domingo, 4 de mayo de 2014

NOSTALGIA DE LA TIERRA, antología de Jorge Teillier

Chile es un territorio abonado de poetas, de buenos poetas. Si creéis que es sólo una frase hecha, fijaos en esta nómina: Gabriela Mistral, Vicente Huidobro, Pablo de Rokha, Pablo Neruda, Nicanor Parra, Gonzalo Rojas, Oscar HahnEnrique Lihn... Cualquier literatura estaría deseando contar entre sus filas con un número tan elevado de grandes poetas en un sólo siglo.

Editorial Cátedra, a través de Juan Carlos Villavivencio nos ofrece esta antología, muy completa, de uno de los poetas contemporáneos chilenos (Lautaro,1935- Viña del Mar,1996) del que apenas había nada publicado por aquí, en la península.

Posiblemente lo más singular de Teillier haya sido la creación de lo que él denominó poesía lárica (de lares, los dioses del hogar, de la familia), como reivindicación de la poesía que se ocupa del terruño, de las tradiciones, de la infancia perdida. Ya sé que decirlo así, en una frase, es simplificar demasiado, pero sirve para situarnos.

Teillier está muy bien recogido en internet, gracias a la Universidad de Chile, que cuida como debe de los autores patrios. Podéis comprobarlo pinchando en este enlace


ERAS UNA CANDELILLA EN TU CASA
  
Eras una candelilla en tu casa
O si querías una estrella errante en el cielo
En la casona
Yo te buscaba
Tropezando
Con un caballo de madera inmóvil desde la muerte de los hermanos
Con mis zapatos hundiéndose en el aserrín de los títeres
Y las muñecas de cabeza rota
Y tú ríes
Porque despierto
Y tú sabías
Que despertaría para seguir soñando contigo
Y sólo me queda
Esperar en vano el timbre del cartero
Y me despierta
El ruido de los vendedores de gas
La casona se la llevó la última crecida
Nunca supe cuál era tu pieza
Nunca supe cuál era la ventana oculta
Por la que te asomabas
La ventana cerrada que nos unía para siempre
En un siempre que nunca ha sido siempre. Eras una candelilla en tu casa
O si querías una estrella errante en el cielo
En la casona
Yo te buscaba
Tropezando
Con un caballo de madera inmóvil desde la muerte de los hermanos
Con mis zapatos hundiéndose en el aserrín de los títeres
Y las muñecas de cabeza rota
Y tú ríes
Porque despierto
Y tú sabías
Que despertaría para seguir soñando contigo
Y sólo me queda
Esperar en vano el timbre del cartero
Y me despierta
El ruido de los vendedores de gas
La casona se la llevó la última crecida
Nunca supe cuál era tu pieza
Nunca supe cuál era la ventana oculta
Por la que te asomabas
La ventana cerrada que nos unía para siempre
En un siempre que nunca ha sido siempre. 


                 Del poemario En el mudo corazón del bosque, 1997.

2 comentarios:

  1. Qué entrevista!! Hermosa!Gracias.

    Un abrazo y una respiración profunda. Manoli

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    Respuestas
    1. Ya veo que andas preparando la tertulia.
      Otro abrazo para ti.

      Nos vemos en una semana.

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