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miércoles, 21 de enero de 2026

UN LIBRO, UN POEMA (José Mª Cabañes Tamayo)

En librerías
 #unlibrounpoema 

#regalosdeldía


He dudado durante un momento entre colocar esta entrada en la sección de Un libro, un poema o en la de Regalos del día, pues regalo fue que me llegó por correo y que me alegró el día. La dejo en la primera, pues al fin y al cabo es un libro de poesía, pero también coloco en la cabecera el enlace con la segunda, ya que como tal lo recibo.

José Mª Cabañes, a quien me une, además del apellido, el interés por la poesía y la filosofía —en mí caso afición, en el suyo ha sido profesión—, nos ofrece con este título un hermoso ramillete de poemas. 

El poemario es algo así como un recorrido poético-afectivo-reflexivo a través del transcurrir del tiempo y los cambios que este va ejerciendo sobre la naturaleza que nos rodea. Utiliza la forma tradicional de la poesía japonesa, el haiku, aunque no siempre, en ese intento por atrapar el instante. Y lo acompaña prácticamente siempre de la fecha (como si fuera un diario y una tentativa de atrapar el tiempo) y de la imagen que identifica el motivo de la reflexión.

Como los textos son muy breves y me parece que la imagen tiene una gran importancia, he colocado unos cuantos, a pesar de que una fotografía de una fotografía nunca pueda hacer justicia a la primera. 

Dice el título, casi exacto, sin salir del jardín. Si bien la inmensa mayoría de las veces se cumple lo que el título indica, hay ocasiones en las que el poeta no solo ha salido un poco más allá de su jardín, sino mucho más allá. Pero eso lo único que hace es ampliar las posibilidades expresivas. 

En definitiva, un hermoso poemario de versos e imágenes que nos recuerda la importancia de lo más próximo y cotidiano en nuestras vidas.









***

Si quieres la paz, no hables con tus amigos; habla con tus enemigos.  

Moshe Dayan  



Fuente: Wikipedia
Mapa de los conflictos armados en curso (número de muertes violentas en el año actual o anterior):      Guerras mayores (10 000 o más). Palestina, Ucrania, Sudán, Etiopía, Myanmar (Birmania).      Guerras menores (1 000–9 999).      Conflictos (100–999).     Escaramuzas y enfrentamientos (1–99).

miércoles, 16 de julio de 2025

UN LIBRO, UN POEMA (Matsuo Bashō)



[Tengo el ordenador en el hospital, lo que quiere decir que estoy componiendo esta entrada con el teléfono. Es una tortura. Espero que las horas invertidas para sacarla adelante merezcan la pena].

Carlos Rubio escribe en su esclarecedor Claves y textos de la literatura japonesa: En oposición a la hojarasca difícil de sus dos predecesores (se refiere a Nishiyama Sōin y Matsunaga TeitokuMatsuo Bashō (1644-1694) nos habla del viejo estanque donde salta una rana, de un cuervo posado en una rama seca, de hierbas de verano que crecen en un antiguo campo de batalla. Va a establecer un estilo personal conocido como el shõfu y desplegado en seis antologías cuya esencia no será el uso del haikai como simple artificio verbal, sino como una expresión hondamente lírica; una hondura paradójicamente canalizada en un ideal estético que Bashō llamará al final de su vida karumi o "ligereza". En el plano formal, Bashō establece de los tres primeros versos del renga —el llamado hoku— una forma estrófica independiente que doscientos años después será conocida como haiku. Diecisiete sílabas repartidas en tres versos sin rima de 5, 7 y 5 sílabas cada uno.

Este librito de Alianza, anteriormente editado por Satori, recoge 69 haikus de entre aquellos que no habían sida ya traducidos por Octavio Paz, Antonio Cabezas, Vicente Haya o Fernando Rodríguez-Izquierdo y Gavala, traductor de la selección que aquí se presenta. Se trata de una edición bilingüe en cuyas páginas pares aparece el texto japonés y las impares son utilizadas para la traducción al castellano (arriba) y un breve pero muy valioso comentario (abajo) sobre el haiku traducido, tal y como puede verse en estas fotografías de las páginas 46 y 47. 



Consecuentemente con lo dicho en las líneas anteriores, en esta antología no vais a encontrar el más famos haiku de cuantos se han escrito en la historia de los haikus. Remito al título El haiku japonésde Fernando Rodríguez-Izquierdo y Gavala, no tanto para que lo podáis leer allí, sino por la estupenda y esclarecedora anécdota que recoge en las páginas 78 y 79. 

Y ahora un par de haikus más 

Grácil sauce dormido:
sueña que tiene alma
de ruiseñor.



Cae y cae el rocío;
¿qué tal si yo lo usara
para limpiar el mundo?

***


sábado, 19 de agosto de 2023

SAN SEBASTIÁN Y SUS FUEGOS

Para Irene, que hace esto posible.


 Supongo que la fascinación por los fuegos artificiales tiene algo que ver con la atracción por la sorpresa, con las emociones más primitivas, con algún estadio de regresión infantil cuando nos dejábamos arrastrar por cualquier novedad y todo nos parecía nuevo y distinto, con todo eso que se recoge en la expresión de admiración y sorpresa por antonomasia: ¡Ooooh!

A mí lo que más me atrae es intentar capturar con cierta limpieza la escritura que dejan durante un brevísimo instante en la pizarra de la noche. Conseguir apresar uno de esos instantes en que aparece un haiku luminoso, un soneto de color o un poderoso romance. Cuestión harto difícil cuando no se domina el arte de la fotografía. Pero me abandono al azar y, en ocasiones, me aparecen en la pantalla pequeños regalos con los que disimular mi impericia. 

A veces, incluso, me ofrecen una pequeña antología de la métrica con la que dejar constancia de la luz y sus proezas.

Pareado

Silva eneasílaba

Estrofa sáfica con nota al pie

Composición en verso libre

Boceto para haiku

Bordón

Pie anfíbraco

Poema dadaísta

Ovillejo

Glosa

Soneto con cola o estrambote

Romance heroico

Luego la ciudad vuelve al silencio y se deja envolver por las sombras de la noche. El próximo año volverá la luz a escribir con formas y colores nuevas metáforas.



***


lunes, 17 de abril de 2023

1as. JORNADAS DE POESÍA, AFORISMOS Y HAIKU

El sitio

 Como el cartel lo dice todo, yo solo voy a añadir un ejemplo, clásico, de cada género por si eso sirviera para animar al personal a que se apunte.

Se dice que estos versos los dejó escritos fray Luis en la pared de su celda:

Aquí la envidia y mentira
me tuvieron encerrado.
Dichoso el humilde estado
del sabio que se retira
de aqueste mundo malvado,
y con pobre mesa y casa
en el campo deleitoso
con sólo Dios se compasa
y a solas su vida pasa,
ni envidiado ni envidioso.

Volver a los clásicos es siempre un acierto. Este consejo de Cicerón deberíamos tenerlo siempre en cuenta:

Breve es la vida, pero lo bastante larga para vivir bien y honestamente.

No voy a poner el hiperfamoso haiku de la rana, de Matsuo Bashō. Este otro, menos conocido, es también fantástico:


Hierba de verano,
lo que resta
de la gloria del guerrero.

***


martes, 23 de agosto de 2022

LA CASA DEL POETA

Me encuentro esta curiosa antología, La casa del poeta, y no puedo resistir la tentación de llevármela a mi casa. Es como llevarme una pequeña manifestación bajo el brazo, pero, entendámonos, una manifestación de la palabra creativa, una poliédrica reivindicación de la casa en todas sus vertientes. Me siento en el balcón y picoteo acá y allá, unas veces buscando el poema ya conocido; otras, rastreando aromas nuevos. Corrijo: es mala imagen la de la manifestación, es una fiesta, una alborozada reunión en la que cada cual trae un perfil, una apariencia, una representación, una lámina distinta de la casa en la que habita, o se imagina habitar, o quiere habitar, o no quiere, pero es su casa, o no es su casa, o no es la de nadie, o quisiera ser la de todos. 

¡Uf!, con tanta fiesta, creo que me estoy haciendo un lío. Lo mejor será que os deje tres breves ejemplos. Los hay largos y muy largos, pero tengo una especial querencia por los cortos.


HAIKU DE LA COCINA


Tú, lo importante.

Monda de la patata.

El resto, nieve.

                    Gonzalo Escarpa.



CASA DENTRO DEL MAR


Un cuarto donde hubiera

olas,

donde la espuma y el fragor llegaran

hasta la cama. Un cuarto con mareas.

Con peces.

Con medusas.

Húmedo y exquisito.

Con sal y escalofrío.

Eso soñé.

                     Mis pies pisan arena

y tengo miedo de que sea mentira:

no abro los ojos y te toco a ciegas.

                    Josefa Parra.



MOMENTOS QUE NO TIENEN PRECIO


Llegar al fin

hasta la puerta

de tu casa,

entrar,

echar todas las cerraduras,

y, como quien saborea

el sabor de la venganza,

decirlo:


           "ahí

os quedáis,

hijosdeputa".

                   Karmelo Iribarren.


¿Cómo? ¿Que no os he dicho quienes eran los invitados? ¡Uy, es verdad, qué despistado! Aquí los tenéis:

De la contraportada del libro.

***


Путин, немедленно останови войну!

sábado, 30 de julio de 2022

UN HAIKU, EL SIRIMIRI Y MI MEMORIA


 Hoy la ciudad ha amanecido apaciblemente mojada y fresca. Una llovizna benefactora ha limpiado tanto el aire que nos envuelve como el suelo que pisamos. Un auténtico regalo.


Editorial
Mientras paseaba bajo el sirimiri, he recordado el haiku que aparece impreso sobre la fotografía de un tamariz en flor. Bueno, lo de recordar es puro eufemismo. Sabía que había leído uno sobre la lluvia menuda y creía que era de
 Bashō. Lo he buscado al volver a casa y he descubierto que ni decía exactamente lo que yo creía ni tampoco era del autor a quien yo se lo atribuía. Es evidente que no tengo una memoria prodigiosa, pero me consuelo pensado que, al menos, me he acordado de buscarlo al llegar a casa.

El poema de Yosa Buson aparece recogido en el libro Matsuo Bashō. Sendas de Oku, traducción de lo que fue un diario de viaje y una de las mejores colecciones de poemas de Matsuo Bashō. Los trabajos introductorios corrieron a cargo de Octavio Paz y la traducción de la obra Senda de Oku la realizaron el hispanista Eikichi Hayashiya y el mismo Paz. El libro, por suerte, podéis leerlo en internet. Está recogido en numerosos sitios. Dejo el enlace a este issue porque mantine el formato libro con su portada.

Este otro, que podría acompañar a la fotografía de la Concha, sí es de Bashō:

Es primavera: 

la colina sin nombre 

entre la niebla.  

***


Путин, немедленно останови войну!

sábado, 7 de mayo de 2022

JUAN F. TRILLO NOS HABLA DE "Con la barba sobre el hombro"

Editorial

Juan F. Trillo, doctor en Estudios Literarios por la U.C.M. y en Lingüística por la U.A.M, ha publicado Tom Wolfe, cronista de la Norteamérica sin Dios (PUV, 2016) y La flor del Cerezo. Haikus clásicos elegidos y comentados (La Taza vacía, 2020). Ahora nos habla de su último trabajo, una interesantísima novela que tiene como personaje central a Bernal Díaz del Castillo y que lleva por título un antiguo refrán cuyo significado dejo al albur de vuestra curiosidad.

Has practicado el haiku y tienes publicada una estimable antología comentada sobre el mismo. ¿Qué te ha llevado a dar el salto a la novela histórica?

Lo cierto es que ha sido algo casual. Estaba buscando referencias sobre el uso del español de los siglos XV y XVI y me topé con Historia Verdadera de la Conquista de Nueva España de manera inesperada. Cuando lo leí, me sorprendieron tanto las peripecias que Bernal Díaz relataba, que me dije que era una pena que fuesen relativamente desconocidas entre el gran público y eso me llevó a contarlas en un lenguaje actual, que le resultase más familiar al lector de hoy en día y que le permitiese disfrutar de esta historia.

—Si algo exige de manera concienzuda este género es la búsqueda de información. Flaubert, para escribir Salambó llegó incluso a viajar a Cartago para conocer in situ los escenarios reales de las guerras púnicas. ¿Cuáles han sido tus fuentes y con qué problemas te has encontrado en tu investigación?

Me temo que mis metas han sido mucho menos ambiciosas. Como explico al inicio, Con la barba sobre el hombro, no es “un libro de historia”, es “un libro que cuenta una historia”, la misma que cuenta Bernal Díaz en su crónica, pero adaptada a una narrativa que le resultará más accesible al lector, tal vez no demasiado habituado al lenguaje arcaico que utiliza el autor de Historia Verdadera. Por otro lado, existen ya excelentes estudios históricos, tanto sobre Bernal Díaz, como sobre Hernán Cortés que me han sido de gran ayuda a la hora de contrastar y poner en contexto los hechos relatados. Es un periodo sobre el que existe una extensa documentación, disponible en la Real Academia de Historia y en el Instituto Cervantes, documentación digitalizada y de libre acceso, en su mayor parte, y de la que he hecho uso a menudo.

Borges decía algo así como que por mucho que nos ocupemos del pasado la narración que hacemos de él en realidad está atendiendo más al presente que a los acontecimientos históricos. ¿Con la barba sobre el hombro alude también a la actualidad?

En este sentido, resulta a la vez fascinante y un poco deprimente comprobar lo poco que hemos evolucionado en cuestiones sociales y éticas, pues los vicios de entonces siguen muy presentes en la sociedad en que vivimos actualmente: la corrupción, la codicia, el deseo de aparentar… No queda sino concluir que son aspectos tan arraigados en nuestra cultura que es dificilísimo librarse de ellos. Leyéndolo uno reconoce personajes a los que podría poner el nombre de figuras de la actualidad.

—¿Qué es lo que te ha atraído del personaje Díaz del Castillo como para que le dediques una trilogía?

Las apasionantes aventuras que viven él y sus compañeros, que no tienen nada que envidiar a las que aparecen en las novelas históricas tan populares hoy en día. Solo que en este caso son, además, ciertas. En cuanto a la razón de dedicarle tres libros no es otra que lo extenso de la narración original. El protagonista es minucioso en el desarrollo de los acontecimientos, pues donde los libros de historia, a la hora de mencionar una batalla, por ejemplo, se centran en los datos mensurables (número de efectivos, resultado del conflicto, consecuencias inmediatas), Bernal cuenta el desarrollo de la misma con pelos y señales. Son estos pequeños detalles del día a día, que para el historiador pueden resultar poco relevantes, los que hacen atractiva la lectura para el gran público, pues muestran con claridad el carácter, la forma de pensar, e incluso los hábitos cotidianos de los protagonistas.

—¿Hasta qué punto es verdadera la Historia verdadera del conquistador castellano?

Esa es, como suele decirse, la pregunta del millón. En principio, los historiadores la dan por cierta en su mayor parte, hasta tal punto que a menudo la toman como referencia para sustentar esta o aquella reconstrucción de lo sucedido. Desde luego, su precisión en los detalles, nos remite al relato visual de un testigo ocular y la hace muy convincente, salvo en algunas pocas ocasiones, por ejemplo, cuando habla de las cifras de guerreros a los que se enfrentan los conquistadores españoles, algo que, en mi opinión, debe ser tomado como un recurso narrativo, para expresar la enorme superioridad numérica del enemigo. Por otro lado, está la cuestión de quién fue realmente este tal “Bernal Díaz del Castillo” y la de si fue él quien escribió la Historia Verdadera. El francés Christian Duverger, en su Crónica de la eternidad, argumenta, y lo hace muy bien, que quien se hacía llamar Bernal Díaz se apropió de una historia que escribió otra persona, alguien que, además, fingía ser casi iletrado, cuando en realidad disponía de una extensa cultura. Hay aquí varios misterios que yo dejo a los especialistas. Personalmente, no me interesa tanto la veracidad de lo narrado, como el aspecto literario, es decir, el relato que se cuenta y el modo en que está contado. Como he dicho antes, la historia y su estructura son, en sí mismas, excelentes, y espero haber aportado una forma de contarla lo suficientemente atractiva como para hacer que el lector se lo pase bien.

—Tal vez una de las mayores dificultades con que se encuentra el autor al escribir una novela histórica sea la de hallar el estilo adecuado para narrar los hechos que se quieren contar. ¿Cómo has resuelto este problema?

Esta es una pregunta muy interesante. Por un lado, debo decir que no me importa presentarla como “novela histórica” a pesar de que, en rigor, no lo es, pero dado que puede leerse como tal, creo que es una categorización que no le sienta mal. Por otra parte, he elegido el presente de indicativo para narrar la acción porque proporciona mayor inmediatez y porque establece una conveniente distancia con aquellos otros libros que son auténticos estudios históricos. Antes de empezar me plantee escribir una narración en primera persona, adoptando la voz de Bernal Díaz, pero esto me hubiese impedido introducir mis propias reflexiones y valoraciones de algunos acontecimientos, que me parecía interesante incluir. Digamos que el resultado ha sido una especie de compromiso entre distintos géneros que, espero, haya dado como resultado un texto con el que el lector disfrute.

—¿Cuál crees que es tu aportación con esta novela al conocimiento de la conquista de México?

La conquista de México es un tema sumamente sensible, que a menudo se aborda de manera emocional. Hay quien toma posiciones antes de examinar los hechos, hechos que, además, a menudo se han dado por sentado, pero que en ocasiones no resisten una revisión realizada con un mínimo de lógica. Por suerte, el “revisionismo histórico” de esta etapa es cada vez más abundante, por lo que poco a poco las cosas van entendiéndose como deben ser entendidas, esto es, en un contexto en el que abundan los matices grises, tanto por la parte española, como por la mexicana. Dicho esto, debo añadir que mi aportación al conocimiento de la conquista de México es realmente modesta y no va más allá de mover a la reflexión sobre algunas cuestiones que, a poco que nos paremos a pensar en ellas, caen por su propio peso.

—¿Crees que se leerá con igual disfrute a los dos lados del Atlántico?

Pues creo que sí, porque en ambas orillas es cada vez más abundante la autocrítica, pero una autocrítica razonada que toma en cuenta cuáles eran las reglas del juego en las que se movían los actores que intervinieron en este apasionante capítulo histórico. Eran años difíciles, en los que las relaciones entre los estados se regían exclusivamente por el poder de que disponía cada uno de estos actores. Si había algo valioso a su alcance, nadie se planteaba si era lícito —o mejor dicho, ético— tomarlo; la cuestión era: “¿Tengo la fuerza suficiente para cogerlo?”. Si la respuesta era “sí”, lo cogían, sin más. Y esto lo hacían todos.

—¿Podemos interpretar Con la barba sobre el hombro como un alegato contra la guerra?

Desde luego, sin ninguna duda. Aunque no fuese esa la intención del autor, es un mensaje que llega al lector de manera inequívoca y me hubiese gustado encontrar la oportunidad de citar a Benjamín Franklin cuando dijo que “no hay una guerra buena, ni una paz mala”. Curiosamente, Cortés aplicaba esta filosofía hasta las últimas consecuencias, pues era muy reticente a la hora de utilizar la violencia, a la que recurría solo cuando no le quedaba más remedio, si bien a él le movían motivos prácticos antes que éticos. Hobbes también insistió en esta idea y ojalá hubiese hoy en día más gente que se diera cuenta de lo sabia que es esta máxima.

—Da la impresión de que te has divertido mucho al redactar los títulos de cada capítulo; además, demuestras un gran talento para el dicho y la sentencia. ¿Me equivoco?

Bueno, lo cierto es que todo el texto da juego para ello. A veces, hay escenas que parecen casi de sainete y que permiten extraer conclusiones morales o simplemente prácticas, que en aquellos años solían transmitirse en forma de dichos o refranes. Recordemos que todo ello transcurre en una época en la que surge la literatura picaresca, lo que ya da una buena idea de en qué tipo de sociedad nos estamos moviendo. Así que, sí, personalmente disfruté redactando los títulos, solo espero que los lectores disfruten igualmente leyéndolos.



Y si queréis disfrutar de las palabras del autor en directo, el 24 de mayo, en la Librería Cámara (C/ Euskalduna, 6, Bilbao) a las 20:00, podréis hacerlo. Por supuesto, también firmará ejemplares.

***


Путин, немедленно останови войну!

miércoles, 28 de abril de 2021

HAIKUS EN IMAGEN


En el libro Haikus japoneses de vuelo mágico, José Manuel Martín Portales escribe un hermoso comentario sobre este haiku. A él remito. Yo solamente he colocado la foto, capturada hace años al borde de una pequeña cascada en el norte de Burgos.


Esta otra imagen la tomé en el santuario Heian, de Kioto. Ni la imagen ni el haiku necesitan ninguna explicación para una persona de aquella cultura, pues reconoce perfectamente lo que está viendo.

En los santuarios sintoístas y en los templos budistas de Japón, cuando alguien realiza una pequeña ofrenda, toma al azar una predicción escrita en un papelito (omikuji). Si lo que se expresa en el papel no es un buen augurio, sino todo lo contrario, la costumbre es dejarlo atado en la ramita de un árbol para que la predicción no se "vaya" con quien la obtuvo. 

Feliz miércoles.

viernes, 9 de abril de 2021

EL HAIKU, algunos libros para orientarse

Creo que para introducirse y comprender el mundo del haiku, además de las antologías y los manuales de literatura japonesa, esta obra de Vicente Haya puede ser el mejor modo para hacerlo. Se trata de un libro que podemos utilizar para iniciarnos en la escritura de haikus, pero también es una obra extraordinariamente clara para entender desde el principio por qué una composición de tres versos y 17 sílabas puede ser considerada un haiku o no. Y es que, como dice el autor entre las condiciones para delimitar qué es y qué no es un haiku, un haiku no es un poema breve (p 35). 

Haya organiza su texto en cinco partes. En la primera se dedica a exponer por medio de cuarenta capítulos muy breves, claros y precisos cuáles son las condiciones que debe cumplir eso que llamamos haiku. En la segunda dedica quince apartados para explicar el tono y la temática. En la tercera deja perfectamente claro la relación del haiku con lo sagrado. En la cuarta desvela los secretos para construir un buen haiku. En la quinta y última nos hace saber que el camino del haiku es un camino donde el "yo" debe extinguirse.
Como antologías, que hay muchas y muy buenas, me permito el atrevimiento de recomendar la que realizó José María Bermejo para Hiperión hace poco más de diez años. Contiene una importante selección de haikus y no falta ninguno de esos que se consideran modélicos; tiene una breve, pero sustancial introducción; y no le falta una bibliografía más que suficiente para moverse con solvencia en este terreno.

Si alguien prefiere no dar muchas vueltas realizando búsquedas de títulos, la editorial Satori, que se dedica de manera exclusiva a la cultura japonesa, dispone de la colección Maestros del haiku, donde puede encontrar antologías de Issa, BashōTaigiBusonRyūnosukeShikiSōseki, en edición bilingüe y donde cada haiku siempre va acompañado de un breve comentario. Las traducciones corren a cargo del especialista Fernando Rodríguez-Izquierdo. Por cierto, de una más básica, pero tal vez suficiente para una primera aproximación, dejé un pequeño comentario en esta entrada.

Para finalizar, quiero dejar constancia aquí de la traducción de la poesía completa que Beñat Arginzoniz realizó para la editorial El Gallo de Oro.

jueves, 7 de enero de 2021

HAIKUS CLÁSICOS. La mejor poesía japonesa

Librerías que aún lo tienen
A nadie le importó

que la belleza de las flores se marchitase.

Y yo me vi envejeciendo en el mundo

mientras caía la lluvia.

Ono no Komachi
 

Efectivamente, el poema de Komachi no es un haiku. Y no, no es que mienta el título del libro o que Tom Lowenstein quiera engañarnos. Lo que ocurre es que este bellísimo libro tiene un trabajo introductorio en el que su autor, Lowenstein, hace un recorrido por los antecedentes del haiku y eso implica citar a Takechi no Kurohito, Ono no Komachi, Murasaki Shikibu o Kakinomoto no Hitomaro.

Por lo demás, esta antología de bolsillo guarda un maravilloso equilibrio entre la belleza de las fotografías (blanco y negro) que acompañan a los textos, la delicada y cuidadísima edición, los textos de los cuatro poetas clásicos de quienes se recogen los haikus (Basho, Buson, Issa y Shiki) y el interludio estacional, que sirve de excusa para ofrecernos haikus de otros poetas destacados y recordarnos la absoluta importancia que el ritmo de la naturaleza y la sucesión de las estaciones tiene en la producción poética japonesa. 

Un placer para los sentidos.





Fotografías: John Cleare.