viernes, 27 de marzo de 2026

LA LUNA DESDE EL BALCÓN




Esta imágenes tienen un par de días de diferencia. La primera está captada con la luz del día y cielo azul; la segunda, durante la noche. Y, según las previsiones, parece que no voy a poder fotografiarla durante una buena secuencia de días, aunque siempre cabe la posibilidad de que los pronósticos no acierten. Aprovecho estas imágenes de la luna creciente para dejar información sobre algunos aspectos del movimiento de la luna y sus consecuencias. 

Pero antes un pequeño inciso: la luna nos atrae porque es un elemento cargado de connotaciones afectivas, mágicas, mitológicas y románticas. Creencias de todo tipo se acumulan en torno a ella en nuestro imaginario. Sin embargo, es el conocimiento que nos aporta la ciencia el que da un mayor encanto a lo que vemos. Es ese conocimiento el que nos ofrece explicaciones, nos permite comprender lo que tenemos delante y no resta nada a la belleza primera y sin filtrar del deslumbramiento inicial, antes bien, lo aumenta.

*

La Luna, como todo cuanto hay en el universo, se mueve. Entre sus movimientos está el que realiza en torno a la Tierra, pero no es un movimiento de una circularidad perfecta, ni mucho menos. Eso explica que a veces esté más cerca y a veces más lejos. La distancia media que se suele utilizar es  de 384402 kilómetros. Debido a la notable excentricidad de la órbita, la distancia varía entre 356410 kilómetros en el perigeo y 406679 en el apogeo

Además, el plano orbital de la Luna está inclinado 5º 8” con respecto al plano de la órbita terrestre alrededor del Sol. El resultado es que la órbita evoluciona de forma periódica y secular (acumulativa). Sin entrar en detalles, seguramente la variación secular más sorprendente es que nuestro único satélite se aleja de nosotros. La causa, si alguien pregunta por ella es la transferencia de energía en las mareas de los océanos y los continentes de la Tierra. Cuanto mayor es la cercanía del satélite a nuestro planeta, mayor es esta transferencia y tanto más rápidamente se aleja la Luna de la Tierra. 


Por otro lado, La Luna está atrapada en la resonancia 1:1 con la Tierra, lo que significa que cada vez que la Luna completa una órbita alrededor de la Tierra, da una vuelta sobre su propio eje. Pero como el movimiento de traslación alrededor de la tierra no es un círculo y su plano orbital está ligeramente inclinado con respecto al plano terrestre, eso supone que veamos algo más del 50% (la cara visible), concretamente podemos observar el 59% de la superficie lunar. La astronomía ha nombrado como libración en longitudlibración en latitud ese extra que nos es dado ver.

Ahora bien, de cuanto podemos ver mirando hacia arriba serán seguramente los eclipses, verdaderos acontecimientos astronómicos, los que más nos han fascinado y atraído desde que los seres humanos nos movemos por la superficie de la Tierra. Acontecimientos que la ignorancia ha convertido casi siempre en signos agoreros porque era incapaz de entender lo que estaba pasando. Y lo que pasa es algo fascinante si se entiende.

Un eclipse de Sol se produce cuando la Luna, la Tierra y el Sol están alineados de tal modo que el cono de sombra producido por la Luna se proyecta sobre la superficie terrestre. Debido al tamaño de la Luna y a su lejanía, el diámetro del cono de sombra lunar es mucho menor que el diámetro terrestre;por tanto, la zona desde la que es visible el eclipse es muy reducida. A causa del movimiento orbital de nuestro satélite, la sombra se desplaza a gran velocidad sobre el planeta. Un eclipse total dura como máximo 7 minutos 40 segundos. El total, antes vamos viendo cómo queda oculto y luego cómo va apareciendo.

Pero los eclipses no son todos iguales. Dependen precisamente del movimiento de la Luna, es decir, de que esté situada con respecto a la Tierra más lejos (apogeo) o más cerca (perigeo). Los eclipses anulares se producen cuando la Luna pasa por delante del Sol cerca del apogeo y, en consecuencia, su diámetro aparente es menor que el del Sol y no puede ocultarlo totalmente.

Fuente: Xataka

Cuando el disco aparente de la Luna es igual o ligeramente mayor que el del Sol, es cuando se produce un eclipse total, que es el que podremos ver el 12 de agosto de este año y también el 2 de agosto del próximo. 

En cambio, un eclipse que desde la línea de totalidad se percibe como total o como anular, se muestra como parcial desde fuera de esa banda. La línea de sombra es estrecha, pero la franja de penumbra es muy amplia. En las regiones situadas en esa zona percibirán el eclipse como un eclipse parcial, más parcial cuanto más alejada este la zona de la línea de totalidad. Es decir, que la mayoría de los observadores de un eclipse de Sol lo perciben como parcial, aunque en realidad sea total. 

Por su parte, los eclipses de Luna suceden cuando nuestro satélite se introduce en el interior del cono de sombra generado por la Tierra. Debido al mayor tamaño de la Tierra, el radio del cono de sombra es mayor que el radio de la Luna. Esto tiene dos efectos interesantes: el primero es que los eclipses totales de Luna son más comunes que los parciales, a diferencia del caso de los eclipses de Sol; y, además, los eclipses de Luna son visibles desde todo un hemisferio, otra vez al contrario que en los eclipses solares, visibles solo en una región pequeña. Su duración es también mucho mayor que la de un eclipse de Sol; la fase de totalidad puede durar hasta 1 hora y 44 minutos.
 

***
Si quieres la paz, no hables con tus amigos; habla con tus enemigos.  

Moshe Dayan  



Fuente: Wikipedia
Mapa de los conflictos armados en curso (número de muertes violentas en el año actual o anterior):      Guerras mayores (10 000 o más). Palestina, Ucrania, Sudán, Etiopía, Myanmar (Birmania).      Guerras menores (1 000–9 999).      Conflictos (100–999).     Escaramuzas y enfrentamientos (1–99).

jueves, 26 de marzo de 2026

ROMANCE DE LA NIÑA FLOR

   #poemasenpiedepaz

Con el poema/microrrelato de Borges inicié ayer una nueva serie dedicada a poemas que tengan como eje central la denuncia de la violencia, de la guerra y sus terribles consecuencias para quienes las sufren. El poemilla que aquí publico está inspirado en los romancero tradicional y sigue el juego que ofrece la anadiplosis, presente en el poemilla que dediqué anteayer a la luna. 


  En mi pueblo hay una niña,

una niña toda en flor.

La flor se quedó marchita,

marchita por el dolor.

Dolor que causó la muerte,

la muerte del que partió.

Partió el mozo a la guerra,

guerra cruel, ya no volvió.

No volvió porque no pudo,

no pudo porque murió,

murió porque aquella bala

le atravesó el corazón.


Y la bala siguió por el aire 

    atravesó el pueblo

        y atravesó la flor

            y atravesó la niña

                y atravesó todo entero

                    su enamorado corazón.

 


***
Si quieres la paz, no hables con tus amigos; habla con tus enemigos.  

Moshe Dayan  



Fuente: Wikipedia
Mapa de los conflictos armados en curso (número de muertes violentas en el año actual o anterior):      Guerras mayores (10 000 o más). Palestina, Ucrania, Sudán, Etiopía, Myanmar (Birmania).      Guerras menores (1 000–9 999).      Conflictos (100–999).     Escaramuzas y enfrentamientos (1–99).

miércoles, 25 de marzo de 2026

UN LIBRO, UN POEMA (Jorge Luis Borges)

#unlibrounpoema

#poemasenpiedepaz


Borges escribió este poema/microrrelato poco después de terminada la guerra de Malvinas. Tal vez esa guerra le dolió más que otras personas pues él era argentino que no renunciaba a su argentinidad al mismo tiempo que sentía una inquebrantable admiración por la literatura escrita en inglés. Su posición más clara y contundente con respecto a aquella guerra miserable queda bien recogida en su declaración: “El epigrama en prosa rimada ‘Las Malvinas son argentinas’ es culpable de muchas muertes”.

Borges no justifica, pero sitúa. Juan López  es bonaerense; Ward es británico, de las afueras de Londres. En el origen de López y Ward, Borges incluye alusiones a Eduardo Mallea y a Gilbert Chesterton, y también reconoce la admiración por Cervantes y Conrad. Acaso Juan y John hubieran sido amigos si se hubiesen conocido en otro contexto, pero se vieron una sola vez cara a cara, en unas islas demasiado famosas, y cada uno de los dos fue Caín, y cada uno, Abel

Así, exactamente así son las guerras, contextos para ejercer la violencia hasta la muerte sobre personas con las que podríamos compartir opiniones, vivencias e incluso risas y compañías. 


JUAN LÓPEZ Y JOHN WARD

Les tocó en suerte una época extraña.

El planeta había sido parcelado en distintos países, cada uno provisto de lealtades, de queridas memorias, de un pasado sin duda heroico, de derechos, de agravios, de una mitología peculiar, de próceres de bronce, de aniversarios, de demagogos y de símbolos. Esa división, cara a los cartógrafos, auspiciaba las guerras.

López había nacido en la ciudad junto al río inmóvil; Ward, en las afueras de la ciudad por la que caminó Father Brown. Había estudiado castellano para leer el Quijote.

El otro profesaba el amor de Conrad, que le había sido revelado en una aula de la calle Viamonte.

Hubieran sido amigos, pero se vieron una sola vez cara a cara, en unas islas demasiado famosas, y cada uno de los dos fue Caín, y cada uno, Abel.

Los enterraron juntos. La nieve y la corrupción los conocen.

El hecho que refiero pasó en un tiempo que no podemos entender.



***
Si quieres la paz, no hables con tus amigos; habla con tus enemigos.  

Moshe Dayan  



Fuente: Wikipedia
Mapa de los conflictos armados en curso (número de muertes violentas en el año actual o anterior):      Guerras mayores (10 000 o más). Palestina, Ucrania, Sudán, Etiopía, Myanmar (Birmania).      Guerras menores (1 000–9 999).      Conflictos (100–999).     Escaramuzas y enfrentamientos (1–99).

lunes, 23 de marzo de 2026

LA LUNA Y LA NOCHE


 Esta es la luna de las 19:56 capturada desde el balcón hace unos pocos minutos. Es una luna con anadiplosis. Nada grave que deba preocuparnos.

Felices sueños.



***
Si quieres la paz, no hables con tus amigos; habla con tus enemigos.  

Moshe Dayan  



Fuente: Wikipedia
Mapa de los conflictos armados en curso (número de muertes violentas en el año actual o anterior):      Guerras mayores (10 000 o más). Palestina, Ucrania, Sudán, Etiopía, Myanmar (Birmania).      Guerras menores (1 000–9 999).      Conflictos (100–999).     Escaramuzas y enfrentamientos (1–99).

DIARIO DE UN RACIONALISTA ACORRALADO, 4 (Destruir por destruir)




La semana pasada no fue una semana afortunada para mi coche. En ese breve plazo sufrió las consecuencias de dos acciones claramente estúpidas (una persona estúpida es una persona que causa un daño a otra persona o grupo de personas sin obtener un provecho para sí, o incluso obteniendo un perjuicio, La leyes fundamentales de la estupidez humana, Carlo M. Cipolla). El martes un abollamiento sin que nadie dejara la nota; el domingo, retrovisor, limpiaparabrisas trasero arrancado y otros pequeños daños en la chapa.


Hay actos humanos que, por su complejidad o por sus consecuencias, invitan a debates profundos. Y luego están aquellos que, cuanto más se analizan, más evidencian su absoluta falta de sentido. Entre estos últimos destaca uno especialmente absurdo: causar daños a una propiedad simplemente por el hecho de hacerlo, sin obtener ningún beneficio material, emocional o simbólico de ningún tipo.

Romper una farola, pintar un muro ajeno sin intención artística ni reivindicativa, destrozar mobiliario público o privado… son acciones que no construyen nada, no expresan nada y, en la mayoría de los casos, ni siquiera alivian nada. Se trata de una destrucción vacía, sin propósito, que deja tras de sí únicamente costes, molestias y un rastro de incomprensión.

Quien incurre en este tipo de conductas suele ampararse en impulsos momentáneos: aburrimiento, frustración, imitación... Ninguna razón justifica el acto. La diferencia entre un impulso y una decisión es precisamente la capacidad de detenerse a pensar en las consecuencias. Y aquí es donde este tipo de comportamiento revela su carácter profundamente estúpido: no solo no aporta nada, sino que además perjudica a otros y, en última instancia, a la propia comunidad de la que forma parte quien lo comete.

El daño a la propiedad, especialmente cuando es pública, tiene un efecto multiplicador. Lo que se rompe debe repararse, y lo que se ensucia debe limpiarse. Eso implica recursos económicos que podrían haberse destinado a mejorar servicios, infraestructuras o espacios comunes. Es decir, el acto aparentemente pequeño de una persona termina afectando al bienestar de muchos. En ese sentido, no es solo una acción inútil, sino también profundamente egoísta.

Pero incluso en el caso de la propiedad privada, el problema persiste. Detrás de cada objeto dañado hay tiempo, esfuerzo y dinero invertidos por alguien. Destruirlo sin motivo es, en esencia, despreciar ese esfuerzo. Es una forma de agresión indirecta que no necesita contacto personal para causar un perjuicio real.

Hay quienes intentan romantizar este tipo de conductas como una forma de rebeldía. Sin embargo, la verdadera rebeldía implica cuestionar, proponer, crear alternativas. Destruir sin objetivo no es rebeldía: es vacío. Es la manifestación más pobre de la inconformidad, aquella que no sabe transformarse en algo constructivo.

Frente a esto, la responsabilidad individual se vuelve clave. Vivir en sociedad implica aceptar ciertas normas básicas de convivencia, entre ellas el respeto por lo ajeno. No se trata de una imposición arbitraria, sino de una condición necesaria para que cualquier comunidad funcione. Sin ese mínimo respeto, todo se degrada: los espacios, la confianza y, finalmente, la calidad de vida.

Causar daños a una propiedad sin obtener ningún beneficio no es un acto de valentía ni de expresión, sino de simple estupidez. Es la renuncia a pensar, a crear y a convivir. Y, como toda estupidez, tiene un coste que, tarde o temprano, alguien acaba pagando.

 
***
Si quieres la paz, no hables con tus amigos; habla con tus enemigos.  

Moshe Dayan  



Fuente: Wikipedia
Mapa de los conflictos armados en curso (número de muertes violentas en el año actual o anterior):      Guerras mayores (10 000 o más). Palestina, Ucrania, Sudán, Etiopía, Myanmar (Birmania).      Guerras menores (1 000–9 999).      Conflictos (100–999).     Escaramuzas y enfrentamientos (1–99).

domingo, 22 de marzo de 2026

PINI DI ROMA, Respighi


Respighi (1879-1936) era un especialista en música barroca, sobre todo la italiana (Vivaldi, Monteverdi, Scarlatti...), que nunca se sintió atraído por las nuevas corrientes atonales e inarmónicas que se estaban gestando por Centroeuropa.

Tampoco se sintió atraído por el régimen fascista de Benito Mussolini, pero había que comer y era director titular de una de las orquestas italianas más importantes, la de la Academia de Santa Cecilia de Roma. O contemporizaba o se  exiliaba, y Respighi tenía un enorme apego a su tierra, así que contemporizó. Eso sí, cada vez que componía obras que exaltaban virtudes italianas (o sea, las virtudes imperiales de la antigua Roma), procuraba introducir un toque irónico.

Y a eso de exaltar se dedicó con su Trilogía Romana, tres suites ambientadas en el entorno romano, que era donde vivía desde 1913, cuando le nombraron director titular de la Orquesta de la Academia Nacional de Santa Cecilia: Las Fuentes de Roma (1916), Los Pinos de Roma (1924) y las Fiestas Romanas (1926). De 
las tres, la más interpretada es esta de Los Pinos de Roma.

Fue compuesta dos años después del nombramiento del temible Benito Mussolini como Primer Ministro. Es una exaltación de los pinares romanos. Refleja la alegría y el bullicio típico de la capital italiana, pero también la melancolía por el pasado y el temor por el futuro…, todo ello disimulado de complaciente recuerdo de aquella cosa histórica y altisonante que tanto gustaba al régimen mussoliniano; o sea, con toques tipo música de fondo de péplum cuando aparecían las legiones

La ejecución de la obra necesita una orquesta enorme, cuerda completa, arpa, madera triple, una más que generosa sección de metales y otra generosa sección de percusión, más piano, celesta y órgano. En el vídeo lo podéis apreciar.

Interpreta: hr-SinfonieorchesterFrankfurt Radio Symphony.

Dirige: Juraj Valčuha.

Y esta es una de esas historietas que Martín Llade suele componer a partir de alguna anécdota real para su programa Sinfonía de la mañana. Por supuesto, el protagonista del relato es Ottorino Respighi.


Que la música os sea favorable.


***
Si quieres la paz, no hables con tus amigos; habla con tus enemigos.  

Moshe Dayan  



Fuente: Wikipedia
Mapa de los conflictos armados en curso (número de muertes violentas en el año actual o anterior):      Guerras mayores (10 000 o más). Palestina, Ucrania, Sudán, Etiopía, Myanmar (Birmania).      Guerras menores (1 000–9 999).      Conflictos (100–999).     Escaramuzas y enfrentamientos (1–99).

sábado, 21 de marzo de 2026

CELEBRANDO LA PRIMAVERA CON ALGUNAS IMÁGENES

Pluma de arrendajo

Son fotografías tomadas en diferentes días de estas dos últimas semanas. Las coloco aquí a manera de ofrenda antigua a la naturaleza por estos días de temperaturas agradables y cielos despejados con los que nos ha regalado.

Crepúsculo donostiara 

Crepúsculo donostiarra con torre de Atocha, Igueldo y Venus.

Pararrayos apuntado a Venus.

 
Caracol vuelva a casa después de pasar la noche de fiesta.

Sombra de helecho sobre tronco de árbol.

Garceta común rebuscando entre las aguas superficiales.

Cormorán haciendo el cormorán

Este cartel es una forma muy graciosa de solicitar a la feligresía que aparezca más a menudo por la iglesia: 

Cartel en la puerta de la Iglesia de san Vicente, Ciboure.

Que la primavera os sea favorable.

 
***
Si quieres la paz, no hables con tus amigos; habla con tus enemigos.  

Moshe Dayan  



Fuente: Wikipedia
Mapa de los conflictos armados en curso (número de muertes violentas en el año actual o anterior):      Guerras mayores (10 000 o más). Palestina, Ucrania, Sudán, Etiopía, Myanmar (Birmania).      Guerras menores (1 000–9 999).      Conflictos (100–999).     Escaramuzas y enfrentamientos (1–99).

viernes, 20 de marzo de 2026

DIARIO DE UN RACIONALISTA ACORRALADO, 3

Desembocadura del Urumea con el Auditorio Kursaal en la otra orilla.
 

#diariodeunracionalistaacorralado

Los hechos: 

Miércoles, 18 de marzo, acudo al Kursaal para oír el concierto que la OSE y el Coro Easo ofrecen. Un concierto estupendo, un público no tan estupendo. La mujer que tengo a mi lado está más pendiente de chatear vía guasap que del concierto. Literalmente: durante todo el concierto para violonchelo de Schumann (25 minutos), no abandona ni un solo momento la pantalla. Durante la segunda parte, la correspondiente a la obra de Respighi, está más moderada; solamente lo utiliza de forma ocasional. Pero no era la única pantalla iluminada. Hubo bastantes más.

La reflexión:

En una sala de conciertos, donde cada nota ha sido cuidadosamente ensayada y cada silencio tiene un propósito, el público forma parte esencial de la experiencia. Sin embargo, en los últimos años se ha vuelto cada vez más habitual observar un gesto que rompe esa armonía: personas que revisan y responden mensajes en sus teléfonos móviles durante la actuación.

A primera vista puede parecer un acto inofensivo. No hay sonido, no hay conversación en voz alta, no hay una interrupción evidente. Pero la realidad es bien distinta. La luz de una pantalla en medio de la oscuridad no solo destaca, sino que irrumpe y molesta. Es un punto brillante que capta la atención de quienes están alrededor, desviando la mirada del escenario hacia algo completamente ajeno al espectáculo.

El problema no es únicamente visual. Quienes han acudido al concierto para sumergirse en la música ven interrumpida su concentración. La experiencia, que debería ser colectiva e inmersiva, se fragmenta. Por su parte, los artistas, especialmente en espacios más íntimos, perciben esos destellos. No es difícil imaginar lo desconcertante que puede resultar interpretar una pieza emocionalmente intensa mientras, en la penumbra, aparecen pequeñas luces que son ajenas al momento.

Además, este hábito revela una preocupante dificultad creciente para desconectar. Asistir a un concierto implica, en cierto modo, un compromiso: estar presente, escuchar activamente, dejarse llevar. Responder un mensaje puede esperar; la música en directo, en cambio, ocurre una sola vez.

La tecnología no es el enemigo. Los teléfonos forman parte de nuestra vida cotidiana y pueden ser útiles incluso en contextos culturales, sin duda. El problema surge cuando su uso interfiere con la experiencia de los demás. Del mismo modo que se evita hablar en voz alta o levantarse constantemente, debería considerarse una norma básica no utilizar el móvil de ninguna manera durante la actuación.

Recuperar el respeto por el silencio y la atención compartida no es una cuestión de normas estrictas, sino de convivencia. Un concierto no es solo lo que sucede en el escenario, sino también lo que ocurre en la sala: un colectivo de oyentes que, durante un tiempo, decide escuchar en comunidad. Apagar la pantalla, en ese contexto, es también una forma de encender la experiencia.

Tal vez, lo mismo que se advierte sobre el silencio en que deben mantenerse los teléfonos, debería empezar a pedirse por megafonía que no se usen de ninguna de las maneras posibles porque las molestas luces de las pantallas perturban notablemente la atención y el disfrute de la música.

 
***
Si quieres la paz, no hables con tus amigos; habla con tus enemigos.  

Moshe Dayan  



Fuente: Wikipedia
Mapa de los conflictos armados en curso (número de muertes violentas en el año actual o anterior):      Guerras mayores (10 000 o más). Palestina, Ucrania, Sudán, Etiopía, Myanmar (Birmania).      Guerras menores (1 000–9 999).      Conflictos (100–999).     Escaramuzas y enfrentamientos (1–99).