martes, 17 de marzo de 2026

PUENTES SOBRE EL BIDASOA

Panorámica con los cuatro puentes

Captura de pantalla de google Maps

Estos son los cuatro puentes que unen las dos orillas del Bidasoa en la zona de Santiago. Y donde hay puentes, hay gente que los cruza, hay actividad de todo tipo, hay vida. Y hay también historia. Hace años conocí a una persona que estaba encantada con la secuencia de estos cuatro puentes porque decía que eran una lección viva de la evolución constructiva, de estilos y de épocas, y todo ello en apenas 200 metros.

A mí el que más me gusta de todos ellos es el que primero se hizo, el puente del ferrocarril, más exactamente el Puente Internacional del Ferrocarril. Data de principios de los años 60 del siglo XIX, cuando Napoleón III ocupaba el trono de Francia y en España, Isabel II.

Este puente permitió que la conexión mediante ferrocarril entre España y Francia y, en consecuencia, que Madrid y Paris estuvieran comunicadas entre sí de manera cómoda y rápida para la época. Eran tiempos en que la élite económica europea comenzaba a practicar el turismo.

Está construido en piedra de sillería con un relleno interior de hormigón en masa y hormigón hidráulico en basas y pilotaje. Tiene una longitud de 132 metros y un total de 5 arcos. 

Como curiosidad propia de aquella época hay que señalar que al construirlo se dejaron unos huecos en los pilares por si era necesario volarlo en caso de guerra. Pero el aspecto más destacable es sin ningún género de duda la decoración de los tajamares semicilíndricos con las tallas en piedra de los escudos de ambos países  y las iniciales de los monarcas que reinaban en aquel momento.

Puente Internacional del Ferrocarril visto desde la pasarela peatonal

La Y de Ysabel (grafía antigua)

N de Napoléon

 
***
Si quieres la paz, no hables con tus amigos; habla con tus enemigos.  

Moshe Dayan  



Fuente: Wikipedia
Mapa de los conflictos armados en curso (número de muertes violentas en el año actual o anterior):      Guerras mayores (10 000 o más). Palestina, Ucrania, Sudán, Etiopía, Myanmar (Birmania).      Guerras menores (1 000–9 999).      Conflictos (100–999).     Escaramuzas y enfrentamientos (1–99).

LECCIONES DE AURORA, 9

 #nietzschedescomplicado


Lecciones de Aurora 9

Probablemente la parte más jugosa de este segundo libro de Aurora sean los parágrafos dedicados a la –llamémosla– psicología; los veremos con detenimiento.

Aurora 102 se titula «Los juicios morales más antiguos», y se plantea la pregunta de qué es lo que hacemos cuando una persona actúa cerca nosotros. Se señalan en él tres fases de apropiación del proceso que creo no tendremos inconveniente en reconocer como muy habituales en cualquiera de nosotros, aunque no las hayamos –quizá– explicitado o verbalizado del modo como Nietzsche lo hace.

En un primer momento, miramos cuál va a ser, cuál es el resultado de la acción para nosotros, para uno mismo. La vemos únicamente desde ese punto de vista: que así lo hagamos es relativamente natural, es lo primero e inmediato, lo que no significa que sea lo único que se puede hacer con dicha acción o actuación de otro.

En segundo lugar, tomamos dicho resultado en cuanto propósito de la acción. Si ya hemos estrechado bastante la lectura de lo que el otro ha hecho, añadimos ahora un presupuesto por completo innecesario y sobrante: que el modo como a mí me afecta la acción del otro sea efectivamente la intención que ese otro tenía al realizar la acción.

Es cierto que suele parecernos muy natural esa inducción o conclusión –me ha hecho daño, quería hacerme daño–, pero tal atribución de intencionalidad es muy poco racional: en la mayoría de los casos no hay razones para hacerla; en realidad es bastante infantil, propia de esos primeros años de nuestra vida. Quizá no quería hacerme daño, aunque haya acabado haciéndomelo; quizá hasta quería agradarme, pero algo se ha torcido, no lo ha calculado bien, etc. Es más, puede que el resultado para mí ni siquiera haya sido previsto por el otro; son infinitos los ejemplos que de esto se podrían dar, y a buen seguro el lector podrá imaginarse más de uno.

En un tercer paso, pasamos a considerar dicho propósito una propiedad permanente del otro: no simplemente «me ha hecho daño (en esta ocasión)», sino que es «el que hace daño», es una «mala persona». Tras el análisis del segundo paso, este puede ya comenzar a resultar excesivo, pero lo hacemos: si me ha hecho daño, y quería hacérmelo, es que hacer daño, pretender hacer daño debe ser lo suyo; no va a ser casualidad… El problema es que todo esto ni lo pensamos: está comprimido en una cápsula de deducciones que se dispara sola.

En realidad, los tres pasos hacen uno solo: el otro actúa, luego es como yo he percibido su acción; si bien, bueno; si mal, malo.


En Humano, demasiado humano 39 presentaba Nietzsche otra versión más o menos de lo mismo; en aquel caso se titulaba «La fábula de la libertad inteligible». Decía allí: la historia de los sentimientos morales se desarrolla siguiendo las siguientes fases principales.

«Primero se llaman buenas o malas unas acciones particulares sin consideración alguna de sus motivos, sino sólo por sus consecuencias útiles o dañinas.»

«Pronto se olvida el origen de estas designaciones y uno se figura que las cualidades de “bueno” y “malo” son inherentes a las acciones en sí mismas, independientemente de sus consecuencias.»

«Más adelante, se atribuye el predicado de bueno o malo, ya no a los motivos particulares, sino al carácter global de una persona, de donde el motivo nace como del suelo la planta. Así, a la persona se la considera responsable, en este orden, primero de sus consecuencias, luego de sus acciones, luego de sus motivos y en fin de su carácter.»


Lo terrible es que este mecanismo infantil, pre-racional de atribución de motivos y –peor aún– de carácter suele funcionar gran parte de nuestra vida, no importa lo distantes que andemos ya de nuestra infancia; es más, vivimos una época en que en buena medida se promueve dicho mecanismo, y se sanciona como auténtico y natural. — Eso es lo que sucede cuando se preconiza el sentimiento, es decir, lo que la acción del otro produce de buenas a primeras en nosotros, y se lo sanciona como criterio rector de la verdad, es decir, de lo que el otro pretende y es.


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Si quieres la paz, no hables con tus amigos; habla con tus enemigos.  

Moshe Dayan  



Fuente: Wikipedia
Mapa de los conflictos armados en curso (número de muertes violentas en el año actual o anterior):      Guerras mayores (10 000 o más). Palestina, Ucrania, Sudán, Etiopía, Myanmar (Birmania).      Guerras menores (1 000–9 999).      Conflictos (100–999).     Escaramuzas y enfrentamientos (1–99).

lunes, 16 de marzo de 2026

DIÁLOGOS SOBRE LA BELLEZA, 14



LO VIVIDO



Arrugas

como surcos de la tierra,

ojos

que han visto abismos y derrotas.


El cansancio es oro

y en la piel gastada florece la victoria.

La belleza no es patrimonio

exclusivo

del instante joven.

Es del camino entero

que va desde la herida a la ternura

y pese al dolor de todo lo sufrido

sigue ardiendo.



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Si quieres la paz, no hables con tus amigos; habla con tus enemigos.  

Moshe Dayan  



Fuente: Wikipedia
Mapa de los conflictos armados en curso (número de muertes violentas en el año actual o anterior):      Guerras mayores (10 000 o más). Palestina, Ucrania, Sudán, Etiopía, Myanmar (Birmania).      Guerras menores (1 000–9 999).      Conflictos (100–999).     Escaramuzas y enfrentamientos (1–99).

domingo, 15 de marzo de 2026

TRÉPANOS ANALIZA EL MIEDO

Doy la noticia del nuevo número de la revista de pensamiento Trépanos con un poco de retraso, pero aquí está ya:

 

MIEDO (21)

Imágenes: Sara Ramone

Entrevistas

A Katinka Bock

Febrero 2026

A Eduardo Iglesias

Febrero 2026



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Si quieres la paz, no hables con tus amigos; habla con tus enemigos.  

Moshe Dayan  



Fuente: Wikipedia
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BORODIN, CUARTETO Nº 2 EN R MAYOR, I. Allegro moderato


Alexander Borodin (1833 - 1887), compositor y químico, fue uno de los componentes del célebre grupo conocido como Los Cinco, que se dedicó a producir música clásica de raíz rusa

Aunque a Borodin lo conozcamos hoy como compositor, la verdad es que realizó importantes contribuciones iniciales a la química orgánica, pues la dedicación a esta disciplina era verdaderamente su profesión. Por increíble que parezca, la música era una ocupación secundaria a la que dedicaba sus horas de descanso.

Como químico, hay que destacar su trabajo en síntesis orgánica, el hecho de que fuera uno de los primeros químicos en demostrar la sustitución nucleofílica, y fue también codescubridor de la reacción aldólica. Además fue un promotor de la educación y fundó la Escuela de Medicina para Mujeres en San Petersburgo, donde enseñó hasta 1885.

El Cuarteto de cuerdas n.º 2 está dedicado a su esposa Ekaterina Protopova y  evoca el primer encuentro de la pareja en Heidelberg.

Interpretan: Danbi Um y Sean Lee, violin; Paul Neubauer, viola; David Finckel, cello.

Que la música os sea favorable.


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Si quieres la paz, no hables con tus amigos; habla con tus enemigos.  

Moshe Dayan  



Fuente: Wikipedia
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