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lunes, 4 de julio de 2016

HAMLET, TAL VEZ EL PERSONAJE MÁS INTERESANTE DE TODA LA LITERATURA

Ser, o no ser, ésa es la cuestión. ¿Cuál es más digna acción del ánimo, sufrir los tiros penetrantes de la fortuna injusta, u oponer los brazos a este torrente de calamidades, y darlas fin con atrevida resistencia? Morir es dormir. ¿No más? ¿Y por un sueño, diremos, las aflicciones se acabaron y los dolores sin número, patrimonio de nuestra débil naturaleza?... Este es un término que deberíamos solicitar con ansia. Morir es dormir... y tal vez soñar. Sí, y ved aquí el grande obstáculo, porque el considerar que sueños podrán ocurrir en el silencio del sepulcro, cuando hayamos abandonado este despojo mortal, es razón harto poderosa para detenernos. Esta es la consideración que hace nuestra infelicidad tan larga. ¿Quién, si esto no fuese, aguantaría la lentitud de los tribunales, la insolencia de los empleados, las tropelías que recibe pacífico el mérito de los hombres más indignos, las angustias de un mal pagado amor, las injurias y quebrantos de la edad, la violencia de los tiranos, el desprecio de los soberbios? Cuando el que esto sufre, pudiera procurar su quietud con sólo un puñal. ¿Quién podría tolerar tanta opresión, sudando, gimiendo bajo el peso de una vida molesta si no fuese que el temor de que existe alguna cosa más allá de la Muerte (aquel país desconocido de cuyos límites ningún caminante torna) nos embaraza en dudas y nos hace sufrir los males que nos cercan; antes que ir a buscar otros de que no tenemos seguro conocimiento? Esta previsión nos hace a todos cobardes, así la natural tintura del valor se debilita con los barnices pálidos de la prudencia, las empresas de mayor importancia por esta sola consideración mudan camino, no se ejecutan y se reducen a designios vanos.

Da igual la traducción que nos ofrezcan. Desde la primera oración sabemos que se trata del famoso monólogo de Hamlet. Nos lo sirvan como nos lo sirvan, sabemos que pertenece a una de las obras cumbres de la creación shakespeariana, que es lo mismo que decir universal.

Hamlet es mi preferida. Tal vez de las otras me pueda cansar o buscar un estado de ánimo propicio para releerlas. Con Hamlet me da igual. Y siempre encuentro algo nuevo, porque en ella leo el mundo y me leo a mí mismo, y tengo la impresión de que crezco perdido en sus diálogos.

La obra es desgarradora, pero no triste. Divertida, ingeniosa, compleja, inagotable. Escrita para ser representada, nunca he visto una versión que me conmueva tanto como su lectura. Hamlet tal vez sea el personaje más interesante de toda la literatura.

Aquí os lo dejo en el montaje de 1970 para Estudio 1

martes, 9 de abril de 2019

HAMLET (EL UNIVERSO SHAKESPEARE, 1)


#eluniversoshakespeare

 No existe monólogo más famoso que el de Hamlet en el tercer acto de la obra homónima; ni existe generación, cultura o moda que no haya ofrecido su propia interpretación de la misma. Sin llegar a la entrega de la juventud alemana de comienzos del XIX, que convirtió al príncipe danés en su ídolo y modelo para encontrar el sentido de la vida, es cierto que el poder de atracción de esta obra y de su personaje protagonista supera cualquier otro de la historia de la literatura y nos empuja, desde que lo descubrimos por primera vez, a indagar en las profundas cuestiones de la existencia.

Hamlet es la obra más compleja de Shakespeare, la más extensa —Bloom no cree que se llegara a representar nunca de forma completa en su época— y la que mejor representa el genio creativo de su autor, capaz siempre de ofrecer una perspectiva más rica y con más matices de una historia ya conocida, que gracias a la reescritura que realiza de ella, se transforma en un texto universal, donde cada vez que lo leemos aprendemos algo nuevo.

Posiblemente la universalidad del teatro de Shakespeare lleve consigo su mayor dificultad para acercarnos a él. Es tan familiar que tenemos la impresión de ya conocido. Es lo que ocurre con todas las obras de las que se habla en todas partes y a todas horas. Es necesario vencer esa pereza, coger el libro y adentrarse en sus páginas. Ni tan siquiera una buena representación de la misma nos va a ofrecer tantas satisfacciones como una lectura sosegada. 

El resto es silencio.

sábado, 13 de junio de 2026

WALLACE STEVENS, El emperador de los helados

A Wallace Stevens le dedicaré más adelante una entrada para ofrecer una visión general y contextualizarlo en su momento histórico-literario. Hoy ofrezco un ejemplo de cómo operaba a través de un poema, tal vez su preferido, según manifestó en alguna ocasión. El poema pertenece a su primera publicación en forma de libro de poesía, Armonio (1923). Por entonces tenía 44 años.




EL EMPERADOR DE LOS HELADOS


Llama al que lía los cigarros puros,

al forzudo, y ofrécele batir

en tarros de cocina las sensuales cuajadas.

Deja que las muchachas huelguen con los mismos vestidos

que acostumbran a usar, y deja que los chicos

lleven flores envueltas en periódicos viejos.

Deja que el parecer acabe en ser.

El único emperador es el emperador de los helados.


De la cómoda aquella que perdió

tres pomos de cristal, saca la sábana

en la que ella bordaba faisanes una vez

y extiéndela del todo hasta ocultar su cara.

Si sus callosos pies se quedan fuera, lo hacen

para mostrar qué fría está, y qué muda.

Que la lámpara añada su destello.

El único emperador es el emperador de los helados.





El poema tiene dos estrofas bien diferenciadas. En la primera intuimos que se nos está hablando, entre otras cosas, de la cocina de una casa y lo que en ella acontece. En la segunda se nos sitúa en otra dependencia de las casa —¿la sala, un dormitorio?—, donde se encuentra un cadáver al que hay que cubrir con una sábana. 

Como las imágenes y los símbolos se van sucediendo con profundas elipses entre ellos, el poema resulta muy hermético en un primer momento, y tal vez lo continuaría siendo así si no hubiera sido por la agudeza de Helen Vendler quien expuso de forma breve el argumento del mismo: 
una persona va a casa de una vecina que ha fallecido; esta persona debe ayudar a preparar el cadáver en el dormitorio para un velatorio; otros vecinos llevan flores de su propio huerto y otros más preparan comida, incluyendo helado, para el velatorio. 

El poema, por tanto, adquiere forma a través de una voz que va indicando lo que se debe hacer para que el resultado sea el adecuado al momento que se vive. 

Conviene señalar que en algunas culturas caribeñas, incluidas las que Stevens conoció en sus viajes a Cayo Hueso y La Habanalos velatorios tienen o tenían un carácter festivo y se preparaban los mejores manjares. Aquí entra en juego el helado, que no es precisamente el que podemos adquirir en unos segundos en una heladería moderna, sino el que había que hacer trabajando intensamente la cuajada (estamos a comienzos del siglo XX). 

Eso también explica la elección de la palabra concupiscent y que tiene en castellano todos estos sinónimos: incontinente, sensual, lascivo, lujurioso, libidinoso, voluptuoso, impúdico, obsceno, deshonesto. El traductor ha elegido el segundo. 

Así, pues, en la cocina, encontramos coqueteo, desenfado, cierta actividad bulliciosa y la preparación de sabrosos bocados, tal y como hemos visto en algunas películas. Claro que en el otro habitáculo lo que vemos es, por el contrario, una mujer muerta y una cómoda ya vieja que ha perdido los tiradores.

En este contexto, tropezamos con un verso que parece una recomendación de profundo análisis filosófico, es el penúltimo de la primera estrofa: Que el ser sea el final del parecer. Cielos, ¿qué hace ahí?, ¿qué puede querer decirnos el poeta?, ¿qué relación tiene con lo que está ocurriendo en la casa donde se prepara el velatorio?

Stevens decía que la poesía debía resistir a la inteligencia. Esta parece una buena puesta en práctica de lo que afirmaba. Y difícil, variada, compleja son tres términos que la crítica ha utilizado con asiduidad para describir la poesía modernista anglosajona en general. Los poetas de nuestra civilización deben ser difíciles, escribía T.S. Eliot en Los poetas metafísicosen 1921. Creía que esa dificultad reflejaba la época: la avanzada industrialización transformaba Occidente, Europa se tambaleaba tras la Primera Guerra Mundial y la Revolución Bolchevique incendiaba Rusia. Darwin, Nietzsche, Marx, Freud y Einstein cambiaron la visión que se tenía de la historia, la economía, la filosofía, la ciencia, la psicología, la física e incluso la religión.

Si en algo coincidían el modernismo hispanoamericano y el modernismo anglosajón, que fueron estilos y movimientos muy diferentes, era en su crítica al idealismo romántico y en su afán por superarlo. Así, podemos tomar el parecer como lo que no es, lo artificial, lo que aparenta ser pero no es; es decir, se trata de una manera de reivindicar que el realismo desplace al idealismo.

Más aun, Judith Ch. Brown, opina que el verso sugiere que solo en la muerte termina el parecer… En la vida, sin embargo, solo hay apariencia. Esta interpretación es coherente con el penúltimo verso de la segunda estrofa: Que la lámpara añada su destello, que a su vez evoca un ambiente de autopsia o interrogatorio, donde la luz de la realidad busca dar claridad a lo realmente significativo, no las suposiciones, ni cuanto podamos imaginar. 

En este sentido, la sábana bordada con colas de abanico —faisanes, traduce Sánchez Robayna—, que deja el cadáver parcialmente expuesto bajo el resplandor de la lámpara, parece indicar la misma intención: la insuficiencia del artificio.

Por otra parte tenemos el helado, ese postre capaz de aportarnos un placer sensual, pero que hay que consumir con cierta premura para que no se deshaga. Es un placer fugaz, como el sexo. Y es frío, como el cuerpo de la mujer muerta. La frialdad vincula el frío de la muerte con el helado. La muerte y los placeres sensuales de la vida tienen algo en común. La mujer muerta es insensible —"fría" hacia— la animada actividad en la cocina, y esas muchachas ociosas tampoco parecen muy preocupadas por ella. El helado es como la vida: dulce mientras dura. También es como los muertos: fríos y destinados a ser consumidos o a disiparse.

¿Pero por qué el emperador? ¿Una alusión a los cuentos infantiles, al de El traje nuevo del emperador? ¿Una abstracción filosófica sobre la apariencia? ¿Una alusión al Hamlet de Shakespeare cuando su personaje protagonista dice tu gusano es tu único emperador en cuanto a la dieta. Engordamos a todas las demás criaturas para engordarnos a nosotros mismos, y nos engordamos para los gusanos? (4º acto, escena VI).

De hecho, Stevens elige el mismo sintagma único emperador. Además, la idea expresada en Hamlet de que los seres humanos no son la cima de la cadena alimenticia, sino los gusanos, también está, aunque de forma indirecta en el poema. La vida es frágil, efímera; todas, en general, tienden hacia el impulso hedonista: disfrutar del festín mientras se puede.

Enunciado más brutalmente: el único dios, el único emperador en este mundo es el frío dios de la vida mientras esta persiste, la satisfacción del apetito, del deseo. Surge la metáfora: la vida animal en la cocina, el cadáver en el dormitorio trasero.

El único emperador o principio dominante del mundo es aquel que nos viene a la mente cuando vemos derretirse el helado —o, de otra manera, cuando asistimos a un funeral— haríamos bien en prestarle atención y aprovechar cada momento.

Dos estrofas, dos habitaciones:  la bulliciosa vida de festejos y apariencias, y la muerte solitaria, tal y como afirma la sentencia. El poema se convierte en un recordatorio de nuestro destino final. Un postre que antes se nos antojaba muy apetitoso se convierte en un símbolo de lo que la vida nos depara tras el último bocado. Comienza como un dulce caprichoso, pero deja un regusto sorprendentemente frío.


***
Si quieres la paz, no hables con tus amigos; habla con tus enemigos.  

Moshe Dayan  



Fuente: Wikipedia
Mapa de los conflictos armados en curso (número de muertes violentas en el año actual o anterior):      Guerras mayores (10 000 o más). Palestina, Ucrania, Sudán, Etiopía, Myanmar (Birmania).      Guerras menores (1 000–9 999).      Conflictos (100–999).     Escaramuzas y enfrentamientos (1–99).

martes, 18 de junio de 2019

ENRIQUE IV (EL UNIVERSO SHAKESPEARE, 5)

 #eluniversoshakespeare

Shakespeare creó otro personaje tan atractivo como Hamlet para el drama histórico Enrique IV: Hal (el príncipe Enrique), aunque quede oscurecido por el esplendor de Falstaff, mucho más popular por su carácter ingenioso, vitalista y pendenciero. De hecho, la cultura popular inglesa le ha ofrecido figuritas con las que juegan los niños y ha dado su nombre a numerosas tabernas. Por donde pasa Falstaff, reina la fiesta, se come y se bebe sin medida, se fornica y se cuentan historias con la única condición de que sean atractivas, no importan que sean o no verídicas. En el mundo de Falstaff la vida es, o intenta ser, un fiesta sin fin, un juego permanente, una transgresión de la "normalidad".

Hal, el futuro Enrique V, es su aprendiz. Del borrachín Falstaff (fall:caída / staff:bastón) aprende cuanto hay que saber para poder reinar. Las tabernas son el mejor lugar para que un príncipe conozca a su pueblo. Del cálculo y la táctica nos habló Maquiavelo en su famosa obra. Y Hal aprende bien la lección. Cuando al final de la segunda parte se convierta en el nuevo rey, su compañero de correrías será apartado de su lado. El poder no se puede permitir una imagen de borracho ni de sentimental. 

Enrique IV forma parte de la tetralogía que Shakespeare escribió sobre la Historia de Inglaterra: Eduardo III, Ricardo II, Enrique IV (primera y segunda parte) y Enrique V. Todas ellas transcurren durante el convulso período de la Guerra de los Cien Años entre Francia e Inglaterra (1337-1453). Un período con suficientes elementos reales como para inspirar una profunda reflexión sobre el poder y la ambición. El fabuloso ingenio del dramaturgo no perdió la ocasión.

Acto V, final de la primera escena. La batalla está próxima. Falstaff no le oculta a Hal ni su miedo ni su deseo: 

—Quisiera que fuese la hora de ir a la cama y que todo marchase bien. 

Hal replica desabrido: 

—¡Diablo! ¡Debes a Dios una muerte! (en inglés: Why, thou owest God a death —en la traducción se pierde el juego de palabras entre "deuda" y "muerte" que en la época isabelina estaba muy presente al pronunciar la última palabra death-debt).

Falstaff queda solo y responde así al endiablado juego de palabras:

—No está debida aún, y me repugnaría pagarla antes de su fecha. ¿Qué necesidad tengo de meterme donde no me llaman? Bah, esto no es nada. El honor me aguijonea hacia adelante. Sí; pero ¿qué, si el honor me aguijonea hacia atrás cuando avance? ¿Es que el honor puede reponer una pierna? No ¿O un brazo? No. El honor ¿no tiene, pues, ninguna habilidad en cirugía? No. ¿qué es el honor? Una palabra. ¿Qué es esa palabra de honor? Aire. ¡Un adorno costoso! ¿Quién lo posee? El que murió el miércoles. ¿Lo siente? No. ¿Lo oye? No. ¿Es, pues, una cosa insensible? Sí, para los muertos. Pero, ¿no podría vivir con los vivos? No ¿Por qué? La denigración no lo sufriría; por tanto, no lo quiero. El honor es un simple escudo de armas..., y así acaba mi catecismo.

Traducción de Luis Astrana Marín.

miércoles, 1 de noviembre de 2017

DOMINIO DE LA NOCHE, Gloria Díez

Entre los muchos regalos que me traje la semana pasada del FIPMAD se encuentra este poemario editado con gran cariño y tirada numerada, cosido a mano, ilustrado con grabados de Piranesi en papel cebolla y escrito con abundantes dosis de dolor, honestidad y sentido poético dentro del vasto territorio de la noche. Lo más extraordinario del caso es que llegó a mis manos por una simple cuestión de azar. 

Durante la comida de la primera jornada estuve sentado a la izquierda de Gloria Díez. En un momento dado, y puesto que la conversación giraba en torno a la poesía, ella me enseñó este poemario y yo le pedí que me señalara cuál era el poema con el que se sentía más a gusto, aquel que si tuviera que salvar de un desastre no dudaría en hacerlo. Gloria no dudó ni un instante y me dejó abierto el libro por la página 29:

DIME, CARONTE, AMIGO

                                Ofelia está desnuda.
                                                         ¿Hamlet loco?

Dime, Caronte, amigo:
¿Es ésta la laguna
que han de cruzar los muertos?

Pálida luz de alba
llueve en pétalos húmedos.
¡Ah la hermosa mortaja
de rosas amarillas
en las pútridas aguas!

El río ha transportado,
como rama a tu orilla,
este febril despojo:
un cuerpo de muchacha.
Palpa,
con tus dedos oscuros
como atrapan sus dientes
—inocentes marfiles—
el óbolo de plata.

Y acéptalo benévolo.

Guía, lenta, tu barca
hacia el negro horizonte
preñado de carmines.

Tus grandes ojos ciegos,
de pálidas pupilas
recuerdan los secretos
caminos de las aguas.

Mientras resuena el cuerno
y la niebla se eriza
de luciérnagas vivas,
mi cuerpo antiguo curva
su ternura d enieve
en torno a tus sandalias.

Y aterradoramente,
una canción de cuna,
(moscardón verde pálido
que oscila sobre el remo)
ululante y profunda
se eleva a nuestra espalda.

Leí en silencio. Si el aire clásico, rítmico y mesurado del poema me gustaba, la última estrofa, de una pavorosa belleza, me conmovió. En ocasiones, el dolor de lo vivido toma forma a través de las imágenes y el lenguaje poético suele ser el mejor recurso que tenemos para expresarlo. Casi antes de que pudiera realizar ningún comentario, la autora me espetó: Para ti, por haberte sentado a mi lado.


Gracias, Gloria, por el libro y por tus versos. 

miércoles, 3 de noviembre de 2010

PALABRAS

He aquí unas cuantas citas en torno a la palabra. A ver si así se animan el par de seguidores anónimos que tengo y dejan algún mensajito. También podéis animaros los lectores que de vez en cuando pasáis por aquí sin dejar huella. Al fin y al cabo, la palabra es una de esas pocas cosas que nos hacen ser humanos.


  • El mucho hablar faze envilescer las palabras. Alfonso X, Partidas.
  • La palabra, que se nos ha dado para decir la verdad y consolar el dolor, no debe permanecer muda ante la injusticia, el error y la desgracia. Concepción Arenal. Artículos.
  • Las palabras que no van acompañadas de los hechos no cuentan en absoluto. Demóstenes. Epístola a Quinto.
  • Las palabras son médicos del ánimo enfermo. Esquilo. Prometeo encadenado.
  • Las palabras son los clavos para fijar las ideas. A. Godin. La educación de Huguette.
  • La dote más preciosa de las palabras es la mesura. Hesíodo. Los trabajos y los días.
  • Palabra cortés es expresión de noble pensamiento. Ramón Llull. Libro de los proverbios: de la cortesía.
  • La palabra es mitad de quien la pronuncia, mitad de quien la escucha. Montaigne. Ensayos.
  • Sea esta la norma de nuestra vida: decir lo que sentimos; sentir lo que decimos; en suma, que la palabra vaya de acuerdo con los hechos. Séneca. Epístolas.
  • ¡Palabras! ¡Palabras! ¡Palabras! Shakespeare. Hamlet.
  • Denok dugu hitz bat gutxiago / besteri esateko. (Todos tenemos una palabra menos para decir a otro). Kirmen Uribe. Bitartean heldu eskutik. Mientras tanto cógeme la mano.

lunes, 5 de junio de 2017

UN PUNTO DE ENCUENTRO VIAJA POR LA PROVINCIA

Durante los próximos días, y antes de que lleguen los calores del verano y la desbandada vacacional, estos son los lugares donde voy a presentar el poemario y las fechas correspondientes:




GRAVEDAD



¿Qué masa posee el Partenón?

¿Pesaría lo mismo en la Luna?

¿Es la masa de la Novena

superior a la de Hamlet?

¿Se puede cuantificar la atracción

que ejercía Isadora Duncan

sobre sus espectadores?

¿Tienen mayor densidad

un velázquez o un rembrandt

que un lienzo de cualquier

aficionado a la pintura?

¿Es significativamente más masiva

la obra de Whitman, Quevedo o Neruda

que la de unos juegos florales?



La respuesta está en el cálculo.

Mientras que con la obra de Newton

realizamos vaticinios infalibles

—Mercurio aparte—,

con los cálculos de un crítico

difícilmente podemos llegar

a orientar la órbita.

miércoles, 12 de junio de 2013

GRAVEDAD

¿Qué masa posee el Partenón?
¿Pesaría lo mismo en la Luna?
¿Es la masa de la Novena
superior a la de Hamlet?
¿Se puede cuantificar la atracción
que ejercía Isadora Duncan
sobre sus espectadores?
¿Tienen mayor densidad
un velázquez o un rembrandt
que un lienzo de cualquier
aficionado a la pintura?
¿Es significativamente más masiva
la obra de Whitman, Quevedo o Neruda
que la de unos juegos florales?

La respuesta está en el cálculo.
Mientras que con la obra de Newton
realizamos vaticinios infalibles
—Mercurio aparte—,
con los cálculos de un crítico
difícilmente podemos llegar
a orientar la órbita.

martes, 14 de octubre de 2025

DIARIO DE UN RACIONALISTA ACORRALADO, 2

Ballon dog en el mostrador de la tienda de la Bolsa de comercio de París 

#diariodeunracionalistaacorralado

El lema de Bertrand du Guesclin, famoso mercenario tanto por su participación en la Guerra de Cien Años como en el enfrentamiento entre los Trastamara, Enrique y Pedro, era Dat virtus quid forma negat, "el valor da lo que la belleza niega", que bien podría ser aplicado, a este Perro globoes decir, el valor monetario, económico, da al objeto la valía estética que el perrito no tiene.

Por si no alcanzáis a leer lo que pone en el cartelito que se encuentra junto a las patas traseras del objeto en cuestión, os lo digo aquí: "Ballon Dog (blue), Jeff Koons, 50400€, edición limitada de 799 ejemplares en porcelana de Limoges". O sea, la venta de los 799 globos realizados con cerámica de Limoges supondrían un total de 40.269.600€. No alcanzo a imaginar qué precio puede tener el que se suele exponer en galerías y museos. Supongo que uno solo dará para vivir el resto de los días del artista y de toda su familia.

Sin duda, el precio del arte nada tiene que ver con su valor artístico.

Cierro con otra cita sacada de su contexto: Algo huele a podrido en... (Hamlet, act 1, esc 4, v 100) el mundillo del arte.

***
Espero y deseo que el acuerdo de tregua entre Hamas e Israel pueda llevar una paz duradera y estable a la región. 

Si quieres la paz, no hables con tus amigos; habla con tus enemigos.  

Moshe Dayan  



Fuente: Wikipedia
Mapa de los conflictos armados en curso (número de muertes violentas en el año actual o anterior):      Guerras mayores (10 000 o más). Palestina, Ucrania, Sudán, Etiopía, Myanmar (Birmania).      Guerras menores (1 000–9 999).      Conflictos (100–999).     Escaramuzas y enfrentamientos (1–99).

jueves, 12 de julio de 2018

MÁS ALLÁ DEL HILO, Aritz Gorrotxategi

Baile del Sol
Aritz Gorrotxategi ganó el Premio de la Crítica en 2011 con el poemario Hariaz beste. La editorial canaria Baile del Sol editó la traducción, a cargo del propio autor, el año pasado. 

Su obra poética incluye los siguientes títulos: Taxi bat Hamlet-entzatZaldi hustuakHariaz besteMuga (poemario colectivo) y Chillidari gorazarre (poemario colectivo en homenaje a Chillida)

En este poemario —en el que alterna la prosa poética y el verso y que está poblado de referencias a todo tipo de clásicos— se parte de una advertencia 

EL EXTREMO DEL MUNDO

Es cierto, el mundo pende
de un único hilo;
la cuestión es dónde
se fija la atención,
bien
en la parte superior,
bien
en la inferior, en la mano
o en el extremo del hilo.

y se llega a una conclusión-deseo cargada de humanismo

EL OFICIO DE COMPRENDER

La realidad: nexo entre lo externo y lo interior. Ejercicio de abrazar pronombres. "Yo" en el lugar de "ellos"; "ellos" en el mío. Ese plural humano que nos funde a todos.

Obrar como enemigos es contrario a la naturaleza.

Comprender, no más. Creados para ello. El oficio de comprender. Sin hacer daño a nadie. Tender la mano... Dejar hacerse a la mar la conciencia-río que somos, poco a poco.

Entre el primer poema y el último un continuado esfuerzo poético por esclarecer e iluminar, un denodado empeño por alcanzar el conocimiento y qué pueda significar eso. Y es que 

No hay certeza en el caminar, tan solo un río, un molino hacia el mar. Creer, quizás, sea soñar, sembrar la duda y observar desvelado el mundo, habiendo tomado asiento. Mientras germina la respuesta la medida del sueño es la belleza.

viernes, 2 de junio de 2017

SER EN LA VIDA ROMERO

Me encuentro con este magnífico romero e inmediatamente me viene a la memoria el poema de León Felipe. Creo que se merecen mutuamente el uno al otro, y todos nosotros nos merecemos de vez en cuando un remanso de poesía directa, franca, sin alambiques, que nos devuelva la sensación de ser nosotros mismos.

Romero en flor
Ser en la vida romero,
romero sólo que cruza siempre por caminos nuevos.
Ser en la vida romero,
sin más oficio, sin otro nombre y sin pueblo.
Ser en la vida romero, romero..., sólo romero.
Que no hagan callo las cosas ni en el alma ni en el cuerpo,
pasar por todo una vez, una vez sólo y ligero,
ligero, siempre ligero.


Que no se acostumbre el pie a pisar el mismo suelo,
ni el tablado de la farsa, ni la losa de los templos
para que nunca recemos
como el sacristán los rezos,
ni como el cómico viejo
digamos los versos.
La mano ociosa es quien tiene más fino el tacto en los dedos,
decía el príncipe Hamlet, viendo
cómo cavaba una fosa y cantaba al mismo tiempo
un sepulturero.
No sabiendo los oficios los haremos con respeto.
Para enterrar a los muertos
como debemos
cualquiera sirve, cualquiera... menos un sepulturero.
Un día todos sabemos
hacer justicia. Tan bien como el rey hebreo
la hizo Sancho el escudero
y el villano Pedro Crespo.
Que no hagan callo las cosas ni en el alma ni en el cuerpo.
Pasar por todo una vez, una vez sólo y ligero,
ligero, siempre ligero.

          Sensibles a todo viento
          y bajo todos los cielos,
          poetas, nunca cantemos
          la vida de un mismo pueblo
          ni la flor de un solo huerto.
          Que sean todos los pueblos
          y todos los huertos nuestros.

Y aquí tenéis el poema en la voz del poeta:



domingo, 30 de noviembre de 2008

DE LOS ARTISTAS FUNCIONARIOS

Leo en la prensa del sábado el cabreo que se han pillado un buen grupo de artistas vascos, la mayoría músicos, por la ayuda económica que ha recibido Kepa Junkera. La subvención asciende a 704.000€ y la ha recibido, o terminará de recibirla, pues es para un proyecto de tres discos a publicar durante este año y los dos siguientes, de los departamentos de Cultura y del de Vivienda y Asuntos Sociales, y no es que necesite precisamente un piso de protección oficial.

Si a los compañeros de profesión de Junkera les mosquea que él reciba más que ellos, si al mundillo político-mediático le mosquea que Junkera reciba dinero del departamento de Vivienda y Asuntos Sociales (J. Madrazo), si a la afición en general le mosquea el pastón por hacer unos discos con amiguetes de aquí y de allá (tampoco éstos necesitan vivienda de protección oficial), a mí lo que me indigna es que la cultura sea una cosa de la administración, es decir, que el artista sea un funcionario... que en este caso vive muy bien.

El arte, las manifestaciones culturales deberían defenderse desde sí mismas, desde su propia calidad, y no desde la cantidad de amiguetes que se tenga en el gobierno de turno. Y esto por dos razones que me parecen fundamentales: la primera, porque el dinero público debería servir sólamente para realizar proyectos públicos, es decir, acciones que ayuden a la población, que es la que pone una parte de sus recursos para poder mejorar los servicios que recibe (salud, investigación, carreteras, puertos, vivienda, educación...); la segunda, porque ya está bien de entender el arte como una actividad funcionarial. Quien quiera ser artista, debería entender que su obra debe ser sometida al juicio del público, de la comunidad, y si la creación funciona, de ahí obtendrá sus beneficios, y no de la ayuda de la administración.

Ya sé que el discurso dominante dice que vivimos en una sociedad rica y que ésta debe proteger la creación de sus artistas, porque tenemos recursos suficientes para hacerlo y, además, es algo así como una obligación moral. Me la pela lo que opine la mayoría. En la mayoría de los casos las subvenciones económicas nada tienen que ver ni con la creación ni con la cultura. Tienen que ver con algo que se llama industria (industria cinematográfica, industria discográfica, industria editorial...), y es industria en todos sus mecanismos. O tienen que ver con un pique de grupito con otro grupito (los de corbata, los de pendiente, los de mi sexo, los de mi raza, los de mi pueblo...), para ver quién luce más y mejor. ¿Qué es sino eso que se llama protección de la cultura gallega, pasiega, española, vasca, francesa o anglosajona, si no es un sacar pecho delante de las otras? ¿Qué me importa que Hamlet lo escribiera un inglés, que el Taj Mahal lo edificaran hindúes, que las cabezas olmecas fueran talladas por manos centroamericanas o que las fugas las creara una mente alemana? Lo que me importa es poder disfrutarlas, porque cada vez que lo hago me siento más próximo al ser humano que hay en mi y al que me rodea, pero, desde luego, ninguna de esas obras, por maravillosas que sean, valen lo que vale la vida de un solo ser humano.

Y lo que es peor, me resulta profundamente inmoral e insolidario que alguien cobre un pastón del gobierno occidental-capitalista-desarrollado que sea, mientras en ese mismo país, o en otro cualquiera, haya gente que necesite una ínfima parte de ese dinero para poder seguir estando viva. Que nadie me diga que el problema del hambre (y hablo de hambre, no de zapatos) está resuelto, porque no es verdad. Y mientras no esté resuelto me parece profundamente INJUSTO, INMORAL y DEGRADANTE que otro alguien reciba una ayuda económica pública por escribir un poema, pintar un cuadro o hacer una canción. Y que además se declare de izquierdas. Algo funciona obstinadamente mal en nuestra sociedad.

miércoles, 28 de agosto de 2019

RICARDO II (EL UNIVERSO SHAKESPEARE, 8)

 #eluniversoshakespeare

Ricardo II es una de las obras menos conocidas de Shakespeare en el mundo de habla castellana, entre otras cosas porque no existen muchas traducciones ni tampoco es la típica tragedia representada en todos los festivales de teatro clásico. Pero esto, que es así, tampoco quiere decir gran cosa. 

Ricardo II es una tragedia histórica teñida de nostalgia. Es también una profunda reflexión sobre el poder, una tragedia sobre la culpa y una estupenda metáfora sobre el teatro del mundo. Y es, como nos lo recuerda Bloom, la puesta en escena de un pésimo rey que tiene, sin embargo, buenas dotes de poeta metafísico. Dejadme que os cite las palabras del estudioso neoyorquino.

Rey alocado e inadecuado, víctima tanto de su propia psique y su extraodinario lenguaje como de Bolingbroke, no es que Ricardo gane nuestra simpatía, sino nuestra renuente admiración estética por la cadencia moribunda de su música cognitiva. Es totalmente incompetente como político, y totalmente dueño d ela metáfora (Shakespeare. La invención de lo humano. p 305).

A punto de acabar, en Ricardo II también podemos leer —acto V, escena V— uno de los soliloquios más impresionantes del teatro, que sería citado muchas más veces si no fuera por que el de Hamlet oculta prácticamente cualquier otro.

Me he estado preguntando cómo puedo comparar la cárcel en que vivo con el mundo y, como el mundo es tan populoso y aquí no hay otro ser que no sea yo, no soy capaz. Con todo, voy a resolverlo. Mi mente será la hembra de mi espíritu, mi espíritu el padre, y los dos engendrarán una prole de pensamientos fecundantes que poblarán este mundo en pequeño de caracteres tan variados como el mundo, pues ningún pensamiento se contenta. Los más altos, los de asuntos divinos, se entremezclan con las dudas y ponen a las Escrituras en contradicción; primero, «Venid, niños, a mí», pero después, «Venir es tan difícil como es para un camello pasar por el ojo de una aguja». Los pensamientos ambiciosos imaginan milagros imposibles: cómo estas débiles uñas pueden abrir brecha en el pétreo costillar de este duro mundo que es mi cárcel y, como no pueden, mueren en su orgullo. Los pensamientos de paciencia se ilusionan con que no son los primeros esclavos de Fortuna, ni serán los últimos, cual los pobres mendigos metidos en el cepo, que amparan su vergüenza en los muchos que han metido y meterán y, pensando de este modo, se consuelan, llevando su infortunio a las espaldas de los que han soportado suerte igual. Así yo en uno solo hago de muchos, y ninguno satisfecho. A veces soy rey, mas la traición me hace que prefiera ser mendigo, y lo soy. Entonces la aplastante miseria me hace ver que me iba mejor cuando era rey, y vuelvo a ser rey, mas muy pronto pienso que Bolingbroke me ha desreinado, y ya no soy nada. Mas, sea uno u otro, ni a mí ni a nadie que sólo sea un hombre ya nada podrá complacernos si no es la paz de no ser nada. (Suena música). ¿Oigo música? ¡Eh, eh, lleva el ritmo! ¡Qué amarga es la música dulce cuando no se observa ritmo ni medida! Así ocurre en la música del hombre. Yo aquí tengo finura de oído para advertir discordancias en la cuerda, mas, respecto a la concordia de mi reino, no he tenido oído para oír mis disonancias. Perdí el tiempo, y ahora el tiempo me consume, ya que me he convertido en su reloj. Mis pensamientos son minutos; con suspiros marcan su andadura a la esfera de mis ojos, adonde mi dedo, semejante a un minutero, siempre apunta enjugándoles las lágrimas. Pues bien, señor, los sonidos que indican la hora son clamores que golpean mi corazón, que es la campana. Suspiros, lágrimas, clamores dan los minutos y las horas. Mas mi tiempo corre apresurado en la alegría de Bolingbroke, mientras yo tonteo aquí, muñeco de su reloj. Esa música enloquece. ¡Que no suene! Aunque ha devuelto el juicio a los locos, yo creo que va a quitárselo a los cuerdos. Sin embargo, bendito sea quien me la brinda, pues es señal de afecto, y el afecto a Ricardo es una rara joya en este mundo de odio.

jueves, 24 de septiembre de 2020

POETIKA 2020: ARITZ GORROTXATEGI

KM KULTURUNEA

Hoy, a las 19:30se reanuda el ciclo de Poetika 2020  en el salón de actos del Koldo Mitxelena. Aritz Gorrotxategi es el poeta invitado. La introducción correrá a cargo de Felipe JuaristiEl acompañamiento musical lo realizará Maitane Arretxe con el acordeón.

Si bien la obra literaria de Gorrotxategi es muy amplia e incluye numerosos artículos de opinión en prensa, la obra poética está recogida en estos títulos:

Taxi bat Hamlet-entzat2002, Hiria.

Zaldi hustuak, 2007, Erein.

Hariaz beste, 2011, Erein.

Muga (liburu kolektiboa), 2016, El Gallo de Oro.

Chillidari gorazarre (liburu kolektiboa). 2017, Balea Zuria.

Amua2019, Elkar.

Su blog personal (euskara) lo tenéis enlazado aquí.



BIHARKO HARIA


Biolinaren baitako hotsak esnaraziz,

plaza txikia katedral bihurtzen du zazpietan,

zortzietako autobusak ihes egin baino lehen,

entzuleen hotsak isilaraziz.


Hor ikusiko duzu kapela nola bete,

geldialdiak merezi duela aurrera baino lehen,

biribilduen artean Ariadna zilegiak

dituela gogo, musika harien artean itxiz

joan-etorriko zauriak.


Baina bereziki gaur

badaki hura dagoela besteen artean,

bereziki gaur

atzo bezalako egun bat da,

non nahikoa den hari bati heltzea

sorterria begirada batean zehazteko,

non nahikoa den hari bati heltzea

beste aldean Ariadna dagoela ziurtatzeko.


Emakumeak ere maite du Teseo,

baina bietako inork ez daki esaten

nola egingo dioten ihes Minotauroari,

biak bat direnean ala banaka

etxera doazenean

bakoitza bere autobusean

banakotasunean desegitera,

puskekin biharko haria

birsor daitekeela sinistera.


Urrutitik maite dute elkar,

galderarik egin gabe,

labirintuak ibiltaria maite duen moduan.

(Tenéis la traducción y algún texto más en este enlace).



Para asistir es necesario inscribirse:
943 11 28 93 (de 08:30 a 14:30)


domingo, 2 de junio de 2013

DORMIR, TAL VEZ SOÑAR

El título está tomado del celebérrimo monólogo de Hamlet. Allí la interpretación estaba más clara; aquí, en cambio, está más abierta a vuestra imaginación.

martes, 3 de diciembre de 2024

LA PEREZA, Bécquer

No podría decir exactamente que Bécquer se adhiriera en su momento al pensamiento abolicionista del trabajo, idea sobre la que en este mismo espacio ya he publicado alguna nota sobre libros que inciden de una u otra manera en eso de dedicarle menos tiempo a la obligación: EN DEFENSA DE LOS OCIOSOS (2009)EL DERECHO A LA PEREZA (2012) o LA ABOLICIÓN DEL TRABAJO (2014). 

En realidad, ni sus opiniones políticas, ni sociales, ni tan siquiera su dedicación a la actividad profesional que ejerció, el periodismo, van en esa dirección, pero este artículo que publicó en El Contemporáneo, en abril de 1861, no deja de tener su gracia.

Un fantasma se extiende por el mundo... ¿Será el de la pereza?

La pereza dicen que es don de los inmortales y, en efecto, en esa serena y olímpica quietud de los perezosos de pura raza hay algo que les da cierta semejanza con los dioses. 
El trabajo aseguran que santifica al hombre; de aquí, sin duda, el adagio popular que dice: "A Dios rogando, y con el mazo dando". Yo tengo, no obstante, mis ideas particulares sobre este punto. Creo, en efecto, que se puede recitar una jaculatoria mientras se echan los bofes golpeando un yunque; pero la verdadera oración, esa oración sin palabras que nos pone en contacto con el Ser Supremo por medio de la idea mística, no puede existir sin tener a la pereza como base. 
La pereza, pues, no sólo ennoblece al hombre, porque le da cierta semejanza con los privilegiados seres que gozan de la inmortalidad, sino que, después de tanto como contra ella se declama, es seguramente uno de los mejores caminos para irse al cielo. 
La pereza es una deidad a que rinden culto infinitos adoradores; pero su religión es una religión silenciosa y práctica; sus sacerdotes la predican con el ejemplo; la naturaleza misma, en sus días de sol y suave temperatura, contribuye a propagarla y extenderla con una persuasión irresistible. 
Es cosa sabida que la bienaventuranza de los justos es una felicidad inmensa que no acertamos a comprender ni a definir de una manera satisfactoria. La inteligencia del hombre, embotada por su contacto con la materia, no concibe lo puramente espiritual, y esto ha sido la causa de que cada uno se represente el cielo, no tal cual es, sino tal como quisiera que fuese. 
Yo lo sueño con la quietud absoluta, como primer elemento de goce, el vacío alrededor, el alma despojada de dos de sus tres facultades, la voluntad y la memoria, y el entendimiento, esto es, el espíritu, reconcentrado en sí mismo, gozando en contemplarse y en sentirse. 
Ésta es la razón por la que no estoy conforme con el poeta que ha dicho: 
Heureux les morts, éternels paresseux! 
Esta pereza eterna del cadáver, cómodamente tendido sobre la tierra blanda y removida de la sepultura, no me disgusta del todo; sería tal vez mi bello ideal, si en la muerte pudiera tener la conciencia de mi reposo. ¿Será que el alma, desasida de la materia, vendrá a cernerse sobre la tumba, gozándose en la tranquilidad del cuerpo que la ha alojado en el mundo? 
Si fuera así, decididamente me haría partidario del tan repetido y manoseado «reposo de la tumba», tema favorito de los poetas elegíacos y llorones y aspiración constante de las almas superiores y no «comprendidas». Pero..., ¡la muerte! «¿Quién sabe lo que hay detrás de la muerte?», pregunta Hamlet en su famoso monólogo, sin que nadie le haya contestado todavía. Volvamos, pues, a la pereza de la vida, que es lo más positivo. 
La mejor prueba de que la pereza es una aspiración instintiva del hombre y uno de sus mayores bienes es que, tal como está organizado este pícaro mundo, no puede practicarse, o al menos su práctica es tan peligrosa que siempre ofrece por perspectiva el hospital. Y que el mundo, tal como lo conocemos hoy, es la antítesis completa del paraíso de nuestros primeros padres, también es cosa que, por lo evidente, no necesita demostración. Sin embargo, el cielo, la luz, el aire, los bosques, los ríos, las flores, las montañas, la creación, en fin, todo nos dice que subsiste la misma. ¿Dónde está la variación? El hombre ha comido la fruta prohibida; ha deseado saber, ya no tiene derecho a ser perezoso. 
—¡Trabaja, muévete, agítate para comer! 
Esto es tan horrible como si nos dijeran: "Da a esa bomba, suda, afánate para coger el aire que has de respirar". 
Cuántas veces, pensando en el bien perdido por la falta de nuestros primeros padres, he dicho en el fondo de mi alma, parodiando a Don Quijote en su célebre discurso sobre la Edad de Oro: «Dichosa edad y siglos dichosos aquellos en que el hombre no conocía el tiempo, porque no conocía la muerte, e inmóvil y tranquilo gozaba de la voluptuosidad de la pereza en toda la plenitud de sus facultades». Caímos del trono en que Dios nos había sentado; ya no somos los señores de la creación, sino una parte de ella, una rueda de la gran máquina, más o menos importante, pero rueda al fin y condenada, por lo tanto, a voltear y a engranarnos con otras gimiendo y rechinando, y queriéndonos resistir contra nuestro inexorable destino. Algunas veces, la Pereza, esa deidad celeste, primera amiga del hombre feliz, pasa a nuestro lado y nos envuelve en la suave atmósfera de languidez que la rodea, y se sienta con nosotros y nos habla ese idioma divino de la transmisión de las ideas por el fluido, para el que no se necesita ni aun tomarse el trabajo de remover los labios para articular palabras. Yo la he visto muchas veces flotar sobre mí y arrancarme al mundo de la actividad, en que tan mal me encuentro. Mas su paso por la tierra es siempre ligerísimo; nos trae el perfume de la bienaventuranza para hacernos sentir mejor su ausencia. ¡Qué casta, qué misteriosa, qué llena de dulce pudor es siempre la pereza del hombre! 
Ved la actividad corriendo por el mundo como una bacante desmelenada, dando una forma material y grosera a sus ideas y a sus ensueños; ved el mercado público cotizándolos, vendiéndolos a precio de oro. Santas ilusiones, sensaciones purísimas, fantasías locas, ideas extrañas, todos los misteriosos hijos del espíritu son, apenas nacen, cogidas por la materia, su estúpido consocio, y expuestas, desnudas, temblorosas y avergonzadas, a los ojos de la multitud ignorante. 
Yo quisiera pensar para mí y gozar con mis alegrías, y llorar con mis dolores, adormecido en los brazos de la pereza, y no tener necesidad de divertir a nadie con la relación de mis pensamientos y mis sensaciones más secretas y escondidas. 
Vamos de una eternidad de reposo pasado a otra eternidad por venir por un puente, que lo es apenas la vida. ¡A qué agitarnos en él con la ilusión de que hacemos algo agitándonos! Yo he visto con el microscopio una gota de agua, y en ella esos insectos apenas perceptibles, cuya existencia es tan breve que en una hora viven cinco o seis generaciones, y he dicho al mirarlos moverse: "¿Si creerá ese bichejo que hace alguna cosa?". Para afanarnos en el mundo era menester que le pusiesen una montera que nos tapara el cielo de modo que la comparación con su inmensidad no hiciera tan sensible nuestra pequeñez. Yo quiero ser consecuente con mi pasado y mi futuro probables, y atravesar ese puente de la vida, echado sobre dos eternidades, lo más tranquilamente posible. Yo quiero...; pero quiero tantas cosas que sólo con enumerarlas podría hacer un artículo largo como de aquí a mañana, y no es éste seguramente mi propósito. 
Aún me acuerdo de que en una ocasión, sentado en una eminencia desde la que se dilataba ante mis ojos un inmenso y reposado horizonte, llena mi alma de una voluptuosidad tranquila y suave, inmóvil como las rocas que se alzaban a mi alrededor y de las cuales creía yo ser una, una roca que pensaba y sentía como yo creo que sentirán y acaso pensarán todas las cosas de la tierra, comprendí de tal modo el placer de la quietud y la inmovilidad perpetua, la suprema pereza tal y tan acabada como la soñamos los perezosos, que resolví escribirle una oda y cantar sus placeres desconocidos de la inquieta multitud. 
Ya estaba decidido; pero al ir a moverme para hacerlo, pensé, y pensé muy bien, que el mejor himno a la pereza es el que no se ha escrito ni se escribirá nunca. El hombre capaz de concebirlo se pondría en contradicción con sus ideas al hacerlo. Y no lo hice. En este instante me acuerdo de lo que pensé ese día: pensaba extenderme en elogio de la pereza a fin de hacer prosélitos para su religión. Pero, ¿cómo he de convencer con la palabra, si la desvirtúo con el ejemplo? ¿Cómo ensalzar la pereza trabajando? Imposible. 
La mejor prueba de mi firmeza en las creencias que profeso es poner aquí punto y acostarme. ¡Lástima que no escriba esto sentado ya en la cama! ¡No tendría más que recostar la cabeza, abrir la mano y dejar caer la pluma!

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