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jueves, 5 de marzo de 2026

RETRATOS DE AMANTES ( Kitty Garman), 49

Chica con gatito. Fuente: HA!

Lucian Freud (1922–2011) era hijo del arquitecto Ernst Ludwig Freud y de Lucie («Lux») Brasch y nieto de Sigmund Freud. Así es que tenías razón al emparentarlo con el creador del psicoanálisis. ​No sé cómo se cotizará en estos momentos en el mundillo del arte, pero hubo un tiempo en que era considerado como un de los grandes pintores del siglo XX.

Comenzó moviéndose dentro de los parámetros del surrealismo, pero más adelante pasó a ser uno de los principales representantes de la pintura figurativa inglesa. Se especializó en la realización de retratos y, como característica propia suya, solía representarlos bajo una intensa luz y con una carnalidad notoria en el caso de los desnudos, lo que en su momento fue muy llamativo.​

Fue un gran amigo del pintor expresionista figurativo Francis Bacon, con el que mantuvo una sana rivalidad, aunque hacia el final de su vida la relación se enfrió un tanto. Digamos que ambos eran motivo de estímulo y emulación mientras la amistad se mantuvo fuerte. 

En 1948 contrajo matrimonio con Kathleen Garman Epstein, con quien tuvo dos hijas. Como suele ocurrir en estos casos, Kitty, que de por sí ya era modelo, posó para él en numerosas ocasiones. La relación no duró mucho tiempo y en 1953 él se casó con Caroline Blackwood.​

Kitty había estudiado en la Escuela Central de Artes y Oficios a finales de los años 40 bajo la tutela de Bernard Meninsky (1891-1950) y John Farleigh le enseñó el arte de la ilustración de libros. Después de su primer matrimonio, su pintura quedó en segundo plano y solo reanudó su actividad cuando se volvió a casar en 1955 con el economista y músico Wynne Alexander Hugh Godley. 

Su cuadro Wynne's Dressing Gown fue su primer trabajo en dieciocho años y se incluyó en la exposición "Kitty Garman and Co." en la New Art Gallery, en 2003-2004, que reunió por primera vez a tres generaciones de artistas: Kitty, Annie y Annabel Freud (hijas suyas) y May Cornet (hija de Annie y nieta de Kitty).

Chica con perro podría ser algo así como el complemento de Chica con gatito. Sobre las interpretaciones de carácter psicoanalítico, me abstengo; pero haberlas, haylas.


***
Si quieres la paz, no hables con tus amigos; habla con tus enemigos.  

Moshe Dayan  



Fuente: Wikipedia
Mapa de los conflictos armados en curso (número de muertes violentas en el año actual o anterior):      Guerras mayores (10 000 o más). Palestina, Ucrania, Sudán, Etiopía, Myanmar (Birmania).      Guerras menores (1 000–9 999).      Conflictos (100–999).     Escaramuzas y enfrentamientos (1–99).

lunes, 28 de febrero de 2022

ZUBIETA RECOMIENDA






Lo reconozco, estamos muy enganchados a las novelas gráficas.

Sí, hemos llegado más tarde que nuestros vecinos franco-belgas, o el mundo anglosajón, a valorar este arte como merece, y eso que hemos tenido maestros indiscutibles.

Pero ya estamos en una senda virtuosa, ayudado por las adaptaciones cinematográficas, redes sociales, generaciones más visuales y de rápido acceso a novedades, y jóvenes ilustradores e ilustradoras de la tierra en primera fila del mercado internacional.

A los aún reacios, para muestra un botón: la maravillosa obra de Felipe Melo, con Juan Cavia a los lápices. Una historia emocionante, clásica, de recuerdo y redención, donde la rivalidad de dos jóvenes aspirantes a pianistas franceses, de vidas truncadas por la invasión nazi, nos llevará por la historia de sus vidas, en una espiral de éxitos y fraudes, heroísmos y cobardías, de vidas enlazadas, que irán saliendo a la luz gracias a una joven periodista, que se ganará la confianza del protagonista, hasta un final sorprendente y precioso.

La ternura y ritmo del guion es perfecta para el despliegue gráfico, de un dibujo y color, una disposición de viñetas, de ambientación, que nos engancha, y nos lleva embobados por la historia.

Rescate de la memoria de un país y una época, llevadas a lo agridulcemente humano, pero siempre con un humor liberador, que hace que uno se quede huérfano al pasar la última página.

Pregunten en su librería favorita, y verán.






Si habéis ido al enlace del autor, sabréis que también es músico. Esta es la Balada para Sophie musical:


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Путин, немедленно останови войну!

miércoles, 15 de abril de 2020

NOCHE DE REYES (EL UNIVERSO SHAKESPEARE, 18)


 
 Toda la obra de Shakespeare es un inmenso juego de espejos, una creación intelectual para ayudarnos a desenmascarar la realidad. ¿O es al revés?. Las palabras engañan y el arte puede ayudarnos a reconocer cuanto nos rodea. Touchstone, el bufón de Como gustéis, se adelantaba trescientos años a Pessoa y nos recordana que la poesía más verdadera es la más engañosa

Engañoso puede resultar todo en esta obra, desde las parejas y las relaciones que se establecen entre ellas hasta la rivalidad —medio en broma medio en serio— que podemos intuir con el dramaturgo contemporáneo Ben Jonson, pasando por la epifanía —¿qué aparición?— del Día de Reyes, siempre ausente, o la falta de razón de Malvolio, castigado sin piedad por su peligroso puritanismo. 

¿Es Orsino un amante verdadero o un amante del amor? ¿Cómo debemos entender la pasividad de la encantadora Viola? ¿Por qué se encuentra siempre al borde de la violencia esta comedia? ¿Es el amor una pasión arbitraria o un sentimiento determinado y dirigido? ¿Está realmente loco Feste, o es quizá el único cuerdo? 

Pero no os preocupéis, dejaos engañar por las bellísimas palabras del inglés para que ese tren llamado corazón distraiga, una vez más, a la razón. Se abre el telón:

Si es del amor la música sustento,
seguid tocando, hartadme de armonía,
que hastiado el dulce anhelo enferme y muera.
La estrofa repetid: murió tan dulce;
hirió mi oído como blanda brisa
que sopla sobre un campo de violetas,
robando y dando olor. Cesad; no cantes:
no suena ya tan dulce como ántes.
¡Tirano amor, cuán vivo y fresco eres!
Pues aunque todo cabe en tu ancho seno,
como en el mar, en él nunca entra nada,
por esforzado y válido que sea,
que en precio y en valor no pierda al punto:
tan lleno está el amor de fantasía,
que él solo de fantástico se precia.

(act I, esc 1)

Os dejo en compañía de Morfeo Teatro (pero que eso no os impida leer la obra): 

domingo, 21 de enero de 2018

EL ARTE DE LA RIVALIDAD, Sebastian Smee

El arte de la rivalidad. Amistad, traición y ruptura en el arte moderno es uno de esos libros de arte plagados de anécdotas en los que tiene más importancia el documento biográfico que el comentario y análisis de la obra. Pero la obra está, y mucho. Vamos por partes.

Como el propio autor dice en la introducción, este libro trata del papel que desempeñaron la amistad y la rivalidad en la formación de estos ocho artistas (Freud-Bacon, Matisse-Picasso, Manet-Degas, Pollock-De Kooning) que se encuentran, todos ellos, entre los más importantes de la modernidad. A lo largo de cuatro capítulos, se contarán las amistades de cuatro célebres artistas emplazadas en un paréntesis temporal definido —generalmente tres o cuatro años de tensión— y que se relacionan con un hecho concreto: un retrato, un intercambio de obras, una visita al estudio o una inauguración (p 17).

Hablamos, pues, de rivalidad artística, del irrefrenable empuje que lleva a querer realizar algo mejor y más original, de la tensión de la influencia, del estudio y comprensión de la obra que tenemos delante, de la capacidad para seguir creciendo desde el punto de vista creativo. Los cuatro casos que Smee nos presenta parten de un trabajo y tienen en común la amistad, excepto el de la pareja Matisse-Picasso donde yo no me atrevería a calificar nunca de amistad la relación entre ambos. 

Sin duda, la exposición a la novedad, el contraste con el trabajo de los demás, el estudio y asimilación de lo que los otros hacen es uno de los aspectos más estimulantes y positivos de la creación artística. Ahora bien, entre egos muy crecidos, la tensión por liderar la manada puede tener consecuencias nada artísticas. Y si añadimos un poco de alcohol y otras sustancias, una pizca de bohemia, costumbres relajadas y nocturnidad, el cóctel puede ofrecer a veces resultados desagradables.

El libro se lee de un tirón. Las tumultuosas relaciones, el anecdotario amplio y la documentación precisa hacen su lectura fácil y atractiva. A Smee, claro, le interesa más el proceso creativo que el objeto artístico en sí; eso explica la necesidad de la anécdota, necesaria para situarnos en la perspectiva tanto mental como afectiva del artista que está exponiendo. Conveniente resulta, eso sí, tener a mano algún dispositivo para ir viendo las obras de las que se habla en el texto. Las estrictamente necesarias están recogidas, pero no son suficientes para disfrutar del texto en toda su extensión.

Y una advertencia: la brillantez artística nada tiene que ver con la integridad moral o personal. La lectura de este texto puede dañar seriamente la imagen previa y candorosa que tuviéramos de alguno de los retratados.

lunes, 8 de enero de 2018

MADAME MANET Y EDOUARD MANET

Degas: Madame Manet y Édouard Manet, 1868-1869,
Kitakyushu Municipal Museum of Art.
Fuente: Wikipedia.
Tal vez el mayor atractivo de este trabajo sea averiguar por qué le falta casi un tercio de su superficie, cuál fue el motivo del lamentable aspecto que presenta.

En él aparecen el célebre pintor Manet y la pianista Suzanne Leenhoff. Es obra Degas, amigo de Manet. Por entonces, la pareja llevaba ya cinco años casada. 

Lo verdaderamente extraño es que fue el mismo Manet quien lo seccionó, de tal forma que no podemos ver el rostro de Suzanne ni la parte del piano que falta. No fue el acto de un trastornado que entra en un museo dispuesto a causar una escabechina allá donde su impulso le lleve. Fue el propietario del lienzo. Lienzo, que para mayor extrañeza, había realizado un amigo suyo.

Este insólito incidente provocó el lógico enfado de Degas, si bien, por lo que sabemos, no duró demasiado tiempo y pronto se reconciliaron. Según cuentan quienes lo conocieron, Manet era una persona encantadora y muy agradable, lo que tal vez explique la pronta reconciliación, pero arroja más misterio sobre su sorprendente reacción ante el cuadro.

A la muerte de Degas, el cuadro se encontraba entre sus posesiones. Según parece, lo había recuperado por medio de un amigo común y tenía la intención de restaurarlo. Nunca llegó a hacerlo. Hoy se encuentra en el Museo de Arte de Kitakyushu, Japón.

¿Fue un ataque de celos? ¿Fue la envidia profesional? ¿Fue un repentino acceso de rivalidad? Me temo que cuantas preguntas nos podamos hacer sobre el comportamiento de Manet con respecto a este cuadro van a quedar sin respuesta. 

Decía Samuel Johnson que el mérito principal del hombre consiste en resistir los impulsos de su naturaleza. Gestionarlos de manera adecuada nos ahorraría muchos disgustos y penalidades, pero seguramente nos privaría de buena parte del cine y de la literatura universal o, al menos, de una parte importante de sus argumentos.  Acaso, la historia que hay detrás de este cuadro esté esperando ser imaginada por un buen novelista.