sábado, 10 de enero de 2026

W. B. YEATS EN 12 POEMAS Y ALGO MÁS

 -1-

13 de enero, 17:30

Para participar en el grupo sigue siendo necesario inscribirse en el mostrador de recepción de la biblioteca o llamando al teléfono 943 505 421.



EL NIÑO ROBADO (All poetry)


Donde la agreste roca se sumerge
de los bosques de Sleuth en la laguna,
hay una frondosa isla
donde aleteantes garzas despiertan
a las amodorradas ratas de agua;
allí ocultamos nuestras cubas de hadas
que rebosan bayas
y rojísimas cerezas robadas.
¡Vamos, vamos, niño humano!
Al agua y la naturaleza
con un hada de la mano,
que el mundo lo llena el llanto más de lo que puedas creer
.


Donde la ola de luz de luna alumbra
la arena oscura y gris,
lejos en la punta de Rosses,
toda la noche caminamos,
hilando danzas antiguas,
entremezclando manos y miradas
hasta que alza el vuelo la luna;
brincamos de un lado para otro
persiguiendo en la espuma las burbujas
mientras el mundo colman inquietudes
y lleno de ansiedad malduerme. 
¡Vamos, vamos, niño humano!
Al agua y la naturaleza
con un hada de la mano,
que el mundo lo llena el llanto más de lo que puedas creer
.

Donde el agua errabunda sale a chorros
de las cimas que se alzan en Glen-Car,
en charcas entre los juncos
que apenas podrían bañar una estrella,
buscamos truchas soñolientas
y susurrándoles al oído
les provocamos sueños intranquilos;
apartándose suavemente
de helechos que vierten sus lágrimas
en los arroyos jóvenes.
¡Vamos, vamos, niño humano!
Al agua y la naturaleza
con un hada de la mano,
que el mundo lo llena el llanto más de lo que puedas creer
.

Con nosotras viene
el de solemnes ojos;
ya no volverá a oír el mugido
de terneras en la cálida ladera,
ni la tetera en la repisa
le insuflará paz en el corazón,
ni verá a los ratones agitarse
en torno de la caja de la avena.
Pues ya viene, el niño humano.
Al agua y la naturaleza
con un hada de la mano,
que el mundo lo llena el llanto más de lo que puedas creer
.



-2-


POR LAS SAUCEDAS ABAJO (All poetry)

Por las saucedas abajo, mi amor y yo nos encontramos;
ella pasó junto a los sauces con pies blancos cual la nieve.
"Tómate el amor con calma, como la hoja crece en el árbol",
dijo; mas yo, joven y tonto, no pensé lo mismo que ella.

En un prado junto al río, mi amor y yo nos detuvimos,
y sobre mi hombro, inclinado, puso su mano de nieve.
"Toma la vida con calma, como la hierba crece en la presa",
pero yo era joven y tonto, y hoy esto lleno de lágrimas.

-3-


LA ISLA EN EL LAGO DE INNISFREE (All poetry)


Me levantaré ahora e iré, iré a Innisfree,
y haré allí una humilde cabaña de arcilla y zarzas;
nueve hileras de judías tendré allí, una colmena que me dé miel
y viviré solo en un claro entre el zumbar de las abejas.

Y allí tendré algo de paz, pues la paz viene gota a gota
y cae desde los velos matinales a donde canta el grillo;
allí la medianoche es una luz tenue, y un cárdeno brillo el mediodía,
y colman el atardecer las alas del pardillo.

Me levantaré ahora e iré, pues siempre, día y noche,
oigo el rumor del lago ante la orilla;
cuando estoy en la calzada, o en las grises aceras,
lo oigo en lo más hondo de mi corazón.

El poema original en la voz de Yeats.

-4-


CUANDO SEAS VIEJA (All poetry)


Cuando ya seas vieja y canosa, y con sueño
des cabezadas junto al fuego, coge este libro
y léelo soñando con la mirada suave
que tuvieron tus ojos, y con sus hondas sombras;

y cuántos tus momentos de alegre gracia amaron,
y tu belleza, con falso o con sincero amor,
mas sólo uno amó en ti el alma peregrina,
y amó las aflicciones de tu cambiante rostro;

e inclinándote luego junto a encendidas barras,
susurra, algo apenada, cómo se fue el Amor
al paso por encima de las altas montañas
y su rostro ocultó un sinfín de estrellas.

-5-


LOS CISNES SALVAJES DE COOLE (All poetry)

Los árboles son bellos en otoño,
las sendas de los bosques están secas;
bajo el crepúsculo de octubre, el agua
refleja un cielo inmóvil;
sobre el agua que brilla entre las piedras,
cincuenta y nueve cisnes.

Diecinueve otoños han pasado
desde que los conté por vez primera;
vi, antes de terminar
a todos ascender súbitamente
y dispersarse en grandes semicírculos
sobre sus clamorosas alas.

He admirado a estos seres espléndidos,
mas ahora me duele el corazón.
Todo ha cambiado desde que al ocaso
por vez primera oí en esta orilla
el tañer de sus alas sobre mí
y pasé con un paso más aleve.

Aún sin fatigarse, amante junto a amante,
chapotean en los helados
arroyos amigables o se elevan;
sus corazones no han envejecido;
pasiones o conquistas, donde vayan,
aún los acompañan.

Pero ahora vagan sobre el agua inmóvil,
misteriosos, hermosos;
¿en qué cañaveral harán su nido,
al borde de qué lago o de qué charca
deleitarán los ojos de los hombres
cuando despierte un día y vea que han volado?


-6-
  

PASCUA DE 1916 (All poetry)


Con ellos me he cruzado al caer el día
cuando venían, la mirada intensa,
de algún escritorio o ventanilla
entre sombrías casas dieciochescas.
Con la cabeza los he saludado,
o con alguna amable frase hecha;
me he detenido otras veces un rato
a decir otra amable frase hecha,
y antes de terminarla he pensado,
en un escarnio o maledicencia
para dar gusto a alguien sentado
en el club, cerca de la chimenea,
seguro como estaba de que todos
en un país de bufones vivimos;
todo cambiado, cambiado del todo:
una terrible belleza ha nacido.

El día se pasaba esa mujer
ocupada en su buena voluntad
de ignorante; la noche, en perder
la voz por discutir y pelear.
¿Acaso existía voz más grata
que su voz cuando, bonita y joven,
en pos de los lebreles cabalgaba?
Dirigía una escuela este hombre,
jinete del caballo alado nuestro;
este otro, su ayudante y amigo,
entonces empezaba a mostrar genio,
podría haber adquirido prestigio,
su sensibilidad tal parecía,
tal el arrojo y la delicadeza
de sus ideas. A este veía
en sueños, jactancioso, sin maneras,
y borracho. Peor no pudo obrar
con personas a quienes quiero tanto,
pero en esta canción figurará,
y es que también él ha renunciado
a su papel en la incierta comedia;
él también ha cambiado y se ha visto
transformado de todas las maneras:
una terrible belleza ha nacido.

A lo largo de inviernos y veranos
un corazón con una idea fija
parece convertida por encanto
en piedra que agita las aguas vivas.
El caballo que por la senda corre,
el jinete, los pájaros de vuelo
errante atravesando nubarrones:
ellos cambian momento tras momento;
una sombra de nube en curso de agua,
de un momento a otro ha cambiado;
en la ribera un casco resbala,
y un caballo cae chapoteando;
va la zancuda focha a sumergirse,
a un macho llama una focha hembra;
ellos momento tras momento viven,
y sigue en medio de todo la piedra.

En piedra puede acabar convertido
un corazón de sacrificar tanto.
Ah, ¿cuándo se hartarán? Papel divino
es ese, el nuestro es ir musitando
nombre tras nombre, como una madre
el de su hijo, cuando al fin el sueño
se apodera de las extremidades
que estaban agitándose sin freno.
¿Y no es esto el anochecer acaso?
No, no, no es la noche; es la muerte;
¿Fue inútil esa muerte al fin y al cabo?
Porque Inglaterra su palabra puede
cumplir por todo lo dicho y hecho.
Conocemos el sueño de ellos; basta
con saber que soñaron y están muertos.
Pero ¿qué importa si un amor sin tasa
hasta la muerte los enajenó?
Todo esto voy yo a escribir en rima:
MacBride y MacDonagh, el profesor,
Pearse y Connolly, el sindicalista,
ahora mismo y en tiempos venideros,
dondequiera que el verde sea exhibido,
del todo habrán cambiado todos ellos:
una terrible belleza ha nacido.

-7-

LEDA Y EL CISNE (All poetry)

Un golpe inesperado: las grandes alas baten
en la aturdida joven, las oscuras membranas
le acarician los muslos, siente el pico en su nuca
y la opresión del pecho en su pecho indefenso.
¿Cómo pueden los blandos, sobrecogidos dedos
apartar de sus muslos la emplumada grandeza?
¿Y cómo puede el cuerpo, envuelto en blancas ráfagas,
no sentir el extraño corazón palpitante?
Un espasmo en las ingles engendra con el tiempo
la muralla caída, la torre, el techo en llamas
y la muerte de Agamenón.
Tan sometida,
tan domeñada por la sangre bestial del aire,
¿tomó con su energía cierto conocimiento
antes que el pico indiferente la soltara?


-8-

RUMBO A BIZANCIO (All poetry)

I

No es un país para ancianos. Los jóvenes
se abrazan, hay pájaros en los árboles
–generaciones que mueren– cantando,
cascadas de salmones y mares de caballas,
peces, aves y carne que en verano celebran
cuanto ha sido engendrado, nace y muere.
Cautivos de esa música sensual todos olvidan
monumentos de perenne intelecto.

II

Un hombre viejo es algo miserable,
un andrajoso abrigo sobre un palo,
a menos que el alma haga palmas, y cante, y cante
para todos los andrajos en su traje mortal;
y no hay escuelas de canto, mas se estudian
monumentos de su propia grandeza;
y por eso he surcado los mares y he venido
a la ciudad sagrada de Bizancio.

III

Oh, sabios, los que estáis en el fuego santo de Dios
como en el mosaico de oro de un muro,
venid del fuego santo, bajad en espiral,
sed los maestros cantores de mi alma.
Consumid mi corazón; enfermo
de deseo, y atado a un animal que muere,
desconoce lo que es; y haced que me una
al artificio de la eternidad.

IV

Ya abandonada la naturaleza,
nunca tomaré mi forma corpórea
de nada natural, mas de esa forma que hacen
orfebres griegos trabajando el oro
para que no se duerma su soñoliento Emperador;
o subiré a una rama dorada a pregonar
para todos los nobles de Bizancio
el pasado, el presente y el porvenir.

-9-

UNA MUCHACHA ENLOQUECIDA (All poetry)

Esa chica enloquecida, que improvisa su música,
su poesía bailando por la playa
su alma separada de sí misma
trepando, cayendo donde no sabía donde
escondiéndose entre el cargamento de un vapor
con la rótula partida, esa chica de claro
que es una cosa alta y hermosa
o algo heroicamente perdido, heroicamente encontrado.

No importa que desastre ocurriera
en una música desesperada se alzaba envuelta,
envuelta, envuelta…
Y en su triunfo donde estaban los fardos y las cestas
no emitía un sonido normal e inteligible
sino que cantaba…
«¡Oh ávido mar, de mar hambriento!»

-10-

BAJO BEN BULBEN (All poetry)

                I

Jurad por lo que dijeron los Sabios 
en derredor del Lago Mareotido 
lo que la Bruja del Atlas sabía, 
decía y hacía cantar a los gallos. 

Jurad por esos caballeros, por esas mujeres 
cuya forma y aspecto se muestran sobrehumanos 
que esa compañía de pálidos rostros largos 
que proclama una inmortalidad 
ganó la compleción de sus pasiones; 
ahora cabalgan la invernal aurora 
donde el Ben Bullen marca la escena. 

Esto es en esencia lo que significan. 


            II

Muchas veces un hombre vive y muere 
entre sus dos eternidades, 
la raza y la del alma, 
y la antigua Irlanda conocía todo esto. 
Ya muera en su cama el hombre
o por disparo de un rifle, 
una breve despedida de los seres queridos
es lo peor que ha de temer.
Aunque largo es el esfuerzo de los sepultureros,
afiladas sus palas, fuertes sus músculos, 
no hacen sino lanzar  a sus enterrados 
de nuevo a la mente humana. 


            III

Quienes oísteis la plegaria de Mitchel,
“¡Envíanos la guerra, Señor!”, 
sabéis que cuando todas las palabras se han dicho 
y un hombre lucha como loco, 
algo cae de ojos mucho tiempo ciegos, 
y completa su mente parcial, 
durante un instante se relaja
ríe fuerte, en paz su corazón
Hasta el hombre más sabio se tensa 
con alguna clase de violencia 
antes de que pueda cumplir su destino,
conocer su obra o elegir a su compañera.


            IV

Poeta y escultor y poeta, haced vuestro trabajo, 
y que el pintor a la moda no eluda 
lo que hicieron sus grandes antepasados,
llevad el alma del hombre a Dios, 
haced que llene bien las cunas. 

La medida inició nuestra poder: 
formas que pensó un severo egipcio, 
formas que modeló el más suave Fidias. 

Miguel Ángel dejó una prueba 
en el techo de la Capilla Sixtina, 
donde un Adán aún no despierto
puede turbar a una señora que recorre el mundo
hasta que se le encienden las entrañas,
prueba de que existe un propósito
en la mente de quien trabaja en secreto: 
la perfección profana de lo humano. 

El Quattrocento puso en pintura 
al fondo de un Dios o un santo
jardines donde el alma se relaja; 
donde todo lo que encuentra el ojo
semeja formas existentes, o lo parece
cuando despiertan los durmientes
y cuando todo se ha desvanecido aún declara, 
donde sólo hay una cama y un cabecero,
que se han abierto los Cielos.
                                           Siguen girando las espirales
cuando ese gran sueño se acabó,
dispusieron un descanso para el pueblo de Dios, 
en expresión de Palmer, mas después
la confusión se abatió sobre nuestro pensamiento. 


            V

Poetas irlandeses, aprended vuestro oficio 
cantad todo lo que está bien hecho, 
burlaos de los que ahora crecen
informes desde los pies a la cabeza, 
sus corazones y cabezas sin memoria 
vilmente nacidos de viles hechos.
Cantad a los labriegos, y  después
a los tenaces caballeros campesinos, 
la santidad de los monjes, y luego
la risa salaz de los bebedores de cerveza; 
cantad a los señores y señoras alegres 
que fueron sepultados en arcilla
a lo largo de siete siglos heroicos;
volved la mente a otros días
para que en días venideros podamos ser
aún el indómito pueblo irlandés.


            VI

Bajo la cima desnuda de Ben Bulben,
en el cementerio de Drumcliff, yace Yeats,
un antepasado suyo fue allí párroco
muchos años ha; cerca se alza una iglesia,
y una antigua cruz junto al camino.
Ni mármol ni una frase ya manida; 
sobre piedra calcárea del lugar,
como él mandó está grabada esta frase: 

            Mira fríamente
            la vida, la muerte.
            ¡Prosigue, jinete!

Traducción: Antonio Rivero TaravilloPre-Textos, 2010.

-11-





AL DESPUNTAR EL DÍA (All poetry)

¿Fue el doble de mi sueño
lo que la mujer que junto a mí yacía
soñó, o partimos por la mitad un sueño
bajo la primera y fría luz del día?

Pensé: «Hay una cascada
en la ladera de Ben Bulben
que toda mi infancia quise mucho;
si hubiera de viajar por todo el mundo,
no podría encontrar nada más querido».
Mis recuerdos habían magnificado
tantas veces la alegría infantil.

La hubiera tocado como un niño,
mas supe que mi dedo tocaría 
solo piedra y agua fría. Me enfurecí,
y hasta acusé al Cielo porque
había establecido entre sus leyes:
nada que amemos demasiado
es ponderable a nuestro tacto.

Soñé al despuntar el día,
el viento traía la espuma del mar a mi nariz.
Pero la que yacía a mi lado,
había observado en un sueño más amargo
al maravilloso ciervo de Arturo,
ese altivo ciervo blanco, saltar
de montaña en montaña.

Tres poemas más en su voz.



***
Si quieres la paz, no hables con tus amigos; habla con tus enemigos.  

Moshe Dayan  



Fuente: Wikipedia
Mapa de los conflictos armados en curso (número de muertes violentas en el año actual o anterior):      Guerras mayores (10 000 o más). Palestina, Ucrania, Sudán, Etiopía, Myanmar (Birmania).      Guerras menores (1 000–9 999).      Conflictos (100–999).     Escaramuzas y enfrentamientos (1–99).

viernes, 9 de enero de 2026

DIÁLOGOS SOBRE LA BELLEZA, 7. Cuando el mundo ya estaba en su lugar

Tapa blanda





Cuando el mundo ya estaba en su lugar,
pero la luz aún no había nacido,
en aquel improbable entonces,
peces, aves, mamíferos e insectos,
vertebrados e invertebrados todos,
también los seres vegetales,
sobrevivían
según las leyes de naturaleza.

Luego aparecimos nosotros
desde detrás de la poderosa niebla que cubría el tiempo,
y aunque al principio no había ciudades,
ni existía el algoritmo que guarda los secretos
de la información y de las cuentas bancarias,
e ignorábamos la existencia del átomo y sus partículas,
nuestro inmenso poder transformador
fue creciendo
hasta abrirse paso por encima
del gesto de las manos
y la seducción de la mirada.
Cuando el mundo ya estaba en su lugar,
aparecimos,
                y quisimos cambiarlo de sitio.




En ocasiones, el conocimiento

se deja arrastrar por la codicia

y abandona la belleza.



***
Si quieres la paz, no hables con tus amigos; habla con tus enemigos.  

Moshe Dayan  



Fuente: Wikipedia
Mapa de los conflictos armados en curso (número de muertes violentas en el año actual o anterior):      Guerras mayores (10 000 o más). Palestina, Ucrania, Sudán, Etiopía, Myanmar (Birmania).      Guerras menores (1 000–9 999).      Conflictos (100–999).     Escaramuzas y enfrentamientos (1–99).

jueves, 8 de enero de 2026

RETRATOS DE AMANTES (Valerie Neuzel), 41

Mujer con medias negras. Fuente: Reprodart


Pilar Gómez Rodríguez cuenta en La otra vida de Egon que en la estación de Tull, después de que hubiera transcurrido más de un año sin que pasaran trenes por ella, la familia de Adolf Schiele (padre, madre, tres hermanas y el pequeño Egon Schielese colocaba en fila a la espera de un amigo imaginario, a veces, incluso de madrugada. Nadie se atrevía a decir que no al padre. En un momento dado, Adolf Schiele comenzaba a sonreír y su risa iba en aumento, luego palmoteaba en el aire, abrazaba a su querido fantasma y comenzaba a dialogar solo. Como la autora dice, la muerte siempre tuvo una presencia sustancial tanto en el padre como en el hijo. Pero esa es otra historia.

Egon Schielle (1890-1918) ingresó en 1906 en la Academia de Bellas Artes de Viena, allí estudió dibujo y diseño. Tres años después la abandonó porque la consideraba una  institución un tanto academicista y tradicional, y fundó la Neukunstgruppe junto con otros compañeros. Un par de años antes había conocido a Klimt, quien fue su maestro más influyente. A través de Klimt, Schiele se introdujo en el grupo de la Secesión vienesa. Klimt, además, le presentó a algunos ricos mecenas que le aseguraron una cierta estabilidad económica. 

La muchacha y la muerte
Pero desde el inicial ambiente modernista y esteticista, Schiele fue derivando cada vez con un mayor acento hacia el expresionismo, algo que empieza a apreciarse en la profunda distorsión de cuerpos, que será una de las marcas propias de su estilo, así como la obsesión por la muerte. Pero estamos en el apartado de amantes y en este trabajo de 1913 todavía no está claramente presente la idea de la muerte, aunque posiblemente el señor Freud podría decir otra cosa.

El artista conoció a Valerie (Wally) Neuzil, 17 años, en 1911. Con ella mantuvo  una relación sentimental y fue también su modelo. Ambos marcharon a Krumau, de donde era originaria la madre de él. Era una pequeña población y la forma de vida de la pareja chocó a los habitantes de la pequeña población, lo que provocó que rápidamente se fueran de allí. De allí fueron a Neulengbach, donde en 1912 él fue acusado de corrupción de menores por la edad de su joven amante y por utilizar como modelos a los niños que se acercaban a su casa. 

Más adelante conoció a las hermanas Harms, a las que se dedicó a cortejar con la intención de conseguir un matrimonio ventajoso, y eso acompañado de su amante Valerie, cosa que consiguió materializar el 17 de junio de 1915, es decir, durante la Primera Guerra Mundial. Schiele, como formaba parte de la élite intelectual, no fue enviado al frente, y estuvo destinado en Praga dentro de los servicios administrativos. Poco después fue trasladado a Viena, donde tenía permiso para usar su taller. 

En aquella época, Schiele propuso a Valerie, por medio de una carta, que se comprometía a emprender todos los veranos un viaje de recreo con ella. Ella rechazó la propuesta y se incorporó a la Cruz Roja. Su muerte se produjo en 1917, sin que hubiera habido ningún otro encuentro con Schiele desde el matrimonio con Edith Harms.


***
Si quieres la paz, no hables con tus amigos; habla con tus enemigos.  

Moshe Dayan  



Fuente: Wikipedia
Mapa de los conflictos armados en curso (número de muertes violentas en el año actual o anterior):      Guerras mayores (10 000 o más). Palestina, Ucrania, Sudán, Etiopía, Myanmar (Birmania).      Guerras menores (1 000–9 999).      Conflictos (100–999).     Escaramuzas y enfrentamientos (1–99).

miércoles, 7 de enero de 2026

UN LIBRO, UN POEMA (Mario Benedetti)

 #unlibrounpoema   

Mario Benedetti es suficientemente conocido como para necesitar presentación y estos tiempos de acaramelada y pastosa infancia estaban pidiendo a gritos la divulgación de este poema:



LA INFANCIA ES OTRA COSA

Es fácil vaticinar que los propagandistas de la infancia no van a interrumpir su campaña
quieren vendernos la inocencia cual si fuera un desodorante o un horóscopo
después de todo saben que caeremos como gorriones en la trampa
piando nostalgias inventando recuerdos perfeccionando la ansiedad

los geniales demagogos de la infancia
así se llamen Amicis o Proust o Lamorisse
sólo recapitulan turbadores sacrificios móviles campanarios globos que vuelven a su nube de origen
su paraíso recobrable no es exactamente nuestro siempre perdido paraíso
su paraíso tan seguro como dos y dos son cuatro no cabe en nuestro mezquino walhalla
ese logaritmo que nunca está en las tablas

los impecables paleontólogos de la infancia
duchos en exumar rondas triciclos mimos y otros fósiles
tienen olfato e intuición suficientes como para desenterrar y desplegar mitos cautivantes pavores sabrosos felicidad a cuerda

esos decisivos restauradores
con destreza profesional tapan grietas y traumas
y remiendan con zurcido invisible el desgarrón que arruinaba nuestro compacto recuerdo de cielo

sin embargo un día habrá que entrar a saco la podrida infancia
no el desván
allí apenas habitan los juguetes rotos los álbumes de sellos el ferrocarril rengo o sea la piel reseca de la infancia
no las fotografías y su letargo sepia
habrá que entrar a saco la miseria

porque la infancia
además del estanque de azogada piedad
que a cualquier precio adquieren los ávidos turistas del regreso
además de la espiga y la arañita
y el piano de Mompou
además del alegre asombro que dicen hubo
además de la amistad con el perro del vecino
del juego con las trenzas que hacen juego
además de todo eso
tan radiante tan modestamente fabuloso
y sin embargo tan cruelmente olvidado
la infancia es otra cosa

por ejemplo la oprobiosa galería de rostros
encendidos de entusiasmo puericultor y algunas veces de crueldad dulzona
y es (también la infancia tiene su otoño) la caída de las primeras máscaras
la vertiginosa temporada que va de la inauguración del pánico a la vergüenza de la masturbación inicial rudimentaria
la gallina asesinada por los garfios de la misma buena parienta que nos arropa al comienzo de la noche
la palabra cáncer y la noción de que no hay exorcismo que valga
la rebelión de la epidermis las estupefacciones convertidas en lamparones de diversos diseños y medidas
la noche como la gran cortina que nadie es capaz de descorrer y que sin embargo oculta la prestigiosa momia del porvenir

por ejemplo la recurrente pesadilla
de diez cien veinte mil encapuchados
cuyo silencio a coro repetirá un longplay treinta años más tarde con el alevoso fascinante murmullo de los lamas del Tibet en sus cantos de muerte
pero que por entonces es sólo una interminable fila de encapuchados balanceándose saliéndose del sueño golpeando en el empañado vidrio de la cocina
proponiendo el terror y sus múltiples sobornos anexos

la otra infancia es qué duda cabe el insomnio con los ardides de su infierno acústico
uno dejándose llevar despojado de sábanas mosquitero camisón y pellejo
uno sin bronquios y sin tímpanos
dejándose llevar imaginándose llevado hacia un lejanísismo casi inalcanzable círculo o celda o sima donde no hay hormigas ni abuela ni quebrados ni ventana ni sopa y donde el ruido del mundo llega sólo como un zumbido ni siquiera insistente
es el golpe en la cara para ser más exacto en la nariz
el caliente sabor de la primera sangre tragada
y el arranque de la inquina la navidad del odio que irza el pelo calienta las orejas aprieta los dientes gira los puños en un molinete enloquecido mientras los demás asisten como un cerco de horripiladas esperanzas timideces palabrotas y ojos con nauseas

es la chiquilina obligatoria distancia
la teresa rubia
de ojos alemanes y sonrisa para otros
humilladora de mis lápices de veneración de mis insignias de ofrenda de mis estampillas de homenaje
futura pobre gorda sofocada de deudas y de hijos pero entonces tan lejos y escarpada
y es también el amigo el único el mejor
aplastado en la calle


un día de éstos habrá que entrar a saco la podrida infancia
habrá que entrar a saco la miseria

sólo después
con el magro botín en las manos crispadamente adultas
sólo después
ya de regreso
podrá uno permitirse el lujo la merced el pretexto
el disfrute
de hacer escala en el desván
y revisar las fotos en su letargo sepia.

***
Si quieres la paz, no hables con tus amigos; habla con tus enemigos.  

Moshe Dayan  



Fuente: Wikipedia
Mapa de los conflictos armados en curso (número de muertes violentas en el año actual o anterior):      Guerras mayores (10 000 o más). Palestina, Ucrania, Sudán, Etiopía, Myanmar (Birmania).      Guerras menores (1 000–9 999).      Conflictos (100–999).     Escaramuzas y enfrentamientos (1–99).

martes, 6 de enero de 2026

CONCEPCIÓN DE LA FILOSOFÍA (2), por Jaime Aspiunza

 Continúa aquí el texto de la pasada semana:

«[M]i cuerpo hace presa en el mundo cuando mi percepción me ofrece un espectáculo tan variado y tan claramente articulado como sea posible, y cuando, al desplegarse, mis intenciones motrices reciben del mundo las respuestas que esperan. Este máximo de nitidez en la percepción y en la acción define un suelo perceptivo, un fondo de mi vida, un contexto general para la existencia de mi cuerpo y del mundo», dice Merleau-Ponty, en Fenomenología de la percepción, pp. 265-266.


Y también: «Toda percepción se da en una atmósfera de generalidad y se nos da como anónima. No puedo decir que yo veo el azul del cielo en el sentido en que digo que comprendo un libro o que he decidido consagrar mi vida a las matemáticas. Mi percepción, aun vista desde el interior, expresa una situación dada: veo el azul porque soy sensible a los colores, mientras que, por el contrario, los actos personales crean la situación: soy matemático porque decidí serlo. De forma que, si quisiera traducir exactamente la experiencia perceptiva, tendría que decir que un impersonal (l’on) percibe en mí [qu’on perçois en moi] y no que yo percibo.» Fenomenología de la percepción, pp. 230-231.

Esa percepción que se da en la periferia de mi ser, aprendemos luego que es una adaptación de mi cuerpo, pero antes de saberlo, la sensación pertenece a otro «sujeto» prepersonal, anónimo, que ya ha tomado partido por el mundo.

El mundo es lo que percibimos; no, por lo tanto, lo que yo pienso, sino lo que yo vivo. Estoy abierto al mundo, pero no lo poseo, es inagotable. Y lo que percibo en el vivir no es ciencia del mundo, es lo que voy a llamar ser-de-mundo. Con sus guiones, para que se tome en su unidad, siguiendo la estela de Heidegger y Merleau-Ponty.

Al igual que el pájaro es de aire y el pez de agua, el humano es ser-de-mundo: el mundo es el elemento insoslayable de su existencia, es su elemento, aquello en que está entrañado y que le afecta, y a lo que él corresponde, abierto al mundo en la percepción.

Esta filosofía –la fenomenología– reúne subjetivismo y objetivismo en su noción de mundo o de racionalidad: es su rasgo principal. Se trata de pensar el mundo, al otro y a mí mismo, y de concebir sus relaciones. Es, así, la realización de una verdad.

«La verdadera filosofía –concluye Merleau-Ponty– consiste en aprender de nuevo a ver [rapprendre à voir] el mundo, y en este sentido una historia relatada puede significar el mundo con tanta “profundidad” como un tratado de filosofía». Fenomenología de la percepción, p. 20.


Se puede decir que la característica principal del pensamiento filosófico del siglo xx y aun de parte del xix (Hegel o Nietzsche) es el intento de superar el dualismo, que sería la creencia básica de la metafísica, tal como Nietzsche la entiende: la suposición de que haya un mundo verdadero y otro mundo aparente; o, mejor, al revés: que vivimos en un mundo de apariencias, mas hay otro mundo, que es el verdadero.

Podemos pensar en Platón, con su mundo de las ideas «más allá del cielo», que sería la realidad verdadera del mundo contingente en que vivimos, su entidad, desposeído nuestro mundo, como está, hasta de sólido ser. O podemos pensar, más cerca, en este valle de lágrimas que es la vida terrenal, y en la otra vida, más allá de la muerte, en el cielo que nos espera a los buenos cristianos. Dos vidas, dos mundos, uno engañoso y duro de sufrir, el otro genuino y perfecto.

Siendo esa la distinción básica del dualismo metafísico de Occidente, se reproducen, no obstante, por doquier las contradicciones excluyentes: bueno/malo, alma/cuerpo, sujeto/objeto, lenguaje/mundo, etc., etc. Están impresas en el propio lenguaje, que se vale de esas categorizaciones duales: dos polos contrapuestos en los que no se vislumbra mediación alguna. — ¡El lenguaje, sin embargo, no nos obliga a proyectarlas en la realidad!


Apariencia/ser: distinción fundamental en Occidente, que, aunque no seamos conscientes, estamos constantemente aplicando, es decir, ejerciendo, suponiendo de ese modo que la realidad se quiebra en dos, una sospechosa de procurar engañarnos, la otra –solo–, la verdadera. Sospecha e ímpetu quizás innecesarios, propiciados únicamente por esa creencia en la dualidad del mundo.

Sin embargo, ¿de qué otra manera que no sea el aparecer(se) puede presentarse o darse el ser? Solo sabemos que son las cosas que se nos aparecen. Si algo no aparece es para nosotros como si no existiera, pues no nos enteramos de que exista; si aparece, se nos da a la percepción y empieza a formar parte del mundo.

Pero sigue empujando –impaciente– ese adagio que parece regirlo todo: «Las apariencias engañan», y olvidamos que se trata de un refrán popular de muy parcial aplicación, generalmente recordado tras haber sido embaucados.

Es una máxima práctica que quiere decir que no nos quedemos en las apariencias, la superficie o lo exterior de algo; en general, que no juzguemos considerando solo una percepción muy parcial de un asunto. Es, efectivamente, un consejo práctico útil, pero no hay que tomarlo como un principio ontológico que nos estuviera destripando el funcionamiento del ser, o del mundo.

Lo indiscutible es que el ser solo se da por medio de sus apariciones, de sus apareceres y aun de sus apariencias. Y es que el ser –cualquiera en concreto– puede tener apariencias múltiples, por lo que es posible que nos engañemos; y nuestra interpretación de una apariencia concreta puede, además, ser errónea. — De ahí que, dándose el ser solo en su aparecer, haya ocasiones en que erremos con el ser. Mas partir de que hay modos de atinar con él que no pasan por las apariencias, es un yerro de mayor calado.


Al dualismo de la metafísica se le puede oponer el antiquísimo dictum heracliteano de «todo es uno».

Contra ese dualismo advierte Nietzsche en el primer parágrafo de Humano, demasiado humano: «no existen [los] opuestos, salvo en la habitual exageración de la concepción popular o metafísica». Es decir, a modo de exageración, como recurso expresivo, podemos decir: «¡No es que sea bueno, es que es malo, muy malo!» Pero todos sabemos que no hay nada malo o bueno en sí, sino siempre desde una perspectiva, bajo un aspecto determinado. Y entre lo bueno y lo malo existen –en la realidad– muchísimos puntos que combinan en diversos grados bondad y maldad. Y quien dice «bueno» y «malo» está diciendo cualesquiera otras dualidades habituales propias del lenguaje, con que nos expresamos.

De hecho, la pregunta filosófica siempre ha sido, nos recuerda Nietzsche, cómo puede algo nacer de su opuesto, esto es, lo racional de lo irracional, la verdad de los errores, el altruismo del egoísmo, etc. Parecía imposible y por eso la metafísica se empeñaba en mantener apartados por completo lo positivo y lo negativo, como si fueran inmiscibles, y en atribuir a lo tenido por superior «un origen milagroso»; pero eso no era más que un error de razonamiento.

Los contrarios van siempre juntos. Separar lo útil de lo nocivo en el poder, en la potencia o en la fuerza fue un «paso fatal» de nuestro pensamiento occidental.


En Crepúsculo de los ídolos nos cuenta Nietzsche la historia de ese error, historia que titula «Cómo el “mundo verdadero” acabó convirtiéndose en una fábula». Resume ahí en seis pasos la crónica de la aparición, debilitamiento y desaparición de «el mundo verdadero».

Al principio este era «alcanzable para el sabio, el piadoso, el virtuoso, — él vive en ese mundo, él es ese mundo.» Vendría a ser del momento de Platón, «la forma más antigua de la Idea, relativamente inteligente, simple, convincente».

La Idea se hace luego cristiana y se vuelve inalcanzable, pero le es prometida al sabio, al piadoso, al virtuoso.

Vienen después el momento kantiano, los efectos del positivismo y la aparición del «espíritu libre». El sexto y último momento dice: «Hemos eliminado el mundo verdadero: ¿qué mundo ha quedado?, ¿quizá el aparente?…»

Esa es la pregunta que hemos de hacernos ahora. Está bastante extendida la idea, pesimista, nihilista, hasta cínica, de que lo que ha quedado es el mundo aparente… Y, sin embargo, Nietzsche responde: «¡No, de ningún modo!, ¡al eliminar el mundo verdadero hemos eliminado también el aparente!»

El aparente solo era tal por su contraste con el supuestamente verdadero. Cuando este se revela inexistente, una fábula, puro cuento, deja también de tener sentido la contraposición. Creer que lo que nos queda es el mundo aparente es seguir dentro de la distinción que ha resultado ser inexistente, de la fábula. — Lo que nos queda es el mundo sin más, sin ese marco metafísico previo de comprensión. El mundo con sus apariencias y sus verdades, verdades más o menos verdaderas o aparentes y apariencias más o menos aparentes o verdaderas, que habrá que aprender a esclarecer o dilucidar.

El mundo, sin más, en que –recuerdo– somos-seres-de-mundo.


Jaime AspiunzaSan Sebastián, 24 de diciembre de 2025


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Si quieres la paz, no hables con tus amigos; habla con tus enemigos.  

Moshe Dayan  



Fuente: Wikipedia
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