lunes, 13 de octubre de 2014

ROSETTA Y EL CONOCIMIENTO DE LOS COMETAS

Foto de ESA/Rosetta/NAVCAM
Todo lo que tiene que ver con el estudio del espacio parece ciencia ficción. Más, si cabe, lo relativo a la nave espacial Rosetta y el cometa 67/P Churyumov-Gerasimenko.

Rosetta fue arrojada a la fría nada espacial hace ya algo más de 10 años con el objetivo de llegar hasta el cometa y depositar en él el módulo espacial Philae, el cual se encargará de realizar un estudio detallado de la roca y su coma. Esto, si todo va bien, ocurrirá el próximo mes.


El interés en analizar un pedrusco congelado, como son todos los cometas, se debe a que, según creen los expertos, son restos del material originario de la época de formación del sistema solar. De ahí que conocer con exactitud su composición sea tan importante para nuestro conocimiento del propio sistema solar. También se supone que el origen del agua y las primeras moléculas orgánicas terrestres pueden estar en los cometas y en el sucesivo bombardeo a que se vio sometido nuestro planeta hace miles de millones de años. No estamos hablando precisamente de cosas sin importancia.


Aquí tenéis la secuencia de aproximación en una simulación realizada por la ESA (Agencia Espacial Europea) que ya se ha cumplido:




Una vez que Rosetta logra ponerse en órbita en torno al cometa, es cuando lanza Philae para que ésta cumpla su trabajo:


Y todas esas órdenes tremendamente complejas son dadas desde aquí, desde la Tierra, como si tal cosa.

Por último, aquí tenemos al pequeño 67/P Churyumov-Gerasimenko, en un montaje fotográfico para que nos hagamos idea de su tamaño.



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