viernes, 17 de octubre de 2014

ATRÉVETE A SABER, de Levi-Montalcini

Dimidium facti, qui coepit, habet: sapere aude, incipe —Quien ha comenzado, ya ha hecho la mitad: atrévete a saber, empieza—. Así escribía Horacio en su Epístola II. Más tarde, Kant convertiría esa expresión en el lema del movimiento ilustrado y nos animaría a querer saber. 

Aquí tenemos el último libro de la neurobióloga, su testamento ideológico, su último ejercicio de sabiduría y de sentido común. Se publicó cuando contaba 95 años y lo revisó poco antes de morir. Ya sé que se trata de una persona excepcional, con una naturaleza excepcional, pero es todo un ejemplo de que la ilusión, las ganas y el querer seguir aprendiendo y enseñando no se acaba en la tercera edad.

Desde que descubrí a esta italiana genial, he ido leyendo sus libros, porque el ejercicio de sabiduría y sencillez, de conocimientos profundos y de trasmisión clara, es un don que sólo una pocas personas tienen y cuando tropezamos con él, ya no queremos abandonarlo.

El libro  está divido en tres partes claramente diferenciadas. En la primera redacta 15 artículos que tienen que ver con su especialidad, la neurociencia. En la segunda se ocupa de temas más genéricos y de clara incidencia social —dignidad, derechos humanos, igualdad de sexos, vejez...—. En la última nos habla de valores, de conciencia moral.

No puedo dejar de copiar las palabras con las que cierra el libro:  
Corresponde a cada individuo el deber de construir su propia escala de valores y tratar de atenerse a ella, no con el fin de obtener una recompensa en la tierra o en el cielo, sino con el objetivo de disfrutar cada hora, cada día, de la extraordinaria experiencia de vivir.

Como siempre, Levi-Montalcini nos deja con ganas de saber más, aunque ya no le podamos preguntar a ella.

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