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martes, 17 de marzo de 2026

A LA MANERA DEL BOSCO, Fundación Juan March


Aparentemente es, pero no, no es. Esto es obra de Mario Klingemann y se titula El jardín de los detalles efímeros

Lo que ha ocurrido es que El jardín de las delicias del Bosco se ha transformado ante nuestros ojos gracias a la utilización de un modelo de IA desarrollado por el artista. Klingemann, claro, ha sido artista residente en Google, de ahí la obra que tenemos delante de nosotros. 

De aquí en adelante, utilizo los texto de las cartelas de la exposición, que dicen mucho y muy bien. 


Masako Miki propone este Animated Hinoki Tree [Ciprés hinoki animado] realizado en lana sobre espuma de poliestireno expandido y madera de nogal. 

La cartela nos ofrece esta información: 

Masako Miki (Osaka, 1973) se inspira en el sintoísmo y en los yokai japoneses [seres sobrenaturales] y concibe la escultura como una presencia mutable, un espíritu libre capaz de transitar entre diferentes identidades y formas. Sus colores vivos, sus contornos juguetones y sus texturas suaves evocan una sensación de cercanía y comodidad. 

Sus instalaciones de fieltro y lana, acuarelas y esculturas en espacios públicos suelen tratar temas de identidad, ya sea en relación con el género, la herencia multirracial o los sistemas de creencias. La artista considera que la especial relevancia de los antiguos yókai radica en su fluidez intrínseca: no se ajustan a las identidades establecidas, sino que generan otras nuevas. 

Esta obra apela a la imaginación del espectador y evoca un universo posible en el que nada está limitado o definido con claridad. En este sentido, conecta con el Bosco, cuyas pinturas a menudo presentan criaturas híbridas, flora estilizada y animales, así como frutas u hojas de desmesuradas proporciones. Estos motivos despertaron un gran interés entre los admiradores surrealistas del Bosco, a quien consideraron un precursor de la fantasía y los paisajes oníricos. Para el maestro flamenco, el paraíso, siempre verde y exuberante, no es una mera copia de la realidad, sino un espacio para la inventiva. 

El Bosco utilizó sus escenas fantásticas para contar historias morales de su época. Por su parte, los surrealistas emplearon la imaginación como una fuerza transformadora, un camino para forjar futuros alternativos. En el caso de Miki, la imaginación, combinada con creencias ancestrales propias de su cultura, le sirve para crear nuevas mitologías inclusivas.


Lo parece, sí, pero esto tampoco es del Bosco, sino de un admirador suyo que entra en el mismo juego estilístico y compositivo. 

Título: La muerte del justo [El cielo]. Procede de un tríptico en la actualidad desaparecido, que estaba dedicado al juicio final y fue atribuido en su momento a Hieronymus Bosch, cosa que no es de extrañar. 

Vuelvo a la cartela de la exposición: 

Este panel representa la muerte del justo, concebida en la tradición bíblica y cristiana como el desenlace ideal de la existencia terrenal: un tránsito apacible hacia la vida eterna que refleja la rectitud moral del individuo. El episodio se describe como el momento en el que el alma, protegida del mal, alcanza el descanso y recibe la inmortalidad de manos de Dios, configurando así una escena de carácter paradisíaco. 

En la composición destacan el cortejo de las almas salvadas y la llegada al paraíso, a los que se suman ciertos elementos de carácter excéntrico, característicos del imaginario bosquiano: en el curso de agua aparece un alma desnuda que, a horcajadas y orientada en sentido contrario, cabalga sobre un pez de gran tamaño; en primer plano, una figura avanza a gatas hacia el interior de la tienda —símbolo del refugio de los justos— mientras un pájaro se posa de forma insólita sobre sus nalgas

Pese a que estos detalles remiten con claridad a la lógica visual y simbólica del Bosco, diversos especialistas han señalado divergencias significativas en relación con su obra autógrafa, especialmente en la calidad de la invención. Las figuras tienden a repetirse sin una caracterización individualizada ni una interacción entre ellas, y el tono mate y uniforme refuerza, asimismo, la distancia con respecto a la mano del maestro.


Esta creación es obra del equipo AES+F. Se titula Inverso Mundus, [Mundo al revés].

Aquí lo que se ve es lo que hay, pero la cartela nos aporta una información muy valiosa: 

AES+F es un colectivo formado en Moscú en 1987, inicialmente bajo el nombre de AES e integrado por los arquitectos conceptuales Tatiana Arzamasoya (Moscú, 1955) y Lev Evzovich (Moscú, 1958), junto al diseñador multidisciplinar Evgeny Svyatsky (Moscú, 1957). En 1995, el fotógrafo Vladimir Fridkes (Moscú, 1956) se unió al grupo, que pasó a llamarse AES+F. En la actualidad, todos sus miembros residen en Berlín. El consumismo, la cultura popular y la globalización son temas recurrentes en su obra. Trabajan en creaciones de vídeo multicanal y son reconocidos internacionalmente por su mezcla de hiperrealismo y Neobarroco, rica en referencias a la historia del arte. 

Inverso Mundus se inspira en los denominados grabados del “mundo al revés”, que representan escenas en las que aparece, por ejemplo, un cerdo destripando a un carnicero, un niño castigando a su profesor o un hombre llevando un burro sobre su espalda. La interpretación de AES+F, expuesta por primera vez durante la Bienal de Venecia de 2015, es una secuencia de vídeo en la que se producen encuentros extraños que invierten las convenciones sociales. En esta burla de la vida contemporánea, las quimeras de Still #1-02 descienden del cielo para ser acariciadas como si fueran animales domésticos. 

El género del “mundo al revés” se popularizó a partir del siglo XVI con la llegada de la imprenta, aunque también se pueden encontrar imágenes de este tipo en los manuscritos iluminados medievales que tanto influyeron en el Bosco. A pesar de estar separados por más de cinco siglos, el Bosco y AES+F comparten un enfoque común: la utilización de híbridos grotescos y la sátira visual como un medio para analizar el mundo en el que viven.


Este tríptico de Amandine Urruty es una de mis favoritas. Dejo detalles para que se pueda apreciar mejor.

Lo que la cartela cuenta: 

Egg Triptych [Tríptico del huevo]

Un paisaje del Renacimiento nórdico parece haber sido repoblado en Egy Triptych de Amandine Urruty (Toulouse, 1982). Sus cuatro protagonistas miran fijamente al espectador, mientras que un ecléctico elenco de pequeños personajes, salchi- chas y diversas referencias a la cultura popular representan numerosas escenas interconectadas. Se trata de un universo bosquiáno, una aventura visual en la que el espectador siempre puede encontrar nuevos espacios que explorar. 

Urruty, que trabaja con grafito, lápices de colores o carboncillo, se caracteriza por “llevar el lápiz al límite”. Le interesa especialmente crear texturas casi tangibles, como se puede apreciar en la ropa, los muebles y las rocas de esta pieza. Además, se inspira en la fotografía antigua para la elaboración de sus retratos. Sin embargo, las escenas de Urruty distan mucho de ser realistas: los personajes ficticios y las figuras caricaturescas son habituales en su obra, que ha sido expuesta en Francia, Estados Unidos y Australia, entre otros países. 

Los tres paneles de la obra pueden leerse como una narración de izquierda a derecha, una reinterpretación humorística del formato tradicional cielo-tierra-infierno. En el panel izquierdo, aparece una gallina; en el centro, un huevo roto queda suspendido en el aire; y en el tercer panel, la protagonista tiene lo que parece ser un huevo frito en la cabeza. A sus pies, unos pollitos aprenden a dibujar. 

Las variaciones en la escala de los personajes de Urruty, junto con el uso de múltiples perspectivas y elementos de conexión como escaleras, puentes y canales, son otros rasgos que vinculan esta pieza con el Bosco. Quizás el lazo más significativo sea la reacción emocional que provocan tanto las escenas de Urruty como las oscuras criaturas reptilianas del Bosco, atractivas e inquietantes a partes iguales.





Por supuesto, esta obra tampoco es del Bosco, pero cualquiera de nosotros hubiéramos dicho que sí. Se trata de otro imitador-admirador-seguidor. En este caso de trata de La muerte del réprobo y también procede de un tríptico que está desaparecido. 

Lo que la cartela nos cuenta: 

Este panel representa la muerte del réprobo, entendida en la tradición bíblica y cristiana como la separación eterna de Dios, consecuencia de una vida entregada al pecado. En el trance final, el condenado toma conciencia de que su perdición es consecuencia de sus propios actos y que su destino es el sufrimiento eterno. La composición se articula en torno a una serie de castigos anticipatorios del infierno: diablos, monstruos e insectos de gran tamaño se ciernen sobre el lecho del moribundo y se apoderan de su alma, sometiéndola a diferentes tormentos. 

Al fondo, los condenados son conducidos hacia la puerta del infierno. En primer plano destacan dos criaturas híbridas, figuras compuestas únicamente por piernas y cabeza, que acentúan el carácter grotesco de la escena. 

Pese a que estos elementos remiten con claridad a la lógica visual y simbólica del Bosco, diversos especialistas han señalado divergencias significativas respecto a su obra autógrafa. En particular, el alargamiento de las figuras —rasgo característico del imaginario bosquiano— aparece aquí llevado a un extremo artificioso. Además, la inclusión de las citadas criaturas híbridas evidencia un afán compilatorio por parte de este seguidor, más atento a la acumulación de motivos característicos que a su integración en la composición.


Y aquí tenemos a Pinocho, que ha dicho tantas mentiras, que la nariz le ha empotrado en el techo. Título: Quisiera ser tan alto como la luna. Autor: Ampparito (Ignacio Nevado)

La cartela:

Sirviéndose del conocimiento que tiene el público del popular cuento infantil, el autor representa un purgatorio humorístico en el que Pinocho queda atrapado contra el techo, víctima de sus propias mentiras. 

Los objetos o personajes reconocibles suelen ser elementos clave en el trabajo de Ampparito, que combina el ingenio y un enfoque reflexivo sobre el espacio. Sus murales de varios pisos de altura representan, por ejemplo, clips gigantes, servilletas o ladrillos rotos, a la par que sus intervenciones en el espacio público reconfiguran monumentos tradicionales mediante la cuidadosa colocación de objetos inflables o cinta adhesiva de colores. En cada caso, el artista invita al espectador a aceptar lo absurdo y a reestablecer su vínculo con el entorno. 

Quisiera ser tan alto como la luna explora la relación entre las mentiras y el creci- miento narada en Las aventuras de Pinocho. Historia de un títere (1883), de Carlo Collodi. Si la nariz del personaje se alarga cada vez que miente, en la escultura de Ampparito, como sugiere el título, Pinocho ha mentido adrede para perseguir su sueño. La dimensión moral de estas piezas sin duda resonaría en la obra del Bosco y sus seguidores, cuyas pinturas pueden incluirse en el género literario de los specula principum [espejos de príncipes], concebidos como guías del comportamiento aceptable. 

Desde nuestra perspectiva actual, esta pieza es una comedia visual, una ingeniosa combinación de un objeto y su entorno que conecta con los recuerdos de la infan- cia, la estética vintage y la necesidad de sonreír.


El nombre de David Lynch ha pasado a ser sinónimo de un tipo de imagen que combina lo macabro, lo surrealista y lo mundano. Cuando una escena es sutilmente inquietante, pero escapa a toda explicación, se utiliza el adjetivo “lynchiano”. Con el Bosco ocurre algo similar: las imágenes fantásticas, ricas en narrativa visual, se describen a menudo como bosquianas. En 2025, el Museo del Prado solicitó a la Real Academia Española que incluyera esta palabra en su diccionario. En ambos casos, la capacidad única de estos dos artistas para llegar a nuestro subconsciente a través de la imaginación ha incorporado su nombre en nuestro vocabulario cotidiano. 

Formado inicialmente como pintor, Lynch estudió en la Academy of Fine Arts de Pensilvania antes de dedicarse al cine. Tras su debut con el largometraje Eroserhead (1977), obras como The Elephant Man (1980), Blue Velvet (1986), Mulholland Drive (2001) y la serie de televisión Twin Peaks (1990-1991, 2017) le han asegurado un lugar entre los iconos del cine del siglo XX. Más allá de la Almografía, su producción artística abarca la fotografía, la escultura sonora, la pintura y el dibujo. Muchas de estas obras, entre ellas unos cuatrocientos dibujos, se expusieron en la retrospectiva David Lynch: The Airis On Fire (2007) en la Fondation Cartier de París. 

Distorted Nudes (2021) es una colección de doce grabados producidos por Tandem Press. Con el fin de crear la serie, Lynch obtuvo permiso para intervenir las imágenes del libro 1000 Nudes: A History of Erotic Photography from 1839-1939 (Taschen, 2014). Cada grabado presenta una figura central, a veces con extremidades amputadas o alargadas, posando en un espacio indefinido y enmarcada en un cuadrado negro aterciopelado. Recuerdan a las fotografías de Dora Maar y Man Ray, inscritas en una tradición de cuerpos transformados o inquietantes heredada de los surrealistas y del Bosco.


Esta obra de Dustin Yellin (California, 1975) muestra una figura erguida realizada con recortes de papel atrapados entre capas de cristal. Constituye una alegoría pictográfica, un retrato de la existencia humana en muestra era, caracterizada por la sobrecarga de información. 

Yellin es un artista multidisciplinar, reconocido internacionalmente por sus esculturas de cristal. Es además fundador y director de Pioneer Works, en Brooklyn, un centro cultural, sin ánimo de lucro, dedicado al arte ya la ciencia. Los cuerpos realizados con la técnica del collage, como Psychogeography Study 79, son una manera de trabajar recurrente en su obra, que el propio artista describe como "cine congelado". 

El término psicogeogratía fue definido por Guy Debord en 1955 como “el estudio de las leyes precisas y los efectos específicos del entorno geográfico, organizado conscientemente o no, sobre las emociones y el comportamiento de los individuos”. Inspirándose en Debord y en otros miembros de la Internacional Situacionista, las psicogeografías de Yellin son seres fragmentados, compuestos a partir de capas de información visual. 

Este concepto de superposición es también el rasgo que establece el vínculo más claro entre la obra de Yellin y la del Bosco. Las pinturas del maestro flamenco y de sus seguidores suelen presentar una gran cantidad de escenas diferentes que se desarrollan de manera simultánea, lo que obliga a los espectadores o bien a elegir la viñeta narrativa que desean observar, o bien a tomar distancia para apreciar el conjunto. La complejidad visual del Bosco atrajo a los surrealistas, que consideraron el collage como un medio para acceder al subconsciente. Psychogeography Study 79 continúa esta tradición: es un collage de historias, pintura y cristal sobre cristal que reflexiona entorno a la identidad y las experiencias que nos moldean.

Un detalle del hombro:



Los 11 segundos de este microvídeo ofrecen mejor idea de esta obra del grupo SMACK


Las creencias antiguas, los iconos de la cultura popular y la fascinación de la humanidad por la inmortalidad se unen en esta obra de SMACK, el trío artístico formado por Ton Meijdam (Geldermalsen, Países Bajos, 1973), Thom Snels (Tilburg, Países Bajos, 1978) y Béla Zsigmond (Budapest, Hungría, 1975). En esta visión sarcástica del cielo, los dioses tradicionales son espectadores, mientras que los humanos ocupan el centro del escenario, transformados, por su egocentrismo, en grotescos seres digitales. 

SMACK utiliza animación por ordenador, motores de videojuegos y herramientas de inteligencia artificial para crear vídeos y obras de arte generativas. A menudo se inspiran en referencias históricas del Renacimiento nórdico, como en las piezas maestras del Bosco o de Pieter Brueghel; en otras ocasiones, incorporan a celebridades actuales. La identidad online, la sociedad de consumo y el comportamiento de masas son temas recurrentes en los mundos alternativos de SMACK. 

Afterlife refleja el interés contemporáneo por prolongar la existencia humana mediante el uso de la ciencia. La presencia de robots, cíborgs y seres híbridos, que habitan la arena central acompañados de representaciones de famosos magnates tecnológicos, apunta a los debates actuales sobre el transhumanismo y la transferencia mental. Al fondo, una cordillera de más de cincuenta deidades satiriza los enfoques tardocapitalistas de la espiritualidad: Zeus, Anubis y Jesucristo aparecen junto a personajes de Star Wars, Dragon Ball o el videojuego God of War. En primer plano, las cabezas semisumergidas de Friedrich Nietzsche y Dante Alighieri observan a una multitud de seres solitarios, cada uno atrapado en un bucle sin fin. 

Al igual que el Bosco, SMACK emplea símbolos reconocibles que ofrecen una crítica de la sociedad. Estos símbolos resuenan de manera diferente en cada espectador, de modo que la obra no propone una narrativa cerrada, sino un mundo abierto para habitar y discutir.

HASTA EL 12 DE ABRIL 



***
Si quieres la paz, no hables con tus amigos; habla con tus enemigos.  

Moshe Dayan  



Fuente: Wikipedia
Mapa de los conflictos armados en curso (número de muertes violentas en el año actual o anterior):      Guerras mayores (10 000 o más). Palestina, Ucrania, Sudán, Etiopía, Myanmar (Birmania).      Guerras menores (1 000–9 999).      Conflictos (100–999).     Escaramuzas y enfrentamientos (1–99).

martes, 20 de mayo de 2025

INTELIGENCIA ARTIFICIAL Y PRECARIEDAD LABORAL


Otra vez a vueltas con la Inteligencia Artificial, en este caso para recoger la denuncia que realizaba el experto mundial en IA, Humberto Bustince, hace una quincena, en el programa de divulgación científica, A hombros de gigantes

Yo, ingenuo e ignorante, pensaba que la IA se entrenaba y adquiría nuevas destrezas ella sola, mientras radiografiaba datos y más datos, textos e imágenes de cuanto existe en internet. Nada de eso, detrás de todas esas aplicaciones y plataformas digitales que utilizamos habitualmente y, desde hace pocos años  también detrás de la IA, existen miles de mujeres y hombres que trabajan cada día para que funcionen correctamente y puedan desarrollar nuevas tecnologías. Son los que la antropóloga Mary Gray nombró como trabajadores fantasma

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jueves, 6 de febrero de 2025

INTELIGENCIA ARTICIAL

Editorial
Como últimamente hay cierta paranoia con la inteligencia artificial, y da la impresión de que va a ser la que nos solucione todos los problemas o la que nos los traiga todos juntos, según los estados de ánimo del personal o según el bando en que se sitúe, me he acordado del famoso libro de Penrose, La nueva mente del emperador, que en lo últimos años de la primera década de este milenio tuvo un gran predicamento y que recomiendo vivamente leer si no asusta encontrar en un texto alguna que otra ecuación. 

En la introducción se puede leer esto: 

Durante las última décadas, la tecnología de las computadoras electrónicas ha hecho enormes progresos. Y estoy seguro de que en las próximas décadas tendrán lugar nuevos progresos en velocidad, capacidad y diseño lógico. Nuestras computadoras actuales nos parecerán tan lentas y primitivas como hoy nos lo parecen las calculadoras mecánicas de antaño. Hay algo casi estremecedor en el ritmo del progreso. Las computadoras ya pueden realizar con mucha más velocidad y precisión tareas que hasta ahora habían estado reservadas exclusivamente al pensamiento humano. Desde hace tiempo estamos acostumbrados a que las máquinas nos superen ampliamente en las tareas físicas. Esto no nos causa el menor desasosiego. Antes bien, nos gusta tener aparatos que nos lleven por tierra a grandes velocidades —más de cinco veces la velocidad del más veloz atleta humano— o que puedan cavar hoyos o demoler estructuras que nos estorban con una rapidez que dejaría en ridículo a equipos compuestos por docenas de hombres. Estamos aún más encantados de tener máquinas que nos permitan hacer físicamente cosas que nunca antes habíamos podido hacer, como llevarnos por los cielos y depositarnos al otro lado del océano en cuestión de horas. El que las máquinas obtengan tales logros no hiere nuestro orgullo. Pero el poder pensar, eso sí ha sido siempre una prerrogativa humana. Después de todo, ha sido esa capacidad la que, al traducirse en términos físicos, nos ha permitido superar nuestras limitaciones físicas y la que parecería ponernos por encima de otras criaturas. Si las máquinas pudieran llegar a superarnos algún día en esa cualidad en la que nos habíamos creído superiores, ¿no tendríamos entonces que ceder esa superioridad a nuestras propias creaciones?

La pregunta de si se puede afirmar o no que un artefacto mecánico piensa —quizás incluso que experimenta sentimientos, o que posee una mente—, es antigua. Sin embargo, ha recibido un nuevo ímpetu con la llegada de la moderna tecnología de las .computadoras. Es una pregunta que implica profundos temas de filosofía. ¿Qué significa pensar o sentir? ¿Qué es la mente? ¿Existe realmente la mente? Suponiendo que sí existe, ¿en qué medida depende de las estructuras físicas a las que está asociada? ¿Podría existir la mente al margen de tales estructuras? ¿O es simplemente el modo de funcionar de ciertos tipos de estructuras físicas? En cualquier caso, ¿es imprescindible que las estructuras importantes sean de naturaleza biológica (cerebros) o podrían también estar asociadas a componentes electrónicos? ¿Está la mente sujeta a las leyes de la física? ¿Qué son, de hecho, las leyes de la física? Éstas son algunas de las cuestiones que intentaré tratar en este libro. Pedir respuestas definitivas a preguntas tan fundamentales estaría fuera de lugar. Yo no puedo proporcionar tales respuestas; nadie puede, aunque hay quien trata de impresionarnos con sus conjeturas. Mis propias conjeturas jugarán un papel importante en lo que sigue, pero trataré de distinguir claramente tales especulaciones de los hechos científicos brutos, y trataré también de dejar claras las razones en las que se fundamentan mis especulaciones. No obstante, mi principal propósito aquí no es hacer conjeturas, sino plantear algunos temas aparentemente nuevos, concernientes a la relación entre la estructura de las leyes físicas, la naturaleza de las matemáticas y el pensamiento consciente, y presentar un punto de vista que no he visto expresado hasta ahora. Es un punto de vista que no puedo describir adecuadamente en pocas palabras, y ésta es una de las razones por las que he tenido que realizar un libro de este tamaño. Pero en resumen, y quizá de manera algo equívoca, puedo al menos afirmar que mi punto de vista sugiere que es nuestra actual incomprensión de las leyes fundamentales de la física la que nos impide aprehender el concepto de "mente" en términos físicos o lógicos. No quiero decir con esto que las leyes no sean nunca conocidas del todo. Por el contrario, parte del objetivo de esta obra es intentar estimular la investigación en este campo en direcciones que parecen prometedoras y hacer algunas sugerencias bastante concretas, aparentemente nuevas, sobre el lugar que realmente podría ocupar la mente en el desarrollo de la física que conocemos. 

Debería dejar claro que mi punto de vista es poco convencional, al menos entre los físicos y, por consiguiente, resulta poco probable que sea adoptado, actualmente, por los científicos de computadoras o por los fisiólogos. La mayoría de los físicos alegará que las leyes fundamentales que operan a escala del cerebro humano son ya perfectamente conocidas. No se negará, por supuesto, que existen aún muchas lagunas en nuestro conocimiento de la física en general. Por ejemplo, no conocemos las leyes básicas que determinan los valores de la masa de las partículas subatómicas ni la intensidad de sus interacciones. No sabemos cómo hacer del todo compatible la teoría cuántica con la teoría de la relatividad especial de Einstein, ni mucho menos cómo construir la teoría de la "gravitación cuántica" que haga compatible la teoría cuántica con su teoría de la relatividad general. Como consecuencia de esto último, no comprendemos la naturaleza del espacio a la escala absurdamente minúscula de 1/100.000.000.000.000.000.000 del tamaño de las partículas elementales conocidas, aunque para dimensiones mayores nuestro conocimiento se presuma adecuado. No sabemos si el Universo como un todo tiene extensión finita o infinita —tanto en el espacio como en el tiempo— aunque pueda parecer que tales incertidumbres no tengan ninguna importancia en la escala humana. No comprendemos la física que actúa en el corazón de los agujeros negros ni en el big bang, origen del propio Universo. Pero todas estas cosas parecen no tener nada que ver con lo que imaginamos en la escala "cotidiana" (o incluso una más pequeña) del funcionamiento del cerebro humano. Y ciertamente así es, aunque argumentaré precisamente que en este nivel existe —frente (o, mejor dicho, detrás) de nuestras propias narices— otra gran incógnita en nuestra comprensión de la física y que podría ser fundamental para el funcionamiento del pensamiento humano y de la conciencia. Es una incógnita que no ha sido siquiera reconocida por la mayoría de los físicos, como trataré de demostrar. Argumentaré, además, que curiosamente, los agujeros negros y el big bang realmente tienen una gran relación con estos asuntos. 

En seguida intentaré persuadir al lector de la fuerza de la evidencia que sustenta el punto de vista que trato de exponer. Para comprenderlo, tenemos un buen trabajo por delante. Necesitaremos viajar por territorios muy extraños —algunos de importancia aparentemente dudosa— y por campos de esfuerzo muy distintos. Necesitaremos examinar la estructura, fundamentos y enigmas de la teoría cuántica; los rasgos básicos de las teorías de la relatividad especial y general, de los agujeros negros, del big bang, y de la segunda ley de la termodinámica, de la teoría de Maxwell de los fenómenos electromagnéticos y de las bases de la mecánica newtoniana. Además tendremos que vérnoslas con algunas cuestiones de filosofía y psicología cuando intentemos comprender la naturaleza y la función de la conciencia. Por supuesto, tendremos que tener una visión general de la neurofisiología del cerebro, además de los modelos de computadora propuestos. Necesitaremos tener alguna noción del status de la inteligencia artificial, así como saber qué es una máquina de Turing, y comprender el significado de la computabilidad, del teorema de Gödel y de la teoría de la complejidad. Nos adentraremos también en los fundamentos de la matemática, e incluso deberemos plantearnos la cuestión de la propia naturaleza de la realidad física. 

Si, al final de todo ello, los argumentos menos convencionales que trato de exponer no han persuadido al lector, confío al menos que habrá sacado algo de este tortuoso y, espero, fascinante viaje.

En relación —jocosa— con el tema, también me resultó curioso —y divertido— el hecho de que Chat GPT se equivocara en algo tan sencillo y mecánico como realizar la suma de los cubos de los números naturales comprendidos desde el 2 hasta el 9. Yo se lo pedí ayer y lo hizo correctamente, no así cuando el matemático Enrique Zuaza le pidió la misma tarea. 

Cosas que pasan 😎😎😎.

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jueves, 25 de enero de 2024

ROBERT BROWNING, Poemas escogidos

Si dejamos aparte El anillo y el libro, la magna obra de Robert Browning —desde ahí 21.000 versos nos contemplan—, quizás la antología más asequible en castellano sea esta que publicó Endymión hace más de treinta años. De ella tomo el poema que Salustiano Masó tradujo como "Mi última duquesa" y que Mario Bojórquez lo hizo como "La duquesa muerta".

Recojo las dos traducciones porque invitan a la reflexión sobre las traducciones, sobre el monólogo dramático y la creación de atmósferas.


MI ÚLTIMA DUQUESA
          Ferrara 

Esa es mi última Duquesa pintada en la pared. 
Parece que está viva. Es un prodigio, ved,
Una obra maestra. Fra Pandolfo en su arte
Se afanó cierto día, y ahí está su obra insuperable, 
¿Queréis tomar asiento y contemplarla? He dicho 
«Fra Pandolfo» ex profeso, porque jamás desconocidos 
Como vos ese rostro pintado interpretar supieron, 
La hondura y la pasión de su mirar austero; 
Hacia mí se volvían (pues nadie más que yo 
Aparta la cortina que he descorrido para vos) 
Y era como si desearan saber por mí 
Cómo pudo llegar tal mirada hasta ahí. 
No sois pues el primero en inquirirlo. Señor, 
No sólo la presencia del cónyuge despertó 
Esa pinta de gozo en la mejilla de la Duquesa: 
Fra Pandolfo quizás por ventura dijera 
«El manto cubre la muñeca de mi señora demasiado» 
O bien «La pintura no ha de esperar reproducir ese lánguido 
Semi-rubor que muere en su garganta»: Eso era 
Galantería, pensó ella, y bastó para que le saliera 
Esa pinta de gozo. Ella tenía —¿cómo os diría yo?— 
Un corazón harto fácil de contentar, señor, 
Y demasiado impresionable: le enamoraba todo aquello 
En que ponía la mirada; y su mirar no tenía sosiego. 
¡Señor, todo era igual! Mi favor íntimo a su vera, 
El ocaso del día por poniente, el ramo de cerezas 
Que cualquier oficioso mentecato 
Cortó en el huerto para ella, el mulo blanco 
Que cabalgar solía en la explanada —no había cosa 
Que no arrancara de ella palabras elogiosas, 
O rubor, por lo menos. Agradecida con los hombres... ¡sí!, de alguna manera
Agradecida —no sé bien cómo— tal si pusiera 
Mi don de un apellido de novecientos años 
Al nivel mismo del de cualquier otro cristiano. 
Pero, señor, ¿quién se rebajaría 
A reprochar tal ligereza? Aun con la maestría 
En el hablar —(que yo no tengo)— para dejar bien clara 
La propia voluntad ante persona como ella, y decir: «Basta, 
Esto o aquello en vos me descontenta; aquí os quedáis corta 
O allí os pasáis de raya» —y aun suponiendo que de tal forma 
Se dejara ella aleccionar, y no contrapusiera francamente 
Sus argumentos a los míos, y se excusara —aun en ese 
Caso habría cierto rebajamiento; y es mi lema 
No rebajarme nunca. Oh, señor, sonreía, cuando pasaba junto a ella, 
No hay duda; mas ¿quién se le cruzaba sin ser óbice 
Para obtener análoga sonrisa? Esto fue a más. Di órdenes 
Y cesaron a un tiempo todas las sonrisas. Y ahí la tenéis ahora igual 
Que si estuviera viva. ¿Os place levantaros? Los demás 
Nos aguardan abajo, vamos pues. Y os repito de nuevo, 
La conocida generosidad del Conde, señor vuestro, 
Es caución suficiente de que ninguna justa instancia mía 
Con respecto a la dote será desatendida; 
Aunque como al principio declaré no sea otro mi objeto 
Que la persona de su bella hija. Ea, bajemos 
Juntos, señor. Pero mirad de paso ese Neptuno 
Desbravando un corcel marino: hermoso grupo, 
Obra de singular reputación en sí 
Que Claus de Innsbruck fundió en bronce para mí.



La versión de Bojórquez, en endecasílabos:


LA DUQUESA MUERTA

FERRARA


En aquella pared, ved el retrato
de mi Duquesa muerta: se diría
que vive; prodigioso lo reputo.
Aquí está como un día Fra Pandolfo
la pintó con sus manos. Para verla
¿sentaros no queréis? De intento dije
«Fra Pandolfo», que nunca vio un extraño
como sois vos, en la figura, el hondo
y apasionado y serio encanto suyo,
sin volverse hacia mí (pues la cortina
que la cubre y por vos he descorrido
nadie la toca sino yo) ganoso
de preguntar, si osaba, cómo el raro
prodigio vino aquí; ya en otros muchos
vi tal curiosidad. Señor, no sólo
de su esposo el aspecto en las mejillas
de la Duquesa tonos tan alegres
ponía. Fra Pandolfo bromeaba
con frecuencia diciendo: «La mantilla
de mi señora cae demasiado
por la fina muñeca», o bien: «El arte
pierda toda esperanza, que impotente
será para copiar ese desmayo
de suavidad que muere en su garganta.»
Galanterías de tal suerte fueron
bastantes para dar a sus mejillas
esos alegres tonos. Era el suyo
un corazón —no sé cómo decirlo—
un corazón propenso a la alegría
y a todo encanto fácil. Encontraba
gozo en todas las cosas, y sus ojos
en todo se posaban. Todo grato
para ella, señor: mis agasajos
en su pecho; las luces del poniente;
las cerezas que un necio le traía
del huerto, adulador; la mula blanca
sobre la que, de la terraza en torno,
cabalgaba; cualquiera, cualquier cosa,
su rubor o su elogio merecía.
Daba gracias a todos —¡bien, de alguna
manera! —no sé cómo— y mi regalo,
de novecientos años de nobleza
con el don de cualquiera equiparaba.
¿Quién vituperaría tan ligera
frivolidad? Si yo tuviera ingenio
—que no lo tengo—en el hablar, muy claro
le hubiera dicho: «En esto justamente
me disgustáis, y en esto; erráis en esto;
pasáis en esto de la raya» —y ella,
si al verse corregida, no mostraba
su agudeza ni excusas os pedía,
vituperio existiera; y vituperio
no admito yo. Señor, sonreiría
sin duda al verme tolerar; empero
¿quién toleró, de una sonrisa libre?
Siguió aquello. Con una orden, todas
de una vez, acabaron las sonrisas.
Vedla aquí como en vida. —¿Sois gustoso
de levantaros? Descender podemos
junto a nuestros amigos. —Os repito
que la notoria esplendidez del Conde,
vuestro señor, es buena garantía
de que todas mis justas peticiones
de dote atenderá —mas os declaro
que la sola hermosura de su hija
me aficiona.— Señor, bajemos juntos.
Ved el Neptuno aquel, que va rigiendo
un caballo de mar. Una bicoca
no del todo vulgar: obra de Claudio
de Innsbruck, en bronce para mí fundida.

Y puesto a establecer comparaciones, podéis consultar cómo traduce la inteligencia artificial de Google. Clicad aquí.

***


martes, 12 de diciembre de 2023

EL PLACER DE ADMIRAR, J. L. Arsuaga

El placer de admirar  es un programa de Juan Luis Arsuaga que se comenzó a emitir en febrero de 2021 a primera hora de la tarde (14:30-15:00), pero que yo he descubierto cuando cambió de horario. Ahora se emite de 06:00-06:30). En cualquier caso, no es necesario estar despierto para poder oir el programa, pues todos ellos quedan recogidos en la web de la entidad y en ivoox.

En la portada de presentación del programa se recogen este par de párrafos que me gustan mucho:

De todos los sentimientos del ser humano, el de la admiración es más noble y el más gratificante. Admirar nos hace sentirnos mejores y también más inteligentes, la envidia no enseña nada. ¡Y hay tanta gente a la que admirar a nuestro alrededor!

La admiración no tiene límites, pero en este programa nos moveremos por el mundo de la ciencia y sus alrededores. Sentimos debilidad por los científicos con vocación social, aquellos que viven su investigación como un compromiso, los que piden la palabra en el debate ciudadano. Se trata, claro está, de humanistas, pero ¿qué otra cosa es la ciencia, sino Humanidades?


Dejo aquí uno de los programas, el que lleva por título esa pregunta tantas veces repetidas y tantas veces contestada desde tantas posiciones, perspectivas y disciplinas como disciplinas, perspectivas y posiciones hay: ¿Quiénes somos? En él os encontraréis con Blade Runner —¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?
—, con la inteligencia artificial y con J. L. Borges.  


Espero que os guste... y que os sirva la respuesta o, al menos, que os estimule para continuar disfrutando del placer de admirar.

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jueves, 12 de octubre de 2023

ADELA CORTINA EN EL "PASSION FOR KNOWLEDGE"


Estas afirmaciones forman parte de lo que podríamos entender como la introducción al meollo de la conferencia que ofreció Adela Cortina el sábado, 7 de octubre, en el Festival Internacional de la Ciencia celebrado la semana:

  • Necesitamos el esfuerzo conjunto de todos los saberes (2' 50'').
  • Se ha establecido esa separación entre hechos y valores como si la ciencia no tuviera nada que ver con los valores (4' 15'').
  • No hay ni un solo conocimiento que sea neutral (4'40'').
  • El límite de la ciencia es el límite de la experiencia posible (5' 16'').
  • No solamente hay racionalidad en la ciencia (está hablando de las humanidades), sino que hay otro tipo de racionalidad, que es la racionalidad que tiene interés en la comprensión mutua, el interés en construir un nosotros (6' 45''). 
Creo que son suficientemente esclarecedoras para entender hacia dónde iba encaminada la ponencia y espero que resulten tan interesantes com para que os animéis a verla en toda su extensión. Las cuestiones que plantea la filósofa sobre hacia dónde vamos, hacia dónde queremos ir y quién decide sobre el camino que queremos tomar son absolutamente relevantes. A partir de ahí toma como elemento central de su reflexión la ética de la inteligencia artificial. Y no adelanto más, pero, por favor, llegad hasta la formulación kantiana del famoso imperativo categórico, la que se conoce como fórmula de la humanidad.

PS: La organización ha subido todas las ponencias (sin traducción, en idioma original) y están disponibles aquí.
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martes, 18 de abril de 2023

INTELIGENCIA ARTIFICIAL

Captura de pantalla de la portada de OpenAI

De tanto oír hablar de inteligencia artificial y de uno de los desarrollos que más se están utilizando, ChatGPT, he decidido ponerlo a prueba con un ejercicio que me parecía sencillo: escribir un artículo sobre la importancia de la razón que incluyera las palabras creencia e ideología. Este ha sido el resultado:

La razón es una herramienta esencial para el pensamiento crítico y la toma de decisiones informadas. La capacidad de razonar y evaluar los hechos es una habilidad clave para la vida en sociedad y para el progreso en todas las áreas del conocimiento. Sin embargo, a menudo nos encontramos en situaciones donde las ideologías y las creencias preconcebidas tienen un impacto significativo en nuestras decisiones y acciones. En este artículo, defenderé el uso de la razón por encima de las ideologías, argumentando que la razón es una herramienta más confiable y efectiva para alcanzar la verdad y la justicia.

La ideología puede ser definida como un conjunto de ideas, valores y creencias que definen un sistema político, social o económico. Estas ideas a menudo se consideran verdades incuestionables, y pueden ser utilizadas para justificar acciones y decisiones incluso cuando los hechos no las respaldan. Por otro lado, la razón implica el uso del pensamiento crítico y la evaluación objetiva de los hechos para llegar a conclusiones informadas y respaldadas por evidencia.

Las ideologías a menudo se utilizan para justificar acciones y decisiones que pueden ir en contra del bien común o de la justicia. Por ejemplo, durante la Segunda Guerra Mundial, el régimen nazi justificó sus acciones genocidas en nombre de una ideología racista y nacionalista. En la actualidad, algunas ideologías políticas justifican la discriminación y la exclusión social de ciertos grupos de personas en nombre de la seguridad o la soberanía nacional.

En contraposición, el uso de la razón puede ayudarnos a tomar decisiones justas y basadas en los hechos. La razón nos permite evaluar los argumentos y las pruebas en su contexto y determinar su validez. Nos permite considerar múltiples perspectivas y llegar a una conclusión que esté respaldada por la evidencia y que sea consistente con nuestros valores y principios fundamentales.

Además, el uso de la razón puede ayudarnos a superar nuestras propias ideologías y prejuicios. Todos tenemos creencias y valores que pueden influir en nuestras decisiones, pero al utilizar la razón podemos cuestionar nuestras propias ideas y considerar otras perspectivas. Esto nos permite ser más flexibles y abiertos en nuestras decisiones y acciones, y nos ayuda a evitar los errores y las injusticias que pueden resultar de un pensamiento dogmático.

En conclusión, el uso de la razón por encima de las ideologías es esencial para tomar decisiones informadas y justas. Las ideologías a menudo se utilizan para justificar acciones y decisiones que pueden ir en contra del bien común o de la justicia, mientras que la razón nos permite evaluar los hechos y llegar a conclusiones informadas y respaldadas por la evidencia. Además, la razón nos permite superar nuestros propios prejuicios y ser más flexibles y abiertos en nuestras decisiones y acciones. Por lo tanto, debemos fomentar y valorar el uso de la razón en todas las esferas de la vida, desde la política y la economía hasta la ciencia y la cultura.


Sin duda, el texto está bien construido, el desarrollo es eficaz, la cohesión textual es buena, mantiene en todo momento un uso correcto de la lengua, así como una buena puntuación y ortografía. Algo que está muy por encima de la media de la gente que es capaz de escribir algo en algún momento. Dejo fuera a toda esa inmensa mayoría que nunca va a escribir nada, como no sea alguna frase para enviarla a través del WhatsApp. 

Desde luego el texto es correcto, pero a mí se me hace un tanto impersonal, frío y rígido, tal y como si una máquina que conoce las reglas de la escritura las hubiera aplicado para realizar un ejercicio de redacción, que es exactamente lo que ha ocurrido. No descarto una parte de responsabilidad mía en ese resultado tan fríamente correcto al no haber puesto ninguna condición de estilo y haber limitado la presencia de palabras a dos.

Sea como fuere, no me extraña que el alumnado de instituto esté tan contento con la herramienta. Pero al margen de trampeos varios y de ser un excelente recurso para salvar la nota, también se puede convertir en un instrumento muy útil para diferentes sesiones de aprendizajes variados dentro del aula.

martes, 14 de febrero de 2023

LA FÍSICA DEL FUTURO, MICHIO KAKU

Editorial
Estoy seguro de que si Michio Kaku escribiera ahora La física del futuro cambiaría algunas cosas. Una docena de años dan para mucho en investigación científica, aunque la mayoría de las proyecciones puedan mantenerse. Estoy igualmente convencido, en cambio, de que no quitaría las palabras de Gandhi con que cierra el libro: 

Las raíces de la violencia:
la riqueza sin trabajar,
el placer sin conciencia,
el conocimiento sin carácter,
el comercio sin moralidad,
la ciencia sin humanidad,
el culto sin sacrificio,
la política sin principios.

Convicciones mías a un lado, este hermoso libro sobre lo que podemos esperar en un futuro próximo (el horizonte es el año 2100) se ocupa de los siguientes temas: 

  • Ordenadores.
  • Inteligencia artificial. Los robots.
  • Medicina.
  • Nanotecnología.
  • Energía.
  • Viajes espaciales.
  • Riqueza. Ganadores y Perdedores.
  • El futuro de la Humanidad. Una civilización Planetaria.
  • Un día cualquiera del 2100.

No voy a comentar cuáles son sus previsiones porque el texto, siendo como es un libro de divulgación científica, tiene el poder sugestivo de una novela, lo que hace su lectura asequible a cualquier persona sin ningún conocimiento científico y, especialmente, muy entretenida. 

Todos los capítulos están organizados en torno a tres períodos: el futuro inmediato (hasta el 2030), el futuro medio (de 2030 a 2070) y el futuro lejano (de 2070 a 2100). Para quien conozca su anterior Física de lo imposible tal vez este le parezca poco atrevido, pues en aquel jugaba con la idea de físicas imposibles y podía proyectar poderosas soluciones tecnológicas profundamente imaginativas.

A mí, de este me atraen más todas esas reflexiones en las que a manera de llamada de atención nos va recordando que, independientemente de la tecnología y de los conocimientos científicos que acumulemos, lo importante, lo verdaderamente importante es qué podamos llegar a realizar y cómo lo hagamos. De ahí las citas de Gandhi, Kant —La ciencia es conocimiento organizado. La sabiduría es la vida organizada— o Asimov —El aspecto más triste de la sociedad actual es que la ciencia es más rápida adquiriendo conocimientos que la sociedad adquiriendo sabiduría—. 

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