sábado, 20 de noviembre de 2021

SISTEMA SOLAR A ESCALA EN CIUDAD RODRIGO

Fuente: esta y todas las demás imágenes que aparecen en la entrada proceden de SINC.

Me enteré ayer, gracias a un programa de A hombros de gigantes, de que en Ciudad Rodrigo han realizado un Sistema Solar a escala, que es visitable y que han preparado a un grupo de personas para que desempeñen la función de guías. Estoy deseando visitarlo.

He entresacado la parte del audio en que Enrique Sacristán explica cuáles son sus características y he cogido las fotografías de la revista digital del Servicio de Información y Noticias Científicas (SINC) para que se visualice cuanto el divulgador menciona.


El Sol

Mercurio

Venus

La Tierra y la Luna.

Marte.

Júpiter y los satélites galileanos.

Saturno.

Urano.

Neptuno.

Plutón.
Un encanto más que añadir a los mucho que tiene esta hermosa ciudad salmantina.

viernes, 19 de noviembre de 2021

MESTIZAJES, ENCUENTROS INTERNACIONALES DE CIENCIA, ARTE Y LITERATURA

 


Vuelvo a citar a Greene
Por medio del lenguaje y el relato, el arte y el mito, la religión y la ciencia, hemos aprovechado nuestra pequeña parcela del desapasionado, incesante y mecánico despliegue del cosmos para dar voz a nuestra omnipresente necesidad de coherencia, valor y significado.

Los Encuentros Internacionales de Ciencia, Arte y Literatura vienen a reforzar ese trabajo conjunto de todas las áreas del conocimiento para dar sentido y descubrir la belleza de lo que nos rodea, ya sea visible a los sentidos o necesite la ayuda de la indagación.

Este año las ponencias correrán a cargo de Luisa Etxenike, Agustín Fernández Mallo y Javier Argüello, por parte del mundo de las letras; Elisa Garrido, Francisco González y María García Díaz, del ámbito científico.

Los Encuentros se celebrarán del 22 al 24 de noviembre en la Sala Ruiz Balerdi de Kutxa Kultur, 4ª planta de Tabakalera, a las 19:00. El aforo es limitado. Para asistir es necesario incribirse en la página web


jueves, 18 de noviembre de 2021

¿QUÉ ES ESA COSA LLAMADA CIENCIA?

Editorial
He aquí un libro que debería haber leído hace años —se publicó por primera vez en España en 1982—, pero que no ha caído en mis manos hasta ahora. 

Me empecé a interesar por la filosofía de la ciencia al comienzo de los años 90, cuando buscaba respuestas al problema del conocimiento y de la consciencia, esa cuestión que planea entre la neurociencia, la filosofía y la biología. Ahora, creo que estoy más cerca de la aserción socrática que de cualquier otra cosa—tal vez por eso es por lo que surco más los caminos de la poesía—; pero, en cualquier caso, disfruto muchísimo adentrándome en los pormenores, recovecos, argumentos y contraargumentos de quienes son capaces de pensar más allá de donde yo llego, de ver mucho más lejos de lo que yo alcanzo, y me encanta la sensación de sentirme convencido por lo que cada cual arguye en el momento en que lo leo.

Como el propio Alan F. Chalmers dice al comenzar, su libro constituye un intento de contestar preguntas tan trascendentales para el conocimiento como ¿podemos comprender la naturaleza?, ¿es posible conocer la realidad?, ¿hasta qué punto?, ¿cómo obtenemos las ideas sobre la naturaleza?, ¿cuándo y cómo dejan de ser válidas? Y como en este campo hay precedentes notabilísimos, durante los primeros capítulos se dedica a revisar y explicar las ideas de Kuhn, Feyerabend, Popper, Lakatos y demás ilustres de este campo. Y lo hace de una manera sorprendentemente clara y atractiva, lo que explica que este texto se haya convertido en un clásico universitario en la materia. 

Después de revisar las distintas escuelas y sus respuestas a cuáles son las características del conocimiento científico, a qué es eso que llamamos ciencia, se adentra en los problemas que el relativismo plantea, expone el punto de vista bayesiano, quienes consideran que es inapropiado adscribir probabilidad cero a una teoría bien confirmada. Más adelante, expone con el rigor y la claridad que le caracteriza el punto de vista del nuevo experimentalismo y las explicaciones de Deborah Mayo. Cierra el libro una reflexión en torno a cuestiones tan significativas y apasionantes como ¿por qué la realidad debería obedecer leyes? y las implicaciones que suponen las tendencias realistas y antirrealistas.

En el epílogo hace un recuento final de cuantas ideas importantes han desfilado por el libro.

Si estás mínimamente interesado en la cuestión de cómo conocemos lo que conocemos, si es que conocemos algo, este libro te gustará.

miércoles, 17 de noviembre de 2021

DESTELLOS DEL OTOÑO

Escribo, 
recojo imágenes,
cuento los días.
                          Intento comprender.

El otoño en las orillas del Urumea.

El siempre esplendoroso otoño suele ofrecer en noviembre sus mejores colores aunque el sol no brille mucho. Y si bien el espectáculo principal viene dado por las grandes masas arbóreas que cubren de tonos amarillentos y rojizos laderas montañosas y márgenes de ríos, no es nada despreciable la más humilde exhibición de algunos ejemplares aislados que siempre destacan con sus brillos en medio de los parques urbanos.

Tulípero en el parque Ametzagaña.
Pero da igual dónde miremos, da lo mismo que pongamos nuestra atención en ejemplares aislados, en calles arboladas, en parques o en laderas montañosas, el otoño, durante este mes, es siempre un espectáculo con el que regalarse.

Calle Getaria.

Ginkgo biloba en Crisitina Enea.

Paseo Árbol de Gernika.

Monte Urgull al fondo coloreado de otoño.

Calle José María Salaverría.

Hasta el andarríos chico parece que prefiere esperar un tiempo antes de echarse a volar hacia zonas más cálidas.

Andarríos chico posando en el pretil.

martes, 16 de noviembre de 2021

Y TAMBIÉN SE VAN ESTOS OTROS






La idea original era haberles dado un espacio, una despedida personal, pero son demasiados títulos y el viaje está ya cerca. Así es que dejo aquí su imagen, que es una manera de mostrar mi reconocimiento y mi cariño hacia ellos. 

Otros ojos leerán sus páginas. Otras personas disfrutarán con ellos.

Y el espléndido poema de BorgesElogio de la sombra, 1969—, con el que me siento absolutamente identificado en sus dos primeros versos.

 

UN LECTOR



Que otros se jacten de las páginas que han escrito;

a mí me enorgullecen las que he leído.

No habré sido un filólogo,

no habré inquirido las declinaciones, los modos, la laboriosa mutación de las letras,

la de que se endurece en te,

la equivalencia de la ge y de la ka,

pero a lo largo de mis años he profesado

la pasión del lenguaje.

Mis noches están llenas de Virgilio;

haber sabido y haber olvidado el latín

es una posesión, porque el olvido

es una de las formas de la memoria, su vago sótano,

la otra cara secreta de la moneda.

Cuando en mis ojos se borraron

las vanas apariencias queridas,

los rostros y la página,

me di al estudio del lenguaje de hierro

que usaron mis mayores para cantar

espadas y soledades,

y ahora, a través de siete siglos,

desde la Última Thule,

tu voz me llega, Snorri Sturluson.

El joven, ante el libro, se impone una disciplina precisa

y lo hace en pos de un conocimiento preciso;

a mis años, toda empresa es una aventura

que linda con la noche.

No acabaré de descifrar las antiguas lenguas del Norte,

no hundiré las manos ansiosas en el oro de Sigurd;

la tarea que emprendo es ilimitada

y ha de acompañarme hasta el fin,

no menos misteriosa que el universo

y que yo, el aprendiz.


Más y más gracias, Ana.

lunes, 15 de noviembre de 2021

LAGUN RECOMIENDA

 




Editorial Critica

28.90€


Mary Beard, la gran historiadora, autora de SPQR, UNA HISTORIA DE ROMA entre otras grandes obras, nos ofrece en su último libro, muy bien editado, con profusión de ilustraciones, una visión del modo en el que se ha representado a los Césares desde sus contemporáneos hasta la actualidad, ofreciéndonos un material que complementa su estudio sobre el mundo romano, a la vez que ilumina sobre el carácter del poder político a través de la historia.





domingo, 14 de noviembre de 2021

MARÍA TORO, A COSTUREIRA y más

 

No sé si porque el día ha amanecido húmedo y tristón o porque el cuerpo me pedía un poco más de marcha (será influencia de la Behobia-SS), el caso es que hoy me he inclinado por las mezclas de esta gallega universal que es María Toro

"A costureira" pertenece al disco Fume y es una canción popular gallega. Para hacer el tema han intervenido Antonio Miguel (contrabajo), Andrés Litwin (batería), David Sancho (piano) y María Toro (voz y pandereta).

Como en la mayor parte de sus trabajos y composiciones ella lo que hace es tocar la flauta, dejo aquí otra muestra de su magnífico hacer. En este caso se trata de Araras, álbum que grabó en 2018, en Brasil. La acompañan Andreas Arnold (guitarra), Bruno Aguilar (contrabajo), Rafael Vernet (piano) y Ajurinã Zwarg (batería).


Como podéis comprobar, no tiene ningún problema para cambiar de registro.

sábado, 13 de noviembre de 2021

LIBROS, LIBROS Y MÁS LIBROS


 Todos estos también me dejan. 😢

No puedo hablar de cada uno de ellos, pero aquí hay mucha y muy buena literatura. Sin embargo, ni tengo casa donde guardarlos ni tampoco los quieren las bibliotecas. Ni estos, ni otros más de mil de los que me he ido deshaciendo durante los últimos años para dejar hueco. Tal y como suena. Bueno, miento un poco. Sí hubo una biblioteca de un pueblo burgalés que recogió y agradeció una buena cantidad de cajas llenas de libros. 

Sí, se nos llena la boca con la palabra cultura, pero queremos mercancías que se vendan bien, productos del momento, atractivos, recién peinados y vestidos con las mejores galas. Ah, y que hayan aparecido en los medios de comunicación bien sonrientes. Si aparecen en los medios, los quiero. Pura publicidad.

***

No cometeré la osadía de comparar mi pequeña biblioteca personal con la de Monterroso, pero sí me atrevo a copiar uno de los textos recogidos en el último título de la derecha que aparece en la fotografía: Cómo me deshice de quinientos libros. Algo tenemos en común.

Hace varios años leí un ensayo de no recuerdo qué autor inglés en el que éste contaba las dificultades que se le presentaron para deshacerse de un paquete de libros que por ningún motivo quería conservar en su biblioteca. Ahora bien, en el curso de mi existencia he podido observar que entre los intelectuales es corriente oír la queja de que los libros terminan por sacarlos de sus casas. Algunos hasta justifican el tamaño de sus mansiones señoriales con la excusa de que los libros ya no los dejaban dar un paso en sus antiguos departamentos. Yo no he estado, y probablemente no lo estaré jamás, en este último extremo; pero nunca hubiera podido imaginar que algún día me encontraría en el del ensayista inglés, y que tendría que luchar por desprenderme de 500 volúmenes.

Trataré de contar mi experiencia. De pasada diré que es probable que esta historia irrite a muchos. No importa. La verdad es que en determinado momento de su vida o uno conoce demasiada gente (escritores), o a uno lo conoce demasiada gente (escritores), o uno se da cuenta de que le ha tocado vivir en una época en que se editan demasiados libros. Llega el momento en que tus amigos escritores te regalan tantos libros (aparte de los que generosamente te pasan para leer aún inéditos) que necesitarías dedicar todos los días del año para enterarte de sus interpretaciones del mundo y de la vida. Como si esto fuera poco, el hecho es que desde hace veinte años mi afición por la lectura se vino contaminando con el hábito de comprar libros, hábito que en muchos casos termina por confundirse tristemente con la primera. Por ese tiempo di en la torpeza de visitar las librerías de viejo. En la primera página de Moby Dick Ismael observa que cuando Catón se hastió de vivir se suicidó arrojándose sobre su espada, y que cuando a él le sucedía hastiarse, sencillamente tomaba un barco. Yo, en cambio, durante años tomé el camino de las librerías de viejo. En cuanto uno empieza a sentir la atracción de estos establecimientos llenos de polvo y penuria espiritual, el placer que proporcionan los libros ha empezado a degenerar en la manía de comprarlos, y ésta a su vez en la vanidad de adquirir algunos raros para asombrar a los amigos o a simples conocidos.

¿Cómo tiene lugar este proceso? Un día está uno tranquilo leyendo en su casa cuando llega un amigo y le dice: ¡Cuántos libros tienes! Eso le suena a uno como si el amigo le dijera: ¡Qué inteligente eres!, y el mal está hecho. Lo demás ya se sabe. Se pone uno a contar los libros por cientos, luego por miles, y a sentirse cada vez mas inteligente. Como a medida que pasan los años (a menos que se sea un verdadero infeliz idealista) uno cuenta con más posibilidades económicas, uno ha recorrido más librerías y, naturalmente, uno se ha convertido en escritor, uno posee tal cantidad de libros que ya no sólo eres inteligente, en el fondo eres un genio. Así es la vanidad esta de poseer muchos libros.

En tal situación, el otro día me armé de valor y decidí quedarme únicamente con aquellos libros que de veras me interesaran, hubiera leído, o fuera realmente a leer. Mientras consume su cuota de vida, ¿cuántas verdades elude el ser humano? Entre éstas, ¿no es la de su cobardía una de las más constantes? ¿A cuántos sofismas acudes diariamente para ocultarte que eres un cobarde? Yo soy un cobarde. De los varios miles de libros que poseo por inercia, apenas me atreví a eliminar unos quinientos, y eso con dolor, no por lo que representaran espiritualmente para mi, sino por el coeficiente de menor prestigio que los diez metros menos de estanterías llenas irían a significar. Día y noche mis ojos recorrieron una y otra vez (como decían los clásicos) las vastas hileras, discriminando hasta el cansancio (como decimos los modernos). ¡Qué increíble cantidad de poesía, qué cantidad de novelas, cuántas soluciones sociológicas para los males del mundo1 Se supone que la poesía se escribe para enriquecer el espíritu; que las novelas han sido concebidas, cuando menos, para la distracción; y aun, con optimismo, que las soluciones sociológicas se encaminan a solucionar algo. Viéndolo con calma, me di cuenta de que en su mayor parte la primera, o sea la poesía, era capaz de empobrecer al espíritu más rico, las segundas de aburrir al más alegre y las terceras de embrollar al más lúcido. Y no obstante, qué de consideraciones hice para descartar cualquier volumen, por insignificante que pareciera. Si un cura y un barbero me hubieran ayudado sin yo saberlo, ¿habrían dejado en sus estantes mas de cien? Cuando en 1955 visité a Pablo Neruda en su casa de Santiago me sorprendió ver que escasamente poseía treinta o cuarenta libros, entre novelas policiales y traducciones de sus propias obras a diversos idiomas. Acababa de donar a la Universidad una cantidad enorme de verdaderos tesoros bibliográficos. El poeta se dio ese gusto en vida; único estado, viéndolo bien, en que uno se lo puede dar.

No haré aquí el censo de los libros de que estaba dispuesto a desprenderme; pero entre ellos había de todo, más o menos así: política (en el mal sentido de la palabra, toda vez que no tiene otro), unos 50; sociología y economía, alrededor de 49; geografía general e historia general, 2; geografía e historia patrias, 48; literatura mundial, 14; literatura hispanoamericana, 86; estudios norteamericanos sobre literatura latinoamericana, 37; astronomía, 1/2; teorías del ritmo (para que la señora no se embarace), 6; métodos para descubrir manantiales, 1; biografías de cantantes de ópera, 1; géneros indefinidos (tipo Yo escogí la libertad), 14; erotismo, 1/2 (conservé las ilustraciones del único que tenía); métodos para adelgazar, 1; métodos para dejar de beber, 19; psicología y psicoanálisis, 27; gramáticas, 5; métodos para hablar inglés en diez días, 1; métodos para hablar francés en diez días, 1; métodos para hablar italiano en diez días, 1; estudios sobre cine, 8; etc.

Pero esto constituía nada más el principio. Pronto descubrí que eran pocas las personas que querían aceptar la mayor parte de los libros que yo había comprado cuidadosamente a través de los años perdiendo tiempo y dinero. SÍ bien esto me reconcilió algo con el género humano al descubrir que el mero afán de acumular no era una aberración tan generalizada, me causó las molestias consiguientes, por cuanto una vez decidido a ello, deshacerme de esos libros se convirtió en una necesidad espiritual apremiante. Un incendio como el de la Biblioteca de Alejandría, al que están dedicados estos recuerdos, es el camino más llano, pero resulta ridículo y hasta mal visto quemar 500 libros en el patio de la casa (suponiendo que la casa lo tuviera). Y se acepta que la Inquisición quemara gente, pero la mayoría se indigna de que quemara libros. Ciertas personas aficionadas a estas cosas me sugirieron donar todos esos volúmenes a tales o cuales bibliotecas públicas; pero una solución tan fácil le restaba espíritu aventurero al asunto y la idea me aburría un poco, además de que estaba convencido de que en las bibliotecas públicas serían tan inútiles como en mi casa o en cualquier otro sitio. Tirarlos uno por uno a la basura no era digno de mí, de los libros, ni del basurero. La única solución eran mis amigos. Pero mis amigos politices o sociólogos poseían ya los libros correspondientes a sus especialidades, o eran enemigos de ellos en gran cantidad de casos; los poetas no querían contaminarse con nada de contemporáneos suyos a quienes conocieran personalmente; y el libro sobre erotismo era una carga para cualquiera, aun despojado de sus ilustraciones francesas.

Sin embargo, no quiero hacer de estos recuerdos una historia de falsas aventuras supuestamente divertidas. Lo cierto es que de alguna manera he ido encontrando espíritus afines al mío que han aceptado llevarse a sus casas esos fetiches, a ocupar un lugar que restará espacio y oxigeno a los niños, pero que darán a los padres la sensación de ser más sabios e incluso la más falaz e inútil de ser los depositarios de un saber que en todo caso no es sino el repetido testimonio de la ignorancia o la ingenuidad humanas.

Mi optimismo me llevó a suponer que al terminar estas líneas, comenzadas hace quince días, en alguna forma justificaría cabalmente su título; si el número de quinientos que aparece en él es sustituido por el de veinte (que empieza a acortarse debido a una que otra devolución por correo), ese título estará más apegado a la verdad
(Movimiento perpetuo, pp 75-78).

Gracias, Ana.

viernes, 12 de noviembre de 2021

LO QUE SÉ DE LOS VAMPIROS

Editorial
Francisco Casavella tuvo la mala suerte de morir el mismo año que ganó el Nadal con esta novela que también me dice adiós.

Es cierto que no me gustó demasiado. Me pareció excesiva en sus referencias culturales, excesivamente histórica y excesiva en el número de páginas, pero tiene algunas de mérito y una cita de Voltaire sobre los vampiros con la que se abre el libro, que me encantó, y que además vale para recordar aquello de que es muy difícil predecir el futuro por la simple razón de que el futuro no ha ocurrido todavía.

La historia que ganó el Nadal aquel año es, más o menos, esta: Un novicio de la Compañía de Jesús, Martín, tiene que largarse del país porque la orden a la que pertenece ha sido expulsada (1767). En Roma se gana la vida como dibujante, viaja por Europa, conoce las logias masónicas, trabaja como preceptor para un príncipe, vive en el París de la revolución francesa, se relaciona con la gente del teatro y acaba en Escocia donde quiere embacarse para ir a América.

Ya véis, es una historia de viajes que le sirve al autor para presentarnos el agitado continente de finales del XVIII y, de paso, ofrecernos información sobre la cultura del momento. Esta parte y el exceso de citas, en mi opinión, machacan bastante la historia. Demasiada divagación. Por lo demás, que nadie espere encontrar vampiros, claro. Pero al libro le tengo cariño porque fue un pago de gente humilde por un trabajo cultureta y aburrido aquel mismo año.

jueves, 11 de noviembre de 2021

TEXTOS DEL TALLER DE YURRE UGARTE


 Estamos en días de Literaktum y mientras profesionales de la escritura promocionan sus obras con la ayuda de bibliotecas, librerías y el departamento de cultura, la gente que participa en el taller de Yurre Ugarte luce sus textos en la Casa de Cultura Casares


Cada uno de los textos está acompañado por ilustraciones originales de Izaro Mariezkurrena, Jon Elortza y Jon Saénz del Castillo




Hasta el 11 de diciembre

ÁRRANCAME LA VIDA, Ángeles Mastreta

Editorial
Como Catalina, la protagonista de esta historia, este también se va de casa.

Checo seguía tomado de mi mano, Verania me hizo un cariño, empezó a llover. Así era Zacatlán, siempre llovía. Pero a mí ya no me importó que lloviera en ese pueblo, era mi última visita. Lo pensé llorando todavía y pensándolo dejé llorar. Cuántas cosas ya no tendría que hacer. Estaba sola, nadie me mandaba. Cuántas cosas haría, pensé bajo la lluvia a carcajadas. Sentada en el suelo, jugando con la tierra húmeda que rodeaba la tumba de Andrés. Divertida con mi futuro, casi feliz.
 

Si ya lo dijo hace mucho tiempo Virginia Wolf, 500 libras y un espacio propio. Dicho de otra manera: independencia para hacer lo que se desea y un lugar donde poder hacerlo. Claro que ella se refería a escribir y para eso es suficiente con una habitación, pero para vivir hace falta algo más que una habitación.

Ángeles Mastreta no era la primera escritora que colocaba una protagonista femenina en su novela, ni será la última. Tampoco era la primera que denunciaba el feroz autoritarismo patriarcal en el que vivía buena parte de la sociedad. ¿Pero qué importa eso? Seguramente tampoco será una de esas novelas que supere el paso del tiempo, está demasiado pegada a una época y a una sociedad. Lo que importa es que la historia engancha bien, y mientras haya tipejos como el general Andrés Ascencio, seguirá siendo necesario escribir cosas como esta.

Si no la habéis leído, no os conforméis con la película. 

miércoles, 10 de noviembre de 2021

DIÁLOGOS PARA LA SOSTENIBILIDAD


Programa de Donostia Sustainability Forum sobre tratamiento interdisciplinar de la sostenibilidad.

PITÓSPOROS, SETAS, CÓLQUICOS Y UNA ROSA


 De entre los hallazgos de los últimos días me gustan especialmente estas ramitas de pitósporo llenas de frutos, que parecen estar ahí para contrastar con el horizonte. 

Como no sé nada sobre esta planta, busco información y me entero de que, mira por dónde, además de resistir muy bien los embates del viento y el salitre (supongo que por eso la han colocado frente al mar) es, además, una planta que aguanta la contaminación ambiental. 

Curiosidades biológicas aparte, lo que más me gusta de ella, aunque eso ya lo sabía, es la belleza de su nombre, juguetón y risueño, lo pronuncies de forma llana o esdrújula, que de ambas maneras se utiliza. Y la etimología, que asocié inmediatamente a la planta la primera vez que abrí su frutillo con los dientes para ver las semillas que encierra: πίττα, resina, pez; σπόρος, semilla, simiente; o sea,  semillas pegajosas. Si queréis ver sus semillas, no hagáis lo que yo, utilizad cualquier herramienta, pero no la boca.

¿Y qué me decís de esta auténtica colonización? Sin duda, el otoño está siendo generoso en su producción de setas de todo tipo, bien lo saben quienes a recogerlas se dedican. También el tocón, que prácticamente ha desaparecido con semejante proliferación.

Aunque el otoño ya está muy avanzado, y a pesar de las bajas temperaturas, todavía se encuentran grandes formaciones de cólquicos en algunos montes, como este semicírculo que me ha salido al paso hoy mismo por la zona de San Marcos.


De esta rosa que hace honor a su nombre nada tengo que decir, tan solo admirarme de lo bien que cuidan sus flores algunas personas. ¿Será la rosa de El Principito?


AMSTERDAM, Iam McEwan

Con Amsterdam he tenido mis dudas. No sabía si debía dejar constancia de él antes de que se fuera de casa. Al final, me he inclinado por hacerle una pequeña despedida y señalar algunas de sus virtudes.

Esta novela breve —poco más de 200 páginas en mi edición— no es la mejor de McEwan, pero se lee bien y tiene esa típica irrupción de algún hecho sorprendente en la vida de los personajes que tan bien funciona para despertar el interés lector. 

Aquí nos encontramos con cuatro hombres (tres amantes y un marido) que han tenido relación sentimental con Molly, quien acaba de morir, lo que hace que ellos coincidan en el entierro: Clive Linley, famoso compositor, Vernon Halliday, editor de un periódico sensacionalista, Julian Garmony, ministro de Exteriores, y George Lane, marido de la difunta y editor adinerado. Los dos primeros son amigos. De todos ellos podríamos decir que no son las mejores personas del mundo.

La historia está escrita con una prosa eficaz y sin adornos, y sirve para mostrarnos el Londres más rutilante y lleno de vanidades de los años 90. Por supuesto, no es nada despreciable el uso de la sátira ni el toque psicológico con que el autor acostumbra a construir sus personajes. A medida que avanzamos en la lectura, vamos descubriendo los problemas morales que se plantean, aunque el resultado predecible de la historia los aplana bastante y es lo más flojo de la misma.

Para pasar el rato una tarde de lluvia y frío cuando no se tenga a mano ningún clásico.

martes, 9 de noviembre de 2021

NAUKAS VALLADOLID 2021 (La ciencia del futuro)

Fuente: Naukas.

PROGRAMA


SÁBADO 13 DE NOVIEMBRE, SESIÓN DE MAÑANA

10:30 – 10:45 – Presentación del evento, Javier Peláez y Antonio Martínez Ron.

10:45 – 11:10 – Gemma del Caño: Los alimentos usarán Tinder, y mejor que tú.

11:10 – 11:35 – Pedro Caballero: El reto de elaborar pan sin gluten: un desafío con mucha miga.

11:35 – 12:00 – Nerea Luis: El primer coche que me compre será autónomo.

12:00 – 12:25 – Gaby Jorquera: La desigualdad del futuro.

11:25 – 12:40 – Alberto García Salido: Sobre fotografías y monstruos.

12:40 – 13:05 – César Tomé: El futuro ya ha sido.



SÁBADO 13 DE NOVIEMBRE, SESIÓN DE TARDE

17:00 – 17:15 – Presentación sesión de tarde, Javier Peláez y Antonio Martínez Ron

17:15 – 17:40 – Cristina Ruíz: Dime cómo hablas y te diré quién eres.

17:40 – 18:05 – Álvaro Morales: Un virus contra el cáncer.

18:05 – 18:30 – Clara Grima: Computación Cuántica: un gato dentro de tu ordenador.

18:30 – 18:55 – Alfredo Corell: Ni te imaginas lo que tus defensas pueden hacer por ti.

18:55 – 19:20 – Fernando Rull: La exploración de Marte: una aventura científica y técnica para la humanidad.

19:20 – 19:45 – Carlos Briones: En busca del origen de la vida: el futuro del pasado.

***

Entrada libre y gratuita hasta completar aforo

Las entradas, numeradas, se entregarán en la puerta del teatro por orden de llegada.
Se dejará un asiento libre entre cada asistente.
 La mascarilla es obligatoria.

CAMÕES, PRÍNCIPE DE LOS POETAS PORTUGUESES

 Parece increíble que para leer la obra de un clásico, de un poeta de la talla de Camões, que, además, nació en un país con el que tenemos tantas cosas en común, podamos encontrar tantas dificultades. Me explico. En la actualidad, la única edición viva es la de la colección Biblioteca de Literatura Universal (Espasa-Almuzara), que es una excelente edición, pero que vale 60€ en cualquier librería. 

Sin duda, un regalo magnífico, pero no todo el mundo está dispuesto a pagar ese dinero por un libro. Siempre, claro, se puede recurrir a libros de 2ª mano y a las bibliotecas, aunque estas no siempre prestan sus fondos cuando la edición con que posean tenga ya unos añitos o alguna singularidad. 

Sin embargo, el mayor problema que encuentro es poder leer su obra lírica en papel, porque si para hacernos con Los Lusíadas —este enlace lleva a la traducción, ilustrada, que Luis Gómez Tapia realizó 1913— en una edición nueva podemos tener problemas, leer el resto de sus composiciones (sonetos, elegías, canciones, églogas, redondillas, sextinas y demás) puede convertirse en una epopeya.

Afortunadamente, la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes tiene recogida la traducción que realizó a principios de siglo XIX (1818) el polígrafo Lamberto Gil. Buena parte de ella queda recogida en la edición de la BLU que aquí aparece. Así es que a ella remito a quienes deseen leer la obra lírica del genial vecino.


¿Dónde pondré mis ojos, que no vea
La causa do que nace mi tormento?
¿Dónde podré fijar mi pensamiento,
Que para mi descanso parte sea?

Ya sé cómo se engaña quien desea
En vano amor, leal, firme contento;
Pues en sus gustos, que lo son de viento,
Jamás se encuentra el bien que lisonjea.

Y además, sobre el claro desengaño,
Así me trae esta alma subyugada,
Que de él está pendiendo mi deseo.

Y voy de día en día, de año en año,
En pos de un no sé qué, y en pos de un nada,
Que cuanto más me acerco menos veo.

***

¿Qué loco pensamiento es el que sigo?
¿Tras qué vano cuidado voy corriendo?
¡Desgraciado de mí, que no me entiendo,
Ni lo que callo sé, ni lo que digo!

Peleo con quien trata paz conmigo;
Del que me va a ofender, no me defiendo;
De falsas esperanzas ¿qué pretendo?
¿Quién me hace de mí propio mal amigo?

¿Por qué, si nací libre, me cautivo?
Y pues lo quiero ser, ¿por que no quiero?
¿Cómo me engaño más con desengaños?

Si ya desesperé, ¿qué más espero?
Y si aun espero más, ¿por qué no vivo?
Si vivo, ¿por qué causa aquestos daños?


Y si, además de leer su obra, que es lo que hay que hacer, queréis escuchar lo que cuatro grandes conocedores de la misma dijeron sobre ella, las conferencias del 400 aniversario de la muerte del poeta todavía están al alcance de un clic gracias a la Fundación Juan March:


lunes, 8 de noviembre de 2021

JUAN MANUEL URÍA en Xenpelar Etxea



Madalen kalea, 32, Errenteria.

COSMOPOÉTICA 2021

 

Programación.

Autores.

Cosmoversos.

Cosmodiálogos.

Cosmoacordes.

Cosmosciudad.

Cosmopeque.

Cosmocreación.

***

Córdoba del 12 al 20 de noviembre 2021

País invitado: Portugal

FNAC DONOSTIA RECOMIENDA

 





Tanto en su faceta de escritor como de editor de La Felguera, Servando Rocha siempre ha mostrado interés por sumergirse en lo underground, lo oculto, las corrientes subterráneas que corren por debajo de las placas tectónicas de la historia oficial. Situémonos. El lugar es Madrid, más concretamente el Sur de Madrid, ese territorio cuya frontera natural es el Manzanares y que es un gran agujero negro que absorbe toda la miseria y brutalidad de la postguerra y las primeras décadas del franquismo. Orcasitas, Usera, San Blas, Pan Bendito, Carabanchel..., un territorio olvidado que crece descontroladamente. Arrabales, poblados chabolistas y descampados descritos magistralmente por Arturo Barea y Pio Baroja en toda su miseria y sordidez.

¿El momento histórico? Las décadas de los 50 y 60. Una España dominada con puño de hierro por el régimen franquista y que supura miedo. Rocha nos embarca en un viaje por esta España brutal. De su mano conoceremos la fascinante historia de las primeras bandas juveniles del extrarradio, grupos de chavales que recorren discotecas y tugurios buscando jarana. Bandas como Los cascabeles, Los vikingos, Los bucaneros..., y destacando entre todas ellas los temibles Ojos Negros que imponen su ley con los puños. Un joven Francisco Umbral los describe así en una de sus primeras novelas: Después de una semana laboral y escasa, después de unos años siniestros y melancólicos, los adolescentes violentos nos echábamos a la calle, en pandillas, con una moto para todos, a empujar a las viejas, perseguir a las chicas, silbar a los caballeros, mear en las fuentes, aporrear a los automóviles, llamar a las puertas, herir de muerte a los faroles y apedrear a las estrellas. Solo eso

Rocha nos muestra los fascinantes comienzos del rock and roll como fenómeno cultural subversivo en España con conciertos que terminan convertidos en batallas campales entre la policía y las bandas. Recorren sus páginas personajes legendarios como Dum Dum Pacheco o la banda de El Lute, veremos cómo el fenómeno de los quinquis con sus tirones y atracos a farmacias se convierte en un problema de orden público para la dictadura que responderá de la única manera que conoce, con la brutalidad de personajes tan siniestros como Billy el Niño. Un libro fascinante que nos muestra una de las páginas más desconocidas de la historia de este país.

Como bonus track un par de libros para quien quiera profundizar en el tema. Quién esté interesado en la historia del Madrid de la época tiene otro libro recién publicado por Libros del KO: Madrid, 1983 de Arturo Lezcano. Para conocer mejor el fenómeno de las bandas juveniles en Occidente, Teenage, de Jon Savage, editado por Desperta Ferro, da unas pinceladas muy interesantes sobre el tema.

Aritz Juaristi




domingo, 7 de noviembre de 2021

AH! DES GRIEUX!.. O MANON!

 

A Emilia Pardo Bazán (estamos en el centenario) le gustaba mucho la música y lo podemos comprobar leyendo su obra narrativa, por las vivencias, emociones y comentarios de sus personajes. Por ejemplo, en Dulce dueño, la protagonista, Lina, se emociona hasta el éxtasis escuchando Lohengrin, de Wagner. En esa misma novela resuena el Manon Lescaut de Massenet (Puccini también escribió una ópera con el mismo tema y el mismo título; ambos se basaron en la novela homónima del abate Prévost), concretamente el bellísimo y trágico Ah! Des Grieux!... O Manon!

En su época, finales del XIX y primeros años del siglo XX, Manon alcanzó un éxito inmenso. Se estrenó en 1884 y en 1919 ya había alcanzado el millar de representaciones. Es una ópera en cinco actos y en el último, la desgraciada Manon, que ha sufrido todo lo sufrible, enferma y agotada, cae al suelo. En brazos de su amado Des Grieux, Manon revive su pasada felicidad y muere. Era una de esas historias tremendas de amores intensísimos y de desgracias aún más intensas, que tanto gustaban en la época. Auténtico poder catártico de la tragedia.

Interpretan: Anna Netrebko y Rolando Villazón.

Que tengáis un feliz día.

sábado, 6 de noviembre de 2021

LOS SEÑORES DE LA DIPU

Los edificios, como cualquier otro objeto o ser vivo, pertenecen a un momento, son la proyección de los gustos, tendencias y querencias de la época en la que nacen.

URDANETA (1508-1568).

El Palacio de la Diputación Provincial es un edificio del último tercio del siglo XIX. Fue diseñado por el entonces arquitecto municipal José Goicoa (1844-1911). Tiene un claro estilo neoclásico, es decir, utiliza elementos de la arquitectura greco-romana para componer la fachada. 

En el ático, justo sobre el entablamento y por debajo del escudo de la provincia, se hallan los bustos de cinco personajes famosos de la provincia, insertos en sendos óculos. Son difícilmente visibles en verano, porque al retirarnos de la fachada quedan tapados por la masa vegetal de las copas de los árboles de la plaza.

ELCANO (1486-1526).

Todos ellos están representados con los trajes y tocados propios de la época en la que vivieron. Son obra de Marcial Aguirre (1840-1900), quien también se encargó del escudo que corona la fachada.

OQUENDO (1577-1640).

No sé si quien pasa por aquí y mira hacia arriba reconoce o no a cada uno de los personajes. No sé si sabe algo de ellos o no. Si los nombres que están grabados en el friso, debajo de cada una de las representaciones, le son familiares. O, si le resultan desconocidos, tiene la curiosidad por saber qué hicieron, a qué se dedicaron, qué es lo que llevó a otras personas de otra época distinta a colocar sus bustos en tan destacado lugar. 

BLAS DE LEZO (1689-1741).

No me voy a ocupar de recoger la vida y milagros de cada uno —pero podéis leerlas porque las he dejado enlazadas en cada uno de sus nombres—. Lo que me llama la atención es por qué estos y no otros; por qué cinco y no seis, u ocho, o diez; por qué en ese orden. No entro a discutir la importancia de ninguno en sus ámbitos de trabajo o actividad, ni quién decidió que fueran precisamente ellos los que ocuparan zona tan noble del edificio. En cualquier caso, la selección es hija de una época.

LEGAZPI (1502-1572).

Aunque, tal vez, la pregunta que me debería hacer es si en este momento hay alguien a quien le importe quiénes eran.