Mostrando entradas con la etiqueta Mitología. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Mitología. Mostrar todas las entradas

martes, 25 de agosto de 2026

MITOLOGÍAS, CONTAR EL MUNDO

Altar astrológico de Gabies: los dioses del Olimpo y del zodíaco.

Es esta una exposición muy bien montada y muy bien contada —todos los paneles, verdaderamente informativos, están en francés y en euskera. También disponen de cuadernos de exposición en inglés y en castellano con el contenido completo de los textos—. 

A pesar de ser una exposición relativamente pequeña, el contenido es amplio, tiene piezas de un valor extraordinario y abarca culturas y contextos muy variados.

La parte sustancial de la misma está montada en la sala del fondo a la derecha y recuerda uno de los mitos fundacionales de la cultura occidental: el laberinto.

Una exposición muy disfrutable gracias a la inteligencia y habilidad con que ha sido diseñada por Benjamin Caule, Barthélemy Etchegoyen Glama (ambos del Museo Bonnat-Helleu), François Bridey y Dominique de Font-Réaulx (del Museo del Louvre). 

Os dejo algunas imágenes para iros creando las ganas de visitarla y para que percibáis lo abarcante de la misma:


Egipto: Estela con escena de ofrenda.

Papúa-Nueva Guinea: Emblema de clan.

México: Quetzalcóalt.

Irán: Estandarte.

Egipto: Piramidión de Djedhor.

México: Cuenco ceremonial.

Francia: altar votivo dedicado a Abelion.

Irak: Kudurru del rey Meli-shipak.

Francia: Disfraz de hombre-oso para carnaval.

Francia: Juan el Oso saliendo de la cueva.

Egipto: Estela con Bes y Bastet.

Japón: Demonios Bakemono.

Prometeo encadenado atacado por el águila,
Charles-Alexandre Renaud.

Francia. Mujer con serpiente.

Irán: Panel de ladrillos moldeados en relieve.

Líbano: Mitra tauróctono.

Australia: Las hermanas Wagilag

Nana hinchable, de Niki de Saint-Phalle.

Irán: Las maravillas de la creación.

San Jorge luchando contra el dragón, de Rafael.

Siria: Escenas de la vida de san Jorge.

La exposición permanecerá abierta hasta el 9 de noviembre.


***
Si quieres la paz, no hables con tus amigos; habla con tus enemigos.  

Moshe Dayan  



Fuente: Wikipedia
Mapa de los conflictos armados en curso (número de muertes violentas en el año actual o anterior):      Guerras mayores (10 000 o más). Palestina, Ucrania, Sudán, Etiopía, Myanmar (Birmania).      Guerras menores (1 000–9 999).      Conflictos (100–999).     Escaramuzas y enfrentamientos (1–99).

lunes, 29 de junio de 2026

ENUMA ELISH, el poema babilónico de la creación

Enuma Elish es el poema épico babilónico que narra el origen del universo, la creación de la humanidad y el ascenso de Marduk como dios supremo. El título significa literalmente "cuando en lo alto" en lengua acadia, que son las dos primeras palabras con las que se inicia el relato plasmado en siete tablillas de arcilla halladas en Nínive.

Fue redactado en lengua acadia y caracteres cuneiformes. La copia, que recopila tradiciones sumerias mucho más antiguas, procede de la biblioteca de Asurbanipal.

Es, como el Génesis, aunque muy anterior a él, un mito religioso cosmogónico que tenía una intencionalidad de propaganda política para justificar la supremacía de Babilonia y de su deidad principal, Marduk.

Un rápido resumen: 

Al principio no existía nada material ni nombrado, solo un inmenso caos acuático indiferenciado. Este elemento acuoso se dividía en dos entidades divinas: Apsu, el océano de agua dulce y masculina, y Tiamat, el mar de agua salada, representado como una gigantesca madre primordial o monstruo marino. De la mezcla de sus aguas nacieron las siguientes generaciones de dioses. Como los jóvenes dioses resultaron ser especialmente ruidosos y molestos, Apsu, irritado, decidió junto con su consejero Mummu eliminar a sus propios hijos y recuperar el silencio. 

En cuanto el dios Ea/Enki se entera de esos planes, utiliza un conjuro para sumergir a Apsu en un sueño profundo y asesinarlo. Establece su morada sobre sus restos. Después, Ea engendra a su hijo Marduk, un dios dotado de poderes especiales, cuatro ojos y cuatro oídos.
Tiamat se enfurece y crea un terrible ejército de monstruos, dragones y serpientes venenosas, y otorga las Tablillas del Destino a su nuevo consorte, Kingu, a quien nombra jefe de su ejército. 

Los jóvenes dioses, atemorizados, recurren a Marduk, quien acepta enfrentarse a Tiamat a cambio de una condición: ser nombrado rey absoluto del panteón divino. Así, pues, e
quipado con un arco, flechas, una red y los cuatro vientos, Marduk se enfrenta a Tiamat. Cuando esta abre la boca para devorarlo, Marduk hace que el viento huracanado entre hasta su vientre, e impide que cierre la boca. Inmediatamente después le atraviesa el corazón con una flecha. 

Tras la victoria, Marduk organiza el universo utilizando el cadáver mutilado de Tiamat. Con una mitad de su cuerpo crea la bóveda celeste; con la otra mitad, la tierra firme; de sus ojos brotan los ríos Tigris y Éufrates. 

Y ahora viene lo mejor: para liberar a los dioses de las tareas físicas, como trabajar la tierra y producir alimentos, Marduk crea los seres humanos mezclando la sangre del traidor Kingu con la arcilla de la tierra. 
La humanidad ha sido creada con la finalidad de servir y adorar a los dioses. 

El poema finaliza con la creación por parte de los dioses de la ciudad de Babilonia y el gran templo de Esagila en honor a Marduk en señal de agradecimiento por haber acabado con Tiamat.

**

Los paralelismos entre el Génesis bíblico y el Enuma Elish son numerosos: 
ambos comienzan antes de que existieran la tierra o el cielo, describiendo el universo como una masa amorfa de agua oscura y caótica; la creación ocurre mediante la palabra que nombra —también el euskera hace referencia a esa capacidad: izena duen guztia omen da—; la secuencia con que se produce la creación de los distintos elementos es prácticamente idéntica en ambos; en ambos relatos el mapa estelar se diseña con un fin organizativo y de control del tiempo; y, por último, la materia prima utilizada para crear el ser humano es la misma: arcilla combinada con un elemento divino (sangre de Kingu / aliento de Yahvé).

El pueblo hebreo tuvo mucho tiempo para asimilar la mitología acadia, aunque solamente fuera durante su cautiverio en Babilonia.

Yo tengo la edición de Cátedra. Existen en la actualidad otras dos: una en la editorial Trotta, la otra en la editorial Tecnos.

***
Si quieres la paz, no hables con tus amigos; habla con tus enemigos.  

Moshe Dayan  



Fuente: Wikipedia
Mapa de los conflictos armados en curso (número de muertes violentas en el año actual o anterior):      Guerras mayores (10 000 o más). Palestina, Ucrania, Sudán, Etiopía, Myanmar (Birmania).      Guerras menores (1 000–9 999).      Conflictos (100–999).     Escaramuzas y enfrentamientos (1–99).

viernes, 23 de enero de 2026

ETIMOLOGÍA DE LA MITOLOGÍA

Zeus de Olimpia
En numerosas ocasiones recurrimos a la etimología de una palabra para afinar o entender mejor el significado de la misma. Otro tanto ocurre con la filosofía, el arte, las creencias, el pensamiento en general. 

En este caso, voy a señalar algunas de las representaciones, es decir, el aspecto que ha llegado hasta nosotros de un amplio muestrario de la iconografía cristiana o si lo preferís de la iconografía judeo-cristiana.

Si comenzamos por la figura principal del mundo cristiano, Dios Padre, hay que decir que su etimología, viene dada por la gran escultura que hizo Fidias del jefe de dioses del panteón griego para el templo de Olimpia, especialmente la cabeza. La cabeza de Zeus fue el modelo que sirvió para representarlo.

Eros
Los ángeles, esos seres bondadosos y alados, seguro que ya os habéis dado cuenta, proceden de las imágenes antropomorfas con alas de dioses menores del panteón griego como los Eros, las Nikes o los Vientos o la diosa Lasa de los etruscos, que era la diosa encargada de acompañar a las almas de los muertos.

El demonio fue una de las figuras principales hasta que hace no mucho tiempo la iglesia católica apeó de su esquema del más allá el concepto del infierno. El demonio era la personificación del mal, el señor de lo oscuro. Pues bien, la representación iconográfica de este ser procede del dios Pan, el que tocaba la siringa por los campos, tenía cuernos, patas de macho cabrío y barba puntiaguda. Todo un elemento que se dedicaba a perseguir doncellas.

San Cristóbal, conocido también como san Cristobalón o por ser la imagen que mucha gente hace años colgaba del espejo retrovisor dentro del coche, ya que era el santo protector de conductores. Era, porque ya no es. La iglesia lo quitó del santoral cuando se dio cuenta de que no era nada más que una leyenda medieval. La imagen la tomó de la representación del Orión ciego que llevaba al pequeño Cedalión sobre sus hombros para que este lo guiara hasta donde sale el sol, quien le devolvería la vista. 

Pero de todo este trasvase iconográfico a mí el que más me gusta, tal vez porque le dediqué un poema o porque he contado su historia muchas veces durante las noches de verano, es Perseo, es decir, san Jorge. La coincidencia en formas y actividad es absoluta: el gran héroe capaz de enfrentarse al monstruo para liberar a la princesa. 

Perseo de Tiziano

San Jorge de Paolo Uccello

Hay más etimologías, pero algunas no son tan evidentes, las transformaciones sufridas son muchas a lo largo del tiempo, incluso han cambiado de sexo. Algunos ejemplos: Hefesto-santa Águeda, Poseidón-san Nicolás, Artemisa-san Huberto, Apolo-santa Cecilia...

En fin, que nos alimentamos de la tradición y a medida que pasa el tiempo vamos introduciendo variantes. Variantes que luego olvidamos hasta perder la pista de su origen, lo mismo que ocurre con las palabras.

***
Si quieres la paz, no hables con tus amigos; habla con tus enemigos.  

Moshe Dayan  



Fuente: Wikipedia
Mapa de los conflictos armados en curso (número de muertes violentas en el año actual o anterior):      Guerras mayores (10 000 o más). Palestina, Ucrania, Sudán, Etiopía, Myanmar (Birmania).      Guerras menores (1 000–9 999).      Conflictos (100–999).     Escaramuzas y enfrentamientos (1–99).

viernes, 11 de abril de 2025

SERPIENTE BICÉFALA, MÉXICO

British Museum

Advertencia previa: si queréis ver una buena imagen, sin reflejos extraños y con el color natural, id a la fotografía ampliable del museo. El comentario también merece la pena.

Esta serpiente bicéfala es un objeto realizado en madera y recubierto con un mosaico realizado con pequeñísimas teselas de turquesa y concha de ostra. Los dientes, con trozos de caracolas. Tiene una longitud de 43,3 cm y una altura de 20,3 cm. 

La simbología de las serpientes es muy variada (ver Diccionario de símbolos, Cirlot, pp 407-410), es decir, la cantidad de significados, poderes y atributos que la humanidad a lo largo de su historia ha supuesto que tenía este reptil tan temido como admirado ha sido enorme, y tan contradictoria como interesante. Y han sido tanto más abundantes, fascinantes y contradictorios, cuanto mayores han sido el temor y la admiración que la humanidad ha sentido hacia las culebras.

Buena prueba de lo que digo es este mismo objeto que, sin ser uno de esos objetos mundialmente reconocidos, ni tan siquiera uno de los iconos del museo, era necesario esperar un tiempo para poder acercarse a la vitrina y sacar una foto medianamente aceptable.

Sea como fuere, no cabe duda de que existe algún elemento mayor y más poderoso que la propia naturaleza de las serpientes, algo que todavía forma parte de nuestro pensamiento más primitivo, que es lo que nos lleva a suponer poderes y capacidades que las serpientes no tienen. Ese es el origen de que las hayamos utilizado como emblemas mágicos en numerosos rituales.

Esta de aquí, dice la jefa del Departamento de Conservación del Museo, Rebecca Stacey, pudo haber sido usada en el pecho como pectoral. Podría representar una "banda celeste", que simboliza el reino celestial. Era un emblema de autoridad, quizá parte de un elaborado conjunto de atuendos rituales que se usaban o portaban en ocasiones ceremoniales (...) Los intensos tonos azul verdosos de la turquesa evocan asociaciones con Quetzalcóatl ('serpiente emplumada'), una de las deidades y héroes culturales aztecas más poderosos. La imaginería serpentina también se asocia con otras deidades mesoamericanas, en particular con Xiuhcóatl y Tláloc.

***


viernes, 10 de marzo de 2023

NARCISO Y LOS NARCISOS


 Este es el segundo año que los narcisos inundan el Paseo del Urumea. Están ya en su mejor momento y es tal su belleza que poca gente se resiste a detener un momento su caminar y dejarse seducir por su atractivo. Así estaban anteayer, 8 de marzo. El día anterior, una contertulia irunesa que había pasado por ahí el fin de semana, amablemente me dijo que se había acordado de mí ante esta hermosa imagen y relacionarla inmediatamente con Wordsworth y su célebre poema, sobre quienes íbamos a charlar el martes, día 7

En el mismo momento en que realizó el comentario me preguntó si se llamaban así por Narciso, el personaje mitológico. Yo le dije que creía que no, pero al día siguiente, otra contertulia, a la que aprecio especialmente por su activa participación, me envió el enlace del artículo de Wikipedia en el que se dice lo contrario: En el sitio donde su cuerpo había caído, creció una hermosa flor, que hizo honor al nombre y la memoria de Narciso.

Quedé sumido en un mar no de narcisos, sino de dudas. La etimología remite a la misma palabra griega que nombra a la flor y al personaje, νάρκισσος (nárkissos), pero no me aclaraba nada. La bibliografía botánica, tampoco. Acudí a la mitología y en ella encontré lo que parece un baile de nombres y tal vez de confusiones, más propias del nombrar aleatorio de cada grupo humano según el momento. Pura pragmática.

Robert Graves, profundo estudioso de los mitos griegos y con una formación clásica envidiable, escribe esto: Narciso era tespio, hijo de la ninfa azul Liríope, a la que el dios fluvial Cefiso había envuelto una vez con los remolinos de sus corrientes y luego violado (p 315, Los mitos griegos. La negrita es mía). Luego sigue contando el mito y la aventura con Eco que termina así: Pero Narciso se había marchado y ella pasó el resto de su vida en cañadas solitarias, consumiéndose de amor y mortificada, hasta que solo quedó su voz (p 316). Y es ahí donde introduce una llamada con esta nota:

El "narciso" utilizado en la antigua corona de Deméter y Perséfone (Sófocles: Edipo en Colonna 682-4), llamado también leirion, era un iris o flor de lis azul de tres pétalos que estaba consagrado a la Triple Diosa y se llevaba como guirnalda para aplacar a las Tres Solemnes o Erinias. Florece a finales de otoño, poco antes del "narciso del poeta", que es quizás por lo que se ha descrito a Liríope como madre de Narciso (p 316). 

Pero hay más. En el artículo dedicado a Apolo, en la nota 8, cuenta esto: El mito de Jacinto (...) alude al héroe-flor cretense Jacinto, al parecer llamado también Narciso (p 94). 

Puedo inferir de todo esto que el narciso se llama así por Narciso, si bien la flor que hoy conocemos con ese nombre no sea precisamente a la que se referían los antiguos griegos. Quiero suponer que toda esa mezcla de flores tiene que ver con que todas ellas pertenecen a la misma familia, las asparagáceas, y el hecho de que tengan muchas características en común pudo originar en su momento ese baile de nombres.

Gracias, Manoli, por haber aguijoneado mi curiosidad y porque después de todo esto lo importante es que

              mi corazón se llena de júbilo,

y se pone a bailar con los narcisos.

***


martes, 27 de septiembre de 2022

LA LUNA, SÍMBOLO DE TRANSFORMACIÓN, de Jules Cashford

Editorial. Traducción: Francisco López Martín.

¿Qué hay en ti, Luna, que mueve
mi corazón con tanta fuerza?

                 John Keats. Endymion, III, vv 143-144.

En principio, este hermoso libro se ocupa extensa y sabiamente de la mitología, pero va más allá de eso. Jules Cashford —por cierto, traductora de los Himnos homéricos al inglés—, ciertamente, bucea y exprime con una enorme erudicción todas las mitologías que han surgido en la historia de la humanidad en todos los puntos del planeta sobre la Luna, pero no se queda en la simple narración del mito. Frase a frase, página a página, mito a mito, va tejiendo una bellísima reflexión sobre lo que somos. En ese trabajo tienen cabida el arte, la poesía, los estudios de Jung, las religiones, la antropología y el pensamiento filosófico. Sobre la amplitud y belleza de este ensayo podéis echar un vistazo en las primeras páginas que la propia editorial ha liberado. Por si no os da por ir al enlace, os dejo un párrafo:

Uno de los descubrimientos de la psicología en el último siglo ha sido el de mostrar que los mitos estructuran nuestro pensamiento, tanto si somos conscientes de ello como si no. Todos nosotros, en cuanto especie, cultura e individuos, tenemos un relato sobre el mundo en que vivimos, el lugar que ocupamos en él y el propósito que nos guía. Un mito, conforme al significado original de la palabra griega —mythos—, no es más que eso: un relato que intenta volver la vida transparente remitiéndola a una fuente inteligible. Puede ser consciente, autorreflexivo, y estar abierto al diálogo con otros relatos; o bien ser inconsciente, o consciente solo en cierto grado, como sucede a menudo cuando se entiende como literalmente verdadero y no sujeto a la crítica, casi siempre porque se considera justificado por la Autoridad Superior que lo ha revelado. Lo que los relatos tienen en común es que siempre son construcciones de la psique humana. Deben serlo, porque el mundo no es un hecho dado, sino algo que habitamos por medio de la interpretación. (p 21).

Un libro para amantes del pensamiento, las culturas antiguas, las mitologías y los libros hermosamente escritos, editados e ilustrados. Un libro para tener a mano y consultarlo. Un libro caro, sin duda, 58€. Pero los vale. Sus 650 páginas llenas de conocimiento deslumbrante, su formato 21x27 cms, y sus 2'5 kg de peso lo convierten en un magnífico libro de regalo... para uno mismo o para otra persona.

¡Oh Luna! Las sombras más viejas entre losárboles más viejos
sienten palpitaciones cuando tú las miras.
¡Oh luna! Las viejas ramas tartamudean un bullicio más sagrado
mientras sienten tu aérea compañía.
Tú lo bendices todo, con labios de plata
besas para devolver la vida a las cosas muertas.

                 John Keats. Endymion, III, vv 52-57. 

***


 Путин, немедленно останови войну!

martes, 15 de diciembre de 2020

EL LIBRO DE LA LUNA

Editorial. Ejemplar de la Biblioteca Central.
La presentación de la autora que se puede leer en el libro dice que Fatoumata Kébé es la promesa más brillante de la astronomía francesa, y sueña con ir al espacio y ser la primera mujer en pisar la Luna. Ella corrobora esta presentación. Sus palabras finales son: Estoy segura de que algún día iré al espacio, me preparo para ello, sigo un régimen alimentario estricto, trabajo y sigo aprendiendo cada día, cada noche. Algún día iré. Y cuando vuelva, lo contaré.

La Luna es la novela de mi vida.

Con la misma pasión con que expresa su deseo, esta joven astrofísica nos cuenta de una manera extraordinariamente sencilla y atractiva las historias, creencias, mitos, errores y conocimientos sólidos y comprobados que hoy poseemos sobre la Luna. Desde Australia a Centroamérica, desde China a la Europa nórdica, no hay mito sobre nuestro satélite que no le sirva para ilustrar una idea, un conocimiento e introducirnos en ese viaje milenario que es la historia de la Luna desde su formación hasta la actualidad.

Pero repito, lo hace con una rara sencillez, lo que permite que este libro pueda ser disfrutado desde los ocho o diez años, a pesar de que por él transcurran la hipótesis de Tea, los eclipses, la cara oculta, su formación, la eclíptica, la carrera espacial o las mareas telúricas. Además, para facilitar la lectura, está redactado en capítulos muy breves, algunos de una sola página. Y hasta un tipo como yo, medianamente bien informado sobre las relaciones entre la Luna y la poesía, descubre en este libro unos versos que no conocía:

Y Rut se preguntaba,

inmóvil, abriendo a medias los ojos bajo sus velos,

qué Dios, qué segador del estío eterno

habría tirado con descuido al marcharse

aquella hoz de oro en el campo de las estrellas.

Exactamente la que hoy mismo podéis ver en el cielo, tras la puesta de sol, a pocos grados por encima del horizonte oeste, si es que no está nublado. Los versos los escribió Victor Hugo y pertenecen a La leyenda de los siglos.

En fin, el libro es todo un regalo para quienes se suelen quedar mirando la Luna, pero nunca se han lanzado a dar un paso más.