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sábado, 13 de junio de 2026

WALLACE STEVENS, El emperador de los helados

A Wallace Stevens le dedicaré más adelante una entrada para ofrecer una visión general y contextualizarlo en su momento histórico-literario. Hoy ofrezco un ejemplo de cómo operaba a través de un poema, tal vez su preferido, según manifestó en alguna ocasión. El poema pertenece a su primera publicación en forma de libro de poesía, Armonio (1923). Por entonces tenía 44 años.




EL EMPERADOR DE LOS HELADOS


Llama al que lía los cigarros puros,

al forzudo, y ofrécele batir

en tarros de cocina las sensuales cuajadas.

Deja que las muchachas huelguen con los mismos vestidos

que acostumbran a usar, y deja que los chicos

lleven flores envueltas en periódicos viejos.

Deja que el parecer acabe en ser.

El único emperador es el emperador de los helados.


De la cómoda aquella que perdió

tres pomos de cristal, saca la sábana

en la que ella bordaba faisanes una vez

y extiéndela del todo hasta ocultar su cara.

Si sus callosos pies se quedan fuera, lo hacen

para mostrar qué fría está, y qué muda.

Que la lámpara añada su destello.

El único emperador es el emperador de los helados.





El poema tiene dos estrofas bien diferenciadas. En la primera intuimos que se nos está hablando, entre otras cosas, de la cocina de una casa y lo que en ella acontece. En la segunda se nos sitúa en otra dependencia de las casa —¿la sala, un dormitorio?—, donde se encuentra un cadáver al que hay que cubrir con una sábana. 

Como las imágenes y los símbolos se van sucediendo con profundas elipses entre ellos, el poema resulta muy hermético en un primer momento, y tal vez lo continuaría siendo así si no hubiera sido por la agudeza de Helen Vendler quien expuso de forma breve el argumento del mismo: 
una persona va a casa de una vecina que ha fallecido; esta persona debe ayudar a preparar el cadáver en el dormitorio para un velatorio; otros vecinos llevan flores de su propio huerto y otros más preparan comida, incluyendo helado, para el velatorio. 

El poema, por tanto, adquiere forma a través de una voz que va indicando lo que se debe hacer para que el resultado sea el adecuado al momento que se vive. 

Conviene señalar que en algunas culturas caribeñas, incluidas las que Stevens conoció en sus viajes a Cayo Hueso y La Habanalos velatorios tienen o tenían un carácter festivo y se preparaban los mejores manjares. Aquí entra en juego el helado, que no es precisamente el que podemos adquirir en unos segundos en una heladería moderna, sino el que había que hacer trabajando intensamente la cuajada (estamos a comienzos del siglo XX). 

Eso también explica la elección de la palabra concupiscent y que tiene en castellano todos estos sinónimos: incontinente, sensual, lascivo, lujurioso, libidinoso, voluptuoso, impúdico, obsceno, deshonesto. El traductor ha elegido el segundo. 

Así, pues, en la cocina, encontramos coqueteo, desenfado, cierta actividad bulliciosa y la preparación de sabrosos bocados, tal y como hemos visto en algunas películas. Claro que en el otro habitáculo lo que vemos es, por el contrario, una mujer muerta y una cómoda ya vieja que ha perdido los tiradores.

En este contexto, tropezamos con un verso que parece una recomendación de profundo análisis filosófico, es el penúltimo de la primera estrofa: Que el ser sea el final del parecer. Cielos, ¿qué hace ahí?, ¿qué puede querer decirnos el poeta?, ¿qué relación tiene con lo que está ocurriendo en la casa donde se prepara el velatorio?

Stevens decía que la poesía debía resistir a la inteligencia. Esta parece una buena puesta en práctica de lo que afirmaba. Y difícil, variada, compleja son tres términos que la crítica ha utilizado con asiduidad para describir la poesía modernista anglosajona en general. Los poetas de nuestra civilización deben ser difíciles, escribía T.S. Eliot en Los poetas metafísicosen 1921. Creía que esa dificultad reflejaba la época: la avanzada industrialización transformaba Occidente, Europa se tambaleaba tras la Primera Guerra Mundial y la Revolución Bolchevique incendiaba Rusia. Darwin, Nietzsche, Marx, Freud y Einstein cambiaron la visión que se tenía de la historia, la economía, la filosofía, la ciencia, la psicología, la física e incluso la religión.

Si en algo coincidían el modernismo hispanoamericano y el modernismo anglosajón, que fueron estilos y movimientos muy diferentes, era en su crítica al idealismo romántico y en su afán por superarlo. Así, podemos tomar el parecer como lo que no es, lo artificial, lo que aparenta ser pero no es; es decir, se trata de una manera de reivindicar que el realismo desplace al idealismo.

Más aun, Judith Ch. Brown, opina que el verso sugiere que solo en la muerte termina el parecer… En la vida, sin embargo, solo hay apariencia. Esta interpretación es coherente con el penúltimo verso de la segunda estrofa: Que la lámpara añada su destello, que a su vez evoca un ambiente de autopsia o interrogatorio, donde la luz de la realidad busca dar claridad a lo realmente significativo, no las suposiciones, ni cuanto podamos imaginar. 

En este sentido, la sábana bordada con colas de abanico —faisanes, traduce Sánchez Robayna—, que deja el cadáver parcialmente expuesto bajo el resplandor de la lámpara, parece indicar la misma intención: la insuficiencia del artificio.

Por otra parte tenemos el helado, ese postre capaz de aportarnos un placer sensual, pero que hay que consumir con cierta premura para que no se deshaga. Es un placer fugaz, como el sexo. Y es frío, como el cuerpo de la mujer muerta. La frialdad vincula el frío de la muerte con el helado. La muerte y los placeres sensuales de la vida tienen algo en común. La mujer muerta es insensible —"fría" hacia— la animada actividad en la cocina, y esas muchachas ociosas tampoco parecen muy preocupadas por ella. El helado es como la vida: dulce mientras dura. También es como los muertos: fríos y destinados a ser consumidos o a disiparse.

¿Pero por qué el emperador? ¿Una alusión a los cuentos infantiles, al de El traje nuevo del emperador? ¿Una abstracción filosófica sobre la apariencia? ¿Una alusión al Hamlet de Shakespeare cuando su personaje protagonista dice tu gusano es tu único emperador en cuanto a la dieta. Engordamos a todas las demás criaturas para engordarnos a nosotros mismos, y nos engordamos para los gusanos? (4º acto, escena VI).

De hecho, Stevens elige el mismo sintagma único emperador. Además, la idea expresada en Hamlet de que los seres humanos no son la cima de la cadena alimenticia, sino los gusanos, también está, aunque de forma indirecta en el poema. La vida es frágil, efímera; todas, en general, tienden hacia el impulso hedonista: disfrutar del festín mientras se puede.

Enunciado más brutalmente: el único dios, el único emperador en este mundo es el frío dios de la vida mientras esta persiste, la satisfacción del apetito, del deseo. Surge la metáfora: la vida animal en la cocina, el cadáver en el dormitorio trasero.

El único emperador o principio dominante del mundo es aquel que nos viene a la mente cuando vemos derretirse el helado —o, de otra manera, cuando asistimos a un funeral— haríamos bien en prestarle atención y aprovechar cada momento.

Dos estrofas, dos habitaciones:  la bulliciosa vida de festejos y apariencias, y la muerte solitaria, tal y como afirma la sentencia. El poema se convierte en un recordatorio de nuestro destino final. Un postre que antes se nos antojaba muy apetitoso se convierte en un símbolo de lo que la vida nos depara tras el último bocado. Comienza como un dulce caprichoso, pero deja un regusto sorprendentemente frío.


***
Si quieres la paz, no hables con tus amigos; habla con tus enemigos.  

Moshe Dayan  



Fuente: Wikipedia
Mapa de los conflictos armados en curso (número de muertes violentas en el año actual o anterior):      Guerras mayores (10 000 o más). Palestina, Ucrania, Sudán, Etiopía, Myanmar (Birmania).      Guerras menores (1 000–9 999).      Conflictos (100–999).     Escaramuzas y enfrentamientos (1–99).

sábado, 10 de enero de 2026

W. B. YEATS EN 12 POEMAS Y ALGO MÁS

 -1-

13 de enero, 17:30

Para participar en el grupo sigue siendo necesario inscribirse en el mostrador de recepción de la biblioteca o llamando al teléfono 943 505 421.



EL NIÑO ROBADO (All poetry)


Donde la agreste roca se sumerge
de los bosques de Sleuth en la laguna,
hay una frondosa isla
donde aleteantes garzas despiertan
a las amodorradas ratas de agua;
allí ocultamos nuestras cubas de hadas
que rebosan bayas
y rojísimas cerezas robadas.
¡Vamos, vamos, niño humano!
Al agua y la naturaleza
con un hada de la mano,
que el mundo lo llena el llanto más de lo que puedas creer
.


Donde la ola de luz de luna alumbra
la arena oscura y gris,
lejos en la punta de Rosses,
toda la noche caminamos,
hilando danzas antiguas,
entremezclando manos y miradas
hasta que alza el vuelo la luna;
brincamos de un lado para otro
persiguiendo en la espuma las burbujas
mientras el mundo colman inquietudes
y lleno de ansiedad malduerme. 
¡Vamos, vamos, niño humano!
Al agua y la naturaleza
con un hada de la mano,
que el mundo lo llena el llanto más de lo que puedas creer
.

Donde el agua errabunda sale a chorros
de las cimas que se alzan en Glen-Car,
en charcas entre los juncos
que apenas podrían bañar una estrella,
buscamos truchas soñolientas
y susurrándoles al oído
les provocamos sueños intranquilos;
apartándose suavemente
de helechos que vierten sus lágrimas
en los arroyos jóvenes.
¡Vamos, vamos, niño humano!
Al agua y la naturaleza
con un hada de la mano,
que el mundo lo llena el llanto más de lo que puedas creer
.

Con nosotras viene
el de solemnes ojos;
ya no volverá a oír el mugido
de terneras en la cálida ladera,
ni la tetera en la repisa
le insuflará paz en el corazón,
ni verá a los ratones agitarse
en torno de la caja de la avena.
Pues ya viene, el niño humano.
Al agua y la naturaleza
con un hada de la mano,
que el mundo lo llena el llanto más de lo que puedas creer
.



-2-


POR LAS SAUCEDAS ABAJO (All poetry)

Por las saucedas abajo, mi amor y yo nos encontramos;
ella pasó junto a los sauces con pies blancos cual la nieve.
"Tómate el amor con calma, como la hoja crece en el árbol",
dijo; mas yo, joven y tonto, no pensé lo mismo que ella.

En un prado junto al río, mi amor y yo nos detuvimos,
y sobre mi hombro, inclinado, puso su mano de nieve.
"Toma la vida con calma, como la hierba crece en la presa",
pero yo era joven y tonto, y hoy esto lleno de lágrimas.

-3-


LA ISLA EN EL LAGO DE INNISFREE (All poetry)


Me levantaré ahora e iré, iré a Innisfree,
y haré allí una humilde cabaña de arcilla y zarzas;
nueve hileras de judías tendré allí, una colmena que me dé miel
y viviré solo en un claro entre el zumbar de las abejas.

Y allí tendré algo de paz, pues la paz viene gota a gota
y cae desde los velos matinales a donde canta el grillo;
allí la medianoche es una luz tenue, y un cárdeno brillo el mediodía,
y colman el atardecer las alas del pardillo.

Me levantaré ahora e iré, pues siempre, día y noche,
oigo el rumor del lago ante la orilla;
cuando estoy en la calzada, o en las grises aceras,
lo oigo en lo más hondo de mi corazón.

El poema original en la voz de Yeats.

-4-


CUANDO SEAS VIEJA (All poetry)


Cuando ya seas vieja y canosa, y con sueño
des cabezadas junto al fuego, coge este libro
y léelo soñando con la mirada suave
que tuvieron tus ojos, y con sus hondas sombras;

y cuántos tus momentos de alegre gracia amaron,
y tu belleza, con falso o con sincero amor,
mas sólo uno amó en ti el alma peregrina,
y amó las aflicciones de tu cambiante rostro;

e inclinándote luego junto a encendidas barras,
susurra, algo apenada, cómo se fue el Amor
al paso por encima de las altas montañas
y su rostro ocultó un sinfín de estrellas.

-5-


LOS CISNES SALVAJES DE COOLE (All poetry)

Los árboles son bellos en otoño,
las sendas de los bosques están secas;
bajo el crepúsculo de octubre, el agua
refleja un cielo inmóvil;
sobre el agua que brilla entre las piedras,
cincuenta y nueve cisnes.

Diecinueve otoños han pasado
desde que los conté por vez primera;
vi, antes de terminar
a todos ascender súbitamente
y dispersarse en grandes semicírculos
sobre sus clamorosas alas.

He admirado a estos seres espléndidos,
mas ahora me duele el corazón.
Todo ha cambiado desde que al ocaso
por vez primera oí en esta orilla
el tañer de sus alas sobre mí
y pasé con un paso más aleve.

Aún sin fatigarse, amante junto a amante,
chapotean en los helados
arroyos amigables o se elevan;
sus corazones no han envejecido;
pasiones o conquistas, donde vayan,
aún los acompañan.

Pero ahora vagan sobre el agua inmóvil,
misteriosos, hermosos;
¿en qué cañaveral harán su nido,
al borde de qué lago o de qué charca
deleitarán los ojos de los hombres
cuando despierte un día y vea que han volado?


-6-
  

PASCUA DE 1916 (All poetry)


Con ellos me he cruzado al caer el día
cuando venían, la mirada intensa,
de algún escritorio o ventanilla
entre sombrías casas dieciochescas.
Con la cabeza los he saludado,
o con alguna amable frase hecha;
me he detenido otras veces un rato
a decir otra amable frase hecha,
y antes de terminarla he pensado,
en un escarnio o maledicencia
para dar gusto a alguien sentado
en el club, cerca de la chimenea,
seguro como estaba de que todos
en un país de bufones vivimos;
todo cambiado, cambiado del todo:
una terrible belleza ha nacido.

El día se pasaba esa mujer
ocupada en su buena voluntad
de ignorante; la noche, en perder
la voz por discutir y pelear.
¿Acaso existía voz más grata
que su voz cuando, bonita y joven,
en pos de los lebreles cabalgaba?
Dirigía una escuela este hombre,
jinete del caballo alado nuestro;
este otro, su ayudante y amigo,
entonces empezaba a mostrar genio,
podría haber adquirido prestigio,
su sensibilidad tal parecía,
tal el arrojo y la delicadeza
de sus ideas. A este veía
en sueños, jactancioso, sin maneras,
y borracho. Peor no pudo obrar
con personas a quienes quiero tanto,
pero en esta canción figurará,
y es que también él ha renunciado
a su papel en la incierta comedia;
él también ha cambiado y se ha visto
transformado de todas las maneras:
una terrible belleza ha nacido.

A lo largo de inviernos y veranos
un corazón con una idea fija
parece convertida por encanto
en piedra que agita las aguas vivas.
El caballo que por la senda corre,
el jinete, los pájaros de vuelo
errante atravesando nubarrones:
ellos cambian momento tras momento;
una sombra de nube en curso de agua,
de un momento a otro ha cambiado;
en la ribera un casco resbala,
y un caballo cae chapoteando;
va la zancuda focha a sumergirse,
a un macho llama una focha hembra;
ellos momento tras momento viven,
y sigue en medio de todo la piedra.

En piedra puede acabar convertido
un corazón de sacrificar tanto.
Ah, ¿cuándo se hartarán? Papel divino
es ese, el nuestro es ir musitando
nombre tras nombre, como una madre
el de su hijo, cuando al fin el sueño
se apodera de las extremidades
que estaban agitándose sin freno.
¿Y no es esto el anochecer acaso?
No, no, no es la noche; es la muerte;
¿Fue inútil esa muerte al fin y al cabo?
Porque Inglaterra su palabra puede
cumplir por todo lo dicho y hecho.
Conocemos el sueño de ellos; basta
con saber que soñaron y están muertos.
Pero ¿qué importa si un amor sin tasa
hasta la muerte los enajenó?
Todo esto voy yo a escribir en rima:
MacBride y MacDonagh, el profesor,
Pearse y Connolly, el sindicalista,
ahora mismo y en tiempos venideros,
dondequiera que el verde sea exhibido,
del todo habrán cambiado todos ellos:
una terrible belleza ha nacido.

-7-

LEDA Y EL CISNE (All poetry)

Un golpe inesperado: las grandes alas baten
en la aturdida joven, las oscuras membranas
le acarician los muslos, siente el pico en su nuca
y la opresión del pecho en su pecho indefenso.
¿Cómo pueden los blandos, sobrecogidos dedos
apartar de sus muslos la emplumada grandeza?
¿Y cómo puede el cuerpo, envuelto en blancas ráfagas,
no sentir el extraño corazón palpitante?
Un espasmo en las ingles engendra con el tiempo
la muralla caída, la torre, el techo en llamas
y la muerte de Agamenón.
Tan sometida,
tan domeñada por la sangre bestial del aire,
¿tomó con su energía cierto conocimiento
antes que el pico indiferente la soltara?


-8-

RUMBO A BIZANCIO (All poetry)

I

No es un país para ancianos. Los jóvenes
se abrazan, hay pájaros en los árboles
–generaciones que mueren– cantando,
cascadas de salmones y mares de caballas,
peces, aves y carne que en verano celebran
cuanto ha sido engendrado, nace y muere.
Cautivos de esa música sensual todos olvidan
monumentos de perenne intelecto.

II

Un hombre viejo es algo miserable,
un andrajoso abrigo sobre un palo,
a menos que el alma haga palmas, y cante, y cante
para todos los andrajos en su traje mortal;
y no hay escuelas de canto, mas se estudian
monumentos de su propia grandeza;
y por eso he surcado los mares y he venido
a la ciudad sagrada de Bizancio.

III

Oh, sabios, los que estáis en el fuego santo de Dios
como en el mosaico de oro de un muro,
venid del fuego santo, bajad en espiral,
sed los maestros cantores de mi alma.
Consumid mi corazón; enfermo
de deseo, y atado a un animal que muere,
desconoce lo que es; y haced que me una
al artificio de la eternidad.

IV

Ya abandonada la naturaleza,
nunca tomaré mi forma corpórea
de nada natural, mas de esa forma que hacen
orfebres griegos trabajando el oro
para que no se duerma su soñoliento Emperador;
o subiré a una rama dorada a pregonar
para todos los nobles de Bizancio
el pasado, el presente y el porvenir.

-9-

UNA MUCHACHA ENLOQUECIDA (All poetry)

Esa chica enloquecida, que improvisa su música,
su poesía bailando por la playa
su alma separada de sí misma
trepando, cayendo donde no sabía donde
escondiéndose entre el cargamento de un vapor
con la rótula partida, esa chica de claro
que es una cosa alta y hermosa
o algo heroicamente perdido, heroicamente encontrado.

No importa que desastre ocurriera
en una música desesperada se alzaba envuelta,
envuelta, envuelta…
Y en su triunfo donde estaban los fardos y las cestas
no emitía un sonido normal e inteligible
sino que cantaba…
«¡Oh ávido mar, de mar hambriento!»

-10-

BAJO BEN BULBEN (All poetry)

                I

Jurad por lo que dijeron los Sabios 
en derredor del Lago Mareotido 
lo que la Bruja del Atlas sabía, 
decía y hacía cantar a los gallos. 

Jurad por esos caballeros, por esas mujeres 
cuya forma y aspecto se muestran sobrehumanos 
que esa compañía de pálidos rostros largos 
que proclama una inmortalidad 
ganó la compleción de sus pasiones; 
ahora cabalgan la invernal aurora 
donde el Ben Bullen marca la escena. 

Esto es en esencia lo que significan. 


            II

Muchas veces un hombre vive y muere 
entre sus dos eternidades, 
la raza y la del alma, 
y la antigua Irlanda conocía todo esto. 
Ya muera en su cama el hombre
o por disparo de un rifle, 
una breve despedida de los seres queridos
es lo peor que ha de temer.
Aunque largo es el esfuerzo de los sepultureros,
afiladas sus palas, fuertes sus músculos, 
no hacen sino lanzar  a sus enterrados 
de nuevo a la mente humana. 


            III

Quienes oísteis la plegaria de Mitchel,
“¡Envíanos la guerra, Señor!”, 
sabéis que cuando todas las palabras se han dicho 
y un hombre lucha como loco, 
algo cae de ojos mucho tiempo ciegos, 
y completa su mente parcial, 
durante un instante se relaja
ríe fuerte, en paz su corazón
Hasta el hombre más sabio se tensa 
con alguna clase de violencia 
antes de que pueda cumplir su destino,
conocer su obra o elegir a su compañera.


            IV

Poeta y escultor y poeta, haced vuestro trabajo, 
y que el pintor a la moda no eluda 
lo que hicieron sus grandes antepasados,
llevad el alma del hombre a Dios, 
haced que llene bien las cunas. 

La medida inició nuestra poder: 
formas que pensó un severo egipcio, 
formas que modeló el más suave Fidias. 

Miguel Ángel dejó una prueba 
en el techo de la Capilla Sixtina, 
donde un Adán aún no despierto
puede turbar a una señora que recorre el mundo
hasta que se le encienden las entrañas,
prueba de que existe un propósito
en la mente de quien trabaja en secreto: 
la perfección profana de lo humano. 

El Quattrocento puso en pintura 
al fondo de un Dios o un santo
jardines donde el alma se relaja; 
donde todo lo que encuentra el ojo
semeja formas existentes, o lo parece
cuando despiertan los durmientes
y cuando todo se ha desvanecido aún declara, 
donde sólo hay una cama y un cabecero,
que se han abierto los Cielos.
                                           Siguen girando las espirales
cuando ese gran sueño se acabó,
dispusieron un descanso para el pueblo de Dios, 
en expresión de Palmer, mas después
la confusión se abatió sobre nuestro pensamiento. 


            V

Poetas irlandeses, aprended vuestro oficio 
cantad todo lo que está bien hecho, 
burlaos de los que ahora crecen
informes desde los pies a la cabeza, 
sus corazones y cabezas sin memoria 
vilmente nacidos de viles hechos.
Cantad a los labriegos, y  después
a los tenaces caballeros campesinos, 
la santidad de los monjes, y luego
la risa salaz de los bebedores de cerveza; 
cantad a los señores y señoras alegres 
que fueron sepultados en arcilla
a lo largo de siete siglos heroicos;
volved la mente a otros días
para que en días venideros podamos ser
aún el indómito pueblo irlandés.


            VI

Bajo la cima desnuda de Ben Bulben,
en el cementerio de Drumcliff, yace Yeats,
un antepasado suyo fue allí párroco
muchos años ha; cerca se alza una iglesia,
y una antigua cruz junto al camino.
Ni mármol ni una frase ya manida; 
sobre piedra calcárea del lugar,
como él mandó está grabada esta frase: 

            Mira fríamente
            la vida, la muerte.
            ¡Prosigue, jinete!

Traducción: Antonio Rivero TaravilloPre-Textos, 2010.

-11-





AL DESPUNTAR EL DÍA (All poetry)

¿Fue el doble de mi sueño
lo que la mujer que junto a mí yacía
soñó, o partimos por la mitad un sueño
bajo la primera y fría luz del día?

Pensé: «Hay una cascada
en la ladera de Ben Bulben
que toda mi infancia quise mucho;
si hubiera de viajar por todo el mundo,
no podría encontrar nada más querido».
Mis recuerdos habían magnificado
tantas veces la alegría infantil.

La hubiera tocado como un niño,
mas supe que mi dedo tocaría 
solo piedra y agua fría. Me enfurecí,
y hasta acusé al Cielo porque
había establecido entre sus leyes:
nada que amemos demasiado
es ponderable a nuestro tacto.

Soñé al despuntar el día,
el viento traía la espuma del mar a mi nariz.
Pero la que yacía a mi lado,
había observado en un sueño más amargo
al maravilloso ciervo de Arturo,
ese altivo ciervo blanco, saltar
de montaña en montaña.

Tres poemas más en su voz.



***
Si quieres la paz, no hables con tus amigos; habla con tus enemigos.  

Moshe Dayan  



Fuente: Wikipedia
Mapa de los conflictos armados en curso (número de muertes violentas en el año actual o anterior):      Guerras mayores (10 000 o más). Palestina, Ucrania, Sudán, Etiopía, Myanmar (Birmania).      Guerras menores (1 000–9 999).      Conflictos (100–999).     Escaramuzas y enfrentamientos (1–99).

viernes, 3 de julio de 2026

WALLACE STEVENS, UNA APROXIMACIÓN


Wallace Stevens (1879-1955) publicó su primer libro, Armonio, en 1923 y no llegó a vender ni cien ejemplares. Acaso en ese primer título estén sus mejores poemas, al menos, los más queridos por la mayor parte de sus lectores; así, por ejemplo, «Mañana de domingo», «Peter Quince al teclado», y los favoritos del propio autor, «Dominio del negro» y «El emperador de los helados».

El tema del conflicto entre la realidad y la imaginación ocupa muchos de sus poemas, tanto los que aparecen en Armonio como los posteriores. En «Esthetique du Mal» argumentó, con la brillantez característica de su verso, que la belleza está inextricablemente ligada al mal. En «Mañana de domingo», el más repetido y antologado de sus poemas, había declarado que «la muerte es la madre de la belleza». Ambas opiniones son correctas... en el sentido en que él emplea los términos.

En The Best Poems in the English Language (Los mejores poemas en lengua inglesa), Harold Bloom afirma que «Stevens es el principal poeta estadounidense desde Walt Whitman y Emily Dickinson». Ciertamente es uno de los cuatro o cinco mejores, pero no es fácil de leer. Hay que esforzarse. Y el esfuerzo siempre tiene su recompensa.

Espero que el audio y sobre todo el par de vídeos ayuden a facilitar la labor. Más adelante dedicaré una entrada a intentar esclarecer qué era eso de la poesía abstracta que practicó el poeta.





***
Si quieres la paz, no hables con tus amigos; habla con tus enemigos.  

Moshe Dayan  



Fuente: Wikipedia
Mapa de los conflictos armados en curso (número de muertes violentas en el año actual o anterior):      Guerras mayores (10 000 o más). Palestina, Ucrania, Sudán, Etiopía, Myanmar (Birmania).      Guerras menores (1 000–9 999).      Conflictos (100–999).     Escaramuzas y enfrentamientos (1–99).