viernes, 6 de septiembre de 2013

LA POESÍA DEL PENSAMIENTO

Steiner es uno de esos intelectuales que tienen una erudición inmensa y cuyos textos se convierten, en cuanto se publican, en referencia obligatoria en el mundillo literario. A mí me gustan particularmente el modo de abordar los temas que trabaja y su estilo expositivo, claro y preciso. Aunque lo que me pueda parecer a mí es lo de menos, porque la cantidad de reconocimientos y premios que acumula es enorme.

La poesía del pensamiento es el último libro publicado por su autor y tiene como tema central demostrarnos que también existe poesía en la escritura de algunos pensadores. Es decir, no se trata aquí, como podría pensarse por el título —que por otra parte es absolutamente descriptivo—, de esa poesía que tiene como eje central ser portadora de pensamiento, de eso que solemos llamar poesía filosófica. No, se trata de la escritura filosófica que alcanza cotas poéticas o utiliza formas próximas o similares a la expresión poética.

El tema se me hace especialmente atractivo porque son los dos campos (poesía y filosofía) por los que tengo mayor devoción, y porque es obra de uno de los intelectuales vivos a los que más admiro. Por otra parte es conocido el hecho de que el pensamiento nació escrito en verso; por lo tanto, la relación viene de antiguo. El mismo Steiner nos lo recuerda en este libro.

Desde luego, no hay mejor autor en la actualidad para exponer el tema que el que lo hace. Tiene los conocimientos y la capacidad suficientes, y hace todos los esfuerzos necesarios para convencernos. Sin embargo, a mí me parece que hablar de la poesía de la Fenomenología del Espíritu  o del Tractatus logico-philosophicus es, además de muy metafórico, excesivamente laxo y muy hiperbólico. Puedo compartir la idea de la capacidad como novelista de Platón a la hora de crear personajes en sus Diálogos, pero no la de que haya una sola gota de poesía en toda la Fenomenología. 

Estoy de acuerdo con que el pensamiento es profundamente creativo, con que los filósofos han tenido que recurrir en muchas ocasiones al símbolo y a la metáfora; estoy de acuerdo con que la Filosofía ha renovado en muchas ocasiones el lenguaje. Pero ni la creatividad es siempre poética, ni la utilización de símbolos y metáforas por sí sola implica poesía, ni la renovación del lenguaje la contiene; además, casi siempre que lo ha renovado ha sido para hacerse más preciso por más técnico, lo que lo ha hecho más antipoético.

Sin duda, la expresión de un pensamiento profundo, la creación de una verdad nueva, la puesta en palabras de una evidencia en la que no habíamos reparado nos puede conmover por lo que implica de descubrimiento intelectual. Es el gozo del descubrimiento. Gozo que se produce ante cualquier descubrimiento: científico, técnico o artístico. ¿Podría acaso dormir Newton el día en que empezó a intuir o vislumbrar el porqué de la gravedad? Por muy bicho raro que fuera —que lo era— estoy seguro de que la emoción le impediría dedicarse a otra cosa que no fuera pensar y repensar sobre el asunto. Pero esa emoción natural y profundamente humana no tiene nada que ver con la poesía como género literario, sino con la psicología.

A pesar de no compartir algunas de las opiniones del autor, el libro es más que recomendable, porque leyendo a Steiner siempre se aprende algo nuevo, tal es la cantidad de conocimientos que acumula y la forma tan magistral que tiene de exponerlos. En cualquier caso, podéis leer una opinión distinta a la mía (y también más autorizada) en el blog de Jesús Silva-Herzog.

Feliz lectura.

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