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martes, 5 de diciembre de 2023

VICTOR HUGO artista gráfico

Fuente: Victor Hugo, Alain Verjat, Síntesis, 2010.


Posiblemente, en la actualidad, Victor Hugo sea conocido a nivel popular por dos de sus muchas novelas: Los Miserables y Nuestra Señora de París. Y, seguramente, ese conocimiento venga dado por las múltiples adaptaciones que han tenido tanto para la pantalla chica como para la pantalla grande, lo mismo en obra para adultos que en adaptación para peques. Lo cierto es que Hugo escribió más novelas; que su más escandaloso éxito en vida lo obtuvo con Hernani, obra de teatro a la que habían precedido otras dos y a la que siguieron ocho más; que su obra poética fue aclamada en su país como la mejor que nunca se había escrito; y que, como se puede ver por estas imágenes que tomo de distintos espacios de internet, era muy buen dibujante. Esto puede resultar anecdótico, pero ayuda a tener una imagen más completa del personaje. Al fin y al cabo, más de 4000 dibujos parecen aval suficiente como para hablar de Victor Hugo como artista gráfico.











La de la izquierda es suya; la otra, no.


Este artículo de Jorge Llopis Verdú quizás ayude a contextualizar y comprender mejor la importancia de la obra gráfica de este gigante de la literatura francesa.

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viernes, 5 de enero de 2024

ESQUEMA LITERATURA SIGLO XIX FRANCÉS

Victor Hugo por Léon Bonnat (1879). Museo Victor Hugo.

Esto no es nada más que un esquema para facilitar la visión general de la poesía francesa durante el siglo XIX. No tiene nada más que un valor orientativo.Algunos nombres aparecen en varios casilleros (siendo estricto debería haber colocado más) y ninguna de las etiquetas bajo las que están agrupados sirve para definir una obra de manera tajante dentro de esa etiqueta.



ROMÁNTICOS:
-rechazo del racionalismo y 
predominio de la imaginación,
-entusiasmo por los románticos alemanes e ingleses,
-admiración por la tradición nacional,
-expresión de la emociones,
-libertad expresiva, 
-impugnación de las reglas clásicas,
-enfrentamiento con las instituciones establecidas,



PARNASIANOS:

Gautier, Leconte de Lisle, Théodore de Banville, José María de Heredia, Coppée,

BaudelaireNerval, Catulle Mendés, Sully-Prudhomme.

Prólogo de Mademoiselle de Maupin, Th. Gautier, 1834. En él se postula que la belleza es el objetivo hacia el que todo creador debe tender y debe ser independiente de la idea de progreso o de la moral. El arte por el arte sería el lema que mejor resume este movimiento.



MALDITOS:

Los poetas malditos, Verlaine, 1884.
BaudelaireRimbaud, Corbière, Mallarmé, Nerval, Lautréamont, Verlaine.

-ruptura con cualquier tipo de compromiso.
-insatisfacción,
-singularidad,
-individualismo,
-comportamiento antisocial,
-rechazo de cualquier norma,
-onirismo,

-fusión vida-obra: -vivir poéticamente,
-exploración de la locura.

 De izquierda a derecha: Verlaine, Rimbaud, Léon Valade, Ernest d'Hervilly y Camille Pelletan.
De pie, de izquierda a derecha: Pierre Elzéar, Émile Blémont y Jean Aicard.

DECADENTES:


Laforgue, Moréas, Cros, Nouveau, Corbière, Mallarmé, Rimbaud, Samain.

Le Décadent, 1886: Nacidos del superhastiismo de una civilización schopenhaueriana, los Decadentes no son una escuela literaria. Su misión no es fundar. Sólo tiene que destruir, derribar las antiguallas... Religión, costumbres, justicia, todo decae... La sociedad se descompone bajo la acción la acción corrosiva de un civilización delicuescente. El hombre moderno no es más que un ser hastiado. Refinamiento de apetitos, de sensaciones, de gustos, de lujo, de placeres, neurosis, histeria, hipnotismo, morfinomanía, charlatanismo científico, schopenhauerianismo a ultranza, tales son los pródromos de la evolución social...



SIMBOLISTAS:

Predecesores: Baudelaire, Verlaine, Rimbaud, Nerval, Mallarmé.

René Ghil, J. Moréas, Gustave Kahn, Henri de Régnier, Charle Morice.

Segunda mitad del XIX. El símbolo como forma expresiva, tendencias esotéricas, teosóficas, ocultistas. La poesía es la forma de expresión de lo esencial.

El sueño (1883), de Pierre Puvis de Chavannes. Fuente: Wikipedia.


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sábado, 21 de octubre de 2023

VICTOR HUGO

Editorial
 Del inmenso Victor Hugo (1802-1885), el más vigoroso y el más popular de Francia (Baudelaire dixit), si exceptuamos esta antología de Visor, no es precisamente sencillo encontrar poesía en castellano y en papel. En francés, claro, existen todo tipo de ediciones. También en internet.

Del irregular mundillo internauta posiblemente sea el nº 89 de la revista Poesía más Poesía el espacio digital que ofrezca una mayor cantidad de textos, pero hay otras muchas páginas donde poder leer traducidos unos cuantos poemas.

De entre todos ellos, si tuviera que señalar uno, me atrevo a decir que el poema que mejor ha aguantado el paso del tiempo —algunos, ciertamente, están hoy muy alejados de la sensibilidad contemporánea— es el que escribió a raíz de la muerte de su hija Leopoldine, y que no me resisto a copiar aquí:

Al despuntar el alba, cuando el campo blanquea
Partiré, pues conozco, pues sé que tú me aguardas.
Iré por la espesura, iré por las montañas.
Lejos de ti no puedo permanecer más tiempo.

Con la mirada puesta en mis cosas, iré.
Sin ver en torno mío, sin oír ruido alguno,
Solo, desconocido, las manos a la espalda,
Triste, siendo los días para mí como noches.

No miraré ni el oro de la tarde que muere,
Ni, a lo lejos, las velas dirigiéndose a Harfleur,
Y pondré a mi llegada, encima de tu tumba,
Algo de verde acebo y de brezo florido.

(Traducción: Antonio Martínez Sarrión). 

La antología está subida de forma completa a internet en anarcoteka.

Y aquí tenéis el poema interpretado musicalmente por Les Frangines:


Y para que vayáis entrando en materia, esta magnífica charla llena de conocimiento y gracia del nobel Vargas Llosa


y este audio mucho más sencillito del periodista Juan Antonio Cebrián:


Para quien sea más de cine y narración es muy recomendable la adaptación de la BBC de Los miserables (solo disponible a través de la plataforma rtve play, hasta el 19 de diciembre de 2023).

No digáis que no os dejo entretenimiento para el fin de semana.

***


miércoles, 25 de octubre de 2023

UN LIBRO UN POEMA, Victor Hugo

Editorial
 #unlibrounpoema

Para quien se sorprenda al descubrir que Victor Hugo también escribió poesía, he aquí la "breve" relación de poemarios que escribió ordenados por año de publicación:  

1822 : Odes et poésies diverses
1824 : Nouvelles Odes
1828 : Odes et Ballades (incluía las dos anteriores)
1829 : Les Orientales
1831 : Les Feuilles d'automne
1835 : Les Chants du crépuscule
1837 : Les Voix intérieures
1840 : Les Rayons et les Ombres
1853 : Les Châtiments
1856 : Les Contemplations
1859 : Première série de La Légende des siècles
1865 : Les Chansons des rues et des bois
1872 : L'Année terrible
1877 : L'Art d'être grand-père
1877 : Nouvelle série de La Légende des siècles
1878 : Le Pape
1879 : La Pitié suprême
1880 : Religions et religion
1880 : L'Âne
1881 : Les Quatre Vents de l'esprit
1883 : Série complémentaire de La Légende des siècles

Publicados póstumamente:
1886 : La Fin de Satan
1891 : Dieu.



ESTUPIDEZ DE LA GUERRA


Obrera sin pestañas, estúpida Penélope,

Nodriza del desorden donde oscila la nada,

Guerra, oh guerra ocupada en choques de escuadrones,

Invadida del toque furioso del clarín,

Bebedora de sangre que, feroz y marchita,

Odiosa, al hombre arrastras a borrachera tal;

Nube donde el destino se deforma y Dios huye,

Donde flota un fulgor más negro que la noche,

Boca inmensa, de viento y de rayos armada,

¿A quién sirves, giganta, a quién sirves, humazo,

Si tus derrumbamientos reconstruyen el mal,

Si en nombre de la bestia deshechas lo animal,

Si en esa sombra donde tus azares se ocultan

Sólo para alzar a otro, a un tirano destruyes?



(Traducción: Martínez Sarrión).

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lunes, 23 de octubre de 2023

VICTOR HUGO, "En Villequier"

Fuente: Wikipedia



Ahora que París, sus adoquines y sus mármoles,
y su niebla y sus tejados están lejos de mis ojos;
ahora que estoy bajo las ramas de los árboles,
y que puedo pensar en la belleza de los cielos;


ahora que de la pena que oscureció mi alma
salgo, pálido y victorioso,
y siento la paz de la gran naturaleza.
que entra en mi corazón;


ahora que puedo, sentado al borde de las olas,
conmovido por este magnífico y sereno horizonte,
examinar dentro de mí las verdades profundas
y mirar las flores que hay en el césped;


ahora, Dios mío, que tengo esta calma oscura
para poder de aquí en adelante
mirar con mis propios ojos la piedra donde sé que en la sombra
ella duerme para siempre;


ahora, conmovido por estos divinos espectáculos,
llanuras, bosques, rocas, valles, río plateado,
al ver mi pequeñez y tus milagros,
recupero la razón ante la inmensidad;


y a ti acudo, Señor, padre en quien debemos creer;
yo te traigo, sosegado,
los pedazos de este corazón lleno de tu gloria
que tú has roto;


¡a ti voy, Señor, confesando que eres
bueno, clemente, indulgente y gentil, oh Dios vivo!
Reconozco que solo tú sabes lo que haces,
y que el hombre no es más que un junco que tiembla al viento;


yo digo que la tumba que sobre los muertos se cierra
abre el firmamento;
y que lo que aquí abajo tomamos como fin
es el comienzo;


Acepto de rodillas que tú solo, padre augusto,
posees lo infinito, lo real, lo absoluto;
reconozco que es bueno y que es justo
que mi corazón sangre, ya que así lo has querido.


Ya no pongo resistencia a cuanto ocurre
por tu voluntad.
El alma de duelo en duelo, el hombre de orilla a orilla,
avanza hacia la eternidad.


Nunca vemos nada más que un lado de las cosas;
el otro se sumerge en la noche de un misterio aterrador.
El hombre sufre el yugo sin conocer las causas.
Todo lo que ve es breve, inútil y fugaz.


Siempre traes de vuelta la soledad
alrededor de cada paso.
No has querido que él tuviera certeza
ni alegría aquí abajo.


Tan pronto como posee algo, el destino se lo quita.
Nada le fue dado en sus días fugaces
para que pueda hacer de él un hogar y decir:
esta es mi casa, mi campo y mis amores.


Debe ver por un corto tiempo cuanto ven sus ojos;
está envejeciendo sin apoyo.
Si estas cosas son, es porque deben ser;
lo reconozco, lo reconozco.


¡El mundo está oscuro, oh Dios! la armonía inmutable
consiste en llorar tanto como en cantar;
el hombre es sólo un átomo en esta sombra infinita,
noche donde los buenos ascienden y los malvados caen.


Sé que tienes otras cosas que hacer
que compadecerte de nosotros,
y que un niño que muere, desesperación de su madre,
no te afecta en absoluto.


Sé que el fruto cae con el viento que lo sacude,
que el pájaro pierde su pluma y la flor su perfume;
que la creación es una gran rueda.
que no puede moverse sin aplastar a alguien;


los meses, los días, las olas de los mares, los ojos que lloran,
pasan bajo el cielo azul;
la hierba debe crecer y los niños deben morir;
lo sé, ¡oh Dios mío!


En tus cielos, más allá de la esfera de las nubes,
en lo profundo de ese azul quieto y dormido,
quizás estés haciendo cosas desconocidas
donde el dolor del hombre entra como elemento.


Quizás sea útil para tus innumerables propósitos
que seres encantadores
se vayan, arrastrados por el oscuro torbellino
de negros acontecimientos.


Nuestros oscuros destinos están sujetos a leyes inmensas
que nada perturba y nada ablanda.
No puedes tener clemencias repentinas
que perturben el mundo, ¡oh Dios, espíritu tranquilo!

¡Te lo ruego, oh Dios, que mires mi alma!,
y consideres
que humilde como un niño y gentil como una mujer,
¡vengo a adorarte!


Considera que desde el amanecer,
trabajé, luché, pensé, caminé, peleé,
explicando la naturaleza al hombre que la ignora,
iluminando todo con tu claridad;


que hice frente al odio y a la ira,
hice mi tarea aquí abajo,
que no podía esperar esta recompensa,
que no podía


prever que tú también, sobre mi cabeza inclinada,
apoyarías tu brazo triunfante,
y que tú, que has visto la poca alegría que tengo,
me quitarías a mi hija tan rápidamente.


Un alma tan golpeada tiene derecho a quejarse,
podría blasfemar,
y te arrojé mi llanto como un niño que tira
una piedra al mar.


Considera que dudamos, ¡oh Dios mío!, cuando sufrimos,
que el ojo que llora demasiado acaba cegado,
que un ser cuyo luto se sumerge en el más oscuro abismo,
cuando ya no te ve, no puede contemplarte,


y es imposible que el hombre, cuando se hunde
en las aflicción,
tenga en mente la serenidad oscura
de las constelaciones.

Hoy, yo que era débil como una madre,
me postro a tus pies ante tus cielos abiertos.
Me siento iluminado en mi amargo dolor
por una mirada más noble sobre el universo.


Señor, reconozco que el hombre delira
si se atreve a murmurar;
dejo de acusar, dejo de maldecir,
¡pero déjame llorar!


¡Pobre de mí! deja que las lágrimas fluyan de mi párpado,
ya que hiciste a los hombres para esto.
Déjame apoyarme en esta fría piedra
y decirle a mi hija: ¿Sientes que estoy aquí?


Déjame hablar con ella, inclinado 
sobre sus restos,
por la noche, cuando todo está en silencio,
como si en su noche, reabriendo sus ojos celestes,
este ángel me estuviera escuchando.


¡Pobre de mí! hacia el pasado vuelvo un ojo de envidia,
sin que nada aquí abajo pueda consolarme,
siempre recuerdo este momento de mi vida
cuando la vi abrir sus alas y volar.


Veré este momento hasta que muera,
el instante, lágrimas superfluas,
cuando exclamé: La niña que tenía hace un momento
¡qué! ¡ya no lo tengo!


No te enfades porque sea así,
oh Dios mío, ¡esta herida ha sangrado durante tanto tiempo!
La angustia en mi alma es siempre la más fuerte,
y mi corazón está sumiso, pero no resignado.


¡No te irrites! frentes que exige el duelo,
mortales propensos a las lágrimas,
nos cuesta retirar el alma
de estos grandes dolores.


Verás, nuestros hijos son muy necesarios para nosotros,
Señor; cuando hemos visto en nuestra vida, una mañana,
en medio de problemas, tristezas, miserias,
y de la sombra que proyecta nuestro destino,


aparecer un niño, 
cabeza querida y sagrada,
pequeño ser alegre,
tan hermoso, que nos parece que al verlo llegar se abre
una puerta del cielo;


cuando, a los dieciséis años, de este otro yo
crecen la gracia amable y la dulce razón,
cuando reconocemos que esta niña que amamos
hace el día en nuestra alma y en nuestra casa,


que es la única alegría aquí abajo que persiste
de todo lo que soñamos,
considera que  es algo muy triste
¡verla partir!

(La traducción es mía y el original lo tenéis aquí).

Alain Delon grabó un disco bajo el título de Mon Victor Hugo, en el que recitaba poemas de La Fontaine, de Vigny y, por supuesto, de Hugo. El audio completo está en YouTube. Los poemas de V. Hugo que recita los encontraréis declamados en el minutaje que señalo.

2' 43": Trois ans après.
6' 48": Demain, dès l'aube, à l'heure où blanchit la campagne.
8' 11": A Villequier.




***


miércoles, 18 de diciembre de 2024

UN LIBRO, UN POEMA (Victor Hugo)

 #unlibrounpoema

#descubriendoFrancia

Sobre este poema José Zorrilla, el autor del famoso Don Juan, escribió: Eran (...) una manía los alardes de versificación, y desde que Victor Hugo escribió sus Djinns, no pudimos creernos poetas sin hacer un rombo o escala métrica (Métrica española, de Navarro Tomás). 

El poema es un alarde de virtuosismo métrico a lo largo de sus 15 estrofas. Comienza creciendo desde las dos sílabas (1ª estrofa) hasta las diez (8ª estrofa) para, una vez alcanzada la máxima extensión silábica, volver a decrecer ( 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 10, 8, 7, 6, 5. 4, 3 y 2 ). 

En la traducción se pierde la medida, pero podéis comprobarla en el original.

En la actualidad, este tipo de habilidades métricas no se practican en absoluto, pero durante buena parte del XIX tuvieron un gran predicamento y fueron muy admiradas por el público lector.

LOS DJINNS 

Muros, ciudad 
y puerto, 
refugio 
de muerte, 
mar gris, 
donde rompe 
la brisa, 
todo duerme. 

En la llanura 
nace un ruido. 
Es el aliento 
de la noche. 
Ella brama 
como un alma 
que a una llama 
siempre sigue. 

La voz más alta 
parece un cascabel. 
De un enano que salta 
es el galope. 
Huye, se lanza, 
luego en cadencia 
sobre un pie baila 
en la cresta de una ola. 

El rumor se acerca, 
el eco lo repite. 
Es como la campana 
de un convento maldito; 
como un ruido de gentío, 
que truena y que rueda, 
y que tan pronto se derrumba, 
como se hace mayor. 

¡Dios! ¡La voz sepulcral 
de los Djinns! ... —¡Qué ruido hacen! 
Huyamos bajo la espiral 
de la profunda escalera. 
Ya se apaga mi lámpara, 
y la sombra de la barandilla, 
que repta por la pared, 
se eleva hasta el techo. 

¡Es el enjambre de Djinns que pasa, 
y se arremolina silbando! 
Los tejos, que su vuelo hace trizas, 
crujen como un pino ardiendo, 
su manada, compacta y veloz, 
volando en el espacio vacío, 
parece una nube lívida 
con un relámpago en su flanco.

¡Están muy cerca! – Mantengamos cerrada 
esta habitación, donde les burlaremos. 
¡Qué ruido afuera! ¡Espantoso ejército 
de vampiros y dragones! 
La viga del techo descuajada 
se arquea como la hierba mojada, 
y la vieja puerta oxidada tiembla, 
hasta arrancar sus goznes. 

¡Gritos del infierno! ¡Voz que aúlla y que llora! 
El horrible enjambre, empujado por el aquilón, 
sin duda, oh cielos! se abate sobre mi morada. 
Los muros ceden bajo el negro batallón. 
La casa grita y vacila inclinándose, 
y se diría que, arrancada del suelo, 
como si persiguiera una hoja seca, 
el viento la hiciera rodar con su torbellino! 

¡Profeta! ¡Si tu mano me salva 
de estos impuros demonios de las noches, 
iré a postrar mi frente calva 
ante tus sagrados incensarios! 
¡Haz que sobre estas puertas fieles 
muera su aliento de chispas, 
y que en vano la uña de sus alas 
chirríe y grite sobre estos negros vitrales! 

¡Han pasado! - Su cohorte 
vuela, y huye, y sus pies 
dejan de golpear mi puerta 
con sus multiplicados golpes. 
El aire está lleno de un ruido de cadenas, 
y en los bosques cercanos 
tiemblan todos los grandes robles, 
doblados bajo su vuelo de fuego. 

De sus alas lejanas 
el batir amaina. 
Tan confuso en las llanuras, 
tan débil, que uno cree 
oír los saltamontes 
gritar con voz aguda 
o burbujear la granizada 
sobre el plomo de un viejo tejado. 

Extrañas sílabas 
nos siguen llegando; 
así, los árabes 
cuando suena el cuerno, 
un canto en la orilla 
por momentos se alza, 
y el niño que sueña 
tiene sueños de oro. 

Los Djinns fúnebres, 
hijos de la muerte, 
en las tinieblas 
apresuran su paso; 
su enjambre ruge; 
así, profunda, 
murmura una ola 
que no se ve. 

Este ruido vago 
que se duerme, 
es la ola en la orilla; 
es el lamento, 
casi apagado, 
de una santa 
por un muerto. 

Dudamos 
de noche... 
escucho: —
Todo huye, 
todo pasa; 
el espacio 
borra 
el ruido.

Especialmente gratificante resulta seguir al Coro de Radio Francia mientras canta el texto con la música de Fauré (intentadlo aunque no sepáis francés).


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jueves, 23 de mayo de 2024

ORIGEN DE LA EXPRESIÓN "TORRE DE MARFIL"

Tumba de Sainte-Beuve, cementerio de Montparnasse

Sobre los artistas que huyen de las fealdades del mundo y se refugian en una obra que solamente se preocupa de resaltar el lado amable del mismo se suele decir que viven en una torre de marfil. Simplificando mucho,tal vez el movimiento más representativo de esta actitud torremarfilista en la historia de la literatura haya sido el Parnaso, cuyo lema era el arte por el arte. El nombre del grupo vino dado por el de la revista en la que publicaron buena parte de sus obras: Le Parnasse contemporaine (1866-1876). 

Tomaron el nombre de Parnaso por la montaña en la que habitaban las Musas, las diosas protectoras de las artes y las ciencias, es decir, de todo cuanto está por encima de las preocupaciones materiales. La ciudad de París dio ese nombre a la colina a la que acudían en el siglo XVII los estudiantes a declamar sus poemas: Montparnasse (monte Parnaso). Y es en el cementerio de Montparnasse donde se encuentra enterrado quien acuñó la expresión torre de marfil en el sentido actual que hoy utilizamos para referirnos a la actitud que mantiene un creador que huye de la fea y sucia realidad.

La expresión aparece por primera vez en el larguísimo poema dedicado a M. Villemain, cuya tercera estrofa es esta:

La poésie en France allait dans la fadeur,
Dans la description sans vie et sans grandeur,
Comme un ruisseau chargé dont les ondes avares
Expirent en cristaux sous des grottes bizarres,
Quand soudain se rouvrit avec limpidité
Le rocher dans sa veine. André ressuscité
Parut : Hybla rendait à ce fils des abeilles
Le miel frais dont la cire éclaira tant de veilles.
Aux pieds du vieil Homère il chantait à plaisir,
Montrant l’autre horizon, l’Atlantide à saisir.
Des rivaux, sans l’entendre, y couraient pleins de flamme ;
Lamartine ignorant, qui ne sait que son âme,
Hugo puissant et fort, Vigny soigneux et fin,
D’un destin inégal, mais aucun d’eux en vain,
Tentaient le grand succès et disputaient l’empire.
Lamartine régna ; chantre ailé qui soupire,
Il planait sans effort. Hugo, dur partisan
(Comme chez Dante on voit, Florentin ou Pisan,
Un baron féodal), combattit sous l’armure,
Et tint haut sa bannière au milieu du murmure :
Il la maintient encore ; et Vigny, plus secret,
Comme en sa tour d’ivoire, avant midi, rentrait.

(Podéis leer el poema completo aquí). 

Lo que nos interesa es el final: y Vigny, más secreto, / como en su torre de marfil, regresó antes del mediodíaDesde entonces Alfred de Vigny (enterrado en el mismo cementerio) quedó estigmatizado como el típico poeta que vivía en su torre de marfil.

Y de oca a oca y tiro porque me toca: cierro el anecdotario en torno a Charles Augustin Sainte-Beuve recordando que era íntimo amigo de Victor Hugo cuando la mujer de este último, Adèle Foucher, se enamoró del primero. La apasionada relación que mantuvieron fue la materia prima de la novela de Sainte-Beuve, Volupté 

***


jueves, 14 de agosto de 2025

RETRATOS DE AMANTES (Alice Ozy), 21

Portrait d'Alice Ozy, Théodore Chassériau. Fuente: ParisMusées

 #retratosdeamantes

Supongo que hoy, salvo especialistas que se hayan dedicado al estudio del arte o de la historia francesa del siglo XIX, nadie sabrá de Alice Ozy ni de Théodore Chassériau, aunque un bachiller atento a la historia del arte tal vez reconozca el nombre del artista por ser el autor de La Toilette d’Esthersu obra más famosa. Sea como fuere, si nos situamos en la Francia de mediados del siglo XIX, sin duda ella era mucho más conocida que él. 

Alice Ozy fue una de esas mujeres de gran belleza y talento para las relaciones y la interpretación escénica que supo utilizar ambos para granjearse una vida cómoda. Como modelo posó para Eugène-Emmanuel Amaury-Duval,  Gustave Doré, o Thomas Coutureentre otros, además de Chassériau. Como amante, lo fue de grandes nombres de la época como el duque de Aumale, hijo del rey Luis Felipe y la reina María Amelia Théophile Gautier, el duque de Morny, Victor Hugo , Charles Hugo (hijo del anterior) y, por supuesto, Chassériau.

Lo que me gusta de este retrato realizado con grafito es la excelente calidad del dibujo, la gran capacidad para el retrato del artista y, especialmente, la naturalidad y sencillez con que se nos presenta a Alice Ozy. Yo diría que se trata de un apunte realizado por una persona enamorada y, tal vez, correspondida. La vestimenta informal, la pose absolutamente despreocupada y cotidiana, y la mirada, esa mirada que tanto dice sin hablar, que tiene el encanto del entendimiento entre quien posa y quien retrata. Todo contribuye a crear una atmósfera sencilla y espontánea, lejos de la artificiosidad del retrato histórico o la pompa del de encargo.

Parece que la relación entre ambos se rompió cuando ella le pidió que le regalase un cuadro que él había recibido de Ingres, y este le había dicho a Théodore que nunca se desprendiese de él. Chassériau así lo prometió. Cuando ella lo obtuvo, se burló del amante por haber roto la promesa que había hecho al amigo. Th. Ch. se sintió engañado y, empujado por la rabia, rompió el lienzo con un cuchillo y la relación que mantenía con ella. Moraleja: no te burles de los sentimientos de otras personas a las que supuestamente estimas.

***



Fuente: Wikipedia
Mapa de los conflictos armados en curso (número de muertes violentas en el año actual o anterior):      Guerras mayores (10 000 o más). Palestina, Ucrania, Sudán, Etiopía, Myanmar (Birmania).      Guerras menores (1 000–9 999).      Conflictos (100–999).     Escaramuzas y enfrentamientos (1–99).

viernes, 1 de diciembre de 2023

EL ROMANTICISMO ÉPICO DE VICTOR HUGO

Fuente: Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes (ahí está el libro completo)


Sobre una barricada, en medio de los adoquines manchados de sangre culpable y lavados con sangre de inocentes, es preso un niño de doce años junto con algunos hombres compañeros suyos.—¿Formas parte de la gavilla? se le pregunta.—El niño contesta afirmativamente.—Bien está, añade el oficial, vas á ser fusilado. Aguarda que venga tu turno.—El niño ve brillar varios relámpagos, y á todos sus compañeros caer al pie de la pared. Y dice al oficial: —¿Queréis concederme que llegue hasta mi casa para entregar este reloj á mi madre? —¿Intentas evadirte?—Volveré. —Estos bribonazos tienen miedo. ¿Dónde vives?— Allá, junto á la fuente. Volveré, señor capitán. —¡Vote, pillo! —El niño parte. —¡Grosero lazo! Y reían los soldados lo mismo que el oficial, confundiéndose las risotadas con el estertor de los moribundos; pero cesó la risa, pues de improviso preséntase la pálida criatura, tan altiva como Víala, se apoya contra la pared, y dice: —Aquí estoy. Avergonzóse la estúpida muerte y el oficial le perdonó. Ignoro ¡oh niño ! en medio del huracán que pasa y todo lo confunde, así el bien como él mal, los héroes, los bandidos, lo que te impelía en semejante combate; mas digno que tu alma ignorante es sublime. Bueno é intrépido, das dos pasos en el fondo del abismo, uno hacia tu madre y el otro hacia la muerte. El niño posee el candor y el hombre el remordimiento, y no respondes de lo que se te mandó hacer; pero es magnífico y valiente el niño que á la huida, á la vida, á la aurora, á los juegos lícitos, á la primavera, prefiere la sombría pared do se apoyan los cadáveres de sus amigos. La gloria imprime dulce ósculo en tu frente ¡oh tierno joven! En la antigua Grecia, mi dule amigo, Estesícoro te hubiese encargado la defensa de una de las puertas de Argos, y Cinegires te habría dicho: ¡Somos iguales! Y te hubieran admitido en el rango de los puros efebos, Tirteo en Mesene y Esquilo en Tebas. Grabaríase tu nombre sobre discos de bronce, y te contarías en el número de aquellos que, bajo el sereno cielo, si pasan junto al pozo sombreado por el sauce, causan la admiración de la pensativa joven que carga en sus hombros la urna do apagarán su sed los jadeantes búfalos.

Creo que este poema puede ser francamente representativo del estilo romántico épico que adopta Hugo en algunas de sus creaciones; puede servir para repasar las características propias del romanticismo francés y, más concretamente, de lo que fue el pensamiento humanista y humanitario del autor; pero, además, puede servirnos para comprobar cómo evoluciona el lenguaje de la sociedad y, de paso, comprender por qué es necesario volver a traducir de tanto en tanto las obras, porque, si no se actualizan, se corre el riesgo de que los propios hablantes no entiendan lo que en ella se decía hace poco más de cien años.

Por si fuera necesario, dejo una traducción actual y coloco unos cuanto enlaces que pueden ser de utilidad:

Entre los adoquines de una barricada,
manchados por una sangre culpable y por otra pura lavados,
un niño de doce años es apresado junto a los hombres.
—¿Tú estás con ellos?— El niño dice:
—Con ellos estoy.
—Está bien, dice el oficial, serás fusilado
cuando sea tu turno—. El niño ve brillar los fogonazos,
y a todos sus compañeros caer bajo la muralla.
Y dice al oficial: —¿Me permitiría que fuese 
a casa para darle este reloj a mi madre?
—¿Quieres huir? —Volveré. —¡Estos bribones 
tienen miedo! ¿Dónde vives? —Ahí, al lado de la fuente.
Y voy a volver, señor capitán.
—¡Vete, pilluelo!— Y el niño se va. —¡Qué treta tan burda!
Reaparecido de repente, orgulloso como Viala,
se pegó al muro y les dijo: —Aquí estoy.
La estúpida muerte se avergonzó, y el oficial le indultó.
—Niño, yo no sé, en este huracán que pasa
y todo lo confunde (el bien, el mal, héroes y bandidos),
lo que a esta lucha te empujaba, pero yo afirmo
que tu alma ignorante es un alma sublime.
Bueno y valiente, tu das, en el fondo del abismo,
dos pasos, uno hacia tu madre, otro hacia la muerte.
Cándido el niño, el hombre se arrepiente,
y tú no respondes de lo que te hicieron hacer.
Mas impresionante y valiente es el niño que prefiere
a la huida, a la vida, al alba, a los legítimos juegos, a la primavera,
el oscuro paredón donde han muerto sus amigos.
La gloria te besa la frente, ¡oh, tú, tan joven aún!
Dulce amigo, en la antigua Grecia, Estesícoro 
te hubiera encargado la defensa de una puerta de Argos;
Cinégiro te hubiese dicho: ¡Nosotros dos somos idénticos!
Y habrías sido admitido entre los puros efebos
por Tirteo en Mesenia y por Esquilo en Tebas.
Grabarían tu nombre sobre discos de bronce,
y serías uno de los que si, bajo el cielo azul,
pasan junto a un pozo a la sombra de un sauce,
hacen que la muchacha que lleva al hombro
la vasija donde los sedientos búfalos beben,
se gire, embelesada, y los contemple un largo rato.
 
***