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miércoles, 18 de marzo de 2026

LEOPOLDO LUGONES

 

Lunario Sentimental (1909) es sin duda el más importante de los poemarios de Leopoldo Lugones. Provocador y heterodoxo, durante mucho tiempo fue piedra de escándalo en el entorno bonaerense. Un libro entero dedicado a la luna. Especie de venganza con que sueño casi desde mi niñez, siempre que me veo acometido por la vida, escribió el poeta defendiéndose de los ataques que recibió al publicar su poema «Himno a la luna», cinco años antes, en el que la crítica veía, y veía bien, una hostilidad a la realidad de la que no se salvaba ni la misma luna, despojada de los atributos típico y míticos que le habían concedido los románticos. 

Lugones, según algunos críticos, inició con este libro lo que más tarde se dio en calificar como «deshumanización del arte». Y la inicia con un libro atrabiliario, extraño, donde se producen conceptos singulares y, de vez en cuando, una versificación también extraña. Carlos Obligado dijo: Ni la deidad majestuosa de los antiguos, ni el astro soñador de los románticos: sino más bien la activa e inquietante luna, la luna del hechizo de los siglos medios, que un poeta actualísimo examina, penetra, vulgariza y casi echa a rodar por la tierra... 

Un lenguaje ecléctico, en el que entran términos de la física y de la química, neologismos, voces dialectales, junto a una rima caprichosa y sorpresiva, llena de diversidades métricas, además de un tono desenfadado, irónico y desmitificador, hicieron que Lunario Sentimental suscitara reacciones de extrañeza en los medios literarios argentinos de su época. Antes de ser considerado como uno de los libros que abrieron el camino a la poesía moderna en castellano, recibió críticas muy duras.





EL PESCADOR DE SIRENAS

Con el corazón y la cabeza
En incompatible matrimonio,
El buen pescador busca un testimonio
A sus frustrados sueños, en su propia tristeza.
Su poético desvarío,
Dos años ha que refresca
En el desamparo azul del lago frío,
El injusto fracaso de tal pesca.

Es por la noche, cuando en éxtasis de blancura
El astro nocturno desciende macilento
Como un témpano de luz por la hondura
Líquida del firmamento.

A lo lejos canta un acueducto.
En consonancia con sus penas,
Y si bien el anzuelo nunca le dá producto,
Lo cierto es que ha visto las sirenas.

Bogan muy cerca de la superficie
Blancas y fofas como enormes hongos,
O deformando en desconcertante molicie
Sus cuerpos como vagos odres oblongos.

Surgen aquí y allá, suavemente sensuales.
Un sedeño vientre, un seno brusco,
Qué bien pronto disuélvense en los hondos cristales
Con fosfórica putrefacción de molusco.
Otras nadan más hondas,
En lenta congelación de camelias,
Difluyendo con vagas sutilidades blondas,
Cabelleras boreales de hipnóticas Ofelias.
Flotan en lo profundo como en una hamaca,
Y la luna les pinta con su habitual ingenio,
Bajo angustiosas órbitas de cara flaca,
Azules párpados de proscenio.
Alguna que pasa
Bajo un tembloroso suspiro de gasa,
Con repentina oferta
En breve copo su cendal anuda,
Para quedarse temblando desnuda
Y al amoroso polen de la luna, entreabierta.
Sin saberse de dónde,
Brota una gigantesca llenando el lago.
Pero, felizmente, luego se esconde
Entre lactescencias de un ópalo vago.
Colmó la esmeralda umbría
De las nocturnas aguas, su anca gorda,
¡Cómo el lago no desborda
Con tan enormes damas de la mitología!
En cambio hay más de una,
Cuya desnudez, en volátil anemia,
No es más que un poco de luna
En la curva de un cristal de Bohemia.
Y otras son finas
Como porcelanas art nouveau para regalo;
Con un tembloroso halo
Que bien pronto las funde en linfas opalinas.

Aunque cada noche hermosa
Las ve nadar en el agua lenta.
Con el alma sedienta
Como una arena amorosa,
El buen pescador tiene ideas bien grises.
En cuanto
A su proyecto tan próximo al desencanto;
Y como ha seguido el método de Ulises,
Nunca pudo oir el hechicero canto.

A veces bien quisiera ser su émulo
Y deleitarse con las anfibias sopranos,
Pero el terror de los antiguos arcanos
Lo paraliza en un mutismo trémulo.

En tanto, ¿por qué extraña carambola,
A pesar de tanto desvelo,
El constante anzuelo
No ha podido pescar una sola?
En vano lo pregunta al seto,
A la espuma, a las ondas tersas
(Como es de estilo) nunca sabrá que su secreto
Está ¡oh, lector! en las nubes diversas.

«Le bastaría mirar el firmamento...»
Sí, pero incurre en la pertinacia
De no mirarlo. Esta es la gracia.
Y también la razón de su descontento.
«La bola de la luna, en acto tan sencillo,
Fuera a su deplorable enojo
Como pedrada en ojo
De boticario...» ¡Abominable chascarrillo
Que le causa grima y sonrojo!

«Las nubes se reflejan en el agua».
«Es así que hay nubes sobre ese estanque; luego...»
Sin duda que de tal modo se fragua
Un argumento enteramente griego;
Mas, oh lector, concéntrate en ti mismo
Y juzga de esas penas con tu alma fuerte:
Si fuesen capaces del silogismo
¿Habría allá un pescador de tal suerte?...

Lo malo es que una noche de ideas más perplejas,
Se destapa de pronto las orejas.
Oye, naturalmente, el canto maldito,
Arrójase —homérida— al agua sinfónica,
Y como dirá la crónica.
Pone fin a sus días sin dejar nada escrito.

Por ello, al influjo de tan triste fortuna,
Un llanto sublime sus mejillas tala.
Y su lánguido suspiro se aduna
Al simétrico rizo que resbala
Sobre el lago temblado suavemente de luna,
Como un piano de cola por una leve escala.


***
Si quieres la paz, no hables con tus amigos; habla con tus enemigos.  

Moshe Dayan  



Fuente: Wikipedia
Mapa de los conflictos armados en curso (número de muertes violentas en el año actual o anterior):      Guerras mayores (10 000 o más). Palestina, Ucrania, Sudán, Etiopía, Myanmar (Birmania).      Guerras menores (1 000–9 999).      Conflictos (100–999).     Escaramuzas y enfrentamientos (1–99).

miércoles, 11 de marzo de 2026

UN LIBRO, UN POEMA (Lope de Vega)

#unlibrounpoema    

Hace ya mucho tiempo que no aparece por esta sección ningún clásico, así es que hoy he decidido traer uno de los ejemplares que suelo tener siempre a mano y que de vez en cuando releo. Y no voy a recurrir a alguno de sus poemas archiconocidos, sino a un soneto que apareció por primera vez en La dama boba. Más tarde, y con el título de "Castita res est", cierra La Filomena

Como se trata de un soneto escrito según los términos nuevos de decir Góngora acababa de publicar Soledades y Polifemo—, dejo alguna indicación, por eso de facilitar su lectura, del propio Lope.

El soneto:



La calidad elementar resiste

mi amor, que a la virtud celeste aspira,

y en las mentes angélicas se mira,

donde la idea del calor consiste.



No ya como elemento el fuego viste

el alma, cuyo vuelo al Sol admira;

que de inferiores mundos se retira,

donde el serafín ardiendo asiste.



No puede elementar fuego abrasarme.

La virtud celestial que vivifica,

envidia el verme a la Suprema alzarme;



que donde el fuego angélico me aplica,

¿cómo podrá mortal poder tocarme?

Que eterno, y fin contradicción implica.


La intención de este soneto fue pintar un hombre que, habiendo algunos años seguido sus pasiones, abiertos los ojos del entendimiento, se desnudaba de ellas, y reducido a la contemplación del divino amor, de todo punto se hallaba libre de sus afectos. Y no es de condenar porque parezca enigmático siendo tan alta la materia, y el sujeto tan digno, pues Platón lo que escribió de las cosas divinas lo envolvió en fábulas y imágenes matemáticas, de suerte que de ninguno o de pocos fue entendido que alguna vez nos habemos de apartar del común y simple modo de decir (la cita de Lope procede de Dámaso Alonso, Poesía española, Gredos 1966).

Por si fuere necesario: de los tres fuegos, el elemental es el que quema; el celeste es el que vivifica, y el angélico es, ya lo habréis captado, el amor divino. 


***
Si quieres la paz, no hables con tus amigos; habla con tus enemigos.  

Moshe Dayan  



Fuente: Wikipedia
Mapa de los conflictos armados en curso (número de muertes violentas en el año actual o anterior):      Guerras mayores (10 000 o más). Palestina, Ucrania, Sudán, Etiopía, Myanmar (Birmania).      Guerras menores (1 000–9 999).      Conflictos (100–999).     Escaramuzas y enfrentamientos (1–99).

miércoles, 4 de marzo de 2026

UN LIBRO, UN POEMA (Jorge Guillén)

     #unlibrounpoema


Cántico, el poemario más exigente y el más alto exponente de lo que dio en llamarse poesía pura, es una magnífica y sobrecogedora obra que canta la belleza de ser y estar, es decir, de la vida. 

"Más allá" —que bien podría haberse titulado "más acá"— es el poema que inicia el libro y lo hace con con el despertar a la luz y a la vida. El yo poético abre los ojos y queda sobrecogido ante la luz que recibe. Una de las formas más hermosas de exaltar la vida.

Sobre Jorge Guillén podéis encontrar algunas otras entradas en este mismo blog, pero de todas ellas la que más visitas ha recibido es la que dediqué al verso "lo profundo es el aire", y, posiblemente, no tanto por el propio autor, sino por su amigo escultor, Chillida.

Todo el poema está plagado de hermosísimos aciertos expresivos. Quiero destacar uno para que no pase desapercibido, es la espléndida metonimia final, que comprende toda la última estrofa, digna de la mejor poesía de todos los tiempos.


MÁS ALLÁ

I

(El alma vuelve al cuerpo,
Se dirige a los ojos
Y choca.) —¡Luz! Me invade
Todo mi ser. ¡Asombro!

Intacto aún, enorme,
Rodea el tiempo. Ruidos
Irrumpen. ¡Cómo saltan
Sobre los amarillos

Todavía no agudos
De un sol hecho ternura
De rayo alboreado
Para estancia difusa,

Mientras van presentándose
Todas las consistencias
Que al disponerse en cosas
Me limitan, me centran!

¿Hubo un caos? Muy lejos
De su origen, me brinda
Por entre hervor de luz
Frescura en chispas. ¡Día!

Una seguridad
Se extiende, cunde, manda.
El esplendor aploma
La insinuada mañana.

Y la mañana pesa.
Vibra sobre mis ojos,
Que volverán a ver
Lo extraordinario: todo

Todo está concentrado
Por siglos de raíz
Dentro de este minuto,
Eterno y para mí.

Y sobre los instantes
Que pasan de continuo
Voy salvando el presente,
Eternidad en vilo.

Corre la sangre, corre
Con fatal avidez.
A ciegas acumulo
Destino: quiero ser.

Ser, nada más. Y basta.
Es la absoluta dicha.
¡Con la esencia en silencio
Tanto se identifica!

¡Al azar de las suertes
Únicas de un tropel
Surgir entre los siglos,
Alzarse con el ser,

Y a la fuerza fundirse
Con la sonoridad
Más tenaz: sí, sí, sí,
La palabra del mar!

Todo me comunica,
Vencedor, hecho mundo,
Su brío para ser
De veras real, en triunfo.

Soy, más, estoy. Respiro.
Lo profundo es el aire.
La realidad me inventa,
Soy su leyenda. ¡Salve!



II

No, no sueño. Vigor
De creación concluye
Su paraíso aquí:
Penumbra de costumbre.

Y este ser implacable
Que se me impone ahora
De nuevo —vaguedad
Resolviéndose en forma

De variación de almohada,
En blancura de lienzo,
En mano sobre embozo,
En el tendido cuerpo

Que aun recuerda los astros
Y gravita bien—este
Ser, avasallador
Universal, mantiene

También su plenitud
En lo desconocido:
Un más allá de veras
Misterioso, realísimo.



III

¡Más allá! Cerca a veces,
Muy cerca, familiar,
Alude a unos enigmas.
Corteses, ahí están.

Irreductibles, pero
Largos, anchos, profundos
Enigmas —en sus masas.
Yo los toco, los uso.

Hacia mi compañía
La habitación converge.
¡Qué de objetos! Nombrados,
Se allanan a la mente.

Enigmas son y aquí
Viven para mi ayuda,
Amables a través
De cuanto me circunda

Sin cesar con la móvil
Trabazón de unos vínculos
Que a cada instante acaban
De cerrar su equilibrio.



IV

El balcón, los cristales
Unos libros, la mesa.
Estanterías
¿Nada más esto? Sí,
Maravillas concretas.

Material jubiloso
Convierte en superficie
Manifiesta a sus átomos
Tristes, siempre invisibles.

Y por un filo escueto,
O al amor de una curva
De asa, la energía
De plenitud actúa.

¡Energía o su gloria!
En mi dominio luce
Sin escándalo dentro
De lo tan real, hoy lunes.

Y ágil, humildemente,
La materia apercibe
Gracia de Aparición:
Esto es cal, esto es mimbre.



V

Por aquella pared,
Bajo un sol que derrama,
Dora y sombrea claros
Caldeados, la calma

Soleada varía.
Sonreído va el sol
Por la pared. ¡Gozosa
Materia en relación!

Y mientras, lo más alto
De un árbol —hoja a hoja
Soleándose, dándose,
Todo actual—me enamora.

Errante en el verdor
Un aroma presiento,
Que me regalará
Su calidad: lo ajeno,

Lo tan ajeno que es
Allá en sí mismo. Dádiva
De un mundo irremplazable:
Voy por él a mi alma.



VI

¡Oh perfección! Dependo
Del total más allá,
Dependo de las cosas.
Sin mí son y ya están

Proponiendo un volumen
Que ni soñó la mano,
Feliz de resolver
Una sorpresa en acto.

Dependo en alegría
De un cristal de balcón,
De ese lustre que ofrece
Lo ansiado a su raptor,

Y es de veras atmósfera
Diáfana de mañana,
Un alero, tejados,
Nubes allí, distancias.

Suena a orilla de abril
El gorjeo esparcido
Por entre los follajes
Frágiles. (Hay rocío.)

Pero el día al fin logra
Rotundidad humana
De edificio y refiere
Su fuerza a mi morada.

Así va concertando,
Trayendo lejanías,
Que al balcón por países
De tránsito deslizan.

Nunca separa el cielo.
Ese cielo de ahora
—Aire que yo respiro—
De planeta me colma.

¿Dónde extraviarse, dónde?
Mi centro es este punto:
Cualquiera. ¡Tan plenario
Siempre me aguarda el mundo!

Una tranquilidad
De afirmación constante
Guía a todos los seres,
Que entre tantos enlaces

Universales, presos
En la jornada eterna,
Bajo el sol quieren ser
Y a su querer se entregan

Fatalmente, dichosos
Con la tierra y el mar
De alzarse a lo infinito:
Un rayo de sol más.

Es la luz del primer
Vergel, y aun fulge aquí
Ante mi faz, sobre esa
Flor, en ese jardín.

Y con empuje henchido
De afluencias amantes
Se ahínca en el sagrado
Presente perdurable.

Toda la creación,
Que al despertarse un hombre
Lanza la soledad
A un tumulto de acordes.


***
Si quieres la paz, no hables con tus amigos; habla con tus enemigos.  

Moshe Dayan  

Y ahora dos más, en Afganistán y en Irán😪😩



Fuente: Wikipedia
Mapa de los conflictos armados en curso (número de muertes violentas en el año actual o anterior):      Guerras mayores (10 000 o más). Palestina, Ucrania, Sudán, Etiopía, Myanmar (Birmania).      Guerras menores (1 000–9 999).      Conflictos (100–999).     Escaramuzas y enfrentamientos (1–99).

sábado, 28 de febrero de 2026

CARTAS DE CLAUDIO RODRÍGUEZ A PHILIP W. SILVER


Muchas gracias, Cristina.

La Fundación Jorge Guillén y la Universidad de Valladolid publicaron el 13 de diciembre del año pasado este delicioso libro con las cartas que Claudio Rodríguez dirigió al hispanista Philip W. Silver, con quien compartió amistad a lo largo de los años. 

La edición ha corrido a cargo del especialista Ángel L. Prieto de Paula, quien ha redactado una concisa y valiosa introducción, que sirve para centrar la relación de amistad y trabajo que mantuvieron el poeta y el investigador, así como de estímulo y orientación para la lectura de las cartas.

Las cartas son en realidad una pocas, 16, y van desde 1978 hasta 1997, poco antes del fallecimiento del zamorano. Puesto que son cartas dirigidas a un amigo, tienen un tono coloquial, abierto y próximo, lo que permite conocer ese lado personal del autor que, generalmente, no nos es posible percibir a través de los textos profesionales que se dan para ser editados. 

Con ser muy interesante este aspecto, creo que el que da un valor especial a la publicación de esta correspondencia es el hecho de que aparezcan poemas que C. Rodríguez enviaba en estado de prueba para que el hispanista, especialista en su obra, le diera su opinión y realizara los comentarios que considerase oportunos. Son textos mecanoescritos que contienen correcciones realizadas a mano. Un ejemplo:


La carta en la que se incluye el poema es del 10 de marzo de 1980. La versión definitiva apareció publicada once años después en el libro Casi una leyenda, 1991, Tusquets. Quedó así: 


REVELACIÓN DE LA SOMBRA


Sin vejez y sin muerte la alta sombra

que no es consuelo y menos pesadumbre,

se ilumina y se cierne


cercada ahora por la luz de puesta

y la infancia del cielo. Está temblando,

joven, sin muros, muy descalza, oliendo

a alma abierta y a cuerpo con penumbra

entre los labios de la almendra, entre

los ojos del halcón, la nube opaca,

junto al recuerdo ya en decrepitud,

y la vida que enseña

su oscuridad y su fatiga,

su verdad misteriosa, poro a poro,

con su esperanza y su polilla en torno

de la pequeña luz, de la sombra sin sueño.

¿Y dónde la caricia de tu arrepentimiento,

fresco en la higuera y en la acacia blanca,

muy tenue en el espino a mediodía,

hondo en la encina, en el acero, tallado casi en curva,

en el níquel y el cuarzo,

tan cercano en los hilos de la miel,

azul templado de cenizas en calles,

con piedad y sin fuga en la mirada

con ansiedad de entrega?


Si yo pudiera darte la creencia,

el poderío limpio, deslumbrado,

de esta tarde serena...

¿Por qué la luz maldice y la sombra perdona?

El viento va perdiendo su tiniebla madura

y tú te me vas yendo

y me estás acusando

me estás iluminando. Quieta, quieta.

Y no me sigas y no me persigas.

Ya nunca es tarde. ¿Pero qué te he hecho

Si a ti te debo todo lo que tengo?

Vete con tu inocencia estremecida

volando a ciegas, cierta,

más joven que la luz. Aire en mi aire.

Y si verdaderamente interesante resulta comprobar cambios, correcciones, tachaduras y demás elementos de la génesis de un poema, no menos interesante resultan todos los comentarios que van apareciendo diseminados por las cartas en torno a la concepción poética y otras reflexiones sobre la poesía en general o algún poema en particular.

Un verdadero regalo tanto para quienes gustan de la poesía, en general, como para los amantes de la de Claudio Rodríguez, en particular.

***
Si quieres la paz, no hables con tus amigos; habla con tus enemigos.  

Moshe Dayan 





Se han registrado explosiones en algunos países de la región donde Estados Unidos tiene intereses militares, como Qatar, Bahréin, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita y Jordania, además de en Israel.


Aquí puedes leer la información completa.



Fuente: Wikipedia
Mapa de los conflictos armados en curso (número de muertes violentas en el año actual o anterior):      Guerras mayores (10 000 o más). Palestina, Ucrania, Sudán, Etiopía, Myanmar (Birmania).      Guerras menores (1 000–9 999).      Conflictos (100–999).     Escaramuzas y enfrentamientos (1–99).

miércoles, 25 de febrero de 2026

UN LIBRO, UN POEMA (Charo Ruano)

#unlibrounpoema

Gracias a que este libro conservó dentro de sus páginas el tique de pago de la librería, puedo saber que lo adquirí el 16 de noviembre de 2001. Lo leí al día siguiente, un sábado de apacible sol otoñal. No es que tenga una prodigiosa memoria, es que aparece la anotación en la última página, la del colofón.

Desde entonces, Amarú ediciones ha cambiado totalmente, y este título, que era el primero de la colección Mar adentro, solamente se puede encontrar como libro de segunda mano. Pero dejemos este penoso tema de la desaparición y/o transformación de las editoriales.

Este fue el primer libro de poesía que publicó Charo Ruano. Ocurrió en 1984. Desde entonces no ha dejado de escribir y ya tiene más de una veintena de obras publicadas, entre las que destacan los poemarios: La cálida quietud de la tristeza, La frontera, Los rostros de la huida, Cada noche los lobos, Té de jazmín en porcelana inglesa, Temblor, Pregúntale a Eva o Cara Mater/Cara Figlia entre otros. Es autora, asimismo, de varios libros infantiles, entre los que destacan: Catalina lina luna, La polilla de los libros, El bizcocho de canela, o Nanas para un niño inesperado. Fue directora durante varios años de la revista Los libros en Castilla y León. También ha sido directora y presentadora del programa cultural El cuarto de atrás, en Televisión Salamanca, y colaboradora habitual en prensa y radio, tanto en páginas de opinión como en secciones culturales. 

Intento reproducir lo mejor posible la disposición versicular del poema que tomo de este hicimos de la noche un largo poema:


                El miedo
El miedo 
            es empezar sin ti 
Es soñarte 
            en la noche 
y no verte jamás 
                        esperar 
                                   en silencio 
            saber que no vendrás 
Es sentir 
            con el alba 
    aún más fuerte 
                          el dolor 
descubrir la nostalgia 
                            inventar 
                                        el amor 
        El miedo 
                    es la tristeza 
el ansia 
            de morir 
el llanto 
                                    alguna tarde 
                y nunca 
                        revivir 
Es mirarse las 
                manos 
                        y no poder gritar 
            de rabia 
                    o de cansancio 
                                    porque no escribirán 
            Es sentir que los labios 
                                   resecos 
                                   sin sabor 
                    se apagan
                                    se oscurecen 
                    Es 
                        desesperación 
El miedo 
            lo descubres en un momento 
                                                       todo 
y nunca te abandona 
                    inmóvil 
                            simple 
                                    sólo 
            te araña 
                        te maneja 
                                    toda la soledad 
            es como una amenaza 
                                        si el miedo 
                                                    acecha ya 
            Y el miedo es 
                                esta noche 
                    que tampoco vendrás 
es sentirme 
                 gastada 
                            derrotada 
                                          fugaz 
es perderme 
                  en el sueño 
tener que 
              despertar 
                            sonreír 
                                      un minuto 
                    al siguiente 
                                    llorar 
El miedo 
            es la añoranza 
       es volverse
                        y buscar 
tu mano entre 
                                    las sombras 
            saber que no estarás 
dar 
    vueltas 
               como loca 
            querer la libertad 
                   querer el viento todo 
                            querer resucitar, 
            y sentir luego el frío 
                        todo manchado ya 
                    soledad y silencio 
                amor y 
                        libertad 
El miedo 
            es la palabra 
                            que nunca se dirá 
            es el paso frustrado 
                                        el abrazo 
                                                    es callar 
                Y el miedo es 
                                esta noche 
    que tampoco vendrás 
                                    sentir 
                                            que los versos 
                ya no temen morir 
el miedo 
            el miedo 
                        es 
            empezar 
                        sin ti


***
Si quieres la paz, no hables con tus amigos; habla con tus enemigos.  

Moshe Dayan  



Fuente: Wikipedia
Mapa de los conflictos armados en curso (número de muertes violentas en el año actual o anterior):      Guerras mayores (10 000 o más). Palestina, Ucrania, Sudán, Etiopía, Myanmar (Birmania).      Guerras menores (1 000–9 999).      Conflictos (100–999).     Escaramuzas y enfrentamientos (1–99).

viernes, 20 de febrero de 2026

EL OTRO, Aritz Gorrotxategi, Felipe Juaristi, Juan Ramón Makuso y Pello Otxoteko

Editorial
Hace poco más de una semana Pello Otxoteko me regaló este ejemplar. Otxoteko es uno de los fundadores de la editorial Balea Zuria, coautor de los manifiestos que recoge este Berriro igo nauzu e impulsor, junto con Juaristi, Gorrotxategi y Makuso, de las jornadas Poesía y Pensamiento. El libro recoge los once manifiestos que publicaron entre 2008 y 2017. De todos ellos, el que me parece más interesante desde el punto de vista socio-político en el que nos encontramos es el décimo, que es el que copio aquí.


EL OTRO 

La literatura es un cruce de ojos inconsciente, y la poesía un clavarse las miradas, entre seres que, aunque no se conozcan, se sienten cercanos por el hecho de ser lo que son, seres humanos.

Recordemos estos versos de Paul Celan, de su poema “Alabanza de la lejanía”, de Amapola y memoria:

En la fuente de tus ojos

viven las redes de los pescadores del falso mar.

En la fuente de tus ojos

cumple el mar su promesa.



Porque humanidad significa sobre todo, para quienes firmamos este manifiesto, la preocupación por los demás, sin demás consideraciones. Escribe Steiner en Gramática de la creación:

“Los huesos y las cenizas de los campos de exterminio nazis, las pirámides de cráneos en Camboya, o las inmundas fosas descubiertas en Bosnia o Kosovo son los auténticos emblemas e iconos de la historia reciente”.

Podíamos añadir otros muchos iconos, según el dolor y la razón del dolor de cada cual. Hay quien piensa que la palabra es inútil contra la barbarie, pero no es cierto. Escribir es como mirar, significa aproximarse a los demás. La palabra es inútil si es incapaz de dirigirse al otro, si no puede responder por el otro: tal es el significado de la palabra “responsabilidad”. La palabra es inhumana cuando en lugar de resaltar la deferencia, el cuidado del otro, quiere invocar la diferencia. Pero hay palabras que defienden la barbarie, porque son incapaces de ver en el otro el rostro humano. El otro, y la manera con que nos relacionamos con él o ella, no nos hace mejores o peores, sino hace que seamos humanos o simplemente monstruos.

El discurso político de guerra y dominación deja de lado el discurso ético, y tiende a la exaltación, la descalificación, la deshumanización del otro. Sin embargo, la palabra surgió para comunicarse, para llegar al otro, porque nunca es tarde: las palabras no tienen tiempo. Es ahí donde la ética halla su punto de referencia. No delimita los campos del bien y del mal, porque en esta época van, generalmente, de la mano. La ética es un afán, un anhelo, el deseo de que el horror no tenga la última palabra. Nada más ni nada menos que eso. Por eso, el deseo ético pasa por plantarle cara al poder, se vista con las ropas que quiera, y establecer relaciones con los otros en términos de responsabilidad. Somos responsables de los demás, porque nosotros también somos los demás. Tal es la lección que hemos aprendido tras batallar con el terror, la indiferencia, la desigualdad y, sobre todo, con el odio. Porque, aunque digan lo contrario, el odio es creador y escribe poemas, cuentos, novelas y ensayos. Puede llegar a ser un buen profesor de literatura o de filosofía, un gran maestro que encandila, por la simpleza de sus argumentos, a los adolescentes, huérfanos de referencias, lecturas y poemas. Huérfanos de contrastes y de crítica, de capacidad de cuestionar las cosas, incluso los propios postulados.

No concebimos la poesía sin su aura ética, sin ese sustrato germinado con bocas, orejas, manos, pies, espaldas, tripas, vísceras de los demás. Pero tampoco la concebimos como sumisión al poder, porque ética y poder son términos antagónicos. La ética es un logro de la voluntad humana. Y esta ética conquistada se transmite y se consigue mediante la acción y la palabra. Y todavía, nos queda la palabra.

Allá donde el poder se impone merma la esperanza, que es la virtud de los tiempos difíciles, aunque sepamos que todos los tiempos son difíciles. Por ello es en la dificultad donde aflora la responsabilidad hacia el otro. Es en la dificultad donde Homero, en vez de cubrir de cal y ceniza a los troyanos, los ensalza y canta sus virtudes, humaniza a los contrincantes y sienta a Aquiles y a Príamo en la misma estancia para celebrar el principio de la reconciliación. Es el principio de intentar comprenderse en el dolor, para que la alegría sea posible.


Mila esker, Pello.


PS: Yo soy uno de esos adictos al papel. Hasta en los viajes en transporte público utilizo libros físicos. Me gusta poder entablar diálogos con ellos y subrayo, anoto, escribo, hago preguntas... En pantalla solamente leo textos de poca longitud. En cualquier caso, si estáis interesados en leer los once manifiestos de Aritz Gorrotxategi, Felipe Juaristi, Juan Ramón Makuso y Pello Otxoteko, los podéis encontrar en el Poesia eta pentsamendua. Están en euskera y en castellano, lo mismo que en libro.

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Si quieres la paz, no hables con tus amigos; habla con tus enemigos.  

Moshe Dayan  



Fuente: Wikipedia
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