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domingo, 11 de enero de 2026

SALLY GARDENS, Benjamin Britten

Para cerrar el recorrido en torno al poema de Yeats que ayer dejaba colocado en el apartado número dos de la entrada, traigo hoy hasta aquí la historia de las influencias múltiples entre música popular, poesía y música culta que tan ricas han resultado a lo largo del tiempo. La información la he tomado de la Wikipedia en inglés.

Dont by the salley gardens (Gort na Saileán en irlandés) es el poema que William Butler Yeats publicó en The Wanderings of Oisin and Other Poems en 1889.

Yeats indicó en una nota que se trataba de un intento de reconstruir una vieja canción a partir de tres versos, que recordaba de forma imperfecta una anciana campesina del pueblo de Ballisodare, en el condado de Sligo, que a menudo se los cantaba a sí misma

La investigación sobre el folclore apunta a que la vieja canción puede ser la balada The Rambling Boys of Pleasure, pues esa balada contiene estos versos:

Down by yon flowery garden my love and I we first did meet.
I took her in my arms and to her I gave kisses sweet
She bade me take life easy just as the leaves fall from the tree.
But I being young and foolish, with my darling did not agree.

[Junto a aquel jardín florido, mi amor y yo nos conocimos.
La tomé en mis brazos y le di dulces besos.
Ella me pidió que me tomara la vida con calma, como las hojas caen del árbol.
Pero yo, siendo joven y tonto, no estuve de acuerdo con mi amada
].

La similitud con la primera estrofa de la versión de Yeats es inconfundible y nos permite suponer que esta era, efectivamente, la canción que Yeats recordaba que cantaba la anciana. El resto de la canción, sin embargo, es bastante diferente.

El título original de Yeats, "Una vieja canción re-cantada", reflejaba su deuda con The Rambling Boys of Pleasure, o con la que fuese que él había oído cantar. El poema apareció por primera vez con su título actual cuando se reimprimió en Poems, en 1895.

Este es el poema de Yeats (la traducción de Rivero Taravillo se encuentra en la entrada que publiqué ayer)

Down by the salley gardens my love and I did meet;
She passed the salley gardens with little snow-white feet.
She bid me take love easy, as the leaves grow on the tree;
But I, being young and foolish, with her would not agree.

In a field by the river my love and I did stand,
And on my leaning shoulder she laid her snow-white hand.
She bid me take life easy, as the grass grows on the weirs;
But I was young and foolish, and now am full of tears.



Se ha sugerido que los "salley gardens" estaban a orillas del río en Ballysadare, cerca de Sligo, donde los residentes cultivaban árboles para obtener paja para construir sus características techumbres tradicionales. "Salley" o "sally" es una forma de la palabra inglesa estándar "sallow", es decir, un sauce del género Salix. Su sonido es similar al de la palabra irlandesa saileach, que también significa sauce.

El poema fue musicalizado por Herbert Hughes con el aire tradicional "The Maids of Mourne Shore" en 1909. En la década de 1920, la compositora Rebecca Clarke (1886-1979) puso música al texto. El compositor John Ireland (1879-1962) puso las palabras a una melodía original en su ciclo de canciones Songs Sacred and Profane, escrito entre 1929 y 1931. También hay una versión vocal del poeta y compositor Ivor Gurney, que se publicó en 1938. Y así llegamos a Benjamin Britten, que publicó su versión del poema en 1943, con la melodía que Hughes recopiló. Más tarde, en 1988, el compositor estadounidense John Corigliano escribió y publicó otra versión más.

Que la música y la poesía os sean favorables.


***
Si quieres la paz, no hables con tus amigos; habla con tus enemigos.  

Moshe Dayan  



Fuente: Wikipedia
Mapa de los conflictos armados en curso (número de muertes violentas en el año actual o anterior):      Guerras mayores (10 000 o más). Palestina, Ucrania, Sudán, Etiopía, Myanmar (Birmania).      Guerras menores (1 000–9 999).      Conflictos (100–999).     Escaramuzas y enfrentamientos (1–99).

sábado, 14 de diciembre de 2013

W. B. YEATS, 3



Vuelvo a echar mano del programa La Libélula, de Radio 3, para ofrecer información sobre otro poeta. Vuelvo a agradecer la disponibilidad de sus responsables para poder colocar la entrevista con Antonio Linares en este espacio, y vuelvo a recordar a los lectores que posen su atención en esta entrada que no siempre podemos adquirir todos los libros que aquí se mencionan en una librería de nuevo. A veces es necesario recurrir a librerías de viejo, segunda mano o a las bibliotecas. 

La escalera de caracol y otros poemas, Linteo, 2010, es un título básico en la obra de Yeats. Obra de madurez, 1933, supuso la justificación de las aventuras intelectuales que el poeta tuvo en la filosofía, el misticismo y el simbolismo. Como nos señala Antonio Linares en la introducción, tiene una estructura circular en su permanente lucha contra el tiempo y en él se exalta lo inacabado, lo que sucumbe a su paso. La edición, además, se acompaña de una breve pero muy interesante colección de notas sobre cada uno de los poemas que ayudan mucho a la comprensión última de los mismos.

La poesía de W. B. Yeats es el mejor estudio que tenemos en castellano sobre la obra del irlandés. MacNeice, poeta él mismo, hace un estupendo recorrido por la vida y la obra de su compatriota, explicando con estilo claro y sencillo la evolución poética, ideológica y vital del que fuera Premio Nobel en 1923. En mi opinión, este trabajo tiene un valor especial porque MacNeice, como poeta, sostuvo puntos de vista muy diferentes a los de Yeats; sin embargo, supo adentrarse en las motivaciones últimas del escritor y analizar con gran rigor y objetividad tanto su estilo como sus obsesiones temáticas. En definitiva, un buen ensayo que se lee sin esfuerzo y con gran provecho.

Y una recomendación final para los que entendéis el inglés: las clases grabadas del profesor Langdom Hammer (Universidad de Yale) sobre la poesía W. B. Yeats.

martes, 19 de noviembre de 2013

W. B. YEATS, 1

Leer a Yeats en castellano no tiene ninguna dificultad. Existen multitud de traducciones y antologías, y aunque la Poesía reunida que publicó Pre-Textos en 2010 está agotada, es muy fácil encontrar el ejemplar en las bibliotecas.

Igualmente sencillo es hallar información sobre él en Internet, así que os dejo ese entretenimiento a vosotros. Sólo os enlazado un breve trabajo del profesor Barbeito Varela en el que se ocupa del papel de la leyenda y los sueños en la poesía del irlandés. 

Y ahora uno de los poemas más emblemáticos y conocidos de W. B. Yeats, Navegando hacia Bizancio, y cuya primera frase os sonará inmediatamente porque Cormac McCarthy la utilizó para titular una de sus novelas que, posteriormente, los Cohen llevaron al cine.


I

Aquel no es un país para viejos. Los jóvenes
unos en brazos de otros, pájaros en los árboles
–esas generaciones moribundas– cantando,
cascadas de salmones y mares de caballa,
aves, peces o carne celebran en verano
cuanto ha sido engendrado, nace y muere.
Sujetos a esa música sensual todos descuidan
los monumentos de la mente inmarchitable.



II

Cosa indigna es un viejo, un abrigo andrajoso
montado en una estaca, excepto cuando el alma
bate palmas y canta, y canta con más fuerza
por cada desgarrón de su mortal vestido,
pues no hay escuela para el canto, sólo estudiar
los monumentos de su propia magnificencia.
Y por ello he cruzado los mares y venido
a la ciudad sagrada de Bizancio.



III

Oh sabios congregados en el fuego divino
tal figuras murales en un mosaico de oro.
Venid a mí del fuego, girando en la espiral,
para ser los maestros de canto de mi alma.
Purgad mi corazón; enfermo de deseo
y uncido a un animal agonizante,
no recuerda quién es; y encomendadme
al artificio de la eternidad.



IV

Fuera de la naturaleza no tomaré mi forma
corpórea de ningún objeto natural
sino de aquellas formas que los orfebres griegos
crean forjando el oro y en oro recubriéndolas
a fin de prevenir la modorra imperial;
o ponen a cantar en un árbol dorado
ante las damas y señores de Bizancio

los hechos que pasaron, pasan o pasarán.

                                 
                                          La traducción es de Jordi Doce.


PS: Tenéis alguna entrada anterior sobre Yeats en este mismo blog.

domingo, 8 de diciembre de 2013

W. B. YEATS, 2 (Encrucijadas)

Este título recoge algunos de los primeros poemas de Yeats, poemas que en su origen aparecieron en la primera colección que dio al público bajo el título El peregrinaje de Oisin y otros poemas, en 1889. Ibon Zubiaur se ha encargado de traducirlos y de prologarlos. Son, por tanto, poemas juveniles y los más apegados a la tradición romántica y al imaginario mitológico irlandés. Son, seguramente, los más populares también. Aquí se encuentran El niño robado, La caída de las hojas, La locura del rey Goll o La balada de Moll Magee, poemas emblemáticos entre los lectores irlandeses de Yeats donde los haya.

Al margen de los gustos y opiniones de cada cual, el librito es una buena opción para acercarse a la poesía primera del poeta y para conocer en directo y sin intermediarios cuál era el imaginario en el que se desenvolvía. Y como dice Zubiaur en su prólogo los logros finales de Yeats no pueden disociarse de sus propósitos iniciales.

Entresaco La balada de Moll Magee por la traducción en romance asonantado que, en mi opinión, le va muy bien al texto.

Acercaos, pequeñuelos,
no me echéis piedras a mí
porque voy refunfuñando:
apiadaos de Magee.

Pescador era mi hombre,
con la playa en el hablar;
yo salaba los arenques:
trabajaba sin parar.

No dejaban la cabaña
de salar mis pobres pies
hasta a veces por la noche,
que cruzaban el pavés.

Siempre había sido débil;
mi bebé recién nació;
la cuidaba una vecina
por el día, y luego yo.

¡Ay, queridos pequeñuelos!
Me tendí sobre el bebé;
con el alba helada y clara
contemplé frío al bebé.

¡Duerme mal la hembra cansada!
Rojo y pálido, me dio
mi hombre un poco de dinero
y a Kinsale me devolvió.

Me expulsó y cerró la puerta,
y me echó una maldición;
yo partí de allí en silencio,
ni un vecino se asomó.

Mudas puerta y ventanas,
verde y débil una estrella;
las pajitas se agitaban
a través de la calleja.

Yo partí de allí en silencio.
Más allá del viejo establo
vi a una amable convecina
su primer fuego soplando.

Me sacó toda mi historia.
mi dinero está agotado,
mas burlona y compasiva
aún me da sorbo y bocado.

que vendrá mi nombre me dice,
a llevarme para casa;
pero siempre que ando en torno,
fuera o dentro de la casa,

apilando la madera,
o los tepès, o en el pozo,
voy pensando en mi bebé,
y por dentro, sola, lloro.

Pienso a veces que ella sabe
cuándo abriendo bien sus puertas
Dios enciende las estrellas
y a los pobres nos contempla.

Ahora pues, mis pequeñuelos,
ya más piedras no echaréis,
mas reuniéndoos radiantes
de Magee os apiadaréis.


miércoles, 24 de diciembre de 2025

UN LIBRO, UN POEMA (W. B. YEATS)

#unlibrounpoema


Sobre W. B. Yeats (1865-1939) existen unas cuantas entradas en este mismo espacio, por eso solamente mencionaré que este poema es uno de los últimos que escribió el Nobel irlandés antes de su muerte, concretamente en septiembre de 1938. Su muerte se produjo en enero. 

Podemos entenderlo como una recopilación de su manera de entender la creación poética y la forma de afrontar la vida; en definitiva, sus convicciones y creencias.

Dejo enlazadas algunas referencias sin las cuales difícilmente se puede entender a qué está aludiendo Yeats cuando realiza esas citas.

Los tres versos finales son los que se grabaron en la lápida de su tumba.  


BAJO BEN BULBEN 

                I

Jurad por lo que dijeron los Sabios 
en derredor del Lago Mareotido 
lo que la Bruja del Atlas sabía, 
decía y hacía cantar a los gallos. 

Jurad por esos caballeros, por esas mujeres 
cuya forma y aspecto se muestran sobrehumanos 
que esa compañía de pálidos rostros largos 
que proclama una inmortalidad 
ganó la compleción de sus pasiones; 
ahora cabalgan la invernal aurora 
donde el Ben Bullen marca la escena. 

Esto es en esencia lo que significan. 


            II

Muchas veces un hombre vive y muere 
entre sus dos eternidades, 
la de la raza y la del alma, 
y la antigua Irlanda conocía todo esto. 
Ya muera en su cama el hombre
o por disparo de un rifle, 
una breve despedida de los seres queridos
es lo peor que ha de temer.
Aunque largo es el esfuerzo de los sepultureros,
afiladas sus palas, fuertes sus músculos, 
no hacen sino lanzar a sus enterrados 
de nuevo a la mente humana. 


            III

Quienes oísteis la plegaria de Mitchel,
“¡Envíanos la guerra, Señor!”, 
sabéis que cuando todas las palabras se han dicho 
y un hombre lucha como loco, 
algo cae de ojos mucho tiempo ciegos, 
y completa su mente parcial, 
durante un instante se relaja
ríe fuerte, en paz su corazón
Hasta el hombre más sabio se tensa 
con alguna clase de violencia 
antes de que pueda cumplir su destino,
conocer su obra o elegir a su compañera.


            IV

Poeta y escultor y poeta, haced vuestro trabajo, 
y que el pintor a la moda no eluda 
lo que hicieron sus grandes antepasados,
llevad el alma del hombre a Dios, 
haced que llene bien las cunas. 

La medida inició nuestra poder: 
formas que pensó un severo egipcio, 
formas que modeló el más suave Fidias. 

Miguel Ángel dejó una prueba 
en el techo de la Capilla Sixtina, 
donde un Adán aún no despierto
puede turbar a una señora que recorre el mundo
hasta que se le encienden las entrañas,
prueba de que existe un propósito
en la mente de quien trabaja en secreto: 
la perfección profana de lo humano. 

El Quattrocento puso en pintura 
al fondo de un Dios o un santo
jardines donde el alma se relaja; 
donde todo lo que encuentra el ojo
semeja formas existentes, o lo parece
cuando despiertan los durmientes
y cuando todo se ha desvanecido aún declara, 
donde sólo hay una cama y un cabecero,
que se han abierto los Cielos.
                                           Siguen girando las espirales
cuando ese gran sueño se acabó,
dispusieron un descanso para el pueblo de Dios, 
en expresión de Palmer, mas después
la confusión se abatió sobre nuestro pensamiento. 


            V

Poetas irlandeses, aprended vuestro oficio 
cantad todo lo que está bien hecho, 
burlaos de los que ahora crecen
informes desde los pies a la cabeza, 
sus corazones y cabezas sin memoria 
vilmente nacidos de viles hechos.
Cantad a los labriegos, y  después
a los tenaces caballeros campesinos, 
la santidad de los monjes, y luego
la risa salaz de los bebedores de cerveza; 
cantad a los señores y señoras alegres 
que fueron sepultados en arcilla
a lo largo de siete siglos heroicos;
volved la mente a otros días
para que en días venideros podamos ser
aún el indómito pueblo irlandés.


            VI

Bajo la cima desnuda de Ben Bulben,
en el cementerio de Drumcliff, yace Yeats,
un antepasado suyo fue allí párroco
muchos años ha; cerca se alza una iglesia,
y una antigua cruz junto al camino.
Ni mármol ni una frase ya manida; 
sobre piedra calcárea del lugar,
como él mandó está grabada esta frase: 

            Mira fríamente
            la vida, la muerte.
            ¡Prosigue, jinete!



***
Si quieres la paz, no hables con tus amigos; habla con tus enemigos.  

Moshe Dayan  



Fuente: Wikipedia
Mapa de los conflictos armados en curso (número de muertes violentas en el año actual o anterior):      Guerras mayores (10 000 o más). Palestina, Ucrania, Sudán, Etiopía, Myanmar (Birmania).      Guerras menores (1 000–9 999).      Conflictos (100–999).     Escaramuzas y enfrentamientos (1–99).

domingo, 29 de septiembre de 2013

W. B. YEATS

LA RUEDA


A través del invierno invocamos la primavera,
toda la primavera llamamos al verano,
y cuando ya resuenan los setos rebosantes
declaramos que lo mejor es el invierno.
Y después nada hay bueno
porque la primavera no ha venido.
No sabemos que aquello que perturba nuestra sangre
es sólo su nostalgia de la tumba.

Dice Charles Van Doren en su libro Breve historia del leer que su poesía completa ocupa un grueso libro —ese no es el problema para quien lo lea en castellano, porque sólo va a encontrar antologías— , pero él recomienda empezar leyendo una veintena de poemas: La balada del padre Gillighan, Para un amigo cuyo trabajo ha quedado en nada, El gato en la luna, El segundo advenimiento, Navegando a Bizancio, Leda y el cisne, Para Anne Gregory, El frío cielo, Los cisnes silvestres de Coole, Entre colegiales, La torre, Por los jardines de Salley, Cuando seas vieja, Septiembre de 1913, Pascua de 1916, Plegaria por mi hija, Letras para música, tal vez (los poemas de Crazy Jane) y A la sombra de Ben Bulben. Y después de esta relación aconseja que una vez leídos se deje el libro y se medite sobre lo leído. Más tarde, cuando sea mayor y más sabio, regrese a Yeats una y otra vez. 

Consejos aparte, el posible lector no tendrá ningún problema para encontrar todos los poemas de esa relación en cualquiera de las antologías que se han publicado en castellano, la última de las cuales es la de Alianza Editorial (2013), reedición de la de 2002, que es de donde he sacado el poema que abre esta entrada. 

Sea como sea e independientemente del libro que os acerque a Yeats, lo importante son las palabras del autor, la poesía de un irlandés que de joven admiraba el misterio de su tierra bañado por las nieblas casi perennes y que de mayor estaba obsesionado con el paso del tiempo, hasta que el tiempo se lo llevó. 

Y, ahora sí, uno de los poemas que Doren recomienda: Cuando seas vieja.

miércoles, 25 de diciembre de 2013

W. B. Yeats, y 4

Ya está subida la colección de poemas que utilizaremos como base de la próxima tertulia de enero. Como siempre, podéis encontrarla en el apartado Tertulias de la zona superior o en la columna de la derecha, Tertulias 2014, debajo de Blog de Nahia.

Tal y como aparece en el título, esta es la última entrega de la serie dedicada a Yeats. Si no habéis visto las anteriores, os recomiendo que escribáis su nombre en el buscador del blog —esquina superior, izquierda—, donde aparece la lupa, y después de hacer clic os aparecerán todas las entradas dedicadas al poeta irlandés.

Os dejo un recitado en auténtico pub irlandés con el poema El gato y la luna. La traducción podéis encontrarla en la selección que he preparado.


lunes, 11 de octubre de 2021

LA RECOMENDACIÓN DE LOS LUNES


         

Como la semana pasada no recibí ninguna recomendación lectora, hoy me permito hacer yo mismo la recomendación de los lunes para que no se eche en falta. En este caso son dos títulos del género que mejor conozco, poesía.

Son dos novedades muy distintas. Yeats es ya un clásico del siglo XX, con un extraordinario poder imaginativo que fue galardonado en su momento con el Nobel de Literatura. Su Poesía reunida ya había sido publicada en 2010 por Pre-Textos, y muy bien, por cierto. La novedad, en este caso, viene dada por ser la primera vez que aparece editado en Cátedra, en su colección de Letras Universales, lo que significa disponer de un aparato crítico importante. Tanto la  edición como la traducción han corrido a cargo de José Francisco Ruiz Casanova.

La de Iribarren es una novedad absoluta, puesto que se trata del último poemario que ha publicado en Visor hace tan solo unas semanas. Remito al comentario que dejé en su momento.  
                                           
LOS VIEJOS TIEMPOS

                            A Antonio Lafarque

En la mayoría de los casos
la épica de los viejos tiempos
se reduce a que éramos más jóvenes.

Solo es un mecanismo de defensa,
una mentira piadiosa.

                                 No es fácil asumir.
que ni siquiera entonces
estuvimos a la altura de la vida.

Como no hay que aportar pruebas
le echamos un poco de imaginación.

                         Karmelo C. Iribarren, El escenario.




CUANDO SEAS VIEJA



Cuando seas vieja y cana, el sueño te venza
y cabecees junto al fuego, toma este libro
lee con demora y sueña con la mirada serena
que 
tus ojos tuvieron, y con sus oscuridades, profundas;

y cuántos 
amaron los instantes de tu esplendor,
y tu belleza 
amaron, falsos o sinceros,
pero solo un hombre amó tu alma peregrina,
y amó los infortunios de tu mudable rostro;

pues  encorvada sobre brasas inflamadas,
susurras, con algo de tristeza, cómo huyo el Amor,
cómo recorrió las montañas elevadas
y cubrió su rostro entre confusión de estrellas.

                  W. B. Yeats. 89 poemas. Traducción: J. Fco. Ruiz Casanova.

miércoles, 27 de marzo de 2024

UN LIBRO, UN POEMA, W. B. Yeats

Editorial
#unlibrounpoema

Creo que W. B. Yeats está bien representado en este blog y mejor aun en el mundo editorial, como puede comprobarse por las entradas que le he dedicado y los títulos que en ellas aparecen; no obstante, la aparición el año pasado de He extendido mis sueños a tus pies me ha parecido un buen motivo para traerlo a esta sección. 

Lo valioso del libro no está propiamente en la selección de poemas que ha realizado Jordi Doce, pues él ya se encargó de la traducción de toda su poesía para la editorial Pre-Textos y ninguna otra publicación parcial puede competir con ella. Lo atractivo de este ejemplar es la muy cuidada edición del libro, una marca de la casa, y el añadido de las ilustraciones que aporta Sandra Rilova. Belleza sobre belleza. 

Realizadas las presentaciones, vamos con el poema:


LA MALDICIÓN DE ADÁN



Estábamos sentados, un día de finales de verano,

aquella dulce y bella mujer, tu amiga íntima,

y tú y yo, hablando de poesía.

«Un solo verso puede llevarnos horas —dije—,

pero si no parece algo pensado en un instante

todo nuestro coser y descoser es en vano.

Mejor arrodillarse sobre la médula del hueso

y fregar suelos de cocina o picar piedra

como un viejo indigente, a la intemperie;

pues dedicarse a articular dulces sonidos

es trabajar más duro que ellos, y sin embargo

ser tildado de vago por la ruidosa camarilla

de clérigos, maestros y banqueros

que los mártires llaman mundo».




                                                   Y entonces

aquella bella y dulce mujer por cuya causa

muchos descubrirán la angustia del amor

cuando escuchen su voz discreta y dulce

replicó: «Ser mujer es saber

—aunque en la escuela nadie nos lo diga—

que hemos de trabajar para estar bellas».




«Es verdad —respondí— que no hay cosa admirable

desde la caída de Adán que no requiera un gran esfuerzo.

Recuerdo amantes convencidos de que el amor

debía ser tal muestra de alta cortesía

que suspiraban y citaban con semblante estudioso

precedentes tomados de viejos y hermosos volúmenes;

aunque ahora esa labor parezca más bien vana».




La mención al amor nos sumió en el silencio;

vimos morir los últimos rescoldos de la tarde,

y en el aguamarina temblorosa del cielo

una luna, gastada como una concha que lavara

la marea del tiempo cuando fluye entre las estrellas

y rompe luego en días y años.




Me invadió un pensamiento que solo tú debías escuchar:

que eras hermosa, y que yo me esforzaba

por amarte en la antigua y noble doctrina del amor;

que alegre había parecido todo, y aun así nuestros corazones

estaban tan exhaustos como aquella luna vacía.

 

***


sábado, 10 de enero de 2026

W. B. YEATS EN 12 POEMAS Y ALGO MÁS

 -1-

13 de enero, 17:30

Para participar en el grupo sigue siendo necesario inscribirse en el mostrador de recepción de la biblioteca o llamando al teléfono 943 505 421.



EL NIÑO ROBADO (All poetry)


Donde la agreste roca se sumerge
de los bosques de Sleuth en la laguna,
hay una frondosa isla
donde aleteantes garzas despiertan
a las amodorradas ratas de agua;
allí ocultamos nuestras cubas de hadas
que rebosan bayas
y rojísimas cerezas robadas.
¡Vamos, vamos, niño humano!
Al agua y la naturaleza
con un hada de la mano,
que el mundo lo llena el llanto más de lo que puedas creer
.


Donde la ola de luz de luna alumbra
la arena oscura y gris,
lejos en la punta de Rosses,
toda la noche caminamos,
hilando danzas antiguas,
entremezclando manos y miradas
hasta que alza el vuelo la luna;
brincamos de un lado para otro
persiguiendo en la espuma las burbujas
mientras el mundo colman inquietudes
y lleno de ansiedad malduerme. 
¡Vamos, vamos, niño humano!
Al agua y la naturaleza
con un hada de la mano,
que el mundo lo llena el llanto más de lo que puedas creer
.

Donde el agua errabunda sale a chorros
de las cimas que se alzan en Glen-Car,
en charcas entre los juncos
que apenas podrían bañar una estrella,
buscamos truchas soñolientas
y susurrándoles al oído
les provocamos sueños intranquilos;
apartándose suavemente
de helechos que vierten sus lágrimas
en los arroyos jóvenes.
¡Vamos, vamos, niño humano!
Al agua y la naturaleza
con un hada de la mano,
que el mundo lo llena el llanto más de lo que puedas creer
.

Con nosotras viene
el de solemnes ojos;
ya no volverá a oír el mugido
de terneras en la cálida ladera,
ni la tetera en la repisa
le insuflará paz en el corazón,
ni verá a los ratones agitarse
en torno de la caja de la avena.
Pues ya viene, el niño humano.
Al agua y la naturaleza
con un hada de la mano,
que el mundo lo llena el llanto más de lo que puedas creer
.



-2-


POR LAS SAUCEDAS ABAJO (All poetry)

Por las saucedas abajo, mi amor y yo nos encontramos;
ella pasó junto a los sauces con pies blancos cual la nieve.
"Tómate el amor con calma, como la hoja crece en el árbol",
dijo; mas yo, joven y tonto, no pensé lo mismo que ella.

En un prado junto al río, mi amor y yo nos detuvimos,
y sobre mi hombro, inclinado, puso su mano de nieve.
"Toma la vida con calma, como la hierba crece en la presa",
pero yo era joven y tonto, y hoy esto lleno de lágrimas.

-3-


LA ISLA EN EL LAGO DE INNISFREE (All poetry)


Me levantaré ahora e iré, iré a Innisfree,
y haré allí una humilde cabaña de arcilla y zarzas;
nueve hileras de judías tendré allí, una colmena que me dé miel
y viviré solo en un claro entre el zumbar de las abejas.

Y allí tendré algo de paz, pues la paz viene gota a gota
y cae desde los velos matinales a donde canta el grillo;
allí la medianoche es una luz tenue, y un cárdeno brillo el mediodía,
y colman el atardecer las alas del pardillo.

Me levantaré ahora e iré, pues siempre, día y noche,
oigo el rumor del lago ante la orilla;
cuando estoy en la calzada, o en las grises aceras,
lo oigo en lo más hondo de mi corazón.

El poema original en la voz de Yeats.

-4-


CUANDO SEAS VIEJA (All poetry)


Cuando ya seas vieja y canosa, y con sueño
des cabezadas junto al fuego, coge este libro
y léelo soñando con la mirada suave
que tuvieron tus ojos, y con sus hondas sombras;

y cuántos tus momentos de alegre gracia amaron,
y tu belleza, con falso o con sincero amor,
mas sólo uno amó en ti el alma peregrina,
y amó las aflicciones de tu cambiante rostro;

e inclinándote luego junto a encendidas barras,
susurra, algo apenada, cómo se fue el Amor
al paso por encima de las altas montañas
y su rostro ocultó un sinfín de estrellas.

-5-


LOS CISNES SALVAJES DE COOLE (All poetry)

Los árboles son bellos en otoño,
las sendas de los bosques están secas;
bajo el crepúsculo de octubre, el agua
refleja un cielo inmóvil;
sobre el agua que brilla entre las piedras,
cincuenta y nueve cisnes.

Diecinueve otoños han pasado
desde que los conté por vez primera;
vi, antes de terminar
a todos ascender súbitamente
y dispersarse en grandes semicírculos
sobre sus clamorosas alas.

He admirado a estos seres espléndidos,
mas ahora me duele el corazón.
Todo ha cambiado desde que al ocaso
por vez primera oí en esta orilla
el tañer de sus alas sobre mí
y pasé con un paso más aleve.

Aún sin fatigarse, amante junto a amante,
chapotean en los helados
arroyos amigables o se elevan;
sus corazones no han envejecido;
pasiones o conquistas, donde vayan,
aún los acompañan.

Pero ahora vagan sobre el agua inmóvil,
misteriosos, hermosos;
¿en qué cañaveral harán su nido,
al borde de qué lago o de qué charca
deleitarán los ojos de los hombres
cuando despierte un día y vea que han volado?


-6-
  

PASCUA DE 1916 (All poetry)


Con ellos me he cruzado al caer el día
cuando venían, la mirada intensa,
de algún escritorio o ventanilla
entre sombrías casas dieciochescas.
Con la cabeza los he saludado,
o con alguna amable frase hecha;
me he detenido otras veces un rato
a decir otra amable frase hecha,
y antes de terminarla he pensado,
en un escarnio o maledicencia
para dar gusto a alguien sentado
en el club, cerca de la chimenea,
seguro como estaba de que todos
en un país de bufones vivimos;
todo cambiado, cambiado del todo:
una terrible belleza ha nacido.

El día se pasaba esa mujer
ocupada en su buena voluntad
de ignorante; la noche, en perder
la voz por discutir y pelear.
¿Acaso existía voz más grata
que su voz cuando, bonita y joven,
en pos de los lebreles cabalgaba?
Dirigía una escuela este hombre,
jinete del caballo alado nuestro;
este otro, su ayudante y amigo,
entonces empezaba a mostrar genio,
podría haber adquirido prestigio,
su sensibilidad tal parecía,
tal el arrojo y la delicadeza
de sus ideas. A este veía
en sueños, jactancioso, sin maneras,
y borracho. Peor no pudo obrar
con personas a quienes quiero tanto,
pero en esta canción figurará,
y es que también él ha renunciado
a su papel en la incierta comedia;
él también ha cambiado y se ha visto
transformado de todas las maneras:
una terrible belleza ha nacido.

A lo largo de inviernos y veranos
un corazón con una idea fija
parece convertida por encanto
en piedra que agita las aguas vivas.
El caballo que por la senda corre,
el jinete, los pájaros de vuelo
errante atravesando nubarrones:
ellos cambian momento tras momento;
una sombra de nube en curso de agua,
de un momento a otro ha cambiado;
en la ribera un casco resbala,
y un caballo cae chapoteando;
va la zancuda focha a sumergirse,
a un macho llama una focha hembra;
ellos momento tras momento viven,
y sigue en medio de todo la piedra.

En piedra puede acabar convertido
un corazón de sacrificar tanto.
Ah, ¿cuándo se hartarán? Papel divino
es ese, el nuestro es ir musitando
nombre tras nombre, como una madre
el de su hijo, cuando al fin el sueño
se apodera de las extremidades
que estaban agitándose sin freno.
¿Y no es esto el anochecer acaso?
No, no, no es la noche; es la muerte;
¿Fue inútil esa muerte al fin y al cabo?
Porque Inglaterra su palabra puede
cumplir por todo lo dicho y hecho.
Conocemos el sueño de ellos; basta
con saber que soñaron y están muertos.
Pero ¿qué importa si un amor sin tasa
hasta la muerte los enajenó?
Todo esto voy yo a escribir en rima:
MacBride y MacDonagh, el profesor,
Pearse y Connolly, el sindicalista,
ahora mismo y en tiempos venideros,
dondequiera que el verde sea exhibido,
del todo habrán cambiado todos ellos:
una terrible belleza ha nacido.

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LEDA Y EL CISNE (All poetry)

Un golpe inesperado: las grandes alas baten
en la aturdida joven, las oscuras membranas
le acarician los muslos, siente el pico en su nuca
y la opresión del pecho en su pecho indefenso.
¿Cómo pueden los blandos, sobrecogidos dedos
apartar de sus muslos la emplumada grandeza?
¿Y cómo puede el cuerpo, envuelto en blancas ráfagas,
no sentir el extraño corazón palpitante?
Un espasmo en las ingles engendra con el tiempo
la muralla caída, la torre, el techo en llamas
y la muerte de Agamenón.
Tan sometida,
tan domeñada por la sangre bestial del aire,
¿tomó con su energía cierto conocimiento
antes que el pico indiferente la soltara?


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RUMBO A BIZANCIO (All poetry)

I

No es un país para ancianos. Los jóvenes
se abrazan, hay pájaros en los árboles
–generaciones que mueren– cantando,
cascadas de salmones y mares de caballas,
peces, aves y carne que en verano celebran
cuanto ha sido engendrado, nace y muere.
Cautivos de esa música sensual todos olvidan
monumentos de perenne intelecto.

II

Un hombre viejo es algo miserable,
un andrajoso abrigo sobre un palo,
a menos que el alma haga palmas, y cante, y cante
para todos los andrajos en su traje mortal;
y no hay escuelas de canto, mas se estudian
monumentos de su propia grandeza;
y por eso he surcado los mares y he venido
a la ciudad sagrada de Bizancio.

III

Oh, sabios, los que estáis en el fuego santo de Dios
como en el mosaico de oro de un muro,
venid del fuego santo, bajad en espiral,
sed los maestros cantores de mi alma.
Consumid mi corazón; enfermo
de deseo, y atado a un animal que muere,
desconoce lo que es; y haced que me una
al artificio de la eternidad.

IV

Ya abandonada la naturaleza,
nunca tomaré mi forma corpórea
de nada natural, mas de esa forma que hacen
orfebres griegos trabajando el oro
para que no se duerma su soñoliento Emperador;
o subiré a una rama dorada a pregonar
para todos los nobles de Bizancio
el pasado, el presente y el porvenir.

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UNA MUCHACHA ENLOQUECIDA (All poetry)

Esa chica enloquecida, que improvisa su música,
su poesía bailando por la playa
su alma separada de sí misma
trepando, cayendo donde no sabía donde
escondiéndose entre el cargamento de un vapor
con la rótula partida, esa chica de claro
que es una cosa alta y hermosa
o algo heroicamente perdido, heroicamente encontrado.

No importa que desastre ocurriera
en una música desesperada se alzaba envuelta,
envuelta, envuelta…
Y en su triunfo donde estaban los fardos y las cestas
no emitía un sonido normal e inteligible
sino que cantaba…
«¡Oh ávido mar, de mar hambriento!»

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BAJO BEN BULBEN (All poetry)

                I

Jurad por lo que dijeron los Sabios 
en derredor del Lago Mareotido 
lo que la Bruja del Atlas sabía, 
decía y hacía cantar a los gallos. 

Jurad por esos caballeros, por esas mujeres 
cuya forma y aspecto se muestran sobrehumanos 
que esa compañía de pálidos rostros largos 
que proclama una inmortalidad 
ganó la compleción de sus pasiones; 
ahora cabalgan la invernal aurora 
donde el Ben Bullen marca la escena. 

Esto es en esencia lo que significan. 


            II

Muchas veces un hombre vive y muere 
entre sus dos eternidades, 
la raza y la del alma, 
y la antigua Irlanda conocía todo esto. 
Ya muera en su cama el hombre
o por disparo de un rifle, 
una breve despedida de los seres queridos
es lo peor que ha de temer.
Aunque largo es el esfuerzo de los sepultureros,
afiladas sus palas, fuertes sus músculos, 
no hacen sino lanzar  a sus enterrados 
de nuevo a la mente humana. 


            III

Quienes oísteis la plegaria de Mitchel,
“¡Envíanos la guerra, Señor!”, 
sabéis que cuando todas las palabras se han dicho 
y un hombre lucha como loco, 
algo cae de ojos mucho tiempo ciegos, 
y completa su mente parcial, 
durante un instante se relaja
ríe fuerte, en paz su corazón
Hasta el hombre más sabio se tensa 
con alguna clase de violencia 
antes de que pueda cumplir su destino,
conocer su obra o elegir a su compañera.


            IV

Poeta y escultor y poeta, haced vuestro trabajo, 
y que el pintor a la moda no eluda 
lo que hicieron sus grandes antepasados,
llevad el alma del hombre a Dios, 
haced que llene bien las cunas. 

La medida inició nuestra poder: 
formas que pensó un severo egipcio, 
formas que modeló el más suave Fidias. 

Miguel Ángel dejó una prueba 
en el techo de la Capilla Sixtina, 
donde un Adán aún no despierto
puede turbar a una señora que recorre el mundo
hasta que se le encienden las entrañas,
prueba de que existe un propósito
en la mente de quien trabaja en secreto: 
la perfección profana de lo humano. 

El Quattrocento puso en pintura 
al fondo de un Dios o un santo
jardines donde el alma se relaja; 
donde todo lo que encuentra el ojo
semeja formas existentes, o lo parece
cuando despiertan los durmientes
y cuando todo se ha desvanecido aún declara, 
donde sólo hay una cama y un cabecero,
que se han abierto los Cielos.
                                           Siguen girando las espirales
cuando ese gran sueño se acabó,
dispusieron un descanso para el pueblo de Dios, 
en expresión de Palmer, mas después
la confusión se abatió sobre nuestro pensamiento. 


            V

Poetas irlandeses, aprended vuestro oficio 
cantad todo lo que está bien hecho, 
burlaos de los que ahora crecen
informes desde los pies a la cabeza, 
sus corazones y cabezas sin memoria 
vilmente nacidos de viles hechos.
Cantad a los labriegos, y  después
a los tenaces caballeros campesinos, 
la santidad de los monjes, y luego
la risa salaz de los bebedores de cerveza; 
cantad a los señores y señoras alegres 
que fueron sepultados en arcilla
a lo largo de siete siglos heroicos;
volved la mente a otros días
para que en días venideros podamos ser
aún el indómito pueblo irlandés.


            VI

Bajo la cima desnuda de Ben Bulben,
en el cementerio de Drumcliff, yace Yeats,
un antepasado suyo fue allí párroco
muchos años ha; cerca se alza una iglesia,
y una antigua cruz junto al camino.
Ni mármol ni una frase ya manida; 
sobre piedra calcárea del lugar,
como él mandó está grabada esta frase: 

            Mira fríamente
            la vida, la muerte.
            ¡Prosigue, jinete!

Traducción: Antonio Rivero TaravilloPre-Textos, 2010.

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AL DESPUNTAR EL DÍA (All poetry)

¿Fue el doble de mi sueño
lo que la mujer que junto a mí yacía
soñó, o partimos por la mitad un sueño
bajo la primera y fría luz del día?

Pensé: «Hay una cascada
en la ladera de Ben Bulben
que toda mi infancia quise mucho;
si hubiera de viajar por todo el mundo,
no podría encontrar nada más querido».
Mis recuerdos habían magnificado
tantas veces la alegría infantil.

La hubiera tocado como un niño,
mas supe que mi dedo tocaría 
solo piedra y agua fría. Me enfurecí,
y hasta acusé al Cielo porque
había establecido entre sus leyes:
nada que amemos demasiado
es ponderable a nuestro tacto.

Soñé al despuntar el día,
el viento traía la espuma del mar a mi nariz.
Pero la que yacía a mi lado,
había observado en un sueño más amargo
al maravilloso ciervo de Arturo,
ese altivo ciervo blanco, saltar
de montaña en montaña.

Tres poemas más en su voz.



***
Si quieres la paz, no hables con tus amigos; habla con tus enemigos.  

Moshe Dayan  



Fuente: Wikipedia
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