miércoles, 13 de mayo de 2026

UN LIBRO, UN POEMA (P. B. Shelley)

 

Así comienza este largo y espléndido poema, que la imprevista muerte de su autor en el Mediterráneo dejó sin terminar: 

EL TRIUNFO DE LA VIDA

Veloz como un espíritu dispuesto
a cumplir su deber de bien y gloria, 
salió el sol disfrutando de su brillo,

cayó la máscara de oscuridad
de la Tierra despierta. Los altares 
sin humo de las nieves de las cumbres

ardían sobre nubes carmesíes.
Nació la luz, los pájaros al alba 
seguían con sus cantos al Océano.

Las flores de los campos y los bosques 
que abren párpados trémulos al beso 
del día v balancean en la brisa

minúsculos braseros incensarios
de oriente que se encienden con el sol 
madrugador ardían poco a poco

y no se consumían, exhalaban 
al aire sonriente sus suspiros 
balsámicos; después, los Continentes 

las Islas, los Océanos, los seres
mortales en el fondo y en la forma
se alzaron como se alza el Sol, su padre,

para llevar su parte de la carga
que él tomó como propia y les impuso. 
En cambio, yo, turbado sin saber

por qué razón, había estado en vela
como los astros, gemas de la noche 
piramidal que ahora se adormecen.

Desperecé mis miembros decaídos
bajo el musgoso tronco de un castaño 
que se estiraba en la Apenina, verde,

pronunciada ladera; huyó ante mí
la noche; a mis espaldas, rayó el alba; 
a mis pies, lo Profundo; por encima

de mi cabeza, el Cielo; un rapto extraño
que no era un sueño me embargó el sentido,
tomó mi fantasía, esparció sombra

tan transparente que podía verse
con claridad la escena, parecía 
que hubieran descorrido un impoluto

velo de tenue luz sobre la sierra
crepuscular; yo había ya vivido 
aquel relente al alba que madruga,

el frío del rocío en pelo y frente; 
en la ladera me senté otra vez, 
bajo la misma rama, como entonces,

a oír de nuevo aquella dulce música 
de pájaros, de fuentes, del Océano, 
atravesando el aire enamorado.

Una visión se desplegó en mi mente...


Prue Shaw, quien se encarga de la introducción, comenta: La literatura y la navegación fueron sus grandes pasiones. Siempre le gustaron los barcos. En Inglaterra Shelley se sentaba a menudo en un pequeño bote en el río a escribir, lejos de las presiones y distracciones domésticas. Mary hablaba de su «pasión por la navegación». En el verano en Suiza navegó con Byron por el lago Leman mientras leía la novela romántica Julia, o la nueva Eloísa de Jean-Jacques Rousseau. En Florencia y Pisa, Shelley navegó en un esquife por el río Arno, a menudo solo. En su última residencia en Lérici, el poeta navegó, solo y acompañado, por la costa ligur y toscana. En sus últimos meses de vida, se hizo cons- truir su propio barco. Mostró un gran interés por el diseño, pues modificó detalles para optimizar la velocidad y el manejo de la embarcación. Hay esbozos de velas y veleros en muchos de sus manuscritos, incluido el de El triunfo de la vida. Cuando el barco llegó por fin el 12 de mayo de 1822, Shelley estaba ansioso por probarlo y añadirle velas y aparejos. «Me sirve de despacho y de carruaje», le escribió a un amigo. Estas son las semanas (a finales de mayo y, tras una interrupción, a finales de junio) en las que escribió El triunfo de la vida. Como explicó Mary cuando el poema se publicó póstumamente en 1824, «Shelley llevaba sus papeles a bordo; y gran parte de El triunfo de la vida fue escrito mientras navegaba por ese mar que pronto lo engulliría».


***
Si quieres la paz, no hables con tus amigos; habla con tus enemigos.  

Moshe Dayan  



Fuente: Wikipedia
Mapa de los conflictos armados en curso (número de muertes violentas en el año actual o anterior):      Guerras mayores (10 000 o más). Palestina, Ucrania, Sudán, Etiopía, Myanmar (Birmania).      Guerras menores (1 000–9 999).      Conflictos (100–999).     Escaramuzas y enfrentamientos (1–99).

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