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miércoles, 22 de abril de 2026

UN LIBRO, UN POEMA (Antología Premios Loewe, Luciana Reif)

#unlibrounpoema

Me han regalado hace poco y casi de manera simultánea un par de libros de poesía. Este miércoles doy noticia de Mareas de mar; la próxima semana, de Al 2040 —To 20240—, de Jorie Graham.

Este Mareas del mar es de 2018 y como nos indica la cubierta es una conmemoración de los treinta años que llevaban realizándose los Premios Loewe. Para celebrar semejante aniversario, Luis Antonio de Villena se encargó de la confección de la antología, en la que que están recogidos unos poquitos poemas de cada uno de los títulos premiados durante esos años. 

La nómina de premiados hasta aquel año es esta:

Juan Luis Panero, Jaime Siles, Juan Pablo Zapater, Bernardo Schiavetta, Aurelio Asiain, Vicente Gallego, Álvaro Valverde, 
Felipe Benítez Reyes, Vicente Valero, Luis García Montero, Alejandro Duque Amusco, Rafael Courtoisie, Josefa Parra, César Simón, Jenaro Talens, José Eugenio Sánchez, José María Álvarez, Silvina López Medín, Antonio Cabrera, Bruno Mesa, Lorenzo Oliván, Vicente Gallego, Miguel Ángel Velasco, Carlos Marzal, Javier Cano, Guillermo Carnero, Joaquín Pérez Azaustre, J. A. González Iglesias, Carlos Fonseca Grigsby, Cristina Peri Rossi, Javier Vela, José Luis Rey, Sergio de Copete, Joaquín Pérez Azaústre, Álvaro García, Juan Vicente Piqueras, Antonio Lucas, Elena Medel, Óscar Hahn, María Gómez Lara, Víctor Rodríguez Núñez, Carla Badillo Coronado, José Ramón Ripoll, Sergio García Zamora, Ben Clark y Luciana Reif.

Aunque no estéis muy al tanto de lo que se hace en poesía, seguro que algunos nombres os resultan muy conocidos. 

Como es una antología y la relación de poetas es larga, opto como en otras ocasiones por entresacar algunos poemas de la persona más joven, que suele ser la menos conocida de momento, Luciana Reif, ganadora del certamen en 2017 con el título Un hogar fuera de mí.



Hombres como mi padre,

mi abuelo, mis novios,

mis hermanos,

vi sus cabezas llenas de grandes ideas

como un plato de comida que rebalsa,

lustré desde chica esos cráneos,

soy el placebo de tranquilidad

con el que después brillan fuera de casa.


¿Para eso caí en este mundo?


Como bolas de bowling enormes y pesadas,

podría encerar y pulir sus labios,

mi madre pasó la vida entera haciéndolo:

la cabeza de él en altas ceremonias,

la corona de flores tejida por ella

delante de sus jefes,

delante de su maestro,

delante de su propio padre.


Vi la inclinación que tienen estos hombres al afirmar,

el mentón hacia abajo, rozando el cuello, cuando 

dicen:

sí, señor.

¿Alguna vez agradecieron el pecho materno,

la comida siempre lista cuando llegan a sus casas?


Estoy cansada de ser la otra del éxito,

estoy cansada de esos hombres,

quiero brillar,

no ser la luna que resplandece

con luz ajena.


Podría arrojar con fuerza una por una sus cabezas,

mis dedos apretando su nariz y su boca,

deslizándose con gracia por el suelo encerado

y pulido de la pista de bowling,

podría verlos estrellarse contra los palos

derribándolos con dolor,

pero manteniendo la sonrisa imperial

de quienes creen -como en una guerra- que han vencido,

que ahora son mejores que antes,

pero después vuelven hacia mí y los lanzo de nuevo.


**



Otra vez un chico en mi cama,

es tan dulce su rostro contra la almohada,

parece que no respira o que respira apenas

como un silencio sutil.

Me gusta verlo ensimismado en sus secretos,

tan desnudo que abruma, mientras miro distraída

el techo de mi cuarto, la puerta entreabierta;

afuera el living, la cocina, el baño.

De repente me encuentro imaginando

una posible forma de escapar,

no tengo razón para pensar en eso, pero lo hago:

cientos de mujeres fueron asesinadas

este último año, no entiendo por qué este chico

no habría entonces de meterme un palo

entre las piernas. Pienso en ellas,

esposadas al respaldo de una cama

por sus novios, por sus padres, por sus amantes.

¿Cómo es que alguna vez encontraron consuelo

en sus anchos hombros?

Imagino sus rostros desencajados,

sus muñecas atadas, tensas hasta la sangre.

¿En qué momento su cuarto se convirtió en una prisión

y su novio en el carcelero que entra

sin pedirles permiso en mitad de la noche?

Vuelvo la cara contra mi chico,

él descansa y entredormido me abraza,

la bruma de mis miedos lo tapa.

Su ternura, como una gema,

resplandece en el cuarto.


***
Si quieres la paz, no hables con tus amigos; habla con tus enemigos.  

Moshe Dayan  



Fuente: Wikipedia
Mapa de los conflictos armados en curso (número de muertes violentas en el año actual o anterior):      Guerras mayores (10 000 o más). Palestina, Ucrania, Sudán, Etiopía, Myanmar (Birmania).      Guerras menores (1 000–9 999).      Conflictos (100–999).     Escaramuzas y enfrentamientos (1–99).

jueves, 16 de abril de 2026

DIÁLOGOS SOBRE LA BELLEZA, 15

Tapa blanda


 



PARQUE DE LAS CRUCES

                                    Para los que allí corren y sueñan.




En medio del silencio,

                                voz amiga.


Dentro del bullicio,

                            silente ayuda.


Después de la caída,

                              dulce socorro.


En el exceso del día,

                                mesura.


Cuando el desánimo viene,

                                        apoyo.


Al llegar la noche,

                            resplandor suave.


En el sopor de la tarde, 

                                    certeza.


Donde vive el dolor,

                              ave que vuela. 


***
Si quieres la paz, no hables con tus amigos; habla con tus enemigos.  

Moshe Dayan  



Fuente: Wikipedia
Mapa de los conflictos armados en curso (número de muertes violentas en el año actual o anterior):      Guerras mayores (10 000 o más). Palestina, Ucrania, Sudán, Etiopía, Myanmar (Birmania).      Guerras menores (1 000–9 999).      Conflictos (100–999).     Escaramuzas y enfrentamientos (1–99).

miércoles, 15 de abril de 2026

UN LIBRO, UN POEMA (Jaime Sabines)

#unlibrounpoema


De entre los centenarios que se cumplen este 2026 está el de este excelente poeta mexicano al que no he dedicado ninguna entrada todavía. No quiero dejar que pase el aniversario sin que tenga un recuerdo y una invitación a su lectura. 

Esta cita de Octavio Paz, que tomo de la contraportada, da una muestra de la importancia de Jaime Sabines como poeta: "Su humor es un chaparrón de bofetadas, su risa culmina en un aullido, su cólera es acelerada y su ternura colérica. Pasa del jardín de la infancia a la sala de operaciones. Para Sabines, todos los días son el primero y el último día del mundo".






ME ENCANTA DIOS


Me encanta Dios. Es un viejo magnífico que no se toma en serio. A él le gusta jugar y juega, y a veces se le pasa la mano y nos rompe una pierna o nos aplasta definitivamente. Pero esto sucede porque es un poco cegatón y bastante torpe con las manos.

Nos ha enviado a algunos tipos excepcionales como Buda, o Cristo, o Mahoma, o mi tía Chofi, para que nos digan que nos portemos bien. Pero esto a él no le preocupa mucho: nos conoce. Sabe que el pez grande se traga al chico, que la lagartija grande se traga a la pequeña, que el hombre se traga al hombre. Y por eso inventó la muerte: para que la vida -no tú ni yo- la vida, sea para siempre.

Ahora los científicos salen con su teoría del Big Bang... Pero ¿qué importa si el universo se expande interminablemente o se contrae? Esto es asunto sólo para agencias de viajes.

A mí me encanta Dios. Ha puesto orden en las galaxias y distribuye bien el tránsito en el camino de las hormigas. Y es tan juguetón y travieso que el otro día descubrí que ha hecho —frente al ataque de los antibióticos— ¡bacterias mutantes!

Viejo sabio o niño explorador, cuando deja de jugar con sus soldaditos de plomo y de carne y hueso, hace campos de flores o pinta el cielo de manera increíble.

Mueve una mano y hace el mar, y mueve la otra y hace el bosque. Y cuando pasa por encima de nosotros, quedan las nubes, pedazos de su aliento.

Dicen que a veces se enfurece y hace terremotos, y manda tormentas, caudales de fuego, vientos desatados, aguas alevosas, castigos y desastres. Pero esto es mentira. Es la tierra que cambia —y se agita y crece— cuando Dios se aleja.

Dios siempre está de buen humor. Por eso es el preferido de mis padres, el escogido de mis hijos, el más cercano de mis hermanos, la mujer más amada, el perrito y la pulga, la piedra más antigua, el pétalo más tierno, el aroma más dulce, la noche insondable, el borboteo de luz, el manantial que soy.

A mí me gusta, a mí me encanta Dios. Que Dios bendiga a Dios.



**


No es que muera de amor, muero de ti.
Muero de ti, amor, de amor de ti,
de urgencia mía de mi piel de ti,
de mi alma, de ti y de mi boca
y del insoportable que yo soy sin ti.

Muero de ti y de mi, muero de ambos,
de nosotros, de ese,
desgarrado, partido,
me muero, te muero, lo morimos.

Morimos en mi cuarto en que estoy solo,
en mi cama en que faltas,
en la calle donde mi brazo va vacío,
en el cine y los parques, los tranvías,
los lugares donde mi hombro
acostumbra tu cabeza
y mi mano tu mano
y todo yo te sé como yo mismo.

Morimos en el sitio que le he prestado al aire
para que estés fuera de mí,
y en el lugar en que el aire se acaba
cuando te echo mi piel encima
y nos conocemos en nosotros,
separados del mundo, dichosa, penetrada,
y cierto , interminable.

Morimos, lo sabemos, lo ignoran, nos morimos
entre los dos, ahora, separados,
del uno al otro, diariamente,
cayéndonos en múltiples estatuas,
en gestos que no vemos,
en nuestras manos que nos necesitan.

Nos morimos, amor, muero en tu vientre
que no muerdo ni beso,
en tus muslos dulcísimos y vivos,
en tu carne sin fin, muero de máscaras,
de triángulos oscuros e incesantes.
Muero de mi cuerpo y de tu cuerpo,
de nuestra muerte ,amor, muero, morimos.
En el pozo de amor a todas horas,
inconsolable, a gritos,
dentro de mi, quiero decir, te llamo,
te llaman los que nacen, los que vienen
de atrás, de ti, los que a ti llegan.
Nos morimos, amor, y nada hacemos
sino morirnos más, hora tras hora,
y escribirnos y hablarnos y morirnos.



**


Mi corazón me recuerda que he de llorar
por el tiempo que se ha ido, por el que se va.
Agua del tiempo que corre, muerte abajo,
tumba abajo, no volverá.
Me muero todos los días
sin darme cuenta, y está
mi cuerpo girando
en la palma de la muerte
como un trompo de verdad.
Hilo de mi sangre, ¿quién te enrollará?
Agua soy que tiene cuerpo,
la tierra la beberá.
Fuego soy, aire compacto,
no he de durar .
El viento sobre la tierra
tumba muertos, sobre el mar,
los siembra en hoyos de arena,
les echa cal.
Yo soy el tiempo que pasa,
es mi muerte la que va
en los relojes andando hacia atrás.


**


ALLÍ HABÍA UNA NIÑA

En las hojas del plátano un pequeño
hombrecito dormía un sueño.
En un estanque, luz en agua.
Yo contaba un cuento.
Mi madre pasaba interminablemente
alrededor nuestro.
En el patio jugaba
con una rama un perro.
El sol -qué sol, qué lento
se tendía, se estaba quieto.
Nadie sabía qué hacíamos,
nadie, qué hacemos.
Estábamos hablando, moviéndonos,
yendo de un lado a otro,
las arrieras, la araña, nosotros, el perro.
Todos estábamos en la casa
pero no sé porqué. Estábamos. Luego el silencio.
Ya dije quién contaba un cuento.
Eso fue alguna vez porque recuerdo
que fue cierto.


Que en México se le apreciaba como a un grande de la poesía es testimonio la salva de aplausos con que le recibieron en el recital que ofreció en el Palacio Bellas Artes el 30 de abril de 1996, tres años antes de su muerte:



***
Si quieres la paz, no hables con tus amigos; habla con tus enemigos.  

Moshe Dayan  



Fuente: Wikipedia
Mapa de los conflictos armados en curso (número de muertes violentas en el año actual o anterior):      Guerras mayores (10 000 o más). Palestina, Ucrania, Sudán, Etiopía, Myanmar (Birmania).      Guerras menores (1 000–9 999).      Conflictos (100–999).     Escaramuzas y enfrentamientos (1–99).

sábado, 11 de abril de 2026

SUFRO, LUEGO EXISTO, Pascal Bruckner

Editorial
El ensayo Sufro, luego existo, del filósofo francés Pascal Bruckner, es una obra provocadora, que tiene como centros de interés algunos de los rasgos más característicos —y polémicos— de las sociedades contemporáneas: la centralidad del sufrimiento como fuente de identidad, la legitimidad moral y el poder simbólico. El propio autor nos ofrece en la introducción un resumen de lo que vamos a encontrar: 

Este ensayo se compone de tres partes: en la primera estudiamos cómo el mensaje de la Ilustración y la Revolución, el de un mundo mejor liberado del fatalismo y del fanatismo, desemboca en una sociedad del sollozo y de la fragilidad, es decir, de la renuncia. En la segunda, cómo el estatus de paria permite poseer potencialmente todos los derechos, sobre todo el de acusar y oprimir en nombre de su herida. En la última parte consideramos dos figuras, la del verdugo y la del héroe. El héroe y la víctima crean unanimidad, cada uno a su manera: el primero tranquiliza a las sociedades presas de la duda, la segunda refunda el contrato social a través de sus desgarros. Uno y otra tienen necesidad de un público que los aclame. Nos llenamos la cabeza de desgraciados y exaltamos a los valientes que nos reafirman en nuestra imagen. Pero nos llenamos también la cabeza, horrorizados y fascinados al mismo tiempo, con los monstruos que matan por sadismo o se disfrazan de mártires para perpetrar sus abominaciones.


El punto de partida del libro es claro y contundente: en la cultura occidental actual la figura de la víctima ha pasado de ser objeto de compasión a convertirse en el nuevo héroe moral.

Bruckner no niega el valor histórico de este cambio. Reconoce que la sensibilidad hacia el sufrimiento ajeno ha sido una conquista ética fundamental, ligada al cristianismo y a los derechos humanos. Sin embargo, advierte que ese logro ha sufrido una transformación inesperada: la condición de víctima ya no solo describe una desgracia, sino que funciona como una credencial social y política, es decir, el dolor ya no solo se padece, también se exhibe, se reivindica y, en ocasiones, se instrumentaliza. Uno de los conceptos más sugerentes del libro es la idea de que vivimos en una especie de economía simbólica del dolor.

Bruckner describe cómo distintos individuos, colectivos e incluso países compiten por el reconocimiento de su sufrimiento, en una suerte de “olimpiada de agravios”.
Las tragedias se comparan, las memorias se jerarquizan y el pasado se convierte en un arsenal político. El resultado es lo que el autor llama una competencia victimista, donde el dolor otorga autoridad moral y protege frente a la crítica.

Aquí el ensayo adquiere un tono casi satírico: la víctima se transforma en una figura casi sagrada, intocable, cuya palabra parece automáticamente legítima.

Uno de los núcleos argumentales más interesantes es la paradoja que plantea el autor: cuanto más prósperas y seguras son las sociedades, menos tolerancia tienen hacia la frustración. Bruckner ilustra esta idea con imágenes irónicas. Así, por ejemplo, la "princesa del guisante", representación de una sociedad en la que se acumulan comodidades, pero se vuelven hipersensibles a cualquier incomodidad.

Esto conecta con fenómenos contemporáneos como la noción de microagresiones, la hipervigilancia del lenguaje o la tendencia a evitar cualquier conflicto emocional. Bruckner nos advierte de que esta dinámica conduce a una especie de anestesia moral colectiva, donde la prioridad es no incomodar a nadie, incluso a costa del debate.

Uno de los grandes aciertos del libro es que no cae en un rechazo simplista del sufrimiento. Bruckner insiste en que las víctimas reales merecen todo el reconocimiento, justicia y reparación, pero el problema surge cuando el victimismo se convierte en estrategia de poder. Aquí el dolor puede transformarse en un instrumento de presión, en una forma de inmunidad frente a la crítica o en un mecanismo de legitimación política. El victimismo actúa como un chantaje moral, donde cuestionar a quien sufre se percibe automáticamente como crueldad.

El ensayo también conecta el auge del victimismo con la crisis de identidad contemporánea. En un mundo donde las identidades tradicionales se han debilitado, el sufrimiento se convierte en un ancla identitaria "soy lo que me ha ocurrido", "mi dolor define quién soy". Esto alimenta lo que Bruckner describe como el narcisismo de la victimización, el ejercicio del resentimiento y la fascinación por el papel de mártir. Incluso llega a que, en algunos casos, los privilegiados también buscan presentarse como víctimas, para acceder a ese capital moral.

Sufro, luego existo es un libro que incomoda porque apunta a una contradicción profunda de nuestro tiempo: hemos construido sociedades más sensibles al sufrimiento pero también más dependientes de él como fuente de sentido.

Bruckner no propone eliminar la empatía, sino desacralizar el dolor como único criterio moral. Su mensaje final podría resumirse así: la dignidad humana no consiste solo en lo que hemos sufrido, sino también en lo que hacemos con ese sufrimiento.


***
Si quieres la paz, no hables con tus amigos; habla con tus enemigos.  

Moshe Dayan  



Fuente: Wikipedia
Mapa de los conflictos armados en curso (número de muertes violentas en el año actual o anterior):      Guerras mayores (10 000 o más). Palestina, Ucrania, Sudán, Etiopía, Myanmar (Birmania).      Guerras menores (1 000–9 999).      Conflictos (100–999).     Escaramuzas y enfrentamientos (1–99).

miércoles, 1 de abril de 2026

UN LIBRO, UN POEMA (Alejandra Martínez de Miguel)



#unlibrounppoema


Alejandra Martínez de Miguel, como podéis leer en la cubierta, ha ganado el Premio Joven de Poesía Jaime Gil de Biedma que Visor se encarga de publicar.

Leo en festivaldelasideas.es que la autora está licenciada en Arte Dramático y graduada en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid y que tiene un máster en Sexología por la Universidad Camilo José Cela, máster este que alguna relación mantiene con este Revelaciones, como un poco más abajo podréis ver.

Ha publicado otros dos títulos: Báilatelo sola y Al cuerpo de una mujer, ambos en Plan B.

El poemario está organizado en cuatro secciones: Magia potagia, ser mirada, Guarrerías Lo cotidiano. Todo él es una lectura original, atrevida, fresca y de gran capacidad expresiva en torno al deseo y a la pasión, vistos y vividos en las diferentes circunstancias del día. De cada sección he tomado un poema.   


AL FIN SÉ ESCRIBIR DE ESTE AMOR 

una embestida de una ola 
volteretas agua en la nariz desorientada 
sin miedo al ahogamiento 
risa aguda de niña en orilla de Cádiz 

cada plano de esta peli es mejor que el anterior 
en todos salgo mirándote a ti 

estás en el coche cantándome esa canción 
amarte no parece una opción         te miro 

confío

(Del apartado "Lo cotidiano").





CONSENTIDA 

llegué a la cama y follamos como niñas que se aman 
que se cuidan estando enfermas 
desviando obviando el lenguaje 

líquido manos gruñidos mimo animal 

la palabra para después 
lo físico al servicio del consenso 

follamos como guarros 
mi culo tu lengua me rozo me meo 
follamos como nenas 
te peino me salivas me acaricias un masaje 

comienzas a comerme 
me hueles 
entras en mí sin que suelte el bolígrafo 

no me azotas por mala 
me azotas 
por consentida 

más

(De "Guarrerías").






TERCERA REVELACIÓN 

si no me miras, desaparezco 
es cierto 

muto en diablo pequeñito 
lloro piscinas 
ahogo pequeños seres 
destruyo el amor 

hay que estar curada para amar 
        miento 
hay que estar acompañada para amar 

sino me miras 
al rato recuerdo que puedo mirarme yo 

más tarde 
        te veo

(De "Ser mirada").







EL ESCUDO


sillas de mimbre en puertas 
patios de verano 
huele a nuestras bocas por dentro 
un hombre
tú 

Alejandra, la matriarca 
Alejandra, el escudo 
Alejandra, el océano 

vengo con esto 
el hombre da un paso 
teje clavelinas en los volantes de la falda de nuestra hija 
la que no ha nacido 
pero tiene nombre 

ya solo puedo escribir el cómo te contemplo

(De "Magia potagia").


***
Si quieres la paz, no hables con tus amigos; habla con tus enemigos.  

Moshe Dayan  



Fuente: Wikipedia
Mapa de los conflictos armados en curso (número de muertes violentas en el año actual o anterior):      Guerras mayores (10 000 o más). Palestina, Ucrania, Sudán, Etiopía, Myanmar (Birmania).      Guerras menores (1 000–9 999).      Conflictos (100–999).     Escaramuzas y enfrentamientos (1–99).

miércoles, 25 de marzo de 2026

UN LIBRO, UN POEMA (Jorge Luis Borges)

#unlibrounpoema

#poemasenpiedepaz


Borges escribió este poema/microrrelato poco después de terminada la guerra de Malvinas. Tal vez esa guerra le dolió más que otras personas pues él era argentino que no renunciaba a su argentinidad al mismo tiempo que sentía una inquebrantable admiración por la literatura escrita en inglés. Su posición más clara y contundente con respecto a aquella guerra miserable queda bien recogida en su declaración: “El epigrama en prosa rimada ‘Las Malvinas son argentinas’ es culpable de muchas muertes”.

Borges no justifica, pero sitúa. Juan López  es bonaerense; Ward es británico, de las afueras de Londres. En el origen de López y Ward, Borges incluye alusiones a Eduardo Mallea y a Gilbert Chesterton, y también reconoce la admiración por Cervantes y Conrad. Acaso Juan y John hubieran sido amigos si se hubiesen conocido en otro contexto, pero se vieron una sola vez cara a cara, en unas islas demasiado famosas, y cada uno de los dos fue Caín, y cada uno, Abel

Así, exactamente así son las guerras, contextos para ejercer la violencia hasta la muerte sobre personas con las que podríamos compartir opiniones, vivencias e incluso risas y compañías. 


JUAN LÓPEZ Y JOHN WARD

Les tocó en suerte una época extraña.

El planeta había sido parcelado en distintos países, cada uno provisto de lealtades, de queridas memorias, de un pasado sin duda heroico, de derechos, de agravios, de una mitología peculiar, de próceres de bronce, de aniversarios, de demagogos y de símbolos. Esa división, cara a los cartógrafos, auspiciaba las guerras.

López había nacido en la ciudad junto al río inmóvil; Ward, en las afueras de la ciudad por la que caminó Father Brown. Había estudiado castellano para leer el Quijote.

El otro profesaba el amor de Conrad, que le había sido revelado en una aula de la calle Viamonte.

Hubieran sido amigos, pero se vieron una sola vez cara a cara, en unas islas demasiado famosas, y cada uno de los dos fue Caín, y cada uno, Abel.

Los enterraron juntos. La nieve y la corrupción los conocen.

El hecho que refiero pasó en un tiempo que no podemos entender.



***
Si quieres la paz, no hables con tus amigos; habla con tus enemigos.  

Moshe Dayan  



Fuente: Wikipedia
Mapa de los conflictos armados en curso (número de muertes violentas en el año actual o anterior):      Guerras mayores (10 000 o más). Palestina, Ucrania, Sudán, Etiopía, Myanmar (Birmania).      Guerras menores (1 000–9 999).      Conflictos (100–999).     Escaramuzas y enfrentamientos (1–99).

miércoles, 18 de marzo de 2026

LEOPOLDO LUGONES

 

Lunario Sentimental (1909) es sin duda el más importante de los poemarios de Leopoldo Lugones. Provocador y heterodoxo, durante mucho tiempo fue piedra de escándalo en el entorno bonaerense. Un libro entero dedicado a la luna. Especie de venganza con que sueño casi desde mi niñez, siempre que me veo acometido por la vida, escribió el poeta defendiéndose de los ataques que recibió al publicar su poema «Himno a la luna», cinco años antes, en el que la crítica veía, y veía bien, una hostilidad a la realidad de la que no se salvaba ni la misma luna, despojada de los atributos típico y míticos que le habían concedido los románticos. 

Lugones, según algunos críticos, inició con este libro lo que más tarde se dio en calificar como «deshumanización del arte». Y la inicia con un libro atrabiliario, extraño, donde se producen conceptos singulares y, de vez en cuando, una versificación también extraña. Carlos Obligado dijo: Ni la deidad majestuosa de los antiguos, ni el astro soñador de los románticos: sino más bien la activa e inquietante luna, la luna del hechizo de los siglos medios, que un poeta actualísimo examina, penetra, vulgariza y casi echa a rodar por la tierra... 

Un lenguaje ecléctico, en el que entran términos de la física y de la química, neologismos, voces dialectales, junto a una rima caprichosa y sorpresiva, llena de diversidades métricas, además de un tono desenfadado, irónico y desmitificador, hicieron que Lunario Sentimental suscitara reacciones de extrañeza en los medios literarios argentinos de su época. Antes de ser considerado como uno de los libros que abrieron el camino a la poesía moderna en castellano, recibió críticas muy duras.





EL PESCADOR DE SIRENAS

Con el corazón y la cabeza
En incompatible matrimonio,
El buen pescador busca un testimonio
A sus frustrados sueños, en su propia tristeza.
Su poético desvarío,
Dos años ha que refresca
En el desamparo azul del lago frío,
El injusto fracaso de tal pesca.

Es por la noche, cuando en éxtasis de blancura
El astro nocturno desciende macilento
Como un témpano de luz por la hondura
Líquida del firmamento.

A lo lejos canta un acueducto.
En consonancia con sus penas,
Y si bien el anzuelo nunca le dá producto,
Lo cierto es que ha visto las sirenas.

Bogan muy cerca de la superficie
Blancas y fofas como enormes hongos,
O deformando en desconcertante molicie
Sus cuerpos como vagos odres oblongos.

Surgen aquí y allá, suavemente sensuales.
Un sedeño vientre, un seno brusco,
Qué bien pronto disuélvense en los hondos cristales
Con fosfórica putrefacción de molusco.
Otras nadan más hondas,
En lenta congelación de camelias,
Difluyendo con vagas sutilidades blondas,
Cabelleras boreales de hipnóticas Ofelias.
Flotan en lo profundo como en una hamaca,
Y la luna les pinta con su habitual ingenio,
Bajo angustiosas órbitas de cara flaca,
Azules párpados de proscenio.
Alguna que pasa
Bajo un tembloroso suspiro de gasa,
Con repentina oferta
En breve copo su cendal anuda,
Para quedarse temblando desnuda
Y al amoroso polen de la luna, entreabierta.
Sin saberse de dónde,
Brota una gigantesca llenando el lago.
Pero, felizmente, luego se esconde
Entre lactescencias de un ópalo vago.
Colmó la esmeralda umbría
De las nocturnas aguas, su anca gorda,
¡Cómo el lago no desborda
Con tan enormes damas de la mitología!
En cambio hay más de una,
Cuya desnudez, en volátil anemia,
No es más que un poco de luna
En la curva de un cristal de Bohemia.
Y otras son finas
Como porcelanas art nouveau para regalo;
Con un tembloroso halo
Que bien pronto las funde en linfas opalinas.

Aunque cada noche hermosa
Las ve nadar en el agua lenta.
Con el alma sedienta
Como una arena amorosa,
El buen pescador tiene ideas bien grises.
En cuanto
A su proyecto tan próximo al desencanto;
Y como ha seguido el método de Ulises,
Nunca pudo oir el hechicero canto.

A veces bien quisiera ser su émulo
Y deleitarse con las anfibias sopranos,
Pero el terror de los antiguos arcanos
Lo paraliza en un mutismo trémulo.

En tanto, ¿por qué extraña carambola,
A pesar de tanto desvelo,
El constante anzuelo
No ha podido pescar una sola?
En vano lo pregunta al seto,
A la espuma, a las ondas tersas
(Como es de estilo) nunca sabrá que su secreto
Está ¡oh, lector! en las nubes diversas.

«Le bastaría mirar el firmamento...»
Sí, pero incurre en la pertinacia
De no mirarlo. Esta es la gracia.
Y también la razón de su descontento.
«La bola de la luna, en acto tan sencillo,
Fuera a su deplorable enojo
Como pedrada en ojo
De boticario...» ¡Abominable chascarrillo
Que le causa grima y sonrojo!

«Las nubes se reflejan en el agua».
«Es así que hay nubes sobre ese estanque; luego...»
Sin duda que de tal modo se fragua
Un argumento enteramente griego;
Mas, oh lector, concéntrate en ti mismo
Y juzga de esas penas con tu alma fuerte:
Si fuesen capaces del silogismo
¿Habría allá un pescador de tal suerte?...

Lo malo es que una noche de ideas más perplejas,
Se destapa de pronto las orejas.
Oye, naturalmente, el canto maldito,
Arrójase —homérida— al agua sinfónica,
Y como dirá la crónica.
Pone fin a sus días sin dejar nada escrito.

Por ello, al influjo de tan triste fortuna,
Un llanto sublime sus mejillas tala.
Y su lánguido suspiro se aduna
Al simétrico rizo que resbala
Sobre el lago temblado suavemente de luna,
Como un piano de cola por una leve escala.


***
Si quieres la paz, no hables con tus amigos; habla con tus enemigos.  

Moshe Dayan  



Fuente: Wikipedia
Mapa de los conflictos armados en curso (número de muertes violentas en el año actual o anterior):      Guerras mayores (10 000 o más). Palestina, Ucrania, Sudán, Etiopía, Myanmar (Birmania).      Guerras menores (1 000–9 999).      Conflictos (100–999).     Escaramuzas y enfrentamientos (1–99).