martes, 28 de julio de 2026

EL SOL Y LAS NEBULOSAS DUMBELL Y DEL ANILLO (12ª)



El día había comenzado desde el balcón de casa recogiendo una imagen del sol para comprobar la evolución de las mancha solares. La atmósfera estaba limpia y, según los pronósticos, así iba a mantenerse durante la noche. 

A las 22:30 me dirigí hacia el patio en el que suelo colocarme, pero lo que quería recoger estaba tapado por la parte alta de la casa, la que me sirve al mismo tiempo de pantalla protectora contra la luz de las farolas de la zona. 

Seguí subiendo por la calle y probé con la entrada del aparcamiento, donde sendas copas de árboles, una a cada lado de la entrada, impedían que la luz de las farolas incidieran sobre el objetivo. 

El lugar no es bueno porque, a pesar de ser de noche, sigue habiendo tráfico y durante el tiempo en que estuve con la cámara en funcionamiento pasaron cuatro vehículos.


En ese imposible e impensable lugar instalé la cámara-telescopio para ver si era capaz de capturar un par de nebulosas la noche del martes, 21 de julio. Mi juguete aparece en la sombra de la izquierda de la imagen, redondeado con una fina línea roja.


Tan solo necesité 21 minutos para que apareciera en la pantalla con sus colores verdes y rojizos. Recortando y aumentando la imagen queda así:


Lo que me parece todo un logro para un aparato tan pequeño. 

Lo que ya no está a su alcance es la nebulosa del Anillo, M57.


Daniel López PrietoAlfredo Rafael Rosenberg González, del Instituto de Astrofísica de Canarias tienen este comentario en la página web del Instituto dedicada a la divulgación:

Casi todos los elementos químicos de los que estamos hechos, como el oxígeno (O), el carbono (C), el nitrógeno (N), el calcio (Ca) y el hierro (Fe), no existían en el origen del Universo. Se generaron progresivamente en el interior de las estrellas como residuo de las reacciones de fusión nuclear que les permiten brillar. Es por ello que podemos afirmar que “somos, literalmente, polvo de estrellas”. Durante las fases finales de las estrellas de pequeña y mediana masa (menos de ocho veces la masa del Sol), estos elementos atesorados en su interior son esparcidos al medio interestelar en un proceso más o menos violento, dando lugar a estructuras denominadas Nebulosas Planetarias. En su centro quedará el núcleo extremadamente caliente de la estrella, que pasará a llamarse Enana Blanca, y que suministrará energía mediante radiación a sus capas exteriores mientras se expanden, extinguiéndose paulatinamente en tan solo unas decenas de milenios. Comienza aquí el nuevo ciclo cósmico, donde nuevas estrellas y exoplanetas se formarán gracias a la existencia de estos nuevos y excepcionales elementos químicos.

La nebulosa planetaria Dumbbell se encuentra aproximadamente a unos 1.250 a.l. de distancia y mide entre 1 y 1,5 a.l. de diámetro. Es una de las mayores y más brillantes nebulosas planetarias conocidas, siendo la primera en ser catalogada por Messier en 1764 como M27. El particular nombre de estos objetos astronómicos, que nada tienen que ver realmente con los planetas, se debe a que su apariencia es similar a los planetas gigantes gaseosos, vistos a través de los telescopios del siglo XVIII. Se estima que M27 comenzó su fase de transición entre gigante roja y nebulosa planetaria hace unos 10.000 años, y el núcleo de la misma aún está evolucionando a una enana blanca estable. Esta nebulosa planetaria ilustra que la fase final de la vida de una estrella aproximadamente la mitad de masiva que la nuestra no tiene nada de especial. El Sol, en 5.000 millones de años, acabará igualmente su combustible, se expandirá como una gigante roja devorando en el proceso los planetas interiores del Sistema Solar y acabará expulsando sus capas exteriores al espacio, dejando en su centro el núcleo de la estrella, una enana blanca.

Dumbell resulta especialmente llamativa por sus intensos colores. Cuando dispersamos la luz de una estrella (como puede ser el Sol), obtenemos todos los colores del arco iris, pero, cuando dispersamos la luz de este objeto, conseguimos solo unos pocos ya que son zonas ricas en determinados elementos químicos como el oxígeno (O) o el azufre (S). Estos elementos absorben la energía radiada por la enana blanca y la emiten exclusivamente en las longitudes de onda (colores) propios de sus espectros: un “azul turquesa” a unos 500nm y un rojo intenso a unos 672nm. Por ello, aunque pueda resultar chocante a nuestra vista, este es aproximadamente su “color real”.

***
Si quieres la paz, no hables con tus amigos; habla con tus enemigos.  

Moshe Dayan  



Fuente: Wikipedia
Mapa de los conflictos armados en curso (número de muertes violentas en el año actual o anterior):      Guerras mayores (10 000 o más). Palestina, Ucrania, Sudán, Etiopía, Myanmar (Birmania).      Guerras menores (1 000–9 999).      Conflictos (100–999).     Escaramuzas y enfrentamientos (1–99).

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