lunes, 17 de noviembre de 2014

APOLOGÍA DE UN MATEMÁTICO, de G. H. Hardy

Desconocía la existencia de este libro y llegué a él a través del buscador google. Como el buscador es más rápido sugiriendo que yo escribiendo, no había terminado de teclear Apología de Sócrates cuando ya estaban en la pantalla el título del clásico diálogo de Platón y el del célebre matemático. La curiosidad me llevó a Wikipedia. Después, busqué dónde podía encontrarlo. En las librería es prácticamente imposible, pero, por fortuna, aún nos quedan bibliotecas.

Apología de un matemático es, básicamente, tres cosas: la defensa hermosa y pasional de la matemática pura (por oposición a la matemática aplicada), la concepción de la matemática como un como una actividad intelectual profundamente creativa, similar en el aspecto creativo a la poesía, y un largo lamento por la pérdida de la capacidad de creación en esta rama del saber cuando se ha superado determinada edad.

Este último aspecto queda clara y bellamente expuesto desde las mismas palabras de apertura: Es una experiencia melancólica para un matemático profesional encontrarse a sí mismo escribiendo sobre matemáticas. La función de un matemático es hacer algo, es probar nuevos teoremas, es contribuir a las matemáticas y no hablar sobre lo que él u otros matemáticos han hecho (...) La exposición, la crítica y la apreciación son tareas para mentes de segunda clase (p 67). Hardy redactó esta pasional apología cuando ya tenía 62 años y después de haber sufrido un infarto. 

Sobre su defensa de la matemática pura y su continua reivindicación de que ésta nunca ha contribuido a la violencia (máquinas de guerra), no puedo decir nada, pues mi desconocimiento del tema y la absoluta falta de formación en la materia me lo impiden. En cualquier caso, tanto el prólogo de Miguel de Guzmán, el del célebre Snow y la misma Wikipedia, nos aclaran algunos aspectos. El tiempo, claro, también juega aquí en contra de Hardy, pues han transcurrido más de 70 años de investigación y desarrollo matemático y tecnológico desde la publicación del libro.

Como exaltación del trabajo creativo y entrega apasionada a una actividad que se vive como gozo, el libro me parece uno de los más eficaces textos que he leído. Escrito con un estilo claro, por él transitan ejemplos luminosos de la "inútil" belleza de los números e ilustrativas comparaciones con el paradójicamente próximo y alejado quehacer poético. Además de anécdotas múltiples que sazonan sabrosamente todo el libro.

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