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sábado, 25 de abril de 2026

EL SOL


Esta es mi primera fotografía del Sol. No es la mejor fotografía que podéis encontrar, pero es la que he conseguido desde el balcón de casa con mi pequeño telescopio y en ella se pueden apreciar unas cuantas manchas solares. Para celebrar este pequeño acontecimiento personal recurro a mi ejemplar De la Tierra al universo, que comienza el capítulo dedicado al Sol y la heliosfera con una cita de El Quijote:

(...) padre de la Poesía, inventor de la Música, tú que siempre sales y, aunque no lo parece, nunca te pones! A ti digo, ¡oh, sol, con cuya ayuda el hombre engendra al hombre!, a ti digo que me favorezcas y alumbres (...). 
        Miguel de Cervantes Saavedra, Don Quijote, II, XLV.

Y luego David Galadí-Enríquez y Jordi Guriérrez Cabello escriben este claro e instructivo texto:

El Sol, la estrella más cercana, es el objeto astronómico más importante para la vida en la Tierra y, al mismo tiempo, constituye uno de los cuerpos celestes más fáciles de observar. Las radiaciones y partículas emitidas por el Sol determinan en gran medida las condiciones reinantes en los planetas del Sistema Solar y en el espacio interplanetario. Además, el estudio detallado de este astro proporciona informaciones muy valiosas para la física estelar, ya que se trata de la estrella mejor conocida.



Características fundamentales del Sol

A simple vista, el Sol aparece como un disco muy brillante, amarillento, de unos 32 minutos de arco de diámetro. Aunque su observación directa es dañina para el ojo, a veces una capa de nubes poco densas permite percibir su perfil perfectamente circular. Sin información adicional ni otra ayuda óptica, la observación directa del Sol no ofrece ningún indicio sobre su distancia o su naturaleza verdadera: ¿es un disco, una esfera o un agujero brillante en el techo del cielo? Interpretaciones como estas se han sucedido a lo largo de los siglos, pero solo con la revolución copernicana en los siglos XVI y XVII se despejó el camino para el estudio científico del astro rey. El sistema heliocéntrico situó el Sol en el lugar principal del cosmos conocido y, a la vez, ubicó las estrellas a distancias enormes de la Tierra. Pronto se abrió paso una idea que hoy consideramos obvia, pero que en su día fue ignorada incluso por científicos de la talla de Kepler y Galileo: las estrellas son soles y el Sol no es sino una más entre la multitud de estrellas que pueblan el universo. Hoy sabemos que el Sol es una enorme esfera gaseosa cuyo radio supera en unas cien veces el de la Tierra. Mide 1.39 millones de kilómetros de diámetro y posee una masa de 1.99 × 1030 kg, esto es, 333000 veces la de la Tierra. La densidad promedio que se deduce de estos datos es 1.41 gramos por centímetro cúbico, lo cual implica que el Sol, aun siendo un cuerpo gaseoso, es más denso que el agua líquida. El brillo de la superficie del Sol guarda relación con la temperatura de las capas externas, en torno a 5500 grados Celsius. Como veremos a lo largo del presente capítulo, en la actualidad son muchos los datos conocidos acerca del Sol, si bien persisten aún bastantes incógnitas pendientes de respuesta.



La distancia al Sol

La distancia constituye un parámetro fundamental para conocer la naturaleza del Sol. Por otra parte, la separación entre la Tierra y el astro rey supone el patrón fundamental de medida en el seno del Sistema Solar. Es más, por su intervención en el método de las paralajes trigonométricas para valorar distancias estelares, se trata de la medida fundamental sobre la que se asienta toda la escala cósmica de distancias.
En épocas tan tempranas como el siglo III antes de nuestra era, Aristarco de Samos propuso un método para medir la distancia de la Tierra al Sol en términos relativos, empleando la distancia a la Luna como unidad. Sin embargo, este método se enfrenta a dificultades prácticas que lo hacen muy poco preciso y, en definitiva, imposible de aplicar.
Las primeras medidas fiables de la distancia al Sol las obtuvieron Giovanni Domenico Cassini y sus colaboradores del observatorio de París en el año 1671, a través de la comparación de las posiciones aparentes del planeta Marte observado desde dos ubicaciones muy separadas en la superficie terrestre. Sabidas las dimensiones de la Tierra, Cassini dedujo por triangulación la distancia a Marte y, aplicando la tercera ley de Kepler, obtuvo una distancia Tierra-Sol ligeramente inferior a la admitida en la actualidad. El mismo método pero aplicado no a Marte, sino a algunos asteroides cercanos a la Tierra, ha arrojado las medidas más precisas disponibles en nuestros días. Otros muchos procedimientos confirman los resultados a través de la utilización de diferentes técnicas observacionales, como el cronometraje de los tránsitos de Venus ante el disco del Sol, la evaluación de la aberración de la luz, y otros de naturaleza mucho más técnica. La distancia media Tierra-Sol resulta ser de 149.60 millones de kilómetros. Como ya es bien sabido, la distancia al Sol varía a lo largo del año debido a la excentricidad de la órbita de la Tierra, con valores extremos de 147.10 y 
152.10 millones de kilómetros. 

A continuación ofrecen una tabla con los datos más sobresalientes del Sol de los que copio estos pocos: 


Distancia media a la Tierra: 
149.5979 x 10^6 km
Rotación sidérea ecuatorial: 25 días 16 horas
Rotación sinódica ecuatorial: 
27 días 14 horas
Diámetro: 
1.391 x 10^6 km
Temperatura superficial: 
5780 K
Temperatura central: 
15.6 x 10^6 K


Y continúa el texto: 

La unidad astronómica de distancia se definió en un principio como el valor de la separación promedio entre la Tierra y el Sol, esto es, la longitud del semieje mayor de la órbita terrestre. Sin embargo, el semieje mayor de la órbita de nuestro mundo es una cantidad variable debido a las perturbaciones ejercidas por otros planetas. Por esta razón, la Unión Astronómica Internacional (UAI) ha adoptado una definición fija de la unidad astronómica igual a un número exacto de metros, en concreto 149 597 870 700 metros. Esta cantidad se eligió lo más parecida posible al semieje mayor de la órbita terrestre, que en la actualidad es muy ligerísimamente mayor (unos cientos de kilómetros). La UAI decretó también que el símbolo de esta unidad de medida sean las letras minúsculas au, aunque la comunidad astronómica no ha seguido esta recomendación con demasiada diligencia.

El capítulo continúa explicando la composición química de nuestra estrella, el origen de la energía solar, los neutrinos del Sol, la estructura del mismo, la actividad solar, la heliosfera y el medio interplanetario y se cierra con un apartado sobre las distintas técnicas y posibilidades de observar el Sol, que en cualquier caso NUNCA pasa por mirarlo directamente porque eso supondría daños irreversibles en la retina.

***
Si quieres la paz, no hables con tus amigos; habla con tus enemigos.  

Moshe Dayan  



Fuente: Wikipedia
Mapa de los conflictos armados en curso (número de muertes violentas en el año actual o anterior):      Guerras mayores (10 000 o más). Palestina, Ucrania, Sudán, Etiopía, Myanmar (Birmania).      Guerras menores (1 000–9 999).      Conflictos (100–999).     Escaramuzas y enfrentamientos (1–99).


miércoles, 25 de marzo de 2026

UN LIBRO, UN POEMA (Jorge Luis Borges)

#unlibrounpoema

#poemasenpiedepaz


Borges escribió este poema/microrrelato poco después de terminada la guerra de Malvinas. Tal vez esa guerra le dolió más que otras personas pues él era argentino que no renunciaba a su argentinidad al mismo tiempo que sentía una inquebrantable admiración por la literatura escrita en inglés. Su posición más clara y contundente con respecto a aquella guerra miserable queda bien recogida en su declaración: “El epigrama en prosa rimada ‘Las Malvinas son argentinas’ es culpable de muchas muertes”.

Borges no justifica, pero sitúa. Juan López  es bonaerense; Ward es británico, de las afueras de Londres. En el origen de López y Ward, Borges incluye alusiones a Eduardo Mallea y a Gilbert Chesterton, y también reconoce la admiración por Cervantes y Conrad. Acaso Juan y John hubieran sido amigos si se hubiesen conocido en otro contexto, pero se vieron una sola vez cara a cara, en unas islas demasiado famosas, y cada uno de los dos fue Caín, y cada uno, Abel

Así, exactamente así son las guerras, contextos para ejercer la violencia hasta la muerte sobre personas con las que podríamos compartir opiniones, vivencias e incluso risas y compañías. 


JUAN LÓPEZ Y JOHN WARD

Les tocó en suerte una época extraña.

El planeta había sido parcelado en distintos países, cada uno provisto de lealtades, de queridas memorias, de un pasado sin duda heroico, de derechos, de agravios, de una mitología peculiar, de próceres de bronce, de aniversarios, de demagogos y de símbolos. Esa división, cara a los cartógrafos, auspiciaba las guerras.

López había nacido en la ciudad junto al río inmóvil; Ward, en las afueras de la ciudad por la que caminó Father Brown. Había estudiado castellano para leer el Quijote.

El otro profesaba el amor de Conrad, que le había sido revelado en una aula de la calle Viamonte.

Hubieran sido amigos, pero se vieron una sola vez cara a cara, en unas islas demasiado famosas, y cada uno de los dos fue Caín, y cada uno, Abel.

Los enterraron juntos. La nieve y la corrupción los conocen.

El hecho que refiero pasó en un tiempo que no podemos entender.



***
Si quieres la paz, no hables con tus amigos; habla con tus enemigos.  

Moshe Dayan  



Fuente: Wikipedia
Mapa de los conflictos armados en curso (número de muertes violentas en el año actual o anterior):      Guerras mayores (10 000 o más). Palestina, Ucrania, Sudán, Etiopía, Myanmar (Birmania).      Guerras menores (1 000–9 999).      Conflictos (100–999).     Escaramuzas y enfrentamientos (1–99).

sábado, 31 de enero de 2026

RUBÉN DARÍO, aproximaciones diversas


Supongo que nadie va a poner en duda que lo que hay que hacer con la poesía es leerla. La obra que llega hasta nosotros es en la que hay que fundar conocimiento y opiniones sobre su autor. Esto no impide que podamos acercarnos a ella desde otros puntos de vista y desde otros apoyos. El primero —debería ser evidente para todo el mundo—, el ensayo literario, el estudio crtítico de la obra, eso que se conoce como fuentes secundarias

Luego podemos recurrir a esos otros elementos que nos acercan la biografía y la obra desde un punto de vista más subjetivo , más para todos los públicos, en el sentido de que suelen ser recreraciones en la que lo más importante no es la objetividad de la exposición, sino el atractivo que en sí mismo tiene el objeto creado. 

En ese campo se suelen mover las novelas y las películas. Son creaciones que pueden tender a la aproximación objetiva de la persona sobre la cual se construyen, pero cuya primera finalidad no es esa, sino resultar atractivas al público al que se dirigen, puesto que son, ya lo he dicho, obras creativas en sí mismas.

En este terreno se sitúa la película La princesa Paca, que surgió de la novela redactada por Manuel Francisco Reina y Rosa Villacastín, esta última nieta de la protagonista de la historia. 


Más interesentante desde el punto de vista de la obra de Rubén Darío, porque parte de la obra que él mismo escribió con ese título, donde se recogen las crónicas de los viajes por Europa que realizó entre diciembre de 1903 y mayo de 1904. El primero fue por tierras de Barcelona, Andalucía, Gibraltar y Tánger y el segundo por Bélgica, Alemania, Austria-Hungría e Italia.

El documental lo podéis encontrar en cualquier biblioteca o verlo en línea a través de Filmin.


Este documental, de carácter más clásico, es de 1973 e incluye un breve coloquio en el que participaron Juan Antonio Cabezas, Rafael Morales y Eduardo Zepeda-Enriquez.


Este otro documental realizado para RNE se ocupa de la que fue su compañera durante la mayor parte de su vida. Es, efectivamente, un documental, lo que quiere decir que no ficcionaliza, sino que cuenta a partir de documentos fehacientes.


Francisca Sánchez y Rubén Darío (hijo): Fuente: XLSemanal

Y si alguien tuviera interés en saber sobre la desgraciada y triste historia de la relación entre el poeta y su segunda mujer, Rosario Murillo, en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes tiene a su disposición el texto completo que redactó Carmen Conde en 1967 sobre aquella lamentable relación (son 33 páginas y básicamente se compone de la documentación que pudo encontrar, buena parte de ella, de la propia Rosario Murillo).  

Darío en su lecho de muerte, Fuente: Wikimedia.


No insisto en esta entrada sobre libros y poemas de Rubén Darío porque me parece que ya hay suficiente información en entradas anteriores, incluido el documental que se realizó para la radio y el cuadernillo que preparé para la tertulia de 2005. Eso sin contar que la entrada más visitada de este blog (29936 visitas hasta hoy mismo) y una de las que acumula más comentarios es la que en 2015 redacté con el poema que dedicó a Margarita Debayle, la hija de Casimira Sacasa y de Luis Henry Debayle Pallais, médico personal y amigo de Rubén Darío.

La bibliografía sobre su obra es inmensa. Una primera aproximación podéis
encontrarla en la Historia de la literatura hispanoamericana, Cátedra, 2015
.

Ya tenéis entretenimiento para el fin de semana, pero no olvidéis que lo verdaderamente importante es la poesía que el poeta escribió.
***
Si quieres la paz, no hables con tus amigos; habla con tus enemigos.  

Moshe Dayan  



Fuente: Wikipedia
Mapa de los conflictos armados en curso (número de muertes violentas en el año actual o anterior):      Guerras mayores (10 000 o más). Palestina, Ucrania, Sudán, Etiopía, Myanmar (Birmania).      Guerras menores (1 000–9 999).      Conflictos (100–999).     Escaramuzas y enfrentamientos (1–99).

sábado, 5 de abril de 2025

SALVADOR DÍAZ MIRÓN

Leer a Salvador Díaz Mirón en papel no es fácil porque esta edición, excelente edición, de FCE ya no está disponible, y en las bibliotecas del País Vasco no tienen ningún ejemplar. La única forma de conseguir algún ejemplar es recurriendo a Iberlibro, donde podemos encontrar unos cuantos títulos, bien de su Poesía completa, diversas antologías,  o bien títulos sueltos. Lascas, su obra más importante, está en unos cuantos formatos, y hasta una primera edición de 1901.

Si nos olvidamos de leer en papel, la Universidad Nacional autónoma de México, dispone de una buena colección de cuadernillos sobre poetas de todo el mundo y, por supuesto, de poetas nacionales. El dedicado a Díaz Mirón lo preparó Héctor Valdés y puede valer para una primera aproximación. 

Por suerte, la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes tiene recogido en su página el pdf de Lascas, edición original de 1901. El documento se puede descargar y leer en pantalla o, si se prefiere, imprimirlo en papel. En esa misma página web se encuentran tres ensayos sobre la obra del poeta mexicano: 

Al filo del Novecientos. Estudios de intercomunicación hispánica. De Guillermo Díaz-Plaja.

Díaz Mirón: poeta y artífice. De Alfonso Méndez Plancarte.


Y por si alguien tiene interés en la evolución del territorio mexicano desde lo que fue el virreinato hasta la actualidad, Geacron puede resultar de utilidad.

Y después de tantas advertencias, cierro esta entrada con la 


EPÍSTOLA JOCO-SERIA


                                                    Al editor

Mientras haya en ciudad y cortijo
gallineros que ostenten su rijo;
y por calles, y en lúbricos tratos,
ardentías de perros o gatos;
y en el aire y el muro y el suelo
moscas tiernas, a pares, en celo;
mi librillo en palacios y chozas
ha de ser inocente a las mozas.

Pero quise pecar de discreto;
y en extraño y heroico soneto
dejo dicho a mis trovas que apiñas:
"¡respetad el pudor de las niñas!"
Por "Idilio" y "Avernus", y acaso
algún otro desliz en el paso,
lo demás, que no funda querellas,
¡sufrirá privación de doncellas!

A las chicas ofreces lectura
de un primor: la Sagrada Escritura.
¿Y Sodoma con fieros priapismos
amagando a los ángeles mismos,
que se libran merced a un encanto?
¿Y las hijas de Lot? ¿Y el Rey Santo,
Betsabé y el cadáver de Urías?
¿Y Tamar con Amnán? ¡Fruslerías!

¡Ay! las cosas en sí quedan lejos.
Sólo dan al sensorio reflejos.
En mí el Cosmos intima señales
y es un haz de impresiones mentales.
Pero cunde al través de una lente
comba y tinta y jamás indolente,
que perturba en la imagen virgínea
el matiz, el calor y la línea.

¿Qué cristal el que filtra y altera?
Pues mi humor peculiar, mi manera.
Para mí, por virtud de objetivo,
todo existe según lo percibo.
Y el tamiz proporciona elemento
propio y lírico al gayo talento,
y es quien pone carácter y timbre,
novedad y valor a la urdimbre.

Pese a ti, lo real no anda fuera,
sino en sellos del alma, y espera
que facundia o cincel, brocha o pluma,
tornen diáfano el cerco de bruma.
Externarse con metro gallardo
y en fiel copia es el triunfo del bardo.
La mentira es la muerte y la escoria.
La verdad es la vida y la gloria.

Cuando pugno en las bregas del arte
por verter en trasunto una parte
del caudal que atesoro por dentro,
y en las voces hurañas encuentro
la precisa expresión y el buen giro
¡qué alborozo y qué orgullo respiro!
¡Cuál me alegra y ufana el acierto!
¡Un oasis hallado al desierto!

¿La moral? ¡Es el ara divina!
Mas escúchame, piensa y atina.
Una cosa en la práctica es fiemo,
es horror, ese feísimo extremo;
Pero exacta en la intensa pintura,
resplandece magnífica y pura,
si allí el vate no insufla malicia,
sino un grito a la eterna justicia.

¿Que la nota poluta y la torva
vibran mucho en el son de mi tiorba?
En el mundo lo dulce y lo claro
son, por ley de la suerte, lo raro.
¿Cómo hacerlos aquí lo frecuente?
No: la cámara obscura no miente.
Además: la tragedia sublime
es piedad y terror, sangra y gime.

Forma es fondo; y el fausto seduce
si no agranda y tampoco reduce.
¡Que un estilo no huelgue ni falte,
por hincar en un yerro un esmalte!
¡Que la veste resulte ceñida
al rigor de la estrecha medida,
aunque muestre, por gala o decoro,
opulencias de raso y de oro.

¿Que repulsas mi código? Basta.
La bandera, prendida en el asta
y undulando a las rachas supremas,
luce y riza colores y lemas;
y debajo a que nadie los toque,
y blandiendo flamígero estoque,
una musa de fuerza y de gracia
yergue a sol su hermosura y su audacia.

Escribe en nota Manuel Sol que los versos 82-88 (los que he subrayado) parecen haber inspirado al pintor catalán Juan Bernadet el dibujo de la primera portada de Lascas; sin embargo, ésta fue sustituida más tarde (...) por una más sobria y simple, que ostentaba el escudo del gobierno del Estado de Veracruz. 


***


miércoles, 12 de marzo de 2025

UN LIBRO, UN POEMA (Eduardo Chicharro)

En librerías
#unlibrounpoema


Eduardo Chicharro (1905-64) era hijo de pintor y él mismo se ganaba la vida como profesor en ese medio artístico. De hecho, no será hasta su regreso a España en 1943 —hasta entonces la mayor parte de su vida la había pasado en Italia— cuando comience a escribir poesía.

Y aquí surge el postismo, esa creación muy poco conocida y juguetona de Carlos Edmundo de Ory, Silvano Sernesi y el propio Eduardo Chicharro. Pero los años 40 en España no eran años para el juego creador ni la fabricación de versos. En realidad, no eran años para casi nada, pero ese es otro tema.

El libro, publicado diez años después de la muerte del escritor, recoge prácticamente la totalidad de su obra poética (La plurilingüe lengua, Tetralogía, Cartas de noche, Música celestial y otros mucho poemas no incluidos en título alguno, además de diversos materiales en prosa, como por ejemplo los manifiestos postistas).

Y vamos ahora con la más famosa de las Cartas de noche, la que dirigió al amigo de Ory:


CARTA DE NOCHE A CARLOS


Carlos yo te escribo trece trenes
trinos trece te estremece
y te envío mecedoras
a tu casa.
Que tu casa es una cosa
que no pasa.
En el filo sutilísimo te escribo
del estribo.
Puesto el pie en el mismo digo
como sigo por el hilo de tu higo
en el higo sutilísimo que sigo.
De mi casa a la tu casa sigo sigo
enviando mecedoras rutilantes.
Por la noche duermo, sueño, como, orino,
sueño papa manos pone tuyos hombros
cara tiene nívea cera transparente
gesto ambiguo de sus labios mucho temo
pasan cabras por sus ojos, dame leche
y en un coche pon la estrecha remolacha
por los siglos de los siglos que me orino.
Pasan ciervos por mis ojos
luchan truchas en mi lecho
por debajo pasa el grajo, por la orilla la abubilla.
Que mis huesos son de corcho sueño a veces
y las heces que vomito son como oro.
Un gigante se aparece cada noche
y me dice cada cosa cada cosa,
cada cosa que no entiendo va y me dice.
No me llama por mi nombre el gigante ese
ni me tira de la oreja.
Te pregunto Carlos ahora por qué escribo
y te envío mecedoras.
Si te cuento lo que sueño no entristezco
a ningún amigo bueno que me escucha
por lo menos así pienso entumecido
ya a las puertas de esta noche.
¿Qué me espera? ¿Quién se agita en la penumbra
que los párpados me cierra suavemente?
He aquí pues que vuelvo al sueño como un guante
del conejo que hay delante de mi fuente.
Guardo un trozo de casulla del gigante
pongo botas quito mantas cuelgo abrigos
traigo trapos y amontono las almohadas.
En un hoyo me cobijo, me hago el muerto
y en espera de que el sueño llegue aúllo.
Vuelve el viento, la casulla, la osamenta,
el gigante, el calcetín y la abubilla.
Mientras tanto, Carlos, rápido te envío mecedoras.
¿Las entiendes? ¿Tú las ves que te las mando?
Si entre tanto te lo cuento estáte atento
al bicho ese que se sube por las barbas
es un tanto alocadillo y come mucho.
Al abrigo de la noria está la liebre
el molino escupe hileras de cipreses
el anciano da patadas al pesebre
el obispo zurce el culo de la avispa
y en el mango de la escoba vive el piojo.
¿No ves Carlos por la noche tú también,
un portero con al hombro una escopeta?
¿Tiene una hija ese portero tú también?,
con la mano me hace señas y me enseña
una cosa mucilaginosa. ¿A ti no?
¿He de decir que me canso, que de cansar estoy vivo?
¿O he de decir que me vivo, que de vivir estoy canso?
Let me I write you, my dear.
Digo que me digas que digo
a estas cuatro paredes mi pena
mi congoja de hombre destartalado.
¿Soy yo cura, ámbito habito
o es el hábito del obispo
que hace al monje o no lo hace?
Sigo enviándote mecedoras,
cuídalas, límpialas, pómpalas,
góndolas, lámparas, ordéñalas,
albérgalas en tu pecho
que el sultán viejo lo dice:
si el refrán mata a la rata
pon tu casa enjalbegada
que a decir viene lo mismo.


[Los muy interesados podéis descargar y leer la tesis doctoral de Andreu Van Hooft Comajuncosas acudiendo a este enlace de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.]

***


miércoles, 26 de febrero de 2025

UN LIBRO, UN POEMA (Guillermo Carnero)

Editorial

#unlibrounopoema


Guillermo Carnero no es precisamente uno de esos poetas de la línea clara. No en vano, este ejemplar, que recoge su obra entre 1999 y 2009, tiene un estudio introductorio de 200 páginas, y añado: creo que necesarias. El tomo anterior, el que recoge la obra poética desde 1966 hasta 1990, también se acompaña de un extenso trabajo. El que aparece aquí, se ve en la cubierta, corrió a cargo de Elide Pitarello; del anterior, Dibujo de la muerte, se ocupó Ignacio Javier López

Conviene recordar aquí que Carnero no solo tiene una obra poética extensa e intensa, sino que ha recibido la mayor parte de los premios importantes que se dan en España. 

Y habrá que recordar también que la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes tiene una buena antología de su obra, por donde tal vez se puede empezar a leer y estudiar su poesía.

El poema:



DISOLUCIÓN DEL SUEÑO

Nadie puede instalarse
en los sueños de otro: están fundados
en la incredulidad, la decepción y el miedo,
y su inquietud no admite compañía.
Juguetes rotos de una niñez tapiada
que no quiere arriesgar el privilegio
de mecerse en la paz de no haber sido;
un andrajo sin nombre
vacante en el umbral del paraíso
al no tener un cuerpo que lo vista.
El que contempla el Sol no ve su fuego,
cifrado en cenital circunferencia;
baja la vista, y teme. Lo confunde la luz;
sólo puede mirarla si se mezcla
a los colores turbios de las cosas.
Tampoco se permite
afrontar la arrogancia de sus sueños.
Finge que no lamenta su vacío
pues no los tiene ni jamás los tuvo,
o  están a su alcance confirmados
en la corriente lenta donde flotan
las heces de los pactos de sus días;
o los destierra al sótano más hondo
sin calor ni alimento, hasta que mueren
y vagan insepultos y lo acosan
al apagar la luz en un cuarto de hotel;
y por fin engalana su cadáver,
lo corona de mirto y lo pasea
para ofrecerlo a quien lo pisotee,
y lo destierra al fin a la página escrita
para eludir su insulto de blancura,
salpicando de tinta su amenaza de espejo,
su insoslayable potestad de lirio.
Sueño: región más alta,
sonora en geometría cuyo color se vuelve
imán de la certeza del exilio.
La voz es una brisa que nos trae
los primeros jirones
de los aromas del jardín del sueño.
Ha de reburujarse como seda
o desplegarse cálida y redonda,
henchida al ascender en su ternura,
y volar sobre cumbres y estuarios.
Así tu voz, umbral de tantos mundos,
sabía concederlos resumidos
en la proximidad del horizonte
de la luz de la llama de una vela;
pero hoy vendría a mí tenue y descalza,
sobre la duda de cristales rotos
que esparciste en la estela de tu nombre.
Si rompieras a hablar, tu voz tendría
una pátina oscura de parajes
donde se pudre la lección del tiempo.
Ya no podré entenderte si me hablas:
sólo olvidando el lastre de las cosas
y las aristas negras de los nombres
tiene tu voz la pulcritud del sueño:
música en el estuche de su brillo.

En los sueños, los ojos son azules:
si son de otro color, no estás soñando.
El azul es un reino de dulzura.
Dulzura no es palabra suficiente
en lo espiritual y trascendido;
es la de los torrentes cuando llegan
a presentar en el Abril del valle
la rendición templada de su hielo,
conservando en color de las alturas
la transfiguración del aire límpido;
la del rumor de guijas y de conchas
que resuena en las playas por la noche,
llenando de sí misma
la conciencia de estar oculto y solo.
Cuando abrías los ojos levantabas
una cúpula azul sobre la tierra,
coronada de flámulas ardientes;
un recinto tan alto
y en su ofrenda de luz tan silencioso
que toda voluntad se deslizaba
por la pendiente del desasimiento.
Así unos ojos pueden encender
la latitud inaugural del mundo
diáfana y trasparente sin frontera,
y entrecerrar su propio laberinto
de heces y esquirlas de rumor taimado.
No quiero su amenaza
en la consternación del aire turbio:
sólo el azul extático y redondo.

La curvatura es vocación del río
con inflexiones lentas de meandro
en el arroyo que desciende al valle,
es consuelo en el círculo del Sol
cuando tiñe de rojo la parábola
en que la luz dibuja el horizonte,
espiral aguzada
en el brillo del brote de la hoja,
convexidad en la tensión del fruto,
densidad y turgencia
en todo lo colmado y lo creciente.
La redondez es signo de la carne
de mujer, salvación,
oasis de volumen
en la angustia del plano y de la recta;
pero ha de ser jardín al que no lleve
la ausencia de un camino no trazado.
Esa es la norma capital del sueño,
lo que confiere elevación de nube
y resplandor solar de paraíso
a la entereza de un jardín redondo
retirado al secreto
de su concavidad, sin que el dardo del tiempo
—serpiente rectilínea que hiere con la ciencia
del veneno sin paz de la memoria—
tenga puerta cerrada en que clavarse.
Pero tú oscureciste el horizonte
donde pudo brillar el más diáfano
silencio precursor de voz primera,
y trajiste al preludio
de su estación redonda la maldición del tiempo:
un largo corredor de palabras caídas
pudriéndose en la sombra de su otoño.
Así llegué al umbral del paraíso
como Moisés en su último viaje;
y en la desolación de la memoria
y la miseria del entendimiento
se desvanecen un jirón azul,
geometría sin voz, música abstracta.

Del poemario Espejo de gran niebla, 2002.

***


viernes, 6 de diciembre de 2024

ROSALÍA DE CASTRO

Adiós ríos, adiós fontes
adiós, regatos pequenos;
adiós, vista dos meus ollos,
non sei cándo nos veremos.


Miña terra, miña terra,
terra donde m’eu criei,
hortiña que quero tanto,
figueiriñas que prantei.

Prados, ríos, arboredas,
pinares que move o vento,
paxariños piadores,
casiña d’o meu contento.

Muiño dos castañares,
noites craras do luar,
campaniñas timbradoiras
da igrexiña do lugar.

Amoriñas das silveiras
que eu lle daba ó meu amor,
camiñiños antre o millo,
¡adiós para sempre adiós!

¡Adiós, gloria! ¡Adiós, contento!
¡Deixo a casa onde nacín,
deixo a aldea que conoso,
por un mundo que non vin!

Deixo amigos por extraños,
deixo a veiga polo mar;
deixo, en fin, canto ben quero…
¡quén pudera non deixar!
... ... ... ... ... ... ... ... ... ... 

Adiós, adiós, que me vou,
herbiñas do camposanto,
donde meu pai se enterrou,
herbiñas que biquei tanto,
terriña que nos criou.


Xa se oien lonxe, moi lonxe,
as campanas do pomar;
para min, ¡ai!, coitadiño,
nunca máis han de tocar.


¡Adiós tamén, queridiña…
Adiós por sempre quizáis!…
Dígoche este adiós chorando
desde a beiriña do mar.

Non me olvides, queridiña,
si morro de soidás…
tantas légoas mar adentro…
¡Miña casiña!, ¡meu lar!


(Aquí tenéis una traducción)

La poesía española del siglo XIX tendría muy poca importancia si no fuera por las dos grandes figuras que la coronan y la mejoran: Bécquer y Rosalía. Ambas figuras, a pesar de sus muchas diferencias, comparten tiempo (solo un año separa sus nacimientos), tendencia romántica, interés por la creación popular y, como consecuencia, el esfuerzo por simplificar el lenguaje poético para conseguir que exprese lo más íntimo y personal.

La poesía de nuestra gallega universal es muy fácil de encontrar, tanto en papel como en línea. Para quien desee la lectura en pantalla, la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes o la Fundación Rosalía tienen un buen catálogo de sus obras. Quien quiera leerlas solamente tiene que pulsar sobre el icono del libro que aparece sobre las letras html.

De la Fundación Juan March recojo el audio de la conferencia que impartió Ana Rodríguez Fischer en 2013:


Del Instituto Cervantes recojo este ciclo que bajo el título de Rosalía de Castro, tradición y modernidad, ofreció la conferencia de García Montero, Penélope sin Ulises. La herencia de Rosalía (minuto 22' 40'', en los actos protocolarios las presentaciones son siempre excesivas) y el recital de Amancio Prada (1h 16' 35''):

 
Al día siguiente, Arcadio López-Casanova impartió la conferencia Presencia de Rosalía en la poesía gallega contemporánea (10' 56''):


Después vino la mesa redonda Rosalía de Castro: su vida y su literatura en la que participaron Luis Alberto de Cuenca (10' 25''), Marina Mayoral (39' 03'') y Carlos G. Reigosa (1h 09' 05''), todos ellos presentados por Ángel Basanta.


Para quienes se atrevan un poco más, resultará de gran ayuda y mucho interés el Estudio literario de la obra de Rosalía de Castro, de Marina Mayoral, que la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes mantiene accesible para todo el mundo, tanto en castellano como en Galego.





Y para los que quieran profundizar todavía más en su poesía, La poesía de Rosalía de Castro, de la misma autora.
 
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