Eugenio Trías se apoya en dos afirmaciones para desarrollar su análisis sobre la idea de belleza.
...Pues lo hermoso no es más
que el comienzo de lo terrible que todavía podemos soportar, y lo admiramos tan sólo en la medida en que, indiferente, rehúsa destruirnos.
La segunda la toma de Schelling (de quien también la tomó Freud), cuando para referirse a lo siniestro, nos dijo que era "aquello que, debiendo permanecer oculto, se ha revelado".
A partir de ahí, Trías postula una estética del límite y su análisis se desarrolla en dos direcciones: la condición y el límite.
La condición supone que para que una obra de arte tenga fuerza estética, lo siniestro debe estar presente de forma latente. La belleza actúa como un velo que ordena el caos; si este velo no deja entrever el abismo o la oscuridad, la obra resulta plana o inofensiva.
El límite supone que si lo siniestro se desvela por completo y el velo se rompe, el efecto estético se destruye, transformándose en puro espanto o repulsión.
Así, para ilustrar su teoría, el filósofo catalán utiliza un análisis multidisciplinar, moviéndose entre la pintura y el cine, y reflexiona sobre cómo el arte transita por esta selva oscura a través de autores clave: Botticelli, Goya (Saturno devorando a un hijo) o Caravaggio (Medusa) muestran cómo la muerte, la deformidad o el misterio se integran en una estética perturbadora pero cautivadora.
En el cine, en cambio, analiza el suspense y el terror psicológico, tomando como ejemplo películas tales como Vértigo de Alfred Hitchcock, en la que la obsesión y lo desconocido juegan con el espectador.
El libro fue un auténtico hito en los análisis sobre la teoría del arte contemporáneo al corroborar que lo oscuro, lo ambiguo y lo monstruoso como fuentes legítimas de belleza. Trías defiende que una belleza que no reconozca su reverso tenebroso pierde su verdadera profundidad y su capacidad de interpelar al ser humano.
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| Fuente: Wikipedia |







