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jueves, 7 de marzo de 2024

BAUDELAIRE

Esta traducción ahora está en Akal
  • Preámbulo:
Sin llegar a la contundencia de Sartrejamás superó el estadio de la infancia (Baudelaire)—, Rafael Argullol escribía en 1994 en Sabiduría de la ilusión: Las flores del Mal es uno de los libros más seductores que se han escrito. Es, asimismo, uno de los más corruptores (...) Es un libro destinado a la seducción y a la corrupción de la juventud. Creo que nadie que lea, por primera vez, Las flores del Mal en edad avanzada se sentirá conmovido.

  • Recibimiento y advertencia que monsieur Baudelaire nos hace:

AL LECTOR

Necedad, error, pecado y tacañería ocupan
nuestras almas, nuestros cuerpos alteran,
y complacientes nutrimos los remordimientos
como los mendigos sus piojos.

Tercos son los pecadores y cobarde el arrepentimiento;
con creces exigimos se nos paguen las confesiones,
y al cieno alegres regresamos creyendo borrar
con viles llantos todas nuestras culpas.

Satán Trigemisto en el cojín del Mal se halla,
mucho mece a nuestro hechizado espíritu,
y ese sabio alquimista vaporiza
el precioso metal de nuestra voluntad.

¡El Diablo maneja los hilos que nos mueven!
Incluso en seres inmundos hallamos seducción;
diariamente hacia el infierno vamos, y sin miedo,
bajando a través de tinieblas hediondas.

A fondo, como a una naranja seca, exprimimos
algún placer clandestino que de pasada robamos
tal un mísero libertino que besa y mordisquea
los martirizados senos de una ramera vieja.

En nuestras mentes se agita un pueblo de demonios,
apiñado e hirviente como un millón de helmintos,
y cuando respiramos fluye en los pulmones
la Muerte, río invisible, con sus apagadas quejas.

Si el estupro, el veneno, el puñal y el incendio
aún no bordaron sus atractivos diseños
en triste cañamazo de nuestra mala suerte,
es que sólo tenemos, ¡ay!, almas no atrevidas.

Hay chacales y panteras, linces y monos,
hay escorpiones y buitres, y también serpientes,
son monstruos que gruñen, aúllan y reptan
en la infame leonera de nuestros vicios,

¡pero uno sobresale por feo, perverso e inmundo!
Aunque no chille mucho y tampoco gesticule,
seguro que a gusto haría de la tierra un caos
y que al mundo se tragaría con sólo bostezar;

¡es el Tedio!, tiene en los ojos lágrimas falsas,
y fuma la pipa mientras con patíbulos sueña.
Lector, ya conoces a tan delicado monstruo,
—lector hipócrita— ¡tú, mi prójimo, mi hermano!

     Traducción: Jacinto Luis Guereña.

Ese es el ambiente. 

  • Final: 
Puesto que hay más entradas antiguas dedicadas a la obra de Baudelaire en el blog, no colocaré más información sobre él de apoyo a la tertulia. Además, aquí hay una de las muchas traducciones completas que se pueden encontrar en internet.




Tumba de Baudelaire y familia, cementerio de Montparnasse.

***


jueves, 15 de abril de 2021

A PROPÓSITO DE BAUDELAIRE

Que a mí me guste o no la obra de Charles Baudelaire no tiene la menor importancia. Que su vida y milagros fuesen los que fueron tampoco importa mucho. Menos aun debería importar el juicio al que fue sometida su obra principal, aunque sospecho que eso alguna importancia tuvo y sigue teniendo a la hora de acrecentar su fama. Lo que de verdad importa es lo que él dejó escrito.

Tomemos por ejemplo uno de sus poemas más alabados, el famoso "Correspondencias". Texto fundacional nada menos que del movimiento simbolista.

La natura es un templo donde vivos pilares
Dejan salir a veces sus confusas palabras;
Pasa el hombre a través de los bosques de símbolos
A quien éstos observan con ojos familiares.

Cual ecos prolongados que a lo lejos se funden
En una tenebrosa y profunda unidad,
Vasta como la noche, como la claridad,
Se responden perfumes, sonidos y colores.

Hay perfumes tan frescos como carnes de niños,
Dulces cual los oboes, verdes como praderas,
—Y hay otros corrompidos, colmados y triunfantes,

Con la expresión incierta de cosas infinitas,
Como el almizcle, el ámbar, el incienso 
 y el benjuí,
Que cantan los arrobos del alma y los sentidos.

(Traducción: Manuel Neila, Ediciones Júcar, 1988).


Al virtuosismo técnico del soneto —en francés podéis leerlo aquí—no le quito ni un gramo de su mérito. ¿Pero de verdad merece la pena detenerse en el contenido, en todo ese lastre entre visionario y espiritista, influenciado por las teorías de Swedenborg? ¿Esto es lo más importante que el poeta tenía que decirnos acerca de nuestra relación con la naturaleza?

Pero dejemos al poeta y vayamos al pensador. En Mi corazón al desnudo, una especie de autobiografía de sus convicciones más personales, se recogen aquellas opiniones y creencias que Baudelaire consideraba más íntimas, es decir, él en estado puro. Cito por la edición de Valdemar, 1999, traducción de María Badiola:


5

La mujer es lo contrario del Dandi.
De ahí que deba inspirar horror.
La mujer tiene hambre y quiere comer. Tiene sed y quiere beber.
Está en celo y quiere fornicar.
¡Menudo mérito!

La mujer es natural, es decir, abominable.
Por eso es siempre vulgar, es decir, lo contrario del Dandi.


9

Ser un hombre útil siempre me ha parecido algo repulsivo.
___________

1848 sólo fue divertido porque entonces todos ideaban utopías como castillos en el aire.
1848 sólo fue agradable por el exceso mismo del Ridículo.
___________

Robespierre sólo es estimable por haber construido algunas frases hermosas.


15

La creencia en el progreso es una doctrina de perezosos, una doctrina de Belgas. El individuo es el que cuenta con sus vecinos para realizar su trabajo. 
Ejemplar del KM
No puede haber progreso (verdadero, es decir, moral) más que en el individuo y por el individuo mismo.
Pero el mundo está hecho de personas que sólo pueden pensar en común, en bandas. Por ejemplo, las Sociedades belgas.
También hay personas que sólo pueden divertirse en tropa. El verdadero héroe se divierte solo.

19

En cada hombre, en cada momento, hay dos actitudes simultáneas: una, hacia Dios; la otra, hacia Satanás. La invocación a Dios —o espiritualidad— es un deseo de subir de grado; la de Satanás —o animalidad— es la alegría de bajar. Con esta última deben relacionarse los amores por las mujeres y las  conversaciones íntimas con los animales: perros, gatos, etc.
Los goces derivados de esos dos amores se adaptan a sus respectivas naturalezas.


22

El único gobierno razonable y firme es el aristocrático. 
Monarquía o república, basadas en la democracia, son igual de absurdas y 
débiles.
__________

Sólo existen tres seres respetables: 
El sacerdote, el guerrero, el poeta. Salvar, matar y crear. 
Los demás hombres están sujetos a otros mediante cargas e impuestos, están 
hechos para la cuadra, es decir, para ejercer eso que llaman profesiones.


59

He crecido, en parte, gracias al ocio del que disfruto. 
En mi gran detrimento: pues el ocio, sin fortuna, aumenta las deudas, y de las 
deudas resultan las afrentas. 
Pero en mi gran beneficio, en lo que respecta a la sensibilidad, a la meditación, 
y a la facultad del dandismo y del diletantismo. 
Los demás hombres de letras son, en su mayoría, viles obreros llenos de 
ignorancia.
***
Una de las personas que más y mejor ha estudiado a Baudelaire en Francia,
Georges Blin, os puede dar más pistas del extravío de la conciencia del padre del simbolismo: El sadismo de Baudelaire, Ediciones del Subsuelo, 2021 (en francés se publicó en 1948) [Leído después de publicar esta entrada].


Todo vuestro. Yo dejé de mirar enfadado a todo el mundo y de pintar calaveras en los cuadernos de clase cuando tenía 14 años.

viernes, 5 de enero de 2024

ESQUEMA LITERATURA SIGLO XIX FRANCÉS

Victor Hugo por Léon Bonnat (1879). Museo Victor Hugo.

Esto no es nada más que un esquema para facilitar la visión general de la poesía francesa durante el siglo XIX. No tiene nada más que un valor orientativo.Algunos nombres aparecen en varios casilleros (siendo estricto debería haber colocado más) y ninguna de las etiquetas bajo las que están agrupados sirve para definir una obra de manera tajante dentro de esa etiqueta.



ROMÁNTICOS:
-rechazo del racionalismo y 
predominio de la imaginación,
-entusiasmo por los románticos alemanes e ingleses,
-admiración por la tradición nacional,
-expresión de la emociones,
-libertad expresiva, 
-impugnación de las reglas clásicas,
-enfrentamiento con las instituciones establecidas,



PARNASIANOS:

Gautier, Leconte de Lisle, Théodore de Banville, José María de Heredia, Coppée,

BaudelaireNerval, Catulle Mendés, Sully-Prudhomme.

Prólogo de Mademoiselle de Maupin, Th. Gautier, 1834. En él se postula que la belleza es el objetivo hacia el que todo creador debe tender y debe ser independiente de la idea de progreso o de la moral. El arte por el arte sería el lema que mejor resume este movimiento.



MALDITOS:

Los poetas malditos, Verlaine, 1884.
BaudelaireRimbaud, Corbière, Mallarmé, Nerval, Lautréamont, Verlaine.

-ruptura con cualquier tipo de compromiso.
-insatisfacción,
-singularidad,
-individualismo,
-comportamiento antisocial,
-rechazo de cualquier norma,
-onirismo,

-fusión vida-obra: -vivir poéticamente,
-exploración de la locura.

 De izquierda a derecha: Verlaine, Rimbaud, Léon Valade, Ernest d'Hervilly y Camille Pelletan.
De pie, de izquierda a derecha: Pierre Elzéar, Émile Blémont y Jean Aicard.
Fuente: Wikipedia.

DECADENTES:


Laforgue, Moréas, Cros, Nouveau, Corbière, Mallarmé, Rimbaud, Samain.

Le Décadent, 1886: Nacidos del superhastiismo de una civilización schopenhaueriana, los Decadentes no son una escuela literaria. Su misión no es fundar. Sólo tiene que destruir, derribar las antiguallas... Religión, costumbres, justicia, todo decae... La sociedad se descompone bajo la acción la acción corrosiva de un civilización delicuescente. El hombre moderno no es más que un ser hastiado. Refinamiento de apetitos, de sensaciones, de gustos, de lujo, de placeres, neurosis, histeria, hipnotismo, morfinomanía, charlatanismo científico, schopenhauerianismo a ultranza, tales son los pródromos de la evolución social...



SIMBOLISTAS:

Predecesores: Baudelaire, Verlaine, Rimbaud, Nerval, Mallarmé.

René Ghil, J. Moréas, Gustave Kahn, Henri de Régnier, Charle Morice.

Segunda mitad del XIX. El símbolo como forma expresiva, tendencias esotéricas, teosóficas, ocultistas. La poesía es la forma de expresión de lo esencial.

El sueño (1883), de Pierre Puvis de Chavannes. Fuente: Wikipedia.

miércoles, 5 de noviembre de 2008

JUAN KRUZ IGERABIDE

La entrevista que aquí aparece se realizó por correo electrónico en el mes de octubre.

Juan Kruz Igerabide estuvo en todo momento amabilísimo e incluso aportó la fotografía que encabeza el texto. Espero que sus respuestas puedan aportar más luz sobre su obra.

He aquí las respuestas y las preguntas:



-Empecemos por el principio. ¿Cómo llegaste a la poesía?

Aterricé en ella de una manera bastante accidentada; fue una especie de aterrizaje forzoso. Mis primeros contactos con ella tuvieron lugar a través de intermediarios (el que más contribuyó fue la música, a lo largo de toda la etapa juvenil; seguía de cerca las creaciones de Ez dok Hamahiru, de Paco Ibañez, De Atahualpa Yupanqui...), pero no logramos constituir una pareja de hecho.
Tras la hecatombe ideológica que cierta gente sufrimos después de la muerte de Franco, sentí que me precipitaba en barrena. Y fue cuando apareció de nuevo ella, pura y deslumbrante incluso en el lodazal. Desde entonces, formamos pareja de lecho.

-Eres posiblemente el poeta vasco más importante en la poesía infantil y juvenil ¿Qué te impulsa a escribir poesía para estas edades?

Le doy poca importancia a la importancia. He visto tanta tontería en el ranking de poetas y escritores, que creo que es urgente desrankingizar (algo así como desratizar) la literatura.
Escribo poesía infantil y juvenil porque es lo mismo que escribir poesía para adultos, con pantalón corto y una piruleta en la boca quizás. Yo estoy haciendo lo mismo en todos los ámbitos: un complicado aforismo encuentra una respuesta en la respiración de un niño asmático que profiere un haiku a la lluvia.
Hoy mismo, un niño vecino que aún toma teta de su madre, repetía un poema "titia bete-bete" (teta llena llenita), y me ha dejado flipado.
Oteiza y los ojos de Asiertxo.

-Hay, si no me equivoco, una constante simbolista en tu obra que se va adelgazando a medida que pasa el tiempo para dejar paso a una mayor presencia de lo cotidiano. ¿Es esta una apreciación correcta? Y, si es así, ¿qué te lleva a dar mayor espacio a la cotidianeidad?

Partí de un concepto muy cerebral del símbolo, quizá excesivamente misterioso. Ahora concibo el símbolo como cada acto de vida convertido en anhelo de duración. Podemos montar andamiajes abstractos complicadísimos en nuestro afán de duración, pero la reverberación de una triste vocal proferida desde las entrañas rebota en los confines del universo y regresa convertida en un soplo de brisa de mar, en el balanceo de una hoja de roble, en la duda de una gota al desprenderse.
El simbolismo me sigue atrayendo (tanto en su vertiente antropológica y tradicional, como en su vertiente poética transgresora), pero lo quiero hecho carne y habitando entre nosotros.

-¿Consideras tu obra y tu estilo dentro de alguna corriente o generación poética?

Me gustaría tal vez, pero no puedo. Me sobrepasa. Tengo buenos amigos poetas, y otros que no quiero como amigos pero sí como poetas. Pero, de corrientes.. ríos de alcohol, a lo sumo. Y como soy abstemio...
Me hubiera gustado crear una corriente sáfico-horaciana con retoques de Catulo, efusiones románticas (Coleridge, Novalis, Hölderlin, y mucho Rilke), deprecaciones simbolistas (Baudelaire, Rimbaud), locuras surrealistas y ultraístas, y el ritmo fluvial y trigal de Mandelstam o Claudio Rodríguez. Pero no ha podido ser, aunque conozco a mucha gente que quiere lo mismo, pero en otro orden. En poesía, el orden de factores sí que altera el producto.

-En algunos poemas hay un diálogo con otros poetas -Lizardi, Aresti, Mirande...- ¿Cuáles son los autores que más te han influido o que más te han estimulado?

Con respecto a la literatura vasca, en mis comienzos tuve mucho contacto con Juan Mari Lekuona, un poeta de verso muy fino y preciso. A Aresti lo llevaba conmigo desde la época juvenil. Pero luego descubrí a otro Aresti, que hablaba desde Aresti, y no desde lo que mi ideología quería escuchar de Aresti. A Mirande lo conocí al mismo tiempo que a Rimbaud y a Baudelaire; no me impactó tanto desde su poética (llegó un poco tarde como poeta maldito), pero sí desde lo que suponía su peculiar "constructo" en el seno de la literatura vasca.
Lizardi ha estado siempre ahí. Había algo en él que no me convencía al principio, y tampoco me convence ahora. Pero su fuerza lírica sigue creciendo sin parar ante mí. Es curioso; en rigor, podría considerársele incluso un poeta torpe; cuando se le traduce, se le cae a uno de las manos. Y sin embargo, sigue aguantando, y algunos de sus versos en euskera quedan grabados hasta el tuétano. Tiene una fuerza lírica descomunal, chapuceada por una ideología castrante. Siempre irá conmigo, aunque a veces me dé calambre.

-Podemos apreciar una constante tanto en los poemas infantiles como en los textos para adultos: la búsqueda de la palabra precisa. ¿Es esta búsqueda la que te ha llevado al haiku y al aforismo?

Estoy más en el río de palabras que en la palabra misma. Busco la línea precisa que adelgace el sentimiento hasta hacerlo prácticamente transparente. Esa es la apuesta. El haiku es un buen género para dicha práctica; es como la pintura zen, pocos trazos y mucha respiración; el vacío que llena.
Con respecto al aforismo, siempre me ha interesado la gente que interpreta la vida de una manera personal y "respondiendo al instante". Una filosofía demasiado sistemática como la que se enseña en las universidades siempre se va quedando atrás en el tiempo, porque carga con demasiado aparato para poder adecuarlo al presente con ligereza y rapidez. Por eso me gusta el aforismo; al fin y al cabo, no decimos cosas muy distintas a las que pudo decir Séneca; pero, al ser fruto del momento, parecen nuevas, frescas como un recién nacido.

-En tu obra podemos ver una gran riqueza estrófica, rítmica y métrica. ¿Qué impulso, razón o sentimiento te lleva a practicar esta polifonía, si me permites denominarla así?

Me atrae sobremanera la polifonía; sin embargo, en la raíz, aprecio sobre todo la monodia. El resultado es polifónico, pero en los instantes concretos estoy cantando monodias.
Por otra parte, el verso libre me ha enseñado que primero está la fuente y luego el recipiente. Mi generación llegó a despreciar los metros clásicos y los de los bertsolaris, porque te obligaban a crear un hermoso recipiente y luego comenzabas a buscar la fuente; pero el recipiente se rompe en la búsqueda, o queda a medio llenar, o vacío del todo.
La poesía infantil me ha devuelto al recipiente. Una vez encontrada la fuente, podemos construir un recipiente adecuado y beber más a gusto. El ritmo, el metro, la estrofa... deben responder a una necesidad del mensaje. Rimar, por ejemplo, luna con cuna puede resultar muy significativo y alcanzar un gran poder de sugerencia. Otro ejemplo podría ser la utilización del soneto para desarrollar una visión que va más allá del concepto pero que se mantiene dentro de unos límites muy precisos, que te obliga a algo así como a condensar una novela en catorce líneas.

-Que no podemos vivir sin la naturaleza es algo evidente, pero en tus textos parece algo mucho más evidente que en la obra de otros poetas contemporáneos. ¿Estás de acuerdo con esta afirmación?

Hay muchos poetas contemporáneos, de todas clases. Colinas, por ejemplo, abarca la naturaleza de cien poetas juntos.
En ese sentido, me sitúo en la línea de Lizardi, Antonio Machado, la tradición japonesa y china y un lago elenco que llega hasta Horacio. Pero, al mismo tiempo, huyo de lo pastoril como de la peste. Para mí, la naturaleza es cruda, y a la vez puro éxtasis que convive con el ruido de la lavadora.

-Siempre aportas una mirada crítica y diferente sobre el mundo en que vivimos, especialmente en los aforismos. ¿Hasta qué punto es precisamente ésta una función del escritor, es decir, hacernos reflexionar sobre nuestro ser y nuestro entorno?

En sentido estricto, no intento hacer reflexionar a nadie. Es como si todo el mundo hubiese reflexionado antes que yo, y yo intentara entablar un diálogo socrático con ellos, no desde la razón sino desde la paradoja. Socrático, en el sentido de que no me trago las mentiras que me cuentan; sin embargo, les aviso que lo mío también es otra mentira más, un escalón más de la escalera que quisiéramos que nos condujese a la verdad. Por eso es paradójica.

-Me parece ver como una marca de tu estilo la reflexión sobre las preocupaciones éticas y existenciales, siempre presentadas con una gran elegancia y sutileza, incluso en los poemas infantiles ¿De dónde surge esta preocupación?

La estética como pura decoración no me interesa; provoca un asombro vano. Me interesan las personas de carne y hueso y sus sufrimientos y alegrías. Los niños son un reflejo nítido de nuestras almas; me atrae lo que van dibujando con sus actitudes y sus palabras. Los mayores tenemos varias capas de pintura y hay que raspar un poco; aunque duela, merece la pena ver el niño que va asomando.
Hoy, una mujer me ha contestado de mala manera en una ventanilla. La he observado a prudente distancia. Sus rasgos eran bellos, pero era como si se hubiera puesto una máscara de hierro. He hurgado en sus ademanes y he descubierto un gran dolor bajo el casco. Me la he imaginado con su amante, y el casco de hierro entre ambos. Mediante un poema, podría arrancarle el caso, y ver lo que asoma: quizá una cara ensangrentada, quizá una tez fulgurante.

viernes, 17 de diciembre de 2021

LA LITERATURA Y EL MAL, Georges Bataille

Librerías que disponen de él.
Este libro me acompaña desde 1975. Lógicamente, desde entonces hasta hoy mis gustos y mis intereses literarios han cambiado; quizás no demasiado, pero han cambiado. Como han cambiado las circunstancias históricas y todo cuanto nos rodea. Sin embargo, muchos trabajos de investigación siguen ofreciéndonos, a pesar de los años transcurridos, una inquietante actualidad y un punto de vista diferente y original. Es el caso de este, al que he tenido que acudir para releer el primero de los trabajos, el que gira en torno a Cumbres borrascosas.

La literatura y el mal contiene ocho breves ensayos sobre la obra de ocho grandes nombres de la literatura europea: Emily Brontë, Baudelaire, Michelet, William Blake, Sade, Proust, Kafka y Genet. Nadie pondría en duda la inclusión en esta lista de autores como Baudelaire, Blake, Sade, Kafka o Genet. La mirada incisiva y distinta de Bataille enseguida nos convence de la inclusión de los restantes. 

Cumbres borrascosas expresa con toda claridad esa terrible relación entre la angustia del amor y la muerte —porque la muerte es aparentemente la verdad del amor. Del mismo modo que el amor es la verdad de la muerte—. De Michelet, un importante historiador del XIX, Bataille pone el acento sobre La Bruja, lo que le sirve para recordarnos que se evidencia con prístina crudeza la presencia del mal en la historia. De Proust recurre a su Jean Santeuil para hablarnos de la verdad, la justicia y la ley moral —Con razón distinguimos entre comportamientos humanamente llenos de sentido, y otros de sentido odioso—.

Georges Bataille, como señala brillantemente Rafael Conte en la introducción, intentó abarcar lo inabarcable, escribió para expresar la impotencia de la escritura. Es posible que toda literatura que se precie nazca de ese mismo impulso, de esa misma inviabilidad. No obstante, regalarnos con la escritura extraordinariamente clara y compleja al mismo tiempo de Bataille nos acerca un poco más al abismo de lo que no se puede o no se alcanza a nombrar. 

Hace ya bastantes años presté este libro a una compañera. Cuando me lo devolvió después de haberlo leído, solo me dijo: ¿Tienes más libros como este?

Texto de la contraportada.


sábado, 6 de febrero de 2016

CONVERSANDO CON VERÓNICA ARANDA

Hace unos días me puse en contacto con Verónica Aranda con la intención de pasarle un cuestionario cuyas respuestas pudieran acercarnos mejor al conocimiento de la escritora. Ella, muy amable, no solamente se prestó al juego de las preguntas y respuestas, sino que se ofreció para cualquier otra información que necesitáramos. Aquí está el resultado:

¿Cómo y por qué empezaste a escribir poesía? ¿Qué es lo que te llevo a la poesía?


Estudié solfeo, piano y clarinete en el colegio, pero en la adolescencia, sentí que con la música no conseguía expresar todo lo que tenía dentro. Me puse a hojear libros de poesía que tenían mis padres, a leer a Bécquer, Lorca, Rafael de León, Cernuda y a los 14 años empecé a escribir mis primeros poemas, sentí ese impulso interior y me di cuenta que era la mejor forma en la que podía comunicar lo que no era capaz de nombrar con el lenguaje corriente. Estaba a gusto en esa introspección, en esa búsqueda.

¿Qué poetas, qué escuelas, qué lecturas o vivencias son los que más te han influido?

En mis comienzos, me influyó muchísimo Lorca, su “Romancero gitano” marcó para mí un antes y un después, y también la generación del 27, Neruda, San Juan de la Cruz. A los 18 me deslumbraron la poesía árabe, Kavafis y Fernando Pessoa (soy una lectora voraz de literatura portuguesa y también la traduzco). Y otro descubrimiento que me transformó, que fue una revelación, es el haiku, al que llegué por un libro de Basho. Y en cuanto a  lecturas me han influido especialmente: “El libro del frío” de Antonio Gamoneda, “Las flores del mal” de Baudelaire,  “Dignum est” de Odysseas Elytis o “Aquí” de Szymborska.  Por otro lado, vivir en la India transformó mi manera de escribir.   

¿Cuál es tu poética? ¿Cómo concibes la poesía? ¿Qué es lo que más te interesa de ella?

No me adscribo a ningún movimiento concreto. Concibo la poesía como un territorio de libertad, un espacio conciso donde cada palabra tiene sentido en sí misma. Lo que más me interesa de la poesía es su capacidad para renombrar las cosas y su profunda estética. 

¿Cuáles son tus temas preferidos, tus obsesiones poéticas, si es que las tienes?

Mis obsesiones poéticas son los viajes, el contacto con otras culturas, el paso del tiempo, revivir la plenitud de un instante a través de la escritura. Y cuando escribo haikus, la naturaleza, sin duda. 

¿Tienes algún método de escritura, te dejas llevar por ese primer verso que ofrecen "los dioses", trabajas sobre un tema previo...?

No soy muy metódica a la hora de escribir, pero lo de un primer verso como punto de partida que tira del resto del poema, me suele funcionar. Otras veces, lo primero que me viene es el último verso. Cuando ya tengo varios poemas en torno a un tema y veo que podrían formar parte de un poemario, que tienen una coherencia unitaria, entonces me ayuda trabajar en torno a un tema. 

¿Qué importancia tiene la forma en tus creaciones?

Tiene mucha importancia. Escribo en verso blanco con métrica (endecasílabos, heptasílabos, alejandrinos, eneasílabos). No entiendo la poesía sin musicalidad, y la métrica y el ritmo interno incrementan las posibilidades expresivas del poema. 

¿Hasta qué punto crees que la poesía es una forma de conocimiento?

Heidegger consideraba la poesía como la única epistemología capaz de captar la esencia del ser. La metáfora supera muchas veces al concepto como instrumento  de captación de la condición humana.

Has ganado unos cuantos premios de poesía. ¿Crees que son necesarios los premios para alguien que empieza a escribir poesía?

Gracias a los premios pude publicar mis primeros libros de poesía. Por tanto, ayudan y dan impulso en los comienzos literarios, además de difusión por el nombre del premio (en mi caso con el accésit del Adonáis) o por la editorial que lo publica, como me pasó con mi segundo libro, “Tatuaje” que gracias al premio Antonio Carvajal de poesía joven salió publicado en Hiperión. 

¿Qué compartes, si es que compartes algo, con la poesía de tu generación?

La poesía social, que también está presente en mi obra, el compromiso. Somos hijos de nuestro tiempo.

¿Qué aspecto es el que más te gustaría que se recordara de tu obra poética?

-Mi aportación al subgénero de la “poesía de viajes”.


Y para cerrar esta entrada, Aute y su experiencia de tan emblemático café:



martes, 13 de junio de 2023

CALENDARIO DE TERTULIAS, PRÓXIMA TEMPORADA

 


Ayer mismo recibí la tabla para que la rellenara con los nombres. Como ya está hecha y enviada, aprovecho para dejarla aquí y así, quien lo desee, puede ir acercándose a las lecturas durante el verano.  

FECHA

TÍTULO

3

OCTUBRE

Leopardi (1798-1837)

7

NOVIEMBRE

Pushkin (1799-1837)

12

DICIEMBRE

V. Hugo (1802-1885)




9

ENERO

Nerval (1808-1855)

6

FEBRERO

Elizabeth Barret (1806-1861)
Robert Browning (1812-1889)

5

MARZO

Whitman (1819-1892)

2

ABRIL

Baudelaire (1821-1867)

7

MAYO

C. Coronado (1820-1911)

4

JUNIO

E. Dickinson (1830-1886)


***


jueves, 14 de enero de 2016

LOS ARCHIVOS DE WAGNER

Si estáis entre ese grupo de admiradores incondicionales de Wagner —el primer Nietzsche, Baudelaire, Mallarmé, Auden, Mann, Proust...—o si sois de aquellos a quienes les interesa tanto la obra del músico como su biografía y no visteis el documental que se emitió anteayer en La 2, tal vez os interese ver Los archivos de Wagner, una producción alemana, traducida al castellano y que solamente estará disponible hasta el próximo martes, día 19.



Pero si formáis parte del bando de los detractores —el segundo Nietzsche, Hanslich, Debussy, Chaikovski...—, tal vez también os interese verlo para reafirmar vuestras opiniones a través de sus elementos biográficos.

A quienes no os va a interesar nada el documental es a quienes sois partidarios de escuchar —o no— su obra sin la interferencia de los datos biográficos, o preferís ignorar cualquier asunto acerca del carácter y del comportamiento del artista.

jueves, 18 de septiembre de 2008

COLABORACIÓN

He aquí un poema que me manda Diego:




Antes que nada, o que todo,
(no poseo más que la más humilde de las miserias)
dejadme deciros que siempre llego tarde.

Llegué tarde a mi infancia
y me hice adulto un luminoso día de junio
al caerme y no levantarme el viento.

Llegué tarde a mi adolescencia y nunca entendí
la química de las drogas y mucho menos la física del amor.

También llegué tarde a la explosión de las estrellas
y al sucio amanecer en el que me casé con la vida adulta.

Llegué al trabajo media hora tarde
el tiempo para darme cuenta (y no salir huyendo)
de que llegaba tarde al trabajo.

Ahora llego tarde a la poesía
y palabras como tililan, Baudelaire, estío y añoranza
no me dicen nada.




Como veis este blog empieza a animarse un poco más y a tener colaboradores. Bienvenidas sean todas las participaciones. Cualquier trabajo que queráis mandarme será bien recibido.



Eta ez dago inolako arazorik zuen lanak euskaraz bidaltzen badizkidazue. Oso gustura jasoko ditut. Zenbat eta lan gehiago, orduan eta hobeto. Anima zaitezte eta ekin lanari!

martes, 21 de noviembre de 2023

LA BELLEZA

Editorial. Ejemplar del KM.
Traducción: Jordi Ainaud i Escudero
Lunes, ocho de la mañana recién pasadas. Como llueve, cojo la bicicleta estática, me coloco los cascos y busco el programa de Mercedes Menchero que emitió en directo el domingo a las 23:00, pero que yo suelo oír algún otro día gracias a que permanecen almacenados. 

No he cogido aún velocidad cuando reconozco inmediatamente las palabras que escribe en el prefacio de su libro Roger Scruton, libro que había acabado de leer justamente la noche en que la directora y locutora del programa Música y pensamiento estaría emitiéndolo en directo. 

Seguí pedaleando con una especie de sonrisa cómplice y bobalicona. 

No hallo mejor presentación para este hermoso texto que reproducir las palabras con las que el propio autor nos lo presenta en ese mencionado 


Prefacio

La belleza puede ser consoladora, turbadora, sagrada, profana; puede ser estimulante, atractiva, interesante, escalofriante. Puede afectarnos de un sinfín de formas distintas; sin embargo, nunca nos deja indiferentes: la belleza exige el reconocimiento; nos interpela directamente como la voz de un amigo íntimo. Si hay personas indiferentes a la belleza, sin duda es porque no la perciben. 

No obstante, juzgar la belleza es una cuestión de gusto, y puede que el gusto carezca de base racional. Si es así, ¿cómo explicar el lugar de honor que ocupa la belleza en nuestras vidas y por qué nos lamentamos de la desaparición progresiva de la belleza de nuestro mundo, suponiendo que realmente se produzca? ¿Y es cierto, como mantienen tantos escritores y artistas, desde Baudelaire y Nietzsche, que la belleza y el bien son independientes, de modo que una cosa puede ser bella precisamente en cuanto que inmoral? 

Además, puesto que la discrepancia es algo propio de los gustos, ¿cómo puede utilizarse el criterio del gusto de una persona para emitir un juicio sobre el gusto de otra? Por ejemplo, ¿cómo podemos afirmar que un tipo de música es superior o inferior a otro cuando los juicios comparativos no son más que un reflejo del gusto de quienes los formulan? 

Este relativismo habitual ha llevado a algunas personas a desdeñar los juicios de belleza como algo puramente "subjetivo", con el argumento de que no pueden criticarse los gustos porque criticar un gusto no es más que dar expresión a otro; por lo tanto, no cabe aprender ni enseñar nada a lo que se pueda llamar "crítica". Esta actitud ha puesto en tela de juicio muchas de las disciplinas tradicionales de las humanidades. Los estudios de arte, música, literatura y arquitectura, libres de la disciplina del juicio estético, parecen carecer del firme arraigo en la tradición y en la técnica que permitían a nuestros predecesores considerarlos parte esencial de los planes de estudio. De aquí la actual "crisis de las humanidades": ¿tiene algún sentido estudiar nuestro acervo cultural y artístico si el juicio de su belleza carece de base racional? O, suponiendo que lo estudiemos, ¿no deberíamos mostrarnos escépticos y cuestionar su pretendida autoridad objetiva y deconstruir su pretendida trascendencia? 

Que el premio Turner, creado para conmemorar al más ilustre pintor inglés de todos los tiempos, se conceda cada año a uno u otro montón de objetos efímeros más o menos gracioso, ¿no demuestra que no existen criterios, que la moda es lo único que dicta a quién hay que premiar y a quién no, y que es inútil buscar unos principios objetivos del gusto o un concepto colectivo de belleza? Muchas personas contestan afirmativamente a estas preguntas y, en consecuencia, renuncian a cualquier tentativa de criticar tanto el gusto como los motivos del jurado del premio Turner. 

En este libro planteo que este escepticismo sobre la belleza no está justificado. Argumento que la belleza es un valor real y universal, arraigado en nuestra naturaleza racional, y que el sentido de la belleza desempeña un papel indispensable en la configuración del mundo de los humanos. No adopto una perspectiva histórica sobre el tema, ni tampoco pretendo dar una explicación psicológica y aún menos evolutiva del sentido de la belleza. Mi punto de vista es filosófico, y las fuentes principales de las que beben mis argumentos son las obras de filósofos. El propósito de este libro es desarrollar un argumento que pretende plantear una pregunta filosófica y animar al lector a contestarla (el subrayado es mío).


Como el tema me estaba resultando tan extraordinariamente apasionante, durante la lectura del libro consulté algunos textos y en internet me encontré con un para de cositas que pueden ser de alguna utilidad para otras personas que se hallen en clubes de lectura, seminarios o lo que sea en que se encuentren metidas y debatiendo en torno a las ideas que Scruton expone. Son estas: Una guía de lectura y un extenso y documentado artículo de Paula de Juana sobre lo bello y lo sagrado (con Scruton de fondo). Por supuesto, también adjunto el programa de Menchero, porque es una de las mejores maneras que conozco de invitar a la lectura del libro.



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lunes, 25 de diciembre de 2023

DIARIO SUCINTO DE UNA ESCAPADA, 1


Llego a París en tren, estación de Montparnasse. Primera hora de la tarde. Necesito un paseo que me recoloque y me quite de encima el acartonamiento de un exceso de horas sentado. El cementerio del barrio que da nombre a la estación se encuentra cerca de ella y en él están las tumbas de un buen puñado de escritores a quienes admiro. Se hace necesario un paseo para rendir homenaje y salir del entumecimiento.

Julio Cortázar 

Carlos Fuentes 

Samuel Beckett 

César Vallejo

M. Duras

Simone de Beauvoir y
J. P. Sartre

Baudelaire 

Robert Desnos

 El gesto que más me ha conmovido ha sido el de quien haya dejado el pan sobre la lápida del poeta peruano. Alguien que sin duda conoce su poesía y le tiene devoción. 

Este es el poema que explica el gesto:

UN HOMBRE PASA CON UN PAN AL HOMBRO 

Un hombre pasa con un pan al hombro
¿Voy a escribir, después, sobre mi doble?

Otro se sienta, ráscase, extrae un piojo de su axila, mátalo
¿Con qué valor hablar del psicoanálisis?

Otro ha entrado en mi pecho con un palo en la mano
¿Hablar luego de Sócrates al médico?

Un cojo pasa dando el brazo a un niño
¿Voy, después, a leer a André Bretón?

Otro tiembla de frío, tose, escupe sangre
¿Cabrá aludir jamás al Yo profundo?

Otro busca en el fango huesos, cáscaras
¿Cómo escribir, después del infinito?

Un albañil cae de un techo, muere y ya no almuerza
¿Innovar, luego, el tropo, la metáfora?

Un comerciante roba un gramo en el peso a un cliente
¿Hablar, después, de cuarta dimensión?

Un banquero falsea su balance
¿Con qué cara llorar en el teatro?

Un paria duerme con el pie a la espalda
¿Hablar, después, a nadie de Picasso?

Alguien va en un entierro sollozando
¿Cómo luego ingresar a la Academia?

Alguien limpia un fusil en su cocina
¿Con qué valor hablar del más allá?

Alguien pasa contando con sus dedos
¿Cómo hablar del no-yo sin dar un grito?

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lunes, 16 de octubre de 2017

MENTIRAS, VERDADES, DIVULGACIÓN CIENTÍFICA Y TURISMO

Dan Brown, el famoso autor de la aún más famosa El código Da Vinci, dejó escritos este par de párrafos:

Se dice que la historia de la Iglesia de Saint-Sulpice es la más rara de entre todas las de los edificios de París. Construida sobre las ruinas de un antiguo templo dedicado a Isis, la antigua diosa egipcia, la iglesia posee una planta prácticamente idéntica a la de Notre Dame. En esa basílica recibieron las aguas bautismales figuras como el marqués de Sade o Baudelaire, y en ella se casó Victor Hugo. El seminario anexo cuenta con una historia bien documentada de heterodoxia, y en otros tiempos fue punto de encuentro clandestino de numerosas sociedades secretas
(cap. 19, p 114).

Y en el capítulo 22, página 134, esto otro: 
Encajada en el pavimento de granito gris, una delgada franja de metal pulido brillaba en la piedra... una línea dorada que cortaba la uniformidad del suelo de la iglesia. Aquella forma alargada tenía grabadas unas marcas graduadas, como si fuera una regla. Era un gnomon, según le habían dicho, un instrumento astronómico pagano parecido a los indicadores de las horas en los relojes de sol. De todo el mundo acudían a Saint-Sulpice turistas, científicos, historiadores y no creyentes para admirar la famosa línea. (...) Era una especie de gnomon, un vestigio del templo pagano que antiguamente había sido erigido en aquel lugar.

A Brown, lógicamente, no le interesaban la exactitud de sus afirmaciones ni la cantidad de verdad o mentira de las mismas. En una historia de suspense y aventuras donde se mezclan hábilmente una teoría de la conspiración, el esoterismo y personajes bíblicos archiconocidos, lo que se busca es que la lectura nos atrape como sea. Pero, además del ejercicio de la lectura en sí, ha tenido otros efectos beneficiosos colaterales, como el turismo cultural que busca explicaciones racionales.
Meridiana de Saint-Sulpice. Fuente: Turismo matemático
Y no es solamente la Iglesia de Saint Sulpice la que contiene una meridiana. Viajar por Europa y poner atención al suelo de las iglesias puede depararnos muchas sorpresas, algunas relacionadas con la cultura clásica, otras con la historia local o regional y otras más con la investigación científica como es el caso. 
Pero vayamos a lo que nos ocupa: las meridianas. 

No es que la Iglesia como institución estuviese interesada en los movimientos solares per se. Lo que buscaba era determinar con la mayor exactitud posible la fecha pascual. Si el Concilio de Nicea había establecido que el día de la Resurrección era el primer domingo después de la primera luna llena del equinoccio de primavera, fijar con exactitud las fechas equinocciales era fundamental para el culto. 

Sin embargo, este empeño investigador no se ciñó de forma exclusiva a la determinación de las fechas equinocciales. En otras ocasiones sirvió para determinar la duración del año solar o la exactitud de la hora. En este trabajo investigador podemos encontrarnos con destacados matemáticos, ingenieros y científicos de cada uno de los momentos correspondientes.

Meridiana Santa Mª dei Fiori. Fuente: Turismo matemático.
La primera fue la que instaló Paolo dal Pozzo Toscanelli en la catedral de Florencia en 1467. La mayor del mundo, con casi 67 metros de longitud es la San Petronio, de Bolonia, realizada por Giovanni Domenico Cassini. En España, que yo sepa, hay dos en el Monasterio del Escorial construidas por Juan Wendlingen, otra en el Palacio de Aranjuez, y otra más en la iglesia de San Pedro —en la actualidad aula de astronomía— de Becerril de Campos, visita obligada para cualquier aficionado a esta disciplina.