viernes, 16 de enero de 2009

LIBROS, LIBROS, LIBROS


He aquí un buen instrumento para animar a la lectura: Libros, publicado por Taurus y escrito por Christiane Zschirnt.


Aunque se publicó en 2004, no ha caído en mis manos hasta las vacaciones de navidad. De hecho, tenía recelos con respecto a él, y debo reconocer que me ha sorprendido muy gratamente. Me desaniman muchísimo esos lemas tipo: todo lo que usted debería leer, los mejores cien no sé qué...

Aunque, por desgracia, sí aparece impreso debajo del título ese horrible todo lo que hay que saber -¿quién y por qué decide lo que debemos o no debemos conocer?-, no se trata, y así lo reconoce la autora, de un nuevo canon, ni tampoco es un libro que pretenda sentar cátedra sobre lo que debemos o no conocer. Al contrario, se trata de un texto muy abierto, escrito con gran soltura y con sólidos conocimientos, cuya única y muy loable pretensión es presentarnos un centenar de libros (alguno menos) a modo de aperitivo para abrirnos las ganas de leer.

Lógicamente, en un texto de este tipo, la mayoría de los libros comentados son clásicos. Es una cuestión ineludible. ¡Son tan necesarios! Sin embargo, no todos son clásicos; los hay también contemporáneos e incluso, contra lo que podríamos pesar, algunos que nada tienen que ver con la Literatura, porque la autora ha realizado una clasificación por temas en la que caben muchas cosas. Libros de economía, filosofía, sociología, psicología... Esta es la clasificación por temas:
  • Obras que describen el mundo
  • Amor
  • Política
  • Sexo
  • Economía
  • Mujeres
  • Civilización
  • Psique
  • Shakespeare
  • Modernos
  • Clásicos triviales
  • Libros de culto
  • Utopía: Cibermundo
  • Clásicos escolares
  • Niños
Se puede discutir el método que ha utilizado, pero, en mi opinión, los libros comentados que aparecen en cada una de las secciones figuran con todo merecimiento, aunque siempre podamos echar en falta algunos más, o muchos más. Pero no es esto lo más atractivo del libro, sino la forma de presentarlos.

Resulta difícil pensar que alguien que no sea un empedernido lector de poesía pueda leer, por ejemplo, Tierra baldía, de T. S. Eliot. Me cuesta trabajo imaginar que alguien que carezca de interés por la filosofía pueda atreverse con la Dialéctica de la Ilustración, de Adorno y Horkheimer. No imagino a un "lector medio" de novelas -sea esto lo que sea- embarcándose en la lectura del Ulises de Joyce. No alcanzo a ver a un lector adulto con El pato Donald de Carl Barks delante de sus ojos, dedicándole una lectura atenta.

Y, no obstante, sí puedo imaginar a esos lectores con esos textos, después de haber leído Libros, porque Ch. Zschirnt tiene una gran capacidad para explicarnos cuál es el meollo de los mismos, y de otros muchos. Y lo hace de una forma sencilla, atractiva y, cuando es necesario, con humor. Consigue, aparentemente sin esfuerzo, abrir la puerta a los secretos que cada uno de ellos alberga. Otra cosa es que luego seamos capaces de adentrarnos en la lectura sin abandonarla a partir de la página 20. Sin duda, hay obras que requieren ser leídas con ayuda y la primera de ellas puede estar aquí.

Yo mismo nunca hubiera leído la gamberra, provocadora y exagera novela 13,99, de F. Beigbeder, una brutal historia contra el omnipotente mundo de la publicidad. Pero Zschirnt ha sabido provocar mi curiosidad y no me arrepiento de haberla leído, aunque no sea una gran novela. Es más, estimulado por sus comentarios, he retomado con avidez la relectura de la Dialéctica de la Ilustración.

Feliz lectura.

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