Esto es ser hombre: horror a manos llenas.
Ser —y no ser— eternos, fugitivos.
¡Ángel con grandes alas de cadenas!
Blas de Otero es, además, el mejor sonetista contemporáneo en lengua castellana. Sus sonetos son sólo comparables a los de los clásicos Lope, Góngora o Quevedo. Fluyen con absoluta naturalidad y tienen un decir completo y redondo.
Así, pues, no tengo nada más que mostrar mi agradecimiento a los de Galaxia Gutenberg por haber tenido la buena idea de recoger toda su obra en un tocho que, aunque sobrepasa las 1200 páginas, todavía aguanta el calificativo de libro de bolsillo. Aquí está, efectivamente, cuanto escribió, tanto en prosa como en verso, que siempre es grato tener reunida en un solo volumen la obra de un autor. Y menos mal que no rompió todos sus versos.
A LA INMENSA MAYORÍA
aquel que amó, vivió, murió por dentro
y un buen día bajó a la calle: entonces
comprendió: y rompió todos su versos.
echando espuma por los ojos, ebrio
de amor, huyendo sin saber adónde:
a donde el aire no apestase a muerto.
eran sus brazos, como llama al viento;
olas de sangre contra el pecho, enormes
olas de odio, ved, por todo el cuerpo.
en vuelo horizontal cruzan el cielo;
horribles peces de metal recorren
las espaldas del mar, de puerto a puerto.
en paz. Aquí tenéis, en carne y hueso,
mi última voluntad. Bilbao, a once
de abril, cincuenta y uno.





