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lunes, 29 de junio de 2026

ENUMA ELISH, el poema babilónico de la creación

Enuma Elish es el poema épico babilónico que narra el origen del universo, la creación de la humanidad y el ascenso de Marduk como dios supremo. El título significa literalmente "cuando en lo alto" en lengua acadia, que son las dos primeras palabras con las que se inicia el relato plasmado en siete tablillas de arcilla halladas en Nínive.

Fue redactado en lengua acadia y caracteres cuneiformes. La copia, que recopila tradiciones sumerias mucho más antiguas, procede de la biblioteca de Asurbanipal.

Es, como el Génesis, aunque muy anterior a él, un mito religioso cosmogónico que tenía una intencionalidad de propaganda política para justificar la supremacía de Babilonia y de su deidad principal, Marduk.

Un rápido resumen: 

Al principio no existía nada material ni nombrado, solo un inmenso caos acuático indiferenciado. Este elemento acuoso se dividía en dos entidades divinas: Apsu, el océano de agua dulce y masculina, y Tiamat, el mar de agua salada, representado como una gigantesca madre primordial o monstruo marino. De la mezcla de sus aguas nacieron las siguientes generaciones de dioses. Como los jóvenes dioses resultaron ser especialmente ruidosos y molestos, Apsu, irritado, decidió junto con su consejero Mummu eliminar a sus propios hijos y recuperar el silencio. 

En cuanto el dios Ea/Enki se entera de esos planes, utiliza un conjuro para sumergir a Apsu en un sueño profundo y asesinarlo. Establece su morada sobre sus restos. Después, Ea engendra a su hijo Marduk, un dios dotado de poderes especiales, cuatro ojos y cuatro oídos.
Tiamat se enfurece y crea un terrible ejército de monstruos, dragones y serpientes venenosas, y otorga las Tablillas del Destino a su nuevo consorte, Kingu, a quien nombra jefe de su ejército. 

Los jóvenes dioses, atemorizados, recurren a Marduk, quien acepta enfrentarse a Tiamat a cambio de una condición: ser nombrado rey absoluto del panteón divino. Así, pues, e
quipado con un arco, flechas, una red y los cuatro vientos, Marduk se enfrenta a Tiamat. Cuando esta abre la boca para devorarlo, Marduk hace que el viento huracanado entre hasta su vientre, e impide que cierre la boca. Inmediatamente después le atraviesa el corazón con una flecha. 

Tras la victoria, Marduk organiza el universo utilizando el cadáver mutilado de Tiamat. Con una mitad de su cuerpo crea la bóveda celeste; con la otra mitad, la tierra firme; de sus ojos brotan los ríos Tigris y Éufrates. 

Y ahora viene lo mejor: para liberar a los dioses de las tareas físicas, como trabajar la tierra y producir alimentos, Marduk crea los seres humanos mezclando la sangre del traidor Kingu con la arcilla de la tierra. 
La humanidad ha sido creada con la finalidad de servir y adorar a los dioses. 

El poema finaliza con la creación por parte de los dioses de la ciudad de Babilonia y el gran templo de Esagila en honor a Marduk en señal de agradecimiento por haber acabado con Tiamat.

**

Los paralelismos entre el Génesis bíblico y el Enuma Elish son numerosos: 
ambos comienzan antes de que existieran la tierra o el cielo, describiendo el universo como una masa amorfa de agua oscura y caótica; la creación ocurre mediante la palabra que nombra —también el euskera hace referencia a esa capacidad: izena duen guztia omen da—; la secuencia con que se produce la creación de los distintos elementos es prácticamente idéntica en ambos; en ambos relatos el mapa estelar se diseña con un fin organizativo y de control del tiempo; y, por último, la materia prima utilizada para crear el ser humano es la misma: arcilla combinada con un elemento divino (sangre de Kingu / aliento de Yahvé).

El pueblo hebreo tuvo mucho tiempo para asimilar la mitología acadia, aunque solamente fuera durante su cautiverio en Babilonia.

Yo tengo la edición de Cátedra. Existen en la actualidad otras dos: una en la editorial Trotta, la otra en la editorial Tecnos.

***
Si quieres la paz, no hables con tus amigos; habla con tus enemigos.  

Moshe Dayan  



Fuente: Wikipedia
Mapa de los conflictos armados en curso (número de muertes violentas en el año actual o anterior):      Guerras mayores (10 000 o más). Palestina, Ucrania, Sudán, Etiopía, Myanmar (Birmania).      Guerras menores (1 000–9 999).      Conflictos (100–999).     Escaramuzas y enfrentamientos (1–99).

viernes, 23 de enero de 2026

ETIMOLOGÍA DE LA MITOLOGÍA

Zeus de Olimpia
En numerosas ocasiones recurrimos a la etimología de una palabra para afinar o entender mejor el significado de la misma. Otro tanto ocurre con la filosofía, el arte, las creencias, el pensamiento en general. 

En este caso, voy a señalar algunas de las representaciones, es decir, el aspecto que ha llegado hasta nosotros de un amplio muestrario de la iconografía cristiana o si lo preferís de la iconografía judeo-cristiana.

Si comenzamos por la figura principal del mundo cristiano, Dios Padre, hay que decir que su etimología, viene dada por la gran escultura que hizo Fidias del jefe de dioses del panteón griego para el templo de Olimpia, especialmente la cabeza. La cabeza de Zeus fue el modelo que sirvió para representarlo.

Eros
Los ángeles, esos seres bondadosos y alados, seguro que ya os habéis dado cuenta, proceden de las imágenes antropomorfas con alas de dioses menores del panteón griego como los Eros, las Nikes o los Vientos o la diosa Lasa de los etruscos, que era la diosa encargada de acompañar a las almas de los muertos.

El demonio fue una de las figuras principales hasta que hace no mucho tiempo la iglesia católica apeó de su esquema del más allá el concepto del infierno. El demonio era la personificación del mal, el señor de lo oscuro. Pues bien, la representación iconográfica de este ser procede del dios Pan, el que tocaba la siringa por los campos, tenía cuernos, patas de macho cabrío y barba puntiaguda. Todo un elemento que se dedicaba a perseguir doncellas.

San Cristóbal, conocido también como san Cristobalón o por ser la imagen que mucha gente hace años colgaba del espejo retrovisor dentro del coche, ya que era el santo protector de conductores. Era, porque ya no es. La iglesia lo quitó del santoral cuando se dio cuenta de que no era nada más que una leyenda medieval. La imagen la tomó de la representación del Orión ciego que llevaba al pequeño Cedalión sobre sus hombros para que este lo guiara hasta donde sale el sol, quien le devolvería la vista. 

Pero de todo este trasvase iconográfico a mí el que más me gusta, tal vez porque le dediqué un poema o porque he contado su historia muchas veces durante las noches de verano, es Perseo, es decir, san Jorge. La coincidencia en formas y actividad es absoluta: el gran héroe capaz de enfrentarse al monstruo para liberar a la princesa. 

Perseo de Tiziano

San Jorge de Paolo Uccello

Hay más etimologías, pero algunas no son tan evidentes, las transformaciones sufridas son muchas a lo largo del tiempo, incluso han cambiado de sexo. Algunos ejemplos: Hefesto-santa Águeda, Poseidón-san Nicolás, Artemisa-san Huberto, Apolo-santa Cecilia...

En fin, que nos alimentamos de la tradición y a medida que pasa el tiempo vamos introduciendo variantes. Variantes que luego olvidamos hasta perder la pista de su origen, lo mismo que ocurre con las palabras.

***
Si quieres la paz, no hables con tus amigos; habla con tus enemigos.  

Moshe Dayan  



Fuente: Wikipedia
Mapa de los conflictos armados en curso (número de muertes violentas en el año actual o anterior):      Guerras mayores (10 000 o más). Palestina, Ucrania, Sudán, Etiopía, Myanmar (Birmania).      Guerras menores (1 000–9 999).      Conflictos (100–999).     Escaramuzas y enfrentamientos (1–99).

viernes, 11 de abril de 2025

SERPIENTE BICÉFALA, MÉXICO

British Museum

Advertencia previa: si queréis ver una buena imagen, sin reflejos extraños y con el color natural, id a la fotografía ampliable del museo. El comentario también merece la pena.

Esta serpiente bicéfala es un objeto realizado en madera y recubierto con un mosaico realizado con pequeñísimas teselas de turquesa y concha de ostra. Los dientes, con trozos de caracolas. Tiene una longitud de 43,3 cm y una altura de 20,3 cm. 

La simbología de las serpientes es muy variada (ver Diccionario de símbolos, Cirlot, pp 407-410), es decir, la cantidad de significados, poderes y atributos que la humanidad a lo largo de su historia ha supuesto que tenía este reptil tan temido como admirado ha sido enorme, y tan contradictoria como interesante. Y han sido tanto más abundantes, fascinantes y contradictorios, cuanto mayores han sido el temor y la admiración que la humanidad ha sentido hacia las culebras.

Buena prueba de lo que digo es este mismo objeto que, sin ser uno de esos objetos mundialmente reconocidos, ni tan siquiera uno de los iconos del museo, era necesario esperar un tiempo para poder acercarse a la vitrina y sacar una foto medianamente aceptable.

Sea como fuere, no cabe duda de que existe algún elemento mayor y más poderoso que la propia naturaleza de las serpientes, algo que todavía forma parte de nuestro pensamiento más primitivo, que es lo que nos lleva a suponer poderes y capacidades que las serpientes no tienen. Ese es el origen de que las hayamos utilizado como emblemas mágicos en numerosos rituales.

Esta de aquí, dice la jefa del Departamento de Conservación del Museo, Rebecca Stacey, pudo haber sido usada en el pecho como pectoral. Podría representar una "banda celeste", que simboliza el reino celestial. Era un emblema de autoridad, quizá parte de un elaborado conjunto de atuendos rituales que se usaban o portaban en ocasiones ceremoniales (...) Los intensos tonos azul verdosos de la turquesa evocan asociaciones con Quetzalcóatl ('serpiente emplumada'), una de las deidades y héroes culturales aztecas más poderosos. La imaginería serpentina también se asocia con otras deidades mesoamericanas, en particular con Xiuhcóatl y Tláloc.

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viernes, 10 de marzo de 2023

NARCISO Y LOS NARCISOS


 Este es el segundo año que los narcisos inundan el Paseo del Urumea. Están ya en su mejor momento y es tal su belleza que poca gente se resiste a detener un momento su caminar y dejarse seducir por su atractivo. Así estaban anteayer, 8 de marzo. El día anterior, una contertulia irunesa que había pasado por ahí el fin de semana, amablemente me dijo que se había acordado de mí ante esta hermosa imagen y relacionarla inmediatamente con Wordsworth y su célebre poema, sobre quienes íbamos a charlar el martes, día 7

En el mismo momento en que realizó el comentario me preguntó si se llamaban así por Narciso, el personaje mitológico. Yo le dije que creía que no, pero al día siguiente, otra contertulia, a la que aprecio especialmente por su activa participación, me envió el enlace del artículo de Wikipedia en el que se dice lo contrario: En el sitio donde su cuerpo había caído, creció una hermosa flor, que hizo honor al nombre y la memoria de Narciso.

Quedé sumido en un mar no de narcisos, sino de dudas. La etimología remite a la misma palabra griega que nombra a la flor y al personaje, νάρκισσος (nárkissos), pero no me aclaraba nada. La bibliografía botánica, tampoco. Acudí a la mitología y en ella encontré lo que parece un baile de nombres y tal vez de confusiones, más propias del nombrar aleatorio de cada grupo humano según el momento. Pura pragmática.

Robert Graves, profundo estudioso de los mitos griegos y con una formación clásica envidiable, escribe esto: Narciso era tespio, hijo de la ninfa azul Liríope, a la que el dios fluvial Cefiso había envuelto una vez con los remolinos de sus corrientes y luego violado (p 315, Los mitos griegos. La negrita es mía). Luego sigue contando el mito y la aventura con Eco que termina así: Pero Narciso se había marchado y ella pasó el resto de su vida en cañadas solitarias, consumiéndose de amor y mortificada, hasta que solo quedó su voz (p 316). Y es ahí donde introduce una llamada con esta nota:

El "narciso" utilizado en la antigua corona de Deméter y Perséfone (Sófocles: Edipo en Colonna 682-4), llamado también leirion, era un iris o flor de lis azul de tres pétalos que estaba consagrado a la Triple Diosa y se llevaba como guirnalda para aplacar a las Tres Solemnes o Erinias. Florece a finales de otoño, poco antes del "narciso del poeta", que es quizás por lo que se ha descrito a Liríope como madre de Narciso (p 316). 

Pero hay más. En el artículo dedicado a Apolo, en la nota 8, cuenta esto: El mito de Jacinto (...) alude al héroe-flor cretense Jacinto, al parecer llamado también Narciso (p 94). 

Puedo inferir de todo esto que el narciso se llama así por Narciso, si bien la flor que hoy conocemos con ese nombre no sea precisamente a la que se referían los antiguos griegos. Quiero suponer que toda esa mezcla de flores tiene que ver con que todas ellas pertenecen a la misma familia, las asparagáceas, y el hecho de que tengan muchas características en común pudo originar en su momento ese baile de nombres.

Gracias, Manoli, por haber aguijoneado mi curiosidad y porque después de todo esto lo importante es que

              mi corazón se llena de júbilo,

y se pone a bailar con los narcisos.

***


martes, 27 de septiembre de 2022

LA LUNA, SÍMBOLO DE TRANSFORMACIÓN, de Jules Cashford

Editorial. Traducción: Francisco López Martín.

¿Qué hay en ti, Luna, que mueve
mi corazón con tanta fuerza?

                 John Keats. Endymion, III, vv 143-144.

En principio, este hermoso libro se ocupa extensa y sabiamente de la mitología, pero va más allá de eso. Jules Cashford —por cierto, traductora de los Himnos homéricos al inglés—, ciertamente, bucea y exprime con una enorme erudicción todas las mitologías que han surgido en la historia de la humanidad en todos los puntos del planeta sobre la Luna, pero no se queda en la simple narración del mito. Frase a frase, página a página, mito a mito, va tejiendo una bellísima reflexión sobre lo que somos. En ese trabajo tienen cabida el arte, la poesía, los estudios de Jung, las religiones, la antropología y el pensamiento filosófico. Sobre la amplitud y belleza de este ensayo podéis echar un vistazo en las primeras páginas que la propia editorial ha liberado. Por si no os da por ir al enlace, os dejo un párrafo:

Uno de los descubrimientos de la psicología en el último siglo ha sido el de mostrar que los mitos estructuran nuestro pensamiento, tanto si somos conscientes de ello como si no. Todos nosotros, en cuanto especie, cultura e individuos, tenemos un relato sobre el mundo en que vivimos, el lugar que ocupamos en él y el propósito que nos guía. Un mito, conforme al significado original de la palabra griega —mythos—, no es más que eso: un relato que intenta volver la vida transparente remitiéndola a una fuente inteligible. Puede ser consciente, autorreflexivo, y estar abierto al diálogo con otros relatos; o bien ser inconsciente, o consciente solo en cierto grado, como sucede a menudo cuando se entiende como literalmente verdadero y no sujeto a la crítica, casi siempre porque se considera justificado por la Autoridad Superior que lo ha revelado. Lo que los relatos tienen en común es que siempre son construcciones de la psique humana. Deben serlo, porque el mundo no es un hecho dado, sino algo que habitamos por medio de la interpretación. (p 21).

Un libro para amantes del pensamiento, las culturas antiguas, las mitologías y los libros hermosamente escritos, editados e ilustrados. Un libro para tener a mano y consultarlo. Un libro caro, sin duda, 58€. Pero los vale. Sus 650 páginas llenas de conocimiento deslumbrante, su formato 21x27 cms, y sus 2'5 kg de peso lo convierten en un magnífico libro de regalo... para uno mismo o para otra persona.

¡Oh Luna! Las sombras más viejas entre losárboles más viejos
sienten palpitaciones cuando tú las miras.
¡Oh luna! Las viejas ramas tartamudean un bullicio más sagrado
mientras sienten tu aérea compañía.
Tú lo bendices todo, con labios de plata
besas para devolver la vida a las cosas muertas.

                 John Keats. Endymion, III, vv 52-57. 

***


 Путин, немедленно останови войну!

martes, 15 de diciembre de 2020

EL LIBRO DE LA LUNA

Editorial. Ejemplar de la Biblioteca Central.
La presentación de la autora que se puede leer en el libro dice que Fatoumata Kébé es la promesa más brillante de la astronomía francesa, y sueña con ir al espacio y ser la primera mujer en pisar la Luna. Ella corrobora esta presentación. Sus palabras finales son: Estoy segura de que algún día iré al espacio, me preparo para ello, sigo un régimen alimentario estricto, trabajo y sigo aprendiendo cada día, cada noche. Algún día iré. Y cuando vuelva, lo contaré.

La Luna es la novela de mi vida.

Con la misma pasión con que expresa su deseo, esta joven astrofísica nos cuenta de una manera extraordinariamente sencilla y atractiva las historias, creencias, mitos, errores y conocimientos sólidos y comprobados que hoy poseemos sobre la Luna. Desde Australia a Centroamérica, desde China a la Europa nórdica, no hay mito sobre nuestro satélite que no le sirva para ilustrar una idea, un conocimiento e introducirnos en ese viaje milenario que es la historia de la Luna desde su formación hasta la actualidad.

Pero repito, lo hace con una rara sencillez, lo que permite que este libro pueda ser disfrutado desde los ocho o diez años, a pesar de que por él transcurran la hipótesis de Tea, los eclipses, la cara oculta, su formación, la eclíptica, la carrera espacial o las mareas telúricas. Además, para facilitar la lectura, está redactado en capítulos muy breves, algunos de una sola página. Y hasta un tipo como yo, medianamente bien informado sobre las relaciones entre la Luna y la poesía, descubre en este libro unos versos que no conocía:

Y Rut se preguntaba,

inmóvil, abriendo a medias los ojos bajo sus velos,

qué Dios, qué segador del estío eterno

habría tirado con descuido al marcharse

aquella hoz de oro en el campo de las estrellas.

Exactamente la que hoy mismo podéis ver en el cielo, tras la puesta de sol, a pocos grados por encima del horizonte oeste, si es que no está nublado. Los versos los escribió Victor Hugo y pertenecen a La leyenda de los siglos.

En fin, el libro es todo un regalo para quienes se suelen quedar mirando la Luna, pero nunca se han lanzado a dar un paso más.

sábado, 8 de agosto de 2020

POMPEYA. LA VILLA DE LOS MISTERIOS

Con gran alegría recupero estas fotografías de 2008 que daba por perdidas. Son imágenes de una de las habitaciones —un triclinium— más hermosas de una casa de la Antigua Roma. Más hermosa y más misteriosa. Se trata de la Villa de los Misterios, villa de la periferia de Pompeya, que se remonta al siglo II a.n.e. Las pinturas, del año 80 a.n.e. aproximadamente.

El fresco con que se encuentran decoradas las paredes es copia de un original helenístico ya perdido, reinterpretado majestuosamente y que sorprende por su derroche de color, más exactamente por el magnífico y generoso uso del carísimo cinabrio.

La secuencia completa de escenas abarca diez momentos que los primeros estudios identificaron como la iniciación de una mujer en los misterios dionisíacos, ligados a la preparación de algún rito nupcial. Más tarde, las escenas fueron interpretadas como la iniciación a los misterios órficos. En la actualidad, se vuelve a la primera interpretación. 

Sea como fuere, la Villa de los Misterios hace honor a su nombre y quienes la visitan se sienten fascinados por las imágenes y atrapados por los secretos que guardan sus pinturas: ¿qué teme la mujer que se aleja?, ¿por qué es sometida otra mujer al flagelo?, ¿qué representa la máscara detrás de la escena del sileno que da de beber al fauno?, ¿en qué consistían los misterios dionisíacos?

Pompeya, sin duda, tiene muchos atractivos para el visitante curioso. El de la Villa de los Misterios no es el menor.


Si quieres dejarte seducir por esos y otros misterios más, Linda Fierz-David te puede ayudar: 

domingo, 10 de mayo de 2020

UN ÁRBOL, UN REY Y LA EPOPEYA MÁS ANTIGUA DE LA LITERATURA

Cedro del Líbano. Parque de Cristina enea.


Tal vez sea por el confinamiento o tal vez sea porque el otro día andaba uno de los pavos del parque glugluteando como un loco desde lo alto de una de las ramas de este magnífico cedro del Líbano, el caso es que desde que podemos salir a pasear estoy más atento a todas esas maravillas que tengo a unos cuantos pasos de casa y que habitualmente no me paraba mucho a contemplar. Vamos, que estoy algo así como haciendo turismo alrededor de mi domicilio y entre voceo y voceo del pavo —era macho y estamos en época de celo—, saqué el teléfono del bolsillo y tomé un par de imágenes. 

Los árboles son seres vivos extraordinarios por muchas razones. Si hablamos de tamaño, entre ellos están los mayores seres vivos que podemos encontrar en la Tierra. Este cedro es un estupendo ejemplar, aunque "solo" tiene 25 metros de altura y 5 de diámetro en su tronco. Pero lo que a mí se me hace más atractivo es que se trata de un tipo de árbol unido directamente con nuestra imaginación. El cedro del Líbano aparece en la primera epopeya escrita de la historia de la humanidad, La epopeya de Gilgamesh, que, por si no la habéis leído, debéis saber que no solamente influyó en Homero, sino también en la Biblia. 

En ella podemos leer la aventura de los dos amigos, Enkidu y Gilgamesh, en lucha con el monstruo Humbaba cuando llegan al bosque de cedros. Comienza así:

Allí se pararon admirando el bosque

contemplando los elevados cedros

contemplando la entrada al bosque


Por donde Humbaba había ido y venido

había una huella

El sendero lucía recto y muy recorrido


Vieron entonces la Montaña del Cedro

paradero del trono de diosas y dioses.

        
                                                                  

Pero si las aventuras de Gilgamesh, rey de Uruk, se os hacen demasiado lejanas y su lucha contra la muerte no es suficiente para mover vuestro afecto e interés por este árbol, acaso sintáis un poco más próximas las menciones que de él se hacen en el Levítico cuando Moisés ordena a los sacerdotes hebreos que usen la corteza del cedro del Líbano en el tratamiento de la lepra: Si la plaga de lepra ha desaparecido del leproso, mandará tomar para el que se ha de purificar dos avecillas vivas, madera de cedro, un hilo de púrpura e hisopo... (Levítico 14:3 y 4); o cuando Salomón ordena construir el Templo de Jerusalén: Construyó la casa "Bosque del Líbano", de cien codos de largo, cincuenta codos de ancho y treinta codos de alto, sobre tres filas de columnas de cedro y capiteles de cedro sobre las columnas (1 Reyes, 7:2).

Pero también podríamos mencionar que las naves fenicias que surcaron el Mediterráneo entero llevando su alfabeto por todos los pueblos costeros estaban hechas con la madera de este árbol. O que la actual bandera del país que les da nombre tiene su dibujo en el centro de la misma. Ya véis si hay motivos más que suficientes para detenerse delante de este magnífico árbol y dejarnos llevar durante un momento a través de la historia porque su adn está inscrito en nuestra vida. El turismo de proximidad siempre tiene algún regalo esperándonos.


martes, 18 de junio de 2019

PARA DISFRUTAR CON LOS MITOS



Aquí os propongo unos cuantos títulos con los que poder disfrutar de la mitología, como ya sabéis, unida estrechamente a lo que vemos en el cielo. A fin de cuentas, todos los nombres de los planetas y sus satélites tienen nombres de personajes mitológicos y prácticamente la totalidad de las constelaciones que vemos en el hemisferio norte. 

  • Los mitos de los dioses griegos contados por Demetrio. Ed. Andrés Bello. 2002. Con la excusa de un viaje a Grecia de dos adolescentes un viejo profesor les va contando, a manera de relato novelado y según van recorriendo Grecia, los mitos e historias más interesantes. Muy adecuado para lectores que quieran iniciarse en este conocimiento. Sencillo y ameno.

  • La mitología en la vida cotidiana. Ed. Acento. 1997. Obrita organizada a manera de diccionario, donde se recogen aquellos aspectos en los que, sin darnos cuenta porque los utilizamos habitualmente, se nos explican la procedencia de expresiones y nombres relativos a campos tan distintos como el calendario, la mineralogía, la medicina, la astronomía, la publicidad, la psiquiatría, etc. de manera concisa y amena.

  • Diccionario Espasa de mitología universal. Ed. Espasa Calpe. 2000. Obra extensa, seria y con intención universal. Realizada por especialistas en cada una de las mitologías. En ella quedan recogidos la mayor parte de los personajes mitológicos de cada civilización, desde la etruria hasta la polinésica. Ordenada alfabéticamente.

  • Metamorfosis. Ed. Alianza. 1995. Obra clásica e indispensable de Ovidio. Ha sido publicada por numerosas editoriales, por lo tanto muy fácil de encontrar. Al tratarse de un obra de creación va más allá de la simple explicación de quién es quién en la mitología grecolatina.

  • El pequeño gran libro de la mitología. Ed. Robinbook (Ma Non Tropo). 2006. Preparada para disfrutar visualmente, ya que recoge los personajes principales de forma escueta, pero está ilustrada con más 500 obras de arte, básicamente pintura y escultura, lo que proporciona una calidad excepcional, además de posibilitarnos el entendimiento iconológico de grandes obras de arte.

  • Los mitos griegos. Ed. Alianza. 1985. Obra fundamental sobre la mitología griega del escritor Robert Graves. En la exposición de cada uno de los mitos ofrece, además, las diferentes variantes, según el autor clásico que lo recogiera en su momento y una interpretación sobre el mismo que aporta claridad sobre la intención del mito y la cultura antigua. Es un texto para ir más allá del simple relato mitológico.

  • Mitos. Ed. SM. 1999. Se trata de una colección pensada para niños. Cada librito está dedicado a uno o dos mitos, contados a manera de relato muy breve, con mucho humor y prosa fácil. Por supuesto, vienen todos con ilustraciones para hacer más amena la historia. El dedicado a Perseo y la Gorgona comienza así: "Hace mucho tiempo, cuando los adivinos contaban la verdad, vivía un hombre que se encontraba muy asustado."

Hay muchos más libros y muy buenos. Os dejo el placer de encontrarlos.

viernes, 28 de septiembre de 2018

PROMETEO Y ATENEA CREAN EL PRIMER HOMBRE

Prometeo y Atenea crean el primer hombre. Fuente: Museo del Prado.

Toda persona aficionada a la mitología griega sabe del horrible castigo al que fue sometido el titán Prometeo —un águila o un buitre, según la versión que leamos, le devoraba durante el día el hígado que iba a ser regenerado durante la noche— por haber robado el fuego a los dioses y habérselo entregado a la humanidad. El castigo al que le sometió Zeus es una de las escenas más reproducidas en la iconografía greco-latina antigua.

Pero la vida de Prometeo es rica en historias y guarda una enorme relación con lo que la mitología hebreo-cristiana nos cuenta en el Génesis, primer libro del Antiguo Testamento

Prometeo tenía tres hermanos: Epimeteo, Menecio y Atlante. Los dos últimos se unieron a Cronos y los demás titanes en la rebelión contra los dioses del Olimpo. Prometeo, que era el más inteligente de todos y había previsto el final del enfrentamiento —su nombre significa "mirar adelante"— convenció a Epimeteo y ambos se apuntaron al bando de Zeus. La guerra entre titanes y dioses acabó a favor de los primeros.

Antes, mucho antes, nuestro titán había creado la humanidad: Prometeo, luego de modelar a los hombres con agua y tierra (Apolodoro). Y así nació el hombre, bien porque aquel artífice de las cosas, principio de un mundo mejor lo fabricara con simiente divina, o bien porque la tierra que recién formada y recién separada del alto éter aún conservaba en el interior alguna semillas del cielo junto al que fue creada, fuera mezclada con agua de lluvia por el hijo de Iapeto, que plasmó con ello una imagen a semejanza de los dioses que todo los regulan (Ovidio) y esta había vivido disfrutando de la Edad de Oro

Eso es precisamente lo que refleja el altorrelieve del Museo del Prado que actualmente forma parte de la exposición Arte y mito. Los dioses del Prado. El más sabio de los titanes —pues la propia Atenea le había enseñado todas las artes y era su protegido— aparece moldeando en arcilla el primer hombre mientras la diosa de la sabiduría asiste al evento y ella misma le da vida colocándole una mariposa sobre la cabeza. Y así tenemos la primera coincidencia: la creación de la humanidad a partir del barro, igual que en el Génesis.

Y luego está el mito del diluvio en el que Deucalión (Noé), hijo de Prometeo, construye una embarcación aconsejado por este y salva así la vida. Y también tenemos a Pandora (Eva), la primera mujer mandada por Zeus para castigar al titán por los engaños y desafíos a que había sometido al jefe del Olimpo. De hecho, esta relación puede leerse como paralela a la de Lucifer, el ángel caído, con el dios del Génesis, castigado finalmente a vivir en el infierno.

En fin, sin entrar en más detalles, es evidente el intercambio de mitos y leyendas que nutrieron la imaginación y las creencias de los antiguos pueblos situados en el entorno del Próximo Oriente y el Mediterráneo oriental, lo que dio lugar a un rico sincretismo. Esto, entre otras cosas, es lo que produce la notable diferencia entre las religiones paganas y las monoteístas que vendrán después: carecen de la rigidez de formas y costumbres de las últimas. Un detalle: incluso cuando Prometeo roba el fuego, es gracias a la ayuda de Atenea.


***

Para saber más:

- Apolodoro; Biblioteca I.

- Apolonio de Rodas: Argonáuticas.

- Aristófanes: Las aves.

- Diodoro Sículo Libro I.

- Esopo, Fábulas.

- Esquilo: La tetralogía de Prometeo.

- Hesíodo: Teogonía y Los trabajos y días.

- Juvenal: Sátiras.

- Luciano: Diálogos de los dioses.

- Ovidio: Metamorfosis.

- Pausanias Descripción de Grecia.

- Platón: Timeo, Critias y Protágoras.

miércoles, 5 de septiembre de 2018

LA MITOLOGÍA DEL FIRMAMENTO DE ERATÓSTENES

Alianza
Eratóstenes es uno de mis sabios favoritos de la antigüedad. La fascinación que siento por él viene desde la primera vez que leí en un libro de historia cómo había realizado el cálculo de la circunferencia de la Tierra. Mucho más tarde vino mi interés por el cielo nocturno y esa pasión a caballo entre la estética del mito y el conocimiento de lo infinitamente lejano. Así que cuando cayeron en mis manos los catasterismos atribuidos al admirado director de la Biblioteca de Alejandría, no puede evitar una inmensa alegría.

Debo reconocer que desde el punto de vista literario este librito tiene muy poco peso. No es uno de esos magníficos clásicos de la mitología como pueda ser Las metamorfosis. Su encanto no reside en la capacidad para crear mundos ficticios, sino en haber recogido de forma ordenada las historias que la gente común y corriente de la época atribuía a las caprichosas formas que distinguía en el cielo nocturno. Historias llenas de fascinación e ingenuidad que aún en la actualidad seguimos repitiendo más o menos transformadas. Así, entre los 44 objetos celestes de los que se ocupó podemos leer:

5. La Corona

Se dice que es la corona de Ariadna; fue el dios Dioniso quien la instaló en el cielo. Cuando los dioses festejaban la boda de Dioniso y Ariadna  en la isla de Día, la novia se coronó con ella tras haberla recibido como regalo de las Horas y de Afrodita.

El autor de las Créticas cuenta que era obra de Hefesto, labrada en oro fundido y empedrada de pedrería de la India. También narra que gracias al brillo con que refulgía consiguió Teseo escapar del laberinto.

Se dice también que su trenza es lo que vemos sobre la cola del león.

La Corona posee nueve estrellas dispuestas en forma de círculo; de ellas son muy brillantes las tres que están frente a la cabeza de la serpiente que se encuentra entre las dos Osas.

Fuente: Astronomía para tontos.

Eratóstenes no solo recoge la leyenda que va unida a la constelación, sino que además indica cuántas son las estrellas que la componen y qué brillo tienen, basándose en una observación ciertamente minuciosa pero realizada sin ningún instrumento óptico, a simple vista. El telescopio no aparecerá hasta el siglo XVII. 


En los primeros cinco segundos de este timelapse podéis ver la constelación en el tercio de la izquierda de la pantalla.