viernes, 20 de febrero de 2026

EL OTRO, Aritz Gorrotxategi, Felipe Juaristi, Juan Ramón Makuso y Pello Otxoteko

Editorial
Hace poco más de una semana, Pello Otxoteko me regaló este ejemplar. Otxotekoes uno de los fundadores de la editorial Balea Zuria, coautor de los manifiestos que recoge este Berriro igo nauzu e impulsor, junto con Juaristi, Gorrotxategi y Makuso de las jornadas Poesía y Pensamiento. El libro recoge los once manifiestos que publicaron entre 2008 y 2017. De todos ellos, el que me parece más interesante desde el punto de vista socio-político en el que nos encontramos es el décimo, que es el que copio aquí.


EL OTRO 

La literatura es un cruce de ojos inconsciente, y la poesía un clavarse las miradas, entre seres que, aunque no se conozcan, se sienten cercanos por el hecho de ser lo que son, seres humanos.

Recordemos estos versos de Paul Celan, de su poema “Alabanza de la lejanía”, de Amapola y memoria:

En la fuente de tus ojos

viven las redes de los pescadores del falso mar.

En la fuente de tus ojos

cumple el mar su promesa.



Porque humanidad significa sobre todo, para quienes firmamos este manifiesto, la preocupación por los demás, sin demás consideraciones. Escribe Steiner en Gramática de la creación:

“Los huesos y las cenizas de los campos de exterminio nazis, las pirámides de cráneos en Camboya, o las inmundas fosas descubiertas en Bosnia o Kosovo son los auténticos emblemas e iconos de la historia reciente”.

Podíamos añadir otros muchos iconos, según el dolor y la razón del dolor de cada cual. Hay quien piensa que la palabra es inútil contra la barbarie, pero no es cierto. Escribir es como mirar, significa aproximarse a los demás. La palabra es inútil si es incapaz de dirigirse al otro, si no puede responder por el otro: tal es el significado de la palabra “responsabilidad”. La palabra es inhumana cuando en lugar de resaltar la deferencia, el cuidado del otro, quiere invocar la diferencia. Pero hay palabras que defienden la barbarie, porque son incapaces de ver en el otro el rostro humano. El otro, y la manera con que nos relacionamos con él o ella, no nos hace mejores o peores, sino hace que seamos humanos o simplemente monstruos.

El discurso político de guerra y dominación deja de lado el discurso ético, y tiende a la exaltación, la descalificación, la deshumanización del otro. Sin embargo, la palabra surgió para comunicarse, para llegar al otro, porque nunca es tarde: las palabras no tienen tiempo. Es ahí donde la ética halla su punto de referencia. No delimita los campos del bien y del mal, porque en esta época van, generalmente, de la mano. La ética es un afán, un anhelo, el deseo de que el horror no tenga la última palabra. Nada más ni nada menos que eso. Por eso, el deseo ético pasa por plantarle cara al poder, se vista con las ropas que quiera, y establecer relaciones con los otros en términos de responsabilidad. Somos responsables de los demás, porque nosotros también somos los demás. Tal es la lección que hemos aprendido tras batallar con el terror, la indiferencia, la desigualdad y, sobre todo, con el odio. Porque, aunque digan lo contrario, el odio es creador y escribe poemas, cuentos, novelas y ensayos. Puede llegar a ser un buen profesor de literatura o de filosofía, un gran maestro que encandila, por la simpleza de sus argumentos, a los adolescentes, huérfanos de referencias, lecturas y poemas. Huérfanos de contrastes y de crítica, de capacidad de cuestionar las cosas, incluso los propios postulados.

No concebimos la poesía sin su aura ética, sin ese sustrato germinado con bocas, orejas, manos, pies, espaldas, tripas, vísceras de los demás. Pero tampoco la concebimos como sumisión al poder, porque ética y poder son términos antagónicos. La ética es un logro de la voluntad humana. Y esta ética conquistada se transmite y se consigue mediante la acción y la palabra. Y todavía, nos queda la palabra.

Allá donde el poder se impone merma la esperanza, que es la virtud de los tiempos difíciles, aunque sepamos que todos los tiempos son difíciles. Por ello es en la dificultad donde aflora la responsabilidad hacia el otro. Es en la dificultad donde Homero, en vez de cubrir de cal y ceniza a los troyanos, los ensalza y canta sus virtudes, humaniza a los contrincantes y sienta a Aquiles y a Príamo en la misma estancia para celebrar el principio de la reconciliación. Es el principio de intentar comprenderse en el dolor, para que la alegría sea posible.


Mila esker, Pello.


PS: Yo soy uno de esos adictos al papel. Hasta en los viajes en transporte público utilizo libros físicos. Me gusta poder entablar diálogos con ellos y subrayo, anoto, escribo, hago preguntas... En pantalla solamente leo textos de poca longitud. En cualquier caso, si estáis interesados en leer los once manifiestos de Aritz Gorrotxategi, Felipe Juaristi, Juan Ramón Makuso y Pello Otxoteko, los podéis encontrar en el Poesia eta pentsamendua. Están en euskera y en castellano, lo mismo que en libro.

***

Si quieres la paz, no hables con tus amigos; habla con tus enemigos.  

Moshe Dayan  



Fuente: Wikipedia
Mapa de los conflictos armados en curso (número de muertes violentas en el año actual o anterior):      Guerras mayores (10 000 o más). Palestina, Ucrania, Sudán, Etiopía, Myanmar (Birmania).      Guerras menores (1 000–9 999).      Conflictos (100–999).     Escaramuzas y enfrentamientos (1–99).

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Este blog es personal. Si quieres dejar algún comentario, yo te lo agradezco, pero no hago públicos los que no se atienen a las normas de respeto y cortesía que deben regir una sociedad civilizada, lo que incluye el hecho de que los firmes. De esa forma podré contestarte.