viernes, 11 de agosto de 2023

A LA LUNA


 ¡Oh mi graciosa luna!, bien me acuerdo

De que, ahora hace un año, hasta esta loma

Venía lleno de angustia a contemplarte.

Y pendías entonces sobre el bosque

Como haces hoy, que todo lo iluminas.

Pero trémulo e incierto, por el llanto

Que de los ojos me surgía, tu rostro

Se mostraba a mi vista, que doliente

Era mi vida, y es, pues no ha cambiado,

¡Oh mi querida luna! Mas me place

El recordar y enumerar los días

De mi dolor. ¡Oh, qué grato resulta

En la edad juvenil, cuando aún es larga

La esperanza y es breve la memoria,

El recuerdo de cosas que pasaron,

aunque sea triste y la aflicción perdure!

                      Traducción: Eloy Sánchez Rosillo


La fascinación que la luna ha ejercido sobre poetas es larga como como la esperanza en la edad juvenil, especialmente durante la época romántica. De los muchos poemas que conozco dedicados a la luna, este es uno de los que más me gusta, tal vez por ese paralelismo entre luna y recuerdo. Ese juego espaciotemporal que se establece entre lo que se ve, se recuerda y se siente es tan delicado y efectivo poéticamente como el que Leopardi dispone entre la persistencia del dolor y el placer que origina el recuerdo. Magnífico.

Que poesía, luna y memoria os sean favorables.

***


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