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miércoles, 7 de octubre de 2026

ROJO-DOLOR, Antología de mujeres poetas en torno al dolor

Ejemplar del KM
 #unlibrounpoema


Ana Castro ha recogido en este título cuarenta poetas que escriben sobre el dolor en sus formas y manifestaciones más variadas.

Comienza la antología con Rosalía de Castro (1837-1885) y llega hasta Marina Carretero Gómez, nacida en 1985. Quedan fuera las autoras más jóvenes porque al pertenecer justo a la misma generación que yo —dice la editora—, entran en juego criterios subjetivos, como pueden ser la proximidad o afinidad a una y otra poética.




PIEDAD BONNETT



DOLOR FANTASMA


El miembro

que el bisturí ha arrancado limpiamente

palpita sin embargo de dolor

perseverante.

Y escuece,

y afiebrado se resiste

a no ser.

Prueba de que el vacío también duele.

De que no siempre alivia

amputar lo que daña.

De que lo muerto

puede heder ya y seguir siendo punzada.


        De Explicaciones no pedidas, 2011,







AMALIA BAUTISTA


Nunca hubo dios, ni vírgenes, ni santos, 

ni icono que proteja, ni oración que consuele; 

nunca ha habido milagros o prodigios, 

ni salvación del alma o vida eterna; 

ni mágicas palabras, ni bálsamo efectivo 

contra el dolor que no remite nunca; 

ni luz al otro lado de las sombras, 

ni salida del túnel, ni esperanza. 

Sólo nos acompaña en esta travesía

un ángel de la guarda perplejo que soporta 

la misma vida perra que nosotros. 


    De Estoy ausente, 2004.







GEMMA SERRANO



DE IZQUIERDAS


Vive en la izquierda

como si fuera el rico de otro lado

paradójico

pero altivo en programa

ambicioso



sin importarle altura y recorrido

se deshace del étimo siniestro

lo disimula

lejos de la destreza

y de su lengua madre


territorio a la izquierda

se programa a diario 

se le inflama

brujulea hacia el este

burbujea y proclama su decálogo

de izquierda a su manera 

no permitir descanso en la lucha 

no abandonar la brizna ni al pequeño 


se cuelga de una costilla izquierda

a veces

le paraliza el pulgar izquierdo

otras veces

le supura en los ojos       ambos izquierdos

qué importa la estación 


y en ausencia de culto

y de piedad

fulmina el izquierdo costado

lo atraviesa

le crucifica el glúteo 

y sin fe permanece


reconozcan

que encontró el cobijo en la izquierda 

la certeza del daño

dice que no se apea de columna

que conoce el camino de la espina

del calambre

que la izquierda y sus ismos

son la casa

que vivan Marx y Engels


perdonen         camaradas

que dude en la conciencia de su clase

digan si no cómo se llama

digan qué rayo equis lo conoce 

por su nombre a eso que se aloja

hincado en esta izquierda


sin un tac proletario

no hay quien sueñe utopía

y despierte una mañana

y no sienta el dolor

escrito

siempre en la misma izquierda


    Inédito.




MARINA CARRETERO GÓMEZ



[¿HAS ESTADO ALGUNA VEZ EN EL CENTRO...]


¿HAS estado alguna vez en el centro

de una cárcel ya sin presos, de un psiquiátrico 

abandonado, de un campo de concentración vacío? 

                    Todavía se oyen los gritos.

Así mi cuerpo, aullido hueco, piel erizada

de dolores extintos. Sin herida, sin cicatriz, sin sangre; 

duele la carne, esta aparente armonía

mi condena     mi locura     mi muerte.



    De Los cuerpos, 2019.


***
Si quieres la paz, no hables con tus amigos; habla con tus enemigos.  

Moshe Dayan  



Fuente: Wikipedia
Mapa de los conflictos armados en curso (número de muertes violentas en el año actual o anterior):      Guerras mayores (10 000 o más). Palestina, Ucrania, Sudán, Etiopía, Myanmar (Birmania).      Guerras menores (1 000–9 999).      Conflictos (100–999).     Escaramuzas y enfrentamientos (1–99).

sábado, 12 de septiembre de 2026

LA POESÍA DE LOS ÁRBOLES


Este podría ser catalogado como un libro para regalo, aunque cualquier libro puede ser un estupendo regalo, en función de los gustos, motivos y de lo adecuado del momento. Lo del regalo lo digo porque es un libro bien encuadernado y estupendamente ilustrado. 

A eso podemos añadir que es un tema objetivamente mayoritariamente aceptado como bonito y/o agradable, sobre el que escriben todas las firmas que aparecen a continuación, lo que proporciona al libro un encanto añadido por su variedad cultural y temporal:  

Hamid Tibouchi, Ryönen Gensö, Juan Ramón Jiménez, Juana de Ibarbourou, Irma Pineda Santiago, Joan Miró, Joumana Haddad, Chabuca Granda, Julieta Dobles Izaguirre, Federico García Lorca, Pablo Neruda, María Isabel Lara Millapán, Franklin Mieses, Rudyard Kipling, Yannis Ritsos, Vicente Aleixandre, Antonio Rigo, Ángel González, Celia Viñas, Tomas Tranströmer, Rafael Alberti, Anna Ajmátova, Philip Larkin, Hölderlin, William Wordsworth, Esthela Calderón, Edith Södergran, Ted Perry-Siáhl/ Seattle, Jorge Teillier, Hermann Hesse, María Sotomayor, Yolanda Blanco, Wang Wei, Octavio Paz, Rosalía de Castro, Pura del Prado, Saigyô, Wislawa Szymborska, Heinrich Heine, Gioconda Belli, Abderrahman I, Alfonsina Storni, Gabriela Mistral, César Vallejo, Paul Valery, Usuda Arô, Nâzim Hikmet, Pilar Junco, Adrienne Rich, Kobayashi Issa, Idea Vilariño, Walt Whitman, Jules Supervielle, Covadonga Vejo, Matsuo Basho, Gabriel y Galán, Pedro Salinas, Margarita Pintado, María José Ferrada, Yana Lucila, Lema Adonis, Gloria Fuertes, Silvia Plath, Dorothea Tanning, Dámaso Alonso, Antonio Gamoneda, Susana Benet, María Elena Walsh, Marcos Ana, Atahualpa Yupanqui, Fernando Pessoa y Julia Otxoa.

Las páginas liberadas por la propia editorial me ahorran el que tenga que transcribir algún poema o alguna ilustración. Ahí podéis ver claramente cómo está concebido y dónde reside el encanto de este ejemplar tanto para amantes de los árboles como de la palabra escrita.

*

Después de haber disfrutado de los textos y las ilustraciones de este regalo, he descubierto que hay un título anterior, de 2011, de formato mayor, pero con las mismas características de contenido y edición: La poesía de los árboles: antología universal de poemas de los árboles y el bosque, lo que me hace suponer que este fue una edición para rescatar un libro descatalogado y, de paso, añadir algún texto más.

***
Si quieres la paz, no hables con tus amigos; habla con tus enemigos.  

Moshe Dayan  



Fuente: Wikipedia
Mapa de los conflictos armados en curso (número de muertes violentas en el año actual o anterior):      Guerras mayores (10 000 o más). Palestina, Ucrania, Sudán, Etiopía, Myanmar (Birmania).      Guerras menores (1 000–9 999).      Conflictos (100–999).     Escaramuzas y enfrentamientos (1–99).

viernes, 25 de abril de 2025

BÉCQUER

Dibujo de Bécquer del sepulcro del cardenal Tavera. Fuente: Archivo Municipal de Toledo

 ***


Escribe Jesús Rubio Jiménez que se ha convertido en un lugar común de la historia literaria española, situar a Bécquer —junto con Rosalía de Castro— en el final del romanticismo y en el inicio de la poesía española contemporánea. Avalan esta tradición críticos y poetas tan valiosos como Juan Ramón Jiménez, Antonio Machado, Jorge Guillén, Dámaso Alonso o Luis Cernuda. Este último dirá que

Él es quien dota a la poesía moderna española de una tradición nueva, y el eco de ella se encuentra en nuestros contemporáneos mejores.


No dudaba por ello en equiparar su papel con el de Garcilaso para la poesía renacentista. Aquilino Duque ha preferido referirse al mismo asunto valorando La sombra de Bécquer (Ínsula, 289, 1970) en la poesía española con estas palabras:

Hay poetas que se nos acercan más o menos en distintas épocas de nuestras vidas. Bécquer en cambio, ha estado siempre a nuestro lado como el ángel de la guarda. Si Lorca ha sido nuestro duende, nuestra sombra oscura, Bécquer ha sido nuestro ángel, nuestra sombra luminosa.

[...] Bécquer alumbró un manantial para que bebiese todo el mundo.


Por su parte, Dámaso Alonso, en Poetas españoles contemporáneos nos dejó este esclarecedor párrafo: 

Editorial
Lo esencial en las palabras de Bécquer (se refiere a la reseña del poemario de Augusto Ferrán, La soledad) es la distinción entre la poesía pomposa, adornada, desarrollada, y la poesía breve, desnuda, desembarazada en una forma libre, que roza por un momento y huye, y se quedan las cuerdas vibrando en un zumbido armonioso. Toda nuestra poesía —no popular— anterior a Bécquer, lo mismo la clásica que la romántica, pertenecía al primer tipo, y el gran hallazgo, el gran regalo del autor de las Rimas a la poesía española, consiste en el descubrimiento de esta nueva manera que, con sólo un roce de ala, despierta un acorde en lo más entrañado del corazón y, la voz extinguida, lo deja —dulce cristal conmovido—
lleno de resonancia.



Pero si alguien tiene alguna duda de la calidad de la poesía de Gustavo Adolfo Bécquer, que acuda al comentario que Francisco López Estrada hizo de la rima XV, la que comienza con el verso Cendal flotante de leve bruma. Además de ser un comentario ejemplar (que en muchas ocasiones aparece utilizado en internet sin citar la fuente), y además de servir de ejemplo para aprender a realizar comentarios, a través de él aprenderá cómo operan los grandes de la poesía y qué significa tener talento poético.

***


jueves, 20 de febrero de 2025

LLENADME DE FELICIDAD

Editorial
Rosalía de Castro no fue una escritora vanguardista, no abrió caminos nuevos para la expresión poética, no tuvo una escuela que siguiera sus pasos, pero de entre las muchas cualidades que me gustan de su obra hay dos que me atraen por encima de todas las demás: su amplísimo espectro de intereses temáticos (leedla in extenso, no os quedéis con la docena de poemas que se reproducen continuamente por todas partes) y su sentido común, ese formar parte de la vida del resto de los mortales y la manera de abordar las cuestiones más cotidianas. Es, en ese sentido, una escritora a la que se puede sentir tan próxima como a una compañera de trabajo a la que habitualmente recurrimos para consultar las dudas que tenemos y que siempre encuentra una manera fácil de afrontar la tarea, o como esa vecina en la que tenemos plena confianza para hablar de cualquier cosa, siempre comprensiva y siempre dispuesta a darnos un punto de vista que nos haga sentirnos cómodos.

De los muchos ejemplos que se pueden citar relacionados con el ejercicio del sentido común, a mí, que no comparto los rituales en torno a la muerte, ni cristianos, ni paganos, ni de ningún tipo, me gusta especialmente este párrafo de La hija del mar, su segunda novela, la que publicó en 1859, cuando tenía tan solo 22 años:

¡Dios mío! ¡Qué rodeada de melancolía aparece siempre esa tardía felicidad con que la casualidad o la fortuna nos brinda cuando no podemos gozar de ella!... ¡La gloria después de la muerte..., los vanos honores, los laureles sobre el sepulcro, una lágrima por un recuerdo...! ¡Oh, llenadme de felicidad, sembrad flores en torno mío y apartad la hiel de mis labios en tanto existo, vosotros los que me améis!... Las riquezas, el poder, la gloria... y sobre todo el cariño de vuestro corazón, dejadle, dejadle que sonría en torno mío, que engañe los días de mi existencia y que murmure a mi oído en mis últimos instantes un ternísimo adiós. Decidme en aquellos momentos que no me olvidaréis jamás, porque esa idea es hermosamente halagadora para el espíritu celoso y egoísta de la mujer. Coronad mi lecho de flores y prometedme, si acaso os lo pido, sembrar sobre mi tumba siempre vivas regadas con vuestras lágrimas... pero en el momento en que mis ojos se cierren a la luz y en que mi sangre cese de animarme, olvidadme si queréis, no os creáis obligados por unos vanos juramentos hechos a una cosa que ya no existe y dejad al tiempo que siembre silencioso sobre mi sepulcro la pequeña parietaria y las rosas silvestres que nacen al azar..., él no encierra ya más que unos miserables y leves restos... ¡más tarde el vacío!...

En la edición de Castro, que es la que tengo, se encuentra en el vol I, pp. 153-4). 

Pues eso, haced lo posible por llenar de felicidad a las personas que tengáis a vuestro alrededor. Después de muertos, las palabras son vanas.

***


jueves, 26 de diciembre de 2024

ROSALÍA DE CASTRO, Marina Mayoral

  Marina Mayoral es en estos momentos la mayor especialista sobre Rosalía de Castro, es quien se ha ocupado de la edición revisada de toda su obra para la prestigiosa Biblioteca Castro y la que impartió un curso en cuatro conferencias en 1985, cuando se celebraba el centenario de su muerte. Tiene, asimismo, publicados los siguientes ensayos sobre la vida y la obra de Rosalía: La poesía de Rosalía de Castro, 1974; Rosalía de Castro y sus sombras, 1976; Rosalía de Castro, 1986.

Las cuatro conferencias están enmarcadas dentro del centenario de la muerte de la escritora gallega organizadas por la Fundación Juan March: 





***

viernes, 6 de diciembre de 2024

ROSALÍA DE CASTRO

Adiós ríos, adiós fontes
adiós, regatos pequenos;
adiós, vista dos meus ollos,
non sei cándo nos veremos.


Miña terra, miña terra,
terra donde m’eu criei,
hortiña que quero tanto,
figueiriñas que prantei.

Prados, ríos, arboredas,
pinares que move o vento,
paxariños piadores,
casiña d’o meu contento.

Muiño dos castañares,
noites craras do luar,
campaniñas timbradoiras
da igrexiña do lugar.

Amoriñas das silveiras
que eu lle daba ó meu amor,
camiñiños antre o millo,
¡adiós para sempre adiós!

¡Adiós, gloria! ¡Adiós, contento!
¡Deixo a casa onde nacín,
deixo a aldea que conoso,
por un mundo que non vin!

Deixo amigos por extraños,
deixo a veiga polo mar;
deixo, en fin, canto ben quero…
¡quén pudera non deixar!
... ... ... ... ... ... ... ... ... ... 

Adiós, adiós, que me vou,
herbiñas do camposanto,
donde meu pai se enterrou,
herbiñas que biquei tanto,
terriña que nos criou.


Xa se oien lonxe, moi lonxe,
as campanas do pomar;
para min, ¡ai!, coitadiño,
nunca máis han de tocar.


¡Adiós tamén, queridiña…
Adiós por sempre quizáis!…
Dígoche este adiós chorando
desde a beiriña do mar.

Non me olvides, queridiña,
si morro de soidás…
tantas légoas mar adentro…
¡Miña casiña!, ¡meu lar!


(Aquí tenéis una traducción)

La poesía española del siglo XIX tendría muy poca importancia si no fuera por las dos grandes figuras que la coronan y la mejoran: Bécquer y Rosalía. Ambas figuras, a pesar de sus muchas diferencias, comparten tiempo (solo un año separa sus nacimientos), tendencia romántica, interés por la creación popular y, como consecuencia, el esfuerzo por simplificar el lenguaje poético para conseguir que exprese lo más íntimo y personal.

La poesía de nuestra gallega universal es muy fácil de encontrar, tanto en papel como en línea. Para quien desee la lectura en pantalla, la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes o la Fundación Rosalía tienen un buen catálogo de sus obras. Quien quiera leerlas solamente tiene que pulsar sobre el icono del libro que aparece sobre las letras html.

De la Fundación Juan March recojo el audio de la conferencia que impartió Ana Rodríguez Fischer en 2013:


Del Instituto Cervantes recojo este ciclo que bajo el título de Rosalía de Castro, tradición y modernidad, ofreció la conferencia de García Montero, Penélope sin Ulises. La herencia de Rosalía (minuto 22' 40'', en los actos protocolarios las presentaciones son siempre excesivas) y el recital de Amancio Prada (1h 16' 35''):

 
Al día siguiente, Arcadio López-Casanova impartió la conferencia Presencia de Rosalía en la poesía gallega contemporánea (10' 56''):


Después vino la mesa redonda Rosalía de Castro: su vida y su literatura en la que participaron Luis Alberto de Cuenca (10' 25''), Marina Mayoral (39' 03'') y Carlos G. Reigosa (1h 09' 05''), todos ellos presentados por Ángel Basanta.


Para quienes se atrevan un poco más, resultará de gran ayuda y mucho interés el Estudio literario de la obra de Rosalía de Castro, de Marina Mayoral, que la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes mantiene accesible para todo el mundo, tanto en castellano como en Galego.





Y para los que quieran profundizar todavía más en su poesía, La poesía de Rosalía de Castro, de la misma autora.
 
***


miércoles, 13 de noviembre de 2024

UN LIBRO, UN POEMA (Rosalía de Castro)

#unlibrounpoema
Editorial


La dedicación de este espacio al poema XXXII de los Cantares gallegos viene motivada por una traducción sorprendente con la que me he encontrado de manera casual. Digo casual porque, generalmente, cuando tengo una versión bilingüe, no suelo leer la original. Y, casualmente, vi el nada con que termina el tercer verso de la estrofa número 30 del poema XXXII. Me sorprendió no verlo en la versión traducida, ya que nada es lo mismo en gallego que en castellano: 

E tamén vexo enloitada
d’ Arretén á casa nobre,
dond’ a miña nai foi nada,
cal viudiña abandonada
que cai triste ó pé dun robre.

Cantares gallegos (versión original).

Este es el poema traducido de la edición que yo tengo, que es la de la imagen de la derecha: 



Cómo llovía, suaviño,
cómo, suaviño, llovía;
cómo lovía, suaviño,
día y noche por Laíño,
por Lestrove, noche y día.

Inquieto, el sol alumbraba
la triste, blanca nube.
La tapaba y destapaba,
su blanca pluma rizaba.
Pasa, torna, vuelve, sube...

Más lejos, diseminada
por los aires fugitivos,
oscura ya despintada,
por el cielo desatada,
cae brillando en rayos vivos.

Misteriosa regadera
de fina lluvia, ha mojado
el suelo, curva y ligera.
Mojando va la ribera,
flor por flor, prado por prado.

Semejante a leve gasa
que sutil el viento mueve,
en flotante ondas pasa
sobre cuanto el sol abrasa,
ardiente, y refresca, y llueve.

¡Lluvia de finos cristales
por las vegas de Campaña...!,
y, secos, los herbazales
de Laíño... Y, a raudales,
la Ponte de sol se baña.

Hacia Caldas, todo oscuro.
El cielo, azul, en Adina,
transparente, limpio, puro.
De Arretén al monte duro
la nube va peregrina.

Triste va, la tierra toca,
ya con pies de blanca nieve,
ya con fina y fresca boca;
triste va, que el cielo invoca,
y a besar tierra se atreve.

triste va cuando se abate,
vaporosa, sola y muda.
Ya mansa, sus alas bate
como un corazón que late
herido en la pena ruda.

Así imaginó la triste
sombra de mi madre, errando 
en la esfera donde existe;
que a ir al cielo se resiste,
por los que quiso aguardando.

Veo Souto, en  parda sombra
envolviendo su ramaje,
—por bueno, del Rey se nombra—,
donde fiero, el viento asombra
ruge, estalla de coraje.

Y el palacio serio y grave,
¡cuánto en pura luz se baña!
Igual que pesada nave
que volver al mar no sabe
encalló en la fresca braña.

Valga está en la orilla hermosa
de aquel camino de plata,
casta virgen candorosa,
sentada en suelo de rosa,
mas vestida de escarlata.

San Luis veo, brillando
bañado por tintas puras,
ya sol y sombras mostrando,
en reposo contemplando
montes, aguas y verduras.

Allá Padrón, sobre el río,
hada blanca, ramo verde,
fruto en flor del huerto mío,
bajo un manto de rocío,
lejos, lo miro y se pierde.

¡Y, entre el maíz, la figura
de una hinchada y blanca vela
corre, como estrella pura!
Dice el viento, con ternura,
"¡Ay, paloma, vuela, vuela!"

Le arrulla en la blanda ría
un remanso murmurante
que en la arboleda nacía,
bajo un toldo de alegría,
al calor de un sol amante.

Sol de italia, sol de amores,
¿cómo podrás alumbrar
más rosas, y aún más verdores,
color y cielo mejores
entre la espuma del mar!

Sol de Italia, no suspiro 
por sentir tu ardiente rayo,
que otro sol templado miro;
dulcemente aquí respiro
en perenne, eterno mayo.

En mi tierra tal encanto
se respira... Pobre o triste,
rico o harto de quebranto,
¡se encariña de ella tanto
el que con su luz se viste!

Los que de ella son nacidos,
los que son de lla mimados
si están lejos doloridos
están, y de amor heridos
al ser de ella amamantados.

Del hijo la madre tira,
sorda, triste, plañidera,
gime, llora y aún suspira,
y no cesa hasta que mira
que viene, por vez postrera.

¡Ay!, madre, ¡cuánto te quiero!
¡Madre, ay, de la madre mía!
Tu suelo de amor prefiero
a cuanto, grande o severo, 
en la tierra encontraría.

¿Cómo no, si ahora estoy viendo,
entre la plata y las rosas,
cuanto la vida, queriendo,
fue ante mis ojos volviendo
ya memorias cariñosas?

Bosques, casas, sepulturas,
campanarios y campanas,
con vago son de dulzuras
que despierta, ¡ay!, ternuras,
que jamás podrán ser vanas.

Aquéllas mismas tocaron
cuando los míos nacieron,
aquéllas mismas lloraron,
aquéllas mismas doblaron
cuando los míos murieron.

Aquellas, sí, que animadas
me llamaban mansamente
en las mañanas doradas,
con las cantigas amadas
de mi madre, juntamente.

Aún veo dónde jugaba
con las niñas que quería,
el ejido donde holgaba,
los rosales que cuidaba,
la fuente donde bebía.

Y la calle solitaria
que en paz baña un sol sereno,
sin temer mano contraria,
igual siempre, nunca varia,
vega llana en campo ameno.

Y también veo, enlutada,
de Arretén la casa noble,
—donde mi madre adorada
nació— viuda abandonada
que cae triste al pie del roble.

Allí está, sombra perdida,
voz sin son, cuerpo sin alma,
amazona malherida
que al sentir perder la vida
se adormece en sorda calma.

Casa grande la llamaban
en tiempo más venturoso,
pues los pobres que imploraban,
hartos ya, se calentaban
a su fuego cariñoso.

Casa grande, cuando un santo,
venerable caballero
cpn tranquilo, noble encanto,
bajo el pliegue de su manto
cobijaba al pordiosero.

Cuando el canto en la capilla
de la Gran casa sonaba
con fervor y fe sencilla,
rico fruto de semilla
que el varón santo sembraba.

Ahora todo, silencioso,
causa allí miedo y pavura,
y un espíritu quejoso
mora allí, donde el reposo
anidó con la tristura.

Risas, cantos, armonía,
blandas músicas, contento,
fiestas, danzas, alegría,
se trocó en la triste, fría
sorda voz del fuerte viento.

Sólo ahora hierbas crecen
en su patio descuidado,
y zarzales que florecen
y, en su tiempo, fruto ofrecen
a los niños, sazonado.

Y entre aquel silencio mudo
que a turbar nadie se llega,
entre aquel ¡ya fui!, tan rudo,
se ve, entero, un noble escudo
que va a decir no soy se niega.

Claros timbres muestra ufano, 
con soberbio casco airoso...
Más detrás de un soy tan vano
se ve al pobre orgullo humano
humillado y polvoroso.

Tras la calada visera,
que haya ojos heridores
que nos miran se dijera,
que dicen: todo es quimera
en un mundo de dolores.

¡Casa grande, triste casa
que de aquí, tan sola, miro,
parda, oscura, triste masa!
¡Casa grande, pasa, pasa...!
¡Ya no eres más que un suspiro!

Mis abuelos,¡ay!, murieron,
los demás te abandonaron.
tus lustros ya perecieron,
y los que más te quisieron
también de ti se apartaron.

Mes tras mes, piedra tras piedra,
te has de ir desmoronando,
ceñida en cintas de hiedra,
mientras que otra, fuerte, medra,
que así va el mundo rodando.

...................................
...................................
...................................

¡Más que luz, qué colorido
por el cielo se dilata!
Luce el sol descolorido
y el arcoiris, ya nacido,
en su cinta se desata.

Cómo llovía, suaviño,
cómo, suaviño, llovía;
cómo lovía, suaviño,
día y noche por Laíño,
por Lestrove, noche y día.

Para quien no sepa nada de la biografía de Rosalía de Castro conviene recordar que era hija natural de una cura y de María Teresa de la Cruz Castro y Abadía, hija de una familia hidalga, pero de escasos recursos económicos. La hija no fue reconocida ni por el padre ni por la madre. Quedó inscrita como nacida de padres desconocidos y se ocupó de ella en una primera instancia la que hizo de madrina en el bautizo, que era una sirvienta de la madre. La época era la que era y la zona rural gallega, una zona profundamente tradicional. No era precisamente París.

Será Rosalía la que tome conciencia de su ser mujer y escritora, y la que se dé cuenta del estado en que se hallaba la población de su tierra, sumida en la superstición, la irracionalidad de las creencias y las discriminaciones de todo tipo, especialmente la de la mujer. 

No pongo en duda que pudiera adorar a su madre, porque según escriben estudiosos de su biografía mantuvieron una estrecha relación y la hija enseguida supo quién era su madre. Lo que me resulta de todo punto asombroso es por qué se ha traducido dond’ a miña nai foi nada por donde mi madre adorada nació y no por el exacto donde mi madre fue nada que mantiene las ocho sílabas, el ritmo y hasta la rima original y, seguramente, es una descripción objetiva de la situación que pudo vivir en su propia casa Mª Teresa de la Cruz, madre soltera. Incomprensible.

***


lunes, 14 de octubre de 2024

IX DÍA DE LAS ESCRITORAS 2024

 
El Día de las Escritoras se celebra, como siempre, el lunes más cercano al 15 de octubre, aniversario del fallecimiento de Teresa de Jesús (1515-1582). Con esta celebración, se pretende reivindicar el legado literario de mujeres que han escrito a lo largo de la historia y que tantas veces han sido silenciadas y olvidadas.

El acto se centra en la lectura continuada de una veintena de textos de escritoras, seleccionados por la comisaria, Ana Iris Simón, que tratan sobre la temática elegida este año: La mujer y el mundo rural.

En esta IX edición, leeremos clásicos de mujeres que miraron a nuestros pueblos y campos como Teresa de Jesús, Rosalía de Castro o Emilia Pardo Bazán; textos de escritoras que visibilizaron las duras condiciones del mundo rural como la Concha Espina de El metal de los muertos. También, se leerán textos de mujeres que, tristemente, no trascendieron tanto, como María de la O Lejárraga o Caterina Albert (Del texto de presentación que ha publicado la BNE).

Y esta será mi participación en el acto que ha organizado la biblioteca y espacio cultural CBA:


 El acto dará comienzo esta tarde a las 19:00.

***


viernes, 3 de mayo de 2024

EMILY DICKINSON


Esta no es la mejor forma de ver una película. La traigo hasta aquí como último recurso para quien no la haya visto y no disponga de otro medio, cualquiera siempre mejor que este. También la coloco aquí para que estimule las ganas de adentrarse en la biografía y en la obra de la gran poeta estadounidense. 

Lo que viene a continuación es un simple listado no exhaustivo —referido al siglo XIX— para recordar que tal vez lograríamos hacer más por la igualdad si no nos dejáramos llevar por la pasión de nuestras propias opiniones o, tal vez, por el desconocimiento. 

Algunas viajeras: Ida Pfeiffer (Viena 1797 – 1858, Lisa Barbier Cristian, Alexandrine Tinné, Marianne North, Caroline Hartog Morgensthein, Isabella Bird, Elizabeth Jane Cochran, Annie Cohen Kopchovsky, Florence von Sass...


Algunas científicas: Mary Somerville, Ada Lovelace,Mary Anning ,Sophie Germain, Blanca y Clotilde Catalán de Ocón y Gayolá, Marie-Anne Pierrette Paulze, Elizabeth Fullhame, Agnes Pockels, Maria Mitchell, Sofia Kovalévskaya, Jeanne Villepreux-Power, Ellen Swallow Richards, Eunice Newton Foote, Annie Jump Cannon, Sarah Frances Whiting...


Algunas filósofas: Harriet Taylor Mill (1807-1858), Elizabeth Cady Stanton (1815-1902), Susan B. Anthony (1820-1906), Harriet Tubman (1820-1913), Helen Taylor (1831-1907), Eleonor Marx (1844-1883), Laura Marx (1845-1911)...


Algunas escritoras: Mercedes Laura Aguiar, Mariana Angélica de Andrade, Anna Nakwaska, Dorila Antommarchi, Elmira Antommarchi, Hortensia Antommarchi, Sarah Austin (traductora), Julia Catherine Beckwith, Maria Elisa Belpaire, Adèle Daminois, Antonia Esteller, Anna Maria Hussey, Hanna K. Korany, Olena Kisilevska, Leonor Canalejas y Fustegueras, Elizabeth Moutzan-Martinegou , Ashiq Pari, Sofie Podlipská, Gabriela Preissová, Antónia Pusich, Charlotte Richardson, Amélia dos Santos Costa Cardia, Edith Simcox, Marko Vovchok, Mary Shelley, Cecilia Böhl de Faber, George Sand, Gertrudis Gómez de Avellaneda, Jane Austen, Charlotte, Emily y Anne Brontë, Rosalía de Castro, Emilia Pardo Bazán, George Eliot, Louisa May Alcott...

Músicas, pintoras, actrices, cantantes...

Parece que es más difícil reconocer que no sabemos exactamente por qué Emily Dickinson decidió no salir de su habitación que realizar suposiciones que alimenten y justifiquen nuestra forma pensar. Esto viene a cuento de la Conferencia de Laura Freixas, que como conferencia genérica y reivindicativa de las ideas feministas está bien, pero en la que prácticamente nada se dice de los valores literarios de la poesía que escribió, que es por lo que la conocemos. 

Si queremos reivindicar la obra de la poeta americana, que, por cierto, está dentro de eso que se conoce como canon de la literatura universal desde hace muchísimo tiempo, parece más apropiado señalar y explicar cuáles son las virtudes y excelencias que hacen de su obra lo que es, una magnífica obra literaria, que no extenderse en anécdotas biográficas sobre las costumbres, usos y prejuicios tradicionales y machistas de la sociedad del siglo XIX.

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