¡Oh negra flor de Idealismo!
¡Oh hiena de diplomacia,
con bilis de aristocracia
y lepra azul de idealismo!...
Es un cáncer tu erotismo
de absurdidad taciturna,
y florece en mi saturna
fiebre de virus madrastros,
como un cultivo de astros
en la gangrena nocturna.
Te llevo en el corazón,
nimbada de mi sofisma,
como un siniestro aneurisma
que rompe mi corazón...
¡Oh Monstrua! ¡Mi ulceración
en tu lirismo retoña,
y tu idílica zampoña
no es más que parasitaria
bordona patibularia
de mi celeste carroña!
¡Oh musical y suicida
tarántula abracadabra
de mi fanfarria macabra
y de mi parche suicida!
–¡Infame! ¡En tu desabrida
rapacidad de perjura,
tu sugestión me sulfura
con el horrendo apetito
que aboca por el Delito
la tenebrosa locura!
Esta sección representa el clímax de la vertiente oscura, demoníaca, erótica y decadente de la composición. Mientras que el poema oscila entre descripciones cósmicas y ataques personales, esta sección es una violenta imprecación dirigida a una mujer-demonio (el Ideal transformado en monstruo), donde se vale de un vocabulario médico, grotesco y escatológico.
La idea central es la asociación entre el amor idealizado propio del primer romanticismo (Novalis, la flor azul...), la imaginería modernista (azul...), el erotismo y la descomposición física, un motivo fundamental del decadentismo de finales del siglo XIX y principios del XX (Nerval, Baudelaire...).
La degradación del Ideal se presenta en el primer verso "¡Oh negra flor de Idealismo!". El lirismo romántico tradicional se subvierte por completo transformándolo en una aberración de la naturaleza: "Es un cáncer tu erotismo / de absurdidad taciturna".
La imaginería médico-biológica de la que hace uso Herrera y Reissig utiliza términos sacados de la patología ("lepra azul", "virus madrastros", "cultivo de astros / en la gangrena nocturna" y "siniestro aneurisma") para reforzar el rechazo, la podredumbre y el hastío que esa estética idealista le supone.
En ese delirio, la sublime amada del idealismo se transforma en la horrísona figura femenina a la que se interpela con apelativos brutales como "¡Oh Monstrua!" y "¡Oh musical y suicida / tarántula abracadabra...!". Es la imagen de la belleza perversa, parasitaria e infame que carcome el pecho del poeta.
En cuanto a los recursos estilísticos, conviene destacar el ritmo machacón, frenético y musical, que refuerza el contraste con la repugnancia que provocan las imágenes evocadas. La rima, a su vez, genera una atmósfera asfixiante y circular que mimetiza la locura de la obsesión lunática. El continuo uso del oxímoron y la antítesis "negra flor de Idealismo" / "celeste carroña" crea una violenta tensión entre lo sublime y celestial con lo putrefacto. La patológica metáfora "Te llevo en el corazón [...] como un siniestro aneurisma" transforma el amor romántico tradicional (alojado en el corazón) en una enfermedad mortal. El retórico apóstrofe "¡Oh Monstrua!" / "¡Infame!" da al poema un tono teatral de rabia, desesperación y reproche. La sinestesia "musical y suicida tarántula" enlaza la percepción auditiva de la música con el peligro biológico y psicológico.
Todo este apartado V es de una audacia léxica radical. Con ella Herrera y Reissig quiere destruir los límites del buen gusto de su época para demostrar que el arte moderno debe ir más allá de la belleza tradicional e instaurar una nueva belleza, una belleza distinta, extrema y oscura.
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| Fuente: Wikipedia |


















