Mostrando las entradas para la consulta Genji ordenadas por fecha. Ordenar por relevancia Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas para la consulta Genji ordenadas por fecha. Ordenar por relevancia Mostrar todas las entradas

jueves, 19 de marzo de 2026

BELLEZAS DEL MUNDO FLOTANTE, Bijing-a en la edad de oro del ukiyo-e

Suzuki Harunobu. Manjiya. Mujeres bellas de Yoshibara.

Esto no es nada más que una pequeñísima muestra de las 77 obras que reúne la exposición Bellezas del mundo flotante y una invitación a pasar una mañana disfrutando del maravilloso arte gráfico japonés, siempre delicado, sensual y elegante. Y si tenéis 30€, 
el catálogo de la exposición es otro regalo que no deberíais dudar en haceros: la edición, la encuadernación, el papel, los desplegables, la fotografía y los trabajos de Ricardo Centellas Salamero y Daniel Sastre de la Vega son magníficos.

Kitagawa Utamaro. (Los amantes) Koharu y Kamiji.

Por cierto, la colección Pasamar-Onila, quienes estéis o seáis de Zaragoza la tenéis en casa, ya que es una colección privada que se donó al museo de Zaragoza en 2018.

Suzuki Harunobu. Inmortales poéticos de las cuatro estaciones a la moda.

Isoda Koryusai. La cortesana Miyato

Katsukawa Shuncho. De la serie Estampas eróticas de los doce meses.

Utagawa Hiroshige, estampas varias.

Utagawa Hiroshige. La bahía de Miho (de La historia del pino Hagoromo).

Utagawa Kunisada. Las horas de la serpiente (de la serie "Doce horas con Genji").

Utagawa Kunisada. La casa de baños de Akashi.

Utagawa Kuniyoshi. La poeta Suo no Naishi.

Utagawa HiroshigeUtagawa Kuniyoshi. Recreación de "La historia de Genji", El jardín de noche.

Este es el vídeo con la presentación de la exposición. Lo he recogido a partir del momento en que se dirige al público Javier Blas miembro de la Real Academia de Bellas Artes. Fue director de la Calcografía Nacional (2000-2006), jefe de Colecciones del Museo Reina Sofía (2006-2008) y colaborador del Departamento de Dibujos y Estampas del Museo del Prado (2009-2011).





***
Si quieres la paz, no hables con tus amigos; habla con tus enemigos.  

Moshe Dayan  



Fuente: Wikipedia
Mapa de los conflictos armados en curso (número de muertes violentas en el año actual o anterior):      Guerras mayores (10 000 o más). Palestina, Ucrania, Sudán, Etiopía, Myanmar (Birmania).      Guerras menores (1 000–9 999).      Conflictos (100–999).     Escaramuzas y enfrentamientos (1–99).

martes, 23 de marzo de 2021

LA HISTORIA DE GENJI

Editorial
Primer dato: La historia de Genji, El relato de Genji o La novela de Genji —de las tres formas ha sido traducida al castellano, aunque la única que lo ha hecho desde el japonés es la segunda— es una de las más grandes creaciones de la literatura universal. La afirmación no es mía, pero la suscribo plenamente

Segundo dato: cuenta Donald Keene en su Seeds in the Heart que el nobel Kawabata buscó y encontró consuelo durante los años de la Segunda Guerra Mundial y la posguerra en esta obra. Así consiguió vencer la idea de la muerte para seguir viviendo al lado de aquellas tradiciones que corrían dentro de mí (p 476).

Tercer dato: cuenta Carlos Rubio que Donald Richie aconsejaba a ejecutivos empresariales de EEUU que dejaran a un lado informes y libros de economía sobre el sistema empresarial japonés y que leyeran esta obra si lo que querían era conocer realmente el alma del país (p 408).

Museo del traje, Kioto.


Leí La historia de Genji durante unos días de obligada convalecencia en marzo de 2006. La he vuelto a leer en febrero porque estaba sumido en la poesía japonesa y aquí hay una buena colección. Tan solo en el capítulo 12 aparece medio centenar de poemas. Pero no penséis que esta historia cobra su valor por la poesía que contiene, aunque los poemas sean de gran calidad. Sus valores son muchos y su genialidad es comparable a la del Quijote, que ya es decir.

No quiero alargar excesivamente esta entrada, así que remito a Wikipedia a quienes deseen saber sobre el contenido o el argumento. 

El tema de la obra es el destino, la conciencia del  paso del tiempo. El protagonista masculino, Genji, epresenta la idealización de un pasado magnífico que se escapa inexorablemente. Pero también es la crítica de una sociedad (la alta aristocracia), de unas condiciones sociales y del poder político en manos de una familia. Si el Quijote se valía de una fábula en torno a los libros de caballería, La historia de Genji se vale de la idealización de un personaje.

Es también el punto de vista budista sobre la fugacidad de la existencia. Es la puesta en escena del concepto de mappō, mediante el cual se expresa la decadencia, la inexorabilidad del destino. Y es, asimismo, la representación de la tremenda importancia que cobran las ceremonias, así como el deseo de salvación eterna de cada uno de los personajes. La conciencia del paso del tiempo es una constante en la obra, subrayado, incluso, con la influencia que ejerce el pasado en el presente.

Si a todo esto añadimos los sentimientos de melancolía y tristeza producidos por la fugacidad y fragilidad de cuanto nos rodea —mujōkan— y la referencia continua a los cerezos en flor, que representan en la tradición budista japonesa la caducidad, no es de extrañar las continuas alusiones a la obra de Proust, En busca del tiempo perdidoy los paralelismos expuestos con insistencia por la crítica especializada.

No me resisto traer hasta aquí una cita de Federico Lanzaco, que recoge con enorme perspicacia todo ese peculiar ambiente de pesimismo esteticista y encantador que magistralmente ha recreado su autora: El fango impuro de las relaciones amorosas e impenitentes de Genji se describen no con el fin de ser admiradas por sí mismas, sino con el objetivo de desarrollar la hermosa flor de la sensibilidad de la tristeza bella de la existencia humana. La conducta de Genji es como la flor de loto que inspira felicidad y pureza, llenando de fragancia el entorno, aunque sus raíces estén sumergidas en túrbido fango (Los valores estéticos en la cultura clásica japonesa, p 61).

De la autora, Murasaki Shikibu (hacia 978 - hacia 1014), prácticamente no sabemos nada, salvo que nos dejó una de las grandes obras de la literatura de todos los tiempos, lo cual ya es más que suficiente.

Perdido en mis pesares, no supe que los días y los meses siguen transcurriendo todavía...

¿De veras ha terminado el año y también mi tiempo en el mundo?

***

Ni que decir tiene que las versiones realizadas desde otros ámbitos artísticos son numerosas. Algunos ejemplos:

Tomita Isao escribió una sinfonía. Podéis oirla aquí.

Saeko Icinohe creó una coreografía de danza contemporánea para esta historia.

Miki Minoru, una ópera.

Un largometraje (japonés con subtítulos en inglés) y una película de animación que estuvo nominada a mejor film de animación en Sitges

domingo, 5 de abril de 2020

EL CUENTO DEL CORTADOR DE BAMBÚ

La cohorte de la Luna.

Hay en Kioto, en un quinto piso de un edificio normal y corriente, un pequeño y fantástico museo del traje. Me acerqué a él porque allí se encuentra la recreación de algunas escenas de La historia de Genji, un clásico de la literatura japonesa y una de las grandes obras de la literatura universal. Pero de ella me ocuparé cuando pase la cuarentena y pueda tener mi ejemplar otra vez conmigo.

Para mi sorpresa, además de lo que había ido a ver, me encontré con la recreación de El cuento del cortador de bambú, también conocido como La historia de la princesa Kaguya, y considerado el cuento escrito japonés más antiguo que existe. Fue escrito por primera vez en el siglo X.

La princesa Kaguya.

Se trata de un cuento de hadas, una historia fantástica de una princesa que vive en la Luna y viene a la Tierra atraída por una hermosa canción infantil. La encuentra un campesino dentro de un bambú, la lleva a casa, la cuidan entre él y su mujer y... suceden muchas cosas. 

La fuerza y el atractivo de la historia ha hecho de ella una historia que todavía hoy se cuenta y se escucha con placer. Un clásico. Un clásico porque lo que sorprendentemente nos decía hace mil años sigue perfectamente vigente en la actualidad y, supongo, continuará vigente durante otros mil más: nada hay más atractivo ni que merezca más la pena de ser conocido que los seres vivos que habitan el planeta. Y la manera de poder conocerlos y disfrutarlos en plenitud es la libertad.

La princesa Kaguya de vuelta a la Luna.
Pero la historia no termina aquí. En 2013 Isao Takahata realizó con el cuento una película de animación que fue nominada al óscar a la mejor película de esa categoria en 2015. La podéis ver completa en la plataforma Netflix.


***

Y no te olvides de mandar mensajes de ánimo a los enfermos que se mantienen aislados en los hospitales.

domingo, 21 de septiembre de 2014

A PROPÓSITO DE LA DIVINA COMEDIA

¿Se puede leer hoy la Divina Comedia sin caer en un profundo aburrimiento? 

Dar respuesta a esta pregunta es, claro, tarea personal e intransferible. A mí me correspondería aquí hablar de sus virtudes, aunque esto puede que tampoco evite el sopor personal de cada cual, pues tal vez las virtudes intrínsecas de una obra no coincidan con los gustos personales y sea ésta tarea insuficiente para acercar la obra al público lector. En este caso, ¿podemos seguir hablando de la Divina Comedia como un clásico universal? ¿Es lícito mantener como clásica la obra que hoy no se lee si no es por obligación o imperativo académico? ¿Lo que en su momento gustó, pero en la actualidad no gusta, qué status mantiene en la Historia de la Literatura? ¿Aquellas obras que solo son capaces de disfrutar una pequeñísima porción de la población lectora muy preparada, continúan manteniendo la posición de clásicas? ¿Podemos decir que es una obra clásica la que se ha alejado de los gustos e intereses actuales de la población? ¿Cómo definimos lo clásico?

Vayamos, pues, con las virtudes de esta obra, tal vez así podamos responder con mayor criterio a alguna de las preguntas anteriores. Utilizo solamente aquellos rasgos que reconocidos analistas y expertos en la obra del florentino han señalado de manera reiterativa. Intento, de esta manera, buscar la mayor objetividad posible y apartar mis propios gustos de este análisis. Y, de entre esos rasgos, me decanto por los que tienen que ver con valores literarios, ya que de literatura es de lo que hablamos y no de teología, por ejemplo.

El primero y más importante de todos ellos es la fabulosa riqueza del lenguaje que aparece en la obra. Según se nos hace saber es tal el dominio del que Dante hace gala, que hoy, en Italia, se le considera como el “padre del idioma”, como “el sumo poeta”. En buena medida, la utilización del toscano por su parte, hace que la “lengua vulgar” empiece a ser considerada tan digna como el latín y tan apta como esta para expresar grandes ideas y, en consecuencia, para construir la literatura del país. Esta formidable destreza en el uso del lenguaje, nos advierten los expertos, lleva al poeta a utilizar registros distintos en función de que estemos atravesando el infierno, el purgatorio o el paraíso.

Otra cualidad, si no de la obra sí del autor, es el impresionante esfuerzo para construirla toda ella en tercetos encadenados (invención, por cierto, del poeta), que van multiplicándose hasta producir 33 cantos para cada uno de los paisajes míticos por los que el poeta-protagonista va pasando. Y no estamos hablando precisamente de una obra breve, ni mucho menos. Todo ello exige concentración, esfuerzo y dominio técnico. Más aún si tenemos en cuenta que se trata de una obra alegórica, en la que el número tiene su propio significado (el tres, la trinidad; el poema tiene 3 partes que constan de 33 cantos que junto con el canto inicial dan un total de 100, el número de la perfección; cada territorio se divide en 9 tramos, tres al cuadrado).

Fundamental es, entre las virtudes del texto, la enorme riqueza y variedad de los endecasílabos, la multitud de rimas diferentes, la destreza en el uso de los ritmos y los acentos del verso, la increíble capacidad técnica para no caer en la repetición en una obra tan gigantesca donde por mucha variedad que haya parece que lo natural es incurrir en ella. Es necesario advertir aquí que este tipo de habilidades técnicas se pierden en la mayoría de las traducciones (la de Martínez Merlo intenta mantener el ritmo interno; las de Ángel Crespo y Bartolomé Mitre conservan la estrofa completa, pero no conozco todas las traducciones). Por otra, en la actualidad el público lector se inclina preferentemente por las traducciones en prosa.

Reseñable es, sin duda, el conocimiento enciclopédico de Dante con respecto a casi todos los temas y materias, especialmente la teología de la época, sin despreciar los referidos a la astronomía, aunque dudo de que el vasto saber de un escritor pueda ser considerado como un mérito literario. Sí lo sería, en cambio, la gran capacidad para crear personajes que señalan diversos analista, pero ahí ya no tengo yo tan claro que podamos atribuir a mérito del autor el que por su obra desfilen cientos de personajes, de los cuales creación propiamente suya serían Beatriz y él mismo. Y en este caso no diría que se trata de una creación precisamente literaria. En cualquier caso, de Beatriz no podemos decir que tenga una gran personalidad.

Sin embargo, y a pesar de todo, por muchas virtudes estéticas que queramos reseñar, el viaje acompañando a Dante por esos tres espacios de la mitología cristiana, hoy desechados, no impide la fatiga ni la falta de interés, porque lo fundamental resulta tan falso y fraudulento que uno termina por cansarse. Alguien dirá, tal vez, que, con respecto a la falsedad, otro tanto ocurre con la literatura clásica greco-latina. No es así, porque la intención de la Comedia es literal, mientras que la de sus predecesores es solamente literaria. Las Metamorfosis, por citar un ejemplo, no pretende describirnos un mundo realmente existente, y así lo entendían los lectores de ayer y lo entienden los de hoy.

Se me dirá también que la poesía no tiene como centro de interés lo que comunica, que lo importante es la expresión, la capacidad de creación estética que se logra a través de las palabras. A mí, y hablo sólo por mí, no me interesa la hermosa sonoridad de una oración con una elevada belleza formal si lo que comunica es simplemente falso o claramente nada —¿a alguien le interesa hoy verdaderamente saber del cielo, sus virtudes y cómo alcanzarlo?—. Pero por lo que me estoy preguntando aquí es por la permanencia entre los clásicos de una obra que, hasta donde yo conozco y no conozco a todos los posibles lectores, ha dejado de interesar a la comunidad lectora.

No quiero que se me entienda mal. No estoy diciendo que el criterio de calidad venga determinado por la mayor o menor cantidad de personas que leen un determinado título. El best seller, en general, carece de calidad y los libros que hoy venden millones de ejemplares seguramente estarán fuera de la circulación dentro de un siglo. Sin embargo, en la actualidad una persona no preparada especialmente puede leer Romeo y Julieta y emocionarse con ella, puede leer El avaro y soltar más de una risa, puede —me voy más lejos— leer La Odisea sin que se le caiga de las manos, aunque quizá le resulte repugnante la escabechina que Ulises organiza en su palacio. Ese mismo lector no llega a terminar nunca la primera parte de la Comedia. ¿Es esto lo que esperamos de un clásico?


Pero hay más. Posiblemente lo más importante. De un clásico no esperamos una visión del mundo tan sesgada que deje fuera de su lectura a una gran parte de la humanidad. Yo leo La novela de Genji, y por muy diferente que sea la cultura y la época de procedencia, el libro no me expulsa. Leo el Cántico espiritual y no necesito la fe de Juan de la Cruz para disfrutarlo. Leo Los viajes de Gulliver y la fantasía del relato no pide en ningún momento que admita la existencia de semejantes lugares. La Comedia, por el contrario, exige del lector la aceptación de unas creencias que se oponen a cualquier uso de la razón. Es más religión que literatura, más fe que humanidad y eso no es lo que se espera de una obra clásica.