viernes, 4 de julio de 2014

EL CAMIÓN OFICIAL DE LA BASURA


No sé qué camión, carromato, carro o lo que sea pasa por vuestro pueblo recogiendo la basura, pero por el mío pasa el camión oficial. No un camión cualquiera. Es el camión oficial. Tal cual.

Alguien ingenuo podría pensar que cualquier camión vale para hacer este servicio. Un camión, por ejemplo, un poco gris y feucho y con unos cuantos años. No. Nuestros camiones son blancos y hermosos y nuevecitos. Y, además, si ampliáis la fotografía, podréis ver que es ¡el camión del jurado del contenedor de oro! 

Y es que aquí jugamos a tirar la basura para ver si conseguimos ser los primeros, los mejores, los más limpios (o los más sucios, según se mire) y ganarnos una pegatina en el contenedor correspondiente que reconozca nuestra labor como ciudadanos productores ejemplares de basura. 

Si estáis pensando que nos hemos vuelto locos en mi pueblo, os diré que lo que veis tiene una explicación, y que se trata de animar al personal a que recicle y a que distribuya bien los residuos. Otra cosa es que haya que llegar al grado de ñoñería y afectación que la imagen sugiere y la realidad confirma.

Son las paradojas de esta sociedad desarrollada, consumista y excrematosa (no lo consultéis, me lo acabo de inventar), que trata de ocultar todo lo sucio y feo con productos de diseño. Que infantiliza cualquier tema. Pura higiene. Asepsia mental. Y que en lugar de premiar la ausencia de basura, anima a producir mucha, pero eso sí, en su sitio.

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