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sábado, 6 de abril de 2024

VENID (El espesor de la herida)

Amazon

#elespesordelaherida

Con este poema, el último del libro, damos Ivan y yo por finalizado el trabajo de convertir en audio lo que solamente era texto y palabra. 

Aprovecho esta última entrada para darle las gracias públicamente por el tiempo, el esfuerzo y la imaginación que tan generosamente ha dedicado al proyecto y, cómo no, por el resultado conseguido. En definitiva, para darle las gracias por un trabajo absolutamente magnífico y desinteresado.



VENID


Venid desde las frías tierras del extremo norte.

Venid desde los cálidos desiertos que se extienden por todos los continentes.

Venid desde las altas montañas y desde los valles fértiles y amables.

Venid desde las limpias praderas tropicales

y también desde las inmensas praderas templadas abarrotadas de cereal nutricio.

Venid desde las ricas orillas de los ríos,

desde las innumerables islas de los mares,

desde la profunda selva.

Desde todas las ciudades de la Tierra

venid.


Venid y hagamos un pacto con nuestros mejores gestos e intenciones.

Un pacto como un abrazo sin fisuras.

Un pacto donde tengan sentido las palabras.


Venid

e intentemos un futuro sin hipótesis con todas las manos.

 

***


lunes, 18 de marzo de 2024

VERANO DEL 36

Editorial
 #elespesordelaherida

La banda sonora de El espesor de la herida se adentra en la penúltima sección del poemario y la creación de Ivan G.M. alcanza la excelencia. No es que la composición que ha realizado me parezca la mejor de las posibles, es que me ha dado pena tener que grabar sobre ella y que no podáis disfrutarla por sí misma. Es una auténtica cantata del dolor que recoge y expresa en toda su intensidad el dolor y las consecuencias que de él se derivaron, tal y como el poema cuenta.

"Verano del 36" es el texto más duro de todos cuantos conforman el poemario, porque cuenta un hecho real que no es una excepción ni un caso aislado. Estos hechos se producen en todas las guerras, aunque nunca sean noticia en ninguna. Son la cara oculta de todas ellas y su aspecto más feroz e inhumano. En este caso, se trata del asesinato de un maestro y su mujer que no militaban en ningún bando, y que marcará toda la vida del hijo huérfano.

Pero El espesor de la herida es, fundamentalmente y por encima de todo, un poemario pacifista, un grito de dolor ante la guerra, todas las guerras, y una reivindicación apasionada de un mundo que sea capaz de resolver sus diferencias sin recurrir a la violencia.

El espesor de la herida ha sido redactado en el deseo, sin duda ingenuo, pero fervientemente sincero, de que algún poema de los que en este librito se recogen sirva para modificar alguna conciencia. Quisiera creer que cumple la intención e, incluso, puede llevar a alguien a territorios del pensamiento próximos a los que defendían GandhiLuther King o Mandela.

La banda sonora:

El recitado con la música:



VERANO DEL 36


Españolito que vienes
al mundo te guarde Dios.
Una de las dos Españas
ha de helarte el corazón.

MACHADO




José María y Valeriana,

naturales de Hervás y Aldeanueva del Camino

(Cáceres),

fallecieron algún día

del verano del 36,

poco antes de que las fuerzas sublevadas

llegaran a la ciudad.

Nadie sabe dónde están sus cadáveres.

Ni sus nombres. Nada.




No murieron

ni por Dios ni por España.

Alguien que no consta

ni en las listas de vencedores

ni vencidos

los sacó de casa

y los apeó de la vida

brutalmente

una noche de verano

del 36.

No sabemos

si llegó a salir la luna

o estuvo nublado todo el tiempo.

Tampoco sabemos

si cayeron de bruces

o lo hicieron de perfil.

Cayeron,

aunque no fuera

ni por Dios

ni por España.




Ni ellos ni sus asesinos

forman parte de la memoria.

Materia de olvido.

Ni vencidos ni vencedores,

solo un vacío en el registro de la historia,

en las listas de ausentes

y en las de las reivindicaciones.

Ni papeles. Ni cruces. Ni cementerios.

Silencio.

Ni por Dios

ni por España.




***




Días después

—ni por Dios ni por España—,

Luis, un muchacho

a punto de cumplir

los 15 años, recibe

la noticia

y el reloj de José María

rescatado de las ruinas.

Ni por Dios ni por España.

Solo rabia.

Y rencor.

Ciego de ira,

deja el internado

y se apunta a matar rojos.

Ni por Dios

ni por España,

por venganza.




***




No conocí a mis abuelos.

Unos pocos hombres malos

—ellos se creerían buenos—

una noche los mataron.

***


martes, 27 de febrero de 2024

DESAJUSTE EMOCIONAL ANTE LA MADRE PATRIA

Ivan G. M. ante su estudio.

Este poema aparece en la sección sexta de El espesor de la herida, la que lleva por título "Escucha, oh patria, mi aflicción". Surgió hace ya bastantes años, cuando vi por primera vez la estatua de La madre patria o "La madre patria llama". Ante ella quedé verdaderamente espantado. Se encuentra en Volgogrado, pero otras muchas similares y con el mismo mensaje se pueden ver por todo el mundo. No es precisamente la imagen de la patria que deseo para nadie.

Más tarde, cuando comencé a redactar el poemario, me di cuenta de que encajaba perfectamente en él. Este y "Desolación de la victoria" son los dos poemas escritos años antes de que pensara escribir El espesor de la herida, y como surgieron de una imagen concreta es por lo que prefiero que sea ella la que acompañe al audio y no la de la portada del libro.

El tema musical es obra de Ivan G. M., quien lo ha creado ex profeso para él, y quien continúa trabajando en la creación de la banda sonora del poemario. Un regalo para el que no tengo palabras de agradecimiento suficientes. 




***