Él mismo nos indicó cuáles eran sus características principales: prescindir de las anécdotas concretas para indagar sobre ideas universales y el funcionamiento del pensamiento humano; rechazar las verdades estáticas, permitiendo de esta manera que el poema evolucione a la par que la percepción del lector; y conservar un fuerte rigor plástico y musical, para que las imágenes sonoras y el lenguaje brillante sustituyan a la narrativa tradicional y sea fuente de placer.
METÁFORAS DE UN MAGNÍFICO
Y entran a un pueblo,
Son veinte hombres que cruzan veinte puentes,
Y entran en veinte pueblos,
O un hombre
que cruza un solo puente y entra a un pueblo.
Ésta es una vieja
canción que no se deja conocer...
Veinte hombres que cruzan un puente,
Y entran en un pueblo.
Son
Veinte hombres que cruzan un puente
Y entran en un pueblo
No se deja conocer,
Sin embargo tiene sentido...
Las botas de los hombres chocan
Con los bordes del puente.
El primer muro blanco del pueblo
Surge entre árboles frutales
¿En qué estaba pensando?
El significado se me escapa.
El primer muro blanco del pueblo...
Los árboles frutales...
La imagen central fragmenta un único acontecimiento en múltiples versiones —veinte hombres, veinte puentes, veinte aldeas—, lo que sugiere que la experiencia no es fija, sino que está sujeta a la interpretación, una preocupación constante en la obra del autor, sobre todo en lo que se refiere a la desestabilización de la realidad singular.
En lugar de resolver la multiplicidad, el poema la rodea, da vueltas en torno a ella. Es una manera de reconocer que el significado no se va declarar —no se deja conocer—, y, sin embargo tiene sentido, lo que pone de manifiesto el interés recurrente del autor en la tensión entre el pensamiento abstracto y la experiencia sensorial.
Mientras que otros modernistas recurrieron al mito o a la fragmentación histórica, este poema se centra en la inestabilidad de la perspectiva, del punto de vista, en un momento cotidiano, en consonancia con las preocupaciones fenomenológicas que surgieron en el pensamiento de principios del siglo XX.
A diferencia de la típica oscuridad modernista —por ejemplo, La tierra baldía—, el hecho de que el poema no se cierre y utilice la repetición, no para lograr un efecto dramático, sino para exponer cómo el significado se disipa bajo una observación atenta, lo hace más próximo.
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| Fuente: Wikipedia |







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