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| Editorial. Traducción: Juan Barja |
Para quien no haya oído hablar nunca de El Román de Melusina es necesario decir que se trata de una obra maestra de la poesía cortés medieval francesa. Fue escrita hacia 1401 por el clérigo Coudrette y la historia que cuenta entrelaza el folclore fantástico, la mitología de las hadas y la propaganda política de la época; el amor condicionado, la ruptura de las promesas y el origen sobrenatural de las grandes dinastías europeas.
Muy brevemente: El caballero Raimundino conoce en un bosque al hada Melusina, mujer de extraordinaria belleza y sabiduría. Ella promete concederle tierras, riquezas y una descendencia gloriosa a cambio de matrimonio. Pero impone una condición: él jamás debe verla ni buscarla los sábados. Al principio todo va bien: se levanta el magnífico castillo de Lusignan y nacen diez hijos, eso sí, cada heredero nace con una extraña marca física o monstruosidad. Consumido por los celos y la sospecha, Raimundino espía a su esposa a través de una cerradura un sábado. La espía en el baño y descubre que de la cintura para abajo su cuerpo tiene la forma de una cola de serpiente. Al romperse el juramento, Melusina se transforma en una serpiente alada y huye gritando, abandonando a su familia para siempre.
Independientemente de los más de 7000 octosílabos pareados escritos originalmente en lengua de oïl (la edición es bilingüe) que mantienen las convenciones de los cantares de gesta y romances de la época, lo interesante de esta obra es que la historia recupera el clásico mito de la esposa sobrenatural y el milenario tabú que hace depender la felicidad humana de no traspasar el límite impuesto al dejarse llevar por la curiosidad. Y como los grandes textos fundacionales (la Eneida sería el caso más sobresaliente), el libro actúa como propaganda política: sirve para justificar la grandeza de familias como los Lusignan o los Parthenay, pues descendían de seres mágicos y divinos. Más adelante las monarquías absolutas de la edad moderna crearían el lema aquel de por la gracia de Dios. Lema que el régimen franquista llegó a utilizar en sus monedas. No invento:
A la obra maestra del amor cortés/fantástico en edición bilingüe hay que añadir una estupendas anotaciones de carácter enciclopédico (más de 230 páginas sin desperdicio para quien aprecia estas cosas); una abundante cantidad de ilustraciones en color que nos llevan directamente al imaginario del medievo;
un prólogo magistral a cargo de uno de los grandes especialistas en aquel período como es Jacques Le Goff, quien centra de manera magistral la importancia del mito ante el que la obra nos sitúa. Y entre el "Florilegio melusínico" vamos a encontrar La nueva Melusina (Goethe), El desdichado (Nerval), Melusina (Jean Lorrain), Arcano 17 (Breton), La leyenda de la serpiente blanca (C. M. Arconada), fragmentos de Bagatelas de los cortesanos (W. Map) y fragmentos de Súper apocalipsis (G. d'Auxerre).
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| Fuente: Wikipedia |









