sábado, 31 de enero de 2009

ANIVERSARIOS

Este año 2009 es verdaderamente pródigo en aniversarios. Repasemos. En 1809 nacieron Larra, Donoso Cortés, Alfred Tennyson, Poe y Gogol. Cien años después, en 1909, nacieron Ionesco y Leopoldo Panero, y murieron Catule Mendes y George Meredith. Y esto sólo por nombrar algunos escritores de nuestro entorno occidental más inmediato o conocido. Poco a poco iré colocando alguna entrada sobre cada uno de ellos y, si me animo, quizá también sobre Darwin, de quien este año se celebra el bicentenario de su nacimiento y que resulta ser, posiblemente, el más moderno de todos ellos, aunque poco tenga que ver con el mundillo literario. Ya veremos.




Hoy, como veis por la foto, le dedico este espacio al genial articulista que fue Mariano José de Larra, a quien leí por primera vez cuando cursaba COU, allá por el año 1972. Sin embargo, un año antes, el profesor de Literatura de 6º nos había leído en voz alta el inolvidable El castellano viejo. Todavía hoy recuerdo las risas en la clase al llegar la narración de la caótica y castellano-vieja comida. Aún queda, por desgracia, mucho castellano viejo. La verdad es que algunas de las costumbres, modos y situaciones que denunciaba el bueno de Larra, a pesar de los doscientos años transcurridos, continúan produciéndose a nuestro alrededor.

Si queréis acercaros a la obra de "Fígaro" sin pasar por una biblioteca o por una librería, os recomiendo ese maravilloso archivo que es la página de cervantesvirtual. Allí podréis encontrar su obra, además de fotografías, estudios críticos y una estupenda fonoteca con buena parte de sus artículos, grabados por actores. Todo un lujo.

Feliz lectura.

EX LIBRIS


Acabo de recibir el número 9 de la revista Ex Libris que dirigen Luis Bagué, Luis Martín y Joaquín Penalva. Es una revista de poesía que edita la Universidad de Alicante y en la que se recogen poemas, en su mayoría inéditos, de 23 poetas -los que aparecen en la portada-, más nueve reseñas de libros y una entrevista con el poeta Roger Wolfe. Entre los poemas aparecen tres de Karmelo Iribarren, colaborador casi habitual de esta revista. He aquí el primero de ellos:

LOS DÍAS NORMALES

Llegan
y se van sin hacer ruido
-como
buenos clientes-,
luego el tiempo
los confunde en la memoria,
y ya ni sabes si aquel lunes era jueves,
o al revés.
Que no te engañen:
no son tan poca cosa
como parecen:
suelen poder
con el amor.

Cada vez que me acerco a la poesía de Karmelo Iribarren me gusta más. En sus poemas descubro una inmensa capacidad para acercarnos a las fracturas de la cotidianeidad, para mostrarnos que el transcurrir de la vida en sus más mínimos momentos siempre guarda una sorpresa.

La habilidad que tiene para singularizar lo general, para destacar lo que se oculta en lo cotidiano, sin duda, la tienen otros cuantos poetas, pero pocos como él son capaces de hacerlo con tan reducidos elementos, prácticamente renunciando al uso de elementos retóricos. Iribarren es, en este sentido, uno de los poetas más humildes que conozco. Esa humildad con que utiliza las palabras es la que le dota de una grandeza única.

Si aún no conocéis su poesía, podéis encontrarla en la editorial Renacimiento. Su última antología La ciudad, se publicó hace medio año y todavía es fácil encontrarla en las librerías. No os la perdáis.

Feliz lectura

domingo, 25 de enero de 2009

De vuelta de Villarcayo

Aquí aparecemos, de izquierda a derecha, David, Marta, Javi y yo, después de recoger los aplausos del público.

Terminamos muy contentos el recital porque gustó mucho y, además, porque la música que crearon David y Marta (guitarra y violín) fue maravillosa. Tanto es así que, una vez en casa, les pedimos que la tocaran sólo para nosotros. Espero que algún día pueda estar grabada y que los demás podáis disfrutar también de ella.

En fin, que resultó ser un fin de semana de lo más productivo. Lástima que ese pequeño accidente de coche no permitiera iniciarlo tan bien como acabó. Un abrazo, Jorge, y a ver si puedes tener pronto el "carro" arreglado.

Y otro abrazo y un poema para todos los que estuvisteis en Villarcayo haciendo posible que el fin de semana fuera muy especial. Espero que podamos juntarnos como lo hemos hecho durante este día y medio, y pasarlo tan bien como lo hemos pasado.

HOMERO AL FONDO

Aquí os tengo,
como si ahora pudiera hablar con todos a la vez,
como si fuera cierto
que esto es una casa
en la que todos los inviernos
calienta el fuego,
mientras afuera los dioses
castigan los campos con su nieve.
A vosotros voy
y de vosotros vengo.
Ya sé que ha habido malos momentos,
que los planes no han salido siempre tal como pensábamos,
que a veces un malentendido ha provocado fuertes discusiones.
Todo esto forma parte de la vida,
viene con nosotros
cuando nosotros venimos a la vida.
Sin embargo, no quiero medir la fiesta
por el número de silencios,
sino por la profundidad de los hallazgos
y soy feliz anotando resplandores,
me siento agradecido por aquel gesto,
aquella caricia,
aquel momento
que, a pesar del tiempo y la distancia,
aún alumbra las sombras de la noche
y hace que los miedos se diluyan.
Sólo quiero dejar aquí constancia
de que unos pocos detalles
me han hecho la vida más hermosa,
cuando he sido capaz de interpretarlos.

Ya sé que cuando escribo estas palabras
u otras cualesquiera,
de alguna forma estoy escribiendo
en contra de la muerte,
pero no quiero ni pretendo vivir en la memoria,
tan sólo deseo agradeceros el camino compartido
y que la fiesta dure muchos años.

lunes, 19 de enero de 2009

Signos del zodiaco: CAPRICORNIO

El Sol entra hoy en Capricornio -a pesar de lo que se empeñen en afirmar los aficionados a la astrología, que de astronomía andan más bien escasos- y ahí estará hasta el 16 de febrero. Los interesados en saber el porqué de este cambio podéis pinchar aquí. ¿Pero a quién representa Capricornio según la mitología clásica?

Según unos, es la ninfa-cabra Amaltea, la que alimentó a Zeus cuando éste era un bebé. Crono devoraba a todos sus hijos y Rea, su hermana y mujer, en el momento en que tuvo a Zeus, se lo ofreció a la Madre Tierra, quien lo escondió en la cueva de Dicte, en Creta. Allí lo cuidó y alimentó con leche y miel Amaltea, quien para impedir que su padre Crono lo encontrara, mantenía a Zeus colgado de un árbol, mientras los Curetes hacían ruido cantando o golpeando sus escudos cuando el niño lloraba. El cuerno de Amaltea es el cuerno de la abundancia.

Según otros, es Pan, dios arcadio por excelencia. Es un fauno, es decir, tiene patas de cabra y cuerpo humano. Su genealogía es confusa y existen infinidad de versiones. Pan es el dios del campo, protector del ganado y de los pastos, también el que propicia una buena caza. A él se atribuye la invención de la
siringa -flauta compuesta por varios tubos de caña-, porque cuando perseguía a la ninfa Siringe, ésta se transformó en caña, y como no pudo distinguirla del resto, cortó varias y con ellas hizo una siringa. En la Titanomaquia Pan es perseguido por la serpiente Tifón y para escapar se tira al río, donde se transforma en mitad pez y mitad macho cabrío. Zeus apreció esta argucia y lo catasterizó en la constelación de Capricornio.

domingo, 18 de enero de 2009

UN POEMA DE SYLVIA PLATH: Los Reyes Magos


Las abstracciones penden en el aire como ángeles aburridos:
Nada tan vulgar como una nariz o un ojo
Vigilando la extrema palidez de sus rostros ovalados.

Su blancura no es producto de la limpieza,
La nieve, la tiza ni nada parecido. Ellos son
Lo Real, vale: los Buenos, los Verdaderos,

Saludables y puros como el agua hervida,
Y exentos de amor, como la tabla de multiplicar.
Mientras, la niña sonríe en el aire rarificado.

Tan sólo lleva seis meses en el mundo y ya puede
Andar a gatas como una hamaca con patas.
Para ella, la pesada noción del Mal que acecha su cuna

Tiene menos importancia que un dolor de tripa,
Y el Amor, su ama de leche, no es ninguna teoría.
Esa gente de Dios hecha de papel se confunde de estrella,

En realidad busca la cuna de algún Platón lumbreras.
Dejémosles, pues, que asombren el corazón de éste con sus respectivos méritos.
Pero ¿qué niña podría florecer en semejante compañía?


Traducción: Xoán Abeleira. Poesía completa. Sylvia Plath. Bartleby Editores. 2008.

(Si queréis leer el poema en su lengua original, lo encontraréis aquí.

Hay poemas descriptivos, elegíacos, narrativos… y hay poemas-opinión, poemas filosóficos que contienen una alta carga reflexiva y nos ofrecen una manera de entender el mundo. Éste es uno de ellos, a pesar de la aparente trivialidad del título.

No me cansaré de repetir que una de las grandes virtudes de la poesía es la enorme capacidad de expresión que tiene, lo que le permite exponer múltiples ideas con una gran economía de medios. En este poema podemos apreciar esa capacidad, como la podemos ver en la inmensa mayoría de la poesía escrita a partir del siglo XX.

Comienza el poema con una apreciación estética (aburrido, vulgar) sobre lo que le parece aquello que quiere denunciar: las creencias mítico-religiosas cristianas, que Sylvia Plath pone en conexión con el mundo de las abstracciones absolutas. De hecho, compartamos o no la idea de la autora, cuando escribimos, tanto unas como otras, las escribimos con mayúsculas. Por algo será.

Ese mundo de las Grandes Verdades, las frías y abstractas verdades, está muy lejos de la vida y, antes de ayudarla, la entorpece. Esa genial comparación con la que se abre el poema, nos sitúa gráficamente en el huero paisaje de los ideales, en este caso, del contexto cristiano. Un cielo tan inquietante como un paisaje desolado de Giorgio de Chirico, con esas maniquíes-personas sin rostro. Ángeles aburridos, ojos vulgares del dios que todo lo ve (recordemos aquel ojo-triángulo de los libros escolares de antaño) rostros pálidos y ovalados. Una visión nada halagüeña del cielo, residencia tanto de ángeles, santos y dioses, como de las Ideas. Ambas cosas emparejadas con singular destreza en sólo tres versos.

Pero Plath va más allá. No se queda en la descripción, en la imagen. Nos dice cómo son esos seres, esas entelequias. Son blancos, es decir, puros, incontaminados, porque su blancura no es la de las cosas naturales, no es la que aporta la higiene diaria (ejercicio voluntario y consciente que debemos realizar todos los días para poder estar limpios), no es la de las pequeñas cosas que podamos encontrar en cualquier lugar. No. Su blancura viene determinada por definición. Ellos, los Reyes Magos (qué cosa son, sino una idea), los seres celestes, las abstracciones, son los Buenos, los Verdaderos. Así nos lo hacía saber el catecismo. Así nos lo daban a conocer los filósofos de lo absoluto.

¡Y qué bien fundidos aparecen en el poema esos dos mundos que en realidad son uno sólo!
Un simple cambio de género, una alusión, una imagen o formar parte de la misma oración son suficientes para lograrlo, bastan para que entendamos que Reyes Magos = aburridas abstracciones = verdades absolutas = mitología cristiana.

Y entonces llega el séptimo verso y abandona la ironía, porque en ese verso irrumpe la vida. Con una sencillez extrema nos sitúa en el meollo de la cuestión: toda esa imaginería abstracta está exenta de amor, porque la vida reside en esa niña de apenas seis meses. Y la vida sabe, aunque sólo tenga seis meses, que lo importante es el dolor de tripa, la leche que sirve de sustento, el cariño que necesita para seguir creciendo. Ninguna de esas cosas son abstracción, ni necesitamos escribirlas con mayúsculas, ni se alojan en la oscura caverna de la Ideas.

Plath ha pasado elegantemente de la representación a la crítica de las ideas. Con elegancia, sí, pero con toda contundencia también. Qué mejor forma de cerrar el poema que la pregunta final: ¿es acaso posible alimentar la vida con falsedades?, ¿es posible construir algo sólido, duradero, es decir, humano, con abstracciones míticas, con creencias que se alimentan de creencias?

Y, contra lo que pueda parecer, esos dieciocho versos no son un artículo de opinión, son poesía, poesía de alta calidad. Pero sobre este tema ya escribí en una entrada del 13 de noviembre: Indefinición de la poesía.

Feliz lectura.

viernes, 16 de enero de 2009

LIBROS, LIBROS, LIBROS


He aquí un buen instrumento para animar a la lectura: Libros, publicado por Taurus y escrito por Christiane Zschirnt.


Aunque se publicó en 2004, no ha caído en mis manos hasta las vacaciones de navidad. De hecho, tenía recelos con respecto a él, y debo reconocer que me ha sorprendido muy gratamente. Me desaniman muchísimo esos lemas tipo: todo lo que usted debería leer, los mejores cien no sé qué...

Aunque, por desgracia, sí aparece impreso debajo del título ese horrible todo lo que hay que saber -¿quién y por qué decide lo que debemos o no debemos conocer?-, no se trata, y así lo reconoce la autora, de un nuevo canon, ni tampoco es un libro que pretenda sentar cátedra sobre lo que debemos o no conocer. Al contrario, se trata de un texto muy abierto, escrito con gran soltura y con sólidos conocimientos, cuya única y muy loable pretensión es presentarnos un centenar de libros (alguno menos) a modo de aperitivo para abrirnos las ganas de leer.

Lógicamente, en un texto de este tipo, la mayoría de los libros comentados son clásicos. Es una cuestión ineludible. ¡Son tan necesarios! Sin embargo, no todos son clásicos; los hay también contemporáneos e incluso, contra lo que podríamos pesar, algunos que nada tienen que ver con la Literatura, porque la autora ha realizado una clasificación por temas en la que caben muchas cosas. Libros de economía, filosofía, sociología, psicología... Esta es la clasificación por temas:
  • Obras que describen el mundo
  • Amor
  • Política
  • Sexo
  • Economía
  • Mujeres
  • Civilización
  • Psique
  • Shakespeare
  • Modernos
  • Clásicos triviales
  • Libros de culto
  • Utopía: Cibermundo
  • Clásicos escolares
  • Niños
Se puede discutir el método que ha utilizado, pero, en mi opinión, los libros comentados que aparecen en cada una de las secciones figuran con todo merecimiento, aunque siempre podamos echar en falta algunos más, o muchos más. Pero no es esto lo más atractivo del libro, sino la forma de presentarlos.

Resulta difícil pensar que alguien que no sea un empedernido lector de poesía pueda leer, por ejemplo, Tierra baldía, de T. S. Eliot. Me cuesta trabajo imaginar que alguien que carezca de interés por la filosofía pueda atreverse con la Dialéctica de la Ilustración, de Adorno y Horkheimer. No imagino a un "lector medio" de novelas -sea esto lo que sea- embarcándose en la lectura del Ulises de Joyce. No alcanzo a ver a un lector adulto con El pato Donald de Carl Barks delante de sus ojos, dedicándole una lectura atenta.

Y, no obstante, sí puedo imaginar a esos lectores con esos textos, después de haber leído Libros, porque Ch. Zschirnt tiene una gran capacidad para explicarnos cuál es el meollo de los mismos, y de otros muchos. Y lo hace de una forma sencilla, atractiva y, cuando es necesario, con humor. Consigue, aparentemente sin esfuerzo, abrir la puerta a los secretos que cada uno de ellos alberga. Otra cosa es que luego seamos capaces de adentrarnos en la lectura sin abandonarla a partir de la página 20. Sin duda, hay obras que requieren ser leídas con ayuda y la primera de ellas puede estar aquí.

Yo mismo nunca hubiera leído la gamberra, provocadora y exagera novela 13,99, de F. Beigbeder, una brutal historia contra el omnipotente mundo de la publicidad. Pero Zschirnt ha sabido provocar mi curiosidad y no me arrepiento de haberla leído, aunque no sea una gran novela. Es más, estimulado por sus comentarios, he retomado con avidez la relectura de la Dialéctica de la Ilustración.

Feliz lectura.

martes, 13 de enero de 2009

RECITAL EN VILLARCAYO


El sábado, 24 de enero, a las 19:30, pondremos en escena el recital El transcurrir medita su corriente en la Sala de Cultura de Villarcayo (Burgos).

Pondrán la música en directo Marta (violín) y David (guitarra). Recitaremos los poemas Javi y yo.

Las fotos correspondientes al otoño y al invierno aparecen en este mismo blog. Las correspondientes a la primavera y al verano todavía están sin colocar.

Si quieres leer los poemas, están alojados en el apartado poemarios, donde aparece el título del recital.

Feliz lectura

domingo, 11 de enero de 2009

SOBRE LA FELICIDAD


Dice Eduardo Punset que, teniendo en cuenta las últimas investigaciones científicas, “la felicidad (…) depende de la organización social” (El Semanal, 11-I-09); es decir, que nuestros sentimientos, nuestro estado de ánimo, se ven claramente afectados por la organización socio-política de la sociedad en la que vivimos.

Yo me tenía a mí mismo por una persona relativamente feliz, a ratos, incluso, muy feliz, especialmente desde que abandoné infancia y juventud, esto es, desde que alcancé la autonomía suficiente como para organizar mi propia vida y decidir por mí mismo. Pero, mira por dónde, ahora encuentro la explicación a ese desfase que existe entre lo que opinan mis hijos y la percepción que tengo de mí mismo.

Me dicen ellos de vez en cuando que soy un poco gruñón. Si es así, eso significaría que no soy una persona feliz, porque cómo puede ser feliz una persona que se manifiesta a disgusto o enfadada. Y ahí estaba la explicación: la mala gestión de los políticos hace que yo no sea feliz. Y no es que quiera ahora hablar mal de los políticos, pero datos hay más que suficientes para decir objetivamente que nuestro mundo funciona mal. Sólo con que exista una guerra ya es suficiente para afirmar que nuestra sociedad no funciona bien, y la realidad es que, al día de hoy, hay más de cien conflictos armados en nuestro planeta.

A pesar de todo, sigo considerándome una persona feliz. Debe de ser algo así como un empeñarme en querer ir a contracorriente. A contracorriente de la evidencia científica, a contracorriente de lo que ocurre en la sociedad -tanto próxima como lejana-, a contracorriente de lo que de vez en cuando me dicen mis hijos. O que me conformo con muy poco. Por ejemplo, con el placer que me aporta la lectura de un poema de W. Whitman, o con la satisfacción que me produce saber que mis hijos pueden decirme con absoluta tranquilidad que soy un poco gruñón.

Sea como fuere, intentaré seguir siendo una persona que se cree feliz y, desde luego, un poco menos gruñón cuando esté al lado de mis hijos. Mientras tanto, seguiré colaborando con Amnistía Internacional en cuantas campañas sean necesarias, a ver si logramos erradicar esa bestialidad que supone seguir matando personas legalmente a través de la condena a muerte. Esta es, por cierto, la dirección donde podéis colaborar en la erradicación de esa barbarie: http://www.es.amnesty.org/

Y que seáis felices.

martes, 6 de enero de 2009

CERVANTES Y SUS AMIGOS SE VAN DE COPAS


En el año 2005 escribí un pequeño texto para dar forma a un recital que ofrecimos al público el día del libro. Era una excusa para celebrarlo leyendo poemas de Cervantes. Sin embargo, la obra poética cervantina no es muy extensa. Con este pretexto, se me ocurrió que bien podíamos imaginar una taberna a principios del XVII a la que iban Lope, Quevedo y Góngora, junto con don Miguel. Entre trago y trago, irían dando aire a sus versos y, de esta manera, podíamos disponer de una buena colección de poemas sobre el escenario.


El divertimento, quizás debería decir disparate, no quedó nada mal, y después de todo este tiempo, he decidido desempolvarlo y dejarlo aquí, por si otro alguien quiere utilizarlo o, simplemente, recordar esos poemas que, de alguna manera, todos llevamos en la memoria. Aquí, obviamente, sólo aparecen los textos; la música, hay que imaginársela. El soneto final hace referencia a Iñaki, director de la biblioteca municipal de Irún, que es donde lo pusimos en escena.

La colección la tenéis en la columna de la derecha, apartado mis poemarios, bajo el título de Cervantes. O bien, pinchando aquí.


Feliz lectura.

lunes, 5 de enero de 2009

domingo, 4 de enero de 2009

TARA de Elena Medel


Acabo de leer este poemario de Elena Medel -DVD ediciones, 2006- y quiero destacar dos cosas: la fuerza expresiva de algunas frases y la mezcla de irracionalismo-surrealismo-realismo mágico.

Tara nos habla de la muerte -el libro está dedicado a la abuela de Elena Medel, fallecida en el 2005- y de lo que en torno a ella vive y siente la autora. No comparto su visión, ni tampoco la cita de Simone de Beauvoir con la que da comienzo esta colección de poemas: Las personas felices no tienen historia. Pero esto es lo de menos.

Me gustan, en cambio, y mucho, esas expresiones redondas, sencillas y fuertes, como la que da comienzo al primer poema:
La noche de tu muerte
Dios acribillaba a gargajos el cristal de mi ventana.
Agradezco como lector esa forma intensa de nombrar la lluvia. En este sentido, me parece espléndido el poema Árbol genealógico.

También me gusta la forma en que nos presenta su reflexión sobre la muerte, y la manera de acercarnos sus vivencias, sus sentimientos. Hay un hilo narrativo a través de siete vidas, los siete apartados en que se divide el libro, y un halo mágico que lo envuelve todo, como en esas historias que nos hablan de otros mundos, pero que están en el nuestro.

Y me gusta, así mismo, el tono prosaico que alcanza algunas veces su prosa poética:
Nuestro plato favorito requería cierta preparación. Mi abuela abría el pescado en vertical, leyendo mi futuro.

Pero lo que más me gusta es la cita del Quijote con la que se cierra Tara. Toda una lección de sentido común y sabiduría popular, pero no por eso menos sabia. Claro que, en este caso, estamos hablando de Cervantes.

Feliz lectura.