domingo, 9 de junio de 2013

ULISES, de James Joyce

Desde 1954, cada 16 de junio se celebra el Bloomsday

Mi Ulises ya no está para muchos trotes

Leer el Ulises de Joyce requiere tiempo, entrenamiento y ganas. Es difícil disfrutar de la novela en una primera aproximación, a no ser que el deseo adolescente de la lectura nos invada; es difícil no aburrirse en tan colosal maremágnum de palabras si no estamos prevenidos; es difícil no perderse en frases que se extienden por interminables páginas si no ponemos mucha atención. Es difícil, pero posible.




Quizás la motivación pueda ayudarnos a superar los obstáculos que la novela nos pone, pero, seguramente, no sea suficiente para vencerlos todos. En cualquier caso, la obra merece ese esfuerzo y con la intención de ayudar a sumergiros en ella he preparado esta entrada.

Ulises es la novela total, si bien contar, lo que se dice contar, no cuenta prácticamente nada, y ahí reside una de sus dificultades. Las muchas páginas de la novela solamente recogen las pocas horas que tiene un día y que se quedan en menos si descontamos la noche. La novela nos cuenta el deambular por Dublin de Leopold Bloom, personaje central, y poco más. Si tenéis curiosidad, en Wikipedia tienen un eficaz resumen por capítulos.

Otra dificultad es que Joyce no se priva de utilizar ningún género ni técnica en la redacción de su obra. Los utiliza todos, incluidos el género poético o el guión cinematográfico. Además, todo ello sazonado con unas buenas dosis de lo que el propio Joyce denominó palabra interior, y que hoy conocemos como monólogo interior. Así, por ejemplo, está escrito en su totalidad el último capítulo: ocho frases que acumulan miles de palabras sin ningún signo de puntuación. En esas condiciones, seguir el pensamiento de Molly Bloom exige nuestra atención.

Sí, las dificultades son muchas; sin embargo, una obra de este calado cuenta también con numerosas y excelentes contribuciones para facilitarnos su lectura. La primera y más importante es la existencia de buenas ediciones. En este sentido, yo destacaría la de Cátedra, por la traducción y por el aparato crítico que realizó uno de los mejores especialistas en esta obra: José Mª Valverde. Y siguiendo con Valverde, es de una claridad meridiana el trabajo que hizo sobre el autor irlandés en 1978. Sin duda, la mejor guía en castellano para iniciarse en la lectura.

Otra excelente guía es la de York Tindall, publicada por Monte Ávila en 1969, si bien se trata de un libro de casi 400 páginas que quizás no todos estén dispuestos a leer —o consultar— para adentrarse en la amazonia verbal que es el Ulises.

Estudios aparte, también circulan unos esquemas en los que se ofrece el qué y el cómo de cada capítulo. El primero de ellos fue preparado por el propio Joyce para su amigo Linati. El segundo, el esquema Gilbert, es más completo. Pero yo diría que no tienen más interés que el de un simple mapa que representa una ciudad. Quedarnos con el mapa y no adentrarnos en la ciudad para saber de sus gentes y sus vidas sería un poco triste. Eso sin tener en cuenta que la alusión a tanto símbolo puede despistar más que ayudar.

También existen seminarios y lecturas guiadas con especialistas en la obra del dublinés, aunque para participar en una actividad de estas hay que tener la suerte de que se organice alguna cerca del lugar en donde se reside. Y, por supuesto, siempre está la posibilidad de participar en un bloomsday dublinés, que es la forma más original y divertida de aproximarnos a la novela.

Sea como fuere, y por muy gran obra que sea el Ulises, que nadie se sienta obligado a leerla, porque no hay peor aproximación a un texto que el de la obligatoriedad y todo lector tiene, como ya sabemos, el derecho a leer lo que quiera y cuando quiera.

PS: Os dejo el programa radiofónico que hicieron los de La Milana Bonita sobre esta obra. Seguro que os interesa.

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