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viernes, 27 de marzo de 2026

LA LUNA DESDE EL BALCÓN




Esta imágenes tienen un par de días de diferencia. La primera está captada con la luz del día y cielo azul; la segunda, durante la noche. Y, según las previsiones, parece que no voy a poder fotografiarla durante una buena secuencia de días, aunque siempre cabe la posibilidad de que los pronósticos no acierten. Aprovecho estas imágenes de la luna creciente para dejar información sobre algunos aspectos del movimiento de la luna y sus consecuencias. 

Pero antes un pequeño inciso: la luna nos atrae porque es un elemento cargado de connotaciones afectivas, mágicas, mitológicas y románticas. Creencias de todo tipo se acumulan en torno a ella en nuestro imaginario. Sin embargo, es el conocimiento que nos aporta la ciencia el que da un mayor encanto a lo que vemos. Es ese conocimiento el que nos ofrece explicaciones, nos permite comprender lo que tenemos delante y no resta nada a la belleza primera y sin filtrar del deslumbramiento inicial, antes bien, lo aumenta.


*

La Luna, como todo cuanto hay en el universo, se mueve. Entre sus movimientos está el que realiza en torno a la Tierra, pero no es un movimiento de una circularidad perfecta, ni mucho menos. Eso explica que a veces esté más cerca y a veces más lejos. La distancia media que se suele utilizar es  de 384402 kilómetros. Debido a la notable excentricidad de la órbita, la distancia varía entre 356410 kilómetros en el perigeo y 406679 en el apogeo

Además, el plano orbital de la Luna está inclinado 5º 8” con respecto al plano de la órbita terrestre alrededor del Sol. El resultado es que la órbita evoluciona de forma periódica y secular (acumulativa). Sin entrar en detalles, seguramente la variación secular más sorprendente es que nuestro único satélite se aleja de nosotros. La causa, si alguien pregunta por ella es la transferencia de energía en las mareas de los océanos y los continentes de la Tierra. Cuanto mayor es la cercanía del satélite a nuestro planeta, mayor es esta transferencia y tanto más rápidamente se aleja la Luna de la Tierra. 


Por otro lado, La Luna está atrapada en la resonancia 1:1 con la Tierra, lo que significa que cada vez que la Luna completa una órbita alrededor de la Tierra, da una vuelta sobre su propio eje. Pero como el movimiento de traslación alrededor de la tierra no es un círculo y su plano orbital está ligeramente inclinado con respecto al plano terrestre, eso supone que veamos algo más del 50% (la cara visible), concretamente podemos observar el 59% de la superficie lunar. La astronomía ha nombrado como libración en longitudlibración en latitud ese extra que nos es dado ver.

Ahora bien, de cuanto podemos ver mirando hacia arriba serán seguramente los eclipses, verdaderos acontecimientos astronómicos, los que más nos han fascinado y atraído desde que los seres humanos nos movemos por la superficie de la Tierra. Acontecimientos que la ignorancia ha convertido casi siempre en signos agoreros porque era incapaz de entender lo que estaba pasando. Y lo que pasa es algo fascinante si se entiende.

Un eclipse de Sol se produce cuando la Luna, la Tierra y el Sol están alineados de tal modo que el cono de sombra producido por la Luna se proyecta sobre la superficie terrestre. Debido al tamaño de la Luna y a su lejanía, el diámetro del cono de sombra lunar es mucho menor que el diámetro terrestre;por tanto, la zona desde la que es visible el eclipse es muy reducida. A causa del movimiento orbital de nuestro satélite, la sombra se desplaza a gran velocidad sobre el planeta. Un eclipse total dura como máximo 7 minutos 40 segundos. El total, antes vamos viendo cómo queda oculto y luego cómo va apareciendo.

Pero los eclipses no son todos iguales. Dependen precisamente del movimiento de la Luna, es decir, de que esté situada con respecto a la Tierra más lejos (apogeo) o más cerca (perigeo). Los eclipses anulares se producen cuando la Luna pasa por delante del Sol cerca del apogeo y, en consecuencia, su diámetro aparente es menor que el del Sol y no puede ocultarlo totalmente.

Fuente: Xataka

Cuando el disco aparente de la Luna es igual o ligeramente mayor que el del Sol, es cuando se produce un eclipse total, que es el que podremos ver el 12 de agosto de este año y también el 2 de agosto del próximo. 

En cambio, un eclipse que desde la línea de totalidad se percibe como total o como anular, se muestra como parcial desde fuera de esa banda. La línea de sombra es estrecha, pero la franja de penumbra es muy amplia. En las regiones situadas en esa zona percibirán el eclipse como un eclipse parcial, más parcial cuanto más alejada este la zona de la línea de totalidad. Es decir, que la mayoría de los observadores de un eclipse de Sol lo perciben como parcial, aunque en realidad sea total. 

Por su parte, los eclipses de Luna suceden cuando nuestro satélite se introduce en el interior del cono de sombra generado por la Tierra. Debido al mayor tamaño de la Tierra, el radio del cono de sombra es mayor que el radio de la Luna. Esto tiene dos efectos interesantes: el primero es que los eclipses totales de Luna son más comunes que los parciales, a diferencia del caso de los eclipses de Sol; y, además, los eclipses de Luna son visibles desde todo un hemisferio, otra vez al contrario que en los eclipses solares, visibles solo en una región pequeña. Su duración es también mucho mayor que la de un eclipse de Sol; la fase de totalidad puede durar hasta 1 hora y 44 minutos.
 

***
Si quieres la paz, no hables con tus amigos; habla con tus enemigos.  

Moshe Dayan  



Fuente: Wikipedia
Mapa de los conflictos armados en curso (número de muertes violentas en el año actual o anterior):      Guerras mayores (10 000 o más). Palestina, Ucrania, Sudán, Etiopía, Myanmar (Birmania).      Guerras menores (1 000–9 999).      Conflictos (100–999).     Escaramuzas y enfrentamientos (1–99).

domingo, 20 de diciembre de 2020

LA LUNA DESDE EL BALCÓN (programa soviético)

Esta imagen la he obtenido a través de un telescopio reflector, por lo tanto está invertida con respecto a la imagen que vemos con unos prismáticos.


 Tal y como había anunciado el pasado mes, aquí tenéis señalados los lugares donde alunizaron las distintas sondas del programa soviético Luna. Como podéis ver son algunas más que las del programa americano Apollo y hay muchos números que faltan. Algunas de ellas no tenían como objetivo posarse en la superficie lunar; otras, no lo consiguieron. Sí he colocado en su sitio las que las que fracasaron, porque se estrellaron contra la superficie.

Os dejo el excelente cuadro que han preparado en Wikipedia y que he estado cotejando por si hubiera sido necesario introducir alguna corrección (el mapa sí está corregido), que no lo ha sido:

Luna 102-01-1959Pasó a 6.000 km de la Luna y entró en órbita solar. Primera sonda espacial en enviar y recibir comunicaciones de datos desde el espacio.
Luna 212-09-1959Primera sonda en llegar a la Luna. Se estrelló a 29,10ºN - 0,00º el 14 de septiembre de 1959.
Luna 304-10-1959Realizó el 10 de octubre de 1959 las primeras fotografías de la cara oculta de la Luna.
Luna 402-04-1963Intento de alunizaje suave que fracasó. Pasó a 8.500 km de la Luna y entró en órbita solar.
Luna 509-05-1965Intento de alunizaje suave que fracasó. Se estrelló a 31ºS - 8ºE.
Luna 608-06-1965Pasó a 161.000 km de la Luna y entró en órbita solar.
Luna 704-10-1965Intento de alunizaje suave que fracasó. Se estrelló a 9ºN - 40ºW.
Luna 803-12-1965Intento de alunizaje suave que fracasó. Se estrelló a 9,1ºN - 63,3ºW.
Luna 931-01-1966Alunizó con éxito el 3 de febrero a 7,08ºN - 64,4ºW y envió fotografías.
Luna 1031-03-1966Satélite lunar. Orbitó a una distancia de 350 km. Mantuvo el contacto durante 460 órbitas en 2 meses.
Luna 1124-08-1966Distancia mínima a la Luna de 159 km. Transmitió hasta el 1 de octubre de 1966.
Luna 1222-10-1966Transmitió hasta el 19 de enero de 1967.
Luna 1321-12-1966Alunizó el 24-12-1966 a 18,87ºN - 62ºW. Estudió el suelo. Transmitió hasta el 27-12-1966.
Luna 1407-04-1968Satélite lunar. Orbitó a una distancia mínima de 160 km.
Luna 1513-07-1969Se estrelló a 17ºN - 60ºE el 21-07-1969 tras 52 órbitas. Fue lanzada la misma semana que el Apolo 11.
Luna 1612-09-1970Alunizó a 0,68ºS - 56,30ºE el 20-09-1970. Regresó a la Tierra el 24 de septiembre con 101 gramos de basalto lunar.
Luna 1710-11-1970Alunizó el 17-11-1970 transportando el Lunojod 1 a 38,28ºN - 35ºW.
Luna 1802-09-1971Se estrelló a 3,57ºN - 50,50ºE tras 54 órbitas.
Luna 1928-09-1971Realizó 4.000 órbitas antes de enmudecer.
Luna 2014-02-1972Alunizó el 21-02-1972 a 3,57ºN - 56,50ºE. Trajo a la tierra 30 gramos de muestras del suelo lunar el 25-02-1972.
Luna 2108-01-1973Alunizó el 16-01-1973 a 25,85ºN - 30,45ºE transportando el Lunojod 2.
Luna 2202-06-1974Transmitió hasta el 06-11-1975.
Luna 2328-10-1974Alunizó en el Mare Crisium. Fracasó en la recogida de muestras. Transmitió hasta el 09-11-1975.
Luna 2409-08-1976Alunizó el 18-08-1976 a 12,25ºN - 62,20ºE. Excavó hasta los 2 metros y regresó a la Tierra el 22-08-1976 con 170 gramos de muestras del suelo lunar.

miércoles, 6 de mayo de 2020

OBSERVAR LA LUNA DESDE CASA



Observar la Luna desde el balcón de casa es posible gracias a la enorme luminosidad de nuestro satélite, capaz de hacer frente a la enorme contaminación lumínica de las ciudades. Unos prismáticos 7x50 o 10x50 son los más apropiados —el primer número indica el aumento; el segundo, el diámetro de abertura de la lente frontal—. Si disponemos de un telescopio, mejor aún, porque nos va a permitir observar pequeños detalles. Incluso podemos llegar a realizar fotografías muy elementales, como las que aquí aparecen, sin disponer de cámara acoplada al telescopio, que es lo que hay que hacer si queremos dedicarnos a la fotografía astronómica.

Estas dos imágenes las realicé ayer desde un balcón cuya situación no es precisamente la más apropiada para observar el cielo. La calle es estrecha y tengo enfrente otros edificios a 20 metros escasos de distancia. La Luna, casi llena, estaba solamente un par de grados sobre el tejado de una de las casa vecinas. Y no dispongo de cámara para realizar fotografía astronómica que pueda acoplar al ocular del telescopio. De hecho, las realicé colocando el objetivo de un ipad sobre el ocular. Aún así no me parece que el resultado sea desastroso.

El telescopio es un dobson de 200 mm de abertura y 1200 mm de longitud focal. El ocular que utilicé es un 5 mm. Es la mayor potencia de aumento de la que dispongo, esto es, 240 aumentos. Dicho de otra manera: es como si estuviese mirando hacia la Luna situado a una distancia de 1.600 kilómetros. Esto significa que su imagen "no cabía" entera dentro del visor, solo podía ver una parte de ella. Así la zona que se ve perfectamente redondeada NO es el límite del satélite, sino el límite del tubo del telescopio. 

Borde SSE de la Luna. Fotografía del 5-05-2020.

Algunos detalles técnicos para entender correctamente las imágenes. He dicho que el telescopio es un dobson, es decir, es un reflector, un telescopio que refleja la imagen en un espejo. Por lo tanto, lo que se ve en el visor está invertido, lo de arriba está abajo y lo de la izquierda aparece a la derecha. A simple vista o con prismáticos lo que vemos es esto —las zonas señaladas corresponden, aproximadamente, a las zonas recogidas en las fotografías—:

Luna llena del pasado mes. Fotografía de Irene.

Otra cuestión importante a la hora de observar, y que conocen bien quienes hacen fotografía, es que la luz frontal aplana las imágenes. Por eso buscamos las primeras horas del día o de la tarde para fotografiar. A la superficie lunar le ocurre lo mismo, recibe la luz solar y donde esta da de forma perpendicular queda totalmente aplanada, de ahí que no sea el mejor momento para observarla cuando está llena. Lo mejor es ir buscando el borde donde se aprecia el relieve lunar, la llamada zona de terminador, la línea que separa la zona iluminada de la zona sin luz. Ahí sí podemos apreciar el relieve lunar, tal y como podéis comprobar en las dos primeras fotografías. Y como esta línea cambia según las fases, lo mejor, si la atmósfera lo permite, es ir observando cada día para poder descubrir el variado relieve que conforma la cara visible de la Luna.

sábado, 30 de mayo de 2020

LA LUNA DESDE EL BALCÓN DE CASA

Imagen tomada el 28-05-20.


Fotografía realizada con un móvil de gama baja aplicado al ocular de un telescopio de montura dobson y 200mm de apertura. (He dejado la fotografía en Google fotos para que se pueda ampliar y ver con más detalle).

Un telescopio pequeño de aficionado no sirve para realizar investigación ni para descubrir el universo, pero después acostumbrarse a él y aprender a manejarlo un poco, da, por ejemplo, para que podamos realizar observaciones detalladas de nuestro satélite. Una vez pasada la primera sorpresa y después de haber dicho "¡guau, se ven los cráteres!", podemos empezar a preguntarnos por qué hay unas zonas de superficie lisa y más oscura —¿es un material geológico distinto?, ¿por qué tienen ese aspecto?, ¿qué ha ocurrido para que sea así?. O podemos dedicarnos a curiosear con los cráteres —¿tienen todos un nombre?, ¿son muy grandes o son muy pequeños?, ¿quienes eran esas personas?, ¿desde cuándo están ahí?—. Mirar, observar, sorprenderse con lo que vemos a través del ocular está bien y es divertido, pero es muchísimo más divertido descubrir qué es lo que estamos viendo.

He colocado los nombres tal y como los podéis encontrar en cualquier libro o atlas sobre la Luna, ya esté escrito en inglés, en ruso o en griego. Como los nombres científicos de plantas o animales, los accidentes de la Luna se nombran en latín por acuerdo internacional. Para un primer conocimiento bastará con que tecleéis el nombre en Wikipedia y esta os dará los primeros datos con los que empezar a saciar vuestra curiosidad. La misma enciclopedia os da más referencias a donde acudir para ampliar la información.

Pero detengámonos un momento en la imagen que tenemos. Es un sector de la Luna que corresponde al cuadrante noroeste (arriba, izquierda). Así la veríamos a simple vista o con unos prismáticos cuando está en la fase de luna llena (la zona rodeada en naranja corresponde aproximadamente a la zona de la fotografía):


Como yo tengo en telescopio reflector, es decir, de espejos, veo esa imagen a través del ocular invertida (lo de arriba, abajo; lo de la izquierda, a la derecha). Los elementos más destacados de ella son  la Bahía de la Aspereza (S. Asperitatis), el Mar de la Tranquilidad y el Mar de la Serenidad. Como curiosidad he señalado la zona donde alunizó el famoso Apolo 11. No muy lejos de allí, en el cráter Le Monnier, anduvo la sonda soviética Lunojod 2 en 1973. Tomó más de 80.000 fotografías y realizó varios análisis del suelo lunar.

También aparecen los nombras de algunos cráteres: Arago, Julio César, Eudoxo, Posidonio y Chacornac. Si copiáis los nombres en el buscador, rápidamente os enteraréis de que Arago fue un astrónomo, matemático, físico y político francés, que llegó hasta primer ministro (en 1848), que el cráter que lleva su nombre tiene 26 km de diámetro y 1,8 km de profundidad, lo que no está nada mal para verse tan pequeñito. 

Otro tanto podéis hacer con los demás y tendréis completa la colección del día. Si esto mismo lo repetís un día tras otro siguiendo la línea terminador, además de haceros con el relieve lunar os llevaréis alguna que otra sorpresa, como daros de bruces con los Pirineos, haceros con un bonito listado de hombres y mujeres que han tenido algo que ver con la Luna, qué es lo que hicieron para fomentar su conocimiento, o quizás lleguéis a descubrir que nuestro satélite se balancea y que gracias a eso podemos ver el 59% de su superficie y no el 50% que teóricamente deberíamos ver.

Aquí podéis ver un par de fotos más de la sesión de anteayer desde el balcón de mi casa con algunos nombres ya colocados. 

Y aquí mi telescopio en mi balcón:

miércoles, 21 de mayo de 2025

UN LIBRO, UN POEMA (Leopoldo Lugones)

#unlibrounpoema
En librerías


Aclaración previa: Leopoldo Lugones dejó escritos una docena de poemarios, una copiosa cantidad de poemas sueltos y muchas traducciones de poesía, que van desde Homero a contemporáneos suyos. Eso es lo que recoge este libro de Obras poética completas en sus algo más de 1500 páginas. Como más adelante me ocuparé de él, aquí solamente recojo un poema de su célebre e influyente Lunario sentimental, sin duda alguna el más importante de sus libros de poesía y, como dijo Ricardo Barnatán, piedra angular del escándalo durante muchos años.

Lunario sentimental se publicó en 1909, pero el poema que aquí recojo apareció cinco años antes y en él se pueden apreciar muchas de las características que anunciaban lo que iba a venir: la disconformidad, tan típica del modernismo hispanoamericano, con la realidad ramplona y materialista y, por lo tanto, el deseo de ruptura con el pasado; el alejamiento del sentimentalismo posmodernista y cuanto este implicaba; el tono lúdico e irónico, en ocasiones sarcástico; el énfasis en la musicalidad; el punto de vista rompedor con respecto a las imágenes poéticas y mitológicas de la luna; el léxico raro; en fin, multitud de recursos que utiliza, que forman parte de los elementos modernistas unos, mientras que otros están anunciando las corrientes vanguardistas que no tardarán en aparecer.


HIMNO A LA LUNA

    Luna, quiero cantarte
¡Oh ilustre anciana de las mitologías!,
Con todas las fuerzas del arte.

    Deidad que en los antiguos días
Imprimiste en nuestro polvo tu sandalia,
No alabaré el litúrgico furor de tus orgías
Ni tu erótica didascalia,
Para que alumbres sin mayores ironías,
Al polígloto elogio de las Guías,
Noches sentimentales de mises en Italia.

    Aumenta el almizcle de los gatos de algalia:
Exaspera con letárgico veneno
A las rosas ebrias de etileno
Como cortesanas modernas;
Y que a tu influjo activo,
La sangre de las vírgenes tiernas
Corra en misterio significativo.

    Yo te hablaré con maneras corteses,
Aunque sé que sólo eres un esqueleto,
Y guardaré tu secreto
Propicio a las cabelleras y a las mieses.

    Te amo porque eres generosa y buena.
¡Cuánto, cuánto albayalde
Llevas gastado en balde
Para adornar a tu hermana morena!

    El mismo Polo recibe tu consuelo;
Y la Osa estelar desde su cielo,
Cuando huye entre glaciales moles
La luz que tu veste orla,
Gime de verse encadenada por la
Gravitación de sus siete soles.
Sobre el inquebrantable banco
Que en pliegues rígidos se deprime y se esponja,
Pasas como púdica monja
Que cuida un hospital todo de blanco.

    Eres bella y caritativa:
El lunático que por ti alimenta
Una pasión nada lasciva.
Entre sus quiméricas novias te cuenta.
¡Oh astronómica siempreviva!
Y al asomar tu frente
Tras de las chimeneas, poco a poco.
Haces reír a mi primo loco
Interminablemente.

    En las piscinas.
Los sauces, con poéticos desmayos,
Echan sus anzuelos de seda negra a tus rayos
Convertidos en relumbrantes sardinas.

    Sobre la diplomática blancura
De tu faz, interpreta
Sus sueños el poeta,
Sus cuitas la romántica criatura
Que suspira algún trágico evento;
El mago del Cabul o la Nigricia,
Su conjuro que brota en plegaria propicia:
«¡Oh tú, ombligo del firmamento!»
Mi ojo científico y atento
Su pesimismo lleno de pericia.

    Como la lenteja de un péndulo inmenso,
Regla su transcurso la dulce hora
Del amante indefenso
Que por fugaz la llora,
Implorando con flébiles querellas
Su impavidez monárquica de astro;
O bien semeja ampolla de alabastro
Que cuenta el tiempo en arena de estrellas.

    Mientras redondea su ampo
En monótono viaje.
El Sol, como un faisán crisolampo.
La empolla con ardor siempre nuevo.
¿Qué olímpico linaje
Brotará de ese luminoso huevo?

    Milagrosamente blanca.
Satina morbideces de cold cream y de histeria:
Carnes de espárrago que en linfática miseria,
La tenaza brutal de la tos arranca.

    ¡Con qué serenidad sobre los luengos
Siglos, nieva tu luz sus tibios copos.
Implacable ovillo en que la vieja Atropos
Trunca tantos ilustres abolengos!

    Ondina de las estelas.
Hada de las lentejuelas.

    Entre nubes al bromuro,
Encalla como un témpano prematuro,
Haciendo relumbrar, en fractura de estrella,
Sobre el solariego muro
Los cascos de botella.
Por el confín oscuro,
Con narcótico balanceo de cuna,
Las olas se aterciopelan de luna;
Y abren a la luz su tesoro
En una dehiscencia de valvas de oro.

    Flotan sobre lustres escurridizos
De alquitrán, prolongando oleosas listas,
Guillotinadas por el nivel entre rizos
Arabescos, cabezas de escuálidas bañistas.
Charco de mercurio es en la rada
Que con veneciano cariz alegra,
O acaso comulgada
Por el agua negra
De la esclusa del molino.
Sucumbe con trance aciago
En el trago
De algún sediento pollino.
O entra con rayo certero
Al pozo donde remeda
Una moneda
Escamoteada en un sombrero.

    Bajo su leve seda.
Duerme el paciente febrífugo sueño,
Cuando en grata penumbra,
Sobre la selva que el Otoño herrumbra
Surge su cara sin ceño;
Su azufrado rostro sin orejas
Que sugiere la faz lampiña
De un mandarín de afeitadas cejas;
O en congestiones bermejas
Como si saliera de una riña,
Sobre confusos arrabales
Finge la lóbrega linterna
De algún semáforo de Juicios Finales
Que los tremendos trenes de Sabaoth interna.

    Solemne como un globo sobre una
Multitud, llega al cénit la luna.

    Clarificando al acuarela el ambiente,
En aridez fulgorosa de talco
Transforma al feraz Continente,
Lámpara de alcanfor sobre un catafalco.

    Custodia que en Corpus sin campanas
Muestra su excelsitud al mundo sabio,
Reviviendo efemérides lejanas
Con un arcaísmo de astrolabio;
Inexpresable cero en el infinito,
Postigo de los eclipses.
Trompo que en el hilo de las elipses
Baila eternamente su baile de San Vito;
Hipnótica prisionera
Que concibe a los malignos hados
En su estéril insomnio de soltera;
Verónica de los desterrados;
Girasol que circundan con intrépidas alas
Los bólidos, cual vastos colibríes,
En conflagración de supremas bengalas;
Ofelia de los alelíes
Demacrada por improbables desprecios;
Candela de las fobias,
Suspiráculo de las novias,
Pan ázimo de los necios.

    Al resplandor turbio
De una luna con ojeras,
Los organillos del suburbio
Se carian las teclas moliendo habaneras.

    Como una dama de senos yertos
Clavada de sien a sien por la neuralgia,
Cruza sobre los desiertos
Llena de más allá y de nostalgia
Aquella luna de los muertos.
Aquella luna deslumbrante y seca:
Una luna de la Meca...

    Tu fauna dominadora de los climas.
Hace desbordar en cascadas
El gárrulo caudal de mis rimas.

    Desde sus islas moscadas,
Misántropos orangutanes
Guiñan a tu faz absorta;
Bajo sus anómalos afanes
Una frecuente humanidad aborta.
Y expresando en coreográfica demencia
Quién sabe qué liturgias serviles,
Con sautores y rombos de magros perniles
Te ofrecen, quijotes, su cortés penitencia.

    El vate que en una endecha A la Hermosura,
Sueña beldades de raso altanero,
Y adorna a su modista, en fraudes de joyero,
Con una pompa anárquica y futura,
¡Oh Blanca Dama!, es tu faldero;
Pues no hay tristura
Rimada, o metonimia en quejumbre,
Que no implore tu lumbre
Como el Opodeldoch de la Ventura.

    El hipocondríaco que moja
Su pan de amor en mundanas hieles,
Y, abstruso célibe, deshoja
Su corazón impar ante los carteles,
Donde aéreas coquetas
De piernas internacionales.
Pregonan entre cromos rivales
Lociones y bicicletas.

    El gendarme con su paso
De pendular mesura;
El transeúnte que taconea un caso
Quirúrgico, en la acera oscura,
Trabucando el nombre poco usual
De un hemostático puerperal.

    Los jamelgos endebles
Que arrastran como aparatos de Sinagoga
Carros de lúgubres muebles.
El ahorcado que templa en do, re, mi, su soga.

    El sastre a quien expulsan de la tienda
Lumbagos insomnes,
Con pesimismo de ab uno disce omnes
A tu virtud se encomienda;
Y alzando a ti sus manos gorilas,
Te bosteza con boca y axilas.

    Mientras te come un pedazo
Cierta nube que a barlovento navega,
Cándidas Bernarditas ciernen en tu cedazo
La harina flor de alguna parábola labriega.

    La rentista sola
Que vive en la esquina,
Redonda como una ola,
Al amor de los céfiros sobre el balcón se inclina;
Y del corpino harto estrecho.
Desborda sobre el antepecho
La esférica arroba de gelatina.

    Por su enorme techo,
La luna, Colombina
Cara de estearina.
Aparece no menos redonda;
Y en una represalia de serrallo,
Con la cara reída por la pata de gallo,
Como a una cebolla Pierrot la monda.

    Entre álamos que imitan con rectitud extraña,
Enjutos ujieres,
Como un ojo sin iris tras de anormal pestaña,
La luna evoca nuevos seres.

    Mayando una melopea insana
Con ayes de parto y de gresca,
Gatos a la valeriana
Deslizan por mi barbacana
El suspicaz silencio de sus patas de yesca.

    En una fonda tudesca,
Cierto doncel que llegó en un cisne manso,
Cisne o ganso,
Pero, al fin, un ave gigantesca;
A la caseosa Balduina,
La moza de la cocina,
Mientras estofaba una leguminosa vaina.
Le dejó en la jofaina
La luna de propina.

    Sobre la azul esfera,
Un murciélago sencillo,
Voltejea cual negro plumerillo
Que limpia una vidriera.

    El can lunófilo, en pauta de maitines,
Como una damisela ante su partitura,
Llora enterneciendo a los serafines
Con el primor de su infantil dentadura.

    El tiburón que anda
Veinte nudos por hora tras de los paquebotes,
Pez voraz como un lord en Irlanda,
Saborea aún los precarios jigotes
De aquel rumiante de barcarolas,
Que una noche de caviar y cerveza
Cayó lógicamente de cabeza
Al compás del vals Sobre las olas.
La luna, en el el mar pronto desierto,
Amortajó en su sábana inconsútil al muerto,
Que con pirueta coja
Hundió su excéntrico descalabro,
Como un ludión un poco macabro,
Sin dar a la hidrostática ninguna paradoja.

    En la gracia declinante de tu disco
Bajas acompañada por el lucero
Hacia no sé qué conjetural aprisco,
Cual una oveja con su cordero.

    Bajo tu rayo que osa
Hasta su tálamo de breña,
El león diseña
Con gesto merovingio su cara grandiosa.
Coros de leones
Saludan tu ecuatorial apogeo,
Coros que aun narran a los aquilones
Con quejas bárbaras la proeza de Orfeo.

    Desde el soto de abedules,
El ruiseñor en su estrofa,
Con lírico delirio filosofa
La infinitud de los cielos azules.
Todo el billón de plata
De la luna, enriquece su serenata;
Las selvas del Paraíso
Se desgajan en coronas,
Y surgen en la atmósfera de nacarado viso
Donde flota un Beethoven indeciso,
Terueles y Veronas...

    El tigre que en el ramaje atenúa
Su terciopelo negro y gualdo
Y su mirada hipócrita como una ganzúa;
El búho con sus ojos de caldo;
Los lobos de agudos rostros judiciales,
La democracia de los chacales,
Clientes son de tu luz serena,
Y no es justo olvidar a la oblicua hiena.

    Los viajeros,
Que en contrabando de balsámicas valijas
Llegan de los imperios extranjeros,
Certificando latitudes con sus sortijas
Y su tez de tabaco o de aceituna,
Qué bien cuentan en sus convincentes rodillas
Aquellas maravillas
De elefantes budistas que adoran a la luna.
Paseando su estirpe obesa
Entre brezos extraños,
Mensuran la dehesa
Con sonámbulo andar los rebaños.

    Crepitan con sonoro desasosiego
Las cigarras que tuesta el Amor en su fuego.

    Las crasas ocas,
Regocijo de la granja,
Al borde de su zanja
Gritan como colegialas locas
Que ven pasar un hombre malo...
Y su anárquico laberinto,
Anuncia al Senado extinto
El ancestral espanto galo.

Luna elegante en el nocturno balcón del Este;
Luna de azúcar en la taza de luz celeste;
Luna heráldica en campo de azur o de sinople:
Yo seré el novel paladín que acople
En tu «tabla de expectación».
Las lises y quimeras de su blasón.

    La joven que aguarda una cita, con mudo
Fervor, en que hay bizcos agüeros, te implora;
Y si no llora,
Es porque sus polvos no se le hagan engrudo.
Aunque el estricto canesú es buen escudo,
Desde que el novio no trepará la reja,
Su timidez de corza
Se complugo en poner bien pareja
La más íntima alforza.
Con sus ruedos apenas se atreve la brisa;
Ni el Ángel de la Guarda conoce su camisa,
Y su batón de ceremonia
Cae en pliegues tan dóricos, que amonesta
Con una austeridad lacedemonia.

Ella que tan zumbona y apuesta,
Con malicias que más bien son recatos,
Luce al sol popular de los días de fiesta
El charol de sus ojos y sus zapatos;
Bajo aquel ambiguo cielo
Se abisma casi extática,
En la diafanidad demasiado aromática
De su pañuelo.

    Pobre niña, víctima de la felona noche,
¡De qué le sirvió tanto pundonoroso broche!

    Mientras padece en su erótico crucifijo
Hasta las heces el amor humano,
Ahoga su ¡ay! soprano
Un gallo anacrónico del distante cortijo.

    En tanto, mi atención perseverante
Como un camino real, persigue, ¡oh luna!,
Tu teorema importante.
Y en metáfora oportuna
Eres el ebúrneo mingo,
Que busca por el cielo, mi billar del domingo,
No sé qué carambolas de esplín y de fortuna.

    Solloza el mudo de la aldea,
Y una rana burbujea
Cristalinamente en su laguna.

    Para llegar a tu gélida alcoba
En mi Pegaso de alas incompletas,
Me sirvieron de estafetas
Las brujas con sus palos de escoba.

    Á través de páramos sin ventura,
Paseas tu porosa estructura
De hueso fósil, y tus poros son mares
Que en la aridez de sus riberas.
Parecen maxilares
De calaveras.
Deleznada por siglos de intemperie, tu roca
Se desintegra en bloques de tapioca.
Bajo los fuegos ustorios
Del Sol que te martiriza,
Sofocados en desolada ceniza,
Playas de celuloide son tus territorios.

    Vigilan tu soledad
Montes cuyo vértigo es la eternidad.

    El color muere en tu absoluto albinismo,
Y a pesar de la interna carcoma
Que socava en tu seno un abismo,
Todo es en ti inmóvil como un axioma.

    El residuo alcalino
De tu aire, en que en un cometa
Entró como un fósforo en una probeta
De alcohol superfino;
Carámbanos de azogue en absurdo aplomo;
Vidrios sempiternos, llagas de bromo;
Silencio inexpugnable;
Y como paradójica dendrita,
La huella de un prehistórico selenita
En un puñado de yeso estable.

    Mas ya dejan de estregar los grillos
Sus agrios esmeriles,
Y suena en los pensiles
La cristalería de los pajarillos.

    Y la Luna que en su halo de ópalo se engarza,
Bajo una batería de telescopios,
Como una garza
Que escopetean cazadores impropios,
Cae al mar, de cabeza
Entre su plumazón de reflejos;
Pero tan lejos,
Que no cobrarán la pieza.

***


domingo, 26 de julio de 2020

LA LUNA DESDE EL BALCÓN DE CASA



En estos días en que el cometa C2020 F3 NEOWISE se ve ya con dificultad por el alejamiento y la pérdida de brillo (hay que utilizar prismáticos y saber hacia dónde buscar), el mayor atractivo del cielo nocturno es la luna creciente (hoy, quinto día) y los planetas gigantes Júpiter y Saturno.

Dejo tres de las fotos que hice ayer desde el balcón. Con ellas está la secuencia completa de sur a norte de la línea terminador (recordad que tengo un reflector y la imagen siempre está invertida con respecto a lo que vemos a simple vista) y he colocado algunos de los accidentes del relieve lunar más característicos.


Recordad que esas zonas de apariencia lisa y de color oscuro son lo que llamamos mares —los primeros astrónomos vieron en ellos una réplica de los mares terrestres y así quedaron bautizados—, constituidos principalmente por roca basáltica de una antigüedad entre 3100 y 3800 millones de años. Siguiendo con las semejanzas, encontramos también bahías (sinus), en este caso, Bahía de la Aspereza.

Además de mares y bahías, están también las rimas, que no tienen nada que ver con la poesía ni con el sonido. Son largas depresiones con aspecto de canales y que pueden llegar a tener varios kilómetros de ancho y cientos de longitud. El caso de la que aparece señalada en la fotografía de abajo, Rimae Burg, tiene 100km de largo y 3 km de ancho.


Por lo demás, los cráteres de impacto Hercules (70 x 70 km) y Plinius (43 x 43 km), no es que sean grandes cráteres, pero son una concesión a mis propios gustos y tendencias (Plinius por el gran autor latino, Plinio el Viejo, naturalista y autor de Historia Natural. Hércules por el héroe trágico de la mitología griega y porque era el favorito de la pequeña de la casa cuando tenía 7-8 años). 

También está representado el alunizaje de la nave soviética Luna 21, que no todo va a ser loa y remembranza de la serie Apolo.

***

Para saber más: 

domingo, 6 de noviembre de 2022

LA LUNA Y LORCA


Así se veía esta tarde la luna casi llena desde el Paseo Nuevo mientras el sol de atardecer iba escondiéndose al mismo tiempo que teñía de rosa las pocas nubes que parecían puestas para adornar más que para acarrear agua. 

Cuando he llegado a casa ya era de noche y las nubes habían desaparecido. He salido al balcón, he sacado el telescopio... y así de luminosa ha quedado ella.


Pero hoy no tenía ganas de mares ni de cráteres ni de rusos ni de norteamericanos. He cogido mi antiguo Romancero gitano y me he dejado seducir por las siempre fascinantes imágenes de Lorca.


ROMANCE DE LA LUNA, LUNA

La luna vino a la fragua
con su polisón de nardos.
El niño la mira mira.
El niño la está mirando.
En el aire conmovido
mueve la luna sus brazos
y enseña, lúbrica y pura,
sus senos de duro estaño.
Huye luna, luna, luna.
Si vinieran los gitanos,
harían con tu corazón
collares y anillos blancos.
Niño, déjame que baile.
Cuando vengan los gitanos,
te encontrarán sobre el yunque
con los ojillos cerrados.
Huye luna, luna, luna,
que ya siento sus caballos.
Niño, déjame, no pises
mi blancor almidonado.

El jinete se acercaba
tocando el tambor del llano.
Dentro de la fragua el niño,
tiene los ojos cerrados.

Por el olivar venían,
bronce y sueño, los gitanos.
Las cabezas levantadas
y los ojos entornados.

Cómo canta la zumaya,
¡ay cómo canta en el árbol!
Por el cielo va la luna
con un niño de la mano.

Dentro de la fragua lloran,
dando gritos, los gitanos.
El aire la vela, vela.
El aire la está velando.

¡Felices sueños!

***


Путин, немедленно останови войну!

sábado, 25 de abril de 2026

EL SOL


Esta es mi primera fotografía del Sol. No es la mejor fotografía que podéis encontrar, pero es la que he conseguido desde el balcón de casa con mi pequeño telescopio y en ella se pueden apreciar unas cuantas manchas solares. Para celebrar este pequeño acontecimiento personal recurro a mi ejemplar De la Tierra al universo, que comienza el capítulo dedicado al Sol y la heliosfera con una cita de El Quijote:

(...) padre de la Poesía, inventor de la Música, tú que siempre sales y, aunque no lo parece, nunca te pones! A ti digo, ¡oh, sol, con cuya ayuda el hombre engendra al hombre!, a ti digo que me favorezcas y alumbres (...). 
        Miguel de Cervantes Saavedra, Don Quijote, II, XLV.

Y luego David Galadí-Enríquez y Jordi Guriérrez Cabello escriben este claro e instructivo texto:

El Sol, la estrella más cercana, es el objeto astronómico más importante para la vida en la Tierra y, al mismo tiempo, constituye uno de los cuerpos celestes más fáciles de observar. Las radiaciones y partículas emitidas por el Sol determinan en gran medida las condiciones reinantes en los planetas del Sistema Solar y en el espacio interplanetario. Además, el estudio detallado de este astro proporciona informaciones muy valiosas para la física estelar, ya que se trata de la estrella mejor conocida.



Características fundamentales del Sol

A simple vista, el Sol aparece como un disco muy brillante, amarillento, de unos 32 minutos de arco de diámetro. Aunque su observación directa es dañina para el ojo, a veces una capa de nubes poco densas permite percibir su perfil perfectamente circular. Sin información adicional ni otra ayuda óptica, la observación directa del Sol no ofrece ningún indicio sobre su distancia o su naturaleza verdadera: ¿es un disco, una esfera o un agujero brillante en el techo del cielo? Interpretaciones como estas se han sucedido a lo largo de los siglos, pero solo con la revolución copernicana en los siglos XVI y XVII se despejó el camino para el estudio científico del astro rey. El sistema heliocéntrico situó el Sol en el lugar principal del cosmos conocido y, a la vez, ubicó las estrellas a distancias enormes de la Tierra. Pronto se abrió paso una idea que hoy consideramos obvia, pero que en su día fue ignorada incluso por científicos de la talla de Kepler y Galileo: las estrellas son soles y el Sol no es sino una más entre la multitud de estrellas que pueblan el universo. Hoy sabemos que el Sol es una enorme esfera gaseosa cuyo radio supera en unas cien veces el de la Tierra. Mide 1.39 millones de kilómetros de diámetro y posee una masa de 1.99 × 1030 kg, esto es, 333000 veces la de la Tierra. La densidad promedio que se deduce de estos datos es 1.41 gramos por centímetro cúbico, lo cual implica que el Sol, aun siendo un cuerpo gaseoso, es más denso que el agua líquida. El brillo de la superficie del Sol guarda relación con la temperatura de las capas externas, en torno a 5500 grados Celsius. Como veremos a lo largo del presente capítulo, en la actualidad son muchos los datos conocidos acerca del Sol, si bien persisten aún bastantes incógnitas pendientes de respuesta.



La distancia al Sol

La distancia constituye un parámetro fundamental para conocer la naturaleza del Sol. Por otra parte, la separación entre la Tierra y el astro rey supone el patrón fundamental de medida en el seno del Sistema Solar. Es más, por su intervención en el método de las paralajes trigonométricas para valorar distancias estelares, se trata de la medida fundamental sobre la que se asienta toda la escala cósmica de distancias.
En épocas tan tempranas como el siglo III antes de nuestra era, Aristarco de Samos propuso un método para medir la distancia de la Tierra al Sol en términos relativos, empleando la distancia a la Luna como unidad. Sin embargo, este método se enfrenta a dificultades prácticas que lo hacen muy poco preciso y, en definitiva, imposible de aplicar.
Las primeras medidas fiables de la distancia al Sol las obtuvieron Giovanni Domenico Cassini y sus colaboradores del observatorio de París en el año 1671, a través de la comparación de las posiciones aparentes del planeta Marte observado desde dos ubicaciones muy separadas en la superficie terrestre. Sabidas las dimensiones de la Tierra, Cassini dedujo por triangulación la distancia a Marte y, aplicando la tercera ley de Kepler, obtuvo una distancia Tierra-Sol ligeramente inferior a la admitida en la actualidad. El mismo método pero aplicado no a Marte, sino a algunos asteroides cercanos a la Tierra, ha arrojado las medidas más precisas disponibles en nuestros días. Otros muchos procedimientos confirman los resultados a través de la utilización de diferentes técnicas observacionales, como el cronometraje de los tránsitos de Venus ante el disco del Sol, la evaluación de la aberración de la luz, y otros de naturaleza mucho más técnica. La distancia media Tierra-Sol resulta ser de 149.60 millones de kilómetros. Como ya es bien sabido, la distancia al Sol varía a lo largo del año debido a la excentricidad de la órbita de la Tierra, con valores extremos de 147.10 y 
152.10 millones de kilómetros. 

A continuación ofrecen una tabla con los datos más sobresalientes del Sol de los que copio estos pocos: 


Distancia media a la Tierra: 
149.5979 x 10^6 km
Rotación sidérea ecuatorial: 25 días 16 horas
Rotación sinódica ecuatorial: 
27 días 14 horas
Diámetro: 
1.391 x 10^6 km
Temperatura superficial: 
5780 K
Temperatura central: 
15.6 x 10^6 K


Y continúa el texto: 

La unidad astronómica de distancia se definió en un principio como el valor de la separación promedio entre la Tierra y el Sol, esto es, la longitud del semieje mayor de la órbita terrestre. Sin embargo, el semieje mayor de la órbita de nuestro mundo es una cantidad variable debido a las perturbaciones ejercidas por otros planetas. Por esta razón, la Unión Astronómica Internacional (UAI) ha adoptado una definición fija de la unidad astronómica igual a un número exacto de metros, en concreto 149 597 870 700 metros. Esta cantidad se eligió lo más parecida posible al semieje mayor de la órbita terrestre, que en la actualidad es muy ligerísimamente mayor (unos cientos de kilómetros). La UAI decretó también que el símbolo de esta unidad de medida sean las letras minúsculas au, aunque la comunidad astronómica no ha seguido esta recomendación con demasiada diligencia.

El capítulo continúa explicando la composición química de nuestra estrella, el origen de la energía solar, los neutrinos del Sol, la estructura del mismo, la actividad solar, la heliosfera y el medio interplanetario y se cierra con un apartado sobre las distintas técnicas y posibilidades de observar el Sol, que en cualquier caso NUNCA pasa por mirarlo directamente porque eso supondría daños irreversibles en la retina.

***
Si quieres la paz, no hables con tus amigos; habla con tus enemigos.  

Moshe Dayan  



Fuente: Wikipedia
Mapa de los conflictos armados en curso (número de muertes violentas en el año actual o anterior):      Guerras mayores (10 000 o más). Palestina, Ucrania, Sudán, Etiopía, Myanmar (Birmania).      Guerras menores (1 000–9 999).      Conflictos (100–999).     Escaramuzas y enfrentamientos (1–99).