Al 2040, es decir, Hacia el 2040, comienza con este poema:
ESTAMOS
acaso ya extinguidos. De quién es
el mapa. ¿Puedo
mirarlo? Dónde está mi
demanda. ¿Es mi historia
verificable? ¿He
incluido el recuerdo
de los animales? Los recuerdos
de los animales. ¿Están
todavía aquí? ¿Estamos
solos? Mira,
los filamentos
aparecen. De recuerdos. ¿De quién? Cómo
era
la tierra. ¿Se movía
a través de nosotros? Algo dice sin parar:
¿estás ahí?
¿son reales tus
ancestros, tienes un
cuerpo, te tienes
a ti misma en
mente, puedes ver tus
manos?—¿lo has roto,
el hilo?—trata de sentir la
tensión del otro extremo—
dice que te asegures
de que ambos extremos estén
vivos cuando tires para
intentar reentrar
aquí. Un cuervo
ha llegado mientras
escribo todo
esto. In-
corpórame,
grazna. Se acerca
dando brincos por el muro
de piedra. ¿Recuerdas
la desesperación, cómo
se acerca?, dice. Lo
miro. No tengas
prisa, digo, pero
está picoteando
la piedra en todas
partes. Su plumaje es
sol. Me mira con
cautela porque
estoy inmóvil y
anhelante. Ve mi
soledad. Comienzan
las cigarras. ¿Es esto un encuentro
real?, pregunto. De los de
antes. De cuando había
cuervos. No,
dice la luz. Casi
no estás aquí. El
cuervo se fue
hace mucho. Ahora está
viajando por su hilo, su
senda de cielo, para siempre, él sabe
la corriente que atraviesa las
cigarras, que no puedes oír
pero que
ya te cercan. Pero, ¿no está
aquí?, pregunto, buscando
en mis estrofas.
¿No llegó hasta mí
al adentrarse? ¿No
entró aquí
en la estrofa ocho?—y adónde
se va ahora
que vuelve a irse, ahora
que te digo que el cuervo es dorado,
ahora que te digo echó a volar y
se fue, y se fue.
Puede resultar desconcertante, visionario, confuso, tal vez ininteligible. Pero es suficiente con tener en cuenta el título (¿cómo será el mundo en 2040 o 2100 o 2500?, ¿estará todo en su sitio tal y como lo conocemos o habrá desaparecido?) y saber que en 2021 le diagnosticaron un cáncer de útero muy agresivo.
Esta circunstancia personal (durante la primera década del siglo ya había pasado un cáncer de mama), la enfermedad y el enfrentamiento a la muerte, nos sumerge en un paralelismo salud personal/ salud del planeta, que combina imágenes apocalípticas propiciadas por el cambio climático y las presumibles consecuencias destructivas.
Y para contarnos todo eso elige, en mi opinión muy acertadamente, una escritura marcada por los versos fragmentados, rotos, continuamente encabalgados, incluso las palabras, y una altísima intensidad emocional conjugada con un tono conversacional que busca la complicidad con el lector, pero sin abandonar un aire profético, como corresponde al futuro en que nos quiere situar.
Y este es el poema que cierra la colección, que nos deja una ventana abierta a la lluvia, a las manos, a la vida.
ENTONCES LA LLUVIA
secos y corrientes en descenso y fuego,
después de tomar un camino
alterno por
la historia y eludir-
nos, después de los árboles,
después de los jardines,
después de las duras semillas
empujadas lo más hondo
posible y nutridas con rocío,
después de que los surcos
que abrió antaño ella
se llenaran de
polvo y moho—y vainas
que no pueden brotar—
ni siquiera los pájaros
venían—y que viejos caminos
comenzaran a reaparecer-
después de los animales,
después de los seres más pequeños
dentro de sus túneles y bajo
sus rocas,
sus rocas,
después de esfumarse todo,
entonces, un día,
surgida de la inter-
surgida de la inter-
ferencia y la dis-
continuidad, de la in-
congruencia,
de la colisión
muy por encima de nuestras
tierras abrasadas, de
la química, incognoscible
por más que se la
cuantifique,
del roce de un átomo con
otro, surgida del
accidente del
contacto, llegó
la lluvia.
Pensamos que era solo
más viento. Algo golpeteó
el techo desconchado.
Sabíamos que no era
Sabíamos que no era
el crepitar del calor, nuestros imaginarios
pájaros secretos. Lo supimos por el olor que
llenó el aire re-
cordándonos, ¿a qué nos
cordándonos, ¿a qué nos
recordaba, ese olor,
como si el aire se volviera verde,
como si el aire fuera la entraña pro-
funda de la tierra
que nunca alcanzamos,
que nunca alcanzamos,
allí donde ella alcanza
las constelaciones que no hemos
descubierto, ni nombrado, y ya
nunca lo haremos,
y que no están muertas, no—
Y trajo consigo memoria. Pero de
qué. Tanto tiempo. Dónde estáis,
tiempos verbales. Las copas vuelven a
vibrar, más fuerte, y otra vez pensamos
viento. Empujé
el mosquitero oxidado
y salí. ¿Tenía miedo? Donde ella caía
y salí. ¿Tenía miedo? Donde ella caía
el polvo se arremolinaba
en millas de rechazos—fibroso, brillante,
como si las llamas pudieran ser polvo,
más veloz en cada aterrizaje, hasta que ella
las sometió y volvieron
a depositarse como suelo,
y se quedaron quietas,
y se quedaron quietas,
y la absorbieron
en todas partes,
en todas partes,
y cuando me senté en el parapeto
resbalaba por mis rasgos,
y mi cuello era surcado por regueros,
y mi cuello era surcado por regueros,
como si fuera un pequeño libro
que se lee con atención en busca
de fallas, crestas, lapsos
de tiempo en mi pensamiento—
de tiempo en mi pensamiento—
porque no podía recordarla—
mi piel no podía,
mis manos no podían,
las miro ahora
con los ojos llenos de lluvia,
y ellas dicen levántanos,
no vas a morir
aún, estamos
no vas a morir
aún, estamos
vivos en la muerte
de esta iteración de la
tierra, habrá otra
donde ningún ser como nosotros
recorra esta
meseta de años y minutos y pastos y
caminos, un lugar donde ninguna
memoria pueda tomar forma, ninguna memoria de
nada, jamás, aunque por ahora
los cristales tiemblan mientras
la lluvia golpea más fuerte
y los tallos rígidos se doblan y
aquello que fue un pradera
libera un vapor,
y si escuchas puedes oír
en él un débil pulso,
un espejismo, una liberación de semillas en el aire
donde el viento insiste, y mis pesadas
manos que ahora se alzan, palmas hacia arriba, refulgentes,
me dicen,
toca, tócalo todo,
comienza por tu rostro,
pon tu rostro en nosotras.
Como podéis ver, el título de cada poema es también el primer verso.
***
Si quieres la paz, no hables con tus amigos; habla con tus enemigos.
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| Fuente: Wikipedia |
Mapa de los conflictos armados en curso (número de muertes violentas en el año actual o anterior): Guerras mayores (10 000 o más). Palestina, Ucrania, Sudán, Etiopía, Myanmar (Birmania). Guerras menores (1 000–9 999). Conflictos (100–999). Escaramuzas y enfrentamientos (1–99).



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