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sábado, 15 de octubre de 2016

LAS HERMOSÍSIMAS PLÉYADES

Fotografía de David Malin, del Observatorio Anglo-australiano
Las Pléyades son uno de los cúmulos abiertos más hermosos que podemos observar en el cielo a simple vista. Forman parte de la constelación de Tauro y podremos verlas durante todo el otoño y el invierno.

Son también uno de los grupos estelares con mayor número de leyendas a sus espaldas. Aparecen en el Mahabharata, en el Popol Vuh, en La Ilíada, en la Biblia, en los relatos mitológicos incas y aztecas, en el Dreamtime australiano... 

En Los Trabajos y los días, de Hesíodo, se puede leer:  Al surgir las Pléyades descendientes de Atlas, empieza la siega; y la labranza cuando se ocultan. Desde ese momento están escondidas cuarenta noches y cuarenta días y de nuevo al completarse el año empiezan a aparecer cuando se afila la hoz.

Curiosamente, son reconocidas como siete hermanas en mitologías sin ningún contacto entre ellas como son la maya, la griega, la australiana y la del pueblo amazonio de kaxinawá.

Dentro de la mitología griega existen varias versiones. Tal vez la más extendida es la que cuenta que fueron perseguidas durante cinco años por el gigante Orión, que se había encaprichado de ellas. Zeus las convirtió en estrellas para librarlas del acoso del gigante cazador.

Este cúmulo estelar está formado por más de 500 estrellas y se encuentra a una distancia de más 400 años luz. Con buena vista y un buen cielo oscuro se pueden distinguir las seis más brillantes: Alcyone, Atlas, Electra, Maia, Merope y Taygeta.

Feliz observación.

lunes, 10 de junio de 2024

POESÍA Y ASTRONOMÍA

Luna llena con veleta del ayuntamiento donostiarra... o viceversa.

#cielonocturno

El cielo nocturno y lo que en él vemos comparte con la poesía la fascinación ante lo que está ahí, pero no terminamos de comprender del todo; ese halo de misterio y atracción que produce la belleza de lo casi sí, pero no. 

Sin irme al Big Bang, del que únicamente sabemos como producto de ecuaciones matemáticas e hipótesis muy probables, cuanto se ve a simple vista —la Luna, las estrellas fugaces y las otras, los planetas, la galaxia Andrómeda, alguna nebulosa y cúmulos estelares— ha sido objeto de atención desde que somos seres inteligentes capaces de imaginar y preguntarnos por lo que vemos. Más tarde, cuando la humanidad se hizo con la palabra escrita, apareció el canto y la metáfora como consecuencia de la admiración, la perplejidad y la belleza inaprensible.

Enlibrerías
No me voy a ir, tampoco en este terreno, al origen de la literatura —en la epopeya de Gilgamesh ya existen suficientes menciones— ni a territorios ajenos a mi idioma familiar. Este breve paseo por los cielos a través de la poesía lo inicio en Al-Andalus de la mano del ya desaparecido Emilio García Gómez y su antología de Poemas arabigoandaluces. Y como podéis leer, no todo es sobre la luna y sus efectos:

LA ESTRELLA FUGAZ


Vio la estrella a un demonio espiar furtivamente

a las puertas del cielo, y se lanzó contra él,

encendiendo un camino de llama.


Parecía un jinete a quien la rapidez de la carrera

desatara el turbante y que lo arrastrase entero tras

de sí un velo que flota. 


Ibn Sara de Santarén. (1043-1123).


Un fragmento sobre las hermosas Pléyades:

Las Pléyades descienden de su horizonte

como un ramo de jazmín en flor.


Muhámmad al-Mutámid (1040-1095).



Quevedo termina el soneto dedicado a Dafne con estos dos magníficos tercetos —recordad que Apolo, de quien huía, no es otro que el Sol—:

Buhonero de signos y Planetas,
Viene haciendo ademanes y figuras
Cargado de bochornos y Cometas.»

Esto la dije, y en cortezas duras
De Laurel se ingirió contra sus tretas,
Y en escabeche el Sol se quedó a oscuras. 

Voy a pasar por alto los versos del que en mi opinión contiene mayor fuerza poética de cuantos poemas se han escrito en castellano con la luna como protagonista; me refiero, claro está, al "Romance de la luna". Y lo dejo de lado porque quiero citar aquí otros versos menos recordados que contienen una sorpresa 

Vienen manolas comiendo 

semillas de girasoles, 

los culos grandes y ocultos 

como planetas de cobre

Pertenecen al poema "San Miguel (Granada)". Dudo mucho que Lorca supiera que los planetas rocosos —la Tierra lo es, Júpiter es gaseoso— tienen en su núcleo, además de hierro y níquel, cobre, aunque sea en un bajo porcentaje. La metáfora, claro, va por otro lado, pero le sienta bien al poema el saber que existe cobre en planetas como el nuestro.

Alberti, compañero de generación, tampoco se sustrajo a la atracción de las estrellas y en su última obra publicada, que lleva nada menos que el nombre de una de las estrellas más brillantes del firmamento en su título, Canciones para Altair, podemos leer:  

No hagas caso, Altair,

de las murmuradoras, ciegas constelaciones,

calumniosas estrellas solitarias,

los errantes cometas

o las indefinidas oscuras nebulosas.

Tú a todos los apagas, Altair, con tu brillo,

temblor irresistible, capaz de derramarse,

bañando los ansiosos labios del universo. 


Compañero de aventuras y amigo de los anteriores, Neruda también sentía la comezón cósmica y se preguntaba, como seguramente todo el mundo se ha preguntado alguna vez mientras mira el cielo nocturno, cuál será el astronómico número de soles que habitan en el universo:

¡Qué sed

de saber cuánto!

¡Qué hambre

de saber

cuántas

estrellas tiene el cielo!


En "Oda a los números", de Odas elementales.

No quiero cansaros, así que voy con la última cita. Esta vez es de una poeta del tiempo presente, Ángela Vallvey, quien en su poemario Nacida en cautividad jugaba nada menos que con el principio antrópico:

Guardo dentro de mí
el resplandor del cosmos,
su azul de madrugada y su horizonte,
y acaso pueda detener la noche,
hacer una amapola con sus brumas.
O abrir un agujero
en el centro del cielo
para guardar el frío
que nace de la tierra.
Acaso pueda
lograr que el firmamento
descanse en la yema de mi dedo anular. 

Esto no es nada más que una brevísima incursión en las felices y fructíferas relaciones de la poesía con el siempre fascinante mundo de más allá de nuestra atmósfera. La palabra escrita siempre se ha llevado muy bien con los ámbitos de lo sublime, lo inmenso, lo desconocido, lo que nos deja perplejos... y cada vez que miramos hacia arriba en una noche de cielo despejado estamos entrando en ese terreno.

***


jueves, 20 de enero de 2011

ORIÓN

(Imagen tomada del libro Observar el cielo, de David H. Levy, Planeta, 1999)


Esta es una de las más hermosas constelaciones que podemos ver en el cielo nocturno durante los inviernos del hemisferio norte. Es muy conocida gracias a las tres estrellas que forman el cinturón de Orión (Alnitak, Alnilam y Mintaka).


Según la mitología griega, Orión era un hermoso gigante (en algunas leyendas se dice, incluso, que era el más hermoso de los mortales), hijo de Poseidón y Euríale. Su padre, dios del mar, le había dado el don de poder caminar sobre las aguas.


En una de sus aventuras conoció a Mérope, a quien intentó violar, pero el padre de la joven emborrachó al gigante y lo dejó ciego. Orión, entonces, fue a la fragua de Hefesto en busca de ayuda y el dios del fuego y la metalurgia le ofreció a Cedalión para que pudiera encontrar la morada del sol, donde podría recuperar la vista, como así ocurrió.


En otra ocasión se enamoró de las pléyades, hijas de Atlas y ninfas del séquito de Artemisa, la diosa de la caza. Orión las persiguió y las jóvenes rogaron la ayuda de los dioses. Zeus, para impedir que fueran atrapadas por el gigante, las transformó primero en palomas y luego en el grupo estelar que pertenece a la constelación de Tauro. Aunque las pléyades eran siete, sólo vemos seis a simple vista porque, según dice la leyenda, Electra abandonó su lugar para no ver la destrucción de Troya, ciudad que había fundado su hijo Dárdano. Este hecho afectó de tal manera a las hermanas que desde entonces brillan con menor intensidad.


Sobre la muerte de Orión hay varias versiones. La más extendida cuenta que el gigante, excelente cazador, andaba diciendo que iba a dar muerte a todos los animales salvajes que poblaban la tierra. Gea, enfurecida, le envió un escorpión que le perseguía sin cesar. Para huir de él se introdujo en el mar y cuando estaba muy lejos de la costa, Apolo desafió a su hermana Artemisa diciéndola que no acertaría con una de sus flechas aquello que se veía en la lejanía y que era el perverso Candaón, quien había seducido a una de las doncellas de su séquito. La diosa cazadora no falló el disparo y cuando fue a recoger su presa, se dio cuenta de que era Orión a quien había dado muerte. Entonces colocó su imagen entre las estrellas.


En esta constelación se encuentran las nebulosas Cabeza de Caballo y La Gran Nebulosa o Nebulosa de Orión.

jueves, 14 de mayo de 2026

EL ARTE DE REPRESENTAR EL CIELO, 1 (sigo mirando al cielo)

Mi pequeño rincón donde instalo la cámara-telescopio.
La foto está hecha con el teléfono.



Me quedé de pie en esa colina silenciosa
y miré al cielo hasta que
mis ojos quedaron ciegos de estrellas y aun así 
seguí mirando al cielo.

Final de "La canción del honor", RALPH HODGSON (1871-1962).

#elartederepresentarelcielo

Inicio hoy una serie sobre la plasmación en imágenes del cielo a través de diversas manifestaciones artísticas desde que el ser humano levantó la cabeza, miró hacia arriba en las noches despejadas y la fascinación de lo que vio, más el intento de dar una explicación a cuanto se le presentaba ante los ojos, fue produciendo todo tipo de representaciones. 

En el principio fue... la fascinación, el misterio, el miedo a lo desconocido. Queríamos saber, pero no teníamos nada más que nuestra imaginación y un puñado de creencias con las que intentar explicar qué era todo aquello que veíamos y que parecía ajustarse a un patrón temporal. 

El Sol, la Luna, las estrellas y los planetas encajaban en unos ciclos temporales para los que no teníamos explicación. Otros fenómenos, como la aparición de supernovas, cometas o eclipses, nos dejaban perplejos y atemorizados. 

Muy posiblemente, la primera representación de objetos celestes tuvo lugar durante el paleolítico, ese período de la prehistoria humana muy anterior a la producción de la escritura. Y digo posiblemente porque no existe la seguridad al no tener evidencias, solo suposiciones más o menos razonables. Además, hay que tener en cuenta que el cielo era el territorio de las divinidades, el lugar de donde procedían hechos sorprendentes, premios y castigos imaginarios y origen de todo tipo de explicaciones fantasiosas. 

Fuente: National Geographic

Colmillo de mamut descubierto en 1979, en Alemania. Este objeto de hace 32.500 años presenta una talla que se asemeja a la constelación de Orión, una de las más fácilmente identificables en el cielo nocturno.

Fuente: Astroturismo

Cueva de Lascaux. En la imagen del toro se ha querido ver desde hace tiempo la representación de la constelación de Tauro, donde los puntos en torno al ojo corresponderían a la Híades y los que aparecen sobre el lomo a las Pléyades, el ojo del bóvido, Aldebarán. Desde luego, la semejanza es muy grande.

Fuente: Muy Interesante.

Este es un relieve de Göbekli Tepe, uno de los templos más antiguos del mundo (datado alrededor del 9600 a.n.e.). En el relieve se pueden reconocer figuras de animales y formas humanas estilizadas. A la izquierda parece haber un buitre, en el centro un objeto circular, y a la derecha figuras antropomorfas. En la parte superior hay un patrón que podría representar techos, redes o elementos decorativos.

Entre las interpretaciones que se han ofrecido hasta ahora se habla de rituales funerarios o chamánicos (algunos investigadores creen que las aves, especialmente los buitres, representaban la transición del alma en rituales de enterramiento); de algún tipo de calendario o registro astronómico; de información sobre constelaciones o eventos astronómicos. En fin, hipótesis sin confirmar. 
También podría tratarse de una escena mítica o simbólica relacionada con creencias religiosas de la época. 

Fuente: Wikipedia.

Una de las representaciones del cielo más conocidas y estéticamente más llamativas de la época prehistórica es el disco celeste de Nebra. Es una pieza de bronce de unos 32 centímetros de diámetro. Incluye una representación evidente del Sol y la Luna, así como de su movimiento a través de un alargado barco que los acompaña. Es posible que el disco fuera empleado como calendario, pues la otra figura alargada que se sitúa en un lateral es un "arco de horizonte", que señala los puntos de salida y puesta del sol entre los solsticios.

Esta es mía.

Pero si pensamos en construcciones que puedan tener relación con la astronomía prehistórica, inmediatamente nos viene a la memoria la más famosa  de todas ellas, Stonehenge, Inglaterra. 

Stonehenge es un cromlech, es decir, un conjunto de menhires situados de forma circular. Comenzado a construir hace unos 5000 años, desde que surgieron las primeras interpretaciones del lugar, siempre estuvieron presentes las de carácter astronómico, incluso se llegó a afirmar que Stonehenge era una especie de calculadora de eventos astronómicos. 

Stonehenge es el ejemplo perfecto de la importancia de tratar con cautela estas construcciones prehistóricas, pues estudios más recientes demuestran que el conjunto es principalmente un lugar de enterramiento que complementa su diseño orientándose hacia el eje solsticial. Es decir, el sol ilumina el interior del crómlech en la puesta del solsticio de invierno y la salida durante el solsticio de verano. ¿Indica esto la creencia en algún tipo de resurreción?

Próximo jueves: Egipto y Mesopotamia.


***
Si quieres la paz, no hables con tus amigos; habla con tus enemigos.  

Moshe Dayan  



Fuente: Wikipedia
Mapa de los conflictos armados en curso (número de muertes violentas en el año actual o anterior):      Guerras mayores (10 000 o más). Palestina, Ucrania, Sudán, Etiopía, Myanmar (Birmania).      Guerras menores (1 000–9 999).      Conflictos (100–999).     Escaramuzas y enfrentamientos (1–99).

jueves, 9 de mayo de 2019

INVITACIÓN A LA NOCHE, 9

Fuente: Alan Dyer.

TAURO



Aldebarán, Híades, Pléyades…,

un coro de luces

nos devuelve la ilusión de ser

más allá de donde somos.

Aquí conviven los idiomas y los mitos,

y las estrellas se asocian

para hacer la noche más profunda

y el misterio más suave en su hermosura.



Toro semita, dios egipcio

o patrón tornadizo del Olimpo

que se hace más humano por voluble

y más noble por humano,

escruta arábigo nuestro ávido mirar

y somos incapaces de apartar la vista

de este enorme corazón naranja

que bombea luz a 60 años de distancia.

Muy cerca siete ninfas, siete hermanas,

buscan consuelo contándonos su historia.

Pero ¿dónde está Electra?, ¿dónde se esconde?



Otra vez más la cruel injusticia de la guerra

nos ofrece la respuesta.



jueves, 31 de octubre de 2024

EL CIELO NOCTURNO, NOVIEMBRE 2024

Anochecer sobre la Bahía de la Concha.

#cielonocturno

PLANETAS: Mercurio aparece sobre la mismísima línea del horizonte SO cuando todavía hay bastante claridad lo que dificulta mucho la tarea, pero puede verse. Venus es durante todo noviembre el auténtico lucero vespertino e irá ganando brillo y altura a medida que pasen los días. Marte aparece a eso de las 23:00 (hora local) sobre el horizonte ENE (una hora antes a final de mes) y su recorrido por el cielo es visible durante toda la noche. Júpiter sale por el horizonte ENE poco después de las 20 el día 1 y el 30 ya está apareciendo al anochecer. Saturno, cuando se hace de noche, ya está unos 30º sobre la línea del horizonte SE. 

LUNA: 1 de noviembre, luna nueva; 15, luna llena.

El día 15 puede ser un buen día para localizar Urano... si se tiene un telescopio de aficionado. La referencia de nuestro satélite y las Pléyades facilitarán mucho la tarea. 

ESTRELLAS FUGACES:
Táuridas Norte12 de Noviembre de 2024, 06:46 (20 de Octubre al 10 de Diciembre)03h 53.4m, 22° 04.2'5
Leónidas17 de Noviembre de 2024, 12:23 (6 de Noviembre al 30 de Noviembre)10h 09.3m, 21° 52.9'15
α-Monocerótidas21 de Noviembre de 2024, 12:43 (15 de Noviembre al 25 de Noviembre)07h 49.2m, 00° 56.3'Var
Oriónidas Noviembre28 de Noviembre de 2024, 03:14 (13 de Noviembre al 6 de Diciembre)06h 05.4m, 15° 59.8'3

SATÉLITES ARTIFICIALES: Para saber dónde y cuándo mirar, consultad aquí.


Feliz observación.

***


jueves, 28 de febrero de 2019

EL CIELO NOCTURNO, MARZO 2019

Última Thule. Fuente: Johns Hopkins University APL. NASA.

  • PLANETAS: Mercurio es visible con dificultad los primeros días de marzo en el horizonte O y después de la conjunción inferior reaparece en el horizonte E a finales de mes. Venus es visible al alba en el horizonte ESE. Marte se ve durante el primer tercio de la noche; el 27 se sitúa muy cerca de las Pléyades. Júpiter es visible durante la madrugada en Ofiuco. Saturno aparece sobre el horizonte E una media hora después que Júpiter. 
  • LUNA: nueva, el 6 de marzo; llena, el día 21.
  • ESTACIONES: el día 20, equinoccio de marzo, comienza la primavera en el hemisferio norte y el otoño en el hemisferio sur.
  • ESTACIÓN ESPACIAL INTERNACIONAL: para saber dónde y cuándo mirar, consultad aquí. No dejéis pasar la oportunidad de ver alguno de los famosos destellos de Iridium, son fascinantes. Para no andar consultando, instalad la aplicación de satélites en el móvil que os avisa con absoluta precisión.
Y ahora los vídeos del canal La costa de las estrellas





¡Feliz observación!

miércoles, 1 de abril de 2015

EL CIELO DE ABRIL, 2015


  • Planetas: Mercurio es visible al final del mes al anochecer en el horizonte ONO. Venus visible en el horizonte ONO después de la puesta del sol. Marte es visible, como Mercurio, al que acompaña, al anochecer de los últimos días del mes en el horizonte ONO. Júpiter se durante casi toda la noche en Cáncer. Saturno es visible en el horizonte ESE a partir de las 2:00 a comienzos del mes y, poco a poco, va adelantando su salida.
  • Luna: llena el día 4, nueva el día 18.
  • Lluvia de meteoros: la mayor actividad de las Líridas está prevista para la noche del 22 al 23 de abril.
  • EEI: podéis consultar aquí los pasos visibles.
  • Aproximaciones y conjunciones: el día 21 Aldebarán se podrá ver junto a la luna creciente; el 30 de abril, en el crepúsculo, las Pléyades estarán al lado de Mercurio.
Feliz y observación.

viernes, 7 de julio de 2023

EL CIELO NOCTURNO EN LA CÁMARA DE ALAIN PAGOAGA

Tormenta sobre el Cantábrico desde la playa de Hendaya con el faro de Higuer a la izquierda.

Coincidí el miércoles con Alain Pagoaga y entre tema y tema surgió el de su dedicación a la fotografía nocturna. Me mandó algunas y yo le pedí permiso para publicarlas y anotarlas. Las dos primeras no necesitan nada más que indicar qué parte del mundo aparece en ellas por si alguien que no conozca el entorno de la bahía de Txingudi pasa por aquí. Los relámpagos, perfectamente captados, son suficientemente expresivos como para llenarnos de admiración.

Tormenta sobre San Marcial.

En las que vienen a continuación, en cambio, creo que es conveniente aportar alguna indicación para disfrutarlas un poquito más, aunque ellas ya son bellísimas de por sí. 

La primera corresponde al 18 de julio de 2020. Aquel mes nos visitó el cometa Neowise, y muchos acudimos a los montes de la zona para poder verlo. Sobre la fotografía de Alain he unido las estrellas que forman las constelaciones de Leo Minor y Lynx. Son estrellas muy débiles y difíciles de ver si no se dispone de un cielo muy oscuro. También se pueden ver algunas estrellas de Leo, Osa Mayor y la Jirafa (Camelopardalis), pero no todas y, desde luego, no las más brillantes ni características, que son con las que hacemos los imaginarios dibujos identificativos.

C/2020 F3 (NEOWISE) sobre el mar, visto desde el monte Jaizkibel.

En la siguiente aparecen las siempre bellísimas Pléyades, pero la mayor parte de la constelación de Tauro, a la que pertenecen, se encuentra tapada por la nubes y la contaminación lumínica. A la izquierda se puede ver el lado más identificativo de la constelación de Auriga con sus dos estrellas más brillantes. En medio y en la parte superior aparece el brazo de la constelación de Perseo.

Cielo nocturno sobre Orthez, visto desde la falda del monte Orhi.

En la última que recojo, aunque tal vez no sea la fotografía más llamativa ni la más espectacular, es la que a mí más me gusta por la enorme sorpresa que guarda. 

Corresponde al cielo del 8 de octubre de 2020 y es la que más tiempo me ha ocupado en identificar lo que en ella podemos ver. Todo empezó a ser más fácil una vez que me aseguré de que el punto brillante mayor correspondía a Marte. A partir de ahí fue relativamente sencillo dar con Diphda (Deneb Kaitos), la más brillante de la constelación de Ballena (Cetus), una constelación que también necesita cielos muy oscuros y cierta experiencia para localizarla. Desde la Ballena fácil era llegar hasta Fomalhaut, la única estrella de Piscis que se distingue con facilidad. Pero la felicidad llegó cuando localicé al siempre escurridizo Neptuno¡Alain lo había recogido con su cámara!—. Identificarlo fue posible gracias a las cuatro estrellitas de Acuario que se ven a su derecha. 

Cielo nocturno mirando hacia el sur.


¡Merci beaucoup, Alain! 
Cette photo est comme un cadeau personnel pour moi.

***


sábado, 31 de mayo de 2025

EL CIELO NOCTURNO, JUNIO DE 2025

La Luna y Júpiter (28-05-2025). Primer día después del novilunio.


 La fotografía está realizada con una cámara fotográfica compacta y un zoom de 275mm (F/5,5 - ISO 3200 - Exp 1/4 s.) y sin ningún filtro. El disparo se realizó a las 22:41 y, como se puede apreciar, aún no era noche cerrada, había cierta claridad por el lado oeste. Júpiter estaba situado a unos 4º por encima del horizonte y la Luna a no más de 10º. 

No siempre la luz penumbral es tan intensa. Cuanto mayor sea el espacio de la atmósfera terrestre cubierto de nubes, mayor es el reflejo luminoso que la Tierra manda al cielo y, como consecuencia, mejor se va a percibir la superficie lunar. En la fotografía, aunque es de poco aumento para recoger a Júpiter en ella, se pueden distinguir las zonas conocidas como mares. Es una suerte que nuestra zona de observación esté despejada, mientras permanece nublada buena parte del hemisferio en que nos situamos, eso permite que, aun siendo el primer día después de la luna nueva, casi veamos la totalidad de nuestro satélite.

La de ayer, 29-05-2025. Hora: 20:55.

PLANETAS: Mercurio será visible durante la segunda quincena sobre el horizonte  ONO. El día 27 tendrá la primera luna creciente (como la de la foto) a menos de 5º por encima. Venus (todo el mes como lucero del alba) aparece de madrugada por el E y el día 22, a las 04:34:35, podremos ver Saturno, la última luna decreciente, las Pléyades y la estación Espacial Internacional viajando aparentemente hacia él... si estáis en San Sebastián o alrededores. 

Marte es visible todo el mes durante las primeras horas de la noche y el día 17 se estará a menos de un grado de distancia de la estrella más brillante de Leo, Régulo, mientras a las 22: 40:14 el satélite Starlink 33841 parecerá que lo roza. Júpiter lo podremos ver al anochecer sobre el horizonte ONO, pero como poco a poco va adelantando su puesta y acercándose al recorrido que realiza el Sol, dejaremos de verlo durante los últimos días del mes. Saturno aparece de madrugada poco antes de las 04:00 sobre el E y es visible hasta que comienza a clarear. A final de mes saldrá un par de horas antes.

LUNA: 11 de junio, luna llena; 25 de junio, luna nueva. 

LLUVIA DE ESTRELLAS FUGACES: 

Ariétidas día7 de Junio de 2025, 12:49 (14 de Mayo al 24 de Junio)02h 57.5m, 24° 06.0'30
Boótidas de Junio27 de Junio de 2025, 12:48 (22 de Junio al 2 de Julio)14h 56.9m, 47° 54.0'Var

SATÉLITES ARTIFICIALES: Para saber dónde y cuándo mirar, consultad aquí.

¡Feliz obsevación!

***