"El espacio puede tener un horizonte y el tiempo un final, pero la aventura del aprendizaje es interminable". Timothy Ferris. La aventura del Universo.
jueves, 4 de enero de 2024
ELIZABETH BARRET - ROBERT BROWNING
miércoles, 7 de noviembre de 2018
ELIZABETH BARRETT BROWNING
Elizabeth Barrett Browning (1806-1861) fue en su época una de las poetas mejor consideradas. De hecho, fue candidata a poeta laureada después de la muerte de William Wordsworth, es decir, algo así como ser reconocida como mejor poeta de la época en su país.Su actividad literaria fue muy intensa y comenzó a muy temprana edad. Así, por ejemplo, a los once años comenzó a escribir su propia epopeya homérica, La batalla de Maratón.
En la actualidad, y en castellano, solo disponemos de esta colección de sonetos, cuyo título puede sorprender en un primer momento: Sonetos del portugués, Los sonetos de la dama portuguesa, Sonetos de la portuguesa. Y es que la cuestión no se centra en la autora o el autor de los sonetos, sino en el idioma.
El equívoco título no es tal si recordamos el subterfugio que utiliza la poeta y que buscaba esconder el contenido íntimo de los poemas. Ella los escribe como si fueran la traducción de una colección de poemas que ha encontrado escritos en portugués.
De esta manera queda enmascarada la autoría y el contenido íntimo, pues en realidad son poemas de amor que ella dirige a su amante, Robert Browning, y a quien el padre de la escritora rechazaba como futuro yerno. De ahí que con buen criterio Carlos Pujol indique en la introducción que la traducción exacta sería "traducidos del portugués".
¿De qué modo te quiero? Pues te quiero
hasta el abismo y la región más alta
a que puedo llegar cuando persigo
los límites del Ser y el Ideal.
Te quiero en el vivir más cotidiano,
con el sol y a la luz de una candela.
Con libertad, como se aspira al Bien;
con la inocencia del que ansía gloria.
Te quiero con la fiebre que antes puse
en mi dolor y con mi fe de niña,
con el amor que yo creí perder
al perder a mis santos... Con las lágrimas
y el sonreír de mi vida... Y si Dios quiere,
te querré mucho más tras de la muerte.
lunes, 5 de febrero de 2024
ROBERT BROWNING, su idea del arte
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| Editorial Traducción: Humberto Marín |
¿Por qué tomar la vía artística para probar sólo esto?
Porque es la gloria y la bondad del Arte,
que el Arte siga siendo la única vía posible
de decir la verdad, para bocas como la mía al menos.
¡Cómo mirar a un hermano en la cara y decir
"¡Tu bien está errado, ojos tienes mas no ves,
tus orejas rellenas y taponadas, a pesar de su longitud,
y, oh, la necedad que tú tomaste como fe!".
Decir esto tan argentinamente como la lengua pueda,
todavía puede soportarse la ira del hombre,
la sacudida de hombros, sus desengañados ojos
no son tan malos de aguantar; pero aquí está la plaga,
que todo este problema viene de decir la verdad,
la cual verdad, cuando lo alcanza, luce falsa,
parece ser exactamente la cosa que reemplaza,
no reconocible siquiera por quien la soltó,
mientras que la falsedad habría hecho la obra de la verdad.
Pero el Arte, en el cual el hombre no habla al hombre en modo alguno
solamente a la humanidad, el Arte puede decir una verdad
oblicuamente, hacer aquello que ha de engendrar el pensamiento,
no agraviar al pensamiento, faltando la palabra mediadora.
Podéis así pintar vuestra pintura, mostrar la verdad dos veces,
más allá de la mera imaginería en la pared,
así, nota por nota, extraéis música de vuestra mente,
más profundo de lo que alguna vez se hundió el Andante,
así escribir un libro significará, más allá de lo hechos,
satisfacer el ojo y además salvar el alma.
Browning comparte la concepción del poeta como vidente, como profeta, como portador de la verdad que tomó fuerza durante el romanticismo, continuó durante el posromanticismo (Baudelaire, Rimbaud...) y todavía hoy comparten otros muchos creadores.
sábado, 13 de enero de 2024
ELIZABETH BARRETT BROWNING (POESÍA VICTORIANA)
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| Editoriales: Alba, Cátedra |
Pero lo cierto es que el siglo XIX es el siglo del estallido de la novela en toda Europa y si preguntáramos en la calle por esos nombres, seguro que solamente les iban a sonar los dos últimos, Stevenson —La isla del tesoro, El extraño caso del Dr Jekyll y Mr Hyde— y Wilde —El retrato de Dorian Gray, La importancia de llamarse Ernesto, El príncipe feliz—. Al que habría que añadir otro nombre todavía con mayor proyección internacional, Charles Dickens, a quien debemos atribuir el dudoso gusto de inventar el afectado sentimentalismo navideño.
Para contextualizar la poesía que se practicó durante la época del largo reinado de la reina Victoria (1837-1901) conviene señalar algunas características que Pujals recoge en su Historia de la literatura inglesa:
- Interés por las mejoras sociales y un fuerte sentido humanitario.
- Cierta satisfacción derivada del incremento de la riqueza propiciada por el desarrollo industrial y científico.
- Sentido muy acusado del deber, lo que favorece la aceptación de la autoridad y una insuficiente práctica del humor.
- Falta de innovación y experimentación poética, a cambio de búsqueda de la perfección.
domingo, 24 de junio de 2012
BROWNING: EL ANILLO Y EL LIBRO
Lo que tenía en mis manos era la mejor de las obras del autor. Un poema , eso sí, en el que se cuenta la historia de un crimen, narrado desde doce posiciones distintas, los doce libros de los que se compone. Lo que tenía en mis manos era la mejor obra del maestro del monólogo dramático. Lo que acababa de adquirir era, no un poema, sino, como dijo Borges, todo un intrincado universo.
Como se queja H. Bloom, Browning no es un poeta fácil para un público como el de hoy habituado a la pantalla, a la información rápida e inmediata, a la sorpresa visual continua, pero el esfuerzo merece la pena, porque la virtud del poeta victoriano es que nos permite ver como si estuviéramos en el lugar de los hechos, que es lo que deben hacer los poetas mejores, tal y como nos lo recuerda él mismo en el pasaje en que habla de las tres categorías de poetas (peores, mejores, inmejorables) en su poema Sordello:
(los peores son los que)... cuentan que así es como lo han visto;
los mejores, qué fue lo que veían;
los aún mejores imparten
el don de la visión a los demás.
Lo leí en aquellas vacaciones. Hoy, trasteando entre los libros de mi pequeña biblioteca, ha vuelto a caer en mis manos y lo he apartado para releerlo en cuanto comiencen estas otras vacaciones de verano.
martes, 23 de enero de 2024
ELIZABETH BARRET: "AURORA LEIGH" (citas varias)
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| Editorial. Traducción: José C. Vales. |
Igualdad hombre-mujer:
domingo, 23 de julio de 2017
UN INSTRUMENTO MUSICAL, de Elizabeth Barrett Browning
Dejando aparte diferentes grados de sensibilidad, de intuición y de conocimiento, y salvando la distancia del idioma —a pesar de la excelente traducción de Taravillo, el encanto del sonido, la música y el ritmo se pierden siempre en una traducción—, lo que la poeta nos ofrece es asequible a toda lectura que ponga atención en unos pocos elementos.
Lo primero es Pan, y eso nos lo soluciona un repertorio mitológico o una simple enciclopedia. Sin entrar en cada una de las numerosas versiones de su vida y milagros, quedémonos de momento con que era el dios de la sexualidad masculina y que tocaba la siringa, un tipo de flauta creada por él.
Después, fijémonos en el paralelismo mantenido a lo largo de todas las estrofas, aunque esto sirva más para apreciar la bellísima arquitectura del poema que su contenido, no es ocioso recordar aquí que cuando nos adentramos en el terreno de la expresión artística, cuanto más se aproximen y se fundan fondo y forma, mayor será el grado de belleza alcanzado.
Y, por último, vayamos a las dos últimas estrofas. Mientras en las anteriores se nos ha ofrecido un Pan bárbaro y destructor de la naturaleza, ahora nos encontramos con el dios de la música, capaz de detener la marcha del día y de hacer revivir a la naturaleza al escuchar el dulce sonido de su flauta y :
El quiebro es fundamental, y cobra todo su significado en la estrofa siguiente, cuando descubrimos que ha convertido a un hombre en poeta. Efectivamente, fue Pan quien enseñó a Dafnis el arte de la música y la creación poética. Y ahora descarga la autora todo el peso irónico del magnífico poema:
No entro en las interpretaciones. Que cada cual se quede con la suya. Además, estoy convencido de que a Barret Browning eso le daba igual. La cuestión es que leído con atención y disponiendo de los elementos sustanciales, el poema se nos abre para que podamos disfrutar más de él.
jueves, 25 de enero de 2024
ROBERT BROWNING, Poemas escogidos
Recojo las dos traducciones porque invitan a la reflexión sobre las traducciones, sobre el monólogo dramático y la creación de atmósferas.
MI ÚLTIMA DUQUESA
Ferrara
LA DUQUESA MUERTA
FERRARA
En aquella pared, ved el retrato
de mi Duquesa muerta: se diría
que vive; prodigioso lo reputo.
Aquí está como un día Fra Pandolfo
la pintó con sus manos. Para verla
¿sentaros no queréis? De intento dije
«Fra Pandolfo», que nunca vio un extraño
como sois vos, en la figura, el hondo
y apasionado y serio encanto suyo,
sin volverse hacia mí (pues la cortina
que la cubre y por vos he descorrido
nadie la toca sino yo) ganoso
de preguntar, si osaba, cómo el raro
prodigio vino aquí; ya en otros muchos
vi tal curiosidad. Señor, no sólo
de su esposo el aspecto en las mejillas
de la Duquesa tonos tan alegres
ponía. Fra Pandolfo bromeaba
con frecuencia diciendo: «La mantilla
de mi señora cae demasiado
por la fina muñeca», o bien: «El arte
pierda toda esperanza, que impotente
será para copiar ese desmayo
de suavidad que muere en su garganta.»
Galanterías de tal suerte fueron
bastantes para dar a sus mejillas
esos alegres tonos. Era el suyo
un corazón —no sé cómo decirlo—
un corazón propenso a la alegría
y a todo encanto fácil. Encontraba
gozo en todas las cosas, y sus ojos
en todo se posaban. Todo grato
para ella, señor: mis agasajos
en su pecho; las luces del poniente;
las cerezas que un necio le traía
del huerto, adulador; la mula blanca
sobre la que, de la terraza en torno,
cabalgaba; cualquiera, cualquier cosa,
su rubor o su elogio merecía.
Daba gracias a todos —¡bien, de alguna
manera! —no sé cómo— y mi regalo,
de novecientos años de nobleza
con el don de cualquiera equiparaba.
¿Quién vituperaría tan ligera
frivolidad? Si yo tuviera ingenio
—que no lo tengo—en el hablar, muy claro
le hubiera dicho: «En esto justamente
me disgustáis, y en esto; erráis en esto;
pasáis en esto de la raya» —y ella,
si al verse corregida, no mostraba
su agudeza ni excusas os pedía,
vituperio existiera; y vituperio
no admito yo. Señor, sonreiría
sin duda al verme tolerar; empero
¿quién toleró, de una sonrisa libre?
Siguió aquello. Con una orden, todas
de una vez, acabaron las sonrisas.
Vedla aquí como en vida. —¿Sois gustoso
de levantaros? Descender podemos
junto a nuestros amigos. —Os repito
que la notoria esplendidez del Conde,
vuestro señor, es buena garantía
de que todas mis justas peticiones
de dote atenderá —mas os declaro
que la sola hermosura de su hija
me aficiona.— Señor, bajemos juntos.
Ved el Neptuno aquel, que va rigiendo
un caballo de mar. Una bicoca
no del todo vulgar: obra de Claudio
de Innsbruck, en bronce para mí fundida.
miércoles, 20 de marzo de 2019
PASEO DE LA POESÍA / POESIAREN BIDEA
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| La numeración corresponde al listado de poemas que tenéis más abajo. |
- HIRUROGEITA HAMABOST URTE, Andoni Egaña.
- CAMINANTE NO HAY CAMINO, Antonio Machado.
- JosAnton Artze.
- HOW DO I LOVE THEE?, Elisabeth Barret Browning.
- COMO TÚ, Leon Felipe.
- EUSKAL HARRIA, Gabriel Aresti.
- LE GRAND HOMME, Jacques Prevert.
- TE QUIERO, Mario Benedetti.
- MENDIGOXALIARENA, Estepan Urkiaga «Lauaxeta».
- NEGRA SOMBRA, Rosalía de Castro.
- OIA, Xabier Lizardi.
- CANCIÓN 51, Rafael Alberti.
- ARDURA DORPEA, Itxaro Borda.
- LA POESIA ES UN ARMA CARGADA DE FUTURO, Gabriel Celaya.
- NI NAIZ, Xalbador.
- ROMANCE SONÁMBULO, Federico García Lorca.
- ESKU 2, Juan Mari Lekuona.
- SENSATION, Arthur Rimbaud.
- OBRA ESCRITA EN 1966, Jorge Luis Borges.
- APEXA ETA LOREA, Juan Bautista Elizanburu.
- EL CLAMOR, Alfonsina Storni.
- ESPERANTZARI LEIHO BAT, Bitoriano Gandiaga.
- SHE WALKS IN BEAUTY, Lord Byron.
- EN EL PRINCIPIO, Blas de Otero.
- ASSAIG DE CÀNTIC EN EL TEMPLE, Salvador Espriu.
- IZARREN HAUTSA, Xabier Lete.
- BESOS, Gabriela Mistral.
- HAUTSI DA ANPHORA, Bernardo Atxaga.
- LA PENSADORA DEL AURA, María Zambrano.
- KONTRAPAS, Bernard Etxepare.
- VIENTOS DEL PUEBLO ME LLEVAN, Miguel Hernandez.
- AGUR EUSKALERRIARI, Jose Maria Iparraguirre.
- ALALÁ, Manuel Rivas.
- GIZARTEAREN HORMA HANDIAN, Xabi Paya.
- SUSTRAIAK HAN DITUENAK, Joseba Sarrionandia.
- UNO NO ESCOGE, Gioconda Belli.
- BIDAIA KAIERA: BHUTAN, Kirmen Uribe.
- LOVE AND FRIENDSHIP, Emily Brontë.
- BLANCA BRUNA, Joan Salvat-Papasseit.
- SUA, Maialen Lujanbio.
EL CLAMOR
Alguna vez, andando por la vida,
por piedad, por amor,
como se da una fuente, sin reservas,
yo di mi corazón.
Y dije al que pasaba, sin malicia,
y quizá con fervor:
-Obedezco a la ley que nos gobierna:
He dado el corazón.
Y tan pronto lo dije, como un eco
ya se corrió la voz:
-Ved la mala mujer esa que pasa:
Ha dado el corazón.
De boca en boca, sobre los tejados,
rodaba este clamor:
-¡Echadle piedras, eh, sobre la cara;
ha dado el corazón!
Ya está sangrando, sí, la cara mía,
pero no de rubor,
que me vuelvo a los hombres y repito:
¡He dado el corazón!
martes, 13 de junio de 2023
CALENDARIO DE TERTULIAS, PRÓXIMA TEMPORADA
Ayer mismo recibí la tabla para que la rellenara con los nombres. Como ya está hecha y enviada, aprovecho para dejarla aquí y así, quien lo desee, puede ir acercándose a las lecturas durante el verano.
FECHA |
TÍTULO |
|
3 |
OCTUBRE |
Leopardi (1798-1837) |
7 |
NOVIEMBRE |
Pushkin (1799-1837) |
12 |
DICIEMBRE |
V. Hugo (1802-1885) |
|
|
|
9 |
ENERO |
Nerval (1808-1855) |
6 |
FEBRERO |
Elizabeth Barret (1806-1861) Robert Browning (1812-1889) |
5 |
MARZO |
Whitman (1819-1892) |
2 |
ABRIL |
Baudelaire (1821-1867) |
7 |
MAYO |
C. Coronado (1820-1911) |
4 |
JUNIO |
E. Dickinson (1830-1886) |
martes, 11 de febrero de 2014
LA BONDAD
- No hay medio más eficaz para hacerse bueno que hacer bien.
- Haznos felices y nos harás buenos.
- Si quieres algo bueno, búscalo en ti mismo.
- Cuando veas a un hombre bueno, trata de imitarlo; cuando veas a uno malo, examínate a ti mismo.
- El hombre bueno será siempre un principiante.
- Lo bueno es bueno aunque carezca de nombre; lo vil es siempre vil.
- No basta sólo ser bueno, es necesario parecerlo. Y si esta máxima es conveniente a los gobiernos y a los funcionarios públicos, si éstos, lo mismo que aquéllos necesitan no sólo obrar bien, sino inspirar la más completa confianza, ningún cargo hay en la nación, señores diputados, absolutamente ninguno, que necesite sobresalir más en estas bellas cualidades, que el digno, el elevado de representante del país.















