume Gallienne. Los temas: el insomnio, la enfermedad, la juventud, el inexorable paso del tiempo, el amor y un inmenso deseo de vivir.

¿Se debe el éxito editorial a la expresión intensa de una jovencita muerta a la brevísima edad de veinte años? ¿Será por el fascinante y misterioso título —los títulos son muy importantes— junto con la valiosa alusión a un género apreciado y a la vez olvidado, la poesía, el causante del éxito? 

Aquí tenéis una muestra:



LA MITAD DE UN SUEÑO

A menudo me sorprendo a mí misma filosofando sobre la vida, queriendo todo de inmediato e imaginando la necesidad. Siempre subo una gran escalera que cruje: cada paso me duele porque me contengo para saciar el silencio. Esta escalera es tan alta que me resulta imposible adivinar ni su principio ni su fin. A decir verdad, no sé muy bien si alguna vez se puede llegar a ella; sin embargo, quiero llegar a toda costa a lo alto de la escalera. Lo deseo tanto que ya ni siquiera siento mi deseo y me veo obligada a imitar al tiempo. Escalo, pero ¿para alcanzar qué? Solo esta verdad permanece abajo: la rozo con los pies pero mi cabeza está en otra parte. Corro hacia la última protección, para mí y los míos. Subo porque el sentido común desciende y sin duda aún hay tiempo para salvar lo que queda.




NO HAY FORMA DE COMPETIR CON DIOS

No hay forma de competir con Dios
Ni yo ni nadie
Solo hay una forma de competir con uno mismo
Y liberarse más allá de los límites
Para demostrar a cada uno el don de la vida
Que viene de no se sabe dónde
Que acaba en otro lugar
Pero de ti Dios mío no sé nada
Salvo los contornos tajantes de la duda
Salvo las aclaraciones del amor
Que renuevan cada día tu esencia
Todo lo demás no es más que incoherencia




LA DESPEDIDA PERDIDA

                                        A Eric

No toques mi pequeña bestia gruesa
Mi dolor
No toques los ojos más hermosos del mundo
Que he cerrado durante mucho tiempo para no volver a verlos
A ti gota de sangre que falta un día
En el cuerpo enfermo y lánguido de la vida
A ti todo lo que se parece a la inocencia
Estas palabras para desplegar al viento como un pañuelo de lágrimas secas
No toques más a mi hijo perdido
Está en algún lugar implorando silencio
Si tan solo tu muerte fuera un segundo para mí
Para ti esos gritos que no puedo llorar de verdad
Para ti que antes jugabas con mis dedos 
Como con dulces tiernos de la infancia de rodillas
No sacudas más mi árbol con tus manos para subir al cielo 
Por la noche vienen pájaros desconocidos
Que llevan en sus alas el susurro de la tierra
Ya lo entiendes vienen pájaros 
No toque el infinito menos uno que amo
A ti mi piedrecita mi moneda de oro de la fuente
Lo que brilla en el pozo de barro
A ti mi herida embriagada mi luna para beber
No toque nuestro reflejo por los niños felices
Eras la mordedura en la palma de mi mano
Durmamos


***
Si quieres la paz, no hables con tus amigos; habla con tus enemigos.  

Moshe Dayan  



Fuente: Wikipedia
Mapa de los conflictos armados en curso (número de muertes violentas en el año actual o anterior):      Guerras mayores (10 000 o más). Palestina, Ucrania, Sudán, Etiopía, Myanmar (Birmania).      Guerras menores (1 000–9 999).      Conflictos (100–999).     Escaramuzas y enfrentamientos (1–99).

sábado, 12 de septiembre de 2026

LA POESÍA DE LOS ÁRBOLES


Este podría ser catalogado como un libro para regalo, aunque cualquier libro puede ser un estupendo regalo, en función de los gustos, motivos y de lo adecuado del momento. Lo del regalo lo digo porque es un libro bien encuadernado y estupendamente ilustrado. 

A eso podemos añadir que es un tema objetivamente mayoritariamente aceptado como bonito y/o agradable, sobre el que escriben todas las firmas que aparecen a continuación, lo que proporciona al libro un encanto añadido por su variedad cultural y temporal:  

Hamid Tibouchi, Ryönen Gensö, Juan Ramón Jiménez, Juana de Ibarbourou, Irma Pineda Santiago, Joan Miró, Joumana Haddad, Chabuca Granda, Julieta Dobles Izaguirre, Federico García Lorca, Pablo Neruda, María Isabel Lara Millapán, Franklin Mieses, Rudyard Kipling, Yannis Ritsos, Vicente Aleixandre, Antonio Rigo, Ángel González, Celia Viñas, Tomas Tranströmer, Rafael Alberti, Anna Ajmátova, Philip Larkin, Hölderlin, William Wordsworth, Esthela Calderón, Edith Södergran, Ted Perry-Siáhl/ Seattle, Jorge Teillier, Hermann Hesse, María Sotomayor, Yolanda Blanco, Wang Wei, Octavio Paz, Rosalía de Castro, Pura del Prado, Saigyô, Wislawa Szymborska, Heinrich Heine, Gioconda Belli, Abderrahman I, Alfonsina Storni, Gabriela Mistral, César Vallejo, Paul Valery, Usuda Arô, Nâzim Hikmet, Pilar Junco, Adrienne Rich, Kobayashi Issa, Idea Vilariño, Walt Whitman, Jules Supervielle, Covadonga Vejo, Matsuo Basho, Gabriel y Galán, Pedro Salinas, Margarita Pintado, María José Ferrada, Yana Lucila, Lema Adonis, Gloria Fuertes, Silvia Plath, Dorothea Tanning, Dámaso Alonso, Antonio Gamoneda, Susana Benet, María Elena Walsh, Marcos Ana, Atahualpa Yupanqui, Fernando Pessoa y Julia Otxoa.

Las páginas liberadas por la propia editorial me ahorran el que tenga que transcribir algún poema o alguna ilustración. Ahí podéis ver claramente cómo está concebido y dónde reside el encanto de este ejemplar tanto para amantes de los árboles como de la palabra escrita.

*

Después de haber disfrutado de los textos y las ilustraciones de este regalo, he descubierto que hay un título anterior, de 2011, de formato mayor, pero con las mismas características de contenido y edición: La poesía de los árboles: antología universal de poemas de los árboles y el bosque, lo que me hace suponer que este fue una edición para rescatar un libro descatalogado y, de paso, añadir algún texto más.

***
Si quieres la paz, no hables con tus amigos; habla con tus enemigos.  

Moshe Dayan  



Fuente: Wikipedia
Mapa de los conflictos armados en curso (número de muertes violentas en el año actual o anterior):      Guerras mayores (10 000 o más). Palestina, Ucrania, Sudán, Etiopía, Myanmar (Birmania).      Guerras menores (1 000–9 999).      Conflictos (100–999).     Escaramuzas y enfrentamientos (1–99).